Diario del coronavirus. Tercera parte. Del día 11 al 14.

Día 11: Continúan las muestras de solidaridad por toda España, hosteleros que reparten comida gratis a camioneros, a residencias y gente sin hogar. Ingenieros que realizan viseras protectoras de mascarillas con fotocopiadoras en tres dimensiones y se ponen de acuerdo con otros para fabricar en diferentes partes para luego unirlas. Empresarios fabricando mascarillas y trayéndolas desde donde no las hay. Particulares haciendo y cosiendo a mano y a máquina mascarillas. Voluntarios llevando comidas y medicinas a ancianos que no pueden salir de sus casas.

Creo que en solidaridad no nos gana nadie, somos un gran país, y cuando tenemos que arrimar el hombro somos los primeros.

Las noticias siguen siendo muy malas, esto todavía no tiene pinta de cambiar, la dichosa curva sigue subiendo y comentan que estos días van a ser muy malos, que todavía tiene que subir más, que hasta que no pasen los quince días del estado de alarma, donde nos estuvimos moviéndonos por todos los sitios los contagios seguirán, porque, el que se contagia ha seguido contagiando por lo menos en su círculo cercano. Pero, por lo menos ya llevamos recorrido un camino y parece que nos estamos acostumbrando a este horror, duro decirlo pero desde casa se ve el mundo de otra forma y parece que las balas no nos llegan, que nos pasan cerca, que solo oímos los silbidos y que todavía no llevan nuestro nombre.

Me estoy acordando del poema, ese, que decía: Primero vinieron a por los judíos y yo no dije nada, porque yo no era judío, luego fueron a por los gitanos, como yo no era, tampoco dije nada, luego fueron a por los homosexuales, como yo no era… y al final vinieron a por mí, y ya no quedó nadie para hablar por mi; por favor que alguien me ayude. Tenemos que ser solidarios y ayudar todo lo que podamos, lo que hacemos por los demás, lo hacemos por nosotros mismos. Nosotros también necesitaremos esa ayuda.

Día 12: Las noticias se van sucediendo muy deprisa y el panorama va cambiando a una velocidad de vértigo, lo que ayer era esperanza hoy se convierte en desilusión.

Han retrasada la selectividad, ahora con otro nombre, pero en definitiva la misma, le han puesto fecha para finales de junio a principios de julio, pero no han dicho nada de quitarles temario, que era precisamente lo que querían los alumnos. Los profes han dicho que será adecuada a las circunstancias que estamos viviendo. La incertidumbre se cierne sobre estos chavales que se están jugando su futuro, con la que está cayendo.

Las olimpiadas también se suspenden, todo indican que se celebraran en el 2021, pero con el mismo nombre que tenían, Tokio 2020, cosa curiosa, no entiendo eso de mantener el año, si se van a celebrar en el 2021, cosas sin importancia, como si quisiéramos recordar el 2020.

Ayer me comentaban que no teníamos ningún derecho a quejarnos, si nos comparamos con las personas que están en los campos de refugiados. Que nos tenemos que sentir unos privilegiados, me refiero entre comillas a los que estamos bien y en casa. Tenemos de todo lo que necesitamos, comidas, ducha, libros, tele, Internet… entonces de que nos quejamos.

También tenemos la esperanza que esto termine y retomemos nuestra vida donde la dejamos aparcada, con todo un futuro por delante. Las personas que están en los campos de refugiados tienen lo mínimo para sobrevivir, si es que lo tienen, han dejado todo en sus países de origen, las guerras y la hambruna, intentado encontrar una oportunidad de mejorar su vida. Y nosotros los recibimos cerrando nuestras fronteras, ahora los apestados somos nosotros, que estamos contagiados y nos miran mal en otros países. O simplemente quieren vivir en paz, tener una esperanza de futuro, de poder alimentar y educar a sus hijos. Y vuelvo a hacer la pregunta: ¿Tenemos derecho a quejarnos? Sinceramente no…

Esta mañana, he tenido que ir a comprar, el supermercado era un escenario de guerra, mascarillas, guantes, desinfectantes, parecía que la peste había llegado, todos muy serios y con cara de pocos amigos, respetando las distancias, esto nos está afectando y cuanto más tiempo pase peor, lo repito que la persona que va a comprar no es tu enemigo, que no te va a contagiar, ya lo mencioné anteriormente, pero ha pasado una semana y tengo la misma sensación de vacío, de desconfianza, de sentirme mal, de no entender lo que está pasando.

Día 13: Ayer estuve viendo un vídeo de youtube de Ibon Zugasti que realiza una vídeo llamada con un psicólogo del recreativo de Huelva, Ibon es un ciclista semi profesional y youtuber, lleva unos días mal y lo llama para hablar un poco, comenta que es la primera vez que se entrevista o que visita a un psicólogo, pero que esto que está ocurriendo le está sobrepasando y es una pesadilla, que estamos muy jodidos; el psicólogo le interpela, que el miedo es normal y que debemos aceptarlo. Que se nos abre un tiempo de incertidumbre, y que esa sensación de no controlar el tiempo nos crea ansiedad.

El psicólogo le pregunta: ¿Va a costar que olvidemos? Si… pero lo superaremos y nos hará más fuertes; el problema radica en que empatizamos con el sufrimiento de los demás, esta adversidad saca lo mejor de cada persona y quedándonos en casa colaboramos en no contagiar a nadie más, es nuestra responsabilidad.

El psicólogo le da una serie de recomendaciones a seguir, las escribo.

  1. Evitar la sobre-información. No podemos estar en todo momento con noticias desagradables, debemos de desconectar e intentar estar en otras cosas.
  2. Conectar con los amigos. Llamarlos por teléfono, por whatsapp, por vídeo-llamadas, hablar de otros temas.
  3. Establecer rutinas. Organizarse durante el día y saber más o menos lo que vamos a hacer. Limpieza, deporte, preparar comida, leer…
  4. Huir de las redes sociales. Nos sobrecargan con mucha información critica, un poco está bien, pero sin pasarse. Yo soy el primero que ha tenido que bajar un poco el pistón.
  5. Regular las emociones. Esto no sé cómo se hace, me imagino que será intentarlo.
  6. Ser positivos. Optimistas y pensar que esto pasará y que mejor tiempos vendrán.
  7. Realizar actividades domésticas. Al principio las veía como una obligación, y ahora nos organizamos y todos los días limpiamos algo a fondo y lo considero importante y la verdad que me está viniendo bien.

Las he enumerado por si a alguien le pueden ir bien, yo prácticamente las sigo todas y me funcionan.

También nos dice tres consejos a seguir, primero cuando nos encontremos desganados o perezosos para hacer algo, nos sentamos enfrente de una silla vacía y le contamos como nos encontramos y porque, así nosotros mismos nos daremos cuenta que es lo que nos pasa. Segundo, planifica el día, muy interesante para tener el día ocupado, así tenemos menos tiempo para pensar. Y tercero escribir lo positivo y lo negativo del día. Lo positivo nos dará fuerza y lo negativo, nos enseñará a saber qué es lo que nos sienta mal, e intentar evitarlo.

Y por ultimo pensar en un sueño para cuando termine está pesadilla, en mi caso correr la desértica, que será por octubre. Una persona entusiasmada, es la mejor vacuna para superar esta situación.

Me ha llamado la atención, escuchando la radio que hay personas que increpan a otros desde los balcones, balconi, que les gritan que se queden en sus casas, a lo mejor es gente que tiene que ir a trabajar o van a comprar o cualquier de las otras salidas autorizadas, lo que hace el aburrimiento, vamos a mirarnos nosotros nuestro ombligo y luego criticaremos a los demás. Esto ya se está pareciendo a “la ventana indiscreta” de Hitchoock, mirar a través de las ventanas.

Nos quedan dos semanas malas, hemos pasado ya dos desde que se decretó el estado de alarma, encerrados y en teoría sin contagios por eso las dos semanas que vienen serán las peores, ya que todos los contagiados, sus enfermedades habrán dado la cara. Y a partir de ahí, empezará a bajar la curva de contagios, en Almería hay un sitio que se llama la Curva de Adra. ¡Vaya con la curva¡

Estados Unidos se ha convertido en el primer país del mundo en contagios. Trump que esto va en serio, tú que no querías escuchar y les decías a tus ciudadanos que esta guerra la ibais a ganar trabajando. Y a pesar de cómo están las cosas quiere relajar el confinamiento y reducirlo a los sitios afectados.

Seguimos sin darnos cuenta de la gravedad, sin levantar la vista y mirar de frente a los problemas, mejor meter la cabeza debajo de tierra y esperar que se solucionen solos. Que la economía es el motor del mundo, pero sin personas esto no funciona, pues si, si ahora debe de ir a relenting, no pasa nada, el mundo sigue…

Hay países que sus dirigentes que animan a la gente a salir a sus calles, sin comentarios. Un ejemplo el Presidente de México. Creo que lo hacen por ignorancia, hay que ser patético, pero si todo el mundo le dice que no lo haga, están viendo como se está propagando por otros países, por favor, hay que estar ciegos.

Esta mañana, mirando por la ventana, la nueva distracción, en una terraza de enfrente he visto a un joven tender, no me lo podía creer, estaba tendiendo dejando la ropa caer en la cuerda, así como caía así la dejaba, arrugada, torcidas, sin pinzas, me estaban dado ganas de gritarle y decirle: “¡Pero, quieres tender bien¡”.

Día 14: Dos semanas y estamos donde empezamos, sentado y escribiendo, claro está, no lo digo por la situación que ha empeorado y mucho, sin embargo, según los que saben, esto era un camino que teníamos que recorrer, la dichosa curva, que ganas tengo que empiece a bajar y siguen diciendo que esto se va a poner peor.

Que ganas tengo de escribir cosas buenas, una, Ifema, el hospital de campaña de Madrid, hecho en tiempo récord, con bomberos, UME y voluntarios, muchos voluntarios, muchas gracias por vuestro esfuerzo.

Un vaso en la cocina, se ha movido solo, estaba en la encimera, que es de granito negro y ha empezado a resbalar, se ha movido muy lentamente, casi ni se ha apreciado, unos centímetros, pero me ha dado una sensación muy extraña, cuando me quedaba mirándolo se paraba, ha sido como en la física cuántica pero al revés, la realidad no la modificaba el observador, sino cuando dejaba de mirar era cuando se movía. El encierro me está afectando.

Y con esto termino, mucha fuerza a todos, mañana más…

Diario del coronavirus. Segunda parte. Del sexto día al décimo.

Sexto día del confinamiento, hace un rato publiqué la entrada de estos días pasados, ya más de lo mismo, acabamos de terminar de aplaudir y voy a mi salida diaria a tirar la basura, se ha convertido en mi obligación, los primeros días había más interés en sacarla, pero ya ha perdido ese componente de la emoción de salir. He dejado de ver un poco la tele, las noticias es más de lo mismo, más casos y más fallecidos, esto va para largo.

La única buena entre comillas, Fernando Simón, el médico portavoz que nos cuenta todas las novedades del coronavirus en la tele, que nos trasmite esa tranquilidad desde su saber, que nos habla con naturalidad como si fuéramos niños, que cuando nos lo cuenta nos lo creemos, que es realista y no tiene un guion preestablecido, nos trasmitió un poco de esperanza, que el porcentaje de incremento de contagios había disminuido, si el jueves fue de un 24 por ciento el viernes fue de un 17, es un dato relevante, entre comillas, mañana puede ser que aumente, eso tenemos que evaluarlo en la tendencia, pero bueno, me quedo con ese dato, en mi opinión de momento positivo, ya seguiremos viendo los demás días.

Los balcones se han convertido en nuestros escaparates, son nuestras ventanas al exterior, miramos a la calle y a los demás balcones, intentado saber que están haciendo el resto de la gente en sus casas. Están encerrados a cal y canto, ni siquiera salen a aplaudir, estarán muy ocupados o temerosos.

Séptimo día de encierro, seguimos asumiendo nuestro confinamiento, eso es lo que hay, o esto es lo que es, esta mañana ha amanecido lloviendo, además lloviendo bien, me ha dado alegría, era una limpieza ambiental y mental, a la vez que se limpiaban las calles, se limpiaba mi mente, ver llover relaja y sienta bien a las plantas y en general a todos. Si ya se había reducido la contaminación en más de un cincuenta por ciento por el parón, con la lluvia era como si la naturaleza nos quisiera ayudar y le fuéramos ganando la batalla al virus, me comenta mi hermano que a ver si se ahogan.

Los coches circulan lentos por la lluvia y por el temor que se ha apoderado de todos, van con esa precaución propia de cuando tienes el miedo metido en el cuerpo, que eso es bueno, no vaya a ser que puedan tener un accidente y tengan que ir a urgencias.

Como hay menos coches o casi no los hay, por las mañanas se oyen los pájaros cantar y me da la sensación que no pasa nada, que sus trinos nos protegen, se me olvida lo que está pasando, ellos están al margen o se lo imaginan, yo creo que lo saben y por esos nos cantan para que nos entretengamos y seamos un poco más felices.

Vamos a empezar el día y van ocho, asumido, resignado, ya no es una sensación esto va en serio y muy en serio, es la realidad. Como cuando nos levantamos de una pesadilla y nos consuela ese despertar, ahora no, esto sigue después de despertar, el sueño se ha hecho realidad y despertar no es la solución.

Ha vuelto a amanecer lloviendo, los pájaros cantan, las nubes se levantan, nuestros amigos cantan a pesar de la lluvia, domingo y sin coches, pasa alguno olvidado, sin recuerdos de otro tiempo mejor. El día está gris, como nosotros y el mundo a mi vista, parado, no se mueve nada, el trinar de los pájaros, el murmullo de la lluvia, el goteo incesante, no hace viento, algún gallo canto a lo lejos, podía ser un día normal, pero no lo es.

Nuestro Presidente del Gobierno ha salido esta mañana en una rueda de prensa y ha anunciado que el estado de alarma se va a prorrogar otros 15 días más, nos vamos hasta el 12 de abril por lo menos. Lo sabíamos, pero no nos lo queríamos creer.

Noveno día de confinamiento y tenemos las mismas perspectivas de ayer y el mismo futuro que mañana. Solo debo de pensar que debemos continuar con las rutinas, de limpieza, yoga, deporte, comer moderadamente, leer, escribir… para intentar no pensar lo que tenemos encima.

Hoy ha salido un rayo de sol, la alegría ha durado poco en la casa del pobre, al momento se ha nublado y ya ha permanecido así todo el día. Hasta el sol nos está abandonando.

Las noticias las dejo para cuando vayan las cosas mejor, ahora mismo no hay ganas, ni humor.

Hay gente que lo está pasando mal, que están contagiadas, que tiene familiares contagiados, y no pueden verlos, que tienen mujeres, maridos e hijos en primera línea de fuego, sobre todo los sanitarios, que ellos mismos están viendo la enfermedad de frente, que nadie se lo están contando, por ellos tenemos que ser fuertes, se lo debemos, aguantar y no salir de casa y hacer las cosas como nos las dicen, por ellos…

Los pobres viejecitos, asustados en sus casas solos, en las residencias, después de una larga vida de trabajo, esfuerzo y de sufrimiento en muchos casos, tienen el miedo metido en el cuerpo. Las noticias hablando de cómo se mueren en las residencias, mejor no saber, temerosos de las noticias.

Y van diez días, podría decir que han pasado rápido, pero es mentira, van lentos y día a día. Decir que me he acostumbrado también es mentira, eso es lo que quiero pensar, la realidad es distinta, hay días regulares y más regulares.

Sí, vamos a por el día diez y de momento nos quedarán como mínimo veinte, solo llevamos un tercio, a seguir en la lucha.

Una noticia buena, en el fin de semana anterior, solo hubo un muerto en la carreteras españolas, es verdad que hay menos coches circulando, que la gente conduce con más precaución. Esto quiere decir que circulando menos coches, la probabilidad de accidente será menor, otro factor a tener en cuenta sería el número total de coches. Resumiendo que me estoy liando, en primer lugar: menos coches, en segundo: se conduce con mas precaución y tercero: al haber menos coches menos probabilidad de colisión. Creo que ya está explicado más o menos.

Lo que está ocurriendo en las residencias de ancianos, no tiene nombre, procuro no ver las noticias, pero al final es inevitable. En la radio que somos radioyentes, hemos cambiado de emisora por música, por favor ya está bien de penas. Volviendo a las residencias de ancianos, la UME, unidad de emergencias. Los militares están desinfectando y se han hecho cargo de algunas tareas dentro de ellas, ante los contagios de residentes y trabajadores. Lo que han visto, no está gustando, los responsables políticos en las ruedas de prensa han comunicado cosas malas y muy malas de lo que está pasando dentro de ellas.

Por favor, que habrá algunas, haberlas, pero también habrá algunas que funcionen bien y traten bien a los viejecitos, con amabilidad y con mucho cariño y los tengan en exquisitas condiciones.

No debemos de ser alarmistas, debemos de contar las cosas como son, dar nombre y apellidos de los que lo estén haciendo mal y no generalizar. La residencia tal y tal… pero no lanzar comentarios al aire, sin saber que hay muchas familias que tienen a sus mayores en estas instituciones y están preocupados, con razón.

Al igual que con las verdades a medias o los bulos que lo único que hacen es dar falsas esperanzas o derrotismo y decir lo mal que funciona todo, algo estaremos haciendo bien, tenemos que ser optimistas, a pesar de todas las zancadillas y las críticas las dejaremos para cuando esto acabe, ahora no es el momento de dar batalla, esta es una guerra abierta y entre todos la vamos a ganar.

Esta mañana me he pesado, de semana en semana y estoy igual, me lo estoy tomando como un experimento para ver cómo me afecta el encierro y si debo de cambiar algo en mi alimentación. Las rutinas de deporte, mezcladas con actividades de casa están dando resultado, no nos podemos abandonar, que suficiente tenemos con lo que hay en la calle.

Seguimos dándole aplausos y todas nuestras fuerzas a los sanitarios, policías y a todos aquellos que contribuyen a que esto funcione.

Ánimo a todos y que la fuerza os acompañe.

Diario del Coronavirus. Primera parte. Mis primeros cinco días.

Todo esto empezó por unas toses en China, y sigue tosiendo el resto del mundo. Europa y más concretamente Italia se está llevando la peor parte, bueno, nosotros no nos quedamos atrás, últimamente somos casi los mejores en todo y en esto también, los españoles somos así, no tenemos remedio, lo que me gusta de nuestro carácter, es lo bien que nos lo estamos tomando, mandando Whatsapp en plan graciosos, con unas ocurrencias e imaginación que te hace pasar el rato con humor.

Cuando esto empezó en China, nos lo tomamos un poco a broma, nos pensábamos que no nos iba a llegar, lo veíamos lejos, con esas medidas tan extremas, esos monos plastificados, con gafas, parecían extraterrestres, que había llegado el cólera, pensábamos que era un asunto suyo, estábamos muy lejos, pero con la globalización, todos los problemas son de todos. Los bichitos circulan en barcos, en aviones y nos lo llevamos con nosotros a donde vayamos, eso es lo que hay nos guste más o menos.

Cuando en la tele veíamos a los chinos y coreanos con esas medidas tan extremas nosotros nos mirábamos asustados, pues ya nos ha llegado y ahora qué, a portarnos bien y a hacer lo que nos mandan, tenemos que ser consecuentes con las medidas y evitar en la medida de lo posible salir de casa, para nada, he dicho para nada, solamente y lo repito solamente, cuando no nos quede más remedio. Se puede ir a comprar, pero cuando nos haga falta, no a comprar todo lo que necesitemos, sino lo necesario. Se puede sacar al perro para que haga sus necesidades, pero no es un paseo del amo. En fin que se trata de un comportamiento cívico y de un deber como ciudadano, ser solidario con el resto de las personas que lo están pasando mal, no contraer la enfermedad, por nosotros y por los demás y sobre todo por las personas más vulnerables a las que podemos contagiar.

El tema es fácil, no salir de casa, solo cuando es imprescindible, pues nada, la gente, se busca excusa para salir del encierro, por favor, que no se puede, que nos tenemos que quedar en casa, que ya tendremos tiempo de pasear, de montar en bici y de hacer lo que nos dé la gana, que ahora solo nos han pedido que nos quedemos en casa tranquilos. Tan difícil es de entender, parece que sí. Quiero decir, que la gran mayoría están cumpliendo con las indicaciones y lo están haciendo bien. Pero como siempre unos pocos, con la pillería o sin ella están demostrando lo poco que le importamos los demás. Me estoy pasando, que la gente es buena y se está portando bien. No quiero hablar más de los incívicos. Pero lo tenía ahí y lo tenía que decir.

Cambiando de tema, os voy a contar un poco de la gripe española o asiática del 1918, unos días antes que decretaran el estado de alarma, la cosa ya se estaba poniendo fea y mi amigo Antonio, me estuvo contado, os resumo:

La gripe española o asiática del 1918, caso similar a lo que está ocurriendo ahora mismo con el coronavirus. Esta gripe que fue malísima por la cantidad de contagios y muertes que hubo, quiero recordar que en España hubo más de 300.000 muertes y 8 millones de contagiados, muertos a nivel mundial más de 60 millones y el contagio de más de un tercio de toda la población mundial.

Esta gripe, se propagó en la Primera Guerra Mundial, la guerra por aquel entonces era una guerra de trincheras en las fronteras entre Francia y Alemania, se luchaba hombro a hombro por sobrevivir, en un lado estaban los ingleses y franceses y en otro los alemanes, cuando entró en la contienda Estados Unidos, tenía que cavar sus propias trincheras, ni cortos ni perezosos contrataron miles de chinos para que se las cavaran y ese esfuerzo, fuera asumidos por estos chinos, pero estos guardaban una sorpresa, se trajeron consigo una gripe desconocida, ellos estaban medio inmunizados y les afectaba de forma más leve.

En aquel escenario, la gripe empezó a contagiar a todos los soldados que se encontraban en las trincheras y debido a las malas condiciones higiénicas, empezaron a morir como chinches.

Los temporeros españoles se trasladaron a Francia para realizar sus trabajos y allí fueron contagiados, trayendo consigo el bicho para España y nosotros que somos tan de estar en la calle se extendió como la pólvora por todo el territorio.

La gente no se lo tomó en serio, más bien al revés, era como una gripe normal y salimos a las verbenas a divertimos, que es lo que nos gusta.

Esta empezó a contagiarse y se convirtió en la peor epidemia de que ha tenido la humanidad, hubo más muertos que en la segunda guerra mundial.

¿Por qué se llamo la gripe española? Los temporeros españoles, cuando regresaron de Francia, ya habíamos comentado que se la trajeron, empezaron los contagios. La guerra mientras tanto continuaba y España como sabemos no entró en la contienda. Había una censura en la zona de guerra para no minar más los ánimos de los soldados y en España, como no había censura se empezó a publicar lo que estaba sucediendo con la gripe, por eso otros países creyeron que esa epidemia era de origen español y que la culpa de este mal provenía de nosotros, encima que no habíamos contribuido a la guerra, estábamos matando a sus soldados.

En fin, no fuimos nosotros los culpables de esa epidemia, fuimos uno más de los que la sufrimos. Las enfermedades y más concretamente los virus y bacterias son consecuencia de lo que somos, humanos que vivimos en este mundo y las cuales conviven con nosotros y son como son en parte por nuestra forma de vida y de cómo nos comportamos, produciéndoles ese cambio constante en su naturaleza, con la cantidad de productos químicos y como alteramos estructuras moleculares en las distintas investigaciones y como esas bacterias mutan y se hacer resistentes a nuestros antibióticos y van cambiando y adaptándose para sobrevivir, ellas también quieren sobrevivir. En fin, que es ley de vida.

El coronavirus, tiene tela, como ha cambiado la forma de vivir de todo el mundo, un bichito que no es muy letal, pero que si tiene una capacidad de contagio muy grande, que ha puesto a todo el mundo de acuerdo, que ya es difícil, que nos ha metido en un confinamiento en casa, que está minando nuestra paciencia, por favor, si solo llevamos un día y ya estamos cansados, que solo nos han pedido que no salgamos de casa, que no debemos de salir, que no nos pasa nada, que el fin del mundo llegará en otro momento, que esto solo es una epidemia que vamos a ganar.

Hoy es ya tercer día de confinamiento y bien, quizás, lo que más me hace pensar, es que esto va para largo, me da que por lo menos un mes sin salir de casa, y eso pensando egoístamente, que estoy sano y no me pasa nada, que tengo que dar gracias y ejemplo, pero ya sabemos que la cabeza no para y siempre estamos dándole vuelta a las cosas.

Está mañana me he pesado, para saber cómo voy a terminar cuando esto acabe, no me voy a obsesionar, por saber, me pesaré de semana en semana, así puedo ir haciendo un seguimiento de como me está afectando. En los tres días, he comido prácticamente lo de siempre y llevo una semana prácticamente sin hacer deporte físico fuerte, solamente yoga, que está bien y de momento me sobra.

Cuarto día de confinamiento, bien lo llevamos bien, cuando sabes que no puedes salir ni siquiera te planteas otra posibilidad, la resignación te ha ganado, no puedes salir con la bici o a dar un paseo, por lo tanto, asumido, me he levantado temprano, como casi siempre, yoga, colchoneta, meditación y relajado de mas. Hoy no he salido para nada, mejor, no hay nada urgente, en casa se está mejor, la calle es terreno hostil, miramos a la gente como un posible ser que nos puede contagiar, eso que no tenemos y que serán los demás lo que nos contagien, vemos a la gente como un posible enemigo. Qué razón tenía cuando en la tele hablaban de economía de guerra, piensas que el enemigo está en todo los sitios y no es verdad, con el que te cruzas es un pobre desgraciado como tú, que va corriendo a comprar eso indispensable y regresa asustado como el que vuelve de una misión imposible y sale victorioso, eso sí, lo primero lavarse las manos y tocar lo menos posible.

He salido estos días lo necesario, y siempre a velocidad de vértigo, tirar la basura, comprar el pan y otro día a la farmacia y ya en la calle, iba como asustado, como temeroso y deseando volver a casa, a mi casa, a ese sitio que te sientes protegido y donde están los tuyos, a tu fuerte, que cosas.

Día quinto de encierro, el tema sigue igual, todos en casita, rutina de deporte, comida, lectura y vídeos de youtube, qué mas podemos pedir, ya como que no me apetece salir de casa, son las 20,00 y acabo de asomarme al balcón a hacer palmas por los sanitarios que están al pie de cañón y por todos lo que están trabajando por nosotros estos días. Unos niños en el balcón del edificio de al lado han sacado un altavoz y después de las palmas han puesto la canción de Manolo Escobar, que viva España, hacen un karaoke y la cantan, sacan globos por la ventana. Muy graciosos y actos como este suben la moral y trasmiten buen rollito, la verdad que si a nosotros nos cuesta entenderlo que decirte de los niños, que solo quieren jugar, saltar, correr y estar con otros niños. Las play y las vídeo consolas, los móviles, tablet, ordenadores, teles y radios y todos los artilugios nos hacen la vida más fácil, estamos súper conectados con todos y en todo momento. Por ese lado, tampoco podemos decir que estamos aislados del mundo, creo que nunca hemos estado tan enterados y conectados de todo lo que pasa.

Cuando esto termine, ya no seremos los mismos, creo que afrontaremos la vida de otra forma, que seremos más sensatos, que tendremos más paciencia y nos daremos cuenta que el enemigo está más cerca de lo que parece, que somos muy vulnerables, que estamos de paso, que esto es una película de la que somos nuestros propios protagonistas, ya verás que pronto se nos olvidan la medidas higiénicas básicas. Seguro que despertaremos pronto del sueño.

Ya voy a por el sexto día de confinamiento y esto se va a alargar más de lo que pensábamos, voy a publicar este diario por partes. Mi reflexión del sexto día lo dejo para la siguiente entrega. Mucha fuerza y ánimos para todos, de esto saldremos, más fortalecidos y con más ganas de vivir, de ser felices de compartir y de abrazarnos.