Compañerismo y magia

El poder de las palabras dichas, pronunciadas, habladas, gritadas… no era yo consciente de su propio poder, lo sabía, era una intuición, leída y dicha en muchos sitios, pero de ahí a experimentarlo en mis propias carnes hay un trecho, es otra cosa, por favor no digáis, ni pronunciéis, nunca cosas que no queréis que pasen, no las mentéis, ni las digáis, ni las habléis se cumplen, tienen  el poder de la fuerza del destino. Cuando Jesús dijo: “Y el verbo se hizo carne y habito entre nosotros” y con esas palabras fue creando cosas y vida, las palabras habladas tienen una vibración, que interactúan en el universo de energía, tienen magia.

Y ahora os cuento un poco de la magia:

Leyendo sobre la magia, un mago y un aprendiz de mago que quiere aprender magia y el mago le dice: “Qué la magia no se aprende ni se enseña porque no se puede aprender con la razón sino que es algo que no comprendemos”, difícil.

El aprendiz le sigue insistiendo que quiere aprender magia,que quiere ser un mago, este aburrido llega a la conclusión que la magia no se puede entender, que la magia es algo que llevamos dentro, que pertenece al mundo irracional y no  al  de la razón y por tanto tenemos que quitarnos esas ideas preconcebidas que nos habitan, para intentar entenderla, tenemos que mirar con otros ojos. El mundo de alguna forma es mágico, tiene sus cosas buenas y malas, pero que sigue siendo mágico y por supuesto no abandonar nunca esa idea de lo bello,  de lo mágico, de lo misterioso… Solo de esa forma podremos entender la magia y nos convertiremos en magos y, así el mundo será mágico y ocurrirán cosas mágicas y maravillosas.

Y esto no es magia es real como la vida misma:

Experimentar dolor, algo que te duele tanto que te paraliza, que tú mente solo puede estar concentrada en ese dolor. Querer pensar en otra cosa es no saber lo que es el dolor.

El dolor, qué dolor sin igual que sensación de no poder, de  quedar agotado, lo siento y no me lo creo y, ¿se puede experimentar más dolor? Sí, si me imagino que si, si fuera así me volvería loco y adicto a lo que sea, algo que quite el dolor, de dejar de sufrir, menos mal que determinadas momentos duele menos y a veces hasta parece que desaparece y no termino ni de creérmelo. En la cama el dolor tiene que ser horrible, lo peor de lo peor.

Y esto viene a una lumbalgia que tengo, que me está amargando, qué estoy mejor… Ahí lo dejo…

A otro tema de bicis:

Salí hace unos días con la bicicleta y pinche, tuve que parar en una recta y me  refugie  en la cuneta  para  no quedarme en medio de la carretera, ni  molestar a los coches ni que  me pudieran atropellar. Era  domingo y pasaron muchos grupos de ciclista, diría que la mayoría me preguntaron: que si me pasaba algo, que si necesitaba ayuda; eso me enorgullece porque hacía tiempo que se había perdido  el espíritu de ayuda, de compañerismo, de solidaridad entre los ciclistas.

La gente va un poco a su rollo, más a los tiempos, al strava, a las pulsaciones, a su propio entrenamiento y se había olvidado  lo que significaba el compañerismo en el  ciclismo y  nada, que quería ponerlo por escrito. Contento, a pesar de quedarme tirado, con una cubierta nueva y durísima para poder ponerla, al final lo conseguí y la ruta termino bien. Cómo en ocasiones he criticado a ciclistas por sus comportamientos egoístas, por ir a lo suyo, hoy los voy a elogiar también por su comportamiento, es de justicia. En la viña del señor hay de todo, que le vamos a hacer, qué también hay gente buena, que somos los más.

Paz y amor.

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