Diario del coronavirus XXIII

Esto lo escribo, el último día del año pasado, sin saber…

Otro año, otra vida, otros sueños o más de lo mismo, eso no lo sabremos hasta que este año se nos desnude y nos enseñe lo que lleva dentro, difícilmente. El 2020 sonaba bien, era un número con música, visual, y  llevaba sorpresa escondida, qué cosas, quién no lo iba a decir, y sí, un año para olvidar, para pasar página, para vivir, para soñar…

Son números de un calendario, o tiene ese otro significado, solo son números, tienen ese valor que le damos, somos nosotros lo que le damos la importancia que no tienen. Los números nos dicen cosas y los interpretamos, ellos no  nos amargan  la vida, serán nuestros ojos los que miran,  y no sabemos si nos dicen la verdad, o es esa realidad que queremos ver.

Hoy, terminamos el 2020, un año malo, donde los haya, y dejar paso al 2021, lo tiene fácil, hoy estoy contento este termina, solo son el paso de segundos, minutos y horas, con la cosa, que, aunque simbólico, me da buena espina, esa sensación de bueno, es como decir, mejor que el pasado seguro…

Ya estoy en un nuevo año, y todo sigue igual, la pandemia sigue y la crisis socio-económica continúa, a lo largo del año las cosas irán mejorando con las vacunas, nos sentiremos más seguros y tendremos más ganas de hacer cosas. Le daremos su tiempo al año, que acaba de empezar, no nos impacientaremos, que nos va a dar igual.

Vaya mal año¡¡¡ O que mal lo he empezado, como dice el refrán, las cosas no son como empiezan sino como acaban, y eso solo, es lo que me consuela.

Quería contaros y hablaros sobre los mitos y las tradiciones antiguas, esas que desdeñamos por arcaicas, nos creemos que lo antiguo, esta pasado de moda o que ya no tiene valor, que lo moderno es mejor y tiene más enjundia, esto no quiere decir que tengamos que vivir en la prehistoria, pero que debemos saber conjugar, la tradición con la modernidad y que en el equilibrio esta la virtud, el camino del medio como decía Buda, saber mantenerte en medio de dos aguas.

Actualmente vivimos en una sociedad muy informatizada, digitalizada, donde las redes sociales tiene un papel destacado en la relaciones de las personas, claro, si las podemos llamar relaciones, hemos dado paso a comunidades de amigos virtuales.

No un tiempo pasado tiene que ser mejor, ni peor, es diferente, la vida es diferente, ya no somos los mismos de antes, ni esos chicos, son los queremos nosotros, ni ellos se divertirían con nuestros juegos. Pero, a la velocidad de  vértigo que va la sociedad y la evolución de este tiempo, me tiene loco, ¿hasta dónde vamos a llegar?, ¿esto tiene fin?

A lo que le estoy dando vueltas últimamente, es a coexistir lo antiguo y lo moderno, intentar recuperar algo las tradiciones, lo que éramos, la vida sencilla, olvidarnos de los móviles, dejarlos en casa, salir a la calle y dejar todo eso tan importantísimo aparcado, eso que tenemos que estar hiperconectados, que nos va la vida en ello.

Ejemplo, mi móvil de las 22,00 a las 8,00 horas está en silencio, intento desconectar, es mi momento de relax, de series, pues nada, que lo tengo en la mesa y de vez en cuando lo muevo para ver si tengo algún mensaje, que no lo hago consciente, es ya un movimiento inconsciente. Y si lo pongo fuera de mi alcance, y me dé por pensar…me tengo que levantar a ver, de verdad, se ha convertido en una obsesión. ¿Pero qué hay tan importante que no pueda esperar? Si yo tampoco lo entiendo, se ha convertido en algo adictivo.

Las redes sociales son adictivas, pero tener un móvil en la mano, tener todo la realidad virtual a tu alcance lo hace más peligroso. Deberíamos levantarnos por la mañana y tirar el móvil por la ventana, ¡no¡ perdón, mejor apagarlo y guárdalo en un cajón durante una semana, y seguramente nos daríamos cuenta, que no pasa nada que el mundo sigue, a pesar  que tu no estés conectado.

Me he ido un poco del tema, con las redes sociales, volver a lo sencillo, ese va a ser mi objetivo durante este año, volverme un chico sencillo, pero si ya lo soy¡¡¡, eso digo yo.

Diario del coronavirus XXII

Pandemia, pandemia y pandemia, y qué más puedo decir, coronavirus, ufff, por favor, qué hartura. Empezar un nuevo año, un año de esperanza, de vacunas, de remedios, de espera, de ilusión… Mejor que  éste, seguro ¿Por qué quién nos iba a decir lo que se nos venía encima? Ni en el peor de los escenarios, no nos lo podíamos ni imaginar, esas series distópicas, irreales, con epidemias y situaciones aterradoras, dónde un grupo de protagonistas tiene que salvar al mundo, en nuestro caso, los sanitarios y los investigadores, son nuestros héroes, nuestros salvadores.

Un año complicado y difícil para todos y malísimo para muchos, no quiero entrar en detalles, pero todo es raro, normalizar, ya difícil, vivir, interiorizar datos y más datos, que aburrimiento, con todo lo que llevan de carga emocional, de sentimientos encontrados, de situaciones raras, de no saber, de desconocer que habrá más allá de la realidad que estamos viviendo.

Probablemente sea mi última entrada del diario del coronavirus de este año, lo que comenzó, cómo ese diario que exponía día a día lo que iba sucediendo, contando una historia que no iba con nosotros, lo estaba viviendo, pero no me enteraba, se ha convertido en un forma de expresar mis sentimiento hacía la pandemia, de qué forma nos está afectado y en definitiva  unos meses extraños para todos.

Ya va quedando menos para terminar este año, y la cosa se está poniendo seria otra vez, en  España ha habido un pequeño rebrote como consecuencia del puente de la Constitución, pero parece que la cosa esta mas o menos controlada, en cambio, en el  resto de Europa la cosa tiene mala pinta, están volviendo a confinar a la gente, cerrado todo lo no esencial y teletrabajando en casa.

Nos cuentan desde el Reino Unido, que el coronavirus ha mutado y se ha vuelto más contagioso, un 70 por ciento, las cifras asustan, no quiere decir que sea más mortal o agresivo, no lo parece de momento, pero el hecho de ser mas contagioso, da miedo por sus consecuencias a nivel hospitalario, la gente está  huyendo de las zonas afectadas, un éxodo y posiblemente llevándose con ellos el virus, un desastre.

 Dicen los entendidos, que el coronavirus  está mutando desde el principio, que lleva miles de mutaciones, y lo hace muy lentamente, no se sabe, si la cepa de Inglaterra, es diferente, y mi pregunta, ¿la vacunas valen para esa mutación?, todavía no lo he podido saber, me imagino que sí, que es un cambio muy pequeño, en fin, qué no nos quiere dejar en paz, ni para Navidad, el dichoso coronavirus.  

Volviendo a nuestro país, cada Comunidad está tomando sus propias decisiones a la hora de afrontar las Navidades, en Andalucía teníamos una desescalada en dos fases y seguimos igual, no las han cambiado, eso no quiere decir que si las cifras varían y aumentan los contagios, tendrán que tomar medidas más restrictivas. Otras Comunidades si han cerrado su perímetro y han tomado medidas más severas, estos son los pequeños reinos de Taifas, en  el caso que nos ocupa lo entiendo, creo que es mejor, esa toma de decisiones a nivel local, más cerca del ciudadano y con unas cifras más reales de  lo que está sucediendo.

Ayer fue el día la lotería, un día de alegría, de olvidarnos, de todo lo que está pasando, de contagiarnos por esa euforia de los demás, por mal que lo estén pasando, de olvidarnos de los malos momentos, solo queremos disfrutar ese tiempo, vivir ese día  como si no hubiera un mañana, como si fuéremos los más ricos del mundo, como si pudiéramos gastar lo que no tenemos, nos imaginamos que nos toca el gordo, la alegría y la excitación se contagia y el jubilo se instala en nosotros, saltos y bailes.

La lotería de estar bien y de poder disfrutar de los pequeños momentos, de vivir y sentir, de levantarme todas las mañanas, de ver amanecer, del sol en mi piel, del aire en la cara, de sentirme vivo un día mas, ese milagro llamado vida.

Diario del coronavirus XXI

Llevamos ya once meses de este año y vamos a por el último mes, una locura, este año se me está haciendo largo, a mí y a todos; queremos que pase lo más rápido posible, marcado por la pandemia, por el estado de alarma y por esta enfermedad que nos ha hecho darnos cuenta lo frágiles que somos, por el dolor y el sufrimiento de mucha gente, por el uso de la mascarilla, de hidrogel alcohólico, por la limpieza con lejía de todos los productos que compramos, el uso de desinfectantes para todo, en fin, ya nada volverá a ser lo mismo.

Las vacunas entraran en juego, en el primer semestre del próximo año, según nos cuentan, en ese tiempo se vacunaran una gran cantidad de ciudadanos, empezando por los mayores y los que tengan patologías, será el primer paso para intentar normalizar un poco nuestra vida, eso no quiere decir que el virus desaparezca por arte de magia, me imagino que todavía estará un tiempo más con nosotros y nos seguirá amargando la vida por lo menos un año más.

Me pregunto, si el virus tiene eso que llamamos conciencia, si es consciente del daño que nos está haciendo, a tener miedo al desconocido, a cruzarnos de acera cuando se aproxima alguien, a no estar cómodos en la calle, a no ser los mismos de antes, a ser diferentes con la gente que no conocemos, a ser un poco antipáticos, a ver la vida de otra forma…

Las vacunas, ya han empezado a ponerse en Reino Unido y Rusia, a nosotros todavía nos queda un poco, me imagino que si han dicho para enero, será para febrero, todo se retrasa. Cuantas más vacunas se pongan, mas nos inmunizamos y menos posibilidades hay de contagio. La inmunidad de rebaño entra en juego, si tú no puedes contagiar, es tan importante para ti como para mí, por eso, es necesario vacunar a un número mayor de personas para no contagiar. A veces, no entiendo, creamos o no creamos en las vacunas, es necesario vacunarnos por lo demás.

 ¿Cuál serán las consecuencias o los efectos secundarios de las vacunas? ¿Quién lo sabe? El primero efecto será no contagiarnos o por lo menos, que las consecuencias del Covid-19, si lo pillamos sean menores, o eso creo, los que vengan a continuación serán una incógnita, porque no lo sabemos, el tiempo se encargará de decirnos  algo, de  esos posibles efectos secundarios.

En general las vacunas son muy seguras y tienen pocas secuelas, claro, eso no quita que puedan tener, ya lo veremos y lo sabremos con el paso del tiempo. Si con ellas acabamos con esta locura, que nos ha convertido en otras personas, bien venidas sean.

La Navidad y el 2021, están a la vuelta de la esquina, y decir que ha pasado rápido, es mentir, ¡qué año¡ Lo recordaremos, espero con perspectiva de pasado y de haber superado una pandemia, que, cuando miras para atrás piensas: ¡Esto tenía que pasar¡ Y por qué digo esto, por olvidarnos un poco de todo, por nuestro egoísmo, en fin, que el año que viene sea un año de esperanza y de lucha unida contra la pandemia,  las desigualdades, por hacer un mundo mejor para todos.

Paz y amor.

Una Navidad diferente

Mi compañero Antonio me pidió una pequeña editorial para la revista de la UTE, todavía no la hemos publicado y aquí os la presento:

Se van acercado estas fechas señaladas, la Navidad, fechas raras para los que las viven en prisión, los internos. En la mayoría de las veces son días tristes, de recuerdos, de echar de menos a las personas que queremos, a las cuales no pueden ver, con la que, quizás no nos hayamos portado lo bien que queríamos o que podíamos.

El mundo de la droga y la cárcel es un mundo complicado, mucho más de lo que nos podemos imaginar, desde mi experiencia en la UTE, he podido experimentar el sufrimiento de los internos, su mal hacer llevados por ese veneno de la droga, que te hace ser lo que no eres, mala persona, que te envenena y no te deja, que te domina, y te hace sacar el lado oscuro de la persona. Y cuando estas sobrio, viene esa conciencia que nos machaca y nos hace ver lo mala persona que somos. Esa lucha constante entre el ser y el no ser, que nos puede y termina por derrotarnos.

En la UTE, esa guerra la vamos a ganar, sí, la vamos a ganar, mejor, la estamos ganando, los internos, los funcionario y todos los profesionales que formamos esta familia, porque para mí, la UTE, es mi familia, es y será la familia de los internos que allí viven.

En la Navidad, todo se vive más intensamente, los sentimientos se desbordan y están más a flor de piel. Este año, encima tenemos el añadido de la pandemia, del dichoso coronavirus, que ha venido a complicar más las cosas, permisos y vis a vis suspendidos, y situaciones más difíciles, pero como dice el refrán, a mal tiempo buena cara, es importante saber afrontar los problemas, es lo primero que enseñamos en la UTE. En la vida, todo lo que nos pasa, no tiene una solución mágica e inmediata, las cosas llevan su tiempo y todas no se solucionan, y la inmediatez ha dejado paso a la paciencia. 

La Navidad tenemos que afrontarla como un momento de cambio, mirarnos por dentro y sacar la mejor versión de nosotros mismos, de dejarnos de tonterías y empezar a hacer las cosas bien, de tener esperanza, de mejorar como personas, de saber que nunca es tarde si la dicha es buena, vaya me ha dado por lo refranes.

Me quería despedir, con una felicitación para todos los internos, funcionarios, familiares, voluntarios, en fin, para todos, que el año que viene, seguro que será mejor que este, que la esperanza esté presente en nuestra vida, que intentemos disfrutar en la medida que podamos o nos dejen y que siempre se pueden poner peor los cosas. Por eso, afrontar la vida con buena cara, con optimismo y seguro que mejor nos va.

FELIZ NAVIDAD Y  AÑO 2021

Diario del coronavirus. Parte XX

Volvemos a la carga, seguimos sufriendo el coronavirus, la pandemia continua, esto se está convirtiendo en una pesadilla. Cuando pensábamos que ya lo habíamos superado, o por lo menos lo momentos más críticos; otra vez estamos como al principio, entonces, ¿qué hemos aprendido?, no lo sé, encima ya sabemos lo que nos espera, estar encerrados en casa, ¿lo soportaremos?

Se dice: Que los humanos somos los únicos animales que tropezamos dos veces en la misma piedra. Yo diría que algunos más, entre los que me incluyo, nos gusta olvidarnos pronto de lo malo, en seguida pasamos página, que eso no es malo, lo que sí es malo, que olvidamos y estamos destinados a repetirlo, que tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.

Sinceramente, creo que hemos aprendido poco del primer confinamiento y querernos volver al segundo, o qué sentido tiene lo que está pasando, ¿cumplimos o no, lo que nos dicen, de medidas higiénico sanitarias? En general, sí, entonces que está pasando, ahora no nos pueden criminalizar a los españoles,  que si nos gusta mucho salir y relacionarnos, bla, bla, bla… Europa está igual que nosotros. El único remedio para frenar los contagios, es quedarse en casita sin ver a nadie, ¡Dios mío, que he hecho yo para merecer esto¡ Algo habremos hecho… Cuando lo descubra, os lo cuento.

¡Qué sensación mas mala, de pena¡ ¿La pandemia es un castigo divino?, por nuestro despropósitos, por creernos superiores a todo, por no respetar a la madre tierra, a la naturaleza, a nosotros mismos, por nuestro egoísmo, por ser una plaga y exterminar con todo lo que nos pilla de camino, en fin, me entristece. Todo lo que pasa, pasa por algo y preguntarnos, ¿por qué?, tiene un significado, preguntas, sin respuestas. ¿Tiene sentido la vida? A veces me lo cuestiono, y no sé, sí es real o simplemente es  un sueño de los Dioses, que quieren jugar con nosotros y ponernos a prueba de alguna forma.

Curiosa la vida y sus circunstancias, esas que desconocemos, que nos llevan por caminos inciertos, que no nos se deja, que nos sorprende, que siempre lleva las de ganar, que nos desconcierta, que nos persigue y que ahora nos esta atormentado.

Esto de escribir va por momentos, sigo sin saber, que me obliga a escribir y a dejar de escribir, igual tengo unas ganas terribles, que me va la vida en ello, que me puedo pasar semanas que ni me acuerdo. A veces escribo por decir, que se me olvida, que cuando me ponga delante del ordenador no voy a ser capaz ni de escribir una línea. Y eso es precisamente lo que estoy haciendo, una pequeña reflexión  de que me obliga a escribir, normalmente son cosas que quiero sacar de mi mente, que me están rondado morena, empiezan a formarse sin que me dé cuenta, ellas solas se van colocando, en reglones torcidos de Dios, y luego solo falta ponerse a ello. No siempre cuando tienes algo que contar o quieres escribirlo, lo haces, te pilla por la calle o en ese instante no tienes ganas de ponerte al ordenador y te dices: “por la tarde”. Que por cierto que es mi momento de escribir, de leer, de pensar y de dejar de pensar… Desconozco porque no me gusta coger el ordenador por la mañana, supongo que será por ese sol tan maravilloso que tenemos en Almería y que por las mañanas hay más cosas que hacer. Y me siento incapaz de sentarme; por la tarde, la cosa cambia, es otro tiempo, es tiempo de reflexión, de pensamientos, ah¡¡ y de siesta, que gran invento, tenía que ser español, y luego dicen que no somos ingeniosos.

Volvemos a la pandemia, que me voy de un tema a otro, la mente va vagando y enseguida encuentra temas que escribir, si escribiéramos todo lo que nos pasa por la cabeza, sería un escrito abstracto y  sin sentido. Los pensamientos se van encadenando, a veces con sentido y otras sin él, que sería de nosotros, si dijéramos todo lo que pensamos, sería terrible, nos hemos acostumbrado a ser correctos, cambio de tema.

Qué nos quieren volver a confinar, ¿será verdad? No me lo quiero ni imaginar, la mayoría creemos que no va a ser posible, que ni la economía, ni nuestras cabezas lo soportaran, pero están todas las teles a todo meter, metiéndonos el miedo en el cuerpo, y cuando el rio suena, agua lleva. Empiezan con la cantinela mediática para que nos acostumbremos y no nos pille por sorpresa, que el cuerpo se vaya haciendo y cuando, sea verdad, tenerlo asumido, anda que no saben.

Estamos en un momento crítico de nuestra especie, el homo sapiens sapiens, la verdad que no sé porque repetimos lo de sapiens sapiens, dos veces sabio, con una nos sobraría y creo que sabio, lo podremos entre comillas, que nos hemos creído demasiado listos  y así nos va. En un mundo donde tiene que haber pobres para que los ricos vivan bien, no lo entiendo, que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para nada, que sí, que no somos tan listos ¿Nos vamos a extinguir como especie? Cada año se extinguen miles de especies que han estado millones de años en la tierra y no pasa nada y, nosotros tenemos mucha culpa, no creo que sería el final, surgiría otra especie que reinaría y tendría su inteligencia, seguramente diferente a la nuestra, por qué nos creemos nosotros mejores que otra, solo porque pensamos en cosas malas y tenemos una conciencia y quién dice que los otros animales no la tienen, quizás más que nosotros.

La semana pasada, la Junta de Andalucía, hacía pública la obligatoriedad de llevar mascarilla para correr en los espacios que por gente no se pudiera respetar esa distancia de seguridad  del metro  y medio. Entiendo por ejemplo, el Paseo Marítimo de Almería, que te pasa la gente corriendo echándote el aliento, aunque sea por respeto. Tienen que llevarla puesta, por favor…

Me puse a buscar, el caso de las bicicletas, que aunque no pone nada al respecto, me imagino que se aplicaran las mismas normas, debemos de ser consecuentes y llevar mascarilla por la ciudad y cuando salgamos a la carretera o a los caminos perdidos de Dios, nos las quitamos.

Otro tema que me llama la atención, son los grupos de ciclistas que van en pelotón y salen en grupo, sin mascarilla, si no pertenecen al grupo familiar,  tendrían que ir en solitario, en teoría no podrían salir más de seis, porque en un pelotón se va hablando y efectúan esfuerzos, en fin, ahí lo dejo, que soy ciclista y no lo entiendo. Si alguien me lo puede explicar…

Titan desert Almería

El riesgo de contagio al aire libre es menor, las partículas que expulsamos en la respiración se diluyen y el sol también ayuda, la radiación ultravioleta mata al virus, y lo que también dicen los expertos que necesitamos por lo menos un tiempo superior a diez minutos aspirando las partículas del coronavirus, esto ocurre en sitios cerrados, al aire libre es más complicado, que no quita que pueda pasar, por eso cuando pasa por nuestro lado un corredor o ciclista exhalando como un condenado, nos llevamos las manos a la cabeza y lo criticamos por su poca consideración hacia los demás.

Los corredores y ciclistas deben de ir por la ciudad con mascarilla y cuando salgan a sitios poco habitados y sin gente, que se la quiten. Lo interesante es salir a correr por lugares sin gente y así evitamos, que  los paseantes se pudieran sentir mal. Además de por respeto, por obligación civil. Por nosotros y por todos.

Gatos en prisión. Animales en Prisión. Segunda parte.

En otra entrada de mi blog escribí sobre animales en prisión y me quedaba esta segunda parte para terminar con el propósito que me había marcado, esta, que había ido posponiendo, por no saber cómo enfocarla o desarrollarla.

En el último número de la revista de la UTE, aparece mi artículo sobre, “Los perros que salvan a los presos”, que les ayudan a ser mejores personas, a mostrar sus sentimientos, y el amor hacia los animales. Quizás releer, el artículo y la revista me ha servido para dar una vuelta de tuerca a mi conciencia y tener ganas de escribir, sobre los animales en prisión, un tema un poco tabú, por lo que supone, lo dejo entre comillas, mejor, en el aire.

En esta entrada, os quería hablar de los gatos en prisión, estos seres no conocen de barrotes, ni concertinas, ni de celdas, ni de internos, ni de funcionarios, ni de nada que se refiera a cárcel. Nadie sabe porqué estos animales están en la prisión, si entran o los meten, pero están en este entorno y son nuestra responsabilidad, al estar con nosotros se domestican, desconozco su verdadera razón, a lo mejor, somos los humanos los que los atraemos, ya que los gatos, los hemos hecho nosotros y viven con nosotros, creo que no saben vivir fuera de nuestro medio.

Dicen, qué son mejores que las personas, me refiero a los gatos, son nobles y nada egoístas, lo dan todo por nada. Leí varios artículos y entrevistas, y para mí, fue y es, un reto hablar de algo que no siento como los verdaderos animalistas, que tienen una sensibilidad especial en el tema animal. Me considero más humanista o ecologista en sentido amplio de la palabra. Animalista, como animales que somos, es nuestra responsabilidad, aprender a convivir, respetando a todos los seres vivos.

A continuación os voy a escribir sobre una entrevista, en Onda Cero, en Madrid Norte en la Onda, el 1 de abril del 2019.  Sonia Crespo, locutora, entrevista a una Funcionaria de Prisiones, Mónica Velázquez, destinada en Soto del Real,  Madrid 5, voluntaria de la Protectora de animales, “Corazón animal” que se encarga de cuidar a una colonia felina que se encuentra ubicada en la prisión de Soto del Real.

– ¿Cómo surge la colonia de gatos en un sitio como la prisión? Cuando me destinan en este Centro hace dos años y medio, observo que hay una colonia de gatos, de siete a diez que están totalmente descontrolada y que su número varía,  las gatitas se quedan preñadas, tienen más gatitos y empezamos a intentar controlar la colonia, con la ayuda de dos compañeras más, y con el programa CER, captura, esterilización y retorno. Pero quería dar un paso más hacia delante, lo mejor, era ponernos en contacto con alguna asociación animal, para seguir con el proyecto, y conocemos a “Corazón animal” una protectora, me hago, cuidadora y alimentadora de la colonia.

La protectora me proporciona, un saco de pienso al mes, la desparasitación de los gatos,  y si alguno se encuentra enfermo, se lo capturo. Los gastos veterinarios corren a cargo de ellos, así como la esterilización de todos los gatos, machos y hembras.

Este proyecto se lo presento al Director y a la Administradora,  y les parece bien y empezamos a llevarlo a cabo. Con esto desaparecen los olores, los gatos dejan de ser territoriales, se encargan de terminar con las ratas y toda clase de bichos.

Los internos no tienen acceso a la colonia, está situada en la zona del cuerpo de guardia, algún interno de confianza, si les ponían comida, pero es mejor el pienso, y hace cosa de un año nos hicieron una caseta con pales de madera y el Director nos proporciono unas torvas para la comida y el agua. Esto nos hace  nuestro trabajo distinto, el hecho de estar preocupada y cuidando la colonia, te hace sentirte mejor. Los gatos salen y entran, algunos se pasan semanas sin verlos, cuando quieren vuelven, siguen cazando ratones, conejos… su instinto no lo pierden a pesar de estar esterilizados.

Esta es la experiencia de tres funcionarias, con una colonia de gatos en La prisión de Soto del Real, me gustaría preguntarle, ¿si siguen todavía?, ¿y cómo ha ido evolucionando la colonia? Y por supuesto, aparte de cuidar a los animales, ¿qué beneficios ha proporcionado la colonia a la prisión?

Los gatos son una realidad  en algunas prisiones, en Almería, tuvimos y tenemos también colonias, hace años era  más numerosa y ahora se ve algún gato de vez en cuando. Me consta que hubo alguna entrevista  entre el Director y alguna protectora de animales  para tratar este tema y poner en funcionamiento, CER, captura, eterización y retorno de gatos a su hábitat, es un método que está dando muy buenos resultados para controlar las colonias de gatos en muchas ciudades. En la prisión de Almería no se pudo llevar a cabo, por la presión de algunos, y especialmente porque la Dirección del centro aún no estaba preparada para dar el paso.

Ahora que conozco mejor, las colonias controladas, y sus beneficios, creo que tenemos que ser valientes y mirar con vista de futuro, espero que la próxima vez tengamos otra disposición.

Lo que viene abajo entrecomillado esta copiado literalmente de la noticia que de yahoo. Terapias con gatos en prisión.

“El efecto que animales como perros y gatos tienen en humanos es muy beneficioso y salta a la vista. Hacen compañía, ayudan a reducir la depresión y la ansiedad, elevan nuestro estado de ánimo… Su capacidad llega incluso hasta la cárcel.

Y es que desde el año 2015, la prisión de Pendleton, en Indiana (Estados Unidos) ha implantado un programa, llamado FORWARD, que ha sido muy beneficioso para todos. El objetivo era sacar a los gatos de un refugio y que fueran los propios reos los que se encargaran de su alimentación y cuidado.

Estos mininos habían sufrido maltrato en el pasado, por lo que les costaba relacionarse con humanos haciendo más difícil su adopción. El programa ha sido un éxito y tanto internos como animales han mejorado considerablemente, por lo que los responsables del centro se muestran entusiasmados. Las imágenes, desde luego, no dejan lugar a dudas”.

A continuación pongo algunas fotos:

Diario del coronavirus. Parte XIX

Hoy es mi cumple, lo estoy soñando, estoy despierto, a veces mezclo la realidad y la ficción, no sé, si los sueños son más reales que lo que se llama realidad, me estoy quedando sin palabras, el alma se me ha secado, mi corazón roto, de mí no salen palabras, ni letras, la pandemia está otra vez dando guerra, nos está acosando, cuando parecía derrotada, solo lo parecía, un espejismo. De la vacuna se escucha poco o nada, más de los rebrotes y confinamiento de poblaciones y ciudades.

Esto es desolador, la esperanza se vuelve desesperanza, con la amenaza de volver a pasar por esos momentos difíciles, de confinamiento. De que, lo sucedido, esos recuerdos vividos, extraños y confusos, nos lleven otra vez al pasado, la pesadilla se repite, en fin, en algunas ciudades, es una realidad.

Para que llegue esa normalidad deseada, tiene que pasar un tiempo, unos años en el mejor de los casos, siempre y cuando, no venga otro virus y nos vuelva a mojar la oreja. Aunque lo parezca, no estoy desilusionado, ni enfadado, ni nada de nada, solo sin ganas de hablar del dichoso virus. Entonces, la pregunta, ¿qué haces escribiendo sobre la pandemia? Son de las cosas que no me explico, es una necesidad de contar lo que pasa, o mejor lo que está pasando, ser testigo y vivir esta situación, que no sé, si es real o irreal, me cuesta creerlo, ver a la gente por la calle con la mascarilla, me sigue sorprendiendo.

Convivir, es necesario, tenemos que vivir con el coronavirus, acostúmbranos a saber que está con nosotros, que ya es nuestro, que lo hemos creado nosotros, que las cosas no pasan por casualidad, que viene para tiempo, que vaya locura…

Pues sí, esto es real y está ocurriendo, a veces se nos olvida, es normal, aceptarlo, tenemos que seguir viviendo, es tiempo de vida, que no se repetirá, y me pregunto, ¿qué he hecho yo para merecer esto? La pregunta del millón, quién lo sabe, quién tiene las respuestas, algo habremos hecho, algo estamos haciendo mal, este no es el momento de las quejas y reproches, sino de construir o de reconstruir un mundo mejor para todos, todos somos importantes, que no se nos olvide.

Se me ha venido a la cabeza y no quiero: Los políticos, que malos, que vergüenza, como se tiran los trastos a la cabeza, que poco les importamos, en esta entrada no quería profundizar, ni hablar de  nadie en concreto, iba  a ser una reflexión en voz alta y al final, caigo en su propia trampa. Os quería contar lo que siento esta mañana de 13 y martes. Cuando me he levantado, he mirado al cielo, he visto las estrellas en un cielo azul oscuro, todavía de noche, y tenían vida, brillaban y vibraban, y me hablaban, ser pacientes, esto pasará, tenéis que aprender a valorar lo que tenéis, ser solidarios, y mejores personas con los demás, mirar más por la tierra…

La vida es más que esta vida material, abrir el corazón y ganaréis el cielo en la tierra, ¿que nos impide ser felices a pesar de la pandemia?, vaya pregunta tonta, que se lo digan a los que se han quedado sin trabajo, que se lo digan a los que están enfermos o han perdido a seres queridos. Y eso, no ocurre en la vida sin necesidad de pandemia, o en los países de África que huyen de la guerra y lo han perdido todo, una situación difícil, muy difícil, tendremos que seguir viviendo, e intentar que nos afecte lo menos posible.

En la vida, las cosas suceden, no se fuerzan, pasan solas, van ocurriendo, aceptarlas es una opción, resistirse  otra. Aceptarlas no es resignación, mas bien, es vivir y dejar paso para renacer más fuerte y salir de la cenizas como el Ave Fénix. Esto nos hará más fuertes y nos hará entender lo vulnerables que somos, que estamos de paso y todos los finales son los mismos con diferentes historias.

Cuando mi Hijo, me pregunta algo trascendente o difícil de responder, le contesto, la vida…sí, la vida… Esa que tiene todas las soluciones, otra cosa es que no la compartamos o entendamos, en fin, ahí lo dejo.

Hace un mes, más o menos, cambie el titulo de mi blog, era, “el camino” por el viaje del héroe de Joseph Campbell, por ese camino que tenemos que recorrer en la vida, la niñez, adolescencia, madurez… y por supuesto el regreso o retorno. Etapas que debemos de andar, en este caso, ese aprendizaje, la lucha de nuestros demonios interiores, pues nada, ya lo he cambiado por “la vida”, se ve que ya he recorrido parte del camino, son las cosas del querer.

Por ser mi cumple, quiero celebrarlo, que mejor, que dándome una vuelta con la bici, que el aire me dé en la cara, que el sol me dé en la cara, que las sensaciones me llenen y me lleguen, que la fuerza me acompañe y os acompañe a todos…

Esto lo escribí ayer y por hoy quiero publicarlo. Paz y amor…

Diario del coronavirus. Parte XVIII

Haces cinco días una noticia, nos impacto, nos desanimó, nos hundía en la desesperanza, la Universidad de Oxford, paraba la fase tres del proyecto de la vacuna contra La Covid-19, una de las personas que se habían sometido al experimento, había tenido una reacción adversa, era una posibilidad que podían pasar, entre un muestreo tan grande de gente, es normal que alguno tenga alguna reacción, entraba dentro de las posibilidades, pero claro, esto suponía, un parón, en el caso que nos ocupa, tener la vacuna es una guerra contra el tiempo y es de suma importancia, que este lista lo antes posible.

A pesar de todo, si algo nos demuestra esto, es que los investigadores y la industria farmacéutica, están poniendo todas las medidas de controles necesarios para que llegue a buen puerto, sí, con prisas y en tiempo récord, pero haciéndolo bien, yo  por lo menos así lo siento y lo creo.

Bueno, pues, me he puesto escribir después de leer que continúan con los ensayos, que ha sido una reacción adversa qué, en principio, no tiene que ver nada con la vacuna, o sí, tampoco   sé exactamente lo que ha pasado, pero que continúan y de momento con eso me conformo. No soy un entendido, pero todos los medicamentos que conozco tienen unos prospectos de reacciones adversas y por esos no dejamos de tomárnoslo, en general nos va a venir mejor, en fin, el tiempo lo dirá y, un poco de esperanza no nos viene mal, que ya estamos cansados de tanta mala noticia de propagación por todos los sitios.

La verdad, que no tenía ganas de escribir en el diario del coronavirus, me apetecía más contaros otras cosas, pero tumbado en la colchoneta con la mente perdida, y después de leer la noticia de la continuación de los ensayos, me  han entrado ganas,  de trasmitir buenas noticias, me he dicho a mí mismo, voy a leer primero todo lo que llevo escrito sobre el diario y así me hago una idea del estado del diario; que no me acordaba por dónde iban los tiros. He empezado por la parte uno y he llegado solo hasta el cuatro. Mañana sigo, es más largo de lo que me creía, sí que escribí, me voy a poner a escribir las cuatro letras que tenía en mente, que si no se me olvida y leeré un poco cada día, para ir cogiéndole al aire.

Hay una pregunta que me desconcierta y que a todos nos lleva de cabeza, si en teoría estamos haciendo las cosas medio bien en general, ¿por qué somos el país con más casos de coronavirus en Europa? Según el Financial Times: “España está experimentando un aumento de casos impulsados ​​por factores sociales y problemas de gobernanza”, qué quiere esto decir, en este articulo desgrana los factores por los cuales somos el peor país en contagios.

¿La gran pregunta es: por qué las cosas han ido tan mal? Nos ofrecen tres razones de este comportamiento, la primera: “Fiesta como si no hubiera mañana”. “Los políticos españoles han intensificado las críticas a los jóvenes por propagar el virus a través de la fiesta y la socialización”. Nos guste más o menos, los españoles somos así, somos sociables, nos gusta la gente y estar con la gente. Y entiendo perfectamente a los jóvenes, pero deben de tomar todas las medidas higiénicas sanitarias, que también conviven con nosotros.

“Una práctica que está causando preocupación es el botellón: grandes grupos bebiendo en lugares públicos como una alternativa barata a los bares”. Esta situación,  se está intentando controlar y están implicando a las policías locales. También a través de las redes sociales. “Esto no es un juego “. “Nos jugamos mucho: la vida”.

Sin embargo, con mucho, el lugar de infección más frecuente son los hogares, que representan la mitad de todos los casos en los que se conoce la causa. Si bien el uso de mascarillas en la calle se ha vuelto obligatorio, no está claro que hayamos entendido completamente el riesgo de infección en el hogar, ni en las reuniones de amigos.

La segunda causa que enumera el periódico inglés es: “El problema de la descoordinación por la polarización política de España y su modelo descentralizado de la sanidad pública. Pedro Sánchez, primer ministro, insiste en que el manejo de la pandemia es ahora principalmente responsabilidad de las comunidades del país. Las comunidades responden que el gobierno central debe brindar más liderazgo”. No sabemos lo que queremos, cuando el gobierno central asumió todo el control de la pandemia durante el estado de alarma, todo eran críticas por asumir competencias que no eran suyas y que ellos iban a saber mejor gestionar la crisis, y ahora falta de liderazgo, quizás sea un mezcal de ambas. Lo que está claro que esta fragmentación en la toma de decisiones, parece ser un factor a tener en cuenta.

Y por último, el tercer factor, la demografía del país, su aglomeración en grandes urbes y su forma de vida, en pequeños apartamentos: “No solo las personas más desfavorecidas de España a menudo se apiñan en pequeños apartamentos, el país en su conjunto está más densamente poblado de lo que a menudo se imagina, con casi toda su población concentrada en aproximadamente el 13 por ciento de su masa terrestre”. Que nos quiere decir, que vivimos muy apretados, muy juntitos, es lo que hay, que hacemos si somos un país pobre y no tenemos para vivir en chalets, en fin.

He querido, exponer las razones del súper-contagio que se está produciendo en España, visto desde fuera, que parece que se ve con más imparcialidad, me imagino que serán estas tres y muchas más que se nos escapan, y que no tienen una explicación real o racional, que somos un país diferente, no hace falta que vengan los ingleses a decírnoslo, porque ya lo sabemos, Spain is differrent. 

Ah, también os quería decir que no he tenido ganas de seguir leyendo mi diario del coronavirus, cuando termine esta pesadilla, lo leeré tranquilamente, e intentaré hacer algo con él, alguna recopilación.

El día 14 de septiembre, se cumplió seis meses del estado de alarma, parece mentira que ya hayan pasado y, yo diría que muy lentos, lentísimos por favor, me da la sensación que llevamos media vida, cómo nos hemos acostumbrado a las mascarilla y ha esta vida de miedo. Nos han pasado muchas cosas, hemos estado confinados o confitados en nuestras casas, algo impensable, hemos asistido y seguimos en la mayor crisis sanitaria  a nivel mundial que se recuerda en los últimos tiempos, somos testigos de la crisis económica más grande desde la gran depresión del 29.

Y eso no es lo peor, lo peor es, que esto no ha terminado, que todavía no sabemos hasta donde va a llegar, que nos queda un camino por recorrer, que estamos asistiendo a un resurgimiento  de la pandemia.

He expuesto anteriormente las razones objetivas de este renacer del bicho en España. Sinceramente, creo, que nadie  sabe lo que está pasando en este País. Lo que sí está claro, que el virus empieza a campar  a sus anchas, por la ancha  Castilla, descontrolado, principalmente por Madrid y se está extendiendo de nuevo por las comunidades limítrofes y más…se está estudiando la posibilidad de empezar a abrir hospitales de campaña, Ifema…

Seguimos un poco mejor que al principio, sabemos más del coronavirus, sabemos más como combatirlo, pero nuestro grado de resistencia  hacia las consecuencias de la pandemia, y en general los sanitarios, es de cansancio, de hastió, están quemados. Ya sabemos que está era un carrera de fondo y no debemos de desmotivarnos, hemos pasado por bajones y creo que estamos en uno de ellos, el panorama no da para mucha esperanza. Esto pasará, tomaremos las medidas adecuadas, confinamientos parciales de zonas afectadas, con limitación de movimiento para no extender la pandemia, tiraremos hacia adelante.

Un confinamiento general, lo veo imposible, inadmisible por la economía del país y la particular de cada casa. La gente lo está pasando mal, se han perdido muchos trabajos y muchas tragedias familiares se siguen viviendo, tenemos que trabajar, los que podamos, olvidarnos un poco de la epidemia, sin bajar la guardia, pero mirando hacia delante, vivir, simplemente vivir y trabajar. Sentirnos útiles y por supuesto llevar dinero a la economía familiar y entre todos terminaremos ganando esta maldita guerra.

50 Palos…y sigo soñando

Como lo prometido es deuda, y como en Juegos de Tronos, los Lannister siempre pagan sus deudas, el libro de Pau Donés, “50 Palos…y sigo soñando”, en  la primera cita del libro: “A la vida no hay ponerle huevos, hay que ponerlo ganas…” con esto, nos podemos imaginar un poco de que va el libro. Es autobiográfico, cuenta su vida a golpe de capítulos, 50, ¿casualidad? Empieza por el principio, como no podía ser de otra forma, “fui un niño travieso, disléxico e hiperactivo, se puede pedir más, si ahora es difícil, imagínate hace cuarenta años, no fui mal estudiante y a pesar de todo no tengo mal recuerdo de mi niñez”.

La adolescencia me dura poco, la muerte de mi madre a los 16 años, me hace tener que madurar. Me licencio en Ciencias Económicas y Empresariales  por la Universidad de Barcelona, anécdotas a parte, tiene que presentar un certificado por las faltas ortográficas. La pregunta: ¿Qué hace un músico estudiando empresariales? Hacer feliz a mi Padre, cuando terminé, quemé todos los libros y me hice feliz a mí.

“El presente, es tiempo que perdemos pensando en el futuro”. Pues así era yo, un cohete a reacción al que nunca se le acaba el combustible.

“Soy de los que besan. Fuerte, sonoro. Y así me gusta  que me besen a mí. Nada de poner el moflete y ya está. Y si no, no beso. ¡Cuán importante son los besos en mi vida¡ ¡Cuán importante es besarse¡”

En alguna ocasión algún amigo me ha dicho:

-¿Pero qué haces mariquita?

“El mundo iría mejor si nos besáramos más”. Ahora estas citas… con la que está cayendo, no veas, abrazos y besos, los dejaremos para mejor tiempo.

Tristeza, divino tesoro.

“Es tremendo. Resulta que vivimos en un mundo tan feliz que no se puede estar triste, hay que estar siempre contento…Que chorada.” Coincido totalmente, que la vida tiene momentos felices y tristes, y mirar al cielo y ver borreguitos blancos está bien, pero también hay  nubes negras, y el cielo de vez en cuando se pone gris y hasta muy negro. Y al día siguiente sale el sol.

“¡Qué brasa el precio de la fama¡ ¡Menudo coñazo¡” Ser un día el novio en tu boda está bien, todo son atenciones y quieren hablar contigo y decirte lo bueno que eres, sin embargo, ser  todo los días…

Los 20 mandamientos de Pau:

  1. Que sepamos vivir el presente.
  2. Que no perdamos el tiempo pensando en el futuro.
  3. Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos.
  4. Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena.
  5. Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho.
  6. Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.
  7. Que aprendamos a decir te quiero, sin que nos de vergüenza.
  8. Que nos besemos, nos toquemos y nos achuchemos mucho.
  9. Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio.
  10. Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos.
  11. Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡A la mierda el ego y el orgullo¡
  12. Que nos dejemos de rollos, de choradas, de hacer ver lo  que no somos, que eso no sirve pa´na´.
  13. Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.
  14. Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.
  15. Que cuando la vida nos cierra una ventana, sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.
  16. Que las cosas nos lleven a donde sea, pero que nos lleven bien.
  17. Que los cerebros de zafios, hipócritas, memos, mamelucos, corruptos, pesaos, estúpidos, tocapelotas, mentirosos, gilipollas… se reprogramen y entienda que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.
  18. Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.
  19. Que la vida sea siempre un sueño.
  20. Y, que a la vida le demos calidad, porque belleza le sobra.

Tiempo

Tiempo es una palabra

Que empieza y que se acaba

Que se bebe y se termina

Que corre despacio y que pasa deprisa.

Tiempo es una palabra

Que se enciende y que se apaga

Ni se tiene ni se atrapa

No se gira ni se para.

El tiempo no se detiene

Ni se compra ni se vende

No se coge ni se agarra

Se le odia o se le quiere.

Al tiempo no se le habla

Ni se escucha ni se calla

Pasa y nunca se repite

Ni se duerme y nunca engaña.

Tiempo para entender, para jugar, para querer

Tiempo para aprender, para pensar, para saber.

Tiempo para entender, para jugar, para querer

Tiempo para aprender, para pensar, para saber.

Un beso dura lo que dura un beso

Un sueño dura lo que dura un sueño

El tiempo dura lo que dura el tiempo

Curioso elemento el tiempo.

El tiempo sopla cuando sopla el viento…

Qué podemos decir de esta canción, poco, la canción lo dice todo, el tiempo dura lo que dura el tiempo…

“Me causa sorpresa cuando alguien me dice que los artistas tenemos un don especial”. Le preguntaron a Picasso (de nombre Pablo, por cierto) cuándo le venía la inspiración y contesto: “La inspiración no sé muy bien cuando viene, pero cuando me llegue que me pille en el estudio pintando”. El mensaje está clarísimo. La inspiración surge en el trabajo, de las horas que pasas en el estudio dándole vueltas.

¿Vosotros creéis en la pareja? Porque yo no. La pareja es el cementerio del amor.

“La soledades un paso firme que nunca he podido obligarme a dar”. Más vale solo que mal acompañado.

La soledad. Esa sensación maravillosa. Siempre me ha gustado estar solo, conmigo mismo, suelo estar muy a gusto porque este tipo, el Pau Donés, me cae en general, bastante bien, y siempre está maquinando alguna cosa para entretenerme.

De ilusión también se vive. ¿Cómo que de ilusión también se vive? Al revés. ¿Qué sería la vida sin ilusión? Es más, yo vivo solo por ilusión.

Perdonar, pongo y quito comillas cuando habla nuestro Pau, a veces, solo a veces, habla en primera persona, él, otras hablo yo, en tercera, en fin, esas son las grandezas de las letras que según las utilices así parece, lo dejo a gusto del lector, cada cual que interprete. Al principio me ceñía un poco a lo establecido, pero me he dado cuenta que da igual, que cada uno escribe como siente, al que le guste, perfecto y al que no, lo siento…

La Flaca, en la Habana, en la Tasca tomando unos mojitos, entró en el local una mujer de belleza impresionante, con un vestido de gasa roja semitransparente, y en la cara dos soles que sin palabras hablan.

“Que cada uno crea en lo que quiera, porque está claro que hay que creer en algo. Yo creo en las personas, en la naturaleza y en mi mismo, y con eso me apaño. Y respeto cualquier otra creencia, siempre y cuando también me respeten a mí”.

“Al igual que la suerte, el futuro no existe, como tampoco existe San Valentín o el monstruo del lago Ness. Para mí lo que cuenta es el presente, porque me he pasado demasiados años de mi vida haciendo planes de futuro en vez de disfrutar del presente”.

“El día que deje de soñar ya me puedo morir. Los sueños son una parte muy importante de mi vida, y no me refiero a los sueños que tienes mientras duermes, sino a los que te vienen mientras estas despierto”.

“La vida es un regalo, y cuando más paso en este mundo más consciente soy de que las pequeñas cosas, las que por un instante te hacen feliz, pero que sumadas hacen que  vivir sea una experiencia única, irrepetible y fascinante. Uno recibe la muerte en función de cómo ha vivido”.

La teoría de la relatividad: Nada es importante. De verdad que no, o por lo menos no lo suficiente como para jodernos la vida.

Las prisas matan. Deja para mañana lo que puedas hacer hoy.

He relatado y copiado fragmentos de su libro, creo que es mi reconocimiento, mi tributo, me sale así, ya le escribí una entrada en mi blog y esto es una especie de buenos  momentos, que de alguna forma me ha llegado a mi corazón, el libro merece la pena, está lleno de él y, da muchas ganas de vivir, y hasta el último aliento de su vida, así ha sido, ¿qué más puedo decir? Gracias Pau por este libro y por tus maravillosas canciones. Y que lo leáis.

Humo

Ahora, que empiezo de cero

Que el tiempo es humo

Que el tiempo es incierto

Ahora que ya no me creo

Que la vida será un sueño

Ahora que solo el ahora

Es lo único que tengo

Ahora que solo me queda esperar

A que llegue la hora

Ahora que cada suspiro

Es un soplo de vida robada a la muerte

Ahora que solo respiro

Porque solo así podre volver a verte

Ahora, que ya no me importa

Que la vida se vista de negro

Porque a nada le tengo miedo

Porque a nada le tengo fe

A nada le tengo fe

Ni miedo, ni fe

A nada le tengo fe

Ahora que ya no me quiero

Que no me conozco que no me abandona

Abrázame, mi amor te lo ruego

Abrázame fuerte por última vez

Ahora que ya nada espero

Ni siento, ni anhelo, ni nada

Abrázame, fuerte amor te lo ruego

Por si esta fuera la…

La paciencia

Esta mañana leyendo, me ha venido a la cabeza la paciencia, es una palabra, concepto que me encanta y que tiene un poder mágico, tener paciencia, que virtud, vivimos en una sociedad, donde predominan las prisas, todo lo tenemos que hacer deprisa, si tenemos algo que hacer, lo tenemos que hacer ya, las cosas no pueden esperar, para mí, cada cosa, actividad, o lo que tenga que hacer, tiene su tiempo, no es lo mismo hacer algo con ganas, que por obligación y hacerlo regular o mal, prefiero dejar las cosas pasar y cuando sea el momento hacerlas.

Esto me ha ocasionado algún que otro problema, de posponer cosas, por no sentirme con fuerzas o simplemente dejarlo pasar, por… ¿Quién lo sabe? Soy de lo que piensan y así lo siento, que tengo que hacer las cosas cuando creo que las tengo que hacer, a veces prefiero estar tumbado sin hacer nada, aun sabiendo que tengo cosas pendientes, y otro días ando sin parar solucionando cosas, no todos los días son propicios para hacer cosas,(los idus, romanos), tenemos que tener la paciencia suficiente para saber que todas las cosas no tienen solución instantánea, que hay muchas que no dependen de nosotros y que el tiempo es un factor a tener en cuenta en la resolución de los problemas  y sin embargo, lo olvidamos.

Eso no quita, que en ocasiones tenemos que hacer las cosas por obligación, las hacemos y punto, porque vivimos en un mundo que así nos lo impone. Pero creo que esto no es un tema de paciencia sino de sentido común.

En alguna entrada de mi blog, ya he reflexionado acerca  del tiempo, el motor de nuestra vida, lo que le da valor, nos movemos dentro de él, si no fuera a través del tiempo no entenderíamos nuestra vida. Sin el tiempo, todo ocurriría a la vez, la paciencia determina un poco la duración de nuestro tiempo, saber esperar a que llegue el momento de actuar o de hacer o de no hacer, que virtud.

Está mañana desayunando me ha salido esta pequeña reflexión de la paciencia: “La paciencia no solo es esperar, que lo es, también es esperar con ánimo de saber, que las cosas y los procesos tienen su tiempo y ese querer, es la esperanza, de saber…”

Cuando lo escribí, leí, el principio en otra cita, la paciencia no solo es esperar, claro, es más, eso me ha hecho que pensar, el que espera se desespera, esperar tiene la incertidumbre de no saber, cuál será el resultado o si lo que estamos esperando va a cubrir nuestras expectativas, esa cosa incierta que no nos deja vivir, que no nos deja pensar, que se convierte en un problema imaginario y que seguramente en breves momentos tendremos la certeza de lo que va a ocurrir.

Lo que me sorprende es la capacidad que tiene el tiempo de transformarse ante nuestra paciencia, no es lo mismo estar en casa tumbado a la bartola, sin nada que hacer, en donde el tiempo no importa, porque lo tienes, que cuando estás en la consulta del médico, esperando a que te toque, que te desespera.  Cuando uno está en un coche esperando en un semáforo, o en una caravana, tenemos poco aguante o nada, enseguida nos ponemos nerviosos, a pesar de no tener una prisa excesiva, parece que la vida no se nos va en un momento, en esa espera, de desesperanza, cuan complicado somos con el tiempo, como le gusta a nuestra mente jugar con la vida.

Mi padre me decía: “La paciencia es la madre de la ciencia”. Las cosas no suceden por arte de magia, necesitan unos procesos para que pasen, no podemos imaginar plantar una semilla, y que en ese mismo día germine y así todo en la vida, saber que tenemos que esperar y no desesperar en el intento. El que tiene paciencia conseguirá muchos de sus propósitos, el que persiste ante la adversidad, el que no se detiene ante los problemas, busca soluciones  y continua, sigue su meta.

Por el hecho de esperar, estamos en alerta, preparados para lo que pueda suceder, por eso nos agobia tanto, podemos estar un rato, pero mucho se convierte en una pesadilla.

Ser impaciente puede ser una forma de ser, de comportarse, que  debemos de intentar cambiar, de trabajarnos para ser mejor persona y no morir en el intento.

A veces, las menos, somos demasiados pacientes y hay que saber donde está nuestro límite, sin embargo, por lo general ocurre al revés, el vaso se llena demasiado rápido y esa gota desborda nuestra paciencia.

Desde antigüedad la paciencia es un arte, meditar es tener paciencia, para que tu cuerpo se relaje y no impacientarse con todo lo que nos pasa a nuestro alrededor, disfrutar de nuestra presencia, de nosotros, encontrarnos, saber lo que siento en ese momento, perder la sensación del tiempo, que no sea lineal, que las cosas pasen, solo por su propio sentido, sin importar el porqué, que maravilla, el tiempo cuando deja de ser tiempo.

Una pequeña historia que me ha venido a la cabeza, que no sé, si  tiene que ver o no con la paciencia, aunque creo que todo en la vida tiene algo que ver con la paciencia, esa forma de afrontar la vida que nos determina en nuestro comportamiento. Os cuento, a un sabio Yogui, en los últimos momentos de su existencia, le preguntan, nos puede resumir su vida y contesta: “Error, tras error”. Cuanta sabiduría en tres palabras. Creo que sobran las explicaciones, yo me lo repito muchas veces, así es la vida, darte cuenta de que no somos perfectos, que nos equivocamos, una y muchas veces, rectificamos y seguimos, de eso se trata. Cuantas veces he vuelto a empezar, creyendo que esta sería la última…