Meditación #1

Cuando mencionamos la palabra meditación, la gente se echa a temblar, tienen un concepto erróneo, piensan que es dejar la mente en blanco y nada más equivocado, siempre te dicen:” yo no puedo”, ¿pero si no saben lo que es?, pero ya de antemano le tienen como un miedo atávico, no les gusta enfrentarse a estar con uno mismo, a eso de no hacer nada. Nuestra mente tiene que estar siempre ocupada y haciendo cosas, si no, no se siente a gusto, es una mente práctica y la pérdida de tiempo no la entiende, cuesta, pero con la perseverancia se va consiguiendo.

Os quiero contar un poco mi experiencia con la meditación, el otro día después de una reunión con mis compañeros, nos quedamos tres charlando un poco y contando nuestros chismes, conté un poco de como empecé a practicar yoga y como llegué a él a través de la meditación, que estaba meditando y no me estaba dando cuenta.

Sí, llegue a la meditación a través de la lectura, ¿curioso no? Soy un gran lector, más bien lo era, tenía que leer de todo, tenía una curiosidad sin límites, claro, estoy hablando antes de la era de internet, me encantaba leer y me daba igual el libro, lo que me gusta es como está escrito, como se combinan las palabras y su arte reside en las palabras y menos en la historia o en los contenidos, lo que me asombra y me enamora son las letras, tienen vida y me dicen cosas, me trasmiten los sentimientos y lo que siente el autor cuando las escribió y que nos quiso decir.

La forma de redactar, como encadenan los párrafos, las ideas o diálogos, como pone los puntos y las comas, como nos quedamos sin pensamientos con esos párrafos sin final, sí, puedo decir ahora, que leo poca o nada de novela, no me atraen las historias, no me dicen nada, todas las historias ya están escritas, si me atrae su forma de escribir, bueno, voy a cambiar de tema que os quería contar un poco mi experiencia con la meditación y al final os estoy contando mi relación con las palabras.

Aunque suene raro, tienen mucho que ver, cuando me ponía a leer, era y es un momento de paz, yo con el libro y ahora con e-book, mejor libro electrónico, para leer necesito soledad y cuanto menos ruidos externos mejor, para que la mente no se disperse y esté concentrada en lo que está, que es la lectura, las letras y palabras por eso, cuando me ponía a leer el tiempo se paraba y era un momento total de abstracción con la lectura, lo de menos era la historia o lo que me estuviera contando, eran esas letras encadenadas en un fondo blanco, como una armonía o equilibrio de significados, y de momento el libro desaparecía y aparecía un mundo de palabras y de imágenes que se relacionaban y combinaban para dar luz a la imaginación y a ese mundo fantástico que no lo creaba el autor sino lo creaba yo, había momentos de lucidez y de saber que esas letras me decían cosas y estaban ahí para que yo las sintiera como mías y pudiera decir, gracias por estar tan bien escritas.

Que bonitas son las palabras, que poder tan grande tienen y no le damos la importancia que se merecen, por eso debemos de hablar con más propiedad y no decir cosas que no queremos, pero si las podemos escribir en cuentos o en parábolas para decir lo mismo pero de otra forma y ya cada cual que entienda lo que quiera, cuando escribo algo de algún tema rara vez menciono el asunto y por supuesto menos a las personas, por favor, ¿quién soy yo para eso?, pero si intento plasmarlo de alguna forma, lo escribo de forma indirecta, escribiendo como me ha afectado y que relación tengo yo con esas palabras y ese asunto en cuestión pasa a ser entendido, las palabras se expresan y me dicen.

Volviendo a la meditación, cuando leo me encuentro en un momento tal de concentración o de abstracción, que medito sin saber que medito, ahora sí lo sé, pero en mis principios no era consciente, solo me encontraba bien conmigo mismo y era ese momento de paz. Profundizando un poco en el yoga, descubrí el radja yoga o yoga mental, que es la meditación y a su vez es la concentración en algo, en algún soporte, que nuestra mente esté concentrada en eso, lo más fácil es en la respiración, pienso en como inhalo o cojo el aire y como exhalo o lo suelto, así sucesivamente hasta el infinito y mas allá, cuando la mente se nos vaya a algún pensamiento, me doy cuenta y vuelvo a la respiración, así hasta el tiempo que nos hayamos marcado; se empieza por diez minutos y vamos subiendo el tiempo hasta que nos sintamos a gusto y lo que al principio era obligación se convierte en una devoción. La postura es interesante, nos sentamos en la esterilla, con la espalda recta, los hombros relajados, en mi caso me suelo apoyar en la pared y así estoy más cómodo, también se puede meditar en una silla y en dónde uno quiera, sinceramente lo de menos creo que es la postura, pero para empezar si lo considero necesario para coger el hábito, (a pesar que dicen que el hábito no hace al monje, creo que son hábitos diferentes), sentirte cómodo y saber o relacionar la postura con la meditación. Los brazos y las manos las dejamos relajadas en el regazo o con las manos juntas en forma de rezo o en la postura que nos sentimos cómodos, nos vamos moviendo hasta que encontremos nuestra mejor la postura.

Como comprobareis la meditación, es no hacer nada, pero no es, no pensar en nada, es que seamos nosotros los que pensamos, que no sea nuestra mente la que piense por nosotros, si yo estoy concentrado en la respiración, soy yo el que dirige a la mente y no es ella la que está pensando por mí, parece más complicado de lo que es, todo es practicar y poco a poco te vas dando cuenta de lo que te estoy contando.

Existen muchas clases de meditaciones, creo que tantas como personas que mediten, con el tiempo cada cual se quedará con la que mejor nos siente o con la que nos sintamos más cómodos a la hora de hacer la meditación, yo os voy a exponer las que a mí me van bien y las que practico.

Meditación en la respiración, es la que he indicado antes y es la más fácil o por la que solemos empezar, tenemos nuestra respiración que siempre la llevamos encima y solo tenemos que estar pendiente de ella, como inhalo y exhalo el aire, lo que parece tan sencillo, no lo es, enseguida la mente empieza a pensar sin que nos demos cuenta y tenemos que estar al quite para volver otra vez a la respiración, así una y otra vez.

Meditación en un mantra; un mantra es un fonema, una palabra, un grupo de palabras, una frase a gusto del consumidor, a mí personalmente me gusta más un fonema o como muncho una palabra, el fonema más repetido por los meditadores es el sonido “OM”, el sonido primordial, lo pronunciamos alargándolo tanto en la inhalación como en la exhalación, lo dejamos que se nos agote, que vibre y así es más fácil concentrarnos en ese sonido vibratorio que sentimos por todo el cuerpo.

Meditación en el silencio, a mí me encanta y es una de los que más práctico, es cuando la mente se concentra en el silencio, el silencio tiene ruido, un ruido atronador, un murmullo en una cueva, el ruido del mar, todo es una vibración y en esa vibración hay ruido.

Meditación en las sensaciones del cuerpo, me concentro en lo que me está pasando y en lo que experimento en la meditación, en el hormigueo de las manos, en el dolor de la postura, en la sensación de frio o calor, en cómo me siento…

Meditación en mis pensamientos, yo soy el observador de mis pensamientos van pasando por mi cabeza como una película y los veo, los observo, pero no siento nada, solo son pensamientos que no me dicen nada, es complicado porque te metes dentro de ellos y cuando más quieres dejarlos más te enrollas en ellos mismos.

Meditación andando, a mí también me gusta mucho, te concentras en cada pisada, en cada sensación de tu pie en el suelo, en cómo te mueves, siempre que lo practico anteriormente ya he meditado y tengo una disposición muy grande para seguir meditando de pie. Esto es que cuanto más practicas mejor meditas.

Y podemos hablar de muchas prácticas de meditación, todas son válidas, a cada persona según nuestra forma de ser nos irá bien una o varias o ninguna, a saber, debemos de ir probando para dar como la que nos sintamos más cómodos, yo he ido cambiando y depende también de mi estado de ánimo, o la disposición con la que me siente, hay días y días, días que la mente tiene una obsesión y es mejor meditar sobre eso, intentar que la mente piense sobre lo que quiera y tú eres el observador de los pensamientos, hasta que se van diluyendo, como por arte de magia.

Os quería comentar, el poder transformativo de la meditación, que lo he experimentado yo, que no es broma. Los que me conocéis sabéis que intento ser una persona equilibrada y hacer las cosas bien.

La meditación nos cambia nuestra forma de pensar, de ver la realidad y esto nos hace cambiar nuestra forma de ser, ¿me preguntaréis en qué?, en ser mejor persona, ¿fácil no? Con eso me conformo.

Está demostrado científicamente que la meditación cambia nuestras conexiones neuronales del cerebro. Con un mes meditando ya empieza a notarse los resultados, a los tres meses para que contarte y cuando llevas años parece que no avanzas o eso es lo que crees, que te has quedado en un escalón y no ves el siguiente, pero sí, el camino sigue y hay que seguir meditando.

Os animo a que practiquéis, os sentará bien, vuestro cuerpo os lo agradecerá, vuestra mente se alegrará, haremos un mundo mejor, seremos más conscientes, seremos mejores personas, nos enrollaremos menos en los pensamientos, tendremos menos obsesiones, seremos más respetuosos, más solidarios, en definitiva, seremos más felices y haremos más feliz al mundo.

Yoga #1

Ayer di mi primera clase de yoga después de catorce meses, ¿y por qué tanto tiempo?, eso quisiera saber yo. Cuando lo dejé, fue en agosto del año pasado, con el propósito de volver después del verano, cuando aflojara un poco el calor, o eso creía yo, esa fue mi primera intención, el tiempo ya se tomó un respiro más grande.

¿El motivo? Lo desconozco, quizás fue un poco de desmotivación, desilusión había días que tenía que obligar a la gente a que asistieran y eso no me gusta, en cambio otros estaba la clase llena, era como una noria y se ve que mis ánimos también, no porque pensara que era una pérdida de tiempo, por tener tan pocos alumnos para dar la clase que en el fondo eso me daba igual, o eso creía, pensaba y lo sigo pensando que con que viniera uno me daba por satisfecho.

Pero hay momentos que también hace falta que el que imparte la clase esté con ganas de transmitir esas buenas sensaciones, contagiar el espíritu del yoga, que tenga esa ilusión por hacerles participe de todo lo que el yoga me ha dado y como me siento de bien cuando lo práctico.

La pereza también se apoderó de mí, como que lo fuí dejando y dejando, posponiéndolo sin fecha, más adelante, la semana que viene, el mes que viene y así, un sin parar

También creía que yo debía de dar clases con alguien para compartir mis inquietudes y mis temores, este invierno he asistido a algunas clases de yoga que me ha servido para coger fuerzas y para ver otra realidad distinta a la mía y a mi propia experiencia. En el fondo a todos los que amamos el yoga nos une esa forma de vida, tenemos la misma filosofía

Lo importante, ante la insistencia de algunos alumnos me decidí a empezar a impartir las clases después del verano, ya se lo había comentado a algunos, pero de alguna forma lo seguía posponiendo y el día 4 de octubre ya no tenía más excusas para no darla, era como una responsabilidad moral, un compromiso.

Hay momentos que las fuerzas te abandonan y eso era lo que me pasaba, no sabía el porqué, pero así era. Si me puse a dar la clase fue un poco por vergüenza.

Y como ya no tenía excusas y encima parece que tenía fuerzas, una semana antes lo comuniqué, para que se apuntaran en una lista los interesados. Cuando por la mañana pregunto al responsable de la lista me dice que se habían apuntado nueve. Luego asisten ocho, genial buen número.

Por la tarde, leo un poco de literatura de yoga, para motivarme y hablarles algo de yoga, que al principio siempre me gusta dedicarles unas palabras y darles una pequeña explicación de la clase. Y como quedaban pocos o solo dos de los que ya les había dado anteriormente, empiezo prácticamente de cero, les digo; en que consiste el yoga, que es más que unos estiramientos o que una gimnasia que para mí es eso y más, una filosofía de vida una forma de entenderla, que tiene muchas ramas, que los asanas, y el yoga físico son lo que más conocemos pero que hay un muchas ramas que conforman el árbol del yoga y les intento inculcar lo que yo siento y el cambio que se puede experimentar con el yoga.

Practicamos unas respiraciones, unos asanas, una relajación consciente y profunda y un poco de meditación con la recitación de un mantra. Todo muy despacito y explicándole en cada momento lo que estamos haciendo, por lo que me trasmiten parece ser que les ha gustado, yo por lo menos intento hacerlo lo mejor que sé.

Creo, que yo tenía más ganas que ellos de dar la clase y que me ha venido mejor, eso que cuando terminas estas con una paz de saber que has hecho las cosas bien. A los alumnos creo que también les ha gustado y también les ha venido bien y con eso me siento satisfecho, ya hemos quedado para la siguiente y espero poder transmitirles paz, tranquilidad y equilibrio en mis clases. Esto es como todo a unos les viene bien, a otros regular y otros no se sienten cómodos en las clases o simplemente no les gusta.

Entender que el yoga es más y nos puede cambiar es lo que intento transmitir, pero eso lo tienen que ir sintiendo poco a poco, a mi desde luego me ha ido muy bien y quiero que a ellos también les sirva en su día a día.

El yoga no es la solución a los grandes problemas que nos pasan, porque los problemas están ahí y nos van a seguir pasando, pero sí, cuando practicas asiduamente, sabes valorar la gravedad y lo poco importantes que son a veces esos por los que más nos preocupamos, esa mente de momo saltando de rama en rama, con el yoga y sobre todo con la meditación tenemos esa herramienta para pausar un poco nuestra mente, aparcarlo y dejar correr el problema.

No sé, durante cuánto tiempo voy a estar dando clases, de momento de aquí a la eternidad, cuando no tenga nada que transmitir y mis fuerzas se me agoten volveré a otro tema, pero de momento estoy muy ilusionado y también claro por la respuesta y lo contentos que veo a mis alumnos.

Namaste.

Mindfulness

Cuando me surge la posibilidad de hacer un curso de Mindfulness, me digo esta es la mía, llevaba tiempo queriendo saber y profundizar más en este tema, encima era un curso de verano de la UNED en mi centro de trabajo, en mi medio y me salía gratis, que también es un hecho a tener en cuenta. La curiosidad por saber cómo es. Lo imparten cuatro Psicólogas de diferentes campos, hay una profesora de universidad, una psicóloga de prisiones y dos psicólogas clínicas. Todas por un motivo u otro han llegado al Mindfulness y les ha cautivado, de hecho, lo practican habitualmente según nos comentan. Un hecho a tener en cuenta, que nos lo están contando porque a ellas le ha funcionado y nos quieren trasmitir su propia experiencia.

Esta palabra que está en ingles significa mente llena o atenta y más concretamente atención plena o consciente y son tantos y tantos los significados, que después del curso sigo sin saber muy bien su verdadero significado, para mí es estar atento, a lo largo del artículo lo iré desvelando, en la medida que sea capaz.

Yo ya llevaba tiempo escuchando la atención plena, estar consciente en el día a día…

Los que venimos del yoga, eso de estar consciente es de las primeras reglas que se nos enseñan, que tenemos que estar en lo que hacemos, si practicamos una asana o postura de yoga tenemos que estar en la postura, en nuestra respiración, en el estiramiento que se produce en nuestro cuerpo, en las sensaciones que esto nos origina…

Cuando solicité el curso, tenía curiosidad por saber cómo iba a ser enfocado y de qué forma teníamos que hacer las prácticas de relajación y meditación, iba un poco a oscuras.

Que puedo decir, el Mindfulness se basa en prácticas de relajación y meditación aplicadas a la psicología occidentalizada. Que son técnicas de enfrentamiento al estrés y de situaciones que nos superan o que no sabemos gestionar, con la práctica de estás, nos encontraremos mejor y seremos capaces de afrontarlas mejor, así en grandes rasgos y sin profundizar mucho.

Durante el cursillo ha habido dos expresiones que se han repetido mucho, mente de mono y piloto automático que están relacionados la primera con nuestros pensamientos y la segunda con nuestra mente. Mente de mono es esa mente que no para de pensar y de pensar y va encadenando un pensamiento con otro, como que va saltando de una rama a otra sin parar. Y piloto automático por ejemplo cuando conducimos que vamos pensando en otras cosas y no estamos pendientes de la conducción, la mente va sola. Esto es lo que tiene que parar, tenemos que ser conscientes de nuestra vida, vivir el presente y estar conectados con nuestra realidad, me viene a la cabeza, que lo comentó una de las profes, la canción de Macaco, nos pasamos todo la vida haciendo planes que no vamos a cumplir, bueno no es exactamente así, como que tenemos un anhelo continuo, una insatisfacción de querer algo que necesitamos algo para ser felices y cuando lo conseguimos, seguimos anhelando otra cosa, no paramos de querer cosas. Esa búsqueda continua de la felicidad sin saber que la tenemos en nosotros, es lo que nos lleva por la calle de la amargura. Por favor para ya y vive… nos preocupamos más de lo que vamos a hacer y no vivimos lo que estamos haciendo, la vida se nos escapa entre las manos. Nuestra mente siempre tiene planes para un futuro, quiere hacer tantas cosas que no somos capaces de vivir la vida, porque la vida está en nuestro presente, no tenemos otra forma de vivir.

Hemos aprendido técnicas de relajación y de meditación que nos ayudarán, eso está muy bien, pero ahora hay que ponerse a practicarlas debemos de sacar tiempo y hacerlas todos lo días, si nos acostumbramos a realizarlas a la misma hora, tengamos ganas o no; si cogemos ese hábito mejor nos irá. Lo que primero nace como una obligación con el tiempo se convertirá en momento único con nosotros mismos.

Desde mi experiencia, meditar nos ayuda en el día a día, a ser más reflexivos a tomarnos la vida con un poco de más tranquilidad, dentro de lo que podamos, eso no quita que nos enfademos y que pillemos cabreos como todo hijo de vecino, si no meditara seguro que me enfadaría mucho más. Por favor empezar a meditar por vosotros y por los que os rodean.

También nos han dado un poco de teoría: que los pensamientos desencadenan emociones y tenemos que ser el observador de nuestros pensamientos, esa falsa identificación de los pensamientos con nosotros y muchas más cosas que están en todos los manuales y yo no voy a entrar, además seguro que me equivoco. Solo os quiero contar mi experiencia con el curso y mis sensaciones durante y al terminarlo.

En nuestra vida diaria, vivimos sin vivir, vivimos distraídos sin ser conscientes, como en el yoga, en el mindfulness la respiración es muy importante, cuando es objeto de atención, solo respiramos en el presente, siempre va con nosotros y ahí la tenemos para concentrarnos en ella, utilizarla, os ayudará a comprenderos mejor a saber relajaros y a observar como os influye en vuestro estado de ánimo.

Por eso es el mejor soporte que tenemos para vivir el presente y conectaros con él.

Otra pata de la mesa, es la relajación, es la mejor forma de sentir nuestro cuerpo y tomar consciencia de él, como paso previo a la meditación, porque a la meditación hay que llegar relajados.

Voy a explicaros un poco la respiración abdominal, que es la que realizan los bebes, cuando inhalamos hinchamos el abdomen y cuando exhalamos lo contraemos, para que sea más sencillo lo hacemos tumbados y nos ponemos una mano en el abdomen y tenemos que notar como se hincha y como se afloja. Al principio debemos de estar muy pendiente de nuestra respiración para realizarla correctamente con el tiempo aprenderemos y respiraremos solos.

Nos explicaron también la relajación progresiva de Jacobson, tras respirar relajadamente, empezamos por contraer y soltar todos los músculos del cuerpo empezamos por la cara y terminamos por los pies.

Y por fin la meditación, para mí la joya de la corona, lo más fácil y complicado a la vez, meditar es respirar y estar contigo mismo y se aprende meditando. Para empezar, nos sentamos en una silla con la espalda recta y las manos apoyadas en las piernas y empezamos a respirar tranquilamente, nos concentramos en nuestra respiración como el aire entra como el aire sale, tenemos que ser consciente de ese momento y así estamos presentes.

Nos enseñaron cuatro ejercicios de meditación, no guiada sin música, meditación guiada escaneando el cuerpo, meditación no guiada contando y meditación no guiada poniéndole nombres a las emociones.

Este tipo de meditaciones hay que practicarlas, solo de esta forma podemos aprender, no me voy a extender porque toda estas y muchas mas están en Internet y el que tenga curiosidad que las escuche y las practique y luego se quede con la que mejor le vaya.

Por favor, practicar, por lo menos tener la curiosidad de buscarlas en Internet y poneros unos días, a ver qué tal. Yo os puedo hablar desde mi experiencia en el yoga y en lo que se refiere a meditación, relajación y estar consiente en nuestra vida es lo mismo y a mí me ha funcionado. Ya cada cual según con su experiencia, de verdad que el tiempo que se le dedica es poco para los resultados tan impresionantes a nivel personal que se consiguen.

No quiero ponerme pesado, todas las recetas no funcionan con todos, somos diferentes y habrá gente que estas técnicas le pongan nervioso y es natural cuando las practicamos con gente y nos hacen preguntas en cada momento, para ver cómo nos sentimos nos agobiamos por eso es mejor practicarlas solos, en un lugar que no nos molesten y estar en lo que estamos, bueno aquí lo dejo, que me enrollo.

Practicar, practicar, practicar…

El sufrimiento

¿Tiene sentido el sufrimiento? ¿Nos sirve para algo? ¿El sufrimiento es el principio de algo? ¿Por qué y para qué existe tanto sufrimiento? ¿Hemos venido a esta vida o a este mundo para sufrir? Cuantas y cuantas preguntas y tantas y tantas respuestas, para no saber responderlas. Mi Suegra siempre me dice: qué decía que una amiga suya ya muerta, la pobre –Y todo esto pá morirse- pues si, ¿esto tiene algún sentido? Qué me lo expliquen…

Intentaré exponer, qué es para mí el sufrimiento. Tarea que se me antoja complicada, pero no paro de darle vueltas, ¿Por algo será? ¿Qué no pare de pensar en el sufrimiento, tiene que tener un sentido?

Primero: ¿Para qué sufrimos? Creo qué: por casi todo, somos inconformistas por naturaleza y no estamos de acuerdo con lo que no pasa y con lo que tenemos, en el fondo es un miedo atávico a la muerte, a perder esta forma física qué es la vida, nos aferramos a ella con mucha fuerza, entiendo que nuestros genes nos marcan en esa dirección, sobrevivir a costa de todo y por todo. Hay un sufrimiento que nos viene dado, la enfermedad, la muerte, accidentes, situaciones inesperadas que nos golpea en nuestro centro de flotación y nos hunde, trabajo, abandono de pareja…

Segundo: ¿Por qué nos pasa esto? A nadie le gusta sufrir y estar todo el día lamentándose de su mal vivir. Será por nuestra mente neurótica, que siempre quiere más y no puede parar de pedir. Ahora aparece el otro personaje, al acecho, el EGO nuestra vocecilla que siempre no esta martirizando al oído –no tienes suficiente, tienes que trabajar más y ganar más pasta, el coche de tu vecino es más grande y tiene una casa más grande, lo de los demás siempre es mejor-

“No es mas feliz él que más tiene si no el que menos necesita”

Cuando estaba desayunando, he mirado el azucarcillo y tenía una leyenda de José Múgica “ No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivo con los justo para que las cosas no me quiten mi libertad” qué verdad tan grande, cuanta sabiduría, los apegos a lo material, a lo sentimental, a lo espiritual, tenemos apegos a todo, somos dependientes de nuestras rutinas, necesitamos de muchas cosas, nos hemos creado unas necesidades que no necesitamos, pero sin las cuales ya no podríamos vivir, que sin razón, cuanto más tenemos más dependientes somos, vivir liviano de equipaje, mejor ir quitándote capas y quedarte desnudo al final. Ese será el final no nos llevaremos nada, la muerte abre sus alas y nos quiere desnudos de equipaje, vacíos pero con el corazón lleno de amor y sin miedo a nada.

Se me ha venido a mi cabeza cuántica, el libro de Hermann Hesse, Siddharta, un libro que me marcó un antes y un después, lo leí en mi adolescencia y me parecía un libro de culto, posteriormente lo he releído y me parecía más un cuento con moraleja, como estoy hablando de él y solo tengo una pequeña reseña en la parte de atrás manuscrita y mis recuerdos, lo voy a volver a releer y ya os cuento.

Os trascribo la última vez que lo leí, la reseña que anote: Esta fechada el 24/06/08, al libro lo catalogue de BUENO, esta dentro de lo aceptable, por encima está muy bueno y obra maestra “En su momento, me llego dentro, lo leí como un manual de iniciación. El camino de la verdad debe de encontrarlo, él que lo busca. La sabiduría no sé enseña, cada uno sigue su propio camino. Solo hay un saber y debes de experimentarlo. Amor y verdad”. La verdad que ni yo entiendo bien mis palabras de entonces…

Releído de nuevo, me ha vuelto a gustar, parece un cuento, qué no es o sí es, no lo sé, pero tiene ese algo que maravilla, que te hace sentirte bien. Es el camino de la búsqueda, el camino de Ulises, el camino del héroe, en busca del sentido de la vida, de encontrarse con la verdad, de buscar respuestas a preguntas… Lo resumo en cuatro letras, sí puedo. Siddharta tenía que salir en busca de sus respuestas y se va con los ascetas, los Samanas, deseaba quedarse vació, sin sed, sin deseos, sin sueños…después de un tiempo los abandona, no encontraba lo que buscaba y prosigue, encuentra a Gotama, Buda les hablo del origen del dolor y su camino para evitarlo, la vida era dolor, la redención de los sufrimientos, su palabras las encontró maravillosas pero él tenia que seguir su camino. No le valían las doctrinas de otros, tenia que experimentarlo en su propia persona. El despertar, “ya no soy el que fui”. Kamala, la Diosa de la belleza y del amor, y experimenta, la pasión y el amor con ella. Como Samana que era, sabía: pensar, esperar y ayunar. Se hizo rico y sintió en sus carnes, la riqueza, el juego, la glotonería…Abandona esa vida de placer, desesperado y sin esperanzas. Encuentra un río con su Barquero, el río le habla, le enseñó a escuchar, a atender con el corazón quieto, con el alma serena y abierta, sin apasionamiento, sin deseo, sin juicio, sin opiniones. El dolor lo había hermanado a los humanos. Govinda, su gran amigo y la explicación: “El mundo no es imperfecto, ni se encuentra evolucionando hacia la perfección. No, es perfecto, todo pecado lleva su perdón, todos los lactantes la muerte, todos los moribundos la vida eterna. Por ello todo lo que existe es bueno tanto la muerte como la vida. En unos de sus últimos alegatos: “Nadie moría, solo cambiaban, siempre volvían a nacer con otro rostro nuevo, solo el tiempo se interponía entre cara y cara…”

No me han salido cuatro palabras, pero tenía que contarlo. Me parece un cuento maravilloso.

También quería hablar un poco de la vida Buda, ya sé que es conocida, pero creo que en este momento es necesaria. Un príncipe, que como todos los príncipes vivía en su palacio de cristal, su vida era perfecta o cuasi perfecta, lo tenía todo lo que se puede desear y hasta conoció mujer, se caso y tuvo un retoño, su vida era su corte y esa era su prisión; su padre, el Rey intentaba protegerlo de todas las penas externas. Pero estaban las internas. Como pasa en los cuentos, un día decidió que tenía que ver, qué tenía que experimentar, qué tenía que salir de su jaula de cristal. Salió y vio a un anciano, a una mujer enferma y la muerte en una casa. Él que ya se sentía insatisfecho, que le faltaba algo y al observar tanto sufrimiento, se dio cuenta que no tenía nada que ofrecerles. Abandono su palacio y se convirtió en un asceta, dejando de comer y dormir con la esperanza de que esto le ayudara a alcanzar la verdad, pero dio cuenta que esto solo le servia para maltratar su cuerpo, dominarlo pero no le conducía a nada. Abandono también esta práctica y se sentó debajo de la higuera Bodhi a meditar, con la intención de no moverse hasta que tuviera la respuesta o la muerte, se le aparecieron todas lo fantasmas habidos y por haber y tras cuarenta días, como Jesús en la tentación del demonio en el desierto, ¿Casualidad? Tuvo una revelación, la vida desde que nacemos hasta que morimos, estamos en una lucha constante entre el sufrimiento y la felicidad, vio muerte y resurrección, en una cadena sin fin, donde el karma, la ley de causa y efecto, tiene su máxima expresión. Se ilumino y tuvo respuestas.

Según el budismo, las cuatro nobles verdades son: La vida es sufrimiento, nacer es sufrimiento, vivir es sufrimiento, morir es sufrimiento, todo es sufrimiento. La segunda es buscar el origen del sufrimiento, es el deseo, el apego, la envidia…Con la tercera tenemos que buscar el cese del sufrimiento. Gran parte de nuestro sufrimiento viene de la ignorancia, del no saber. Tiene una relación con el camino del medio, el equilibrio, la dualidad, para que existe el bien, tiene que existir el mal, para que haya felicidad, tiene que haber sufrimiento. Y por ultimo el camino que lleva al cese del sufrimiento. Esta respuesta la dejare para el final, a ver si soy capaz de responderla.

Este post me viene a la cabeza por la desaparición o secuestro de Gabriel, el niño de Almería y por el sufrimiento de esos padres, no me puedo ni imaginar lo que estarán pasando, a la Madre se le ve desesperada, no tiene consuelo, su niño ha desaparecido -¿Qué sufrimiento son capaces de soportar esos padres? Y ¿Para qué tanto sufrimiento? Tiene sentido, nos va a redimir de algo, ¿Quién se merece esto? Son las cosas que no entendemos…No sé como terminará, espero de todo corazón, que aparezca vivo, antes de que publique la entrada.

En la tradición judeo-cristiana tenemos que cumplir la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, no robaras, no mataras, no mentiras, honraras a tu padre y a tu madre… y los dos más importantes: amaras a Dios sobre toda las cosas y al prójimo como a ti mismo. Si cumplimos los mandamientos y somos buenos, nuestro Dios no nos mandará sufrimiento. De hecho el pueblo Elegido, lleva penando desde que no había tiempo. Debemos de ser buenos y portarnos bien. El pecado y la redención.

El bien y el mal, la felicidad y el sufrimiento, el yin y el yang, lo masculino y lo femenino, la dualidad, los polos opuestos, si no existiera uno no existirá el otro y ¿con esa definición nos conformamos? En las tradiciones orientales nos hablan de trascender, de superar esa dicotomía y ¿Como llegamos a eso? Sinceramente creo qué este mundo esta hecho así para lo bueno y para lo malo, qué el mal y el sufrimiento son tan necesario con el bien y la felicidad.

Aceptar el sufrimiento es otra opción, que no resignación, si sabemos qué todos vamos a morir y que la muerte es inevitable y da igual que llegue antes que después, ¿por qué preocuparse? Eso es fácil de decir: cuando no le toca a uno, cuando es el vecino el que se está muriendo. Lo que si es necesario en situaciones de muertes o inevitables, es el duelo, será el tiempo que cicatrice el dolor. Sufrir en ocasiones, nos hace mejores personas, nos hace sentirnos vivos.

En ocasiones el sufrimiento, no tiene una causa, la causa es el sufrimiento y no sabemos por qué sufrimos, en el fondo somos química y nos desequilibramos y nos entran malos rollos. Complicado tema…no sigo.

En el poema de San Juan de la Cruz, la noche oscura del alma, la angustia existencial, la unión con Dios, poder entender a Dios. Todos en algún momento hemos experimentado, la noche oscura del alma, ese momento amargo de desasosiego, de no tener consuelo, de no saber lo que pasa, de estar mal, pero a su vez una vez superado sales reforzado y con una parte del camino andado. La noche oscura del alma es necesaria para la evolución como persona, para valorar otros momentos. Él que no quiere ver, que cierre los ojos. La realidad es dura, muy dura y a veces demasiado, creemos que no lo vamos a soportar, pero resurgimos campo el ave fénix.

Todo el sufrimiento del mundo, de todas las personas, de todos los animales, de todos los árboles, plantas y seres sintientes ¿A dónde va? ¿Dónde está? ¿Está sobre nuestras conciencias? Nosotros hemos creado parte de ese sufrimiento y somos responsables. Son esos remordimientos que no nos dejan vivir.

Quiero exponer por encima los Yamas de Patanjali, son unos preceptos éticos, cinco aspectos de tu conducta que tienes que evitar, lo que no hay que hacer, para llevar un comportamiento correcto.

Los 5 Yamas: Comportamientos que hay que evitar:

Ahimsa: No violencia, no hacer daño, respeto a la vida.

Asteya: No robar, no pretender ser o aparentar.

Satya: No mentir, decir la verdad.

Brahmacharya: Evitar el desgaste innecesario de energía.

Aparigraha: Desapego, no acaparar, huir de las pasiones.

Para concluir, debemos de ver el sufrimiento como un hecho relevante, qué existe, qué es una realidad, que sufrimos por muchos motivos y del que no podemos huir, nos acecha por todos los flacos y cuanto más queramos alejarnos, más sufrimos.

Cambiamos de enfoque, vivir con el sufrimiento, enfrentarnos a él, saber dominarlo. Una de las cosas más importantes para vencerlo es ser feliz, hacer lo que nos hace feliz, lo que nos gusta. Ahora viene el término, hacer, hacer lo que nos gusta, no es tener cosas materiales, las cosas no son hacer, son poseer. Poseer muchas cosas no nos hace felices, nos hace esclavos de esas cosas. Sufrimos, si las perdemos, no las roban, se estropean… Hacer las cosas que nos gusta no vale dinero y cuando las perdemos es cuando nos damos cuenta de lo mucho que lo echamos de menos.

Tenemos que intentar ser lo más coherentes con nuestra forma de pensar y ser, no intentar ser lo que no somos, esa coherencia nos ayuda a ser más íntegros y reales.

La felicidad es efímera solo son momentos, disfrutémosla, gran parte del tiempo estamos dormidos, vamos a vivir el presente y a ser consciente de lo que nos pasa. Vivir con una actitud positiva ante lo que nos sucede, tener una sonrisa, aunque nos cueste, la actitud es importante.

El deporte, los paseos, el mar, la montaña, la naturaleza son muy necesarios nos hemos alejado de nuestro ser, somos seres que hemos nacido de la naturaleza y tenemos que sentirla.

Estas son unas pequeñas recomendaciones, pero lo importante es hacer lo que te sienta bien y te gusta; él que le guste ver el fútbol, jugar a la video consola… qué lo haga. Cuando hacemos lo que nos gusta, nuestro grado de atención es grande y logramos una abstracción y concentración que nos relaja mucho.

Quiero volver al Budismo, en su cuarta noble verdad, el camino que lleva al cese del sufrimiento, el recto entender, el recto comportamiento, el recto… y lo enlazo con el yoga y más concretamente con la meditación y con la contemplación cristiana. Meditar es trascender, apaciguar un poco la mente, para afrontar los problemas con más tranquilidad y con aceptación de lo que no tiene solución.

Ahora sí, termino, “No hay atajos par llegar al cielo”

YOGA. Tercera parte. Una clase práctica.

El Yoga es práctico y por mucho que hablemos de él, sino lo practicamos no sirve de nada, como dice un gran Maestro de Yoga vale más un gramo de práctica que toneladas de teoría. Voy a intentar explicar en que consiste una clase de yoga, la duración debe ser entre cincuenta o sesenta minutos, con ese tiempo podemos tocar muchos aspectos.

Primero ropa cómoda, no tiene porque ser de deporte, puede ser cualquier ropa holgada y una colchoneta para el suelo, nos ponemos descalzos o con unos calcetines que no resbalen.

Empezamos de pie con unos ejercicios de calentamiento, como cinco minutos, hacemos ejercicios repetitivos a ritmo lento para intentar entrar un poco en calor y que el corazón empiece a funcionar. Estos ejercicios deben de ser normales de la vida cotidiana, no debemos de hacer rotaciones o ejercicios que no hacemos normalmente, en este caso estamos sometiendo al cuerpo a un estrés que no esta acostumbrado.

Seguimos con el Hatha-yoga o yoga psicofísico es el yoga de las asanas o posturas de yoga, sobre veinte o veinticinco minutos esta bien, si disponemos de más tiempo podemos hacer treinta o cuarenta. Hay muchas posturas de yoga más de cien o incluso podríamos llegar a varios cientos, porque hay muchas variantes de una misma, las más importante sobre treinta y dos, debemos practicar una gran variedad, cada postura incide sobre una parte del cuerpo, le sometemos a un estiramiento a los músculos, tendones y ligamentos y a un masaje de los órganos internos.

Hay posturas de pie, tumbadas, de rodillas, sentadas, de meditación, de equilibrio, de acción sobre las piernas, de fuerza de todo el cuerpo. Si nos centramos en la columna vertebral, las tenemos de flexión hacia delante, hacia atrás, en lateral y en torsión.

Una clase de yoga tiene que tener una o dos de cada una de los grupos o también podemos dedicar cada clase por ejemplo durante una semana en tocar un grupo de posiciones para ir movilizando todo nuestro cuerpo. Creo que sobre ocho posturas estaría bastante bien.

Es muy importante en la realización de las posturas de yoga primero estar consciente, estar atentos, ahora estoy haciendo yoga y estoy haciendo yoga, no estoy pensado en la comida que voy a comer, ni en lo que tengo que hacer cuando termine, segundo respiración lenta por la nariz, sino podemos por tenerla congestionada, respiramos por la boca lentamente o como podamos. Las posturas o asanas tienen tres partes, primero la construcción de la postura, la llevamos hasta donde podamos sin hacernos daño, que sea lo más estable posible y estemos cómodos, con el tiempo esto será posible, no es necesario, ni recomendable hacerla perfecta, perfecta es como cada uno la hace. Segunda y más importante el mantenimiento de la postura durante el tiempo que sea necesario dependiendo de las posturas, por ejemplo las de inclinación de la columna hacia atrás se mantienen poco tiempo sobre veinte segundos y las de hacia delante se pueden mantener varios minutos. Por lo general con el paso del tiempo vamos aumentando el tiempo de mantenimiento. Durante este tiempo nos concentramos en una parte del cuerpo, por ejemplo la columna vertebral, también podemos estar atentos a las sensaciones del cuerpo o la respiración lenta. Último volver al estado inicial. Estos ejercicio se hacen lentamente y con mucho cuidado, cada uno llega hasta donde pueda y ya esta, el tiempo de los contorsionista paso a la historia.

Después de cada postura nos relajamos un par de minutos, nos tumbamos boca arriba o baca abajo en la colchoneta y soltamos un poco todo los músculos para empezar a hacer la siguiente desde cero.

Podríamos hacer por ejemplo cuatro posturas de pie y cuatro tumbadas, de pie la postura de la media luna con las piernas abiertas, el gran ángulo, la del guerrero y la postura para desbloquear. Tumbados, la postura de la cobra, de la torsión, del arado y de la pinza.

Llega el momento del Pranayama o ejercicios respiratorios tenemos una gran variedad. Para empezar nos tumbamos en la colchoneta boca arriba en la postura del cadáver, ponemos la cabeza en una postura cómoda y respiramos por la nariz lentamente. Existe respiraciones abdominales o inferiores, intercostales o medias y claviculares o altas, también están las completas y con retención a pulmón lleno o vacío. Seguimos con las rítmicas, purificadoras… Con cinco minutos de respiraciones nos debe de valer, es la práctica lo que nos hace ir conociéndolas un poco. Nos relaja mucho y mientras estamos respirando nuestra mente esta calmada.

Relajación profunda y consciente o Savasana es un bálsamo para nuestro cuerpo, nos tumbamos en la postura del cadáver, y vamos sintiendo las diferente partes del cuerpo y las vamos relajando, con una respiración lenta por la nariz y muy concentrado en lo que estamos haciendo, vamos soltando y cuando terminamos nos quedamos un ratito relajados, flotando y sintiendo nuestro propio cuerpo. Esta practica dura sobre diez minutos.

Y llegamos a la joya de la corona, la meditación, Radja-yoga o yoga mental, si hay algo que te cambia eso es la meditación, puedes creer o no en el yoga, en la meditación o en lo que tu quieras pero si practicas aunque sea de forma obligada, empieza a hacer sus efectos. La meditación es la concentración en algún soporte, puede ser la respiración por la nariz, en un mantra, en una figura geométrica, en un color, en una luz, en la compasión… Para empezar recomiendo la respiración, nos sentamos en el suelo, en una silla, donde estemos cómodos, con la espalda recta, cerramos un poco los ojos, entornamos los parpados superiores, los dejamos caer para concentrarnos mejor y aislarnos un poco y empezamos a respirar despacito, tranquilos y nos concentramos en como el aire entra y el aire sale, exhalación y inhalación y estamos el tiempo que podamos, enseguida la mente empieza a hacer de las suyas y a imaginar cosas y nos separa de nuestro objetivo, en cuento nos demos cuenta la volvemos a la concentración, tenemos que estar relajados, no pasa nada porque la mente se vaya de paseo, la reconducimos de nuevo a su camino y así durante diez minutos si somos capaces, podemos empezar con cinco e ir subiendo poco a poco. Parece muy sencillo pero es muy complicado la mente no quiere ser sometida y mientras estas meditando mandas tu, si estas pensando en la respiración, estas pesando en la respiración y no esta inventando historias.

En el Zen Japonés, es todavía mas complicado es sentarse y sentarse a meditar y ya está, horas y horas. Vamos poco a poco, que hay que ser muy constante y no aburrirse a las primeras de cambio. A mi me a ayudado mucho la recitación del mantra OM, es un sonido aummm, es como un murmullo, sale gutural y produce una vibración en todo tu cuerpo y la canalizas a través de la cabeza, notas como la vibración se va introduciendo en todo tu organismo y la sientes y en ese momento, te ayuda a estar presente en esa sensación. Sé que es complicado explicarlo, hay que practicar y practicar.

NO hace falta hacerlo todo en una clase, se pueden hacer combinaciones, a mi me gusta hacer unas respiraciones, asanas, relajación y terminamos con una meditación. Puedes dedicar clases a una sola y profundizar más, gusto como colores. Habrá gente que le vaya bien una sola de las disciplinas, cada uno debe de ir viendo lo que mejor le vaya con su personalidad o con su forma de vivir o que mejor le sienta o que más disfrutes, cuando lleves un tiempo, tu lo sabrás.

Al final me he enrollado un poco, espero que sirva de algo y si alguien tiene alguien duda o no lo entiendes aquí estoy a tu disposición para explicar lo que necesites.

YOGA. Segunda parte. Clases de yoga.

En los primeros contactos con el yoga, lo apreciamos como una series de ejercicios gimnásticos de estiramientos y a los muy avanzados una especie de faquires, pero esto no es así, el yoga abarca a una serie de yogas, que conforman una disciplina espiritual  y una  forma de vida  distinto a lo que entendemos por una religión, abarca un contexto más amplio, vamos a empezar por el principio.

Primero clases de yogas:

 Hatha-yoga o yoga psicofísico es el más conocido y esta compuesto de las asanas o posturas de yoga. Lo que diferencia la asana y el estiramiento es el tiempo de mantenimiento de la postura. En las asanas se mantiene la postura durante un tiempo que puede variar y llegar incluso a los cuatro o cinco minutos, este mantenimiento en quietud, es lo importante del yoga, nuestra mente siempre quiere estar haciendo cosas y debemos de pararla y disolverla. Dentro de este hay dos más:

Pranayama o control respiratorio, son ejercicios respiratorios basados en el prana o energía vital, en el aliento de vida. Cuando controlamos nuestra respiración controlamos nuestro estado de ánimo, si os dais cuenta, cuando nos ponemos nerviosos se acelera nuestra respiración, si conseguimos calmarla, también calmaremos nuestro estado de agitación.

Savasana o relajación consciente y profunda, intentamos relajar todas las partes del cuerpo, vamos recorriéndolas y sintiéndolas y a la vez las relajamos, las soltamos. Algo que parece tan sencillo lo hacemos complicado, nuestra mente no deja seguir orquestando, debemos de ser consciente y sentir plenamente la relajación. Tiene un beneficio muy grande para nuestra salud, equilibrando las energías y dándonos bien estar.

 

-Radja-yoga o yoga mental, en mi opinión y creo que en la mayoría de los practicantes de yoga es el más importante y su vez el más sencillo y difícil   de practicar. No se requiere nada  más que sentarse a meditar y nada menos, algo tan simple y su vez complicado. El yoga mental es  el yoga de la meditación, de la concentración, es el yoga de parar la mente, de apaciguarla de tranquilizarla. Nos sentamos con la espalda recta y nos concentramos en nuestra propia respiración, lenta por la nariz, dejamos que sea la respiración la que mande, nosotros somos el observador y ya esta. La meditación es la concentración en algún soporte, puede ser nuestra respiración, un mantra, un objeto, una visualización o cualquiera otra cosa que quisiéramos. Esto es muy complicado para la mente, no para de imaginar y de buscar soluciones a problemas inexistentes, cuando la mente se nos vaya de la concentración, la dejamos y de nuevo hacemos que vuelva  a la concentración.

 -karma-yoga es el yoga de la acción  desinteresada, causa y efecto, nosotros hacemos las cosas lo que mejor podamos sin preocuparnos del resultado, que este ya vendrá o no. Lo importante no es el resultado sino la acción, pero siempre  actuando  para hacer el bien, cuando creemos que debemos hacerlo.

 -Gnana-yoga es el yoga del entendimiento, del discernimiento, del conocimiento, de la sabiduría, es saber interpretar la vida, esto no te lo dán los libros, es la propia vida la que te marca el camino y es el día a día por lo que adquieres mayor conocimiento. Es el  yoga de la intuición, sabes lo que tienes que hacer e intentas entender la vida, son  los sentidos los que  nos condicionan y nos distorsionan la realidad.

 -Mantra-yoga es el yoga del sonido, del  fonema místico, es la repetición de una palabra mágica  que tiene un poder para ti, a través de la vibración de la palabra podemos lograr estados superiores de conciencia. En la meditación con mantras esa vibración de la palabra nos ayuda a concentrarnos y meditar mejor.

 -Bhakti-yoga es el yoga devocional, religioso, místico, no necesariamente religioso como lo entendemos nosotros, es una unión con Dios, con la Divinidad. Este Dios puede ser una fuerza, una energía, un algo que hace que el mundo gire, es la fusión con esa Divinidad.

 -Tantra-yoga es el yoga se los sentidos, de la energía cósmica, del disfrute de los sentidos como practica liberatoria, es el yoga de las sensaciones  como punto de partida para crecer en el plano espiritual.

 Kundalini-yoga es el yoga de la energía cósmica o espiritual. Hay otro tipo de energía no confundir prana o energía vital, que ya la vimos en el Pranayama. Esta energía tiene que ser despertada para iluminar todos los centros de energía llamados chakras y así ir ascendiendo en tu propio entendimiento hasta llegar a la iluminación.

 

Yoga, un trabajo interior, un camino hacia uno mismo, hacia el autoconocimiento, empezamos conociendo nuestro cuerpo a través del yoga psicofísico, Hatha-yoga para el equilibrio de las energías, para eliminar bloqueos. Cuando realizamos las asanas o posturas de yoga, así como cualquier tipo de actividad, hay una cosa que la distingue del resto y es nuestra conciencia, el estar presente en lo que estamos haciendo, el aquí y el ahora del momento presente, eso es  la maravilla de la vida y lo que nos hace vivir de forma diferente: En el yoga el trabajo consciente del cuerpo, el sentir cada postura, las sensaciones que te producen, el estiramiento, una respiración lenta, es lo que lo hace diferente, yoga es más.

 

 

YOGA. Primera parte

Yoga significa unión del cuerpo y la mente, del consciente e inconsciente, es una técnica milenaria con una antigüedad de 6.000 años que nace en  la India para el perfeccionamiento de la persona, podemos hablar de la primera técnica psicológica y de autoconocimiento de la antigüedad.

En mis primeros contactos con el yoga, lo entendía como una especie de gimnasia, estiramientos del cuerpo para mantenerlo más flexible y  con el paso del tiempo me he dado cuenta que es algo más. Realmente yo accedí al yoga a través de la meditación y me dí cuenta que la mayoría de  los estiramientos  provienen del yoga o se basan en los asanas o posturas de yoga, pero el yoga tiene el misterio del mantenimiento de la postura, ruptura de los esquemas mentales, eso sí lo diferencia  y lo hace distinto.

En el yoga, el cuerpo, la mente y la energía que lo anima, es nuestro soporte y tenemos que trabajar sobre ellos. A esa energía, el prana, que nos da vida y nos sirve para moldear nuestro cuerpo y mente. Ambas herramientas las utilizamos para entrenar físicamente y mentalmente nuestro cuerpo.

El yoga como sistema liberatorio, nos libera, nos hace más libre, nos da una claridad mental diferente sin ataduras, vemos la realidad más allá de cualquier creencia, shamadi o iluminación. También nos da un conocimiento de uno mismo, autoconocimiento y con esto podemos trabajar para una transformación interior. Nos ayuda a estar más consciente en todos los actos de nuestra vida y debemos trabajar en nuestras tareas diarias en ser consciente de lo que estamos haciendo par tomar contacto con la realidad.

Debemos cultivar el despego tanto material como espiritual. No somos más felices teniendo más cosas, más bien es al revés debemos preocuparnos por no perderlas y ahí empiezan nuestras preocupaciones,” no es más feliz él que más tiene, si no él que menos necesita”. La necesidad hacia otras personas nos acostumbramos a vivir con otros y para otros, nos crea una dependencia, debemos romper cadenas  y saber que el despego nos hace mas libres.

Vivimos en la maya o ilusión, vivimos por inercia, no somos conscientes de nuestra vida, creemos que vivimos pero en realidad somos marionetas de nuestro propio destino, nos identificamos con esa ilusión, cuando empezamos a tomar consciencia nos  damos cuenta de  lo equivocados que estábamos, lo ignorantes que somos, el yoga nos ayuda a través de la meditación a tener contacto con nuestro ser mas profundo y tomarnos la vida con mas tranquilidad y sosiego.

El sufrimiento esta relacionado con el miedo a la vida, con la muerte, tenemos miedo a perderla y eso mismo nos hace morir en vida. Cuando empezamos a comprender que la vida es muerte y que son la misma cara de una moneda es cuando empezamos a vivir. El yoga nos ayuda a perder el miedo a la vida a sufrir menos, a aceptar la realidad que no es resignación es afrontarla desde otra perspectiva, sufriendo menos e intentado ser mas libres. Por eso hemos dicho que es un sistema liberatorio que nos libera del sufrimiento, nos enseña a vivir siendo conscientes, observando, estando presentes.  

El yoga nos da equilibrio entre mente y cuerpo. Como decían los sabios griegos “mente sana en cuerpo sano” debemos cultivar el cuerpo, tratándolo bien dándole alimentos saludables y ejercitándolo físicamente, al igual que la mente también debemos de ejercitarla con lecturas y pensamientos positivos y como dice un gran Yogui “Por la mente la conquista del cuerpo y por el cuerpo la conquista de la mente” Debemos de ser conscientes que somos uno, mente y cuerpo, que  ambos somos nosotros y debemos de tratarlos  por igual de bien.

La quietud y el silencio como forma de vida, de hacer yoga, siempre tenemos que estar haciendo algo, si no parece que estamos perdiendo el tiempo, las prisas y el querer hacer mucho nos hace esclavos de nuestras propias miserias. Vivimos en el mundo del hacer y tenemos que pasar al mundo del no hacer, es un paso complicado y eso nos lo enseña el yoga.