Una mañana de lunes

Si, todo empieza una mañana de lunes, te levantas como otro día más, intentas que así sea, pero no, es diferente las ganas te abandonan y no sabes porqué, no tienes claro que hacer con el día, bajas a comprar el pan vestido de ciclista, ya sabías que iba a salir con la bici o por lo menos esa decisión ya estaba tomada era como que estaba pensada de antemano sin saberlo.

Cuando me dirijo a la panadería a comprar el pan, por el camino de todos los días, en la carretera veo mucha gente amontonada, me digo: “parece que ha pasado algo y grave”. Cuando me voy acercándome al incidente, observo que un coche en una curva por la que suelo pasar; un BMV se ha salido de la carretera se ha llevado por delante un bolardo y la señal del paso de peatones y un hombre joven tirado en la carretera, en posición fetal y otros dos hombres a su lado intentando consolarle de alguna forma.

En principio parece la cosa grave, me pensaba que el que estaba en el suelo era un peatón que habida sido atropellado, hablando con otros hombres del lugar me comentan, que el que está en el suelo es conductor, un hombre joven en chándal, rubio y de buena presencia, que le había dado un ataque epiléptico o algún tipo de desvanecimiento. En principio la cosa tenía mala pinta, según se van desenvolviéndose los acontecimientos se va arreglando un poco la cosa, con la llegada de una ambulancia, medio lo incorporan y se lo llevan dentro de la ambulancia y parece que la cosa tiene ya otro color, lo que parecía un atropello se convierte en un desmayo y en principio sin más gravedad.

Esto ya me predispone con mal rollito, estas situaciones son feas es como que el cuerpo te lo deja regular, te das cuenta de lo poco que somos de lo de paso que estamos y que en cualquier momento nos vamos y no nos hemos ni dado cuenta, yo paso por ahí muchas veces y perfectamente me podía haber pillado y son cosas que no pensamos, en fin, cambio de tema.

Salgo con la bici de carretera sin rumbo fijo, como el día de antes me fui a Cabo de Gata y sigue haciendo viento, como que quiero cambiar de aires, nunca mejor dicho, me dirijo a la zona de Rioja, hasta allí lo tenía claro, eso era fácil ya desde allí tomaría dirección o bien Alhabia, Alhama, Santa Fe o Tabernas y al final las piernas o la cabeza me han hecho tomar Tabernas, iba sin desayunar y la verdad que a veces no me da nada de hambre pero hoy si, el estomago me venía haciendo ruido y no tenía fuerzas, había pensado desayunar en Rioja y ya con la barriga llena decidir que hacer, cuando llego al bar, como no podía ser de otra forma cerrado, esta situación ya me estaba determinando ir a Tabernas a desayunar, como he mencionado antes, la dirección la había decidido y no podía cambiarla, que tampoco se porqué, pero así era.

Cuando empiezo a enfilar las rectas de Tabernas, veo un bar casa súper cutre y observo que hay varios coches parados y por esas cosas del destino mis piernas se paran y sin saber muy bien porqué, me dirijo a lo que parecía un bar, en la puerta una señora mayor o de mi edad, no sabría decir exactamente con un chica joven creo que no llegaría a la veintena que sería su hija, estaban arreglando las macetas, les estaban quitando los ramajes y hojas secas, saludo cordialmente y no recibo ninguna contestación, me digo a lo mejor son sordas o no están a acostumbradas a ver ciclistas o gente o yo que sé. Paso a tomar el café y parece un bar de hace cuarenta años o más y la cosa que hay un parroquiano tomando un café saludo y me saludan como por compromiso, que gente mas rara, yo sigo en las mías, le pregunto si hacen tostadas y me dice que si.

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Me pone el café y la tostada, me salgo a la puerta que había un par de mesas con unas sillas de la era terciaria, pero me daba igual me apetecía estar al fresco, por cierto dentro del bar, se habían concentrado todas las moscas del desierto y se encontraban todas haciendo remolinos, la verdad que no sé si eso significará algo, pero me llamó la atención, a lo mejor estaban jugando a algún juego de moscas.

Sentado en la calle tomándome el café, llegan dos camioneros de estos que llevan camiones, que son como volquetes, para llevar mineral y uno de ellos, está dándole a un botón para correr una loneta que lleva el camión para proteger la carga y que con el aire no se vuelen partículas o restos del mineral que lleven y el sistema estaba fallando y hacia un ruido rarísimo así como que está atrancado y no puede seguir, pues nada, así sigue el hombre un rato, pienso, este me va a dar la mañana con el ruidito, después de un tiempo dándole que te pego lo arregla y cuando se dirige al bar saluda a las señoras que estaban en la puerta con sus menesteres y de sus bocas no sale ni un mal gesto, jajaja, me lo temía, son sordas o por lo menos a esa conclusión llego en ese momento, error.

Sigo tomándome la tostada y empiezan a hablar entre ellas, lo que parecía Madre e Hija, en un tono normal y sin elevar la voz, ni haciendo cosas raras de sordos para los que no lo somos, ¡Que no son sordas¡ ¿Qué son mal educadas¡ A lo mejor no les han enseñado a saludar y se creen que esos saludos no se refieren a ellas, si no que hablamos solos y en voz alta porque nos apetece o se creerán que los locos somos nosotros.

El bar por dentro era pintoresco, una decoración recargadísima, barroca y con una capa de polvo que no dejaba ver los objetos. Estos se encontraban amontonados, había muchas fotos de películas del oeste y parecía como una tienda de segunda mano, no se si voy a publicar esto en mi blog, pero si lo hago pondré alguna foto que saqué disimuladamente.

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Cuando me dirijo a pagar, me cobran lo mismo que si me lo hubiera tomado en la cafetería más pija de Almería, a pesar de todo la experiencia ha merecido la pena, hay situaciones que te maravillan por lo esperpéntico y raro, me lo pasé bien, pendiente de todo lo que iba sucediendo en el bar.

No me quiero alargar más, la cosa tenía guasa, la salida de la bici bien, después del bar me dió una inyección de fuerza y tenía las piernas enteras, con unas ganas de pedalear tremendas, terminé en el Minihollywood. Y volví a Almería volando, primero porque es cuesta abajo y segundo porque llevaba el aire de culo. Mucha bici y experiencias para contarlas.

 

 

 

 

 

Cosas que pasan

Cuando sale uno con la bicicleta a dar un paseo en lo único que piensas es en pasar un rato agradable y huir un poco de las cosas de la vida, de la monotonía, es dar un salto a la realidad y olvidarte del diario, es disfrutar, es respirar, es tomar un poco de sol, es hacer deporte, es divertirte, es sentir las sensaciones del aire, en resumidas cuentas es estar bien contigo, es salir y conectar con el mundo paralelo del deporte y de la naturaleza y a veces un baño de humildad cuando te pasan lo ciclistas que van como motos y tu te quedas un poco rezagado, pero así es la vida.

Estas mañanas son frescas, a las nueve que es cuando salgo hay entre nueve o diez grados, eso es fresquito, el frío se te instala en las orejas, en los dedos de las manos y de los pies, además procuro no abrigarme demasiado porque cuando vuelvo rondamos los veinte grados y hace calor, calorcito del bueno, él que  calienta.

Mi ruta preferida o mejor una de las dos preferidas en invierno es ir a Cabo de Gata pueblo a desayunar, me encanta, el recorrido me lo sé de memoria y disfruto un montón durante el trayecto, vas viendo el mar y hasta el recorrido se me hace ameno y eso que conozco hasta los baches, esta atracción hacia  la bici, ni yo mismo la sé interpretar es un algo que está más allá de mí,  que se me escapa, es como un magnetismo no explicable.

Esta ruta son sobre treinta Km. en un sentido y otros treinta de vuelta hacen un total de sesenta, parezco las señoritas del un, dos, tres. A una media de veinticinco Km.  por hora tardo sobre una hora y cinco a diez minutos en cada sentido y media hora de desayuno saludable al solecito y vuelvo con las pilas cargadas. Me siento en una mesita en el paseo marítimo, normalmente estoy solo o poco acompañado y me pongo a  una distancia suficiente para tener mi propia intimidad para pensar o meditar en mis cosas y sobre todo para disfrutar de ese momento zen. Hasta aquí todo correcto, normalmente me siento, me pido mi desayuno y  es mi momento de relax, menos hoy.

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Al lado, con una mesa de por medio, se sienta un tipo de mediana edad, diría treinta y tantos cerca de la cuarentena, de los que no paran de hablar por teléfono, que tenía que ir a comer no sé  con quien, se tenía que reunir con fulanita y seguía y seguía como las pilas de duracell, a mí ya me estaba empezando a poner de los  nervios, recuerdo que pensé: que agobio de tío, son los que solo con su presencia te ponen atacado, todavía no me  había fijado bien en él, tan solo cuando se sentó y una mirada de soslayo.

Al poco se sienta una chica morena de cara y nariz afilada, blanquita de piel de unos treinta, bien vestida con tacones altos, de buena presencia y entonces la que empieza a hablar es ella, él ya no puede decir nada. La mayoría de la conversación solo asiente, de verdad que  lo que menos me interesaba en ese momento era enterarme de la conversación, intente desconectar y me puse a mirar en móvil, Twitter, Instagram… para intentar evadirme de sus conversaciones, pero inconscientemente se me iba la cabeza a lo que hablaban, no podía sustraerme a sus historias.

 Empezó a despertar mi curiosidad, gire la cabeza un par de veces disimuladamente para observarlos mejor, él súper bien peinado con la raya en un lado, moreno, cara normal de los que pasan desapercibidos, no hay nada en él que  me llamara la atención, facciones suaves, un tipo normal si no fuera porque era el Jefe y eso tiene otro atractivo. Su vestimenta normal, pantalón de pinzas clarito, camisa y cazadora, todo lo esperado, podía haber llevado chaqueta, parece que le pegaba más. Resumiendo no había nada en él que fuera diferente, que tuviera algún encanto, bueno sí, lo pedante que se mostró al principio por teléfono.

Ella, como ya he dicho morena, delgada, bien vestida, facciones afiladas, buen tipo, por su forma de hablar parecía encantadora o se lo estaba haciendo o las dos cosas a la vez, creo que se lo hacía, le empieza a contar al  principio cosas del trabajo, de reuniones y comidas, me da  la sensación que se conocen poco, porque ella empieza a tirarse flores de lo buena que es y  de lo bien que  lo hace y él asiente o utiliza monosílabos para llevar la conversación, él le dice que por lo que sabe que la tienen en buena consideración. La conversación pasó de Jefe a Empleada a dos amigos charlando, la cosa se relajó y me di cuenta como los dos empezaron a  decirse lo bien que se caían y a tratarse como si se conocieran de más tiempo.

En otro momento de la conversación, ella le cuenta una entrevista de trabajo que tuvo, que se llevó una desilusión, parece ser que son visitadores médicos o representantes de farmacia. Es una entrevista de trabajo para un laboratorio farmacéutico se reúne con el entrevistador,  la reunión va bien y en un momento de la conversación le pregunta: ¿En un futuro como se ve? Esa pregunta la descoloca un poco, piensa que es una pregunta trampa  y no sabe si decir que casada y con hijos o decide, decir la verdad, al final se decide por la verdad y le cuenta que se ve en su farmacia tranquila repartiendo medicamentos a jubilados, de esto deduzco que es farmacéutica, fácil no… Como la entrevista discurre en un buen tono y todo  parecía ir fenomenal no entiende porque no la contrataron y no sabe  que perfil de trabajador querían, que no lo entendía… Su Jefe y ya su amigo y confesor, también le dice que no lo entiende que él si ve en ella las condiciones necearías para ese puesto. Le hace ver que quizás estén buscando a otra persona, que el puesto ya tenga nombre y apellidos, ¿Cómo no te lo van  a dar a ti? Si eres perfecta, bueno, eso ya es de mi cosecha.

La conversación se va relajando y empiezan a hablar de otros temas más mundanos de la vida, ella empieza a ponerse un poco sensual a hablarle  con más cariño y él a escucharla con más atención, sin mirar me dió la sensación que ahora estaban mas cerca, de verdad que yo no me quería inmiscuirme en sus conversaciones, de alguna forma, era como que me lo estaban contando a mi, me querían hacer su cómplice, participe, no se cortaban un pelo, creo que estaban tan a gusto que ni se enteraban que estaban pregonando su rollito a todos los que andábamos por allí.

Empezaron a hablar de  sitios donde podían ir a  comer, que si te ponen este plato, que si me gusta este vino y cosas sin mucha importancia pero que la tiene por la forma que tenían de decirse las cosas, ella era más lista, más sutil y sabía llevar la conversación, se mostraba sensual y se dejaba querer, estaba jugando sus armas, a él el tema lo tenía sobrepasado se dejaba hacer.

Sinceramente ella estaba utilizando sus encantos para hacer con su medio jefe lo que quería, le tenia comiendo en sus manos, la verdad que no sé si se estaba o no insinuándose y si quería o no llegar a más, eso os lo dejo a vosotros que lo penséis, desde luego hubiera hecho lo que hubiera querido con ese hombre, era un títere sin cabeza y ahí lo dejo…

La conversación seguía y yo ya intrigado por los acontecimientos, ellos por supuesto a su rollo y  sin prisas, el tiempo para ellos se había detenido, que mejor sitio para una cita romántica, con el mar de fondo y el sol y la brisa  acariciándote la cara, la verdad que me podía haber quedado más rato, pero ya había escuchado todo lo que tenía que oír, era más de lo mismo.

Lo que no sé que pasaría al final, que harían después de terminar de desayunar, sí se irían a dar un paseo, sí seguirían trabajando, sí después irían a comer, sí se tomarían el día libre, sí seguirían por la tarde y también cenarían. Sí estarían casados o tendrían pareja, sí todo terminó en nada, en una buena amistad, sí terminarían enrollados y tantas y tantas posibilidades. Otro día sigo, podíamos seguir imaginando más situaciones y escenarios, de todas maneras la realidad supera la ficción, por hoy lo dejo que hace un día de sol y hay que aprovecharlo. Un día de bici da para mucho.     

 

 

 

 

 

 

Una mañana de bici

Una mañana de bici y no cualquier mañana una de esas memorable por el día tan maravilloso de primavera, con una pequeña brisa de levante, con un sol radiante de color amarillo intenso; a ambos lados de la carretera, el campo, arbustos, vegetación baja de color verde intenso, sí… en Almería, según vas dándole a los pedales se te presenta el mundo a tus pies, la carretera se hace pequeña y el espacio a tu alrededor grande, tus sensaciones son buenas, los pedaleas van solos y la bici circula a una velocidad de vértigo, lo notas en el viento en la cara y no te cuesta, es de esos días que la fuerza te acompaña y quieres hacer kilómetros, notas esa necesidad de andar y andar, que las ruedas den vueltas y más vueltas, que no te cansas, que no tienes sed, que no tienes hambre, que solo quieres montar en bici…que maravilla…

La semana pasada por circunstancias: mucho viento y una molestia en el hombro no salí ningún día y era una necesidad, quería volar y la vida me ha devuelto, me ha dado ese día, me lo debía y me lo he cobrado con intereses. Todo era perfecto, hay veces que las sensaciones son malas y otros que estas sembrao, hoy era de esos. Al final me he hecho 65 kilómetros, con la bici de carretera he ido  a Cabo de Gata a desayunar, me he comido media tostada de tomate, atún con queso por encima que me ha sabido a gloria, de regreso como me sentía fenomenal me he dado una vuelta por el Toyo para hacer más kilómetros, de camino por la carretera que sale del Toyo me he parado y he cogido unos hinojos. He tirado por el carril bici de la Universidad y me he dado otra vuelta por el Paseo Marítimo. Solo por hacer kilómetros y seguir disfrutando.

Esos días que te sientes lleno, que todo te parece precioso y bello, que te asombras de la grandiosidad de la naturaleza y de la vida, que entiendes porque merece la pena vivir y sabes que es ese día, ese sol, esa brisa, esa sensaciones, esa fuerza, esas ganas, todo eso junto y a correr.

La primavera tiene una fuerza inexplicable, no me extraña que a los cuerpos altera; las plantas florecen y cogen unos colores luminosos, vivos y llenos de luz, los animales se ponen en celo y creo que a todos de alguna forma nos altera y condiciona un poco.

Solo pretendía explicar lo que he sentido esta mañana, como se nota que la bici es una de mis pasiones, tengo algunas más pero creo que ya lo sabéis o lo imagináis, irán saliendo y algunas ya las he contado. De la  bici me gusta todo, creo que lo que más son las ruedas con sus radios, cuando se van montando cruzándose… bueno que me salgo del tiesto. Me gusta  en sus dos vertientes carretera y montaña, no podría decir cual de las dos me atrae más, cuando salimos por las montañas, ramblas y desiertos, me enamoro de esos lugares tan preciosos y me digo, como hay sitios tan bonitos y yo montado en la bici descendiendo por arenales y ramblas, en fin…hay que vivirlo. Y hoy con la de carretera  he volando por el asfalto moviendo el plato grande que ahora es de cincuenta dientes, antes de cincuenta y tres…sigo diciendo lo mismo, hay  un día que me gusta la de montaña y otro la de carretera, es como él que tiene dos novias y no se decide por ninguna, quiere a las dos. En ese caso no sé, en el mío  me puedo quedar con las dos.

Los que amamos la bici, es más que un deporte, es más que un medio de transporte, es más que un entrenamiento, es más que todo eso…es nuestra vida.

 

 

Sedentarismo y bici

Leyendo un artículo de un periódico local de Almería, sobre urbanitas y sedentarismo, nos introduce en el  impacto de la utilización de las bicicletas en las políticas sanitarias y cómo podemos combinarla con una buena distribución y urbanización de las ciudades.

Las políticas sanitarias tienen que contribuir a facilitar entornos saludables y darnos las herramientas necesarias para prevenir enfermedades y como no, combatir el sedentarismo, tenemos que diseñar ciudades más sostenibles, donde primemos el transporte en bicicleta o  caminando que se relacionan con un estilo de vida más saludable, con políticas de transporte activo, que nos ofrecen beneficios para nuestra  salud. Esto se consigue con un esfuerzo de las Administraciones, implementando los carriles bicis, de esta forma se reduce el tráfico de vehículos a motor y propiciamos la práctica diaria de ejercicio físico con todos los beneficios que  se origina en la salud de la población y por supuesto contaminamos menos. Pero, tenemos que hacer más, debemos de compatibilizarlo con una educación vial en los colegios e intentando hacerles ver que el transporte en bicicleta es saludable y que contribuimos a hacer un mundo más preocupado por nuestro entorno; diseñar las ciudades para que exista seguridad entre ciclistas y peatones.

Hay una evidencia científica, las poblaciones que utilizan la bicicleta como medio de transporte, son más saludables y tolerantes. El impacto  de gasto sanitario es menor, ahorramos dinero, tenemos que mirar al futuro y no al presente.

Resumiendo que la inversión en carriles bicis, incide directamente en las políticas de salud publicas y con ello tenemos una sociedad menos enferma, desde las políticas de prevención que son diferentes al gasto sanitario; por ejemplo cuando nos ponemos malitos como consecuencia del sedentarismo y de no mover las piernas, de ir en coche a la vuelta de la esquina a comprar el periódico. Nos hemos vuelto muy comodones. A mover la piernas.

También es cierto, que tenemos que acostúmbranos a esa utilización de la bici como medio de transponte, tenemos que cambiar las rutinas, y ya desde por la mañana estar mentalizarnos que vamos a ir al curro en bicicleta.    Así empezamos el día haciendo deporte cardiovascular y llegamos al trabajo con ganas de afrontar los problemas diarios, no nos agobiamos buscando aparcamiento y no nos estresemos con esos conductores que cuando se montan el  coche se vuelven agresivos y despiadados  hacia el resto de la humanidad, como si todo el mundo les hubiera hecho algo.

Nos pondremos la ropa adecuada, cómoda, y encima un chaleco reflectante, es muy importante que nos vean, a la bici la equipamos con luz trastera y delantera, opcional, y obligatoria si conducimos de noche. Un espejo también nos ira bien para los cambios de carril y lo más importante un casco, nos puede salvar la vida, ya se que todo esto es un coñazo pero a la larga lo agradeceremos y creo que es poco. Los hombres no tenemos problemas con la vestimenta la mayoría llevamos vaqueros y podemos llevar zapatillas de deporte o zapatos, el problema esta en las mujeres, que van arregladitas, y si se ponen el casco se despeinan, pues nada, que se lleven unas zapatillas y cuando lleguen al curro, se ponen los zapatos de tacón, se peinan y a tirar, si queremos buscamos las soluciones.

Otro de los handicap es la meteorología,  el calor o frió según la época del año en la que nos encontremos, en la bici, aunque parezca mentira no se pasa calor, siempre hay un poco de brisa y al ir andando con la bici te da el aire y es gratificante y como los trayectos no son muy largos, no nos da tiempo de sudar, y en invierno nos abrigamos y arreglado. El viento, en Almería también influye a la hora a de coger la bici, el día de viento huracanado, te vas andando y solucionado.

La bici te aporta equilibrio y bienestar que no es poco en esta sociedad estresada por las prisas, queremos hacerlo todo rápido para seguir haciendo cosas, parate y piensa para qué, un ejemplo, yo cojo el coche lo menos posible y casi nunca para ir al centro, si algún día lo cojo por circunstancias, solo con montarme me pongo tenso y ya me he convertido en ese conductor que pita y lleva prisa para llegar a ningún sitio, porque realmente no tengo prisa, el coche es él que me la contagia,  la gente al volante se transforma en ogros con malas formas, se insultan y se gritan. Bueno no quiero dar mucho la tabarra.

Para terminar solo decir que la bici es más que un medio de transporte para los que amamos las dos ruedas es una forma de vida y también es más que un deporte, conlleva una forma de afrontar los quehaceres diarios sabiendo que siempre la tienes al lado,  no te abandonará y puedes recurrir siempre a ella.

El día de la bicicleta.

 

El día 19 de abril fue el Día de la Bicicleta, se celebra en todo el mundo con la finalidad de promover el uso de este medio de transporte y llamar la atención sobre los derechos de los ciclistas, destacar sus beneficios para la salud, para una movilidad sostenible, ayudar al medio ambiente, contaminándolo menos y siendo mas solidario con el resto de los seres que habitamos este planeta, cada uno de los cuales debemos contribuir a hacerlo mas habitable y dejar a nuestros hijos, un mundo por lo menos igual al que heredamos.

Voy a contaros una serie de normas del código de la circulación, en vigor para que se difunda lo más posibles, tanto para los que montamos en bicicleta como los que somos además conductores de vehículos a motor, coches y otros; seamos conscientes, la bici en la carretera es la parte débil y que se nos vea como personas que tenemos padres, hijos, mujeres… que en definitiva somos como ellos, sufrimos y tenemos nuestros problemas, pero que la bici nos ayuda a ser mejores personas.

Resumo las normas que leí en el País Motor:

Primero, las bicis estamos sometidos a las leyes de la circulación con los derechos y obligaciones como los demás vehículos y se nos olvidas que tenemos que cumplirlas, circulamos por las aceras a todo meter y debemos en este caso circular despacio y con mucha precaución pues la aceras son de los peatones, nosotros estamos de prestado y debemos de respetarlos.

Segundo, podemos circular en paralelo y en grupo pero siempre en fila de dos,  debemos ir en fila de uno en curvas y zonas de poca visibilidad, esto es para que nos vean y nos adelante como si fuéramos un vehículo, pues nada los coches nos siguen pitando y nos dicen que nos quitemos que estamos estorbando, encima nos pasan rozando, por favor respeto.

Tercero, sí podemos circular por autovías por el arcén y no por autopistas. Desconocimiento total por parte de los conductores.

Cuarto, no se nos puede pitar, nos asustan y nos podemos caer, esto está multado con  80 €, lo que no dice el código es que se nos pueden dar un toque para enterarnos que viene un coche, de hecho yo lo hago cuando soy conductor.

Quinto, Según el articulo 85 del código de la circulación, cuando nos adelante tienen que dejar un espacio mínimo de 1,5 metros de separación y disminuir la velocidad, si señores ya hay un gran numero de conductores que lo hacen y nos adelantan cuando se puede y se esperan detrás nuestra, esto era impensable hace unos años, concienciación.

Sexto, esta prohibido adelantar a un vehículo cuando en sentido contrario circula un ciclista con multa de 200 € y cuatro punto de penalización en el carnet de conducir, pues nada, día a día observo en mi carnes que eso no se cumple.

Séptimo, se nos puede adelantar, cuando haya línea continua, pues nada los conductores no lo saben y pillan unos cabreos cuando tienen que esperar detrás nuestra, y cuando por fin nos pueden adelantar nos pitan y nos dicen de todo, bueno no todos, la generalización es mala.

Octavo, los ciclistas tenemos prioridad en las rotondas una vez que hayamos entrado, nada de nada nos consideran como elementos extraños y peligrosos que lo único que hacemos es molestar y estorbar.

En todo lo demás se nos debe considerar como vehículos y se nos aplicaran las normas de código de la circulación como a lo demás vehículos a motor.

A los que somos ciclistas y nos apasiona la bici, necesitamos respeto, pero este tiene que ser mutuo, cuando circulamos por los carriles bici debemos ir con precaución, se nos cruzan peatones, padres con niños en bicicleta, patinetes y de todo lo que te puedes imaginar y he sentido en mis carnes como ciclistas me han llamado la atención por ir andando por un carril bici, compresión y tolerancia.

Concienciación para hacer un mundo mas solidario, sostenible y humano, todos cabemos y debemos conciliar, porque coincidimos bicis, coches y peatones. Respeto, no me canso de decirlo y gritarlo, respeto al diferente, al que piensa diferente, al que se siente diferente.

Montando en bici me siento bien, no podría explicarlo, pero lo siento día a día y quiero que se me respete, mucha fuerza para darle a los pedales y ser feliz. Espero y deseo, que estas palabras os resuenen y os acordéis de nosotros cuando circuláis con vuestros coches, con vuestras prisas y que penséis, que queremos llegar a  nuestras casas para estar con nuestra personas queridas y para salir con la bici al día siguiente.