Diario del coronavirus XXII

Pandemia, pandemia y pandemia, y qué más puedo decir, coronavirus, ufff, por favor, qué hartura. Empezar un nuevo año, un año de esperanza, de vacunas, de remedios, de espera, de ilusión… Mejor que  éste, seguro ¿Por qué quién nos iba a decir lo que se nos venía encima? Ni en el peor de los escenarios, no nos lo podíamos ni imaginar, esas series distópicas, irreales, con epidemias y situaciones aterradoras, dónde un grupo de protagonistas tiene que salvar al mundo, en nuestro caso, los sanitarios y los investigadores, son nuestros héroes, nuestros salvadores.

Un año complicado y difícil para todos y malísimo para muchos, no quiero entrar en detalles, pero todo es raro, normalizar, ya difícil, vivir, interiorizar datos y más datos, que aburrimiento, con todo lo que llevan de carga emocional, de sentimientos encontrados, de situaciones raras, de no saber, de desconocer que habrá más allá de la realidad que estamos viviendo.

Probablemente sea mi última entrada del diario del coronavirus de este año, lo que comenzó, cómo ese diario que exponía día a día lo que iba sucediendo, contando una historia que no iba con nosotros, lo estaba viviendo, pero no me enteraba, se ha convertido en un forma de expresar mis sentimiento hacía la pandemia, de qué forma nos está afectado y en definitiva  unos meses extraños para todos.

Ya va quedando menos para terminar este año, y la cosa se está poniendo seria otra vez, en  España ha habido un pequeño rebrote como consecuencia del puente de la Constitución, pero parece que la cosa esta mas o menos controlada, en cambio, en el  resto de Europa la cosa tiene mala pinta, están volviendo a confinar a la gente, cerrado todo lo no esencial y teletrabajando en casa.

Nos cuentan desde el Reino Unido, que el coronavirus ha mutado y se ha vuelto más contagioso, un 70 por ciento, las cifras asustan, no quiere decir que sea más mortal o agresivo, no lo parece de momento, pero el hecho de ser mas contagioso, da miedo por sus consecuencias a nivel hospitalario, la gente está  huyendo de las zonas afectadas, un éxodo y posiblemente llevándose con ellos el virus, un desastre.

 Dicen los entendidos, que el coronavirus  está mutando desde el principio, que lleva miles de mutaciones, y lo hace muy lentamente, no se sabe, si la cepa de Inglaterra, es diferente, y mi pregunta, ¿la vacunas valen para esa mutación?, todavía no lo he podido saber, me imagino que sí, que es un cambio muy pequeño, en fin, qué no nos quiere dejar en paz, ni para Navidad, el dichoso coronavirus.  

Volviendo a nuestro país, cada Comunidad está tomando sus propias decisiones a la hora de afrontar las Navidades, en Andalucía teníamos una desescalada en dos fases y seguimos igual, no las han cambiado, eso no quiere decir que si las cifras varían y aumentan los contagios, tendrán que tomar medidas más restrictivas. Otras Comunidades si han cerrado su perímetro y han tomado medidas más severas, estos son los pequeños reinos de Taifas, en  el caso que nos ocupa lo entiendo, creo que es mejor, esa toma de decisiones a nivel local, más cerca del ciudadano y con unas cifras más reales de  lo que está sucediendo.

Ayer fue el día la lotería, un día de alegría, de olvidarnos, de todo lo que está pasando, de contagiarnos por esa euforia de los demás, por mal que lo estén pasando, de olvidarnos de los malos momentos, solo queremos disfrutar ese tiempo, vivir ese día  como si no hubiera un mañana, como si fuéremos los más ricos del mundo, como si pudiéramos gastar lo que no tenemos, nos imaginamos que nos toca el gordo, la alegría y la excitación se contagia y el jubilo se instala en nosotros, saltos y bailes.

La lotería de estar bien y de poder disfrutar de los pequeños momentos, de vivir y sentir, de levantarme todas las mañanas, de ver amanecer, del sol en mi piel, del aire en la cara, de sentirme vivo un día mas, ese milagro llamado vida.

La conciencia

Tener conciencia de nuestra realidad, saber que estamos vivos, sentir, sufrir… es un milagro…

Esto que nos pasa no tiene nombre, ni explicación, el hecho de tener certeza de nuestra existencia, al margen de nadie más, es complicado de entender ¿Qué quiere esto decir? Qué si yo no estoy vivo, el mundo y todo lo que existe deja de existir, para este observador que soy yo.

Entonces, que explicación tiene la muerte y la vida. Todas las personas que han vivido y muerto, que han pasado por este mundo y en general a todos los seres vivos, esa conciencia cuando morimos, esa vida, esa fuerza divina que nos alimenta, ¿A dónde va? ¿Vuelve al principio a la energía primordial que lo alimenta todo?

Todo surgió de esa energía condensada en esa punta de alfiler que produjo el Big Bang, y la gran explosión del Universo.

Un Universo infinito a nuestros ojos y finito a los de Dios.

¿Universo, Dios, Energía primordial, es lo mismo? Sí, lo podemos llamar como queramos. En definitiva es vida, una vida con un propósito de vivir, de experimentar nuestra propia existencia.

Somos un poco de ese Dios, o energía del Universo, y cuando nuestro ciclo termine, volveremos a la energía primogénita, para después volver a manifestarnos en esa fuerza que anima al mundo, a sentir y tener otra vez consciencia y dar a esto algo de sentido.

Somos, el hombre en busca de sentido. En esta vida o en las muchas que nos quedan, ya, entrar en el tema de la reencarnación o renacimientos, complicado, cada cual que crea lo que quiera. La religión también prefiero dejarla al margen, creo en todas las religiones, todas nos aportan, nos dicen cosas necesarias para vivir o comprender. Respeto a todas las formas de pensar y sentir.

Por eso, nos pasamos media vida y algunos toda, buscando “ese sentido de la vida”, ese que no da un significado a lo que hacemos. Hay gente que tiene una vocación, o un saber lo que quiere, desde su niñez o adolescencia viven bajo ese influjo, otros entre los que me incluyo, lo hemos ido sintiendo conforme hemos ido viviendo, y sí, cada uno encuentra su sentido en este valle de lágrimas.

Y él que crea que hemos venido a sufrir, está muy equivocado, venimos a ser felices, el sufrimiento es la antesala de la felicidad, es la cara de la misma moneda. Entenderlo o comprenderlo, difícilmente…

“Antidisturbios” y “Patria”

He visto dos series, lo mejor en mucho tiempo, y encima son españolas, os hablo de “Antidisturbios” y de “Patria”, no sabría decir cual me ha gustado más, los dos son muy buenas, cada una en su estilo, están muy bien realizadas, los personajes están vivos, y sufren su vida con una intensidad, que te contagia la emoción y los sentimientos de las historias.

“Antidisturbios”, seis policías antidisturbios protagonizan un desahucio y  en el desalojo sucede un final trágico, esto mezclado con una investigación de asuntos internos, con la vida  privada y laboral de los policías, con sus alegrías y miserias, hace de la serie una apasiónate  y vertiginosa secuencias  de hechos que no te deja ni pestañear, es rápida, y muy trepidante. Estilo thriller policiaco a la española.

Los seis policías, para mí lo mejor, están vivos, sufren y lo pasan mal, son  personas normales con un trabajo difícil y la escena de la cena, memorial, que más puedo decir: que la veáis.

“Patria”, basada en la novela de Fernando Aramburu, reconozco que la novela no la pude terminar de leer, se me atragantaba, iba para adelante y para atrás en el tiempo y me despistaba, que no, que no le cogí el aire, en cambio, la serie, me ha encantado, pone de manifiesto, el terrorismo vasco, de una sociedad dividida, donde el miedo estaba presente, estás conmigo o contra mí, o eres de los míos, odio al enemigo, al diferente. Teniendo en cuenta que es ficción, creo que está un poco exagerada, pero también pienso que esa fue una  dura realidad, muy dura de vivir. Las víctimas del terrorismo y la no victimas lo pasaron muy mal, no, lo siguiente, eso no era vida, estaban señalados, no podían hacer nada, siempre con el miedo metido en el cuerpo, por si… en fin, no quiero alargarme solo quiero que veáis la serie, a mi me ha emocionado.

Diario del coronavirus XXI

Llevamos ya once meses de este año y vamos a por el último mes, una locura, este año se me está haciendo largo, a mí y a todos; queremos que pase lo más rápido posible, marcado por la pandemia, por el estado de alarma y por esta enfermedad que nos ha hecho darnos cuenta lo frágiles que somos, por el dolor y el sufrimiento de mucha gente, por el uso de la mascarilla, de hidrogel alcohólico, por la limpieza con lejía de todos los productos que compramos, el uso de desinfectantes para todo, en fin, ya nada volverá a ser lo mismo.

Las vacunas entraran en juego, en el primer semestre del próximo año, según nos cuentan, en ese tiempo se vacunaran una gran cantidad de ciudadanos, empezando por los mayores y los que tengan patologías, será el primer paso para intentar normalizar un poco nuestra vida, eso no quiere decir que el virus desaparezca por arte de magia, me imagino que todavía estará un tiempo más con nosotros y nos seguirá amargando la vida por lo menos un año más.

Me pregunto, si el virus tiene eso que llamamos conciencia, si es consciente del daño que nos está haciendo, a tener miedo al desconocido, a cruzarnos de acera cuando se aproxima alguien, a no estar cómodos en la calle, a no ser los mismos de antes, a ser diferentes con la gente que no conocemos, a ser un poco antipáticos, a ver la vida de otra forma…

Las vacunas, ya han empezado a ponerse en Reino Unido y Rusia, a nosotros todavía nos queda un poco, me imagino que si han dicho para enero, será para febrero, todo se retrasa. Cuantas más vacunas se pongan, mas nos inmunizamos y menos posibilidades hay de contagio. La inmunidad de rebaño entra en juego, si tú no puedes contagiar, es tan importante para ti como para mí, por eso, es necesario vacunar a un número mayor de personas para no contagiar. A veces, no entiendo, creamos o no creamos en las vacunas, es necesario vacunarnos por lo demás.

 ¿Cuál serán las consecuencias o los efectos secundarios de las vacunas? ¿Quién lo sabe? El primero efecto será no contagiarnos o por lo menos, que las consecuencias del Covid-19, si lo pillamos sean menores, o eso creo, los que vengan a continuación serán una incógnita, porque no lo sabemos, el tiempo se encargará de decirnos  algo, de  esos posibles efectos secundarios.

En general las vacunas son muy seguras y tienen pocas secuelas, claro, eso no quita que puedan tener, ya lo veremos y lo sabremos con el paso del tiempo. Si con ellas acabamos con esta locura, que nos ha convertido en otras personas, bien venidas sean.

La Navidad y el 2021, están a la vuelta de la esquina, y decir que ha pasado rápido, es mentir, ¡qué año¡ Lo recordaremos, espero con perspectiva de pasado y de haber superado una pandemia, que, cuando miras para atrás piensas: ¡Esto tenía que pasar¡ Y por qué digo esto, por olvidarnos un poco de todo, por nuestro egoísmo, en fin, que el año que viene sea un año de esperanza y de lucha unida contra la pandemia,  las desigualdades, por hacer un mundo mejor para todos.

Paz y amor.

Una Navidad diferente

Mi compañero Antonio me pidió una pequeña editorial para la revista de la UTE, todavía no la hemos publicado y aquí os la presento:

Se van acercado estas fechas señaladas, la Navidad, fechas raras para los que las viven en prisión, los internos. En la mayoría de las veces son días tristes, de recuerdos, de echar de menos a las personas que queremos, a las cuales no pueden ver, con la que, quizás no nos hayamos portado lo bien que queríamos o que podíamos.

El mundo de la droga y la cárcel es un mundo complicado, mucho más de lo que nos podemos imaginar, desde mi experiencia en la UTE, he podido experimentar el sufrimiento de los internos, su mal hacer llevados por ese veneno de la droga, que te hace ser lo que no eres, mala persona, que te envenena y no te deja, que te domina, y te hace sacar el lado oscuro de la persona. Y cuando estas sobrio, viene esa conciencia que nos machaca y nos hace ver lo mala persona que somos. Esa lucha constante entre el ser y el no ser, que nos puede y termina por derrotarnos.

En la UTE, esa guerra la vamos a ganar, sí, la vamos a ganar, mejor, la estamos ganando, los internos, los funcionario y todos los profesionales que formamos esta familia, porque para mí, la UTE, es mi familia, es y será la familia de los internos que allí viven.

En la Navidad, todo se vive más intensamente, los sentimientos se desbordan y están más a flor de piel. Este año, encima tenemos el añadido de la pandemia, del dichoso coronavirus, que ha venido a complicar más las cosas, permisos y vis a vis suspendidos, y situaciones más difíciles, pero como dice el refrán, a mal tiempo buena cara, es importante saber afrontar los problemas, es lo primero que enseñamos en la UTE. En la vida, todo lo que nos pasa, no tiene una solución mágica e inmediata, las cosas llevan su tiempo y todas no se solucionan, y la inmediatez ha dejado paso a la paciencia. 

La Navidad tenemos que afrontarla como un momento de cambio, mirarnos por dentro y sacar la mejor versión de nosotros mismos, de dejarnos de tonterías y empezar a hacer las cosas bien, de tener esperanza, de mejorar como personas, de saber que nunca es tarde si la dicha es buena, vaya me ha dado por lo refranes.

Me quería despedir, con una felicitación para todos los internos, funcionarios, familiares, voluntarios, en fin, para todos, que el año que viene, seguro que será mejor que este, que la esperanza esté presente en nuestra vida, que intentemos disfrutar en la medida que podamos o nos dejen y que siempre se pueden poner peor los cosas. Por eso, afrontar la vida con buena cara, con optimismo y seguro que mejor nos va.

FELIZ NAVIDAD Y  AÑO 2021

Diario del coronavirus. Parte XX

Volvemos a la carga, seguimos sufriendo el coronavirus, la pandemia continua, esto se está convirtiendo en una pesadilla. Cuando pensábamos que ya lo habíamos superado, o por lo menos lo momentos más críticos; otra vez estamos como al principio, entonces, ¿qué hemos aprendido?, no lo sé, encima ya sabemos lo que nos espera, estar encerrados en casa, ¿lo soportaremos?

Se dice: Que los humanos somos los únicos animales que tropezamos dos veces en la misma piedra. Yo diría que algunos más, entre los que me incluyo, nos gusta olvidarnos pronto de lo malo, en seguida pasamos página, que eso no es malo, lo que sí es malo, que olvidamos y estamos destinados a repetirlo, que tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.

Sinceramente, creo que hemos aprendido poco del primer confinamiento y querernos volver al segundo, o qué sentido tiene lo que está pasando, ¿cumplimos o no, lo que nos dicen, de medidas higiénico sanitarias? En general, sí, entonces que está pasando, ahora no nos pueden criminalizar a los españoles,  que si nos gusta mucho salir y relacionarnos, bla, bla, bla… Europa está igual que nosotros. El único remedio para frenar los contagios, es quedarse en casita sin ver a nadie, ¡Dios mío, que he hecho yo para merecer esto¡ Algo habremos hecho… Cuando lo descubra, os lo cuento.

¡Qué sensación mas mala, de pena¡ ¿La pandemia es un castigo divino?, por nuestro despropósitos, por creernos superiores a todo, por no respetar a la madre tierra, a la naturaleza, a nosotros mismos, por nuestro egoísmo, por ser una plaga y exterminar con todo lo que nos pilla de camino, en fin, me entristece. Todo lo que pasa, pasa por algo y preguntarnos, ¿por qué?, tiene un significado, preguntas, sin respuestas. ¿Tiene sentido la vida? A veces me lo cuestiono, y no sé, sí es real o simplemente es  un sueño de los Dioses, que quieren jugar con nosotros y ponernos a prueba de alguna forma.

Curiosa la vida y sus circunstancias, esas que desconocemos, que nos llevan por caminos inciertos, que no nos se deja, que nos sorprende, que siempre lleva las de ganar, que nos desconcierta, que nos persigue y que ahora nos esta atormentado.

Esto de escribir va por momentos, sigo sin saber, que me obliga a escribir y a dejar de escribir, igual tengo unas ganas terribles, que me va la vida en ello, que me puedo pasar semanas que ni me acuerdo. A veces escribo por decir, que se me olvida, que cuando me ponga delante del ordenador no voy a ser capaz ni de escribir una línea. Y eso es precisamente lo que estoy haciendo, una pequeña reflexión  de que me obliga a escribir, normalmente son cosas que quiero sacar de mi mente, que me están rondado morena, empiezan a formarse sin que me dé cuenta, ellas solas se van colocando, en reglones torcidos de Dios, y luego solo falta ponerse a ello. No siempre cuando tienes algo que contar o quieres escribirlo, lo haces, te pilla por la calle o en ese instante no tienes ganas de ponerte al ordenador y te dices: “por la tarde”. Que por cierto que es mi momento de escribir, de leer, de pensar y de dejar de pensar… Desconozco porque no me gusta coger el ordenador por la mañana, supongo que será por ese sol tan maravilloso que tenemos en Almería y que por las mañanas hay más cosas que hacer. Y me siento incapaz de sentarme; por la tarde, la cosa cambia, es otro tiempo, es tiempo de reflexión, de pensamientos, ah¡¡ y de siesta, que gran invento, tenía que ser español, y luego dicen que no somos ingeniosos.

Volvemos a la pandemia, que me voy de un tema a otro, la mente va vagando y enseguida encuentra temas que escribir, si escribiéramos todo lo que nos pasa por la cabeza, sería un escrito abstracto y  sin sentido. Los pensamientos se van encadenando, a veces con sentido y otras sin él, que sería de nosotros, si dijéramos todo lo que pensamos, sería terrible, nos hemos acostumbrado a ser correctos, cambio de tema.

Qué nos quieren volver a confinar, ¿será verdad? No me lo quiero ni imaginar, la mayoría creemos que no va a ser posible, que ni la economía, ni nuestras cabezas lo soportaran, pero están todas las teles a todo meter, metiéndonos el miedo en el cuerpo, y cuando el rio suena, agua lleva. Empiezan con la cantinela mediática para que nos acostumbremos y no nos pille por sorpresa, que el cuerpo se vaya haciendo y cuando, sea verdad, tenerlo asumido, anda que no saben.

Estamos en un momento crítico de nuestra especie, el homo sapiens sapiens, la verdad que no sé porque repetimos lo de sapiens sapiens, dos veces sabio, con una nos sobraría y creo que sabio, lo podremos entre comillas, que nos hemos creído demasiado listos  y así nos va. En un mundo donde tiene que haber pobres para que los ricos vivan bien, no lo entiendo, que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para nada, que sí, que no somos tan listos ¿Nos vamos a extinguir como especie? Cada año se extinguen miles de especies que han estado millones de años en la tierra y no pasa nada y, nosotros tenemos mucha culpa, no creo que sería el final, surgiría otra especie que reinaría y tendría su inteligencia, seguramente diferente a la nuestra, por qué nos creemos nosotros mejores que otra, solo porque pensamos en cosas malas y tenemos una conciencia y quién dice que los otros animales no la tienen, quizás más que nosotros.

La semana pasada, la Junta de Andalucía, hacía pública la obligatoriedad de llevar mascarilla para correr en los espacios que por gente no se pudiera respetar esa distancia de seguridad  del metro  y medio. Entiendo por ejemplo, el Paseo Marítimo de Almería, que te pasa la gente corriendo echándote el aliento, aunque sea por respeto. Tienen que llevarla puesta, por favor…

Me puse a buscar, el caso de las bicicletas, que aunque no pone nada al respecto, me imagino que se aplicaran las mismas normas, debemos de ser consecuentes y llevar mascarilla por la ciudad y cuando salgamos a la carretera o a los caminos perdidos de Dios, nos las quitamos.

Otro tema que me llama la atención, son los grupos de ciclistas que van en pelotón y salen en grupo, sin mascarilla, si no pertenecen al grupo familiar,  tendrían que ir en solitario, en teoría no podrían salir más de seis, porque en un pelotón se va hablando y efectúan esfuerzos, en fin, ahí lo dejo, que soy ciclista y no lo entiendo. Si alguien me lo puede explicar…

Titan desert Almería

El riesgo de contagio al aire libre es menor, las partículas que expulsamos en la respiración se diluyen y el sol también ayuda, la radiación ultravioleta mata al virus, y lo que también dicen los expertos que necesitamos por lo menos un tiempo superior a diez minutos aspirando las partículas del coronavirus, esto ocurre en sitios cerrados, al aire libre es más complicado, que no quita que pueda pasar, por eso cuando pasa por nuestro lado un corredor o ciclista exhalando como un condenado, nos llevamos las manos a la cabeza y lo criticamos por su poca consideración hacia los demás.

Los corredores y ciclistas deben de ir por la ciudad con mascarilla y cuando salgan a sitios poco habitados y sin gente, que se la quiten. Lo interesante es salir a correr por lugares sin gente y así evitamos, que  los paseantes se pudieran sentir mal. Además de por respeto, por obligación civil. Por nosotros y por todos.

Gatos en prisión. Animales en Prisión. Segunda parte.

En otra entrada de mi blog escribí sobre animales en prisión y me quedaba esta segunda parte para terminar con el propósito que me había marcado, esta, que había ido posponiendo, por no saber cómo enfocarla o desarrollarla.

En el último número de la revista de la UTE, aparece mi artículo sobre, “Los perros que salvan a los presos”, que les ayudan a ser mejores personas, a mostrar sus sentimientos, y el amor hacia los animales. Quizás releer, el artículo y la revista me ha servido para dar una vuelta de tuerca a mi conciencia y tener ganas de escribir, sobre los animales en prisión, un tema un poco tabú, por lo que supone, lo dejo entre comillas, mejor, en el aire.

En esta entrada, os quería hablar de los gatos en prisión, estos seres no conocen de barrotes, ni concertinas, ni de celdas, ni de internos, ni de funcionarios, ni de nada que se refiera a cárcel. Nadie sabe porqué estos animales están en la prisión, si entran o los meten, pero están en este entorno y son nuestra responsabilidad, al estar con nosotros se domestican, desconozco su verdadera razón, a lo mejor, somos los humanos los que los atraemos, ya que los gatos, los hemos hecho nosotros y viven con nosotros, creo que no saben vivir fuera de nuestro medio.

Dicen, qué son mejores que las personas, me refiero a los gatos, son nobles y nada egoístas, lo dan todo por nada. Leí varios artículos y entrevistas, y para mí, fue y es, un reto hablar de algo que no siento como los verdaderos animalistas, que tienen una sensibilidad especial en el tema animal. Me considero más humanista o ecologista en sentido amplio de la palabra. Animalista, como animales que somos, es nuestra responsabilidad, aprender a convivir, respetando a todos los seres vivos.

A continuación os voy a escribir sobre una entrevista, en Onda Cero, en Madrid Norte en la Onda, el 1 de abril del 2019.  Sonia Crespo, locutora, entrevista a una Funcionaria de Prisiones, Mónica Velázquez, destinada en Soto del Real,  Madrid 5, voluntaria de la Protectora de animales, “Corazón animal” que se encarga de cuidar a una colonia felina que se encuentra ubicada en la prisión de Soto del Real.

– ¿Cómo surge la colonia de gatos en un sitio como la prisión? Cuando me destinan en este Centro hace dos años y medio, observo que hay una colonia de gatos, de siete a diez que están totalmente descontrolada y que su número varía,  las gatitas se quedan preñadas, tienen más gatitos y empezamos a intentar controlar la colonia, con la ayuda de dos compañeras más, y con el programa CER, captura, esterilización y retorno. Pero quería dar un paso más hacia delante, lo mejor, era ponernos en contacto con alguna asociación animal, para seguir con el proyecto, y conocemos a “Corazón animal” una protectora, me hago, cuidadora y alimentadora de la colonia.

La protectora me proporciona, un saco de pienso al mes, la desparasitación de los gatos,  y si alguno se encuentra enfermo, se lo capturo. Los gastos veterinarios corren a cargo de ellos, así como la esterilización de todos los gatos, machos y hembras.

Este proyecto se lo presento al Director y a la Administradora,  y les parece bien y empezamos a llevarlo a cabo. Con esto desaparecen los olores, los gatos dejan de ser territoriales, se encargan de terminar con las ratas y toda clase de bichos.

Los internos no tienen acceso a la colonia, está situada en la zona del cuerpo de guardia, algún interno de confianza, si les ponían comida, pero es mejor el pienso, y hace cosa de un año nos hicieron una caseta con pales de madera y el Director nos proporciono unas torvas para la comida y el agua. Esto nos hace  nuestro trabajo distinto, el hecho de estar preocupada y cuidando la colonia, te hace sentirte mejor. Los gatos salen y entran, algunos se pasan semanas sin verlos, cuando quieren vuelven, siguen cazando ratones, conejos… su instinto no lo pierden a pesar de estar esterilizados.

Esta es la experiencia de tres funcionarias, con una colonia de gatos en La prisión de Soto del Real, me gustaría preguntarle, ¿si siguen todavía?, ¿y cómo ha ido evolucionando la colonia? Y por supuesto, aparte de cuidar a los animales, ¿qué beneficios ha proporcionado la colonia a la prisión?

Los gatos son una realidad  en algunas prisiones, en Almería, tuvimos y tenemos también colonias, hace años era  más numerosa y ahora se ve algún gato de vez en cuando. Me consta que hubo alguna entrevista  entre el Director y alguna protectora de animales  para tratar este tema y poner en funcionamiento, CER, captura, eterización y retorno de gatos a su hábitat, es un método que está dando muy buenos resultados para controlar las colonias de gatos en muchas ciudades. En la prisión de Almería no se pudo llevar a cabo, por la presión de algunos, y especialmente porque la Dirección del centro aún no estaba preparada para dar el paso.

Ahora que conozco mejor, las colonias controladas, y sus beneficios, creo que tenemos que ser valientes y mirar con vista de futuro, espero que la próxima vez tengamos otra disposición.

Lo que viene abajo entrecomillado esta copiado literalmente de la noticia que de yahoo. Terapias con gatos en prisión.

“El efecto que animales como perros y gatos tienen en humanos es muy beneficioso y salta a la vista. Hacen compañía, ayudan a reducir la depresión y la ansiedad, elevan nuestro estado de ánimo… Su capacidad llega incluso hasta la cárcel.

Y es que desde el año 2015, la prisión de Pendleton, en Indiana (Estados Unidos) ha implantado un programa, llamado FORWARD, que ha sido muy beneficioso para todos. El objetivo era sacar a los gatos de un refugio y que fueran los propios reos los que se encargaran de su alimentación y cuidado.

Estos mininos habían sufrido maltrato en el pasado, por lo que les costaba relacionarse con humanos haciendo más difícil su adopción. El programa ha sido un éxito y tanto internos como animales han mejorado considerablemente, por lo que los responsables del centro se muestran entusiasmados. Las imágenes, desde luego, no dejan lugar a dudas”.

A continuación pongo algunas fotos:

Diario del coronavirus. Parte XIX

Hoy es mi cumple, lo estoy soñando, estoy despierto, a veces mezclo la realidad y la ficción, no sé, si los sueños son más reales que lo que se llama realidad, me estoy quedando sin palabras, el alma se me ha secado, mi corazón roto, de mí no salen palabras, ni letras, la pandemia está otra vez dando guerra, nos está acosando, cuando parecía derrotada, solo lo parecía, un espejismo. De la vacuna se escucha poco o nada, más de los rebrotes y confinamiento de poblaciones y ciudades.

Esto es desolador, la esperanza se vuelve desesperanza, con la amenaza de volver a pasar por esos momentos difíciles, de confinamiento. De que, lo sucedido, esos recuerdos vividos, extraños y confusos, nos lleven otra vez al pasado, la pesadilla se repite, en fin, en algunas ciudades, es una realidad.

Para que llegue esa normalidad deseada, tiene que pasar un tiempo, unos años en el mejor de los casos, siempre y cuando, no venga otro virus y nos vuelva a mojar la oreja. Aunque lo parezca, no estoy desilusionado, ni enfadado, ni nada de nada, solo sin ganas de hablar del dichoso virus. Entonces, la pregunta, ¿qué haces escribiendo sobre la pandemia? Son de las cosas que no me explico, es una necesidad de contar lo que pasa, o mejor lo que está pasando, ser testigo y vivir esta situación, que no sé, si es real o irreal, me cuesta creerlo, ver a la gente por la calle con la mascarilla, me sigue sorprendiendo.

Convivir, es necesario, tenemos que vivir con el coronavirus, acostúmbranos a saber que está con nosotros, que ya es nuestro, que lo hemos creado nosotros, que las cosas no pasan por casualidad, que viene para tiempo, que vaya locura…

Pues sí, esto es real y está ocurriendo, a veces se nos olvida, es normal, aceptarlo, tenemos que seguir viviendo, es tiempo de vida, que no se repetirá, y me pregunto, ¿qué he hecho yo para merecer esto? La pregunta del millón, quién lo sabe, quién tiene las respuestas, algo habremos hecho, algo estamos haciendo mal, este no es el momento de las quejas y reproches, sino de construir o de reconstruir un mundo mejor para todos, todos somos importantes, que no se nos olvide.

Se me ha venido a la cabeza y no quiero: Los políticos, que malos, que vergüenza, como se tiran los trastos a la cabeza, que poco les importamos, en esta entrada no quería profundizar, ni hablar de  nadie en concreto, iba  a ser una reflexión en voz alta y al final, caigo en su propia trampa. Os quería contar lo que siento esta mañana de 13 y martes. Cuando me he levantado, he mirado al cielo, he visto las estrellas en un cielo azul oscuro, todavía de noche, y tenían vida, brillaban y vibraban, y me hablaban, ser pacientes, esto pasará, tenéis que aprender a valorar lo que tenéis, ser solidarios, y mejores personas con los demás, mirar más por la tierra…

La vida es más que esta vida material, abrir el corazón y ganaréis el cielo en la tierra, ¿que nos impide ser felices a pesar de la pandemia?, vaya pregunta tonta, que se lo digan a los que se han quedado sin trabajo, que se lo digan a los que están enfermos o han perdido a seres queridos. Y eso, no ocurre en la vida sin necesidad de pandemia, o en los países de África que huyen de la guerra y lo han perdido todo, una situación difícil, muy difícil, tendremos que seguir viviendo, e intentar que nos afecte lo menos posible.

En la vida, las cosas suceden, no se fuerzan, pasan solas, van ocurriendo, aceptarlas es una opción, resistirse  otra. Aceptarlas no es resignación, mas bien, es vivir y dejar paso para renacer más fuerte y salir de la cenizas como el Ave Fénix. Esto nos hará más fuertes y nos hará entender lo vulnerables que somos, que estamos de paso y todos los finales son los mismos con diferentes historias.

Cuando mi Hijo, me pregunta algo trascendente o difícil de responder, le contesto, la vida…sí, la vida… Esa que tiene todas las soluciones, otra cosa es que no la compartamos o entendamos, en fin, ahí lo dejo.

Hace un mes, más o menos, cambie el titulo de mi blog, era, “el camino” por el viaje del héroe de Joseph Campbell, por ese camino que tenemos que recorrer en la vida, la niñez, adolescencia, madurez… y por supuesto el regreso o retorno. Etapas que debemos de andar, en este caso, ese aprendizaje, la lucha de nuestros demonios interiores, pues nada, ya lo he cambiado por “la vida”, se ve que ya he recorrido parte del camino, son las cosas del querer.

Por ser mi cumple, quiero celebrarlo, que mejor, que dándome una vuelta con la bici, que el aire me dé en la cara, que el sol me dé en la cara, que las sensaciones me llenen y me lleguen, que la fuerza me acompañe y os acompañe a todos…

Esto lo escribí ayer y por hoy quiero publicarlo. Paz y amor…

Diario del coronavirus. Parte XVIII

Haces cinco días una noticia, nos impacto, nos desanimó, nos hundía en la desesperanza, la Universidad de Oxford, paraba la fase tres del proyecto de la vacuna contra La Covid-19, una de las personas que se habían sometido al experimento, había tenido una reacción adversa, era una posibilidad que podían pasar, entre un muestreo tan grande de gente, es normal que alguno tenga alguna reacción, entraba dentro de las posibilidades, pero claro, esto suponía, un parón, en el caso que nos ocupa, tener la vacuna es una guerra contra el tiempo y es de suma importancia, que este lista lo antes posible.

A pesar de todo, si algo nos demuestra esto, es que los investigadores y la industria farmacéutica, están poniendo todas las medidas de controles necesarios para que llegue a buen puerto, sí, con prisas y en tiempo récord, pero haciéndolo bien, yo  por lo menos así lo siento y lo creo.

Bueno, pues, me he puesto escribir después de leer que continúan con los ensayos, que ha sido una reacción adversa qué, en principio, no tiene que ver nada con la vacuna, o sí, tampoco   sé exactamente lo que ha pasado, pero que continúan y de momento con eso me conformo. No soy un entendido, pero todos los medicamentos que conozco tienen unos prospectos de reacciones adversas y por esos no dejamos de tomárnoslo, en general nos va a venir mejor, en fin, el tiempo lo dirá y, un poco de esperanza no nos viene mal, que ya estamos cansados de tanta mala noticia de propagación por todos los sitios.

La verdad, que no tenía ganas de escribir en el diario del coronavirus, me apetecía más contaros otras cosas, pero tumbado en la colchoneta con la mente perdida, y después de leer la noticia de la continuación de los ensayos, me  han entrado ganas,  de trasmitir buenas noticias, me he dicho a mí mismo, voy a leer primero todo lo que llevo escrito sobre el diario y así me hago una idea del estado del diario; que no me acordaba por dónde iban los tiros. He empezado por la parte uno y he llegado solo hasta el cuatro. Mañana sigo, es más largo de lo que me creía, sí que escribí, me voy a poner a escribir las cuatro letras que tenía en mente, que si no se me olvida y leeré un poco cada día, para ir cogiéndole al aire.

Hay una pregunta que me desconcierta y que a todos nos lleva de cabeza, si en teoría estamos haciendo las cosas medio bien en general, ¿por qué somos el país con más casos de coronavirus en Europa? Según el Financial Times: “España está experimentando un aumento de casos impulsados ​​por factores sociales y problemas de gobernanza”, qué quiere esto decir, en este articulo desgrana los factores por los cuales somos el peor país en contagios.

¿La gran pregunta es: por qué las cosas han ido tan mal? Nos ofrecen tres razones de este comportamiento, la primera: “Fiesta como si no hubiera mañana”. “Los políticos españoles han intensificado las críticas a los jóvenes por propagar el virus a través de la fiesta y la socialización”. Nos guste más o menos, los españoles somos así, somos sociables, nos gusta la gente y estar con la gente. Y entiendo perfectamente a los jóvenes, pero deben de tomar todas las medidas higiénicas sanitarias, que también conviven con nosotros.

“Una práctica que está causando preocupación es el botellón: grandes grupos bebiendo en lugares públicos como una alternativa barata a los bares”. Esta situación,  se está intentando controlar y están implicando a las policías locales. También a través de las redes sociales. “Esto no es un juego “. “Nos jugamos mucho: la vida”.

Sin embargo, con mucho, el lugar de infección más frecuente son los hogares, que representan la mitad de todos los casos en los que se conoce la causa. Si bien el uso de mascarillas en la calle se ha vuelto obligatorio, no está claro que hayamos entendido completamente el riesgo de infección en el hogar, ni en las reuniones de amigos.

La segunda causa que enumera el periódico inglés es: “El problema de la descoordinación por la polarización política de España y su modelo descentralizado de la sanidad pública. Pedro Sánchez, primer ministro, insiste en que el manejo de la pandemia es ahora principalmente responsabilidad de las comunidades del país. Las comunidades responden que el gobierno central debe brindar más liderazgo”. No sabemos lo que queremos, cuando el gobierno central asumió todo el control de la pandemia durante el estado de alarma, todo eran críticas por asumir competencias que no eran suyas y que ellos iban a saber mejor gestionar la crisis, y ahora falta de liderazgo, quizás sea un mezcal de ambas. Lo que está claro que esta fragmentación en la toma de decisiones, parece ser un factor a tener en cuenta.

Y por último, el tercer factor, la demografía del país, su aglomeración en grandes urbes y su forma de vida, en pequeños apartamentos: “No solo las personas más desfavorecidas de España a menudo se apiñan en pequeños apartamentos, el país en su conjunto está más densamente poblado de lo que a menudo se imagina, con casi toda su población concentrada en aproximadamente el 13 por ciento de su masa terrestre”. Que nos quiere decir, que vivimos muy apretados, muy juntitos, es lo que hay, que hacemos si somos un país pobre y no tenemos para vivir en chalets, en fin.

He querido, exponer las razones del súper-contagio que se está produciendo en España, visto desde fuera, que parece que se ve con más imparcialidad, me imagino que serán estas tres y muchas más que se nos escapan, y que no tienen una explicación real o racional, que somos un país diferente, no hace falta que vengan los ingleses a decírnoslo, porque ya lo sabemos, Spain is differrent. 

Ah, también os quería decir que no he tenido ganas de seguir leyendo mi diario del coronavirus, cuando termine esta pesadilla, lo leeré tranquilamente, e intentaré hacer algo con él, alguna recopilación.

El día 14 de septiembre, se cumplió seis meses del estado de alarma, parece mentira que ya hayan pasado y, yo diría que muy lentos, lentísimos por favor, me da la sensación que llevamos media vida, cómo nos hemos acostumbrado a las mascarilla y ha esta vida de miedo. Nos han pasado muchas cosas, hemos estado confinados o confitados en nuestras casas, algo impensable, hemos asistido y seguimos en la mayor crisis sanitaria  a nivel mundial que se recuerda en los últimos tiempos, somos testigos de la crisis económica más grande desde la gran depresión del 29.

Y eso no es lo peor, lo peor es, que esto no ha terminado, que todavía no sabemos hasta donde va a llegar, que nos queda un camino por recorrer, que estamos asistiendo a un resurgimiento  de la pandemia.

He expuesto anteriormente las razones objetivas de este renacer del bicho en España. Sinceramente, creo, que nadie  sabe lo que está pasando en este País. Lo que sí está claro, que el virus empieza a campar  a sus anchas, por la ancha  Castilla, descontrolado, principalmente por Madrid y se está extendiendo de nuevo por las comunidades limítrofes y más…se está estudiando la posibilidad de empezar a abrir hospitales de campaña, Ifema…

Seguimos un poco mejor que al principio, sabemos más del coronavirus, sabemos más como combatirlo, pero nuestro grado de resistencia  hacia las consecuencias de la pandemia, y en general los sanitarios, es de cansancio, de hastió, están quemados. Ya sabemos que está era un carrera de fondo y no debemos de desmotivarnos, hemos pasado por bajones y creo que estamos en uno de ellos, el panorama no da para mucha esperanza. Esto pasará, tomaremos las medidas adecuadas, confinamientos parciales de zonas afectadas, con limitación de movimiento para no extender la pandemia, tiraremos hacia adelante.

Un confinamiento general, lo veo imposible, inadmisible por la economía del país y la particular de cada casa. La gente lo está pasando mal, se han perdido muchos trabajos y muchas tragedias familiares se siguen viviendo, tenemos que trabajar, los que podamos, olvidarnos un poco de la epidemia, sin bajar la guardia, pero mirando hacia delante, vivir, simplemente vivir y trabajar. Sentirnos útiles y por supuesto llevar dinero a la economía familiar y entre todos terminaremos ganando esta maldita guerra.

La rueda

Cuando las cosas no quieren salir, poco o nada podemos hacer, tienen su  propia vida y van a su aire, podemos empeñarnos y  querer tener la paciencia necesaria para intentar doblegar al espíritu que las alimenta, pero no, no podemos luchar contra su propia naturaleza. Saber resignarse cuando llega el momento es una cualidad a tener en cuenta, eso que dicen: una retirada a tiempo es una victoria. Eso me estaba pasando a mí, la batalla, no es que la estuviera perdiendo, es que estaba perdida y no me había enterado, todo sucede hasta que dices; hasta aquí hemos llegado.

     Hay una cita que la repito mucho, de la peli de “Gladiator”. Cuando están las tropas Romanas en la frontera de los pueblos Germánicos, uno de los generales le dice a Gladiator: “Hay que saber cuándo se va a ser conquistado” y Gladiator le contesta: “Tu lo sabrías y yo”. Pues eso, yo había sido conquistado y nada, seguía y seguía. Esto está muy relacionado con la entrada anterior de la paciencia. La paciencia y la perseverancia, están muy bien, pero hay que saber cuándo hay que pasar página.

Esto, viene, a un problemilla con una rueda de la bici, lo que parece algo  sin importancia y de poca enjundia, se ha convertido en algo, que me está atormentado y  mi paciencia  ha llegado a su fin, ahora a buscarle otra salida.

En principio, no iba a contar el incidente, solo lo estaba escribiendo como una prueba hacia mi paciencia, eso que nos va minando y minando, como la gota de agua que cae y cae, y termina en un gran charco o algo más.

La rueda de la bici, es  de una MTB, y ahora son tubeless, quiere decir que no tienen cámara, que llevan por dentro un liquido, que es una goma elástica, que tapa los poros ,que si picho, recubre el pinchazo y podemos seguir en ruta. Lo que parece sencillo, rara vez lo es, la rueda pierde aire y la he llevado a arreglarla varias veces para cambiarle los componentes. Analizado las partes que forman la rueda, para intentar explicarlo, ¿qué puede hacer que la rueda pierda aire?, la llanta, un cubre llanta, que es como una cinta aislante que se pone en la llanta cubriendo los radios para que no pierda por ahí, la cubierta, que tiene que ser especial para tubeless y la válvula, que también tiene que ser especial y he comprado la mejor que vi en Internet, pues nada.

Después de salir en varias ocasiones para probarla, se me desinflaba, a la hora o así, y tenía que parar para hincharla. Al día siguiente, no perdía nada de aire. A la mañana siguiente, al ir a verla, la rueda totalmente deshinchada, de verdad, ha sido como una tortura, y por fin la he llevado a otra tienda de reparación de bicis. Esto me ha llevado un mes por lo menos.

Ahora toca esperar, a ver, si cuando me la den va bien, porque creo que la rueda está viva  y su misión en esta vida, es poner a prueba mi paciencia. De momento, a esperar, cuando me la den, os volveré a contar.

Me acaban de llamar para ir a recoger la rueda, parece ser que está arreglada o por lo menos está hinchada, qué no es poco, ahora veremos a ver si la meigas, cumplen con su misión o me dejan en paz. Ah, la misión de las meigas es minar mi paciencia y hacer que se desinfle. Montada la rueda a en la bici, mañana a comprobar lo bien que ha quedado, entre comillas. No quiero tentar a la suerte.

Esta mañana he subido para ver como estaba, con la incertidumbre de la duda, el no saber, había quedado para dar una vuelta, he ido con media hora de antelación para comprobar su estado y, sorpresa la rueda estaba totalmente hinchada, me ha dado un respiro, no las tenía todas conmigo.

No sabía cómo se iba a comportar en marcha, lo normal es que el líquido, que lleva la rueda que es una goma elástica, en el movimiento se fuera metiendo por los poros de la cubierta y  los taponara, de esta forma la rueda quedaría sellada, pero, a pesar de todo, tenía esa cosa en la cabeza, cuando notaba algo raro, empezaba a pensar, ya se está desinflando. Pero no, todo ha ido bien, la rueda no se ha desinflado y creo, que solo creo que ya está arreglada, de todas formas, le daremos otra salida más, y con eso y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

Esta mañana he vuelto a subir, y todo bien, con su aire correspondiente, le daré otra semana y a pasar página.

En la vida nos enfrentamos a situaciones, donde tendremos que tener esa paciencia , que en ocasiones nos falta, lo de la rueda es solo un pequeño ejemplo y, a veces que pronto la perdemos , sí, la vida ya nos manda situaciones extrañas, contra lo que nada podemos hacer, se nos escapa de la manos, el destino nos pone a prueba.

Ha pasado una semana, y un día cualquiera subo para coger la otra bici, la rueda se  había desinflado, ¡no me lo puedo creer¡ ¡Esto qué es¡

Fin, de la rueda y de mi paciencia.