Diario del coronavirus. Octava parte. Del día 37 al 43.

Día 37: Hoy es lunes, pero no un lunes cualquiera, de  esos que empiezan la semana a tope, sino uno raro, sin perspectivas, un día como ayer, como mañana, no es verdad, siempre tenemos que tener perspectivas y deseos de hacer cosas, de crecer, de ilusionarnos…

Esta mañana estaba escuchando la radio, decían: que  en Almería y Málaga íbamos a  estar en alerta naranja por vientos y que por la tarde se acercaba una borrasca, falso. Cuando me he levantado hace un sol de justicia, nada de viento, sobre veinte grados y un día de primavera espectacular o así lo veo yo. Conforme vaya el día abriéndose y el sol subiendo en el horizonte me imagino que empezará el viento.

Mirar por las ventanas y balcones se ha convertido en nuestro entretenimiento, es nuestra puerta al exterior, son nuestros ojos a la calle, miramos y tomamos el pulso de lo que está pasando a nuestro alrededor más cercano. A ratos me quedo observando la calle, con la mirada perdida, intentando averiguar que hace la gente encerrada en sus casa, viendo al que sale a comprar, a pasear al perro, a tirar la basura … En general la gente se comporta bien,   lo estamos haciendo bien.

Día 38 y 39: Anoche, me desvele. Escuchando la radio, José Ramón de la Morena entrevisto a Dani Martín, él que era el cantante del Canto del Loco, siempre me ha caído bien, cosas del querer, como que no sabes porque, pero así es, ahora canta por separado y tiene ese algo que comunica, que sus canciones dicen cosas, que  las sentimos. En su álbum “Zapatillas”, sus canciones para adolescentes nos hacían pasar buenos ratos. Canciones alegres y reflejo de lo que pasaba por el mundo a esas edades. Era o es un cantante urbano y se ha convertido en todo un trovador de palabras. En la canción, “Que bonita la vida”, preciosa, un alegato a lo bonita que es la vida y como se puede torcer, para volverla a enderezar.

En otro momento, también entrevista a Valdano, argentino por los cuatro costados, no ha perdido ni un poco de su deje, su palabrería, su gracia, su retorica, embaucador de serpientes, embriagador, en definitiva, un mago de la palabra, lo que dice, lo dice con el convencimiento del saber, sus comentario incisivos, reflexivos y muy acertados, me encanta oírlo. Habla de tener asumido el encierro, que lleva un mes sin salir de su casa para nada, que no le está suponiendo un estrés añadido, que está muy a gusto en su casa,  que de momento no necesita nada mas, que se ha adaptado perfectamente a la situación, que la entiende.

Valdano tuvo un accidente grave de helicóptero y estuvo a punto de morir o por lo menos miro a la muerte a los ojos, eso te da un plus para afrontar las crisis y para darte cuenta que cuando te llega tu hora no te libras ni con toda la suerte del mundo. Como que llevamos escrito ese día en nuestro ADN, la hora de partir nos llegará a todos, en ese renacer aprecias los pequeños detalles, parecido a lo que nos está pasando ahora, después de esta pandemia, será la hora de reflexionar un poco y de ver que no estábamos haciendo bien, de transformación interior, vamos a afrontarlo como una oportunidad para ser mejores personas.

Día 40 y 41: Ya hemos podido ver por la tele los primeros bares coronavirus, con mamparas de separación entre las mesas y en la barra unas separaciones entre clientes, esto no va a ser lo mismo, pero es lo que hay, eso  o nada, esta claro que va ser distinto, que durante una temporada nos va a costar adaptarnos, que seremos incluso reacios a salir, que buscaremos bares con poco gente, cuando antes queríamos un poco de ambiente para sentirnos integrados en la tribu, necesitábamos calor humano, queríamos pertenecer, ser gente, e ir a los bares de moda, eso ya pertenece al pasado, es harina de otro costal.

Otra polémica o tema recurrente en las radios, es el aforo de las playas, ¿podremos ir a bañarnos y tomar el sol a las playas? En principio, sí, guardando la distancia social necesaria  para cuando estornudemos no le echemos los virus al de al lado, no echarle el aliento, ni se pueda sentir molesto por nuestra presencia. En Almería me imagino que no habrá problema, en otros lugares seguramente sí, aquí desde luego, algún domingo o fiesta muy señalada, pero en general  habrá como mucho dos filas de gente en las orillas de las  playas, ese problema no será nuestro. Ya lo iremos viendo.

Las mascarillas en las bicis… me llegan enlaces de todo tipo, y este claro para los amantes de las dos ruedas sin motor, curioso, ¿no? La verdad que no creo que se pueda montar en bici, ni hacer ningún tipo de deporte aeróbico al aire libre con mascarilla. En mi trabajo la llevo puesta cuando estoy con gente y estoy deseando quitármela, no me siento a gusto, se me empañan las gafas, me huelo mi aliento, noto que no se me entiende al hablar, a la mayoría de la gente la conozco, a pesar que cuesta un poco más, también se pierde la cercanía, es como que ponemos una barrera con el interlocutor, tenemos que acostumbrarnos, es lo que hay.

Sigo con la bici, no creo que sea posible montar en bici con mascarilla, me imagino que con la distancia, será suficiente y para correr será lo mismo, en fin, lo iremos viendo.

Día 42: Sábado 25 de abril, si no voy poniendo el número y el día de la semana, ni se en que día vivo, mañana, por fin van a salir los niños a la calle a fogar un poco, que tienen que estar subiéndose por las paredes y a los padres darles un respiro. Por su salud física y mental, que ya está bien que se está haciendo muy largo, lo es para nosotros no me quiero imaginar para un niño que no sabe el alcance real de la medida. Otro tema delicado, los niños lo tocan todo, quieren jugar con todo, los padres tienen que tener mil ojos y tener el cuidado del mundo. ¿Difícil? Así es, pero debemos de acostumbrarnos.

Los científicos nos dicen, ahora, que el virus estaba en España en febrero, que ya lo teníamos encima y no nos habíamos enterado, que esos resfriados raros, con toses que no se curaban bien, era coronavirus, quizás hay más gente inmunizados y mucha asintomática más de lo que parece, cuando nos hagan los test nos iremos enterando. También nos decían que una persona contagia de dos a tres personas, ya no, nuevos estudios demuestra que uno puede contagiar a cinco o seis personas, ya le vale, vaya morro que tiene el virus.

Día 43. Domingo. Se ha anunciado por parte del Gobierno que si las cosas siguen como están y los contagios descienden, que a partir del 2 de mayo, sábado, vamos a empezar a salir a correr o pasear durante una o dos horas, un respiro. Vemos, la luz al final del túnel, la luz estaba ahí, era tenue, se nos escapaba, no la podíamos ver, no sé. Tenemos la certeza que esto no va a ser tan fácil, que el antes y el después, van a ser muy distintos de cómo nos lo imaginamos, que esto va  a una velocidad de vértigo, que no somos conscientes de lo que nos viene encima en el post coronavirus. Que esto pasará y ya no será lo mismo.

Esta llamada de atención no la podemos ignorar. Somos de mente frágil, nos olvidamos pronto, debemos de estar preparados, esto solo ha sido el principio, tenemos que aprender la lección y no dejarnos llevar por los acontecimientos, tenemos que ser nosotros quién tomemos la iniciativa.

La globalización, de alguna forma, ya no será igual, la circulación de personas  y vivir en un solo mundo dejará de ser. Nuestra tierra será más pequeña, nuestro lugar de vida cambiará.

Miraremos con otros ojos a todo, seremos más vitales y naturales, empezaremos a disfrutar de nuevo, la catarsis, tiene su razón de ser. Resurgiremos como el ave fénix de nuestras propias cenizas.

 

Diario del coronavirus. Séptima parte. Del día 30 al 36.

Día 30 y 31: Dos días de trabajo y casi normal en cuanto a las rutinas, en el sentido que ya hemos empezado a hablar de las cosas normales, de los problemas del día a día, el coronavirus ha pasado a un segundo plano, siempre presente y tema recurrente, pero da la sensación que la vida pasa y que esto también pasará. Hablamos de lo que hacemos, lo que hemos dejado de hacer y de lo que vamos a hacer cuando esto pase y de cómo hemos aceptado la situación, que no es resignación, sino una readaptación a las circunstancias. Los humanos somos muy camaleónicos nos adaptamos a todo, a lo bueno y lo malo, y en lo malo sabemos sacar lo mejor que tenemos para contribuir a que esto funcione, sinceramente creo que así lo estamos haciendo.

Los políticos en general no se enteran o no se quieren enterar, estamos toda la sociedad volcados contra el coronavirus, cada uno aportando lo que puede desde su pequeña atalaya, y ellos no son capaces de ponerse de acuerdo para nada, ni siquiera en esta situación extraordinaria, siguen tirándose los trastos a la cabeza y echándose en cara lo que hacen mal, y hasta lo que hacen bien, por favor, yo no lo entiendo, es el momento de remar todos en la misma dirección, de sacar esta barco a flote, ¿es que no tienen los pies en el suelo o viven en otro planeta?. Debemos estar todos lo más unidos que podamos, ayudarnos y apoyarnos en todo y los políticos de una u otra ideología al igual que toda la sociedad. Ahora no hay ni derechas, ni izquierdas solo un objetivo común la batalla global contra el virus.

Día 32: ¡Que montón de días llevamos ya¡ Si me lo hubieran dicho al principio no me lo hubiera creído, pero como hemos ido de quince en quince días, parece que la cosa tiene otro color. No paran de hablar de “desescalada”, de cómo vamos a ir saliendo paulatinamente del confinamiento. De esta palabra, desconocía el significado que le han dado. Cuando escalamos una montaña, en teoría, debemos desescalarla para descender lo escalado. Su significado es, simplemente como vamos a ir saliendo poco a poco, en un determinado tiempo, por colectivos, por edad, por lo que ellos quieran. En un principio, están diciendo de dejar salir a los niños con sus padres, una hora al día, un padre y un niño. He entendido darle una vuelta cerca de su casa y tenerlo controlado en todo momento, nada de parques, ni zonas comunes. En esta primera fase también podríamos salir los adultos, una hora, alrededor de tu casa para correr o andar, de forma solitaria. ¿Y cuándo pasaría esto? Cuando los contagios descendieran de forma continuada en el tiempo, hubiera suficientes plazas hospitalarias en urgencias y UCI para posibles brotes y cuando se realicen test masivos a la población para saber cómo va el tema. ¿En un mes? Vamos a verlo. Lo dudo…

Día 33: Esta mañana he ido a comprar, a primera hora y para mi sorpresa, no había colas, ni en la entrada, ni a la hora de pagar, ni en las cajas, ni dentro. Es la primera vez de las que he salido en la crisis que la gente estaba relajada, servicial, educada y comportándose de forma más o menos normal, esperan que cojas tus productos y cuando terminas se acercan y cogen el suyo, sin prisas y educadamente.

Los primeros días era una operación militar de alto riesgo, tenías que cruzar las líneas enemigas y estar alerta continuamente. Parece que estamos empezando a asumir y a estar concienciados de la situación, que esto va para largo y tenemos que relajarnos e intentar llevarlo lo mejor que podamos, que tenemos que coexistir con todas las medidas higiénico-sanitarias que nos digan, pero por eso no vamos a dejar de convivir y de hacer nuestra vida lo más normal que podamos dentro de la anormalidad de la situación.

Día 34: He dejado de mirar la aplicación del tiempo, no es que no me interese, qué sí, pero, ha perdido un poco su interés, el tiempo me está sorprendiendo, muchos días nublados, lluvia por la noche y cosas del tiempo. Antes de la crisis, estaba muy pendiente, por el tema de salir con la bici, que si viento, que si lluvia, que si buen tiempo y hoy toca una salida larga, esas cosas de los ciclistas y ahora lo que me gusta es que haga un poquito de sol al medio día para tomarlo, que sienta bien y nos sube el ánimo que falta nos hace.

Día 35: La actitud ante los problemas, es lo que nos diferencia a la hora de resolverlos, dejarlos pasar o incluso agobiarnos y nos hace enfrentarnos a ellos de una a otra forma según en la situaciones que se nos presentan a lo largo de nuestra vida. Estar enfadado con el gobierno o con lo que está pasando, de poco nos sirve, al revés, solo para estar de mal humor, que nos suba el cortisol, y se nos arrugue la cara. Yo no digo de hacerle la ola a todo lo que nos pase, pero intentar en la medida de lo posible, poner buena cara y ver el lado positivo. Que al igual que al negativo, enseguida se lo buscamos, vamos a ver el lado bueno.

Vamos a ver el lado bueno de estar en casa, organizar armarios, tirar cosas que no sirven para nada, mejor dar lo que se pueda, no tirar, perdón; limpiar más en profundidad o simplemente estar tumbado a la bartola en el sofá viendo un maratón de series. Cuando esto pase, nos acordaremos de eso llamado tiempo para pensar en lo que queremos hacer durante el día, esa organización, programación, que nos servirá para hacer tantas cosas que nos faltará ese tiempo que tenemos ahora, que es tiempo de vida, de superación, de paciencia, de ayudad, de solidaridad.

Debemos de creer, que esto pasará, que saldremos más fuertes y reforzados. Debemos de: ¿Asumir qué esto que está pasando como algo normal? No. No lo es, es una situación extraordinaria, como nunca la hemos vivido y nos está afectando pero no debemos de sentirnos, ni enfadados, ni frustrados, ni indignados. Debemos de seguir en esa lucha constante contra la enfermedad, ayudar y colaborar en lo que podamos. Quizás me repita, pero así lo siento, así sale de mi cabeza y así lo expreso.

Día 36: Nuestro Presidente del Gobierno, anunció ayer en rueda de prensa, un respiro para los peques, menores de 12 años, para que puedan dar un paseo con sus padres durante una hora. Esto será dentro de ocho días. Bueno, parece que esto empieza a remitir un poco, solo un poco. Los números todavía son altos y cuesta que la dichosa curva empiece a descender más deprisa, se está manteniendo.

¿Nos estamos quedando sin fuerzas? Hay días y días. Días con más ganas de hacer cosas y días que la apatía se apodera de nosotros. Tener esa perspectiva de salir y de hacer vida casi normal. Saber, que esto terminará pronto, que volveremos a ser los mismos, que haremos las cosas que hacíamos antes. Pensarlo me sirve de consuelo, me hace abrir los ojos a esa realidad anterior al coronavirus y que posteriormente será más difícil.

Empezamos a oír noticias de cómo será nuestro futuro, cuando volvamos a poder salir, que si será por territorios, que si lo transportes públicos irán a un treinta por ciento, por lo tanto serán más caros, que si tendrán que aumentar el espacio de las terrazas de los bares, separarlas, el aforo de los espectáculos se reducirá en un tercio, bla, bla, bla…

En fin, un autentico lio, yo de momento me conformo, con que me dejen salir a dar un paseo, andando o corriendo, que el aire y el sol me roce la cara, tener esa sensación de libertad, sí, tener libertad para salir a la calle y para hacer lo que queramos, dejando por supuesto el espacio suficiente entre personas, que corra el aire, nunca mejor dicho…

Las personas cariñosas de besos y abrazos lo van a pasar mal, les va a faltar el contacto humano; la frialdad, se instalaran. Cuando alguien se nos acerque, le miraremos con malos ojos, y le diremos: “por favor mi espacio”. Al principio será por el Covid, luego nos acostumbraremos y ya no dejaremos que nadie se nos acerque a nosotros, nos pondremos la coraza y llevaremos una lanza de metro y medio que nos sirva de protección y empujaremos a quien se acerque, ¡eh tú aléjate de mi espacio¡ Viviremos en nuestro espacio y seremos consciente que nos pertenece y nos sentiremos seguros.

¿Vivimos en la irrealidad? O simplemente esa irrealidad se ha convertido en realidad, esa que las películas y las series contaban, ha pasado a nuestras vidas, ha habido una transferencia de lo irreal a lo real, de tanto contarlo, de tanto ir el cántaro a la fuente. Lo que está en nuestra imaginación, es el reflejo de la realidad y eso, que dice, el dicho, “que la realidad supera la ficción”.

¡Por favor, no quiero ver ninguna película, ni serie de epidemias¡

Diario del coronavirus. Sexta parte. Del día 26 al 29.

Día 26: Ayer mi hermana me mandaba un vídeo de la M-30 de Madrid, como los madrileños emprendían la huida, caravanas de coches parados kilómetros y kilómetros, en teoría se iban a sus segundas viviendas aprovechado la Semana Santa, por favor, que está pasando, hemos perdido el juicio. El mismo que gravaba el vídeo, que por cierto iba en dirección contraria, mencionaba que no se dieran tanta prisa que había dos controles de la policía y que los iban a mandar a su casa, con la correspondiente receta.

Escuchando críticas hacia el gobierno y como ha tratado la crisis del coronavirus, difícil. Los gobiernos no son dados a tomar medidas impopulares, en el caso que nos ocupa, se venía avisando por las autoridades sanitarias y por los organismos internacionales, pero a pesar de tener encima la pandemia, no nos enterábamos y el gobierno que es el que mayor información posee tampoco, no quería oír todos los informes y recomendaciones que le hacían, pensaba que era una simple gripe y que la tormenta pasaría. Este gobierno debía de haberse anticipado en la toma de decisiones, pero ni los propios científicos eran consciente de lo que se avecinaba, siempre hemos ido un poco a remolque, las previsiones eran malas, estamos viendo lo que pasaba en Italia y no nos estábamos enterando.

A pesar de todo, el gobierno tomó esas medidas drásticas que eran necesarias, cuando no le quedó más remedio, cuando la pandemia ya la sentíamos en nuestras carnes y desde ese momento si tomo el control de la situación, con mejor o peor acierto. Estas medidas excepcionales han sido entendidas por una gran mayoría de la población, pero así, ha sido cuando la enfermedad ya había avanzado y empezábamos a ser consientes de lo que se nos venía encima. En general, nos ha sobrepasado a todos, ya parece que se va calmado un poco los contagios, también el cuerpo se nos está haciendo a tanta tragedia. Nos estamos empezando a inmunizar a tanta información.

Día 27: Esta epidemia nos ha pillado en el mejor de los momentos posibles, científico, tecnológico, sanitario, económico, político… somos una sociedad moderna, social, con fuentes de información fiables y nos estamos enterando de todo lo que está pasando al segundo, encima tenemos toda la comida y bebida necesaria para sobrevivir en casa, y podemos ir a comparar lo que deseamos. Estoy hablando en el mejor de los casos que tengamos el dinero para comprar, que una mayoría lo tiene, por tanto, tenemos que luchar contra la pandemia con uñas y dientes, nos estamos enfrentando a ella en condiciones óptimas. Los recursos que disponemos están orientados en encontrar los medicamentos adecuados para su curación y sobre todo la vacuna que no salvará y nos inmunizará. También se está fabricando material sanitario necesario para luchar contra la enfermedad. Todo el mundo aportando su granito de arena para ganar al ese enemigo común, que no es otro que un bicho muy pequeño, qué paradoja.

El dichoso coronavirus y la enfermedad que produce es diez veces más mortal que la gripe, esa es la conclusión que han llegado con los resultados observados y como está evolucionando la epidemia. Al principio nos decían que era menos letal que la gripe común, esto va cambiando. También han comentado que la distancia social recomendable para evitar el contacto era de metro y medio, pero esto se refiere a cuando estamos parados y hablando, bueno quizás dos metros mejor y así nos curamos en salud. Ahora nos dicen que cuando nos crucemos con alguien en movimiento esa distancia social tiene que pasar a cuatro metros, me imagino que será porque el virus sale volando cuando hablamos, o sea, mejor no saludar a nadie, nos vamos a volver unos antipáticos, cuánto daño va a hacer el virus en la relaciones con la demás.

Día 28: Nos vuelven a decir, de nuevo que la distancia necesaria para cuando corremos o montamos en bici es de 10 metros para no contagiarnos del coronavirus. Han hecho experimentos, en simuladores de cómo se distribuye un estornudo y es curioso, es una nube que se desplaza empujada por el viento. Y lo asombroso también es la fuerza con la que salen, esas micropartículas, por lo tanto, parece que no estamos a salvo, que nos quiere amargar la vida.

Leyendo, me he tropezado con la palabra serendipia, cuando estas investigando algo y de forma accidental llegas a un descubrimiento inesperado. Cuando tienes un objetivo y por aza-error llegas a otro, pero este no lo abandonas sigues en ese error, se convierte en el cisne negro, continuar con el error, no creo que sea suerte, desde el momento que sabes que ese error es más valioso que lo que intentabas descubrir. Mucho de los avances científicos se han producido por ese azar-error, y saber que ese descubrimiento era algo importante, lo normal, hubiera sido descartarlo y seguir intentando el objetivo marcado, pero desde el momento que le das la importancia que se debe a ese nuevo descubrimiento has entrado en la palabra serendipia.

Día 29: Llevamos cuatro semanas, estamos en la mitad, en el ecuador de lo que parece que va a durar el confinamiento, por lo menos con lo que sabemos hasta ahora, aunque difícil, creo que no lo sabe nadie, pero de momento tener esa meta o ese día en nuestra mente nos consuela un poco.

No paran de hablar de guerra contra la pandemia, a mí personalmente no me gusta la palabra guerra. Las guerras me resuena más de humano contra humano, persona contra persona, por interés espurios, por odios, por ambiciones, por nacionalismos, racismos y todas las sin razones habidas y por haber.

Me gusta más la palabra batalla por ser esta una batalla global de todos contra el virus y todos contribuimos para intentar derrotar al enemigo común, pero no con bombas si no con jabón y desinfectante.

Miramos por la ventana, tenemos esperanza, vemos amanecer, la ciudad está quieta, ésta primavera será diferente, florecerá más fuerte, esto no es el final, será el principio de algo, algo que nos hará vivir, desear estar vivos para continuar, la felicidad nos espera, cuando muere lo viejo nace lo nuevo.

El sufrimiento es vida, nos hemos olvidado de la muerte, la muerte es vida, nos da miedo, miramos a otra parte, apagamos la tele, mejor no saber.

Esperanza, esperanza, esperanza… un grito de libertad, un sonido de vida, unos aplausos que rompen el silencio y nos abren el corazón para seguir viviendo, y saber que resistiremos, mas y mas , no nos hundiremos, seguiremos nadando y llegaremos a esa isla que nos espera . Resistiré.

Diario del coronavirus. Quinta parte. Del día 20 al 25.

Día 20: Seguimos como al principio, decir mejor es faltar a la realidad, mejor porque queda menos tiempo, no por lo sucedido en estos días, peor, nunca nos podíamos imaginar lo que iba a ocurrir, por todos los que se han quedado en el camino, los números son engañosos, son terribles, son tragedias personales, no nos dicen nada, en fin, esto pasará y lo recordaremos como una película de miedo, nos hará mas fuertes para afrontar nuevas crisis que se nos puedan presentar y situaciones difíciles que nos ocurran, el antes y el después, ya lo veremos, será mejor mirar el lado positivo, he intentaremos ver el vaso medio lleno, difícil ahora, pero lo intentaremos.

Ahora parece que dicen los entendidos que el uso de mascarillas por la calle es conveniente para todos. Nos has estado diciendo estos días que no era necesario, que solo para los que estuvieran contagiados para no contagiar a los demás. Y ahora dicen que sí. Cuando en todos los países veíamos a sus habitantes en las calles con mascarilla y era hasta obligatorio, y sin ella no se podía salir, aquí nos decían por activo y por pasivo, que no. También podía ser un problema de alarma social, no todos teníamos mascarillas, el tema tendría una razón de ser, para dejar  éstas a los sanitarios y a los colectivos que las necesiten.  Puede ser que las investigaciones se van sucediendo a una velocidad de vértigo y lo que hoy es blanco mañana es negro, no creo en la mala intención, ni en el mal hacer, bueno, me podré mascarilla cuando salga a comprar y ya está, como si mañana me dicen que tengo que salir haciendo el pino, que no sé si podre, pero lo intentaré.

Día 21: El comité científico o de sabios que asesora al gobierno ha recomendado, que no sea obligatorio el uso de mascarillas en general a las personas que tengan que salir a la calle. La verdad, que no me he enterado bien, he seguido un poco la rueda de prensa de nuestro Presidente, pero como es tan larga, he desconectado a ratos. Ayer se vio a Pedro Sánchez con mascarilla en una empresa que se dedica a la fabricación de respiradores. Las mascarillas como no se pueden comprar, las tendremos que hacer de forma artesanal.

Dos días seguidos de sol, ya es primavera en el Almería, que alegría, que subidon entre tanta desgracia, el sol nos está mandando señales para que intentemos olvidar este drama, miramos desde las ventanas y no somos conscientes de todo el sufrimiento que hay en los hospitales y en sitios donde la desgracia ha entrado disfrazada de enfermedad. Cambio de tema, pronto pasará o eso es lo que deseamos y debemos de quererlo con mucha fuerza para que se nos escuche, quien nos tiene que escuchar y nuestras suplicas sean escuchadas. He dicho. Amén. 

Día 22: No sé, si volveremos a ser los mismos, si el miedo ya formará parte de nosotros durante un tiempo, si seremos capaces de volver a los bares, si nos dará miedo la gente, relacionarnos y conocer, si saldremos con mascarillas. Nos hacemos muchas preguntas y la mayoría no tienen una respuesta, el tiempo nos dirá si habrá un antes y un después en las relaciones con los demás.

Otro de los problemas que se ha visto con esta crisis, la economía de subsistencia, de ser autosuficientes, de poder producir lo que necesitemos, sin tener que estar pidiendo o suplicando material sanitario y determinados productos de primera necesidad. La liberalizan de los mercados y la globalización ha hecho posible que cualquier producto pueda estar al alcance de cualquier ciudadano en cualquier parte del mundo, se fabrica allí donde sus costes son más baratos y a gran escala. Pero cuando la economía se cierra y se produce desabastecimiento de determinados productos estos se encarecen y no hay para todos. ¿Qué lección debemos de sacar…?

¿Quién va a ir este verano a la playa? ¿Nos podremos bañar? Me asaltan dudas, ¿el virus se muere en el agua o va navegando por el mar?, ¿iremos con mascarilla para tomar el sol? ¿Nos echaremos hidroalcohol por todo el cuerpo? Ni idea…iremos poco a poco…Este verano, ya no será un verano más, será el verano de la pandemia.

Estaremos divididos en dos grupos, lo que ya han pasado la enfermedad, que  estarán inmunizados y el resto con el miedo de contagiarnos. Los primeros podrán salir a los bares y a hacer prácticamente su vida normal y el resto que no tendremos el salvoconducto de la libertad y tendremos vetado algunas actividades y no nos podremos relacionar, seguiremos de alguna forma otra cuarentena.

Día 23: Una dura realidad, la mayoría tendremos que pasar la enfermedad para estar inmunizados y los grupos de riesgo deberán seguir guardando la precaución debida para no contagiarse hasta que puedan vacunarse. Escuchando a un experto virolo, parece ser que el virus es de cadena larga de ADN o ARN, lo  mezclo varias veces y no me quedó claro, y aunque mute en alguno de sus tramos no afectaría tanto a su capacidad de convertirse en otro virus. Los que hubieran creado anticuerpos estarían protegidos en gran medida contra posibles brotes. Además los que este inmunizados de alguna  forma nos protegen a los demás, no siendo portadores de contagio y cortando la cadena. 

En algunos países, están empezando a tomar las medidas para ir saliendo del aislamiento, a nosotros todavía no queda algo de tiempo para llegar a esa situación, pero todo se andará.

Día 24: Después de dos días de trabajo vuelvo a la realidad de las personas confinadas, la verdad, que tenemos una gran capacidad de adaptación y cuando sabes que tienes que estar encerrado, ni siquiera te planteas otra posibilidad, simplemente la aceptas e intentas hacer y deshacer, ocupar y desocupar el tiempo. Al principio, si me daba la sensación de tenía que organizarme para ocupar el tiempo y ahora el tiempo se me va  y no me doy  ni cuenta.

Día 25: España es el segundo país del mundo en turismo, somos una potencia, y una gran parte de la población vive de él. ¿Ahora qué? Cuando volvamos poco a poco a hacer vida normal, nos costará viajar, ¿Y los vuelos internacionales? Nadie querrá venir a España, estamos siendo uno de los países mas castigados por la pandemia y esto va a tardar en recuperarse y tener confianza.  

Y todos esos hoteles, agencias de viajes, bares restaurantes… que viven del turismo, del verano, del sol y playa y todas las personas que viven de eso, ¿de qué van a comer?

El turismo extranjero tardará en recuperarse, pero pasará, habrá vacuna y la gente perderá el miedo a salir, los bares se llenarán y pasearemos por los paseos marítimos, nos bañaremos  y la gente volverá a ser feliz.

 

 

Diario del coronavirus. Cuarta parte. Del día 15 al 19.

Día 15: Mi primer día de trabajo, desde que empezó la crisis del coronavirus, ¿vamos a ver lo que me encuentro?, por las carreteras, me imagino que nadie y en el trabajo, temerosos y guardando las distancias, un síntoma de recelo.

 En la carretera cuando bajo me cruzo con un coche en la puerta de mi casa,  saco  el coche de la cochera y todo está en silencio, un silencio que hasta molesta, me dirijo a mi trabajo que está  a unos quince kilómetros de la capital, al salir me cruzo con un autobús de línea que va vacío y en el trayecto con cuatro coches, intento llevar la cuenta. Teniendo en cuenta que es domingo, las siete de la mañana y encima ha cambiado la hora que serían las seis de ayer.

En mi trabajo, la gente muy concienciada y siguiendo todas las recomendaciones que nos ha dado al cien por cien. En general no observo psicosis o miedo más bien todo lo contrario, precaución y cuidado en el trato, distancias, guantes, mascarilla y lavado de manos. El día trascurre con mucha tranquilidad.

Día 16: Termino un día de trabajo, veinticuatro horas y comienzo uno nuevo en casa, seguimos con las rutinas.

Esta mañana cuando volvía del trabajo, primer día de medidas más restrictivas del estado de alarma y en la carretera me he cruzado con más coches de los debidos. Creo que no se ha sabido explicar, cuales son los trabajos esenciales, hay un poco de confusión, y mucha gente no saben si tienen que ir o no a trabajar. Posteriormente me entero, que ante el desconcierto hay una moratoria de un día, para que le dé tiempo a las empresas a cerrar sus negocios, apagar maquinas y dejarlo todo listo para cuando haya que volver de nuevo a producir.

Día 17: A las cinco de la mañana me despierta la lluvia, está lloviendo  con ganas, cierro una ventana de la terraza y a dormir. Cuando me levanto ha dejado de llover, el día está gris, pero me trasmite mucha tranquilidad, no hace nada de viento, no pasan coches por la carretera, el cielo está parado, todo lo que me rodea está quieto, parece que el equilibrio se ha adueñado de la situación, se respira paz. Durante la mañana, llueve, deja de llover y hasta sale el sol cuando le dejan las nubes. Pero poco…

Empezamos de nuevo con las rutinas mañaneras, comienzo con ganas y la limpieza se ha convertido en mi primer objetivo, me sienta bien, esa obligación, es una responsabilidad y es necesaria.

 Realizo gimnasia por la mañana, para hacerla más amena me pongo música,  y me lo paso bien. El poder transformativo de la música, su capacidad para realizar viajes en el tiempo, nos teletransporta a otra época, con una presencia que se siente y hasta se respira. Ya hablé en otra entrada del poder evocativo del olfato, los olores, tienen esa fuerza de transportarnos a un pasado, con una fuerza real, de vivir ese tiempo otra vez, como si hubiera trascurrido hace unos segundos. Os comente, el olor de  la loción de after shave de Varón Dandi, como me encontraba en los servicios del cuartel de Salamanca afeitándome y como se me visualizaba toda la estampa como si estuviera allí presente ahora mismo. Esta mañana con la música me ha pasado algo parecido, con canciones de U2, de Hombres G, El Ultimo de la Fila…El tiempo se había detenido y había vuelto hacia atrás, recordaba hechos anteriores con una intensidad mayor que los vividos ayer.

Hay día y días y hoy estaba conectado con todo, la vida era real, mi cabeza evocaba fotos de mi pasado y todos mis recuerdos estaban muy cerca, como si quisiera olvidar este presente e intentara borrar lo que está pasando.

Día 18: Miércoles, el tiempo va pasando, despacio, hoy es 1 de abril, primavera, un día mas y un día menos de encierro, vamos andando el camino.

Me he levantado temprano y oigo pasar los coches, de uno de uno. Con el cambio de hora amanece más tarde, en el horizonte se otea el resplandor del sol, hay nubes, pero se nota su fuerza.

Mi mente está vacía, me pongo a practicar yoga. Terminó, estoy un poco desganado, en fin, día a día, me preparo el desayuno, voy a empezar con mis tareas domesticas, hoy con menos ganas, pero es lo de menos, hay que hacerlo.

Está saliendo el sol, la temperatura es baja. Hoy puede ser un gran día. Perdón, difícil ¿No?…

He empezado con mi rutina de gimnasia, hoy toca recital de Joaquín Sabina, hacía tiempo que no lo escuchaba, tiene un montón de frases celebres o por lo menos que a mí se me han quedado grabadas en mi inconsciente.

– “Macarra de estrello pantalón”

– “Desde que te pintas los labios en vez de Don Juan te llamaban Juana la Loca”

– “La transformación del ibérico Don Juan en Juana la Loca”

– “Hombre blanco hablar con lengua de serpiente…”

– “Cuando eras la Princesa de la boca de fresa, ahora es demasiado tarde Princesa…”

Los que tenemos una edad, sabemos a qué canciones me refiero, hay muchas, estas son las que se me han quedado y la he escrito cuando he terminado, y eso que  últimamente tengo memoria de pez.

Sigo sin saber casi nada, de cómo va la enfermedad, prefiero no saber, prefiero aislarme un poco, con  tanta sobre-información nos ponemos más nerviosos, lo que si me he enterado, ha sido que Fernando Simón el portavoz que nos cuenta los datos y cómo va la enfermedad en las ruedas de presa, se ha contagiado. A la vez que los Jefes de la Policía y Guardia Civil ¡Pobres¡ ¿Me da la sensación que algunos la cuarentena la han hecho fatal? También ha salido otra portavoz nueva diciendo que las medidas de distanciamiento social están dando sus primeros resultados, me imagino que no hay que ser muy lince para saber qué si no salimos tenemos  menos posibilidades de contagiarnos y de contagiar q otros. Son datos para la esperanza.

Día 19: Esta mañana tocaba ir de compras, una aventura, tenía claro que quería salir temprano, para encontrarme con el número menor de gente y así  lo he hecho a las nueve en la calle, había gente, mi gozo en un pozo, se ve que hemos pensado todos de la misma manera y  al final, todos a la misma hora. De todas formas, no he tenido que hacer cola, que nos ponemos nerviosos. Había prácticamente de todo, alguna marca concreta de leche estaba agotada, había huevos que la primera vez que fui, no quedaba ni uno. Por lo demás sin ninguna incidencia digna de contar, la gente en general con guantes y la mitad más o menos con mascarilla, hasta una de colorines, que rompe un poco la monotonía, porque mira que son feas esas de quirófano, y las  verdes, y  para que decirte esas que llevan como un filtro, parece una guerra biológica, que es, pero sin darnos cuenta.

Lo que he tenido, ha sido un pequeño contratiempo con el carro de comprar, me he cruzado con un individuo, me ha dejado pasar, el miedo y esas cosas,  por bajar rápido un escalón que había y dado que llevaba una bolsa encima del carro, ésta se me ha caído para un lado y por mantenerla, me ha dado un tirón en el codo por la parte de encima. El carro asesino, si no me pasa, no me lo creo, un dolor intenso que me impedía estirar el brazo, me rio por no llorar, en fin, con la que está cayendo, es una simple anécdota y no tiene ninguna importancia.

Otro tema, es el tiempo en Almería, todas los días lloviendo, ¿qué está pasando? Mi hijo me comenta, que son las avionetas que no pueden salir, medio en serio, medio en broma. En Almería se lleva tiempo hablando de unas avionetas anti-lluvias,  que  fumigan unos productos para que no llueva, en verdad, no hay base científica. Yo no me lo quería creer, va en contra de mis principios, veremos a ver si no llevan razón.

Mañana mas y mejor…