Cosas que pasan 2#

Seguimos dándole a los pedales, con fuerza e ilusión y nos siguen pasando cosas. La bicicleta eres tú y algo más que se me escapa, en mi forma de entenderla. Cuando salimos solos con la de carretera o por lo menos a mí me pasa, es reflexiva, empezamos a darle vueltas y más vueltas a la cabeza. Pero estos días de primavera son diferentes, el sol, la naturaleza tiene una fuerza increíble que no te puedes sustraer a sus encantos, te atrapa desde que sales, el aire te acaricia y el frescor de la mañana se va convirtiendo en un abrazo de calidez, de sensación de bienestar. Llevo dos días sintiendo la primavera, el sol es diferente, nos manda su energía y nos comunica su entusiasmo por vivir, por ser, por sentir, por estar en está tierra, por ser parte de este misterio de la vida y por pertenecer a algo superior.

En la bici también pasan cosas aunque vayas solo, últimamente hablo mucho con los ciclistas que me voy encontrando, somos muchos los que salimos solos, a la aventura y en las carreteras nos encontramos, en esos momentos de soledad, nos contamos cosas, a veces con sentido y a veces sin él, cosas triviales, hablamos de la bici que llevamos, de los componentes, de las prisas que tenemos, de lo que nos gusta la bici y en general cosas sin importancia, que relajan y se nos hace el entreno más ameno.

Por contar algún chisme, pararme a desayunar, se ha convertido en una rutina que cada día me gusta más, procuro desayunar en sitios que por el lugar o por lo que sea, me apetezca, normalmente son terrazas al aire libre con el solecito y el mar de fondo, me gusta que a ser posible sean sitios con poca gente y si no hay nadie mejor, que me estoy volviendo un poco anacoreta.

La gente tiene esa costumbre de hablar en voz alta, considero que es una falta de educación hacía los demás, a mí que me importa lo que tengan que decir, si yo quiero estar en mis cosas y a mi sin querer, queriendo se me va el oído y no me dejan disfrutar de mi momento zen, de paz y tranquilidad. Esta mañana era una de esas que no me han dejado sentir este día maravilloso, cuando he llegado había cuatro personas sentadas en una mesa, dos eran los padres y una pareja más joven, él era el hijo porque se ha referido al hombre mayor de Papá, he deducido que eran vascos primero porque al hijo le han llamado Pachi, hasta ahí fácil no, y lo segundo por su forma de hablar. Que conste que no tengo nada contra los vascos, ni contra nadie lo comento porque me gusta que les guste Almería. Pero lo que más me ha confundido o más bien enfadado en esta pequeña historia, es lo siguiente:

La madre nada mas llegar yo, la escucho decir: “El café en Almería está malísimo”, así lo ha soltado y se ha quedado tan a gusto, vaya¡¡¡¡ y me digo: bien empezamos, pero sin cortarse un pelo a viva voz, que nos hemos enterado todos los que estábamos en la terraza, mala educación no, lo siguiente, no sé si el camarero también, pero a ella le daba igual, debemos de ser respetuosos y este comentario lo puede decir mas bajito sin necesidad de dejarse notar y sobre todo que el camarero se puede sentir incómodo. Siguiendo un poco la conversión parece que estaban de viaje, no he llegado a enterarme que hacían en Almería, pero esa ya sería otra historia.

Al poco se sientan dos hombres de mediana edad uno de la mía y otro un poco mayor, sesentón o así, por la forma de hablar madrileños, tampoco tengo nada contra los madrileños; el mayor hablando por teléfono con otro de temas de la bolsa, en plan interesante, también gritando, como si todos nos tenemos que enterar de su superconversación. Cuando piden la comanda, le piden al camarero una determinada marca de cerveza, el camarero les dice que esa en concreto no la tienen y le ofrece cuatro o cinco marcas y que raro ninguna le parecían bien, al final se piden unas cañas de barril y de tapa ensaladilla, cuando se la están comiendo empiezan a decir, que la ensaladilla no son más que patatas. Uff que gente más protestona, en vez de disfrutar del entorno del sol de la playa…ah que no lo he dicho estaba en Cabo Gata en el Paseo Marítimo es uno de los sitios con más magnetismo que conozco y que más me atrae, con sentarme soy feliz, pero a veces pasan estas cosas.

Unos necesitamos tan poco y otros quieren ver el vaso medio vacío. A ninguno de mis anfitriones les he oído alabar o decir lo maravilloso del sitio. En fin no me quiero alargar era por contar un poco mi mañana de bici; siempre tiene algo de encanto y nunca sabes lo que te puede ocurrir si pegas el oído o si se empeñan en hablar fuerte y luego tenemos fama los almerienses de hablar a gritos… por favor. Esto se ve que es más común de lo que parece.

Siguiendo con lo que estamos hablando en Twitter, Gloria Serra la periodista de la Sexta, de equipo de investigación, le ha pasado algo parecido viajando en el AVE, alguna persona por decir algo, hablando fuerte para que todo el mundo se enterase, que nos pasa con los teléfonos, que nos creemos que estamos solos o que queremos hacer participe a todos de nuestras cosas, dejo a continuación dos Tweets que son muy significativos, hablando sin pudor, que la gente no se corta en hablar en voz alta, da igual, debemos ser respetuosos y educados en la relación con los demás. Queramos o no queramos nos enteramos, pero realmente tengamos o no tengamos interés.

#Pensamientos

Son las primeras letras de este año, serán sin ganas, por no tener nada que contar, por aburrimiento, por intentar escribir algo y por tantas y tantas cosas o tantas desganas. A veces la mente funciona a una velocidad de vértigo, todo fluye y  otras nada de nada, va muy despacio.

 Cuando tengo una idea, me digo, voy a escribirla y se me olvida, las cosas no son así de fáciles,  la inspiración llega cuando uno menos lo espera, sí tengo una idea que creo que debo escribir intento memorizarla, para acordarme más tarde, e incluso a veces, ni si quiera  me acuerdo. Y me repito, pues no sería importante.

 La mente no para de pensar y pensar lo que ella quiere y no para de mandarme mensajes y de agobiarme. Por eso cuando escribimos pensamos nosotros, somos nosotros los que mandamos, por eso escribir me relaja, por lo menos a mí, me introduce en el mundo de los pensamientos pensados por mí.

 Escribo lo que quiero o eso pienso a veces también creo que piensan por mí, que esa mente perversa piensa por mí, que no soy dueño de mis actos, que mis pensamientos tampoco son míos sino de mi mente que quiere que piense eso y así me hace creer que yo soy el que pienso, en fin, complicado, soy complicado, somos complicados. Y los que tenemos ese defecto de preguntarnos por todo lo que nos pasa y ¿Por qué nos pasa? Peor…

Mis primeros pensamientos delante del ordenador  de este año, son los mismos de todos los años, preguntas y preguntas y casi siempre sin respuestas, esos pensamientos recurrentes que llegan, pasan y vuelven y así hasta el aburrimiento… ¿Cuánto gasto de energía nos ahorraríamos si pensáramos menos? Podría hasta correr más con la bici, por eso cuando voy en la bici aprovecho para intentar no pensar, procuro concentrar en las sensaciones, en el esfuerzo, en el aire, en el sol, el frío… A veces se me olvida y mi mente empieza de nuevo a darle vueltas a un tema tonto así como sin querer, bueno, y eso, sí no tengo algo pendiente y empezamos a buscarle explicaciones absurdas, y en un momento tengo que pararla y decirle: “por favor, para ya”.

   Pues sí, he vuelto con los mismos pensamientos, cuando he empezado a escribir, no sabía sobre qué, lo que sí sabia era lo que no iba a escribir, actualidad política y penas, que el mundo esta lleno y como yo elijo, pues nada, qué no, no sé sí lo publicaré, hoy lo dejare aquí, mañana Dios dirá…

 

 

 

Mis listas

Releyendo escritos antiguos me encuentro por casualidad con uno que escribí el 1 de marzo del 2015, no tiene titulo porque lo entendía como con un diario con fecha, dónde cuento un poco mis pensamientos , pero esta redactado en una hoja reciclada del trabajo, son impulsos de expresar lo que siento en ese momento concreto, lo que realmente me llama la atención son los tópicos sobre los que vuelvo, siempre quiero comprender lo mismo y sigo y sigo dándole vueltas y se ve que cada vez entiendo menos. Hoy por hoy cuando más cerca me he creído de comprender las cosas la vida, a la vez más alejado me encuentro. Por aquel marzo del año 15, hace más de tres años pienso:

“¿Por qué pasan las cosas? ¿Qué sentido tiene cuando no entendemos lo sucedido? Y yo mismo me respondo: Será el tiempo él que dicte sentencia y en la distancia volveremos al pasado para comprender realmente lo sucedido. Pero lo sucedido para qué, sólo por experimentar, recordar lo poco importantes que son las cosas. Un círculo que vuelve al principio, al origen a cuando no éramos nada, dejar pasar y no interferir en lo ocurrido. Nos aferramos a una realidad, nos hemos vuelto miedosos, nos da miedo vivir. Queremos vivir una larga vida, pero como, cada vida tiene su propósito, la tenemos que vivir de su manera y no vivirla. Cuando entendemos que la maldad no existe, solo la ignorancia (concepto budista), la gente actúa de una determinada manera por que no saben hacerlo de otra forma. En ese momento lo entendí así y a fecha de hoy creo que también, dejo ese algo que no llego a comprenderlo del todo. Actuamos por intereses equivocados y dirigidos por el miedo, miedo a perder lo que hemos conseguido tanto lo material como lo personal. Queremos que nos necesiten, ser importantes, que nos admiren y por otro lado queremos no ser nadie, que te ignoren, que te dejen. Y sigo y sigo con el discurso que se alarga y se alarga sobre los mismos temas, lo tengo grabado en mi mente a fuego…lo sencillo, lo simple es lo importante, tener buenos sentimientos, sentir y sentirte vivo”.

Es un pensamiento recurrente que me vuelve y me vuelve y han pasado tres años y sigo pensando lo mismo y creo que es todavía peor en ese tiempo me creía que comprendía algo y seguro que así era y ahora me doy cuenta lo ignorante o lo listo que me creía, hoy por hoy tengo más dudas y solo tengo claro que la esencia de la vida es vivir lo mejor que podamos e intentemos ser lo más felices y más nosotros, más íntegros y ahora viene la pregunta del millón, ¿Y cómo conseguimos este objetivo?

Al final del escrito aparecen siete pequeñas recomendaciones que he tenido muy presente a lo largo de estos años, algunas son como talismanes y otras las recuerdo y me las digo cuando estoy pasando una mala racha o acontecimientos que me desequilibran. Voy a pasar a enumerarlas:

1.- Todo lo que pasa es para mejor, es una frase de Alejandro Jodoroski que me la repito mucho, en un momento dado cuando uno esta fastidiado o el hecho que ha sucedido es penoso se entiende mal, pero el tiempo le da la razón. A Jodoroski se le murió un hijo y fue un hecho tan traumático que se encerró en si mismo, quizás lo peor que le puede pasar a un Padre, y no veía luz al final del túnel. Cuando por fin lo supero entendió su proceso.

2.- Lo que haces a los demás te lo haces a ti mismo. Es un poco la ley del Karma y de acción-reacción o causa y efecto. Si das amor recibirás amor, si das odio recibirás odio. Está en relación a muchos refranes como por ejemplo:”Quien a hierro mata a hierro muere”.

3.-Somos lo que pensamos. Por favor pensamientos positos, a pesar de encontrarnos mal y una bonita sonrisa, la vida te lo agradecerá.

4.-Lo que sucede tenia que suceder así. La vida siempre elige la mejor solución.

5.-Somos una Unidad. Todos somos uno. Entender el Universo como uno, donde cada uno tenemos un papel y representamos nuestra pequeña historia, dentro de esa gran historia.

6.-Nada es importante, ni siquiera la muerte. Le damos importancia a todo y comparado con la muerte todo pierde su valor.

7.- La vida es movimiento, todo cambia nada es para siempre. Nosotros no somos los mismos de ayer.

Sigo pensando igual que hace tres años, pero como he dicho al principio, sinceramente, ahora entiendo menos que antes. No sé, si a alguien le valen alguno de estos pequeños mantras, a mí me han servido en ocasiones, también es cierto que hay que comprenderlos, sino, no despliegan su poder, que lo tienen, ya lo creo.

Tengo listas de estas por todos los sitios, me imagino que tienen que tener un significado, sino para que sirve tanto y tanto darle vueltas a esas listas que a veces sirven y a veces no…

Ahora creo menos en las listas y mas en nosotros en hacer y decir lo quiero ser, más yo, más natural dejarte llevar y preocuparme menos de comprender, solo comprender la vida por vivir y sobre todo y por todas las cosas ser feliz.

Amen… he dicho.

La parte de adelante

Cuando decidimos ser nosotros, realmente lo hacemos sin pensar o hay una parte nuestra que nos condiciona y lo hace sin saber lo que estamos haciendo.

Cada día estoy más convencido que nuestros actos y comportamiento están muy determinados por nuestro inconsciente. No somos libres a la hora de la toma de decisiones, nos creemos que si, pero la decisión en la mayoría de los casos ya esta tomada de antemano. Nuestro inconsciente toma todas las variables que tiene almacenado en su memoria de sentimientos y actúa en consideración.

Por qué en un determinado momento hacemos cosas que no queremos o que no éramos capaces y sin embargo las hacemos, que fuerza interior nos obliga a actuar así.

Creo que nuestra parte inconsciente esa que esta ahí desde el principio del principio, que es más nuestra que nosotros y hace y actúa según su buen entender. Somos más nosotros, más íntegros, más…

Tendemos al equilibrio a intentar equilibrar esas fuerzas, la racional y la sentimental, casi siempre gana la sentimental, es la que esta grabada con más fuerza.

En ocasiones, alguna me ha pasado estaba en una reunión de amigos pensando en decir algo y lo tienes en reserva para cuando te toque o creas que debes de intervenir y cuando hablas al fin dices otra cosa diferente ¿A qué se debe eso? ¿Qué mecanismo tan extraño tiene la mente? Si yo no quería decir eso a que viene. No os dais cuenta que a veces hacemos cosas raras, sin sentido y hasta nosotros mismos nos extrañamos. Estamos gobernados por un ser que nos manda, nos ordena y no nos damos cuenta, que verdad tan grande.

Leí hace tiempo, y al principio no lo entendí bien y creo que ya lo voy solo entendiendo un poco, qué el ochenta por ciento de nuestras decisiones las toma nuestra parte inconsciente. Tanto, tanto pensar para qué, si luego hacemos lo que nos da la gana.

La intuición también juega un papel muy importante, como mecanismo de respuesta de la parte inconsciente que actúa y toma decisiones basándose en la parte emotiva, no cerebral, que funciona por sensaciones, emociones y sentimientos.

Cuando analizamos un problema, lo razonamos y le buscamos las posibles soluciones, realmente le estamos dando vueltas a la cabeza y gastando energía, la decisión ya está tomada.

Tenemos libertad y libre albedrío en la toma de decisiones, sinceramente en mi opinión, no estamos más condicionados de lo que pensamos, pero lo bueno es que no lo sabemos, nuestra mente se va formando la idea y cuando creemos que se ha encendido la bombilla mágica de la idea perfecta, nos da alegría, ya hemos encontrado la solución al problema que habíamos creado. ¡¡Que equivocados estamos¡¡

El titulo me viene al a la cabeza por la canción de Andrés Calamaro “La parte de adelante” perteneciente al doble CD “Honestidad brutal” que recuerdo como si fuera ayer, fui a comprarlo al Prica por allá 1999, en otro siglo, que mayor, con mucha ilusión me dirigía y me faltaba tiempo para escucharlo y hoy al leer la parte consciente la comparo con la parte de adelante, nuestra fachado lo que somos o lo que queremos ser, normalmente damos una imagen de lo que nos gustaría que vieran en nosotros. La ultima canción del segundo CD “La parte de atrás” es la misma canción que la parte de adelante pero más lenta, saboreando la música, me encanta, que acierto. Andrés Calamaro eres un genio. Volviendo a “la aparte de atrás” esa es la parte inconsciente, nuestro yo, nuestro ser, la que nos gobierna a la que no podemos engañar. En fin…opiniones.

Este pequeño post es una reflexión personal, en la cual me planteo si somos realmente conscientes en la toma de decisiones, me imagino que habrá gente que piense totalmente diferente a lo expresado, o lo comparta solo en parte o entero o nada, así es la vida que le vamos a hacer.

La realidad

Cuando quieres escribir y la mente está en otra parte sin saber el porqué de las cosas, te planteas realmente si eso es lo que querías o solo querías escapar de ese presente que en algunas ocasiones te golpea y no te deja respirar, es la realidad en estado puro, esa realidad tan real, del día  a día, del vivir,  del dormir, del  comer,  del sufrir y por supuesto del querer.

 La realidad es así de compleja y a veces caprichosa, nos pilla de sorpresa, nos asusta y nos convence de su propia realidad, pero tu la quieres de otra forma, de tu manera y no te deja se resiste a  que seas tu él que la manejes y la lleves de la mano, ella te agarra por el brazo y te sujeta, te lleva sin remedio, ya te ha ganado por su fuerza y tu ya no tienes esa ganas de luchar, solo te dejas llevar y aunque te resistes un poco, solo un poco, al final te arrastra, te deja sin espíritu, ese que antes siempre tenías y que ya se te está gastando, estás entrando en la reserva de tus fuerzas de luchar.

La realidad siempre se sale con la suya, juega con cartas ganadoras sabedora de su gran poder y de ir siempre un paso por delante, por eso no se le puede ganar, creemos que la podemos engañar pero ella juega con nosotros nos enseña algunas cartas para que nos confiemos, pero ese es nuestro gran error creernos que la podemos derrotar, al final nos enseña sus cartas y ya es demasiado tarde, la partida ha terminado y ya la hemos perdido y todavía no lo sabemos.

 Lo interesante del juego de la vida es imponerse a la realidad, dejarla que sea ella la que nos lleve, decirle: que ella  lo sabe todo, que puede jugar con nosotros, sabedora de su fuerza se confía, nos dejamos llevar, nos arrastra, nos coge en sus brazos, nos abraza, nos mece y cuando se cree que ya nos tiene, la engañamos y jugamos con sus mismas cartas, esas tan caprichosas, nos dejamos ganar, sabedores de su fuerza, pero ya la conocemos y no nos resistimos, nos vamos con ella, nos conduce a su morada y la vemos cara a cara con esa dureza de realidad, que no comprendemos, que nos intimida, que nos avergüenza, que nos aboca a saber…y cuando ya estamos allí, empezamos a odiarla, a conocerla, a amarla, a desearla y en ese momento, esa realidad la hacemos nuestra, es nuestra realidad, ya no impuesta por ella, si no por nosotros, de alguna forma la hemos derrotado, la hemos vencido en su propio terreno, hemos sabido llegar a ella y verle la cara más amarga, esa que no nos enseña, que la tiene reservada para el final de la realidad.

Había un momento que me creía que realidad y mi forma de interpretarla eran lo mismo, con el tiempo he visto que la realidad va por un camino y nuestra forma de entenderla  por otro, cuando ambos se juntan, es cuando puedes decir que la has derrotado o que estas más cerca de la verdad. La realidad no tiene color, es insípida, incolora, sin sabor y todos los apelativos “in” o “sin” que queramos ponerle, somos nosotros con nuestros complejos, ataduras, apegos, egoísmos y demás atributos del hombre moderno lo que la configuramos y la hacemos fácil o complicada o mezcla de las dos y más cosas, no podemos ver la realidad con los ojos mimetizados por todo lo que somos, debemos desprendernos de todas las capas que nos han conformados para quedarnos desnudos y mirar con los ojos limpios del corazón.

 

 

El laberinto

Estaba soñando con una tiza que dibujaba mi vida en un laberinto de calles y estas no se podían juntar, no podían, otras trazadas si se unían pero eran las otras vidas de otras personas que se cruzaban con la mía, en ese momento todo estaba claro y la luz iluminaba las carreteras de las líneas de las vidas.

Observando me di cuenta que en ese cruce con otras personas esas líneas se difuminaban o bien las marcas de las tizas quedaban marcadas con fuerza. Cuando me desperté analice un poco el sueño y reordene mis pensamientos. Era el laberinto de mi vida, la mayoría de las calles eran cuadradas y ordenadas y otras, las menos, caóticas y desordenadas, pretendía recordar, algunas calles eran altas y otras bajas, era una muestra de mi vida en ese laberinto.

Algunos trazos de la tiza eran profundos, las marcas que me habían dejado huella, otras en cambio eran muy superficiales, habían pasado de puntillas o ese camino lo había recorrido sin enterarme. Los laberintos con sus calles son nuestras opciones de vida y pocas veces son rectos y claros, siempre se nos muestran con curvas y no somos capaces de vislumbrar más allá de los primeros pasos, por eso es necesario dejarnos llevar por nuestra sensaciones, por si nos equivocamos por lo menos hemos sido sinceros con nosotros mismos y no nos podemos echar la culpa de nuestros despropósito.

A veces los caminos se vuelven oscuros, la luz no penetra entre sus calles e intentemos ver pero ellos no quiere que les veamos se esconden en sus sombras para que seamos nosotros los que descubramos nuestro verdadero sentido y una vez en él sepamos que era lo que la vida quería de nosotros.

No siempre acertamos con el camino elegido y entonces tenemos que avanzar para salirnos en una de las siguientes calles, porque en este laberinto no hay marcha atrás, las rectificaciones son desde donde nos encontramos, solo podemos avanzar y seguir…

Cuando la tiza se nos va terminando empezamos a escribir con un trazo mas suave para que nos dure más y poder alargar la vida en el laberinto, incluso escribimos o marcamos de un lado y es cuando empezamos a dibujar las líneas torcidas y ya empezamos a terminar nuestra vida en el laberinto y con el tiempo nuestro trazos de la tiza se difuminaran y termina nuestro periplo por ese laberinto, nuestros caminos desaparecerán y otros trazos reemplazaran a los nuestros y cuando llueva todos serán borrados.

El tiempo

Eso que pasa sin darnos cuenta, eso que forma parte de nuestra vida y que echamos de menos cuando nos falta o cuando lo queremos.

Eso que va a su ritmo, que él sólo marca su velocidad, que somos simples marionetas a su capricho, que a veces nos quiere y a veces nos odia.

Cuantos factores influyen en el tiempo, creo que uno de los más determinantes es nuestro estado de ánimo. Cuando lo estamos pasando bien, no nos acordamos de él, pasa y pasa y se nos diluye como la vida misma. Pero cuando por el contrario lo estamos pasando mal, el reloj no marca las horas, ¡Qué horas, ni minutos¡

Que relativo es, cuando éramos niños queríamos ser mayores y el tiempo no pasaba, ahora, si queremos que vaya a una velocidad más lenta para saborear la vida, esos momentos bellos que nos regala de vez en cuando.

La canción de Dani Martín “Qué bonita la vida” me viene como anillo al dedo.

https://www.youtube.com/watch?v=XBuYmneAQ28

La letra entre otras cosas es un canto a la vida, a esta vida que tanto queremos y a la que a veces poco caso la hacemos, algunas de sus estrofas son geniales, tienen una necesidad de expresarse y de sentir… “Qué bonita la vida, que te da todo de golpe y luego te lo quita, te hace sentir culpable, a veces cuenta contigo, a veces ni te mira, qué bonita la vida… y tan bonita es que a veces se despista… Que bonita la vida, que regalo tan grande, que luego te lo quita, te hace no ser nadie, a veces un sin sentido…” Esa vida que todo te lo da y que igual te lo quita, ese sin sentido…

 

Volviendo al espacio-tiempo, a las tres dimensiones, a la vida material, a la vida de los sentidos, para eso necesitamos el tiempo, sin tiempo no hay nada, no hay vida, es lo que determina todo lo demás.

Si no existiera el factor tiempo, todo sucedería a la vez, todos los momentos estarían en uno, ahora me viene a mi mente cuántica, los mundos paralelos, infinitos mundos sucediendo a la vez y cuando pasa esto no hay tiempo, se agota, lo hemos derrotado.

Ha pasado el tiempo, agua pasada no mueve molinos, lo podemos interpretar y decir que tiempo pasado no mueve molinos, no debemos de volver hacia atrás, pero sí nos atormenta y nos lo recuerda día a día; el tiempo como algo inmaterial que nos derrota por su eternidad; en un pasado, en otros tiempos no había tiempo, solo el tiempo de disfrutar y vivir, eso era todo y nos sobraba. Ahora siempre hablamos del tiempo, ese tiempo que nos martiriza, nos humilla, nos avergüenza, nos falta -¿O no queremos tenerlo?- Nos gustan las prisas, vivir agobiados, estar pendientes del tiempo, que el tiempo nos marque las horas, sin prisas no nos sentimos cómodos, nos creemos que lo estamos perdiendo que la vida se nos escapa, que ignorantes nos hemos vuelto, que pocas alegrías nos devuelve el tiempo, que medida tan dañina y sin saber nos tiene atrapados en su movimiento.

Siempre la misma historia, todo se repite y se repite en el tiempo hasta que nos creemos nuestra propias mentiras, tendemos a etiquetar todo, esto es blanco o negro, yo estoy contigo o contra ti, nunca hay termino medio y así nos ha ido en la vida de la humanidad, por llamarlo de alguna manera, si por humano entendemos lo que llevamos pasado los humanos. En todo este tiempo hemos ido evolucionando hacia el Humanismo, una corriente intelectual que quiere recobrar los valores tradicionales de clasismo griego y donde la persona humana se erige en el centro del universo y la vida gira en su entorno. Pero que recorrido tienen esas corrientes se diluyen o no llegan a la totalidad se queda en nada, en un idealismo, una utopía, un querer sin solución, una carrera sin meta, en conclusión en el aire.

Lo que pensamos, lo que hacemos, no coinciden con la realidad y es esta la que lleva las de ganar y la que al final nos hace actuar, todavía estamos muy condicionados por el pensamiento de este tiempo y el cambio será cuando nos demos cuenta de este sueño o ilusión. ¿Y los fracasos nos sirven en nuestra evolución?, sí, pero los fracasos tienen un pero, el pero del día a día que nos hace volver a la realidad y nos pone con los pies en la tierra, y nos dice que somos humanos y en este mundo se viene a aumentar vuestra conciencia y a intentar ser buenos y esos pequeños obstáculos nos debe de hacer más y mejores personas.

El inconsciente colectivo de Carl Jung, esa lugar donde habitan todos los pensamientos, vivencias, experiencias y toda la inteligencia de la humanidad y yo diría de la existencia, siempre que hablamos de él, nos referimos a los humanos y yo siempre he creído, que es de todo lo seres vivos o mejor de todo lo habido y por haber. Y por esto quiero alumbrar el ejemplo que sigue:

Hay un acontecimiento que me llamo mucho la atención cuando lo leí por primera vez, creo recordar, “La teoría del centésimo mono”. En una isla habitada por un número de unos cien monos, les cambiaron su alimentación por patatas para comer, se la comían con tierra y esto les ocasionaba molestos dolores de barriga. En un momento determinado un mono empezó a lavar las patatas para comérselas, esto, ocasiona que otros monos por imitación empezaran a lavarlas también, Pero el hecho relevante fue que en otras islas, los monos empezaron también a lavar las patatas, pero lo realmente curioso, los monos entre sí no habían tenido ninguna contacto.

¿Como se dio esta transferencia de la información? Ese inconsciente colectivo es universal y también forma parte los animales, divididos en grados de consciencia según su evolución en la cadena de conocimiento.

Si es posible y en este experimento se puede constatar que a través de otro tipo de comunicación se ha llegado a conocer una forma diferente de comer las patatas.

El concepto acuñado “masa critica”, cuando un número suficiente de individuos de una misma especie adquiere un conocimiento, este supera esa masa crítica y se extiende sin necesidad de comunicación. Esto es un hecho constatable. Lo que quiero hacer hincapié es en el hecho relevante que nosotros también somos animales y se nos olvida. Recordatorio.

En nuestra propia evolución también se puede observar cambios en el conocimiento y en nuestro grado de consciencia. Los sucesos ocurren por algo todo tiene un porqué, aunque nosotros en la mayoría de los casos no lo entendamos pero ocurren y nos seguimos preguntándonos por esa causa inexplicable.

Al final y por el principio vive la vida y tan bonita es, que a veces se despista…

 

La siesta

Eso que pasa cuando después de comer, te recuestas un poco en el sofá y te quedas transpuesto. Es como un elixir narcotizante que se apodera de ti, de forma lenta y progresiva, vas entrando en el mundo onírico, sin escapar del mundo de los vivos; la fuerza te abandona, las palabras las escuchas en otra dimensión, ya estas en el modo siesta y no te has enterado.

Cuando era pequeño odiaba la siesta, mi Padre era de siesta diaria, de pijama y el Mua y sus hermanos no podíamos hacer ruido, teníamos que estar calladitos, que si no se despertaba el Papi y repartía estopa. Nuestros juegos siempre terminaban en algún grito ¡¡Ya la hemos liado¡¡

Me dije a mi mismo que nunca me echaría la siesta, que era una perdida de tiempo y así estuve un tiempo, pero claro vamos cumpliendo años y lo que pasa; ahora no puedo vivir sin ella, ¡¡qué cosas tiene la vida¡¡ No digas de esta agua no beberé. Qué es pecado y se termina cumpliendo.

En los sueños, cuando dormimos, hay cinco fases por las que tenemos que pasar, cuatro de sueño lento NO REM y una de REM (movimiento ocular rápido). La fase uno y dos es un sueño ligero y ese es el bueno para la siesta es reparador, creo que de veinte a treinta minutos a partir de los cuarenta malo; las otras tres fases son de sueño profundo de relajación total de los músculos, de desconexión total exterior, si nos despertamos en una de esta fases nos sentimos cansados y confusos. Estos ciclos duran sobre dos horas; si los repetimos dos, tres y hasta cuatro veces durante la noche, genial, nos levantamos con ganas de comernos el mundo.

El sueño es necesario para  la vida mantener el equilibrio físico y mental, sin dormir nos moriríamos, difícilmente aguantaríamos más de diez días. Los síntomas: visión borrosa, dolor muscular, ansiedad, alucinaciones y más y más.

Esa primera parte es muy reparadora, se te enfría el cerebro y después de esa cabezaa, no más de treinta minutos, por favor, estás listo para afrontar lo que quieras, has cargado las pilas, si te pasas malo…

Es un placer, no sé si el más, creo que no, pero ahí esta, a veces es tan necesario como el respirar, te hace sentirte bien y solamente con ese ratito tú tarde cambia.

Hemos exportado algo a Japón, la siesta, aunque allí lo llaman “Inemuri” que seria dormir despiertos, dormitan por el metro, en sus propios lugares de trabajo, encima de su escritorio, y  no está mal visto. En algunas empresas han dedicado una sala dedicada a nuestra siesta, con luz tenue, música relajante y a dormir la siesta, es el momento zen de la siesta. Que listos son estos Japos.

Hasta creo que tenía que ser obligatorio ¡¡Después de comer no se puede trabajar¡¡ Qué venga Dios y lo diga.

La siesta empieza a ser un negocio  rentable, los “Siestódromos” nos ofrecen un lugar para echar un cabezaa. Estos lugares ya existen en Nueva York, Londres, Paris, Tokio y ahora llega a Madrid. Sobre todo para la gente que no puede volver a su casa al medio día, ahí tienes el sitio para dormir la siesta. Me parece una apuesta genial.

La siesta de pijama y orinal de Camilo José Cela, esa ya es un siesta con un par… me parece excesiva, pero en ocasiones cuando no has dormido bien por la noche o no has podido… a deleitarse de la siesta.

Bueno chicos a disfrutar de la siesta a dejarnos confundir por su hechizo y ha convertirnos  en adictos a esos pequeños momentos que nos iluminan y nos hacen felices. La siesta si breve dos veces buena.

 

 

La vida

No saber lo qué está pasando, no saber qué camino seguir, tú que te creías saberlo todo o por lo menos tu seguridad, lo parecía. Cuantas cosas han cambiado y todavía no lo sabes, ya no somos los que éramos, cuanto hemos cambiado y a veces ni nos reconocemos, se tarda en acostumbrarse, esto va de prisa.

Hay dos canciones que me han venido cuando he escrito “cuanto hemos cambiado” la primera de Celtas Cortos “Veinte de abril” Una carta que le escribe a su amiga o a algo más que fue, me ha entrado la melancolía y he empezado ha recordar y te tenía que hablar… hoy no queda casi nadie de los de antes, han cambiado, han cambiado…le pregunta por su vida…yo la verdad como siempre, sigo trabajando en lo mismo, pero me siento vacío…y le dice: si te mola me contestas, espero que mis palabras resuenen en tu conciencia…yo sigo con mis canciones.

Es un alegato de nostalgia, un impulso de recuerdo, ya no somos los de antes, han cambiado pero él se mantiene en su centro, no ha cambiado o por lo menos ha cambiado menos.

La otra canción, “Como hemos cambiado” de Presuntos Implicados y dice: Como hemos cambiado, qué lejos ha quedado aquella amistad… lo mejor que conocimos separo nuestros destinos y hoy los vuelve a reunir… ¡qué nos ha pasado¡ Como hemos olvidado…tantos sueños por cumplir.

Otra de nostalgia de un pasado, que creemos que es mejor, porque ya no está, qué no lo es, son otros tiempos, otros recuerdos, otras vidas, vividas en esta, pero volviendo, como hemos cambiado, la vida es cambio, ya no somos los que éramos.

Una amiga me dijo: una de esas frases que dejan huella, seguramente no estará bien escrita o por lo menos así la recuerdo, al principio no llegue a entenderla bien “Sí que hemos cambiado que no te reconozco” Se refiere a que los dos hemos cambiado, que ha cambiado ella o que sólo he cambiado yo; el cambio es interno y propio, no te reconozco por tus palabras por tus acciones. Qué despropósito, qué acierto de dicho.

Comentando con mi hijo un tema informático, unas fotos que se ven y no se ven en el Blog, sin saber el motivo, haciendo siempre lo mismo, me dice: “Papa, la vida” Esa es la respuesta que siempre le doy, me ha ganado la partida por la vida. Son las respuestas que no tienen preguntas.

No sé si acertado o no, la vida no se resuelve como tu quieres. Ella sigue su camino, ese que ya te tiene trazado, que te espera y contra él que luchamos constantemente, sin saber que poco podemos hacer, pero seguimos en ese empeño.

Los registros Akásicos son una especie de memoria universal de todo lo vivido por todos los seres vivos, lo que estamos viviendo ahora y el futuro de toda la existencia; es la mente cuántica que lo tiene todo almacenado en todas las posibilidades habidas y por haber, todos nuestros conocimientos, experiencias, sueños, sufrimientos, alegrías… nuestras vidas pasadas, presentes y futuras. ¿Queremos realmente acceder a ella y saber ese futuro? Creo que no, qué gracia tiene entones la vida, qué aburrimiento, qué desatino. Vivir la experiencia de la vida es la verdadera experiencia de la vida.

La vida es como una madeja de hilos que se va tejiendo, te enseña pequeños retales para que vayas construyendo tu traje a medida, pero pocas veces te da un trozo grande, esos se los reserva para cuando el traje este casi hecho, ¿Qué sentido tendría que te enseñara su obra, si todavía no esta terminada? ¿Sé puede ver un cuadro sin acabar? ¿Una partitura de un músico sin sus últimos acordes?

Sigo liado con el destino, sigo intentando ver un poco más, sigo en la necesidad de saber, de buscar…sigo y sigo…

Esto me parece que no tiene fin, bueno, sí lo sé…

El sufrimiento

¿Tiene sentido el sufrimiento? ¿Nos sirve para algo? ¿El sufrimiento es el principio de algo? ¿Por qué y para qué existe tanto sufrimiento? ¿Hemos venido a esta vida o a este mundo para sufrir? Cuantas y cuantas preguntas y tantas y tantas respuestas, para no saber responderlas. Mi Suegra siempre me dice: qué decía que una amiga suya ya muerta, la pobre –Y todo esto pá morirse- pues si, ¿esto tiene algún sentido? Qué me lo expliquen…

Intentaré exponer, qué es para mí el sufrimiento. Tarea que se me antoja complicada, pero no paro de darle vueltas, ¿Por algo será? ¿Qué no pare de pensar en el sufrimiento, tiene que tener un sentido?

Primero: ¿Para qué sufrimos? Creo qué: por casi todo, somos inconformistas por naturaleza y no estamos de acuerdo con lo que no pasa y con lo que tenemos, en el fondo es un miedo atávico a la muerte, a perder esta forma física qué es la vida, nos aferramos a ella con mucha fuerza, entiendo que nuestros genes nos marcan en esa dirección, sobrevivir a costa de todo y por todo. Hay un sufrimiento que nos viene dado, la enfermedad, la muerte, accidentes, situaciones inesperadas que nos golpea en nuestro centro de flotación y nos hunde, trabajo, abandono de pareja…

Segundo: ¿Por qué nos pasa esto? A nadie le gusta sufrir y estar todo el día lamentándose de su mal vivir. Será por nuestra mente neurótica, que siempre quiere más y no puede parar de pedir. Ahora aparece el otro personaje, al acecho, el EGO nuestra vocecilla que siempre no esta martirizando al oído –no tienes suficiente, tienes que trabajar más y ganar más pasta, el coche de tu vecino es más grande y tiene una casa más grande, lo de los demás siempre es mejor-

“No es mas feliz él que más tiene si no el que menos necesita”

Cuando estaba desayunando, he mirado el azucarcillo y tenía una leyenda de José Múgica “ No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivo con los justo para que las cosas no me quiten mi libertad” qué verdad tan grande, cuanta sabiduría, los apegos a lo material, a lo sentimental, a lo espiritual, tenemos apegos a todo, somos dependientes de nuestras rutinas, necesitamos de muchas cosas, nos hemos creado unas necesidades que no necesitamos, pero sin las cuales ya no podríamos vivir, que sin razón, cuanto más tenemos más dependientes somos, vivir liviano de equipaje, mejor ir quitándote capas y quedarte desnudo al final. Ese será el final no nos llevaremos nada, la muerte abre sus alas y nos quiere desnudos de equipaje, vacíos pero con el corazón lleno de amor y sin miedo a nada.

Se me ha venido a mi cabeza cuántica, el libro de Hermann Hesse, Siddharta, un libro que me marcó un antes y un después, lo leí en mi adolescencia y me parecía un libro de culto, posteriormente lo he releído y me parecía más un cuento con moraleja, como estoy hablando de él y solo tengo una pequeña reseña en la parte de atrás manuscrita y mis recuerdos, lo voy a volver a releer y ya os cuento.

Os trascribo la última vez que lo leí, la reseña que anote: Esta fechada el 24/06/08, al libro lo catalogue de BUENO, esta dentro de lo aceptable, por encima está muy bueno y obra maestra “En su momento, me llego dentro, lo leí como un manual de iniciación. El camino de la verdad debe de encontrarlo, él que lo busca. La sabiduría no sé enseña, cada uno sigue su propio camino. Solo hay un saber y debes de experimentarlo. Amor y verdad”. La verdad que ni yo entiendo bien mis palabras de entonces…

Releído de nuevo, me ha vuelto a gustar, parece un cuento, qué no es o sí es, no lo sé, pero tiene ese algo que maravilla, que te hace sentirte bien. Es el camino de la búsqueda, el camino de Ulises, el camino del héroe, en busca del sentido de la vida, de encontrarse con la verdad, de buscar respuestas a preguntas… Lo resumo en cuatro letras, sí puedo. Siddharta tenía que salir en busca de sus respuestas y se va con los ascetas, los Samanas, deseaba quedarse vació, sin sed, sin deseos, sin sueños…después de un tiempo los abandona, no encontraba lo que buscaba y prosigue, encuentra a Gotama, Buda les hablo del origen del dolor y su camino para evitarlo, la vida era dolor, la redención de los sufrimientos, su palabras las encontró maravillosas pero él tenia que seguir su camino. No le valían las doctrinas de otros, tenia que experimentarlo en su propia persona. El despertar, “ya no soy el que fui”. Kamala, la Diosa de la belleza y del amor, y experimenta, la pasión y el amor con ella. Como Samana que era, sabía: pensar, esperar y ayunar. Se hizo rico y sintió en sus carnes, la riqueza, el juego, la glotonería…Abandona esa vida de placer, desesperado y sin esperanzas. Encuentra un río con su Barquero, el río le habla, le enseñó a escuchar, a atender con el corazón quieto, con el alma serena y abierta, sin apasionamiento, sin deseo, sin juicio, sin opiniones. El dolor lo había hermanado a los humanos. Govinda, su gran amigo y la explicación: “El mundo no es imperfecto, ni se encuentra evolucionando hacia la perfección. No, es perfecto, todo pecado lleva su perdón, todos los lactantes la muerte, todos los moribundos la vida eterna. Por ello todo lo que existe es bueno tanto la muerte como la vida. En unos de sus últimos alegatos: “Nadie moría, solo cambiaban, siempre volvían a nacer con otro rostro nuevo, solo el tiempo se interponía entre cara y cara…”

No me han salido cuatro palabras, pero tenía que contarlo. Me parece un cuento maravilloso.

También quería hablar un poco de la vida Buda, ya sé que es conocida, pero creo que en este momento es necesaria. Un príncipe, que como todos los príncipes vivía en su palacio de cristal, su vida era perfecta o cuasi perfecta, lo tenía todo lo que se puede desear y hasta conoció mujer, se caso y tuvo un retoño, su vida era su corte y esa era su prisión; su padre, el Rey intentaba protegerlo de todas las penas externas. Pero estaban las internas. Como pasa en los cuentos, un día decidió que tenía que ver, qué tenía que experimentar, qué tenía que salir de su jaula de cristal. Salió y vio a un anciano, a una mujer enferma y la muerte en una casa. Él que ya se sentía insatisfecho, que le faltaba algo y al observar tanto sufrimiento, se dio cuenta que no tenía nada que ofrecerles. Abandono su palacio y se convirtió en un asceta, dejando de comer y dormir con la esperanza de que esto le ayudara a alcanzar la verdad, pero dio cuenta que esto solo le servia para maltratar su cuerpo, dominarlo pero no le conducía a nada. Abandono también esta práctica y se sentó debajo de la higuera Bodhi a meditar, con la intención de no moverse hasta que tuviera la respuesta o la muerte, se le aparecieron todas lo fantasmas habidos y por haber y tras cuarenta días, como Jesús en la tentación del demonio en el desierto, ¿Casualidad? Tuvo una revelación, la vida desde que nacemos hasta que morimos, estamos en una lucha constante entre el sufrimiento y la felicidad, vio muerte y resurrección, en una cadena sin fin, donde el karma, la ley de causa y efecto, tiene su máxima expresión. Se ilumino y tuvo respuestas.

Según el budismo, las cuatro nobles verdades son: La vida es sufrimiento, nacer es sufrimiento, vivir es sufrimiento, morir es sufrimiento, todo es sufrimiento. La segunda es buscar el origen del sufrimiento, es el deseo, el apego, la envidia…Con la tercera tenemos que buscar el cese del sufrimiento. Gran parte de nuestro sufrimiento viene de la ignorancia, del no saber. Tiene una relación con el camino del medio, el equilibrio, la dualidad, para que existe el bien, tiene que existir el mal, para que haya felicidad, tiene que haber sufrimiento. Y por ultimo el camino que lleva al cese del sufrimiento. Esta respuesta la dejare para el final, a ver si soy capaz de responderla.

Este post me viene a la cabeza por la desaparición o secuestro de Gabriel, el niño de Almería y por el sufrimiento de esos padres, no me puedo ni imaginar lo que estarán pasando, a la Madre se le ve desesperada, no tiene consuelo, su niño ha desaparecido -¿Qué sufrimiento son capaces de soportar esos padres? Y ¿Para qué tanto sufrimiento? Tiene sentido, nos va a redimir de algo, ¿Quién se merece esto? Son las cosas que no entendemos…No sé como terminará, espero de todo corazón, que aparezca vivo, antes de que publique la entrada.

En la tradición judeo-cristiana tenemos que cumplir la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, no robaras, no mataras, no mentiras, honraras a tu padre y a tu madre… y los dos más importantes: amaras a Dios sobre toda las cosas y al prójimo como a ti mismo. Si cumplimos los mandamientos y somos buenos, nuestro Dios no nos mandará sufrimiento. De hecho el pueblo Elegido, lleva penando desde que no había tiempo. Debemos de ser buenos y portarnos bien. El pecado y la redención.

El bien y el mal, la felicidad y el sufrimiento, el yin y el yang, lo masculino y lo femenino, la dualidad, los polos opuestos, si no existiera uno no existirá el otro y ¿con esa definición nos conformamos? En las tradiciones orientales nos hablan de trascender, de superar esa dicotomía y ¿Como llegamos a eso? Sinceramente creo qué este mundo esta hecho así para lo bueno y para lo malo, qué el mal y el sufrimiento son tan necesario con el bien y la felicidad.

Aceptar el sufrimiento es otra opción, que no resignación, si sabemos qué todos vamos a morir y que la muerte es inevitable y da igual que llegue antes que después, ¿por qué preocuparse? Eso es fácil de decir: cuando no le toca a uno, cuando es el vecino el que se está muriendo. Lo que si es necesario en situaciones de muertes o inevitables, es el duelo, será el tiempo que cicatrice el dolor. Sufrir en ocasiones, nos hace mejores personas, nos hace sentirnos vivos.

En ocasiones el sufrimiento, no tiene una causa, la causa es el sufrimiento y no sabemos por qué sufrimos, en el fondo somos química y nos desequilibramos y nos entran malos rollos. Complicado tema…no sigo.

En el poema de San Juan de la Cruz, la noche oscura del alma, la angustia existencial, la unión con Dios, poder entender a Dios. Todos en algún momento hemos experimentado, la noche oscura del alma, ese momento amargo de desasosiego, de no tener consuelo, de no saber lo que pasa, de estar mal, pero a su vez una vez superado sales reforzado y con una parte del camino andado. La noche oscura del alma es necesaria para la evolución como persona, para valorar otros momentos. Él que no quiere ver, que cierre los ojos. La realidad es dura, muy dura y a veces demasiado, creemos que no lo vamos a soportar, pero resurgimos campo el ave fénix.

Todo el sufrimiento del mundo, de todas las personas, de todos los animales, de todos los árboles, plantas y seres sintientes ¿A dónde va? ¿Dónde está? ¿Está sobre nuestras conciencias? Nosotros hemos creado parte de ese sufrimiento y somos responsables. Son esos remordimientos que no nos dejan vivir.

Quiero exponer por encima los Yamas de Patanjali, son unos preceptos éticos, cinco aspectos de tu conducta que tienes que evitar, lo que no hay que hacer, para llevar un comportamiento correcto.

Los 5 Yamas: Comportamientos que hay que evitar:

Ahimsa: No violencia, no hacer daño, respeto a la vida.

Asteya: No robar, no pretender ser o aparentar.

Satya: No mentir, decir la verdad.

Brahmacharya: Evitar el desgaste innecesario de energía.

Aparigraha: Desapego, no acaparar, huir de las pasiones.

Para concluir, debemos de ver el sufrimiento como un hecho relevante, qué existe, qué es una realidad, que sufrimos por muchos motivos y del que no podemos huir, nos acecha por todos los flacos y cuanto más queramos alejarnos, más sufrimos.

Cambiamos de enfoque, vivir con el sufrimiento, enfrentarnos a él, saber dominarlo. Una de las cosas más importantes para vencerlo es ser feliz, hacer lo que nos hace feliz, lo que nos gusta. Ahora viene el término, hacer, hacer lo que nos gusta, no es tener cosas materiales, las cosas no son hacer, son poseer. Poseer muchas cosas no nos hace felices, nos hace esclavos de esas cosas. Sufrimos, si las perdemos, no las roban, se estropean… Hacer las cosas que nos gusta no vale dinero y cuando las perdemos es cuando nos damos cuenta de lo mucho que lo echamos de menos.

Tenemos que intentar ser lo más coherentes con nuestra forma de pensar y ser, no intentar ser lo que no somos, esa coherencia nos ayuda a ser más íntegros y reales.

La felicidad es efímera solo son momentos, disfrutémosla, gran parte del tiempo estamos dormidos, vamos a vivir el presente y a ser consciente de lo que nos pasa. Vivir con una actitud positiva ante lo que nos sucede, tener una sonrisa, aunque nos cueste, la actitud es importante.

El deporte, los paseos, el mar, la montaña, la naturaleza son muy necesarios nos hemos alejado de nuestro ser, somos seres que hemos nacido de la naturaleza y tenemos que sentirla.

Estas son unas pequeñas recomendaciones, pero lo importante es hacer lo que te sienta bien y te gusta; él que le guste ver el fútbol, jugar a la video consola… qué lo haga. Cuando hacemos lo que nos gusta, nuestro grado de atención es grande y logramos una abstracción y concentración que nos relaja mucho.

Quiero volver al Budismo, en su cuarta noble verdad, el camino que lleva al cese del sufrimiento, el recto entender, el recto comportamiento, el recto… y lo enlazo con el yoga y más concretamente con la meditación y con la contemplación cristiana. Meditar es trascender, apaciguar un poco la mente, para afrontar los problemas con más tranquilidad y con aceptación de lo que no tiene solución.

Ahora sí, termino, “No hay atajos par llegar al cielo”