La rueda

Cuando las cosas no quieren salir, poco o nada podemos hacer, tienen su  propia vida y van a su aire, podemos empeñarnos y  querer tener la paciencia necesaria para intentar doblegar al espíritu que las alimenta, pero no, no podemos luchar contra su propia naturaleza. Saber resignarse cuando llega el momento es una cualidad a tener en cuenta, eso que dicen: una retirada a tiempo es una victoria. Eso me estaba pasando a mí, la batalla, no es que la estuviera perdiendo, es que estaba perdida y no me había enterado, todo sucede hasta que dices; hasta aquí hemos llegado.

     Hay una cita que la repito mucho, de la peli de “Gladiator”. Cuando están las tropas Romanas en la frontera de los pueblos Germánicos, uno de los generales le dice a Gladiator: “Hay que saber cuándo se va a ser conquistado” y Gladiator le contesta: “Tu lo sabrías y yo”. Pues eso, yo había sido conquistado y nada, seguía y seguía. Esto está muy relacionado con la entrada anterior de la paciencia. La paciencia y la perseverancia, están muy bien, pero hay que saber cuándo hay que pasar página.

Esto, viene, a un problemilla con una rueda de la bici, lo que parece algo  sin importancia y de poca enjundia, se ha convertido en algo, que me está atormentado y  mi paciencia  ha llegado a su fin, ahora a buscarle otra salida.

En principio, no iba a contar el incidente, solo lo estaba escribiendo como una prueba hacia mi paciencia, eso que nos va minando y minando, como la gota de agua que cae y cae, y termina en un gran charco o algo más.

La rueda de la bici, es  de una MTB, y ahora son tubeless, quiere decir que no tienen cámara, que llevan por dentro un liquido, que es una goma elástica, que tapa los poros ,que si picho, recubre el pinchazo y podemos seguir en ruta. Lo que parece sencillo, rara vez lo es, la rueda pierde aire y la he llevado a arreglarla varias veces para cambiarle los componentes. Analizado las partes que forman la rueda, para intentar explicarlo, ¿qué puede hacer que la rueda pierda aire?, la llanta, un cubre llanta, que es como una cinta aislante que se pone en la llanta cubriendo los radios para que no pierda por ahí, la cubierta, que tiene que ser especial para tubeless y la válvula, que también tiene que ser especial y he comprado la mejor que vi en Internet, pues nada.

Después de salir en varias ocasiones para probarla, se me desinflaba, a la hora o así, y tenía que parar para hincharla. Al día siguiente, no perdía nada de aire. A la mañana siguiente, al ir a verla, la rueda totalmente deshinchada, de verdad, ha sido como una tortura, y por fin la he llevado a otra tienda de reparación de bicis. Esto me ha llevado un mes por lo menos.

Ahora toca esperar, a ver, si cuando me la den va bien, porque creo que la rueda está viva  y su misión en esta vida, es poner a prueba mi paciencia. De momento, a esperar, cuando me la den, os volveré a contar.

Me acaban de llamar para ir a recoger la rueda, parece ser que está arreglada o por lo menos está hinchada, qué no es poco, ahora veremos a ver si la meigas, cumplen con su misión o me dejan en paz. Ah, la misión de las meigas es minar mi paciencia y hacer que se desinfle. Montada la rueda a en la bici, mañana a comprobar lo bien que ha quedado, entre comillas. No quiero tentar a la suerte.

Esta mañana he subido para ver como estaba, con la incertidumbre de la duda, el no saber, había quedado para dar una vuelta, he ido con media hora de antelación para comprobar su estado y, sorpresa la rueda estaba totalmente hinchada, me ha dado un respiro, no las tenía todas conmigo.

No sabía cómo se iba a comportar en marcha, lo normal es que el líquido, que lleva la rueda que es una goma elástica, en el movimiento se fuera metiendo por los poros de la cubierta y  los taponara, de esta forma la rueda quedaría sellada, pero, a pesar de todo, tenía esa cosa en la cabeza, cuando notaba algo raro, empezaba a pensar, ya se está desinflando. Pero no, todo ha ido bien, la rueda no se ha desinflado y creo, que solo creo que ya está arreglada, de todas formas, le daremos otra salida más, y con eso y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

Esta mañana he vuelto a subir, y todo bien, con su aire correspondiente, le daré otra semana y a pasar página.

En la vida nos enfrentamos a situaciones, donde tendremos que tener esa paciencia , que en ocasiones nos falta, lo de la rueda es solo un pequeño ejemplo y, a veces que pronto la perdemos , sí, la vida ya nos manda situaciones extrañas, contra lo que nada podemos hacer, se nos escapa de la manos, el destino nos pone a prueba.

Ha pasado una semana, y un día cualquiera subo para coger la otra bici, la rueda se  había desinflado, ¡no me lo puedo creer¡ ¡Esto qué es¡

Fin, de la rueda y de mi paciencia.

Una mañana de lunes

Si, todo empieza una mañana de lunes, te levantas como otro día más, intentas que así sea, pero no, es diferente las ganas te abandonan y no sabes porqué, no tienes claro que hacer con el día, bajas a comprar el pan vestido de ciclista, ya sabías que iba a salir con la bici o por lo menos esa decisión ya estaba tomada era como que estaba pensada de antemano sin saberlo.

Cuando me dirijo a la panadería a comprar el pan, por el camino de todos los días, en la carretera veo mucha gente amontonada, me digo: “parece que ha pasado algo y grave”. Cuando me voy acercándome al incidente, observo que un coche en una curva por la que suelo pasar; un BMV se ha salido de la carretera se ha llevado por delante un bolardo y la señal del paso de peatones y un hombre joven tirado en la carretera, en posición fetal y otros dos hombres a su lado intentando consolarle de alguna forma.

En principio parece la cosa grave, me pensaba que el que estaba en el suelo era un peatón que habida sido atropellado, hablando con otros hombres del lugar me comentan, que el que está en el suelo es conductor, un hombre joven en chándal, rubio y de buena presencia, que le había dado un ataque epiléptico o algún tipo de desvanecimiento. En principio la cosa tenía mala pinta, según se van desenvolviéndose los acontecimientos se va arreglando un poco la cosa, con la llegada de una ambulancia, medio lo incorporan y se lo llevan dentro de la ambulancia y parece que la cosa tiene ya otro color, lo que parecía un atropello se convierte en un desmayo y en principio sin más gravedad.

Esto ya me predispone con mal rollito, estas situaciones son feas es como que el cuerpo te lo deja regular, te das cuenta de lo poco que somos de lo de paso que estamos y que en cualquier momento nos vamos y no nos hemos ni dado cuenta, yo paso por ahí muchas veces y perfectamente me podía haber pillado y son cosas que no pensamos, en fin, cambio de tema.

Salgo con la bici de carretera sin rumbo fijo, como el día de antes me fui a Cabo de Gata y sigue haciendo viento, como que quiero cambiar de aires, nunca mejor dicho, me dirijo a la zona de Rioja, hasta allí lo tenía claro, eso era fácil ya desde allí tomaría dirección o bien Alhabia, Alhama, Santa Fe o Tabernas y al final las piernas o la cabeza me han hecho tomar Tabernas, iba sin desayunar y la verdad que a veces no me da nada de hambre pero hoy si, el estomago me venía haciendo ruido y no tenía fuerzas, había pensado desayunar en Rioja y ya con la barriga llena decidir que hacer, cuando llego al bar, como no podía ser de otra forma cerrado, esta situación ya me estaba determinando ir a Tabernas a desayunar, como he mencionado antes, la dirección la había decidido y no podía cambiarla, que tampoco se porqué, pero así era.

Cuando empiezo a enfilar las rectas de Tabernas, veo un bar casa súper cutre y observo que hay varios coches parados y por esas cosas del destino mis piernas se paran y sin saber muy bien porqué, me dirijo a lo que parecía un bar, en la puerta una señora mayor o de mi edad, no sabría decir exactamente con un chica joven creo que no llegaría a la veintena que sería su hija, estaban arreglando las macetas, les estaban quitando los ramajes y hojas secas, saludo cordialmente y no recibo ninguna contestación, me digo a lo mejor son sordas o no están a acostumbradas a ver ciclistas o gente o yo que sé. Paso a tomar el café y parece un bar de hace cuarenta años o más y la cosa que hay un parroquiano tomando un café saludo y me saludan como por compromiso, que gente mas rara, yo sigo en las mías, le pregunto si hacen tostadas y me dice que si.

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Me pone el café y la tostada, me salgo a la puerta que había un par de mesas con unas sillas de la era terciaria, pero me daba igual me apetecía estar al fresco, por cierto dentro del bar, se habían concentrado todas las moscas del desierto y se encontraban todas haciendo remolinos, la verdad que no sé si eso significará algo, pero me llamó la atención, a lo mejor estaban jugando a algún juego de moscas.

Sentado en la calle tomándome el café, llegan dos camioneros de estos que llevan camiones, que son como volquetes, para llevar mineral y uno de ellos, está dándole a un botón para correr una loneta que lleva el camión para proteger la carga y que con el aire no se vuelen partículas o restos del mineral que lleven y el sistema estaba fallando y hacia un ruido rarísimo así como que está atrancado y no puede seguir, pues nada, así sigue el hombre un rato, pienso, este me va a dar la mañana con el ruidito, después de un tiempo dándole que te pego lo arregla y cuando se dirige al bar saluda a las señoras que estaban en la puerta con sus menesteres y de sus bocas no sale ni un mal gesto, jajaja, me lo temía, son sordas o por lo menos a esa conclusión llego en ese momento, error.

Sigo tomándome la tostada y empiezan a hablar entre ellas, lo que parecía Madre e Hija, en un tono normal y sin elevar la voz, ni haciendo cosas raras de sordos para los que no lo somos, ¡Que no son sordas¡ ¿Qué son mal educadas¡ A lo mejor no les han enseñado a saludar y se creen que esos saludos no se refieren a ellas, si no que hablamos solos y en voz alta porque nos apetece o se creerán que los locos somos nosotros.

El bar por dentro era pintoresco, una decoración recargadísima, barroca y con una capa de polvo que no dejaba ver los objetos. Estos se encontraban amontonados, había muchas fotos de películas del oeste y parecía como una tienda de segunda mano, no se si voy a publicar esto en mi blog, pero si lo hago pondré alguna foto que saqué disimuladamente.

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Cuando me dirijo a pagar, me cobran lo mismo que si me lo hubiera tomado en la cafetería más pija de Almería, a pesar de todo la experiencia ha merecido la pena, hay situaciones que te maravillan por lo esperpéntico y raro, me lo pasé bien, pendiente de todo lo que iba sucediendo en el bar.

No me quiero alargar más, la cosa tenía guasa, la salida de la bici bien, después del bar me dió una inyección de fuerza y tenía las piernas enteras, con unas ganas de pedalear tremendas, terminé en el Minihollywood. Y volví a Almería volando, primero porque es cuesta abajo y segundo porque llevaba el aire de culo. Mucha bici y experiencias para contarlas.

 

 

 

 

 

GUADIX-ALMERÍA EXPERIENCE en BTT 105 KM

He participado en una marcha ciclo turista con BTT, desde Guadix a Almería, trascurre por ramblas, caminos, pistas, senderos, cuestas y descensos, con un desnivel de 800 metros positivos, en 104 kilómetros casi ni se nota. La prueba está muy bien organizada, nos llevan desde Almería en autobús y a nuestras bicis en un camión, un detalle del transporte que me llamó la atención, desmontan la rueda delantera y le ponen un corcho en el eje, giran el manillar, una vez giradas le cogen la rueda con bridas, así toda las bicis van en fila y no se estorban los manillares y pueden ir más bicis.

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A mi me ha gustado, me lo he pasado muy bien, la hora de la quedada era a las 6,30 horas, en teoría teníamos que estar antes para poder montar las bicis al camión, yo como siempre he llegado con tiempo y nada mas llegar un chaval muy amable, creo que era de la organización me ha brindado su ayuda, la verdad que entre que era de noche y sin gafas y lo poco que veo, como que no era capaz de quitar el tornillo pasa ruedas y muy agradecido.

Montadas las bicis esperando a los Compis, nos montamos en el autobús y camino a Guadix, parecía una excursión de cuando éramos pequeños en el cole e íbamos de excursión, bueno de excursión íbamos, una horita más o menos, en un momento en nuestro destino, hablando y contando batallitas.

Al llegar a Guadix recogemos las bicis del camión, las van bajando una a una y van diciendo: “Esta de quién es”, la mayoría de la gente se ha había ido a tomar café y no aparecían por ningún sitio, las fuimos dejando por el suelo por dónde pillábamos, cuando tocó la mía, ya me despreocupé del resto, le quité las bridas, la monté y ahora si era el momento de tomar algo, como no habíamos desayunado por lo temprano que era. En el autobús nos habían dicho que el desayuno era en Abla a 40 kilómetros, durante el camino me había comido una barrita para llevar algo sólido en el cuerpo para empezar la marcha, nos dirigimos a un café que estaba cerca de donde habíamos parado, y como era de suponer todos los ciclistas estaban allí, el bar súper lleno y encima teníamos que hacer cola para entrar al servicio, en fin, empezamos bien, vemos como la gente está tomando churros y tostadas, nosotros pensamos en tomar churros, pero solo lo pensamos, porque luego lo comentamos, pero fuimos consecuentes y solo tomamos café con leche, en teoría el desayuno estaba cerca; a 20 kilómetros o así estaba el primer avituallamiento había frutas, plátanos, naranjas y chinitos partidos, bueno y bebidas agua e isotónicas.

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En al salida, estábamos un poco despistados, preguntamos y nos dijeron que nos concentráramos en una plaza, no explicaron un poco como iba a transcurrir la prueba que había uno que iría el primero con un walky y que habría más con walkys, más un coche escoba y una ambulancia.

En la salida empezamos a andar despacio y con mucha precaución, estamos muchas bicis y nos podemos chocar, vamos como en dos carriles y nos vamos cambiando según los baches, al principio bajamos por unas ramblas verdes con árboles e incluso había un poco de agua pero solo una muestra, la sensación del sol y primer frescor pronto se tradujo en calor, el primer avituallamiento como ya dije estaba sobre los 20 kilómetros, y ahí empezamos a quitarnos la ropa. Empecé con manguitos, chaleco cortavientos y me quede con un culote corto y maillot de manga corta, me encanta, es como más me gusta, no soporto la sensación de calor en la bici, prefiero pasar un poco de frío. Como ya he dicho avituallamiento sólido y liquido y a seguir para no enfriarnos. Íbamos paralelos a las vías del tren, por Los Llanos del Marquesado.

Casi sin darnos cuenta llegamos a Abla, donde teníamos pagado un café con leche y una media tostada, la marcha trascurría muy tranquila, pero vamos deprisa acompañaba el tiempo y un pequeño desnivel hacia abajo, muchos tramos a 30 km/h y más, le vas dando a los pedales y no te enteras. En el bar pedimos media de atún con tomate; estaba allí la marabunta y los camareros como siempre lentos no, lo siguientes, se armaron un lío de dos pares, al final nos la pudimos tomar, nos costó lo más grande y seguimos la marcha.

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Ahora tocaba creo el tramo mas complicado hasta Las Alcubillas, con algunas rampas duras, pero se subían muy bien había buen firme y la bici se agarraba bien, no se puede decir que hubiera ningún tramo técnico, ni complicado, no me vi en ningún tramo apurado o diciéndome ¿esto qué es? Llagamos a Las Alcubillas y había un avituallamiento sólido y liquido, comemos un poco y a seguir, ahora nos tocaban las ramblas del Desierto de Tabernas y era territorio conocido. En uno de esos descensos me pasé de frenada teníamos que girar a la izquierda para subir por el Camino Romano, llamado por nosotros la muralla china, iba lanzado con el plato grande e intenté hacer un giro de 180 grados y me quedé clavado en la arena y como no podía ser de otra manera al suelo, nada poca cosa, rasguños y cosas de ciclistas.

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Seguimos por el Camino Romano con unas rampas duras, pasamos al lado se Santa Fé y llegamos a Gádor y cerca de Rioja uno de mis compis pincha, nos paramos para arreglarlo y tardamos un poco, reventamos una cámara y la otra le tuvimos que arreglar el pinchazo y empiezan a adelantarnos ciclistas pero unos pocos y cuando nos damos cuenta vemos al coche escoba, nos habíamos quedado los últimos, jajaja, no me lo podíamos creer en nuestra opinión, la mayoría de los ciclistas siguieron por la rambla y no tiraron por el camino Romano, eso que se perdieron, porque nos adelantaron poca gente. Seguimos la marcha y adelantamos a todos los que íbamos viendo para no quedarnos los últimos, era ya por un poco de orgullo, aunque eso era lo de menos, todavía nos quedaba un avituallamiento en Rioja, ya sin hambre, cogí algunos trozos de chinitos y ahora si de camino al Almería.

La ruta bien, fue divertida y amena, no se me hizo larga en ningún momento paramos los cuatro avituallamientos y el pinchazo. Hicimos una media de 20 km/hora en movimiento, que está bastante bien y sobre seis hora y media en total. Dispuesto a repetirla el año que viene.

 

Cosas que pasan

Cuando sale uno con la bicicleta a dar un paseo en lo único que piensas es en pasar un rato agradable y huir un poco de las cosas de la vida, de la monotonía, es dar un salto a la realidad y olvidarte del diario, es disfrutar, es respirar, es tomar un poco de sol, es hacer deporte, es divertirte, es sentir las sensaciones del aire, en resumidas cuentas es estar bien contigo, es salir y conectar con el mundo paralelo del deporte y de la naturaleza y a veces un baño de humildad cuando te pasan lo ciclistas que van como motos y tu te quedas un poco rezagado, pero así es la vida.

Estas mañanas son frescas, a las nueve que es cuando salgo hay entre nueve o diez grados, eso es fresquito, el frío se te instala en las orejas, en los dedos de las manos y de los pies, además procuro no abrigarme demasiado porque cuando vuelvo rondamos los veinte grados y hace calor, calorcito del bueno, él que  calienta.

Mi ruta preferida o mejor una de las dos preferidas en invierno es ir a Cabo de Gata pueblo a desayunar, me encanta, el recorrido me lo sé de memoria y disfruto un montón durante el trayecto, vas viendo el mar y hasta el recorrido se me hace ameno y eso que conozco hasta los baches, esta atracción hacia  la bici, ni yo mismo la sé interpretar es un algo que está más allá de mí,  que se me escapa, es como un magnetismo no explicable.

Esta ruta son sobre treinta Km. en un sentido y otros treinta de vuelta hacen un total de sesenta, parezco las señoritas del un, dos, tres. A una media de veinticinco Km.  por hora tardo sobre una hora y cinco a diez minutos en cada sentido y media hora de desayuno saludable al solecito y vuelvo con las pilas cargadas. Me siento en una mesita en el paseo marítimo, normalmente estoy solo o poco acompañado y me pongo a  una distancia suficiente para tener mi propia intimidad para pensar o meditar en mis cosas y sobre todo para disfrutar de ese momento zen. Hasta aquí todo correcto, normalmente me siento, me pido mi desayuno y  es mi momento de relax, menos hoy.

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Al lado, con una mesa de por medio, se sienta un tipo de mediana edad, diría treinta y tantos cerca de la cuarentena, de los que no paran de hablar por teléfono, que tenía que ir a comer no sé  con quien, se tenía que reunir con fulanita y seguía y seguía como las pilas de duracell, a mí ya me estaba empezando a poner de los  nervios, recuerdo que pensé: que agobio de tío, son los que solo con su presencia te ponen atacado, todavía no me  había fijado bien en él, tan solo cuando se sentó y una mirada de soslayo.

Al poco se sienta una chica morena de cara y nariz afilada, blanquita de piel de unos treinta, bien vestida con tacones altos, de buena presencia y entonces la que empieza a hablar es ella, él ya no puede decir nada. La mayoría de la conversación solo asiente, de verdad que  lo que menos me interesaba en ese momento era enterarme de la conversación, intente desconectar y me puse a mirar en móvil, Twitter, Instagram… para intentar evadirme de sus conversaciones, pero inconscientemente se me iba la cabeza a lo que hablaban, no podía sustraerme a sus historias.

 Empezó a despertar mi curiosidad, gire la cabeza un par de veces disimuladamente para observarlos mejor, él súper bien peinado con la raya en un lado, moreno, cara normal de los que pasan desapercibidos, no hay nada en él que  me llamara la atención, facciones suaves, un tipo normal si no fuera porque era el Jefe y eso tiene otro atractivo. Su vestimenta normal, pantalón de pinzas clarito, camisa y cazadora, todo lo esperado, podía haber llevado chaqueta, parece que le pegaba más. Resumiendo no había nada en él que fuera diferente, que tuviera algún encanto, bueno sí, lo pedante que se mostró al principio por teléfono.

Ella, como ya he dicho morena, delgada, bien vestida, facciones afiladas, buen tipo, por su forma de hablar parecía encantadora o se lo estaba haciendo o las dos cosas a la vez, creo que se lo hacía, le empieza a contar al  principio cosas del trabajo, de reuniones y comidas, me da  la sensación que se conocen poco, porque ella empieza a tirarse flores de lo buena que es y  de lo bien que  lo hace y él asiente o utiliza monosílabos para llevar la conversación, él le dice que por lo que sabe que la tienen en buena consideración. La conversación pasó de Jefe a Empleada a dos amigos charlando, la cosa se relajó y me di cuenta como los dos empezaron a  decirse lo bien que se caían y a tratarse como si se conocieran de más tiempo.

En otro momento de la conversación, ella le cuenta una entrevista de trabajo que tuvo, que se llevó una desilusión, parece ser que son visitadores médicos o representantes de farmacia. Es una entrevista de trabajo para un laboratorio farmacéutico se reúne con el entrevistador,  la reunión va bien y en un momento de la conversación le pregunta: ¿En un futuro como se ve? Esa pregunta la descoloca un poco, piensa que es una pregunta trampa  y no sabe si decir que casada y con hijos o decide, decir la verdad, al final se decide por la verdad y le cuenta que se ve en su farmacia tranquila repartiendo medicamentos a jubilados, de esto deduzco que es farmacéutica, fácil no… Como la entrevista discurre en un buen tono y todo  parecía ir fenomenal no entiende porque no la contrataron y no sabe  que perfil de trabajador querían, que no lo entendía… Su Jefe y ya su amigo y confesor, también le dice que no lo entiende que él si ve en ella las condiciones necearías para ese puesto. Le hace ver que quizás estén buscando a otra persona, que el puesto ya tenga nombre y apellidos, ¿Cómo no te lo van  a dar a ti? Si eres perfecta, bueno, eso ya es de mi cosecha.

La conversación se va relajando y empiezan a hablar de otros temas más mundanos de la vida, ella empieza a ponerse un poco sensual a hablarle  con más cariño y él a escucharla con más atención, sin mirar me dió la sensación que ahora estaban mas cerca, de verdad que yo no me quería inmiscuirme en sus conversaciones, de alguna forma, era como que me lo estaban contando a mi, me querían hacer su cómplice, participe, no se cortaban un pelo, creo que estaban tan a gusto que ni se enteraban que estaban pregonando su rollito a todos los que andábamos por allí.

Empezaron a hablar de  sitios donde podían ir a  comer, que si te ponen este plato, que si me gusta este vino y cosas sin mucha importancia pero que la tiene por la forma que tenían de decirse las cosas, ella era más lista, más sutil y sabía llevar la conversación, se mostraba sensual y se dejaba querer, estaba jugando sus armas, a él el tema lo tenía sobrepasado se dejaba hacer.

Sinceramente ella estaba utilizando sus encantos para hacer con su medio jefe lo que quería, le tenia comiendo en sus manos, la verdad que no sé si se estaba o no insinuándose y si quería o no llegar a más, eso os lo dejo a vosotros que lo penséis, desde luego hubiera hecho lo que hubiera querido con ese hombre, era un títere sin cabeza y ahí lo dejo…

La conversación seguía y yo ya intrigado por los acontecimientos, ellos por supuesto a su rollo y  sin prisas, el tiempo para ellos se había detenido, que mejor sitio para una cita romántica, con el mar de fondo y el sol y la brisa  acariciándote la cara, la verdad que me podía haber quedado más rato, pero ya había escuchado todo lo que tenía que oír, era más de lo mismo.

Lo que no sé que pasaría al final, que harían después de terminar de desayunar, sí se irían a dar un paseo, sí seguirían trabajando, sí después irían a comer, sí se tomarían el día libre, sí seguirían por la tarde y también cenarían. Sí estarían casados o tendrían pareja, sí todo terminó en nada, en una buena amistad, sí terminarían enrollados y tantas y tantas posibilidades. Otro día sigo, podíamos seguir imaginando más situaciones y escenarios, de todas maneras la realidad supera la ficción, por hoy lo dejo que hace un día de sol y hay que aprovecharlo. Un día de bici da para mucho.     

 

 

 

 

 

 

La Desértica. Segunda parte

Retomo el tema dónde lo dejé esperando la salida, estamos en un sin vivir, por la lluvia ponte chubasquero, quítate chubasquero, encima se me ha roto la cremallera, ésas cosas del querer, será la segunda o tercera vez que me lo pongo, pues nada, el cierre la parte del final se ha desprendido, menos mal que con un imperdible que he podido coger de los dorsales, hemos hecho un apaño y ahora me lo tengo que quitar y poner por la cabeza, al final he decidido no ponérmelo, me estaba dando mal fario.

La salida es muy emocionante estamos todos nerviosos y solo queremos salir y empezar a darle a los pedales, se ven bicicletones (bicis caras) y por lo menos te recreas la vista. Hablamos de cosas incoherentes, estamos más pendientes de todo lo que pasa a nuestro alrededor quieres vivirlo intensamente. Va llegando la hora, un Speaker, animador en español no para de hablar, de hacer arengas y dándonos muchos ánimos y diciéndonos lo bueno que somos, muy típico militar, esto acompañado de una música marchosa a tope, nos hace levantar las manos varias veces. Unas palabras del General de la Legión y del Alcalde de Almería y el bombazo de salida, echamos a andar muy lentamente, los cuatro o cinco primeros kilómetros son de paseo, es una salida neutralizada.

Seguimos andando muy despacio, en la primera rotonda, empiezan a pasarte otros ciclistas, te adelantan por la derecha por la izquierda por todos los sitios, da la sensación que les falta tiempo, con 100 kms por delante por favor, con las prisas, tenemos que tener mucho cuidado, te puedes caer en esos momentos por la impaciencia de algunos, desde los primeros kilómetros veo alguna caída y gente parada con pinchazos.

Desfilamos por la Avenida de la Vega de Acá, seguimos por la Avenida del Mediterráneo, Sierra Alhamilla y entramos por caminos para dirigirnos al cuartel de la Legión en Viator, lo cruzamos de ahí a los Baños de Sierra Alhamilla, la subimos por una vertiente de tierra hay tramos empinados, pero bien, acabamos de salir y tenemos fuerzas, vamos tranquilos y guardando energías que nos van a hacer falta, descendemos por la carretera hasta la mitad más o menos y volvemos a los caminos de tierra, pasamos por los decorados de las pelis y por una vereda de palmeras de ensueño. Cruzamos la carretera Nacional cerca de Huércal de Almería y vamos hacia una zona que la llaman de la Central Eléctrica, hay unas cuestas eléctricas nunca mejor dicho, las subimos despacio ya la conocemos, a continuación unos descensos rápidos y unas cuestas muy empinadas, me bajo en algunos tramos, bien por la subida, bien por las otras bicis que se paran y porque es fácil perder el equilibrio.

Seguimos y llegamos a la Presa a unos 8 kms de Almería, cerca ya de un avituallamiento sólido, bocatas de jamón, barritas, cervezas sin alcohol, agua, acuarios… Cada 10 kms había avituallamientos líquidos y sólidos nos daban higos, orejones, almendras, plátanos, naranjas y más cosas que no me acuerdo. Todo servido por legionarios majísimos, simpatiquísimos, no paraban de animarnos, por favor, que buena gente, yo de mayor quiero ser como ellos, me han encantado. En este punto me paro y me como mi bocata de jamón como si no hubiera un mañana, disfruto de cada bocado y con mi cerveza sin alcohol me sabe a gloria, pero no me podía quedar mucho rato, hacia frío y me podía enfriar y luego cuesta empezar a darle a los pedales. Un tema interesante que todavía no he tocado; ni una gota de agua y todo el terreno en perfectas condiciones, de momento no me lo podía creer, todos pensábamos en algún tramo nos lloverá de momento nos vamos librando, seguimos cruzando los dedos.

Ahora tocaba una parte complicada la subida a la Peseta, es una zona muy pedregosa y por el tamaño de las piedras de difícil circulación para ciclistas vamos dando saltos y terminas hasta los mismísimos de tanta acrobacia, pero mira por donde después de la lluvia y el paso de los otros ciclistas habían un sendero y ahí íbamos todos en fila india, bien, mejor de lo esperado. Cuando llegamos a lo alto, avituallamiento de higos, almendras y líquidos. Me tiro rápido para el descenso, lo conozco bien y me resulta fácil y llegamos a Enix de ahí al Marchal de Antón López y a subir las súper cuestas, tramo complicado vamos muy despacio, pero vamos subiendo, a ratos me paro y subo andando depende un poco de la gente y de mis fuerzas.

Seguimos y seguimos dando a los pedales y llegamos a un alto, pero no a un alto cualquiera si no a uno que nos indica que las cuestas se han terminado o por lo menos lo que es subir y subir, la gente se abriga y para abajo, yo la verdad que no me puse el cortaviento ni una vez en toda la carrera, jajaja, solo en la salida, me lo quité y se acabo el cortaviento, y eso que pensábamos que iba a estar lloviendo todo el tiempo.

Ahora tocaba descensos rápidos por senderos y veredas, me animo un poco, he ido toda la carrera controlado, reservando fuerzas, quedan sobre 20 kms y me encuentro bien, mucho mejor de lo esperado, voy descendiendo deprisa, tengo un pequeño susto con una cala, se me sale y me doy en la espinilla y ahí se acaba mi entusiasmo, a partir de ese momento más tranquilo todavía, me doy cuenta que ahora lo importante es llegar bien y dejarme de tonterías y de los tiempos, sigo descendiendo y veo a otro ciclista con la bici andando le pregunto y me dice que tiene un problema mecánico con la rueda, intento ayudarle pero nos faltan unos alicates para quitar una válvula y lo tengo que dejar, en el fondo me da pena, eso era por el kilómetro 90, tenía que hacerse 10 andando con la bici, me imagino que llegaría, sigo pensando la suerte que tengo, que voy montado en la bici y todo ha ido bien, tanto mecánicamente, como de fuerzas, como de cabeza, de todo, sigo dando gracias y me voy recreando un poco, ahora si, por donde voy pasando, dándole a los pedales como si no fuera conmigo, como si no hubiera un mañana, como si estuviera de paseo, una sensación de bienestar, no me siento cansado, me siento una persona nueva, con nuevo espíritu y con fuerzas para seguir, empiezo a ver a marchadores, nos meten por un lado de la rambla y a ellos por el medio y luego por el paseo marítimo pegado a la playa .

Primero por Aguadulce y luego Roquetas, me da la sensación que no llego, al final se me está haciendo largo y de pronto la meta, hay vallas y mucha gente animándote, voy despacio, me adelantan algún ciclista, quiero saborear la meta, por fin la cruzo y me dan una medalla conmemorativa.

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Cuando llego no quiero nada, solo quiero estar tranquilo, que me dejen solo, es mi momento y me digo a mi mismo “Conseguido” era como un reto personal, llevábamos toda la semana con previsiones de lluvias torrenciales, en fin que no cayó ni una gota, lo que es la vida, me relajo un poco y veo que todo el mundo va hacia un sitio para coger la sudadera conmemorativa, así que la tranquilidad dura poco en la casa del pobre, vamos a las colas otra vez, es verde con el escudo de la Legión y de la Desértica y luego veo otra cola para pasar al recinto, ando un poco perdido y llamo a mi amigo Ricardo que ya ha llegado y me dice: qué está en la cola para los macarrones, una comida de rancho que nos dan los militares, me acompaña dejamos la bici y nos ponemos de nuevo en la cola, nos dan una bandeja tipo militar, pero de plástico, con macarrones, patatas fritas, consomé, dos filetes de lomo, jamón de York, coca-cola y yogur, comemos lo que podemos al principio parece que no tenemos mucho hambre, pero nos ponemos a comer y nos comemos casi todo.

Nos vamos rápido, vienen a por nosotros, gracias Maria, es la mujer de Ricardo y se agradece estamos en Roquetas de Mar y tenemos que ir a Almería. Llego con la bici llena de barro y la dejo en el trastero a fecha de hoy tres días después sigo sin lavarla, en fin, me ducho rápido, me estaban esperando y ahora sí, la merecida cerveza, estoy como en una nube, parece que esta vida no va conmigo, como que me viene un poco impuesta, supongo que será un poco por el cansancio acumulado, estoy deseando pillar la cama y a dormir, mañana reflexionaré un poco lo que he sentido por hoy lo dejo aquí…

Han pasado unos días más y mis sensaciones son contradictorias, la experiencia me encantó, es una lucha interna contra ti, tú contra la carrera, contra el tiempo, contra todo, estás presente y eso te hace fuerte. La carrera es larga y hubo momentos de todo, lo que sí puedo decir que las fuerzas no me abandonaron en ningún momento, tampoco me planteé, ni se me paso por la cabeza la idea: “que estaba haciendo aquí”, no sé, el espíritu de la prueba me atrapó y yo era uno más de muchos que no pensábamos, solo le dábamos a los pedales, éramos carrera, éramos Desértica, vaya sensación de plenitud, de ser todo.

Me pregunto: ¿Repetirás el año que viene? Sinceramente no lo sé, soy de los que piensan, que las cosas tenemos que hacerla porque nos apetece y en este caso queda casi un año y no puedo saber las ganas que tendré, ya veremos lo que nos dice la vida.

Personalmente, todo lo que hacemos en nuestra vida, como dicen en Gladiator, tiene un eco en la eternidad, es broma, nos aporta algo y nos sirve para darnos cuenta, que podemos conseguir muchas más cosas de las que pensamos, que todo está en nuestra cabeza y somos capaces de mucho más de lo que creemos, solo tenemos que estar convencidos que sí podemos hacerlo.

La Desértica. Primera parte

La Desértica en su segunda edición es una carrera de ultra-fondo, en modalidad de marchadores y bicicletas de montaña MTB que sale y corre por Almería y municipios limítrofes y que termina en Roquetas de Mar. Los municipios que recorre son: Almería, Viator, Huercal de Almería, Pechina, Enix, Félix y Roquetas de Mar. Esta carrera esta organizada por la Legión, mas concretamente por el Tercio Juan de Austria.

En esta segunda edición, estamos inscritos sobre 5.000, 3.000 en MTB y 2.000 marchadores, la prueba en bicicleta consta sobre 100 kilómetros y con un desnivel acumulado de 2.600 metros y en marcha sobre 70 kilómetros y 2.000 de desnivel acumulado. La prueba es dura, muy dura, yo no la hice el año pasado pero sí mis compañeros de bici y terminaron bastante cansados, por no decir otra cosa, hay rampas que tienes que bajar de la bicicleta es imposible subirlas y encima con tantas bicis y todos en fila es difícil en algunos tramos guardar el equilibrio.

Esto lo estoy contando dos días antes de la prueba y nos ha entrado a todos un canguele, hay una previsión de lluvia torrenciales del cien por cien, como nunca se ha visto en Almería, estamos todos un poco en expectativas y mirando las previsiones continuamente, también es cierto que en Almería con el tema del tiempo se equivocan bastante, me imagino que será por los vientos, aquí siempre se ha dicho que llueve cuando el viento sopla de poniente, cuando mires para Aguadulce y lo veas todo negro, malo, échate a temblar que seguro que te mojas.

Todo indica que la prueba se va a celebrar, la organización ha dicho que ese mismo día de la carrera a las ocho de la mañana, comentarán si hay algún cambio, lo van a dejar todo hasta el último momento, vaya, vaya… para ver si realmente se puede recorrer el circuito por dónde tenían previsto o habrá algún cambio; las ramblas y otra zonas estarán muy embarradas y puede haber riadas y creo que la seguridad es lo primero, yo desde esta tribuna creo que van a quitar algún tramo, como lo estoy escribiendo dos días antes y lo retomaré día a día hasta que pase la prueba y os cuente mi experiencia, veremos a ver si me equivoco.

Cuando decidí que iba a participar en la carrera, me propuse tomármelo en serio o por lo menos un poco más de lo normal en relación con mis salidas con las bicis, bien con la de carretera o bien con la de montaña. En mi día a día salgo con la bici cuando me apetece y me lo tomo con tranquilidad, salgo a disfrutar de la naturaleza, del deporte, de mis sensaciones, de estar un rato con los amigos, de charlar; la bici da mucho de si, es el mejor Psicólogo, nos contamos nuestras cosas, que me encanta, nos lo pasamos genial. Pero esto era otra cosa, había que tomárselo en serio, salir en verano con la solanera, había que madrugar mucho, había que salir con ganas y sin ganas y había que dedicarle tiempo, en resumen tenía que hacer un esfuerzo, a pesar de lo que me gusta, era algo más y yo soy poco sufrido, eso de sufrir por sufrir, como que no, pero bueno, ya me había comprometido conmigo mismo y debía de estar a la altura de las circunstancias, sabia que sufrir se iba a sufrir pero había que ir bien entrenado.

Al final creo que he llegado bien, nunca se está al cien por cien por circunstancias que te pueden pasar, sopesando estoy genial, físicamente bien y mentalmente preparado para sufrir, pero por supuesto para disfrutarla en cada kilómetros o por lo menos para sentirla en mis piernas y en mi cabeza, es importante dormir bien la noche de antes, un poco por los nervios, por si llueve y por un montón de cosas que te pasan por la cabeza, eso entra dentro de lo que puede pasar, te imaginas la carrera en tu mente, lloviendo a mares, en fin…mañana seguiré…

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A un día de la Desértica, el día ha amanecido nublado y con un frescor que no es normal por estas tierras, he mirado las previsiones y no daban ni una gota de agua durante la mañana, así que me he ido andando a la Feria del Corredor, habíamos quedado los Compis de las bicis para desayunar y recoger los dorsales. Ha pasado lo que tenía que pasar, que se ha pasado toda la mañana lloviendo, no muy fuerte pero lo suficiente para desmejorar la Feria, hemos cogido los dorsales, la camiseta conmemorativa y alguna otra cosa que nos han dado, la verdad que lo tienen muy bien montado, como la mano de obra es gratis, los Caballeros Legionarios, son súper agradables y haciéndote todo mas fácil, nos hubiera gustado estar más tiempo y verlo todo con mas detenimiento pero esa lluvia era un incordio.

En Almería en estos días previos también habían dado mucha lluvia y no ha caído casi nada en comparación con la previsiones, mañana han dado lluvia seguro desde las 8 hasta las 11 de la mañana. En fin a ver lo que pasa, los comentarios de la organización que hasta las 8 no dicen si modifican el recorrido y que la prueba se realizara sí o sí. Mañana os diré como ha seguido el tema, bueno mejor pasado, mañana no creo que esté para nada…

Ese mismo día por la noche volvemos a dar una vuelta por la Feria del Corredor, han venido mi Hermano y unos amigos, hay un ambiente majísimo, se notaba la gente de fuera que acababan de llegar con familias completas y muchos grupos de amigos, se respiraba mucho deporte. Luego, lo que pasa familia y demás, había que tomar unas cañas, el momento había que mojarlo.

Retomo la conversación de madrugada el mismo día de la carrera, me levanto a las cinco de la mañana para mirar el tiempo, muy nublado y ni una gota de agua, me vuelvo a acostar, ya no me duermo. A las seis, truenos relámpagos y centellas y lloviendo a mares parece que el cielo no se ha visto en otra, me levanto y mirándome al espejo, me río, por favor, la lluvia más torrencial en muchísimo tiempo y tiene que ser hoy, esas casualidades de la vida, llámese Desértica y va estar todo el día lloviendo.

En el cuarto de baño me embadurno de crema, tengo la piel atópica y pienso esa va a ser mi coraza contra la lluvia, resbalará y así no me mojaré, seré el súper héroe de la crema jajaja…Bueno, bueno, bueno como se está poniendo el día, da miedo a las 6,30 horas. A las 6,45 me vuelvo a asomar y no llueve, no me lo puedo creer ha parado de llover, esto es un espejismo, está pasando o solo es mi imaginación.

Lo que sigue a continuación lo escribo dos días después de la carrera. En el día de la prueba, del gran reto, las perspectivas son malas, muy malas por la lluvia, por el viento, yo me siento bien y preparado para todo, la ilusión es muy importante, creo que supera todo lo demás, me subo a por la bici a las 7,45, me abrigo, otro problema era la ropa, tenía claro que no debía de abrigarme mucho, pero ante la posibilidad de lluvia, me pongo camiseta interior deportiva sin mangas, maillot, manguitos y abajo culote corto, por supuesto me llevo un corta vientos, que es medio chubasquero, que no me gusta mucho porque traspira poco, pero que le vamos a hacer la suerte está echada.

Me bajo con la bici a la calle a esperar a un amigo, Ricardo que viene conmigo y dónde me tenía que esperar lo veo y lo llamo, cuando se acerca, resulta que no era, era otro ciclista, un chaval de Málaga que había venido también a correr la Desértica, se llama Javier, iba a venir con unos amigos pero por las circunstancias se había quedado solo, y con un par se ha venido a correrla y encima solo, se había levantado a las 4 de la mañana y lloviendo a mares desde Málaga ¿Cómo se llama a esto? Amor al arte, al deporte, a la bici, estamos locos, Sí, lo estamos ¡¡ Somos Desérticos¡¡

Llega Ricardo y nos vamos los tres hacia la salida, según nos vamos acercando vamos viendo muchas bicis y marchadores, se empieza a respirar un buen ambiente, se te empiezan a poner los pelos de punta por la emoción del momento, todos los entrenamientos han merecido la pena, llegar con la conciencia tranquila del trabajo bien hecho. Intentamos llamar a otro amigo, pero nada, no lo vemos. Nos colocamos los tres en un lateral de la salida siguiendo las recomendaciones de Ricardo que ya ha corrido algunas de estas carreras multitudinarias y nos recomienda que como todavía nos queda casi una hora, así podemos apoyar las bicis y nosotros estamos de pie más relajados.

Empiezan a llegar legionarios estrellados, oficiales, llevan los guantes blancos y se les nota a lo lejos, también hay mucha policía militar y la mayoría de los legionarios me llaman la atención por los jóvenes que son, será que el que se ha hecho mayor sea yo. Seguimos esperando hasta completar la hora mas o menos, muchas, muchas bicis y cruzamos los dedos sigue sin llover.

Como esto dá para mucho, lo voy a contar en dos partes en unos días la segunda que ya la tengo casi terminada. Espero que os guste…

Historias de bicis

 

Voy a contar tres cosas relacionadas con el mundo de la bici que me han ocurrido a lo largo de esta mañana, a primera hora  estaba sonando la radio a lo lejos, me encontraba en la cama soñoliente y estaba escuchando sin escuchar una noticia que decía:”Asesinan en Sevilla a un español de origen marroquí, le habían pegado cuatro tiros, el locutor continuaba diciendo que le estaba esperando en el portal de su casa, parece ser, se trataba de un ajuste de cuentas entre narcotraficantes o gente relacionada con el  mundo de la droga”. Lo que me llama la atención: el asesino huye del lugar de los hechos montado en una  bicicleta, vaya tela lo que nos faltaba a los ciclistas, y  para ocultar su rostro llevaba un pasamontañas.

 De aquí podemos sacar varias conclusiones en primer lugar: se trata de un asesino pobre que no tiene otro medio  más rápido de   transporte, veo a muchos inmigrantes moverse en bicicleta, también puede ser como me pasa a mi es un fan de las bicis, también podemos especular, el  sitio donde lo comete es una zona peatonal de  difícil acceso y con la bicicleta se mueve mejor y pasa desapercibido. Cuando el locutor esta narrando está noticia,  nos quiere decir que alguien lo ha visto y han informado de lo sucedido. Tampoco sabemos si esta persona asesinada iba o no acompañado o si en los alrededores había alguien, pero entiendo que si, que alguien lo ha tenido  que ver y por eso llevaba un pasamontañas, y si no como sabemos que llevaba un pasamontañas, me imagino que a la vuelta de la esquina o cuando se viera ya inmune se  quitaría el pasamontañas y se convertiría en un ciclista más, bueno no, en un ciclista asesino. Cosas de bicis.

 A otro tema, esta misma mañana he salido a darme un paseo con la bici y me he ido a desayunar a Cabo de Gata, en mi paseo y por recrearme un poco he llegado hasta la Fabriquilla, siempre me gusta montar en bici y ver el Cabo, el Mar  y la Iglesia de Las Salinas en esos kilómetros rectos, dónde la mente se hace sus películas y te sirve para desconectar  de esta realidad que a veces se vuelve repetitiva, pues nada, iba yo con mi película y me pasa una bici de carretera como una exhalación, así como si fuera un coche, ni saluda, ni me dice nada, ni nada de nada, ¿Qué nos esta pasando? Se han perdido los modales, los ciclistas ya no nos saludan, se han vuelto antipáticos o  es un reflejo de la sociedad egoísta que lo único que quiere es mirarse al ombligo. Antiguamente los ciclistas nos saludábamos y hablábamos de cosas triviales, preguntábamos hacia dónde vas; si veías a alguien parado, siempre le preguntabas: te puedo ayudar en algo.

 Yo he llegado a dejar cámaras de ruedas y han ido a mi casa a devolvérmelas, cuando precisamente le había insistido que no hacia falta, que hoy por ti  y mañana por mi. Ahora los ciclistas, mejor los que montamos en bici, somos muchos y se están perdiendo los modales y las buenas costumbres; ya no nos vemos como una pequeña tribu con ideales similares, si no como grupos competitivos, si te pueden pasar y dejarte cuanto mas atrás mejor.

En otros tiempos, bueno yo ahora, cuando veo un grupo de ciclistas me uno a ellos y les pregunto ¿Hacía dónde vais? Y si puedo me uno a ellos, depende del tiempo que tenga, de  la velocidad que lleven, que no les pueda seguir o por si la ruta discurre por un sitio distinto a lo pensado, pero generalmente la cambio, sin problemas. Vamos a ver, que también hay muchos ciclistas amables y simpáticos que te saludan, que hablas con ellos y compartes tus inquietudes, tenemos muchas cosas en común. Yo en particular raro es el día que no salga sólo que hable con algún ciclista o grupo, pero lo que quería insistir que antes eso era lo habitual y ahora como no seamos los  de la antigua escuela, esto se está perdiendo y desde este blog, lo revindico.

 Y por ultimo, estaba en las duchas de Cabo Gata, tenia la bici al lado, se me ha acercado una persona mayor que llevaba un bastón, se movía muy despacio y me ha dicho;

– ¿Vas a Almería con la bici?

– No voy a Retamar. Y me contesta:

 – Pues tenga mucho cuidado con los coches que ya no respetan a nadie.  Le sigo contestando: -No se preocupe que voy por los caminos que no voy a salir a la carretera.

– Mi hijo también salía con la bici pero este año, ha dejado de cogerla, le ha dado miedo, con todos los accidentes que pasan. Y encima todos los que los  cometen van borrachos y drogados.

Sigo contestando: -Parece una realidad, ya no hay respeto y la gente no sabe que encima de la bicicleta va una persona, con familia, a esos irresponsables se les olvida, yo sigo argumentado mi punto de vista, por eso no vamos a dejar de hacer lo que nos gusta.

– Mi hijo me dice que hay conductores que lo hacen queriendo, que nos atropellan porque somos ciclistas.

Intento reconducir un poco la conversación y le digo: -No creo que sea eso, mas bien parece que les molestamos, que somos un estorbo, ellos van en sus coches y les hacemos frenar y eso si parece que les sienta mal, van a llegar tarde a su súper cita importantísima.

En fin, sigo hablando  mas con la mujer, me cuenta un poco su vida, la escucho pacientemente y me doy cuenta, que es como mi madre intenta darme sus consejos de vida, muy sabios por cierto e intentaré aplicarlos en la medida de lo posible. Estas conversaciones me enriquecen y me hacen ver que hay mucha, pero mucha gente buena y con una sonrisa se llega al fin del mundo.

 

 

 

 

 

 

La miseria en bicicleta

Leyendo un periódico local de Almería, DIARIO DE ALMERÍA, el titular me llama la atención “La miseria en bicicleta” él que me conozca  sabe que todo lo que tenga que ver con el mundo de la bicicleta me llama la atención. En principio no sé muy bien a que se refiere, cuando veo la foto que lo ilumina observo a un chico apoyado en una bici con una gorra blanca y una mochila grande, una especie de nevera con una leyenda que pone “Glovo”.

Vivo en una ciudad pequeña y hasta la fecha no había visto a estos ciclistas repartiendo por mis calles, si sabia de su existencia pero hasta ahí puedo leer.

“La llamada economía colaborativa está en el punto de mira” esta frase está copiada literalmente del artículo del periódico. ¿Qué es la llamada economía colaborativo? Entiendo, el intercambio de servicios o productos sin mediar dinero de por medio. Con las nuevas tecnologías, plataformas digitales y apps que han ido surgiendo, las personas demandan un servicio a cambio de prestar otro, por ejemplo una determinada persona me arregla una persiana y yo le doy clases de Yoga o le enseño a arreglar un pinchazo de la bici. Las redes sociales juegan el papel importante de intermediarios;  ponerlos en contacto y cerrar el ciclo. Estos modelos de consumo alternativo están basados en la colaboración y la ayuda mutua. Podíamos hablar de “economía compartida”. Beneficios del consumo colaborativo: en  primer lugar, ahorramos dinero y tiempo, ayudamos al desarrollo sostenible, no consumimos energía en la producción de una cosa que nos sobra y le damos una utilidad, si tu no necesitas algo, puede tener un nuevo destinatario, beneficio medio ambiental, compartimos servicios, contribuimos a cuidar y sostenibilidad de los entornos.

 A estos ciclistas repartidores les llaman riders, repartidores de cualquier cosa que se le ocurra al cliente, también pueden ir en moto o incluso andando, yo me voy a centrar en los que circulan en bicicleta.

Las dos empresas más implantadas en Andalucía, Glovo y Deliveroo sobre todo en Málaga y Sevilla. Su forma de funcionar es el siguiente: llegan a una ciudad y hacen contactos con partners, empresas en mayoría de comida rápida, que se asocian con la aplicación y a la misma vez empiezan a contratar a riders. Al principio son pocos y tienen más o menos trabajo, pero cuando empieza a funcionar, debido a una mayor demanda, siguen contratando más riders y entones ya no hay trabajo para todos y comienzan los juegos del hambre.

Un repartidor de Glovo en Sevilla o Málaga gana 3,25 euros por cada pedido entregado, más una cantidad variable que oscila en torno a los 50 céntimos por kilómetro recorrido. Para optar a estos pedidos tienes que estar en su clasificación de “excelencia”, una especie de ranking y esto que quiere decir; que tienes que estar activo el mayor de número de horas  posibles sobre 10 o 12, de lunes  a domingo, sin rechazar ningún pedido e inmune a los problemas que puedas tener en tus recorridos. Se me ocurren pinchazos, accidentes, rotura de bici… Solo de esta forma un glover se garantiza un sueldo mensual de 800 euros, eso si por 80 horas al mes.

A esto le podemos llamar un “sistema moderno de esclavitud”, la idea en principio es buena a través de una aplicación ponemos en contacto a una empresa que necesita repartir sus productos con los ciclistas repartidores y todo el mundo feliz, pero que pasa, que  entran en juego otros factores que determinan la explotación del repartidor: les imponen horarios, firman el contrato que ellos quieren, se  tienen que adherir a él, les dan las facturas para que las firmen independientemente del trabajo realizado, tienen que estar dados de alta como autónomos desde el principio.

¿Podemos decir que el modelo es legal? Seguramente sí, pero someter a sus trabajadores a esas condiciones es socialmente aceptable, sinceramente no lo creo, se aprovechan de la gente más necesitada, gente joven e inmigrantes. Si no cumples con sus exigencias o no te encuentras en su clasificación, te van desconectando, no te dan trabajo y cuando ya te han desconectado, es un despido encubierto.

No entiendo que  a esto se le pueda llamar economía colaborativa, creo que  solo  a la idea, el resultado es una explotación del trabajador o trabajador ciclista. No se comparten servicios, ni bienes, se trata de una empresa que contrata riders y les somete a unas condiciones de trabajo humillantes y ya está, si  no juegas con mis reglas  a la calle o simplemente como he mencionado antes te desconecto, no te doy trabajo.

Me gusta la idea del riders en bicicleta, no contaminamos, hacemos un mundo más saludable y no vamos por ahí, haciendo un ruido infernal como las motos. Lo que si vengo observando que las motos repartidoras van a todo meter por la ciudad, en ocasiones se saltan semáforos y circulan con mucha temeridad, espero y deseo que las bicis repartidoras vayan respetando las normas de circulación que anden por los carriles bicis  o por  la carretera y que no circulen por las aceras que son de los peatones y por favor que haya un respeto entre todos los que tenemos que movernos por las carreteras.

 

 

 

 

Una mañana de bici

Una mañana de bici y no cualquier mañana una de esas memorable por el día tan maravilloso de primavera, con una pequeña brisa de levante, con un sol radiante de color amarillo intenso; a ambos lados de la carretera, el campo, arbustos, vegetación baja de color verde intenso, sí… en Almería, según vas dándole a los pedales se te presenta el mundo a tus pies, la carretera se hace pequeña y el espacio a tu alrededor grande, tus sensaciones son buenas, los pedaleas van solos y la bici circula a una velocidad de vértigo, lo notas en el viento en la cara y no te cuesta, es de esos días que la fuerza te acompaña y quieres hacer kilómetros, notas esa necesidad de andar y andar, que las ruedas den vueltas y más vueltas, que no te cansas, que no tienes sed, que no tienes hambre, que solo quieres montar en bici…que maravilla…

La semana pasada por circunstancias: mucho viento y una molestia en el hombro no salí ningún día y era una necesidad, quería volar y la vida me ha devuelto, me ha dado ese día, me lo debía y me lo he cobrado con intereses. Todo era perfecto, hay veces que las sensaciones son malas y otros que estas sembrao, hoy era de esos. Al final me he hecho 65 kilómetros, con la bici de carretera he ido  a Cabo de Gata a desayunar, me he comido media tostada de tomate, atún con queso por encima que me ha sabido a gloria, de regreso como me sentía fenomenal me he dado una vuelta por el Toyo para hacer más kilómetros, de camino por la carretera que sale del Toyo me he parado y he cogido unos hinojos. He tirado por el carril bici de la Universidad y me he dado otra vuelta por el Paseo Marítimo. Solo por hacer kilómetros y seguir disfrutando.

Esos días que te sientes lleno, que todo te parece precioso y bello, que te asombras de la grandiosidad de la naturaleza y de la vida, que entiendes porque merece la pena vivir y sabes que es ese día, ese sol, esa brisa, esa sensaciones, esa fuerza, esas ganas, todo eso junto y a correr.

La primavera tiene una fuerza inexplicable, no me extraña que a los cuerpos altera; las plantas florecen y cogen unos colores luminosos, vivos y llenos de luz, los animales se ponen en celo y creo que a todos de alguna forma nos altera y condiciona un poco.

Solo pretendía explicar lo que he sentido esta mañana, como se nota que la bici es una de mis pasiones, tengo algunas más pero creo que ya lo sabéis o lo imagináis, irán saliendo y algunas ya las he contado. De la  bici me gusta todo, creo que lo que más son las ruedas con sus radios, cuando se van montando cruzándose… bueno que me salgo del tiesto. Me gusta  en sus dos vertientes carretera y montaña, no podría decir cual de las dos me atrae más, cuando salimos por las montañas, ramblas y desiertos, me enamoro de esos lugares tan preciosos y me digo, como hay sitios tan bonitos y yo montado en la bici descendiendo por arenales y ramblas, en fin…hay que vivirlo. Y hoy con la de carretera  he volando por el asfalto moviendo el plato grande que ahora es de cincuenta dientes, antes de cincuenta y tres…sigo diciendo lo mismo, hay  un día que me gusta la de montaña y otro la de carretera, es como él que tiene dos novias y no se decide por ninguna, quiere a las dos. En ese caso no sé, en el mío  me puedo quedar con las dos.

Los que amamos la bici, es más que un deporte, es más que un medio de transporte, es más que un entrenamiento, es más que todo eso…es nuestra vida.

 

 

Sedentarismo y bici

Leyendo un artículo de un periódico local de Almería, sobre urbanitas y sedentarismo, nos introduce en el  impacto de la utilización de las bicicletas en las políticas sanitarias y cómo podemos combinarla con una buena distribución y urbanización de las ciudades.

Las políticas sanitarias tienen que contribuir a facilitar entornos saludables y darnos las herramientas necesarias para prevenir enfermedades y como no, combatir el sedentarismo, tenemos que diseñar ciudades más sostenibles, donde primemos el transporte en bicicleta o  caminando que se relacionan con un estilo de vida más saludable, con políticas de transporte activo, que nos ofrecen beneficios para nuestra  salud. Esto se consigue con un esfuerzo de las Administraciones, implementando los carriles bicis, de esta forma se reduce el tráfico de vehículos a motor y propiciamos la práctica diaria de ejercicio físico con todos los beneficios que  se origina en la salud de la población y por supuesto contaminamos menos. Pero, tenemos que hacer más, debemos de compatibilizarlo con una educación vial en los colegios e intentando hacerles ver que el transporte en bicicleta es saludable y que contribuimos a hacer un mundo más preocupado por nuestro entorno; diseñar las ciudades para que exista seguridad entre ciclistas y peatones.

Hay una evidencia científica, las poblaciones que utilizan la bicicleta como medio de transporte, son más saludables y tolerantes. El impacto  de gasto sanitario es menor, ahorramos dinero, tenemos que mirar al futuro y no al presente.

Resumiendo que la inversión en carriles bicis, incide directamente en las políticas de salud publicas y con ello tenemos una sociedad menos enferma, desde las políticas de prevención que son diferentes al gasto sanitario; por ejemplo cuando nos ponemos malitos como consecuencia del sedentarismo y de no mover las piernas, de ir en coche a la vuelta de la esquina a comprar el periódico. Nos hemos vuelto muy comodones. A mover la piernas.

También es cierto, que tenemos que acostúmbranos a esa utilización de la bici como medio de transponte, tenemos que cambiar las rutinas, y ya desde por la mañana estar mentalizarnos que vamos a ir al curro en bicicleta.    Así empezamos el día haciendo deporte cardiovascular y llegamos al trabajo con ganas de afrontar los problemas diarios, no nos agobiamos buscando aparcamiento y no nos estresemos con esos conductores que cuando se montan el  coche se vuelven agresivos y despiadados  hacia el resto de la humanidad, como si todo el mundo les hubiera hecho algo.

Nos pondremos la ropa adecuada, cómoda, y encima un chaleco reflectante, es muy importante que nos vean, a la bici la equipamos con luz trastera y delantera, opcional, y obligatoria si conducimos de noche. Un espejo también nos ira bien para los cambios de carril y lo más importante un casco, nos puede salvar la vida, ya se que todo esto es un coñazo pero a la larga lo agradeceremos y creo que es poco. Los hombres no tenemos problemas con la vestimenta la mayoría llevamos vaqueros y podemos llevar zapatillas de deporte o zapatos, el problema esta en las mujeres, que van arregladitas, y si se ponen el casco se despeinan, pues nada, que se lleven unas zapatillas y cuando lleguen al curro, se ponen los zapatos de tacón, se peinan y a tirar, si queremos buscamos las soluciones.

Otro de los handicap es la meteorología,  el calor o frió según la época del año en la que nos encontremos, en la bici, aunque parezca mentira no se pasa calor, siempre hay un poco de brisa y al ir andando con la bici te da el aire y es gratificante y como los trayectos no son muy largos, no nos da tiempo de sudar, y en invierno nos abrigamos y arreglado. El viento, en Almería también influye a la hora a de coger la bici, el día de viento huracanado, te vas andando y solucionado.

La bici te aporta equilibrio y bienestar que no es poco en esta sociedad estresada por las prisas, queremos hacerlo todo rápido para seguir haciendo cosas, parate y piensa para qué, un ejemplo, yo cojo el coche lo menos posible y casi nunca para ir al centro, si algún día lo cojo por circunstancias, solo con montarme me pongo tenso y ya me he convertido en ese conductor que pita y lleva prisa para llegar a ningún sitio, porque realmente no tengo prisa, el coche es él que me la contagia,  la gente al volante se transforma en ogros con malas formas, se insultan y se gritan. Bueno no quiero dar mucho la tabarra.

Para terminar solo decir que la bici es más que un medio de transporte para los que amamos las dos ruedas es una forma de vida y también es más que un deporte, conlleva una forma de afrontar los quehaceres diarios sabiendo que siempre la tienes al lado,  no te abandonará y puedes recurrir siempre a ella.