Pau Donés

Mi hijo, me manda un whatsapp, Pau Donés ha muerto, estaba yo trabajando, me quedo helado, un escalofrío me recorre el cuerpo, y me dice: “Puedes escribir sobre él”  Cuando leo la noticia mi corazón empieza a latir con fuerza, era 9 de junio, una sensación de vacío me invade, lo efímero de la vida, yo sabía que estaba enfermo, pero no tanto, la enfermedad siempre nos sorprende, se disfraza. Tenía 53 años y acababa de terminar un disco.

“Todo lo que tú me das” Empecé a ver su último vídeo en youtube y no podía parar de escucharlo, era una necesidad de oírlo una y otra vez, de sentirme vivo, creo que desde su muerte esta canción la he escuchado al menos una vez al día, yo diría que más.

Su madre se suicido, cuando él tenía 16 años, y pasa de ser hijo a padre de sus hermanos menores, toda una transformación, que de alguna forma le marca. Su hija tiene 16 años cuando él muere, la vida se repite en un incesante paso del tiempo.

En los últimos años se traslada a vivir a Estados Unidos con su hija, le quería dar todo el tiempo que no pudo dedicarla cuando era pequeña, ¿qué propósito?, recuperar el tiempo perdido. Saber, que nunca es tarde si la dicha es buena, si nos hemos equivocado, quizás no era el momento, no estaba preparado, y ahora sentimos, lo tenemos claro, queremos darle ese amor y dedicarle el tiempo que era suyo, que lo tenía guardado solo para ella.   

En el video de youtube, quería haber bailado con su hija, que es la que aparece con un antifaz, pero ya las fuerzas le habían abandonado. A pesar de todo, el video tiene una fuerza irracional para mí, es él más descargado en spoty  y de lo más visto en youtube.

 No dejo de escucharla, es una necesidad, de comunicar que estoy vivo y su fuerza de decirnos, sus ganas de vivir, de no querer morir, que la vida es así, nos da esa claridad de ver con el corazón, cuando nuestros ojos dejaran de mirar, cuando se apagan.

Con cincuenta años, escribió: “Cincuenta palos…y sigo soñando”, que no tiene nada que ver con las de Grey, tengo ganas de leerlo, ahora estoy en otras cosas, pero cuando me espabile un poco a por él, tengo un impulso, por entender. Con los libros, me pasa como con las personas, que por su forma de escribir, se puede conocer más de lo que imaginamos, entender algo de cómo piensa o sienten sus autores, con este más, es autobiográfico, ya os cuento cuando lo lea. Pero lo digo también por otros, aunque su género sea novela o ensayo.

 La lectura me apasiona, como me gusta leer, y los libros. Escuchando a un escritor, decía que hay dos clases de personas:”Los que le gusta ver la tele, observar a los personajes, como nos cuentan las historias y a los que nos gusta leer”, que somos nosotros los que nos imaginamos las historias, sus vidas, y la sentimos con todos los detalles. Recreamos eso que el autor nos quiso contar, nos metemos en su mundo y en su mente, que ya pasa a ser el nuestro.

La necesidad de escribir sobre Pau Donés y decirte que sigues vivo con tus canciones y que no estás en el lado oscuro de la vida, si no en el lado de la luz, que tu música nos acompañará y tus letras resonaran en nuestras cabezas, bailar, bailar y bailar…iba a poner malditos, pero no…

Jarabe de palo, era lo que mi padre y los padres de una época nos recetaban cuando éramos malos y nos decían: “lo que necesita este niño es jarabe de palo”, que tiempos… o como el programa de María Teresa Campos, que tiempo tan feliz…

Sus canciones siguen sonando en mi cabeza, el lado oscuro, humo, grita, agua, dos días en la vida, bonito, la flaca, depende, vuelta y vuelta…

Os deja la letra, de: “Eso que tú me das”, ¡Por favor… que canción¡

Leerla, solo con eso tenéis un trozo de cielo ganado.

Eso que tú me das

Es mucho más de lo que pido

Todo lo que me das

Es lo que ahora necesito

Eso que tú me das

No creo lo tenga merecido

Todo lo que me das

Te estaré siempre agradecido

Así que gracias por estar

Por tu amistad y tu compañía

Eres lo, lo mejor que me ha dado la vida

Por todo lo que recibí

Estar aquí vale la pena

Gracias a ti seguí

Remando contra la marea

Con todo lo que recibí

Ahora sé que no estoy solo

Ahora te tengo a ti

Amigo mío, mi tesoro

Así que gracias por estar

Por tu amistad y tu compañía

Eres lo, lo mejor que me ha dado la vida

Todo te lo voy a dar

Tu calidad, por tu alegría

Me ayudaste a remontar

A superarme día a…

Diario del coronavirus. Décima quinta parte. Del día 93 al 107.

Quedan, ya escasos cinco días para salir del estado de alarma, algunas Comunidades Autónomas estamos en fase 3 y otras en 2, y en principio cuando termine el estado de alerta, nos podremos mover libremente por España, independientemente de la fase que estemos, ¿o no?. Seguramente el lunes que viene, que será día 22 de junio, nosotros Andalucía pasaremos a la fase 4,  y podremos viajar por aquellas Comunidades que también este en fase 4. En fin, que no hay quién se aclare, nos iremos enterando conforme vayan pasando los días. Esto lo escribo con posterioridad, y efectivamente, a partir del domingo, 21 de junio se ha terminado el estado de alarma y nos podemos desplazar por España, entiendo que las fases han desaparecido.

Escuchando a virólogos expertos, de esos que saben y que según cuenta, su sapiencia solo es empírica y con datos contrastados, que no son opiniones, el Covid-19 es un coronavirus natural, que no ha sido creado en laboratorio, que su fin, no ha sido el propósito de alguien para amargarnos la vida, pero que lo ha conseguido, que ha surgido espontáneamente, en mercados húmedos del China. También cuentan, que  el virus, va mutando y a mejor para nosotros, se vuelve menos agresivo y virulento en cuanto a sus manifestaciones como enfermedad humana, esto es, lo que ha ocurrido con otros coronavirus, es lógico pensar que si fuera más letal y nos fuéramos muriendo, el virus se moriría también; y que  este virus en tres o cuatro años de convertirá en un resfriado común, así no muere y sigue dando el follón, es cuestión de supervivencia.  ¡Qué listos que son los coronavirus¡

Hoy, viernes 19 de junio, han actualizado las cifras y siguen sin gustar a nadie, y no hay quién se aclare, que si los pobres muertos, solo son muertos por el coronavirus si se le ha hechos la prueba correspondiente, y más cosas, en fin, creo que eso no es lo importante, lo importante es dar las cifras claritas y que las entendamos, para que queremos unas cifras que no endentemos, por favor, que complicado lo hacen.

Ahora estamos con los rebrotes, y comprobamos la gran capacidad de contagio que tiene el virus, donde hay un contagiado, que no lo sabe, se va produciendo una cadena de contagiados con todos los que se va cruzando o ha tenido una relación de proximidad, increíble, pero cierto, tenemos que seguir con las medidas de distanciamiento social y la utilización de mascarillas, que un rebrote descontrolado se convierte un contagio masivo. Y después de todo lo que llevamos, debemos de aprender y actuar con conciencia social, por nosotros y por todos.

Día 23 de junio, noche de San Juan, en Almería es una noche de fiesta, de barbacoas y hogueras  en la playa, pero, como no podía ser de otra forma, no las habrá, están prohibidas. Me imagino, que quién tenga posibilidad, la hará en su casa, en su terraza o el más afortunado y tenga patio, hará su barbacoa,  y así se nota menos, que seguimos con el coronavirus rondando, para que ese dichoso virus no nos amargue la vida. La verdad, que yo hasta hace un rato ni me había enterado que era la noche de San Juan, mientras otros años, dos o tres días antes empezamos con los preparativos. El año que viene, seguro que lo celebro, porque ahora sí que me apetece, es ese querer y no poder, lo  que hace que nos entre más ganas, bueno, espero que la gente sea comedida y no se vean escenas de aglomeraciones, que luego salimos en la tele y nos pregonan.

Es cierto, cuando sale Almería por la tele, suelen ser por motivos malos, que buenos también los hay, pero parece que los malos hacen más ruido y gustan más. El ultimo hace un par de días, un incendio en Sierra Cabrera, es la Sierra de Turre, situada entre Turre y Mojacar. Esa misma Sierra, ya se quemó hace unos años, la visité a los poco días y era desolador, un paisaje negro y un olor ha quemado que se te mete dentro de tu ser y que no te abandona en días,  cuando van pasando los meses, la naturaleza  hace de las suyas y vuelve a brotar la vida en forma de plantas, árboles y arbustos, y ahora el ciclo vuelve otra vez, de lo que me he ido enterando, se desconocen las causas. El calor, alguna quema descontrolada, rayos no ha habido, no se me ocurren más cosas, no soy ningún entendido. El fuego nos ha acompañado desde los inicios del planeta, gracias a él, nos civilizamos y empezamos a comer alimentos cocinados, nos protegía de los animales salvajes. Y lo fuimos utilizando en todas las actividades de la era prehistórica, incluso con sus cenizas, pintábamos y más y más, hay mucho que hablar del fuego, pero este no es el lugar, ni el momento.

Viernes, 26 de junio, ya ha llegado el verano, con todo su calor y sus vientos de levante, abrasando y secando todo lo que pillan a su paso,  la vida sigue con el Covid-19 presente en nuestras vidas, intentaremos normalizar los pasos que vamos  dando y pasar el verano, lo mejor que podamos. Las vacaciones serán raras, diferentes, pero debemos de salir y enfrentarnos a esa realidad post estado de alarma, que poco ha cambiado, que sí nos ha enseñado a valorar más las cosas cotidianas de la vida, esas que pasaban desapercibidas y ahora sí le damos la importancia que tenían. Nos tienen que pasar esto para darnos cuenta, estábamos con una venda en los ojos, no queríamos ver, intentaremos sacar algo bueno de esta pandemia, son toques de atención.

La solidaridad, la empatía con la gente que ha sufrido, la mano tendida, gracias. Gracias a todos los que han estado ahí, el espíritu de la ayuda permanecerá en nuestras vidas y esto será algo que perdurara en nuestras mentes por un tiempo. Creo que nos ha hecho mejores personas, que de todo se aprende, esto ha sido duro y a la vez nos hemos vuelto más sensibles hacia el dolor de los demás.

Lo que nos ha hecho grandes, ha sido vivir en comunidad, socializarnos, compartir las tareas y dificultades. Estábamos acostumbrados a vivir bien, los problemas, la hambruna, los refugiados… eran cosas de otros, ahora han venido a por nosotros, hemos sentido el aliento en nuestras nucas y nos hemos dado cuenta lo vulnerables que somos. La vida es un suspiro y cuando te quieres dar cuenta, ha pasado, valorar el tiempo, e intentar disfrutar de lo cotidiano, y no dejar las cosas para mañana, que se convierten en un mañana indefinido.   Vamos a dejar de retrasar todo y nos vamos a poner manos a la obra, por un mañana incierto y un presente de vida.  

He visto la peli, “La buena mentira”, yo soy más de series, me la recomendaron  y me ha encantado, os paso un enlace, https://www.youtube.com/watch?v=XicJ9x9IlcQ, la verdad que hacía tiempo que no veía una peli que me emocionara tanto, son de las que  te remueven el corazón, que te hace sentir que estamos vivos y que debemos de apreciar lo que tenemos, que otros con poco son felices. La peli trata de un grupo de niños que tiene que  huir de Sudan después de la guerra civil en los años noventa, los niños perdidos de Sudan, que ven como masacran a sus padres y a su poblado, tienen que hacer cientos de kilómetros para huir de la guerra, se dirigen andando a la frontera de Kenia, a un campo de refugiados, y un grupo de ellos son trasladados a Estados Unidos, esta es la historia de cuatro de ellos.  Cuatro niños que se hacen adultos en un Campo de refugiados, su periplo en Estados Unidos buscando trabajo y como encajar en un mundo que no era el suyo.

La película, a parte del drama emocional, tiene momentos de comedia, y hasta se te escapa alguna sonrisa.  La integración de los niños con la naturaleza, como apartan con arena un escorpión para no matarlo. Cuando llegan por primera vez al campo de refugiados y ven a hombres blancos, y se dicen: muchos de esas personas no tienen color y le contesta otro, nacieron sin piel. Es natural la primera vez que ven a hombres blancos, para ellos todo era nuevo, no habían salido de su aldea. Me maravilla, con la tranquilidad y  lentitud que lo hacen todo, el tiempo tiene otra medida. La buena mentira, tiene su sentido, no sabían lo que era mentir, y le tienen que explicar que se puede mentir, si es por necesidad,  mentiras piadosas, esta expresión está relacionado con el final, que por supuesto no lo voy a revelar. Hay otra frase del final que me gusto: “No somos los niños perdidos de Sudan, somos los niños encontrados”.

El  28 de junio se celebra el día del ORGULLO, LGTBI, creo que es un día importante para toda la sociedad por todo lo que significa, por ser un paso más en las libertades de las personas, por ser lo que son, por no esconderse, ni tener que pedir permiso por vivir, es necesario celebrarlo para recordar lo que ha costado llegar hasta aquí, y para seguir en la lucha, que queda mucho por conseguir.

Voy a relatar un pequeño caso, pero muy significativo: un niño que desde pequeño jugaba con muñecas, y sus padres pensaban, ya se le pasará, es cosas de niños y se fue haciendo mayor, y le  seguían gustando  las cosas de niñas. A los nueve años, hace el transito social y se convierte en niña,  después del verano se presenta en el colegio, ya vestida de niña y es aceptada por todos sus compañeros, lo contó con una naturalidad y con un agrado, que me emociono, que no se sintió rechazada en ningún momento y que sus padres le apoyaron en todo. Me ha parecido una historia bonita, es real, la niña tiene ahora 13 años y se ha cambiado el nombre en el registro civil, ya es mujer.  Mi pequeña aportación al día del Orgullo.

Los perros que salvan a los presos. Animales en Prisión. Primera parte.

En el Centro Penitenciario de Madrid VI de Aranjuez, realizan terapia con animales para presos con enfermedades mentales, con muy buenos resultados, el programa se llama, TACA, Programa de Terapia Asistida con animales, participan diez internos y dos perros  Sam y Noa, que viven en acogida, este programa no es nuevo ya está implantado en Valdemoro y en la Prisión de Ourense. La terapia con animales en las prisiones lleva funcionando años en centros penitenciarios de otros países con resultados siempre excelentes.

La Directora de la Prisión, Psicóloga, Guadalupe Rivera, cuando tomo posesión en Aranjuez, lo tenía claro, quería trabajar con animales, por lo que estos pueden aportar a los internos, numerosos estudios científicos demuestran el beneficio de estas terapias en personas con enfermedades mentales, y en prisión los tenemos.

Solo quedaba ponerlo en práctica y que alguien se hiciera cargo del programa,  a otra psicóloga del centro le  entusiasmo la idea y junto a dos funcionarias más,  Zoraida y Ruth se encargaron de llevarlo a buen término. Se implicaron desde el primer día y dedicaron parte de su tiempo libre como voluntaria en la protectora Más Vida, de Yuncler (Toledo), Sam y Noa han salido de esa protectora, que se hace cargo de su comida y sus gastos veterinarios.

En  la prisión de Aranjuez viven ahora 1.177 presos, entre los que hay 55 con enfermedades mentales como esquizofrenia, psicosis, paranoia, trastorno límite de la personalidad o trastorno de la personalidad con inteligencia límite. Para un númerode 10 de ellos está destinado este programa.

La Cárcel es fea, por dentro y por fuera, cuando nos vamos acercando lo primero que se ven son muros y concertinas, parece que entras en un submundo, en otro mundo, que tiene su vida propia y jugamos con otras reglas. La deshumanización de las personas que acceden a prisión es enorme, normalmente con problemas asociados al consumo de drogas, enfermedades mentales,  falta de autoestima y todo lo esto que supone.

La falta de afecto y empatía es grande y estos dos perros tienen muncho que aportar, cariño y amor, lo que les falta a unos lo ponen otros, a si se van contagiando con la magia de la compasión, convine en un espacio de unos 600 metros cuadrados donde viven Sam y Noa, dos perros elegidos para poner en marcha un proyecto con beneficios contrastados. “Les reduce muchísimo la ansiedad. Y cosas tan básicas como poder fijar la atención, poder pasear con el animal al lado, porque hay gente que no se quiere mover del sitio o de la silla en la que está todo el día, aprenden a interactuar, a acariciar, a tocar… porque tenemos gente muy mal”, profundiza la psicóloga.

Sam, era un cachorro cuando lo abandonaron, estaba famélico y con mucha ganas de cariño cuando llegóa la protectora y a Noa le abandono su familia, afortunadamente en prisión encontró otra. A este grupo de terapia tenemos que añadir cuatro cuidadores de los perros, internos que se presentaron voluntarios, uno de ellos es Fernando, tatuado, grande, con barba, que tiene una relación especial con Sam, solo con estar cerca de él se pone nervioso, como un niño pequeño, desde que se vieron se han hecho inseparables, estos se encargan de educar, adiestrar y que estén bien cuidados y alimentados.

Este vinculo que se crea entre los internos y los perros, es  una amistad que traspasa los muros, que se convierte en una necesidad de estar juntos, de hacerse caricias y lametones, es un sentimiento de unidad con el animal. Estos internos que están faltos de cariño y compresión, y estos perros con falta de cariño, es la ecuación perfecta para que se compenetren y el programa sea todo un éxito.

El contraste de los muros de hormigón, con dos perros que lo dan todo, que no quieren nada, bueno sí, que los quieran y cuiden de ellos. Los animales dan equilibrio, paz y armonía a las personas, sentido de la responsabilidad, somos nosotros los que debemos cuidar de ellos, que no les falte de nada. Solo cuando el perro te ve, con lo contento que se pone, que da saltos de alegría, que no sabe qué hacer, nos hace sentirnos mejor. Nos hace mejor personas, nos trasmite sus ganas de vivir.

El trato con los animales, nos hace más humildes, ellos no te piden, tú les das lo que puedas, en cada momento de tu vida, según te encuentres. Ellos lo saben y así se comportan. Un paso adelante en las terapias de internos con animales, entre las rejas de la prisión.  

Para estos interno que están en el programa  TACA, la vida no les ha sido fácil, drogas, cárcel, malas compañías, y el programa con animales les  ha hecho ver que hay vida en prisión, que se pueden hacer las cosas de otra forma, que este programa les ha dado paz, y cuentan que cuando se vayan en libertad que les dará mucha pena y dice Fernando: “Si Sam sigue aquí cuando yo salga, me lo llevo conmigo”.

El artículo,  me ha gustado y visto desde mi perspectiva como profesional del medio, considero que debía de implantarse en más centros penitenciarios, tanto  por los internos a los que les va a aportar mucho a nivel emocional y de sentimientos, como  por los animales en acogida, a los que se les encuentran un hogar, donde se les va a querer y dar cariño. A veces hacemos difícil lo fácil, intentaremos aportar nuestro granito de arena en este medio tan complicado.  

Esta entrada del blog está basada en este artículo del País digital: 

https://elpais.com/ccaa/2019/12/20/madrid/1576870886_856512.html

Diario del coronavirus. Décima cuarta parte. Del día 83 al 92.

Día 83 y 84: Y van pasando los días… en ese correr del tiempo, que no cesa, que quiere pero no puede, que nos dice, que vivamos, que seamos felices, que  estos días ya no los volveremos a vivir, que han pasado, que nos dediquemos a ser felices,  o por lo menos a intentarlo, que no es poco, a hacer los que nos gusta, que disfrutemos de los pequeños placeres que nos da la vida, que la felicidad esta en eso, en querer y si poder, en saber que la felicidad esta en nosotros, que necesitamos poco a nada, por favor, vamos a intentarlo, vamos a dedicar esa sonrisa que tenemos guardada a cada persona que nos crucemos, vamos a intentarlo por lo menos durante un día, y luego otro día y otro más , hasta que ya sea nuestra, y se la regalemos a todos, que de eso se trata, de hacer feliz a los demás, a mostrar el lado más amable, tengamos o no ganas, que día malos los hay , y muchos, en fin, que la vida nos regale paz y amor, y el plus al salón.

En algún momento de mi vida, el refrán, la cara es el espejo del alma, se me manifestó como una iluminación, si te miras en el espejo, y aunque estés enfadado o de mal humor e intentas sonreír, ese enfado, se va, desaparece como por arte de magia, así que vamos a probar e intentar tener esa sonrisa hasta en los momento malos y dejar la cara arrugada para los que quieran tenerla, que la vida ya nos la arruga demasiado. De verdad, con todo el sufrimiento de la pandemia, la enfermedad, la perdida de trabajo, la falta de dinero  y más problemas, y ante todo eso buena cara, que aunque sea difícil, solo por tener la cara arrugada no se van a solucionar, sí, vamos a intentar arreglarlos, que son problemas y seguramente muy graves, pero nos vamos a plantar y decir que los vamos a solucionar y no sé, pero con una buena actitud conseguimos más, seguro que atraemos alguna solución, aunque sea posponerlo para mejor tiempo.

Día 85 y 86: Domingo, 7 de junio, otro más, y más cerca de la vida normal, entre comillas, que sí, que parece que esto va cediendo y dejando paso a una normalidad, de la que no quiero hablar, ya no habrá una normalidad, habrá otra cosa, vamos a llamarla como queramos. Mañana lunes entramos en la fase tres, y ya podemos movernos entre las distintas provincias de Andalucía, menos mal que tenemos una Comunidad Autónoma grande y podemos aburrirnos si nos dedicamos a ir de una punta a otra, en fin, era una broma.

 La sensación de poder circular o moverte libremente me da más libertad, seguramente o seguro que todavía no me voy a mover de mi casa, pero de alguna forma me da la impresión que vamos ganando la batalla, que vamos pasando de  fase y en la dirección correcta.

Para los críticos y  para los que ven la botella medio vacía, puedo deciros, que nos hemos portado bien y hemos parado la propagación con el confinamiento y que seguiremos haciendo las cosas bien, cumpliremos con las medidas y así seguiremos avanzando en la contención de la epidemia, que según los entendidos ha venido para quedarse, y a cambiar nuestro hábitos de vida, pero que también se puede vivir así, con precaución, pero en definitiva vivir.

Escuchando a un entendido, de los que saben o eso me pareció a mí, dice que, los sitios de mayor contagio del virus son los sitios cerrados, espacios no muy grandes, un número determinado de personas, y por un tiempo superior a una hora, eso es lo que debemos de  evitar, sitios cerrados y gente hablando y respirando sin parar, durante un tiempo prolongado, en plan discusión o conversación acalorada, en fin, a   y buen entendedor, pocas palabras, creo que ha quedado claro.

Día 87 y 88: El Ayuntamiento ha puesto por toda la ciudad una cartelería, que me gusta, con el lema: “Ante la duda, sentido común”. La verdad, que lleva por lo menos unas semanas, unos días antes yo, ya lo había puesto, en este mismo blog, una referencia al sentido común, que es el menos común de los sentidos, ante la duda o la incertidumbre de tocar o de realizar cualquier actividad contaminante referente al virus aplicar el sentido común.  Por ejemplo, si salgo a la calle y tengo que entrar en una tienda, si la puerta está cerrada y debo abrirla, abrirla con la mano izquierda y realizar todas las acciones con esa mano, deduzco que soy diestro y va a ser la mano que me puedo llevar a la cara y reservar la mano derecha para coger las llaves, la cartera o las gafas… Esta mañana paseando he vuelto  a ver los carteles, le he hecho una foto y por eso mi referencia, la pondré de portada de esta entrada.

Ante la gran cantidad de información y de precauciones que debemos de tomar para no contagiarnos, el sentido común, es el que debemos de aplicar en caso de duda, y si ya hemos hecho algo mal, lo seguimos aplicando, para intentar contrarrestar el desaguisado. Que sea como nuestro Ángel de la Guarda, que lo tengamos presente y que no se nos olvide aplicarlo en nuestro día a día, que él ya se encargara de cuidarnos.

Día 89 y 90: Me he propuesto escribir el diario cada dos días, ni os quiero cansar a vosotros, ni a mí, la verdad que no  lo había pensado, pero como lo estoy haciendo así, así seguiré.  La mejor noticia, es que no hay noticias relevantes, algún rebrote pero rápidamente se contiene, se aísla a los que se han relacionado con el posible contaminante y poco más, la vida sigue.

 Otra buena noticia, es que nos estamos acostumbrado a vivir así, y empezamos a hacer planes y vivir o intentar vivir como si no pasara nada, que ya está bien, el dichoso virus ocupaba gran parte de nuestra vida, de nuestro pensamiento,  y el hecho de dejarlo de lado y de vivir, es el primer paso para vencerlo, él se alimenta de nuestro miedo, de nuestro temores al contagio, miedo no, respeto y cuidado sí, saber que estamos haciendo las cosas bien, que ya estamos preparados y que tenemos las armas para derrotarlo, que nos has cambiado la forma de vivir, de relacionarnos, de ser ambles, de confiar en los demás.

Hoy ya por fin, he visto a la gente relajada en el súper, hablando y contando chismes, la gente con su mascarilla, pero bien, eso quiero decir cuando digo que le estamos ganando la batalla, que estamos empezando a ser los de antes, ya se ven personas mayores con sus carrillos en la compra diaria, en las terrazas desayunando, circulando por la calle, pero sin la presión del principio que si te cruzabas con alguien tenías que cambiarte de acera, ya  con la mascarilla te da más tranquilidad, nos sentimos protegidos.

Día 91 y 92: Domingo 14 de junio, seguimos, la vida pasa, al medio día, tomando un aperitivo, sin querer, enciendo al tele y aparece Pedro Sánchez, nuestro Presidente en rueda de prensa, que yo creía que ya se habían acabado y tiene toda la pinta de seguir, lo que le gusta a este hombre la tele, contra todos su detractores, yo me creo lo que dice, que le vamos a hacer, soy así. Pues nada, que esto no ha terminado, que el dichoso virus sigue y la pandemia esta en todo lo suyo, que en otros países el virus campa a sus anchas, en Sudamérica, en Brasil, en México…la pandemia se está cebando y creíamos que esto estaba superado, ni por asomo. Cuando las cosas malas, ocurren más lejos, como que parecen que no son, que eso no nos afecta, y ahora que, cuando nosotros estábamos contagiados y teníamos los hospitales a tope, era el fin del mundo y ahora solo pensamos en playa y chiringuitos, que  le vamos a hacer, nos han parido así, nos ponemos la careta, nunca mejor dicho y nos olvidamos de los que lo están pasando mal.

También nos alertan de un posible rebrote a partir de septiembre, al principio me sonaba un poco alarmista, pero ya lo están diciendo por todos los sitios, ojo al dato, que tenemos que estar preparados, que no podemos bajar la guardia, que sí, que podemos hacer vida prácticamente normal, pero con las precauciones debidas, que ya lo hemos pasados mal, que no se nos tiene que olvidar, que no quiero ser pájaro de mal agüero, que tenemos que seguir viviendo, pero por favor, que no se nos olvide lo pasado…

 

 

Diario del coronavirus. Décima tercera parte. Del día 74 al 82.

Día 74: Miércoles, 27 de mayo, y van pasando los días… y vamos viviendo nuevas normalidades, vamos pudiendo hacer cosas nuevas, que nos resultan raras o que nos cuesta entenderlas como normales, el hecho de ir a tomar un café o sentarnos en una terraza… Ahora es un mundo y, nos preguntamos: ¿Habrán limpiado la mesa? ¿El camarero se lavará bien las manos, antes de tocarla taza o el vaso?, un sin vivir de preguntas, sin respuestas, ¡qué nos rondara moreno ¡

No debemos de obsesionarnos, nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte, así como queremos creer que el camarero cumplirá con la suya, y hablo del camarero como del dependiente o el trabajador que deba de manipular o tocar cosas que nosotros también debemos de tocar, pero claro, cuando un vaso nos lo tenemos que llevar a la boca, como que da más cosa, malo.

Cada uno, que salga cuando tenga la seguridad o certeza que las cosas se están haciendo bien, para salir con el temor o la inseguridad, para eso, yo me quedo en casa, que ya habrá tiempo de salir, que si algo esta demostrando esta crisis, es que se puede vivir en casa y con poco, que somos capaces de eso y de mucho más.

Claro, y por otro lado, están los que viven de los clientes, de nosotros, que son los primeros en querer transmitir tranquilidad, en hacer las cosas bien, en definitiva, ¿debemos de ser valientes salir y consumir? Pues sí, tenemos que empezar a funcionar, ¿guardando todas las medidas higiénico sanitarias?, ¿y los que no se sientan seguros?, fácil, que se queden en su casa. Resumiendo. Qué cada cual que haga lo que quiera y así, todos felices…

Día 75: Sigo dándole vueltas, a la dichosa normalidad, ¿vamos a tener que estar todo el verano con la mascarilla?, está claro que sí, si queremos salir, debemos de llevarla puesta, con el calor, se empieza a sudar y es incómoda, pero, no podemos bajar la guardia y volver para atrás, que la cosa es seria y parece que se nos olvida, que somos de memoria frágil y nos gusta estar como si no pasara nada, en fin.

En Almería, desde que hemos pasado a la fase 2, y podemos ir a la playa, se ha desatado unos vientos huracanados que hace imposible ir a la playa a tomar el sol y bañarte, corres el riesgo de llegar a tu casa hecho una croqueta, rebozado de arena. Y también de ser golpeado por la arena como si fueran alfileres que se te clavan por doquier. Lo dejaremos para mejor tiempo. Ya que calor hace, y un rato…

Día 76: Otro más, y pasan los días, hoy, en la tele hablaban de rebrotes de la pandemia en países cercanos a nosotros de parecidas características, que no, que esto no ha terminado y en ocasiones actuamos como que sí, en fin, seguiremos guardando todas las medidas de protección, que no paran de decirnos y que al mínimo descuido, se nos olvidan y actuamos como que no pasa nada.

Asomado en el balcón tomando el fresco veo a dos personas varones de mediana edad que se saludan, cada uno se encontraban a ambos lado de la carretera, y lo que me temía, ocurrió, uno cruza y, se dan la mano y empiezan a hablar muy animadamente y terminan, hablando muy pegados, en la oreja como contándose secretitos. Uno llevaba puesta la mascarilla, el otro no, creo que la mascarilla era lo de menos, se hablaban tan cerca, que traspasaba la telilla y uno le enseñaba a otro un reloj, que llevaba en una caja, nada que no tenemos remedio, nos pasamos el día cumpliendo las normas y las medidas, y en un momento de euforia, de emoción con un amigo se nos olvida, lo echamos todo a perder, somos así, mucho cuidado, quiero contarlo como un toque de atención.

Día 77: Sábado, 30 de mayo, apunto el día por saber, estoy un poco perdido, cuando trabajo todavía anoto el día y me entero, pero qué más da, son días de vida y siguen pasando como si nada, como que no cuentan, como que solo quiero que pasen y no es cierto, necesito vivir y saber que me siento vivo.

“La nueva normalidad” o, ¿qué estamos normalizando la nueva realidad?, o ambas, pienso que, ¿queremos vivir como si no pasará nada, cómo que ya hemos despertado del sueño?, y no, la pandemia sigue. Ayer conocí a dos personas, con mascarilla y con gafas de sol, increíble, ¿sí las vuelvo a ver, no sé sí las reconoceré?, sinceramente creo que no, así de claro, está es la nueva realidad, de la que tanto hablamos. Estamos entrando, en un mundo más impersonal, más anónimo. Esto era impensable y lo vemos como algo normal, ¡cómo hemos cambiado¡ Y los cambios van sucediendo poco a poco, y no somos conscientes de ellos, van entrando en nuestra rutina y ya forman parte de nosotros.

Día 78 y 79: Un poco desvelado, en una entrevista en la radio, José Ramón de la Morena a Sandro Rosell, (fue Presidente del Barsa, persona reconocible y mediática), este estuvo preso dos años y le declararon inocente.

Yo, cuento lo que he oído en la radio, y claro lo cuenta Sandro, que según él, estuvo dos años preso injustamente, no voy a entrar en el fondo de la cuestión. Posteriormente una Sección de la Audiencia Nacional lo declara inocente.

Sandro cuenta como entra la Guardia Civil en su casa a detenerlo y como la registran, de ahí se lo llevan a Madrid en una furgona a los calabozos, cómo lo dejan en Zaragoza encerrado en el coche, mientras la Guardia Civil cena, a él y otros tres. Durante el registro de su casa le dicen, que está preso por el cobro de comisiones en Brasil y por blanqueo de capitales, hace once años. Pregunta si hay denuncia previa, le dicen que no, que la Fiscalía ha actuado de oficio, y que ante estos hechos la Juez lo manda a prisión.

A la mañana siguiente es puesto a disposición de la Juez Lamela en la Audiencia Nacional, él, le cuenta su historia y le manifiesta su extrañeza por unos hechos de hace once años, que no lo entiende, que nadie ha salido perjudicado, que sucedió en territorio brasileño, no nacional, sin denuncia previa y que puede demostrar que la operación ha sido declarada.

La Juez, ni lo mira, ni le hace caso, según cuenta, está jugueteando con el móvil, y el auto de prisión lo tenía ya redactado, que daba igual lo que le contara, la biblia en pasta, que iba al trullo de todas las maneras.

Después a Soto del Real, la Guardia Civil, bien en general, y en prisión conoce a muchos famosos, también presos, Rodrigo Rato, Bárcenas, Junqueras, Puyol hijo…

Se ve, que en algún momento desconecto y me duermo…

Ya, al final hace una disertación de lo sucedido: que no lo puede entender, si no hay una conspiración contra él, o algo peor.

Que no sabe, si la Juez Lamela tiene algo contra su persona, si de pequeño coincidieron en algún patio de colegio y le tiro de la coleta o algo parecido.

Que es un tema kafkiano, que no se lo puede ni imaginar, hay que vivirlo para saberlo.

Que todavía no sé lo cree…

Que se siente como el Conde de Montecristo, en la era de Internet.

Que ha interpuesto una querella por prevaricación contra la Juez Lamela.

Yo había escuchado algo, pero claro, sí un Juez lo mete en la cárcel, lo primero que me imagino, que habrá sido por un motivo justificado, que tendrán pruebas relevantes y suficientes, que nadie actúa arbitrariamente o eso queremos creer.

Yo, por eso, he escrito lo que él ha contado, y me he ceñido a lo dicho, expresado con mis palabras y poco más.

En estos días, y si tengo tiempo, intentaré ilustrarme, y si hay algo más que contar, lo iré poniendo en mi blog, de momento quería escribirlo para que no se me olvidará. Creo que la historia tiene migas, tiene ese algo que me intriga y todavía no sé lo que es, cuando lo averigüe lo contaré.

Día 80 81: Llevamos dos días sin ningún fallecimiento como consecuencia del coronavirus, esto son y serían unos datos muy buenos, pero ahora viene el lado oscuro de los números, que las Comunidades Autónomas, dicen que sí han comunicado fallecimientos y Sanidad, que es la que está coordinado todo, por el procedimiento que siguen o yo que sé, porque esto no lo entiende nadie, que no haya una forma más rápida de conexión, entre el Estado y las Comunidades Autónomas a estas alturas de las tecnologías y de Internet, me parece fuera de todo lugar, que lío de números, cada víctima es un mundo y un sufrimiento, y cuando entramos en la farragoso escenario de las estadísticas, que manía de querer darle la vuelta a todo para quedar bien, con lo sencillo que sería decir los números y los fallecidos reales y dejarse, que si te lo he dicho, que si es fin de semana, que si…

En fin, un lío, que no sé, si ellos mismos se aclaran, lo importante es que la pandemia va remitiendo, y lo que era un escenario incierto, se ha convertido en otro, más controlado y, ya sabemos a qué nos enfrentamos y cuáles son nuestras armas, distanciamiento social, mascarilla, guantes y lavado de manos. Estar atentos y no bajar la guardia, que nos relajamos mucho y de vez en cuando, tenemos que bajar a la tierra, para darnos cuenta que somos mortales, que solo hemos ganado una batalla y todavía seguimos librando una guerra.

Que el enemigo sea pequeño y no lo veamos tiene mal rollo, por lo que he dicho antes, que se nos olvida, seguiremos recordándolo día a día, que todavía nos queda carrera por recorrer, si es cierto que hemos pasado lo peor, pero hay que seguir en la pomada, ánimo a todos.

Día 82: Me estoy quedando sin fuerzas, hay días y días, que tengo o no ganas de escribir, como que la historia se repite y me voy quedando sin argumentos que contar, parece que ya son las mismas películas, normal, al principio era un incesante vuelco de noticias a cual peor y todos estamos muy asustados, ahora ya, como que ha pasado, como que vamos hacia la normalidad, entre comillas, (me he propuesto, ya, no hablar de la nueva normalidad, le he cogido manía, la palabreja se me ha atravesado, por favor, si hablo, me regañáis).

Volviendo al tema de hoy, la prórroga del estado de alarma, hasta el 21 de junio, y otra vez a la greña, en el Congreso de los Diputados, que políticos más malos tenemos, o no se enteran o no se quieren enterar, que hay un bien superior, que es el bienestar de los ciudadanos y que las rencillas políticas, nos importan un pepino, por intentar ser diplomático, que cara dura que tienen, tirándose los trastos, como niños de colegio, por favor, que queremos buenos políticos, que se preocupen de nosotros, que con la que tenemos, ya tenemos de sobra. De verdad, que son malos, quizás los peores, que hemos tenido desde la democracia, y encima en el peor de los momentos posibles, en fin, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo soporte. Pues eso, a espabilar y a remar todos en la misma dirección para llevar el barco a puerto y como dice Macaco, en la canción “Puerto Presente”: “ohh, ohhh nunca es demasiado tarde pa comerte la vida, de un solo bocao, el pasado ya se fue y el presente camina de tu lao…

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho…

Diario del coronavirus. Décima segunda parte. Del día 65 al 73.

Día 65: Lunes, 18 de mayo, por esas cosas de la vida, y muy a mi pesar, he tenido que visitar al dentista, os voy a explicar el protocolo que han seguido en la clínica: Al entrar, lo primero, me han tomado la temperatura, ha seguido con un cuestionario relacionado con el coronavirus, que si fiebre, que si mal estar, tos y esas cosas o síntomas. Luego me han dado unos guantes, calzas y un gorrito para la cabeza, por supuesto mascarilla, no, por no tener mucho sentido. El dentista, si iba equipado hasta las cejas, normal, el tema no es baladí, y todas las medidas de protección y sanitarias son pocas.

Día 66 y 67: La vida sigue, hay días negros, aciagos, de esos, que es mejor no levantarse, que todo te sale mal, que lo intentas, pero todo queda en eso, que no hay forma, que la vida te tiene reservado el mundo de las tinieblas, en fin, que lo mejor es que pase, pues pasó, y lo mejor es que pasó, sin comentarios…

Están estudiando un protocolo para cuando tengamos que ir a la playa, entre otras medidas, tener que ducharse en casa antes y después de ir, coger cita, entrada y salida distinta a la hora de los accesos, distancia entre toallas, que lo agradezco porque hay gente que eso del  espacio vital, lo llevan fatal, o lo desconocen, vamos, que no se enteran, que se  ponen encima, que tengo que escuchar por pantalones  todas sus conversaciones, que a mí no me interesan, y me hacen sumergirme en su mundo sin quererlo. Gracias Simón, sí ya decía yo, que este hombre me cae bien, tiene una forma de comunicar o de hablar que me seduce, que me convence, y no voy a entrar si lo que dice está más o menos acertado, eso lo dejo para los entendidos. Con su chaquetica y sus pelos, a otro tema…

En fin, un montón de medidas, que seguro que cuando vayamos, habrán cambiado y se nos olvidará alguna. Vamos a tener que ir con el manual de instrucciones para el baño matutino. A mí personalmente me encanta bañarme, el agua del mar me siente bien, me carga las pilas, ¿y si voy solo a  bañarme, sin ocupar espacio en la arena, también debo de pedir cita? Un montón de interrogantes, que se irán revelando según avancemos en el tiempo. Si algo nos ha enseñado esta crisis, es qué, lo que ayer era negro hoy es blanco, y encima están los tonos grises, así que, le daremos su tiempo a todo, que mejor no irá, menos preocupaciones  y calentamientos de cabeza. Normalizar la rutina, difícil, a mi de vez en cuanto se me olvida la mascarilla, y cuando salgo y veo a la gente, me pregunto, ¿me falta algo?, y no me entero, es como que el mundo va a otra velocidad, nos estamos introduciendo en otro tiempo.  Un tiempo, que hace poco nos parecía irreal y que ahora hemos interiorizado, y lo aceptamos, nos da la sensación que es pasajero, que pronto volveremos a la normalidad, o eso queremos creer.

Día 68: Jueves, otro día más o menos, según lo miremos; estaba tumbado en el sofá al medio día y sale un entendido,  de esos que abundan, parece ser que, dermatólogo y suelta que: los calvos tenemos más posibilidades de contraer una dolencia grave pulmonar como consecuencia del coronavirus, que se está observado en las UCIS que predominan los calvos, Jajaja, perdona que me ría, pero no lo puedo remediar. Sí, parece ser que un gen andrógeno, que es el culpable de la calvicie, y también está relacionado con una puerta de entrada del virus en las células pulmonares y causa neumonías graves, estamos bien, si ya de por sí, la calvicie es un problema de imagen y autoestima, ahora lo es también de salud.

Día 69: Ya, se ha generalizado y es obligatorio el uso de mascarillas, y es natural, tenemos que luchar contra el bicho de todas las formas posibles para que no pase de una persona a otra, para romper la cadena de contagio y está es la única forma.

Ayer, por la tarde en la hora de paseo, casi, por no decir todo el mundo llevaba puesta su mascarilla, bien es sabido, que son incomodas, te restan respiración, te cuesta más hablar y que se te entienda, pero es lo que hay, nos guste más o menos tenemos la obligación legal y moral de llevarla, es por los demás, por ser solidarios, y por nosotros mismos.

Ya, vislumbramos una nueva fase, con ilusión, con ganas de poder hacer más cosas, de olvidarnos un poco del virus, pero claro sin bajar la guardia, siempre atentos  y con las precauciones debidas.

A ratos, a veces grandes y otros pequeños, se me olvida la pandemia, la mente vuela, me pongo a hacer planes, y en un momento se me derrumban como un castillo de naipes, la imaginación no para, es una respuesta de liberación contra el Covid, a todas horas hablando, noticias, telediarios, periódicos… es un sin vivir, hasta sueño que cuando estoy soñando, si cumplo con las normas, en fin, pasará…

“La nueva normalidad”, es nueva y cambiante, como la vida misma, seguimos con la nueva normalidad, que cada momento es distinta y difícilmente entendible, cuando ya la hemos interiorizado y aprendido más o menos, viene otra nueva realidad, nos esperan muchas “nuevas realidades”.

Ir al Mercadora, me deprime, ponerme  los guantes y mascarilla, y enfrentarme al enemigo en la guerra de trincheras, me estresa, no me relajo, me predispone a estar en alerta. Hoy no había prácticamente nadie y estábamos a nuestras anchas. Al final, no era tanto como parecía, o me lo había imaginado, entrando con el cuchillo entre los dientes de la boca en plan Rambo.

Día 70 y 71: Seguimos con la polémica del cambio de fase, el porqué unas Comunidades pasan o provincias y otras no, en fin, me imagino que serán por motivos sanitarios, lo que pasa, que la política tiene malos amigos de cama, y ya están las polémicas servidas y los malos rollos entre los dirigentes de unas Comunidades con el Gobierno central, al ser de diferente tendencias políticas y no ser capaces de ponerse de acuerdo para casi nada.

En Andalucía, hemos pasado todas, menos dos provincias y sinceramente, no me he enterado, el porqué, estas no han pasado, en principio cumplían los requisitos, me imagino que habría más cosas que cumplir que se me escapan. ¿Complicado? Sí, da la sensación que nadie está conforme, que todas las provincias quieren pasar de fase y volver a la normalidad, y lo entiendo por los negocios, que viven muchas familias y se están jugando mucho, que llevan meses sin ingresos y con gastos. La cifras están bien para los entendidos, pero, detrás están las personas con sus familias, el pago de la luz, el agua, el alquiler y muchos gastos que se van a cumulando mes a mes.

Día 72 y 73: Ya podemos ir a la playa a bañarnos, qué alegría más grande, lo digo, porque se ha metido un calor de aúpa y eso de darte un remojón sienta bien, te baja el calor corporal, te hace volver un poco a la realidad de los días de verano y cómo que la vida sigue, después de haber estado parada como consecuencia del coronavirus,  íbamos posponiendo y dejábamos  los temas aparcados, las cosas por hacer  para mejor tiempo, ahora ya es el momento de empezar a hacer cosas, de ponernos las pilas, de organizar y  que la vida sigue…

Esta mañana he salido con la bici, era, cómo que las fuerzas me habían abandonado, no tenía energía, mi cabeza enviaba señal de fuerza a las piernas y estas no respondían, no formaban parte de mí, era, un ser diferente, no hacía caso a mis instrucciones, he intentado seguir el ritmo, y nada, que no podía, que me  iba quedando rezagado, me daba por vencido, antes de empezar, en fin, la vida. Hay días y días, y éste era de esos que ya de antemano estaba destinado al sufrimiento, bueno, entre comillas, ¿sufrimiento en bici?, y yo no soy muy de sufrir, para mí la bici es un placer, de sentirme vivo, y formar parte de un ente andante, de respirar y sentir el aire en mi cuerpo, ¿sufrimiento gratuito?, para nada. Tiempos mejores vendrán…

 

Diario del coronavirus. Décima primera parte. Del día 58 al 64.

Día 58: Primer día de la fase 1, en Almería y como es normal, se empiezan a ver clientes en las terrazas de los bares, pocos todavía, pero normal, y también escenas feas de personas amontonadas en las terrazas, sin ningún escrúpulo, que no saben el sufrimiento que está causando la pandemia, y que si lo saben lo ignoran, de  irresponsabilidad, de incívicos y de no estar a la altura de la circunstancias, que llevamos mucho pasado, pero esto no es el final, solo es un paso más en normalizar  nuestra vida, y por ellos, es posible que esto se alargue más de lo debido, no piensan en el sufrimiento de esas víctimas y de sus familiares, ni en esos sanitarios trabajando hasta la extenuación, ni en nosotros, solo en ellos, es esa clase de egoísmo que no te deja ver la realidad, que solo quieres ver tu realidad, volver a ser los de antes, y ya no somos los mismos, no podemos hacer las mismas cosas, que  esto ha cambiado, y no se quieren enterar.

Escuchando a un virólogo, decía que, el Sars-CoV1, el virus anterior a éste que también es coronavirus, su fase de  mayor contagio entre personas, por tener una gran carga viral, es de dos o tres días después de desarrollar la enfermedad. En cambio el Sars-CoV2, el virus del Covid-19, su mayor potencial de contagio es, dos o tres días antes de desarrollar la enfermedad, antes de tener síntomas, qué quiere esto decir, que no sabemos que estamos contagiado, enfermo, y estamos infectando a todo el mundo, qué mal bicho es, por favor, seamos consecuentes, distanciamiento social, lavarnos mucho las manos y mascarilla cuando acudamos a sitios cerrados con gente, es la única medida para ir cortando está pandemia, es lo que debemos de hacer por los demás y por nosotros mismos.

Día 59: ¿Quién son los rastreadores de coronavirus? Son los detectives de la pandemia, se encargan de saber dónde un paciente se pudo contagiar. Investigan todo el entorno del enfermo. Son los rastreadores del contagio, como he mencionado, primero, ¿dónde y de qué forma pudo contagiarse? y segundo, ¿a quién pudo contagiar?, investigando a todo el entorno del contagiado, familiares, amigos, centros de trabajo y todo lo que pueda contribuir a seguir el rastro del virus. Analizan cada paciente positivo y toda la evolución posterior, monitorizan cifras, hacen estadísticas, seguimientos de los contagiados y de los asintomáticos positivos para ver el mapa posterior del desarrollo de la pandemia, de forma pro-activa, para poder anticiparse a la evolución y poner los medios necesarios.

Los reencuentros en la primera fase, las visitas de familiares y amigos, una alegría, a mí personalmente me ha afectado poco, al respecto, la familia fuera y me paso tiempo sin verlos, que  los echo de menos, sí, pero ya está… y a los amigos, a algunos los tengo en el trabajo y he seguido trabajando y viéndolos, así que, nada los reencuentros en la primera fase se han quedado en eso,  en reencuentros de felicidad, sin besos y abrazos, que los dejaremos para  una segunda, tercera o cuarta fase…

Día 60: Miércoles, 13 de mayo, de vez en cuando pongo la fecha para saber por qué día me muevo,  pierdo la noción del tiempo; el coronavirus, nos ha hecho perder la perspectivas de las cosas ordinarias que nos pasaban en el día a día, lo ha superado todo. Las cosas que antes nos ocurrían, han pasado a un segundo lugar o han perdido esa importancia que le dábamos. ¿Bueno o malo?, parece que bueno, las cosas poco importantes, intrascendentes, que antes era montañas inalcanzables por escalar, ahora ni siquiera nos planteamos su importancia y eso es bueno. Relativizar y vivir más en el presente, en lo importante, en definitiva, en la vida y no en las tonterías.

La vida es felicidad y sufrimiento, ambas forman parte de la misma moneda, la felicidad es eso que buscamos y que rara vez encontramos, y el sufrimiento es lo que no buscamos y encontramos, por eso, dedícate a ser feliz, que el sufrimiento y los malos ratos vienen solos. Al final, la vida nos enseña a valorar esos pequeños momentos de felicidad a saborearlos y a disfrutarlos, porque puede que no haya un mañana, solo se nos muestra éste presente y, a veces, no nos gusta y pensamos en el mañana, sin saber que el mañana está por escribir.

La esperanza es lo que nos mueve, a querer ver un mañana mejor, que sí, tenemos que tener  esperanza, que yo no quiero ser fatalista, pero nos queda mucho por mejorar como personas y camino por recorrer en la búsqueda de una identidad como humanidad.

Día 61: Primera ronda del estudio nacional de seroprevalencia del coronavirus en España, se realizan pruebas a 60.000 personas, sobre 30.000 familias,  que suponen  un muestreo por todo el territorio, imitando a una España en pequeñito, para hacernos una idea de la incidencia de la pandemia, dando un resultado del 5 por ciento de personas que han desarrollado anticuerpos, y por lo tanto que  están inmunizados; pocos, o muy pocos, para lo que se pensaba, estas son las cifras, y mejor así, porque si no, la incidencia hubiera sido peor.

Las consecuencias, que solo han estado infectados 2,3 millones de personas y esto, descarta la inmunidad de grupo o rebaño, que se necesitaría cifras superiores al 60 por ciento de la población, que quiere decir, que debemos de seguir tomando todas las medidas higiénico sanitarias necesarias y cumplirlas a raja tabla, que el bicho está al acecho.

¡Qué peligro tiene¡ Todavía nos queda mucho por pasar, nos creíamos que ya habíamos pasado lo peor, y ahora nos queda mucho camino que recorrer en el tiempo, con mascarillas, distanciamiento social, lavados de manos, evitar aglomeraciones y lugares concurridos y aplicar el sentido común siempre es la mejor receta.

¡No podemos bajar la guardia ¡ ¡Qué Dios nos pille confesados¡ La gente se piensa, perdón, algunos pocos piensan, que ya podemos hacer lo que nos dé la gana, que equivocados están, la realidad y las cifras nos demuestran lo contrario.

Por favor, vamos a seguir como hasta ahora, y a tomarnos esto en serio, y a seguir las recomendaciones, que nos jugamos mucho y en la vida  no hay segundas oportunidades. 

Día 62 y 63: Dos días de trabajo y pierdo un poco la perspectiva de la pandemia, no veo la tele, ni escucho la radio, leo un poco el periódico a medio día, titulares y algún artículo de opinión, pero no quiero hacer leña del árbol caído y procuro no leer cosas relacionado con cifras y noticias negativas, solo cosas que me suba un poco la moral y me hagan el rato mas pasajero, que de las malas me entero sin querer,  que vienen solas.

Día 64: Domingo, 17 de mayo, escribiendo la fecha me doy cuenta como han pasado todos estos días; al principio muy despacio, mejor, no pasaban, eran eternos, ahora, se puede decir que pasan como siempre, volando, sin enterarme, como que  nos acostumbramos a todo, a lo bueno y lo malo, que capacidad tenemos de adaptarnos a las circunstancias. De alguna forma, no me quiero adaptar a lo malo, quiero, como todos que esto pase de una vez y empezar a hacer vida normal. Pero sé, también qué, esto va para largo, la  fecha es incierta y tenemos que acostumbrarnos a vivir así y, seguir viviendo, volver a ilusionarnos y saber que, no hay mal que cien años dure. Que todo pasa y volveremos a ser los de antes, que quiero ser optimista y ver el futuro con los ojos de color azul, el color del cielo y tener ganas de bañarme en ese mar azul y andar por la playa y que las olas me rompan en los pies y el sol me abrase.

Mañana más y mejor…eso esperamos y deseamos…

 

 

 

Diario del coronavirus. Décima parte. Del día 51 al 57.

Día 51: Hoy, he salido con la bici, después de la cuarentena, mejor dicho, cincuentena, me he despertado a las seis y diez, y me he levantado a  la y media, era de noche, pero ya se vislumbraba el sol, estaba nervioso. A las siete ya en la calle, amaneciendo, con ganas de darle a los pedales. Calles desiertas y una temperatura más que agradable, sobre ventidos grados, se notaba un poco el frescor de la mañana.

Cuando empiezo a darle a los pedales, e intentaba guardar el equilibrio, se me movía la bici, era una sensación rara de inestabilidad, al poco, ya era como siempre, tenía tantas ganas que al principio se me ha disparado las pulsaciones. Sabía que tenía que controlar la frecuencia cardíaca, que no subieran. Cuando iba andando, me iban llorando los ojos, y no era de la emoción, era de madrugada, y no llevaba las gafas, se veía a lo lejos un resplandor rojizo del amanecer, precioso, y ya cuando el sol se empezó a poner amarillo, me puse las gafas, al principio, veía regular por el contraste de la claridad, a los segundos se me acostumbró la vista y deje de llorar. Cualquiera que me viera diría: ¿De qué llora éste? Jajaja… de emoción.

Mi propósito, era dar un paseo, y llegar  hasta donde las fuerzas me acompañaran, al principio, no había ni ciclistas, ni coches, poco a poco, he empezado a  ver algún que otro ciclistas y al final, ya sí había alguno más, pero bien, muy controlado todo, en solitario, y como  la carretera es larga cabemos todos sin molestarnos y respetando las medidas de distanciamiento social.

Como he visto, que me encontraba bien y con fuerzas, y podíamos salir dentro del municipio, que mejor, que ir a Cabo de Gata, uno, o mi sitio preferido, que alegría que me ha dado, una sensación de bienestar se iba apoderando de mi según iba avanzando por la carretera, era yo con la bici, el sol, el aire, mis sensaciones, un aroma a campo, a romero, a lavanda, a hierbas silvestres, que me contagiaban el espíritu de la primavera. Era, que en vez de ir agotándose las fuerzas, las iba cargando cada vez más, creo que en alguna reencarnación tuve que ser un árbol, porque me alimenta más el sol que la comida y lo considero muy importante en mi vida.

Cuando he llegado a Cabo Gata, me he parado en la fuente para recargar agua y comerme una pera que me había llevado, según las normas, no se puede uno parar, si no es por un motivo justificado, yo allí tranquilamente mirando al mar, y un coche de la Guardia Civil que asoma justo donde yo estoy, ni corto ni perezoso me subo a la bici y empiezo a comerme la pera andando despacio y dando una vuelta por el paseo marítimo. La Guardia Civil, no me hace ni caso, ni me mira, sigue su ruta y sus quehaceres, se mete por los caminos de la playa. Cuando veo que se van me vuelvo a parar a tomarme mi pera, que me va a sentar mal. Que habré tardado cinco minutos como mucho, pero me apetecía, disfrutar de su sabor, parado. He dicho.

Vuelvo tranquilo y disfrutando del recorrido, ahora si me voy cruzando con más ciclistas, de uno a uno y bien. Que puedo decir, que ha sido una salida que me apetecía mucho y las cosas tan simples, las disfrutamos más cuando las echamos en falta y más cuando es por obligación o impuestas por la cuarentena.

Día 52: Segundo día de la fase 0, que lío, ayer, ya pudieron abrir negocios minoristas a demanda de clientes, con cita previa. ¿Complicado? Han triunfado las peluquerías y los centros de estética, pero con unas medidas higiénico-sanitarias acordes a los tiempos del coronavirus, batas, guantes, mascarillas  y más y más. Esta demanda tan grande es normal, la gente está un poco abandonada y necesita por lo menos verse guapa.

Los negocios de restauración que podían abrir para preparar comida para llevar o ser recogida en el mismo local solo han abierto, un tres por ciento, y lo entiendo, es difícil abrir en esas condiciones, los gastos son muchos y no compensa.

En el pequeño negocio minorista, han abierto uno de cada cinco, ¿cómo llamo a la ferretería para quedar para comprar una bombilla? Vente dentro de un rato, o a las 12, o pásate ahora…

Más que por otra cosa, por poner el negocio a funcionar, a calentar, sentirse útil, empezar a trabajar, estar preparado para cuando haya que ponerse en serio.

Al medio día me encanta ver en la tele al Arguiñano, ya no tanto por el programa de cocina, que sí, pero sobre todo por verlo a él, no para de hablar, de contar chismes, y chistes malos, que a pesar de todo, hacen reír por eso, por lo malos que son. Es como los cuenta y como se parte de risa cuando termina .También me encanta su cocina, sencilla, de ingredientes corrientes, de los que podemos encontrar en cualquier supermercado. Sus recetas son fáciles de preparar, sube la moral y te hace olvidarte un poco el tema, es una bocanada de oxigeno en tiempos de coronavirus.

Día 53: Miércoles, 6 de mayo, he vuelto a salir con la bici, y no quería hablar hoy de esto por no ponerme muy pesado, pero al final, vuelve el burro al trigo, y lo digo, porque al salir y cuando llevaba un kilómetro o así, notaba muy fresquita la cabeza, como muy ventilada, y he pensado que frescor más agradable, con el frío dan más ganas de darle a los pedales, me notaba raro, pero no sabía lo que era, cuando me doy cuenta no llevaba el casco.  Vuelta a empezar. No recuerdo la última vez que lo deje olvidado, es como un ritual que, aunque parezca mentira tenemos que llevar muchas cosas en la bici, por si pinchamos, por si se nos rompe algo; un día repasaré todo lo que llevamos, hoy no, que si no me alargo mucho y, hoy hemos venido a hablar de mi libro.

Hoy, se prorroga otros 15 días el estado de alarma, con la desescalada correspondiente según nos vaya tocando, iremos día a día, aquí no hay quien viva, ni quien se aclare, en fin, ya veremos el lunes 11, que nos toca y hasta donde podemos salir o seguiremos como hasta ahora. Secuestrados y con nuestra libertad de movimientos coartada por un virus y un gobierno que no encuentra otra manera mejor de cortar los contagios. Que sí, que lo entiendo, que es necesario, que es la única forma para que seamos buenos, y si no tenemos la espada de Damocles encima de nuestra cabezas, malo. Pero ya toca, empezar a salir y a comportarnos como ciudadanos responsables, que cumplimos lo que tenemos que hacer. ¡Por favor¡ ¡Quiero mi libertad¡

Día 54 y 55: Por fin, parece que pasamos a la fase 1, que no es poco, podemos salir y juntarnos en grupo de hasta diez personas y abren los bares, las terrazas al 50 por ciento de su capacidad, que alegría, que ganas tengo ya de sentarme al solecito en una terraza con mi cervecita bien fresca, como me gusta, y  que hacemos si me han hecho así.

 Se mantiene las franjas horarias para la práctica de deporte, ¿qué no lo entiendo?, ¿no es mejor una salida escalonada y no encasillarnos en grupos? Bueno, todo que sea por un bien mayor, y son ellos quien toman las decisiones y disponen de más información, lo digo como persona corriente y mortal, es una opinión.

 Ya ha llegado el momento de empezar a salir y no depender de cuando ellos te lo digan que somos mayorcitos y hemos demostrado que lo hemos hecho bien, sé que ahora quieren pecar de prudentes y de no desandar el camino andado. ¿Cansado? Sí, ya tocaba por lo menos que nos dejaran salir  a practicar nuestro deporte, con el tiempo necesario y no tener que ir pendiente de llegar tarde, que yo soy muy obediente y no puedo llegar ni un minuto tarde. Que me pongo nervioso, me salen arrugas y se me va a caer el poco pelo que me queda.

Día 56: Hoy, sábado 9 de mayo, he salido, yo solo a hacer las palmas, la gente se ha cansado, ya de salir y han dejado de poner la música. De alguna forma me da tristeza, la verdad que no se por qué, pero así es, me había acostumbrado a esa rutina, a ir saludando a los vecinos, algunos llevaran ahí muchos años y habían pasado totalmente desapercibido en mi día a día. Ha tenido que pasar esta crisis para darme cuenta que vivían allí, ahora cuando los vea los saludaré y les preguntaré cosas, ¿de cómo le va la vida  y cosas de vecinos?

  Nuevos tiempos, tiempos modernos. Es el título de una canción de Ilegales, del año 1983, como se nos queda grabado a fuego, algunas canciones y momentos de nuestra vida, que los revivimos con una intensidad, ese viaje en el tiempo del recuerdo, del ayer, de un pasado lejano y presente a la vez, que se nos muestra con una lucidez, que hasta nosotros mismos no somos conscientes de ese paso del tiempo. En algún momento creo, en los pasillos del tiempo que nos comunican con otra realidad, cómo el tiempo se comprime y se alarga en función de los sentimientos. Cuando ponemos el alma en algo, las letras se escriben con la  tinta  imborrable de los recuerdos.

Día 57: La verdad que no se si quiero terminar de escribir el diario, es un dialogo conmigo mismo y parece que lo necesito, yo más que él a mí. ¿Me han preguntado alguna vez, qué cuando voy a terminar de escribirlo? Sinceramente, no lo sé, el diario se escribe solo, ya tiene vida propia, es autónomo, y no seré yo el que decida. Cuando no tenga nada que contar con respecto al coronavirus, seguro que me lo dice…

Esta noche oía los golpes del viento contra la persiana de mi  dormitorio y me decía, qué mal rollo…

Me he levantado, sin ganas de salir en  el tiempo de deporte que me correspondía, el viento, me ha quitado las ganas. Que pueda salir, no quiere decir que tenga que salir, que no es una obligación, es como que pierdo un poco más de mi libertad, ya hasta la tarde noche no puedo volver a salir a que me acaricie un poco el aire y estirar las piernas, de todas formas no sé si saldré. El solecito dependiendo de cómo este el viento lo tomaré en mi terraza, que se ha convertido en la terraza bar de mi casa. Cada día me gusta más mi casa. Miraremos el lado positivo…

 

 

 

Diario del coronavirus. Novena parte. Del día 44 al 50.

Día 44: Lunes 27, ayer por fin, pudieron salir los niños a la calle a jugar, entre comillas, se vieron calles con gente, padres, niños, bicicletas, patinetes y hasta partidos de fútbol. El día según en qué ciudades, caótico, sobre todo en las grandes, dónde el espacio es menor, lo entiendo.

En Almería, también se vieron algunas aglomeraciones en el Paseo Marítimo, mandaron fotos, que corrieron  por las redes a todo velocidad, solo se ven los irresponsables, pero la gran mayoría lo hicieron bien, llevaban a sus hijos controlados o de la mano, guardando las distancias. En fin ¿Complicado?

El hashtag, #, o etiqueta en español de mayor tendencia en twitter ayer fue: #irresponsables y, entiendo que la gente este indignada, por esos malos padres, son pocos o muy pocos. La mayoría de padres son responsables de sus hijos y lo están haciendo bien, ¡por favor¡

Ayer fue un día difícil, los niños estaban deseando salir a jugar a la calle y los padres al cruzarse con los padres de otros niños, se pondrían a hablar y lo que pasa, se despistarían, lo niños jugarían con sus amigos, como es normal, el bicho se había olvidado, es la realidad, somos seres sociables. Me imagino que  a lo largo de la semana el tema se vaya relajando y se empiece a cumplir el distanciamiento social y los niños jueguen en su espacio.

Día 45: Voy perdiendo la noción de los días de encierro, no sé en qué día vivo, lo único qué se, es el día de la semana, martes, ni el número, ni el día de encierro. Cuando lo mire lo pondré en el diario.

Tengo un calendario en la pared de mi pequeño despacho o lugar de entretenimiento o asueto, últimamente paso mucho tiempo ahí. Puse una línea roja durante los primeros días de confinamiento y el número anotado debajo en rotulador negro y así he seguido, para no olvidarme de esta situación extraordinaria, anómala o más bien rara, la verdad, que me cuesta definirla, cuando pase le pondré nombre.

Y así, me voy entreteniendo, al principio iba haciendo listas de todo, de comidas, de peso, de salidas, de lo que iba haciendo el día a día,  cómo todo era raro, confinado sin salir de casa, algo extraño, ahora voy abandonando algunas, por no decir la mayoría, se me ha ido pasando la fiebre, entiendo que al principio era natural, día tal y cual de encierro, ahora ha empezado la cuenta atrás del desconfinamiento o desescalada, que vaya paliza que nos están dando con la palabrita, a mi me sigue sonando rara, será posiblemente la palabra del año, perdón, por no decir, coronavirus o pandemia, que estás seguro que sí ganan y por mayoría, la palabra del año lo va a tener complicado.

Cada Comunidad Autónoma ha propuesta su forma de ir saliendo del encierro, adaptada a su idiosincrasia como región, país, nación, provincia o lo que cada una quiera ser, que a mí, ya ves. Dependiendo de muchos factores, primero y más importante por la afectación de la epidemia y segundo por todas las particularidades y especialidades que ellas quieran tener o que tienen por esa particularidad especial que dicen tener. Las islas lo entiendo, otras por querer ser diferentes, que  también lo entiendo, aunque no lo comporto, libre, libre, quiero ser…

Ayer, comentaba y me salió del alma, que la rutina de todos los días, de hacer lo mismo me producía hastío o cansancio mental, fue una frase no premeditada, que quería salir y la expulse directamente desde mi subconsciente, el no tener perspectivas de hacer cosas diferentes, el levantarme todos los días sabiendo que voy a hacer lo mismo que ayer y que mañana, me presupone un esfuerzo añadido. La vida es, ese algo de misterio, de aventura, de cambio, de no saber lo que me va a pasar, de intriga, de….eso quisiera saber yo. Por las mañana si tengo fuerzas, energía y ganas de hacer cosas y ya, por la tarde, soy como el conejo de duracell que se me agotan y entro en  reserva y voy teniendo ganas de acostarme para recargarme. No es un cansancio físico, más bien mental.

Día 46: En la forma de ir saliendo del desconfinamiento, en la última fase, utilizan, la frase: “la nueva realidad”. Cuando quieren decir volver a la realidad, pero no a la de antes, sino a la de ahora, la realidad post coronavirus.

¿Qué es la nueva realidad? Será nueva al ser diferente, que no se parecerá a la de antes. Pero que será lo más parecido a lo que podremos disfrutar en un tiempo.

Nos hace ilusión, salir a dar un paseo, será como una pequeña excursión a ese mundo desconocido, a explorar tierras ignotas. ¿Nos dará miedo salir? Seguro que sí, o por lo menos un poco, estamos acostumbrados a estar en casa, que es donde nos sentimos seguros, es nuestro territorio.

Nuevos tiempos, tiempos modernos, una nueva realidad adaptada. Los que somos ciudadanos de a pie, que no tenemos negocios relacionados con la hostelería, ni dependemos del trato con clientes, que aparte de vivir el confinamiento, la enfermedad y esta situación rara, su medio de vida de estos negocios está sufriendo una crisis existencial, de no saber, si van a poder abrir, si cuando abran, la gente llenará sus negocios en un treinta por ciento, si eso le dará para comer, si mi contrato seguirá en las mismas condiciones o me echaran a la calle, en fin, un montón de dudas, que determinaran, si van a poder seguir viviendo. Ya sé, que no como hasta ahora, pero por lo menos, para ir tirando y comiendo que no es poco.

Día 47: En mi trabajo, la mayoría de compañeros llevan las mascarillas, por no decir todos, bueno siempre hay excepciones como en botica, por lo menos en los espacios que podemos coincidir con gente.

En un momento, me quedé  mirando un pasillo largo que tenía enfrente y me puse a observar, sin querer, no era yo, era mi pensamiento, a los compañeros que pasaban con mascarilla, empecé a contarlos y a ver los que reconocía, de los tres primeros, conocí a dos, uno era un extraño para mí.

Conocemos a la gente, por su forma de andar, por como mueve los brazos, por su silueta, por su cuerpo en comparación con el todo, y  por muchos más aspectos que la propia cara, incluso por la forma de la cabeza. Nos creemos que la cara es importante para reconocer a las personas, sí, seguro que es la parte más importante, pero cuando está falla, nuestra mente se busca otra forma de reconocer. También nos fijamos más en los ojos, los miramos más fijamente, parece que nos queremos comer a la otra persona para que nos entienda mejor. Quizás al que no conocí, es que verdaderamente no lo conozco, llevará o no mascarilla. O porque lo he tratado poco y no sé cómo se mueve, puede ser. Seguiré investigando, el tema del reconocimiento con mascarillas, me llama la atención. Con lo importante que es la cara en la relaciones sociales y como dice, el dicho, “la cara es el espejo del alma”, ahora los desalmado los van a tener más fácil para pasar desapercibidos. “No habrá paz para los desalmados” o como la peli: “No habrá paz para los malvados”.

Día 48: Ya estoy empezando a ver mascarillas de diseño, con logos y marcas, colores, estampados y de todas las forma habida  y por haber. Durante un tiempo y espero que sea corto, nos tendremos que acostumbrar a ir y reconocer a los amigos y a la gente con mascarilla, es lo que hay, perderemos un poco nuestra personalidad, parecemos malos, como los hermanos Malasombra, que malos eran de verdad.

Empezaremos a ver modas y tendencias de mascarillas. No sé si de broma o en serio, se verán triquinis, que son bikinis con mascarilla haciendo juego. Lo que hoy, nos resulta extraño, dentro de unos meses, será algo de lo más normal y todos querremos llevar mascarilla a juego con nuestra camiseta, con eslogan de protesta o emulando a nuestros héroes y deportistas. En fin, la moda se tendrá que reinventar e intentar sacar tajado del melón, que bastante fastidiado lo tienen.

Me estoy acordando ahora, hace unos días en un supermercado reconocí a un amigo por la voz, por supuesto los dos llevábamos mascarillas, él estaba en tres cajas por lo menos de distancia, fue él quien sí me reconoció a mí.  Yo si no hubiera sido por la voz, no lo hubiera reconocido. ¡Qué cosas¡ La voz es importante, en el reconocimiento de personas, la voz dice mucho y ahora donde se nos ve menos la cara, tiene su aquel.

Día 49: Sábado y primer día que podemos salir a  pasear o hacer algo de deporte. Me he levantado a las 7,00 y lo primero que he hecho, ha sido asomarme a la terraza para mirar, si venía algún ciclista, negativo, la calle desierta, nadie, por no decir, ni coches, que ya es raro. Al rato me he vuelto a asomar, y he visto algún corredor, pero sigo sin ver ciclistas, ya a  la tercera y después de pasarme un rato en la terraza, he empezado a ver ciclistas, menos mal, pensaba que me había equivocado de día.

Yo, he salido a dar un paseo tranquilamente, a respirar, a que me diera un poco el sol de primavera, a relajarme, lo necesitaba, me ha sentado genial; he salido por mi barrio y había gente, pero poca, nada de agobio, bien. Cuando me cruzaba con alguien, me cambiaba de acera o me alejaba lo suficiente para guardar la distancia social, incluso iba andando por la carretera. Ha sido un día distinto.

 El lunes y dependiendo de las ganas que tenga, tengo idea de salir con la bici, ganas sí, pero me lo quiero tomar con tranquilidad, un paseo de una hora, algo para disfrutar, sentir el aire, la sensación de  libertad y de andar, de hacer kilómetros.

Día 50: Domingo, 3 de mayo, y van pasando los días, es increíble  lo que nos está ocurriendo, si alguien nos lo hubiera dicho, no, nos lo creeríamos, pero sí, es real, estamos confinados y terminando de pasar un periodo de incertidumbre, ahora ya podemos salir a dar un paseo, en unas horas determinadas, van cerrando calles y nos dicen cuando podemos salir, la hora y de qué forma, increíble, pero cierto.

Pienso, que nos creemos que ya hemos pasado lo peor y que ahora viene, un tiempo mejor, depende de los ojos con que miremos esa realidad. Económicamente, va a ser un palo y de los gordos, en todos los niveles.

 Vamos a vivir ese tiempo de cambio, de no saber cómo comportarnos, de ser diferentes, de adaptarnos a estos tiempos raros, de tener un futuro incierto, de querer vivir, o simplemente de expresar esta realidad, de ser nosotros, de no escondernos, de reconocer a los demás con son, solo ver a otro ser humano, de vernos a nosotros mismos reflejados en el otro, ese que pasea enfrente nuestra, que puede ser vuestro vecino, nuestro camarero, nuestro amigo, un ser humano con todos sus atributos, que  lo tenemos cerca, que vive, que siente, que sufre, que es feliz, que también es vulnerable, todos nos hemos enfrentado a este virus con las mismas armas y lo vamos a derrotar. La batalla, ya la estamos ganando, se nos nota en la cara, en nuestra forma de hablar, de comportarnos, en definitiva, ya somos personas diferentes, con ganas de vivir y de disfrutar de nuestra nueva vida, de hablar, de pasear, de salir …

 

 

 

 

Diario del coronavirus. Octava parte. Del día 37 al 43.

Día 37: Hoy es lunes, pero no un lunes cualquiera, de  esos que empiezan la semana a tope, sino uno raro, sin perspectivas, un día como ayer, como mañana, no es verdad, siempre tenemos que tener perspectivas y deseos de hacer cosas, de crecer, de ilusionarnos…

Esta mañana estaba escuchando la radio, decían: que  en Almería y Málaga íbamos a  estar en alerta naranja por vientos y que por la tarde se acercaba una borrasca, falso. Cuando me he levantado hace un sol de justicia, nada de viento, sobre veinte grados y un día de primavera espectacular o así lo veo yo. Conforme vaya el día abriéndose y el sol subiendo en el horizonte me imagino que empezará el viento.

Mirar por las ventanas y balcones se ha convertido en nuestro entretenimiento, es nuestra puerta al exterior, son nuestros ojos a la calle, miramos y tomamos el pulso de lo que está pasando a nuestro alrededor más cercano. A ratos me quedo observando la calle, con la mirada perdida, intentando averiguar que hace la gente encerrada en sus casa, viendo al que sale a comprar, a pasear al perro, a tirar la basura … En general la gente se comporta bien,   lo estamos haciendo bien.

Día 38 y 39: Anoche, me desvele. Escuchando la radio, José Ramón de la Morena entrevisto a Dani Martín, él que era el cantante del Canto del Loco, siempre me ha caído bien, cosas del querer, como que no sabes porque, pero así es, ahora canta por separado y tiene ese algo que comunica, que sus canciones dicen cosas, que  las sentimos. En su álbum “Zapatillas”, sus canciones para adolescentes nos hacían pasar buenos ratos. Canciones alegres y reflejo de lo que pasaba por el mundo a esas edades. Era o es un cantante urbano y se ha convertido en todo un trovador de palabras. En la canción, “Que bonita la vida”, preciosa, un alegato a lo bonita que es la vida y como se puede torcer, para volverla a enderezar.

En otro momento, también entrevista a Valdano, argentino por los cuatro costados, no ha perdido ni un poco de su deje, su palabrería, su gracia, su retorica, embaucador de serpientes, embriagador, en definitiva, un mago de la palabra, lo que dice, lo dice con el convencimiento del saber, sus comentario incisivos, reflexivos y muy acertados, me encanta oírlo. Habla de tener asumido el encierro, que lleva un mes sin salir de su casa para nada, que no le está suponiendo un estrés añadido, que está muy a gusto en su casa,  que de momento no necesita nada mas, que se ha adaptado perfectamente a la situación, que la entiende.

Valdano tuvo un accidente grave de helicóptero y estuvo a punto de morir o por lo menos miro a la muerte a los ojos, eso te da un plus para afrontar las crisis y para darte cuenta que cuando te llega tu hora no te libras ni con toda la suerte del mundo. Como que llevamos escrito ese día en nuestro ADN, la hora de partir nos llegará a todos, en ese renacer aprecias los pequeños detalles, parecido a lo que nos está pasando ahora, después de esta pandemia, será la hora de reflexionar un poco y de ver que no estábamos haciendo bien, de transformación interior, vamos a afrontarlo como una oportunidad para ser mejores personas.

Día 40 y 41: Ya hemos podido ver por la tele los primeros bares coronavirus, con mamparas de separación entre las mesas y en la barra unas separaciones entre clientes, esto no va a ser lo mismo, pero es lo que hay, eso  o nada, esta claro que va ser distinto, que durante una temporada nos va a costar adaptarnos, que seremos incluso reacios a salir, que buscaremos bares con poco gente, cuando antes queríamos un poco de ambiente para sentirnos integrados en la tribu, necesitábamos calor humano, queríamos pertenecer, ser gente, e ir a los bares de moda, eso ya pertenece al pasado, es harina de otro costal.

Otra polémica o tema recurrente en las radios, es el aforo de las playas, ¿podremos ir a bañarnos y tomar el sol a las playas? En principio, sí, guardando la distancia social necesaria  para cuando estornudemos no le echemos los virus al de al lado, no echarle el aliento, ni se pueda sentir molesto por nuestra presencia. En Almería me imagino que no habrá problema, en otros lugares seguramente sí, aquí desde luego, algún domingo o fiesta muy señalada, pero en general  habrá como mucho dos filas de gente en las orillas de las  playas, ese problema no será nuestro. Ya lo iremos viendo.

Las mascarillas en las bicis… me llegan enlaces de todo tipo, y este claro para los amantes de las dos ruedas sin motor, curioso, ¿no? La verdad que no creo que se pueda montar en bici, ni hacer ningún tipo de deporte aeróbico al aire libre con mascarilla. En mi trabajo la llevo puesta cuando estoy con gente y estoy deseando quitármela, no me siento a gusto, se me empañan las gafas, me huelo mi aliento, noto que no se me entiende al hablar, a la mayoría de la gente la conozco, a pesar que cuesta un poco más, también se pierde la cercanía, es como que ponemos una barrera con el interlocutor, tenemos que acostumbrarnos, es lo que hay.

Sigo con la bici, no creo que sea posible montar en bici con mascarilla, me imagino que con la distancia, será suficiente y para correr será lo mismo, en fin, lo iremos viendo.

Día 42: Sábado 25 de abril, si no voy poniendo el número y el día de la semana, ni se en que día vivo, mañana, por fin van a salir los niños a la calle a fogar un poco, que tienen que estar subiéndose por las paredes y a los padres darles un respiro. Por su salud física y mental, que ya está bien que se está haciendo muy largo, lo es para nosotros no me quiero imaginar para un niño que no sabe el alcance real de la medida. Otro tema delicado, los niños lo tocan todo, quieren jugar con todo, los padres tienen que tener mil ojos y tener el cuidado del mundo. ¿Difícil? Así es, pero debemos de acostumbrarnos.

Los científicos nos dicen, ahora, que el virus estaba en España en febrero, que ya lo teníamos encima y no nos habíamos enterado, que esos resfriados raros, con toses que no se curaban bien, era coronavirus, quizás hay más gente inmunizados y mucha asintomática más de lo que parece, cuando nos hagan los test nos iremos enterando. También nos decían que una persona contagia de dos a tres personas, ya no, nuevos estudios demuestra que uno puede contagiar a cinco o seis personas, ya le vale, vaya morro que tiene el virus.

Día 43. Domingo. Se ha anunciado por parte del Gobierno que si las cosas siguen como están y los contagios descienden, que a partir del 2 de mayo, sábado, vamos a empezar a salir a correr o pasear durante una o dos horas, un respiro. Vemos, la luz al final del túnel, la luz estaba ahí, era tenue, se nos escapaba, no la podíamos ver, no sé. Tenemos la certeza que esto no va a ser tan fácil, que el antes y el después, van a ser muy distintos de cómo nos lo imaginamos, que esto va  a una velocidad de vértigo, que no somos conscientes de lo que nos viene encima en el post coronavirus. Que esto pasará y ya no será lo mismo.

Esta llamada de atención no la podemos ignorar. Somos de mente frágil, nos olvidamos pronto, debemos de estar preparados, esto solo ha sido el principio, tenemos que aprender la lección y no dejarnos llevar por los acontecimientos, tenemos que ser nosotros quién tomemos la iniciativa.

La globalización, de alguna forma, ya no será igual, la circulación de personas  y vivir en un solo mundo dejará de ser. Nuestra tierra será más pequeña, nuestro lugar de vida cambiará.

Miraremos con otros ojos a todo, seremos más vitales y naturales, empezaremos a disfrutar de nuevo, la catarsis, tiene su razón de ser. Resurgiremos como el ave fénix de nuestras propias cenizas.