El sufrimiento

¿Tiene sentido el sufrimiento? ¿Nos sirve para algo? ¿El sufrimiento es el principio de algo? ¿Por qué y para qué existe tanto sufrimiento? ¿Hemos venido a esta vida o a este mundo para sufrir? Cuantas y cuantas preguntas y tantas y tantas respuestas, para no saber responderlas. Mi Suegra siempre me dice: qué decía que una amiga suya ya muerta, la pobre –Y todo esto pá morirse- pues si, ¿esto tiene algún sentido? Qué me lo expliquen…

Intentaré exponer, qué es para mí el sufrimiento. Tarea que se me antoja complicada, pero no paro de darle vueltas, ¿Por algo será? ¿Qué no pare de pensar en el sufrimiento, tiene que tener un sentido?

Primero: ¿Para qué sufrimos? Creo qué: por casi todo, somos inconformistas por naturaleza y no estamos de acuerdo con lo que no pasa y con lo que tenemos, en el fondo es un miedo atávico a la muerte, a perder esta forma física qué es la vida, nos aferramos a ella con mucha fuerza, entiendo que nuestros genes nos marcan en esa dirección, sobrevivir a costa de todo y por todo. Hay un sufrimiento que nos viene dado, la enfermedad, la muerte, accidentes, situaciones inesperadas que nos golpea en nuestro centro de flotación y nos hunde, trabajo, abandono de pareja…

Segundo: ¿Por qué nos pasa esto? A nadie le gusta sufrir y estar todo el día lamentándose de su mal vivir. Será por nuestra mente neurótica, que siempre quiere más y no puede parar de pedir. Ahora aparece el otro personaje, al acecho, el EGO nuestra vocecilla que siempre no esta martirizando al oído –no tienes suficiente, tienes que trabajar más y ganar más pasta, el coche de tu vecino es más grande y tiene una casa más grande, lo de los demás siempre es mejor-

“No es mas feliz él que más tiene si no el que menos necesita”

Cuando estaba desayunando, he mirado el azucarcillo y tenía una leyenda de José Múgica “ No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivo con los justo para que las cosas no me quiten mi libertad” qué verdad tan grande, cuanta sabiduría, los apegos a lo material, a lo sentimental, a lo espiritual, tenemos apegos a todo, somos dependientes de nuestras rutinas, necesitamos de muchas cosas, nos hemos creado unas necesidades que no necesitamos, pero sin las cuales ya no podríamos vivir, que sin razón, cuanto más tenemos más dependientes somos, vivir liviano de equipaje, mejor ir quitándote capas y quedarte desnudo al final. Ese será el final no nos llevaremos nada, la muerte abre sus alas y nos quiere desnudos de equipaje, vacíos pero con el corazón lleno de amor y sin miedo a nada.

Se me ha venido a mi cabeza cuántica, el libro de Hermann Hesse, Siddharta, un libro que me marcó un antes y un después, lo leí en mi adolescencia y me parecía un libro de culto, posteriormente lo he releído y me parecía más un cuento con moraleja, como estoy hablando de él y solo tengo una pequeña reseña en la parte de atrás manuscrita y mis recuerdos, lo voy a volver a releer y ya os cuento.

Os trascribo la última vez que lo leí, la reseña que anote: Esta fechada el 24/06/08, al libro lo catalogue de BUENO, esta dentro de lo aceptable, por encima está muy bueno y obra maestra “En su momento, me llego dentro, lo leí como un manual de iniciación. El camino de la verdad debe de encontrarlo, él que lo busca. La sabiduría no sé enseña, cada uno sigue su propio camino. Solo hay un saber y debes de experimentarlo. Amor y verdad”. La verdad que ni yo entiendo bien mis palabras de entonces…

Releído de nuevo, me ha vuelto a gustar, parece un cuento, qué no es o sí es, no lo sé, pero tiene ese algo que maravilla, que te hace sentirte bien. Es el camino de la búsqueda, el camino de Ulises, el camino del héroe, en busca del sentido de la vida, de encontrarse con la verdad, de buscar respuestas a preguntas… Lo resumo en cuatro letras, sí puedo. Siddharta tenía que salir en busca de sus respuestas y se va con los ascetas, los Samanas, deseaba quedarse vació, sin sed, sin deseos, sin sueños…después de un tiempo los abandona, no encontraba lo que buscaba y prosigue, encuentra a Gotama, Buda les hablo del origen del dolor y su camino para evitarlo, la vida era dolor, la redención de los sufrimientos, su palabras las encontró maravillosas pero él tenia que seguir su camino. No le valían las doctrinas de otros, tenia que experimentarlo en su propia persona. El despertar, “ya no soy el que fui”. Kamala, la Diosa de la belleza y del amor, y experimenta, la pasión y el amor con ella. Como Samana que era, sabía: pensar, esperar y ayunar. Se hizo rico y sintió en sus carnes, la riqueza, el juego, la glotonería…Abandona esa vida de placer, desesperado y sin esperanzas. Encuentra un río con su Barquero, el río le habla, le enseñó a escuchar, a atender con el corazón quieto, con el alma serena y abierta, sin apasionamiento, sin deseo, sin juicio, sin opiniones. El dolor lo había hermanado a los humanos. Govinda, su gran amigo y la explicación: “El mundo no es imperfecto, ni se encuentra evolucionando hacia la perfección. No, es perfecto, todo pecado lleva su perdón, todos los lactantes la muerte, todos los moribundos la vida eterna. Por ello todo lo que existe es bueno tanto la muerte como la vida. En unos de sus últimos alegatos: “Nadie moría, solo cambiaban, siempre volvían a nacer con otro rostro nuevo, solo el tiempo se interponía entre cara y cara…”

No me han salido cuatro palabras, pero tenía que contarlo. Me parece un cuento maravilloso.

También quería hablar un poco de la vida Buda, ya sé que es conocida, pero creo que en este momento es necesaria. Un príncipe, que como todos los príncipes vivía en su palacio de cristal, su vida era perfecta o cuasi perfecta, lo tenía todo lo que se puede desear y hasta conoció mujer, se caso y tuvo un retoño, su vida era su corte y esa era su prisión; su padre, el Rey intentaba protegerlo de todas las penas externas. Pero estaban las internas. Como pasa en los cuentos, un día decidió que tenía que ver, qué tenía que experimentar, qué tenía que salir de su jaula de cristal. Salió y vio a un anciano, a una mujer enferma y la muerte en una casa. Él que ya se sentía insatisfecho, que le faltaba algo y al observar tanto sufrimiento, se dio cuenta que no tenía nada que ofrecerles. Abandono su palacio y se convirtió en un asceta, dejando de comer y dormir con la esperanza de que esto le ayudara a alcanzar la verdad, pero dio cuenta que esto solo le servia para maltratar su cuerpo, dominarlo pero no le conducía a nada. Abandono también esta práctica y se sentó debajo de la higuera Bodhi a meditar, con la intención de no moverse hasta que tuviera la respuesta o la muerte, se le aparecieron todas lo fantasmas habidos y por haber y tras cuarenta días, como Jesús en la tentación del demonio en el desierto, ¿Casualidad? Tuvo una revelación, la vida desde que nacemos hasta que morimos, estamos en una lucha constante entre el sufrimiento y la felicidad, vio muerte y resurrección, en una cadena sin fin, donde el karma, la ley de causa y efecto, tiene su máxima expresión. Se ilumino y tuvo respuestas.

Según el budismo, las cuatro nobles verdades son: La vida es sufrimiento, nacer es sufrimiento, vivir es sufrimiento, morir es sufrimiento, todo es sufrimiento. La segunda es buscar el origen del sufrimiento, es el deseo, el apego, la envidia…Con la tercera tenemos que buscar el cese del sufrimiento. Gran parte de nuestro sufrimiento viene de la ignorancia, del no saber. Tiene una relación con el camino del medio, el equilibrio, la dualidad, para que existe el bien, tiene que existir el mal, para que haya felicidad, tiene que haber sufrimiento. Y por ultimo el camino que lleva al cese del sufrimiento. Esta respuesta la dejare para el final, a ver si soy capaz de responderla.

Este post me viene a la cabeza por la desaparición o secuestro de Gabriel, el niño de Almería y por el sufrimiento de esos padres, no me puedo ni imaginar lo que estarán pasando, a la Madre se le ve desesperada, no tiene consuelo, su niño ha desaparecido -¿Qué sufrimiento son capaces de soportar esos padres? Y ¿Para qué tanto sufrimiento? Tiene sentido, nos va a redimir de algo, ¿Quién se merece esto? Son las cosas que no entendemos…No sé como terminará, espero de todo corazón, que aparezca vivo, antes de que publique la entrada.

En la tradición judeo-cristiana tenemos que cumplir la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, no robaras, no mataras, no mentiras, honraras a tu padre y a tu madre… y los dos más importantes: amaras a Dios sobre toda las cosas y al prójimo como a ti mismo. Si cumplimos los mandamientos y somos buenos, nuestro Dios no nos mandará sufrimiento. De hecho el pueblo Elegido, lleva penando desde que no había tiempo. Debemos de ser buenos y portarnos bien. El pecado y la redención.

El bien y el mal, la felicidad y el sufrimiento, el yin y el yang, lo masculino y lo femenino, la dualidad, los polos opuestos, si no existiera uno no existirá el otro y ¿con esa definición nos conformamos? En las tradiciones orientales nos hablan de trascender, de superar esa dicotomía y ¿Como llegamos a eso? Sinceramente creo qué este mundo esta hecho así para lo bueno y para lo malo, qué el mal y el sufrimiento son tan necesario con el bien y la felicidad.

Aceptar el sufrimiento es otra opción, que no resignación, si sabemos qué todos vamos a morir y que la muerte es inevitable y da igual que llegue antes que después, ¿por qué preocuparse? Eso es fácil de decir: cuando no le toca a uno, cuando es el vecino el que se está muriendo. Lo que si es necesario en situaciones de muertes o inevitables, es el duelo, será el tiempo que cicatrice el dolor. Sufrir en ocasiones, nos hace mejores personas, nos hace sentirnos vivos.

En ocasiones el sufrimiento, no tiene una causa, la causa es el sufrimiento y no sabemos por qué sufrimos, en el fondo somos química y nos desequilibramos y nos entran malos rollos. Complicado tema…no sigo.

En el poema de San Juan de la Cruz, la noche oscura del alma, la angustia existencial, la unión con Dios, poder entender a Dios. Todos en algún momento hemos experimentado, la noche oscura del alma, ese momento amargo de desasosiego, de no tener consuelo, de no saber lo que pasa, de estar mal, pero a su vez una vez superado sales reforzado y con una parte del camino andado. La noche oscura del alma es necesaria para la evolución como persona, para valorar otros momentos. Él que no quiere ver, que cierre los ojos. La realidad es dura, muy dura y a veces demasiado, creemos que no lo vamos a soportar, pero resurgimos campo el ave fénix.

Todo el sufrimiento del mundo, de todas las personas, de todos los animales, de todos los árboles, plantas y seres sintientes ¿A dónde va? ¿Dónde está? ¿Está sobre nuestras conciencias? Nosotros hemos creado parte de ese sufrimiento y somos responsables. Son esos remordimientos que no nos dejan vivir.

Quiero exponer por encima los Yamas de Patanjali, son unos preceptos éticos, cinco aspectos de tu conducta que tienes que evitar, lo que no hay que hacer, para llevar un comportamiento correcto.

Los 5 Yamas: Comportamientos que hay que evitar:

Ahimsa: No violencia, no hacer daño, respeto a la vida.

Asteya: No robar, no pretender ser o aparentar.

Satya: No mentir, decir la verdad.

Brahmacharya: Evitar el desgaste innecesario de energía.

Aparigraha: Desapego, no acaparar, huir de las pasiones.

Para concluir, debemos de ver el sufrimiento como un hecho relevante, qué existe, qué es una realidad, que sufrimos por muchos motivos y del que no podemos huir, nos acecha por todos los flacos y cuanto más queramos alejarnos, más sufrimos.

Cambiamos de enfoque, vivir con el sufrimiento, enfrentarnos a él, saber dominarlo. Una de las cosas más importantes para vencerlo es ser feliz, hacer lo que nos hace feliz, lo que nos gusta. Ahora viene el término, hacer, hacer lo que nos gusta, no es tener cosas materiales, las cosas no son hacer, son poseer. Poseer muchas cosas no nos hace felices, nos hace esclavos de esas cosas. Sufrimos, si las perdemos, no las roban, se estropean… Hacer las cosas que nos gusta no vale dinero y cuando las perdemos es cuando nos damos cuenta de lo mucho que lo echamos de menos.

Tenemos que intentar ser lo más coherentes con nuestra forma de pensar y ser, no intentar ser lo que no somos, esa coherencia nos ayuda a ser más íntegros y reales.

La felicidad es efímera solo son momentos, disfrutémosla, gran parte del tiempo estamos dormidos, vamos a vivir el presente y a ser consciente de lo que nos pasa. Vivir con una actitud positiva ante lo que nos sucede, tener una sonrisa, aunque nos cueste, la actitud es importante.

El deporte, los paseos, el mar, la montaña, la naturaleza son muy necesarios nos hemos alejado de nuestro ser, somos seres que hemos nacido de la naturaleza y tenemos que sentirla.

Estas son unas pequeñas recomendaciones, pero lo importante es hacer lo que te sienta bien y te gusta; él que le guste ver el fútbol, jugar a la video consola… qué lo haga. Cuando hacemos lo que nos gusta, nuestro grado de atención es grande y logramos una abstracción y concentración que nos relaja mucho.

Quiero volver al Budismo, en su cuarta noble verdad, el camino que lleva al cese del sufrimiento, el recto entender, el recto comportamiento, el recto… y lo enlazo con el yoga y más concretamente con la meditación y con la contemplación cristiana. Meditar es trascender, apaciguar un poco la mente, para afrontar los problemas con más tranquilidad y con aceptación de lo que no tiene solución.

Ahora sí, termino, “No hay atajos par llegar al cielo”

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

12 comentarios en “El sufrimiento”

  1. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero ojalá no pase mucho más para localizar al pequeño Gabriel, y como bien dices, que aparezca sano y bien para que sus seres queridos acaben con ese SUFRIMIENTO. Tema interesante el que has escogido hoy. Saludos Goyo.

  2. Me ha encantado este post.. Me llega al alma.. aparece en el momento en que lo necesito.. parece escrito para mí.. Me sirve mucho.. Gracias por este regalo 🙏

  3. “Tenemos que intentar ser lo más coherentes con nuestra forma de pensar y ser, no intentar ser lo que no somos, esa coherencia nos ayuda a ser más íntegros y reales.” Me encanta esa frase… yo lo llamo ser honesto conmigo mismo, aunque sigo en proceso. Me quedo, enganchas!!!

Los comentarios están cerrados.