Memento mori

Leyendo el periódico, pasando páginas como el que cambia de canal sin mirar la televisión, leo “memento mori” me he quedo descolocado, anonadado, he intentado adivinar su significado, a ver si me dice algo, pero nada, que no me venía nada, sin saber, en un principio pensaba que era una inscripción en una lápida de algún individuo famoso o una frase lapidaria o una leyenda y ante esa curiosidad me tengo que poner a leerlo. El artículo es de Moisés S. Palmero Aranda, educador ambiental y escritor, he leído algún artículo suyo pero hasta ahora no me había llamado la atención, a partir de ahora lo seguiré; está editado en la Voz de Almería el 22 de junio de este año, a pesar de ser de política, que es de lo que menos me gusta, creo que la odio, será un mal necesario, pero mal, entrando en la cuestión se refiere a la constitución de los ayuntamientos y la investidura de alcaldes y concejales.

Empieza a contarnos lo presente que está Roma en nuestras vidas, en las tradiciones, en el derecho, en la economía, en el lenguaje, en nuestras ciudades, pero hay una costumbre que no debería haber desaparecido.

“Cuentan los historiadores, que cuando los emperadores y generales romanos desfilaban victoriosos y aclamados ante su pueblo, un esclavo, que sostenía una corona de laurel en sus cabezas, le susurraba al oído “memento mori” recuerda que morirás. El objetivo era que no olvidase su naturaleza finita, y cayese en la soberbia pensando que su poder era ilimitado y divino”

Me ha dejado impactado por su gran profundidad. Recuerda que morirás, en ese momento de gloria, de ser el más grande, de clímax, que verdad, que forma de humildad tan soberbia, de saberse igual a todos, la muerte esta ahí para hacernos iguales…

Recuerda que morirás, que te digan eso al oído para que seas consciente de tu limitada existencia y que más temprano que tarde morirás y no serás nada, nadie se acordará de ti, que te lo digan cuando estás en la cresta de la ola, cuando eres la persona más importante, cuando te están aplaudiendo y vitoreando por tus hazañas, cuando todos quieren ser tú o por lo menos estar en tu posición ahora, cuando te crees inmortal, cuando solo eres tú y tu arrogancia, que cura de humildad...

Se nos olvida que estamos de paso, que no somos nada, pero en eso también reside la vida, en creernos que somos importantes o por lo menos lo somos para algunas personas y para nosotros, bueno con esto vuelvo al final. Creernos el ombligo del mundo, que somos los mejores, tampoco, ni Juan ni Juanillo. Pues sí… esto se acaba y después del momento de gloria vienen muchos momentos dolorosos, o simplemente a vivir, a tu vida diaria, al día a día, a tus cosas cotidianas, con penas y alegrías.

Por eso no nos tenemos que preocupar, después del momento de gloria vendrá el momento de bajón y te quedarás solo y te abandonarán y no serás nadie, ni nada, tu espacio será ocupado por otro y pasarás al olvido.

Esto pasa mucho con los famosillos de la televisión, futbolistas y cantantes… ganan mucho dinero en muy poco tiempo, la fama los encumbra y luego la realidad es dura.

Con los políticos pasa más de lo mismo, se creen los Reyes del Mambo, los más listos de la clase, a mí no me van a pillar, solo pillan a los tontos, los súper hombres son de los tebeos, la realidad es que cuanto más listo eres más se te ve, eso de creerse que estás por encima del bien y del mal tiene sus consecuencias, me estoy acordando de el libro de “ La canción de Roldán” escrito por Fernando Sánchez Drago y que escribí allá por el 2015 un comentario en mi blog https://goyogalache.wordpress.com/2015/12/14/la-cancion-de-roldan/ Pues si Roldán de héroe a villano, como una persona aparentemente normal es atrapada por la ambición, el poder y el dinero. Recomiendo el libro y mi artículo. De los momentos de gloria pasó al hoyo más profundo, a ser abandonado por todos y a ser el malo, malísimo…

Menos mal que la justicia es lenta pero es justicia y una vez que empieza a funcionar la maquinaria no se puede parar, hasta que terminan con sus huesos en la trena. Antes pensábamos que solo acababan en la cárcel lo pobres y los tontos, ahora se ha convertido en club social de todo tipo de individuos y está llena de esos que se creían tan listos.

Cuando estás en la cima puedes observar la llanura y te puedes decir que dentro de un rato estarás ahí abajo y que el esfuerzo habrá merecido la pena. Subir si cuesta, bajar es más fácil, también te puedes caer. Por eso cuando estoy en lo más alto de mi, tengo que saber que todo lo que sube baja y que pronto estaré abajo y debo de ser el mismo en las dos situaciones, nada es eterno y la vida es un constante cambio y movimiento.

“Sabes que morirás” que si, que ya lo sé, pero ahora quiero saborear las mieles del triunfo. Déjame vivir, que tiempos malos ya vendrán solos, es importarte saber vivir y disfrutar de esos momentos sin que se nos suban a la cabeza, esos ratos los comparo: a cuando nos dicen lo bien que hemos hecho algo o cuando de alguna forma nos alaban, eso nos tiene que servir de acicate para seguir, pero hay que aceptar los halagos con humildad y nos tiene que servir para esforzarnos en nuestros quehaceres, sean importantes o no porque todas las cosas que hacemos son importantes, nosotros somos importantes, todos somos importantes por tanto lo repito todo lo que hacemos es importante.

El momento de gloria es efímero, solo dura un rato y luego tenemos que saber que lo que importa es el resto de nuestra vida, eso si nuestro ego se lo cree, él se cree todo lo que nos hace grande, por eso vuelvo con las curas de humildad como terapia.

La frase “recuerda que morirás” nos la tenemos que repetir muchas veces, no sé si todos lo días pero si de vez en cuando para bajarnos a la tierra y saber que somos finitos, mortales y que moriremos…Despertad del sueño…

Para terminar: “Cuentan también los historiadores que una de las muchas causas de la decadencia y caída de Roma fue la corrupción y el excesivo gasto público para pagar a sus cargos políticos”

Y con esto queda todo dicho…

Cosas que pasan 2#

Seguimos dándole a los pedales, con fuerza e ilusión y nos siguen pasando cosas. La bicicleta eres tú y algo más que se me escapa, en mi forma de entenderla. Cuando salimos solos con la de carretera o por lo menos a mí me pasa, es reflexiva, empezamos a darle vueltas y más vueltas a la cabeza. Pero estos días de primavera son diferentes, el sol, la naturaleza tiene una fuerza increíble que no te puedes sustraer a sus encantos, te atrapa desde que sales, el aire te acaricia y el frescor de la mañana se va convirtiendo en un abrazo de calidez, de sensación de bienestar. Llevo dos días sintiendo la primavera, el sol es diferente, nos manda su energía y nos comunica su entusiasmo por vivir, por ser, por sentir, por estar en está tierra, por ser parte de este misterio de la vida y por pertenecer a algo superior.

En la bici también pasan cosas aunque vayas solo, últimamente hablo mucho con los ciclistas que me voy encontrando, somos muchos los que salimos solos, a la aventura y en las carreteras nos encontramos, en esos momentos de soledad, nos contamos cosas, a veces con sentido y a veces sin él, cosas triviales, hablamos de la bici que llevamos, de los componentes, de las prisas que tenemos, de lo que nos gusta la bici y en general cosas sin importancia, que relajan y se nos hace el entreno más ameno.

Por contar algún chisme, pararme a desayunar, se ha convertido en una rutina que cada día me gusta más, procuro desayunar en sitios que por el lugar o por lo que sea, me apetezca, normalmente son terrazas al aire libre con el solecito y el mar de fondo, me gusta que a ser posible sean sitios con poca gente y si no hay nadie mejor, que me estoy volviendo un poco anacoreta.

La gente tiene esa costumbre de hablar en voz alta, considero que es una falta de educación hacía los demás, a mí que me importa lo que tengan que decir, si yo quiero estar en mis cosas y a mi sin querer, queriendo se me va el oído y no me dejan disfrutar de mi momento zen, de paz y tranquilidad. Esta mañana era una de esas que no me han dejado sentir este día maravilloso, cuando he llegado había cuatro personas sentadas en una mesa, dos eran los padres y una pareja más joven, él era el hijo porque se ha referido al hombre mayor de Papá, he deducido que eran vascos primero porque al hijo le han llamado Pachi, hasta ahí fácil no, y lo segundo por su forma de hablar. Que conste que no tengo nada contra los vascos, ni contra nadie lo comento porque me gusta que les guste Almería. Pero lo que más me ha confundido o más bien enfadado en esta pequeña historia, es lo siguiente:

La madre nada mas llegar yo, la escucho decir: “El café en Almería está malísimo”, así lo ha soltado y se ha quedado tan a gusto, vaya¡¡¡¡ y me digo: bien empezamos, pero sin cortarse un pelo a viva voz, que nos hemos enterado todos los que estábamos en la terraza, mala educación no, lo siguiente, no sé si el camarero también, pero a ella le daba igual, debemos de ser respetuosos y este comentario lo puede decir mas bajito sin necesidad de dejarse notar y sobre todo que el camarero se puede sentir incómodo. Siguiendo un poco la conversión parece que estaban de viaje, no he llegado a enterarme que hacían en Almería, pero esa ya sería otra historia.

Al poco se sientan dos hombres de mediana edad uno de la mía y otro un poco mayor, sesentón o así, por la forma de hablar madrileños, tampoco tengo nada contra los madrileños; el mayor hablando por teléfono con otro de temas de la bolsa, en plan interesante, también gritando, como si todos nos tenemos que enterar de su superconversación. Cuando piden la comanda, le piden al camarero una determinada marca de cerveza, el camarero les dice que esa en concreto no la tienen y le ofrece cuatro o cinco marcas y que raro ninguna le parecían bien, al final se piden unas cañas de barril y de tapa ensaladilla, cuando se la están comiendo empiezan a decir, que la ensaladilla no son más que patatas. Uff que gente más protestona, en vez de disfrutar del entorno del sol de la playa…ah que no lo he dicho estaba en Cabo Gata en el Paseo Marítimo es uno de los sitios con más magnetismo que conozco y que más me atrae, con sentarme soy feliz, pero a veces pasan estas cosas.

Unos necesitamos tan poco y otros quieren ver el vaso medio vacío. A ninguno de mis anfitriones les he oído alabar o decir lo maravilloso del sitio. En fin no me quiero alargar era por contar un poco mi mañana de bici; siempre tiene algo de encanto y nunca sabes lo que te puede ocurrir si pegas el oído o si se empeñan en hablar fuerte y luego tenemos fama los almerienses de hablar a gritos… por favor. Esto se ve que es más común de lo que parece.

Siguiendo con lo que estamos hablando en Twitter, Gloria Serra la periodista de la Sexta, de equipo de investigación, le ha pasado algo parecido viajando en el AVE, alguna persona por decir algo, hablando fuerte para que todo el mundo se enterase, que nos pasa con los teléfonos, que nos creemos que estamos solos o que queremos hacer participe a todos de nuestras cosas, dejo a continuación dos Tweets que son muy significativos, hablando sin pudor, que la gente no se corta en hablar en voz alta, da igual, debemos ser respetuosos y educados en la relación con los demás. Queramos o no queramos nos enteramos, pero realmente tengamos o no tengamos interés.

Necesitamos tantas cosas

Ayer por la tarde me encontraba  dando una vuelta por el Paseo Marítimo y observé a una pareja de mediana edad tirando para la tercera pero de buen ver, bien conservados y de agradable presencia estaban  delante de una de la fuentes de las que  se puede beber agua, estaban mirando el grifo y viendo como se  derramaba el agua y  no sabían que hacer, yo ni corto ni perezoso me puse a beber y a beber para que no se desperdiciara, llegó un momento que ya no me entraba más y empecé a tirar del pulsador para fuera como un poseso y nada que no se cortaba y en esos menesteres empezamos a hablar, al final después de tirar y tirar del pulsador este paró como por arte de magia, con un tiempo más que prudencial no para beber agua sino para reventar e hincharte para una semana, una pena esa agua perdida .

Les empecé a dar la tabarra con lo importante que es el agua, que es un bien escaso, que no le damos importancia porque abrimos un grifo y sale, si tuviéramos que hacer kilómetros en busca de ella otro gallo nos cantaría, que desperdiciamos mucha agua en la duchas o cuando nos lavamos los dientes y en casi todo los actos de nuestra vida. Que realmente no tenemos conciencia que es un bien escaso, limitado y que dentro de un tiempo nos acordaremos de como la hemos malgastado y desperdiciado, que tienen que venir más generaciones detrás nuestra que tenemos que ser solidarios, en fin me salió mi vena ecologista.   

Otro hecho que me tiene obsesionando es  la reutilización de las cosas que nos sobran o que no necesitamos, esta mañana he cambiado un cuentakilómetros de la bici y el viejo que funcionaba pero que me costaba ponerlo a cero. Lo he cogido y cuando he ido al Súper lo he dejado en el poyete de la entrada, lo he depositado con mucho disimulo, cuando he salido a los diez minutos ya no estaba, alguien se lo ha encontrado y seguro que le ha hecho ilusión, o por lo menos eso creo. Lo que espero que tenga bici, si no para qué.

Esto mismo lo he hecho con libros y con gafas de sol de la bici, cuando están un poco rayadas, es un tema que me gusta dejar cosas por ahí y que la gente se las lleve.

En otra ocasión llevaba un juego de sartenes para tirar, estaban bien pero cuando pierden un poco el antiadherente las cambio, una manía como otra, y pensaba dejarlas encima del contenedor de la basura, pero como iba con mis pensamientos, las tiré sin darme cuenta y a la misma vez una señora me dice que si se las puedo dar, ya las había tirado, ¡¡¡vaya¡¡¡  Pues nada me puse a buscarlas en el contenedor de la basura, me metí medio cuerpo y se las rescaté a la mujer, que subidón.

Donar las cosas que no necesitamos y las pueden utilizar otros es saludable te hace sentir bien, despejas sitio en tu casa, ropa, muebles, libros, pequeños electrodomésticos…

Leyendo un artículo del Profesor de Sostenibilidad Luis Seguí, la pregunta clave es: ¿Necesitamos tantas cosas? Es cierto necesitamos tantas cosas para vivir, ¿Seriamos más felices con menos cosas? Seguro que sí, y ¿Por qué no paramos de comprar cosas? ¿Qué nos determina o nos condiciona a comprar cosas que no necesitamos? Me parece que son muchas preguntas. Es esta sociedad de consumo que nos bombardean con sus productos  a querer parecernos a los modelos publicistas y que creemos que con esas cosas tan monas vamos a ser más felices y guapos. Me estoy saliendo, esto viene por el tema de la economía circular, es un modelo económico que funciona a la inversa del consumismo. El consumismo consiste en la producción de bienes, lo consumismos y lo desechamos, la economía circular es un paso más en esta cadena, los bienes que no necesitamos los volvemos a introducir en la cadena de uso y así evitamos volver a consumir energía para producir ese bien.

Antiguamente cuando comprábamos cualquier bien, por ejemplo una lavadora, esta era eterna, si se rompía,  la arreglábamos y así hasta el infinito; ahora compramos otra y entra en juego una palabra que me gusta obsolescencia, la durabilidad de determinadas bienes, se fabrican con materias primas de baja calidad y su tiempo de vida está programado, esto así en palabra llanas y sencillas o por lo menos así lo entiendo, debemos de consumir para que la economía siga produciendo, vendiendo, comprando… Llámese economía de mercado.

Reciclar, esta palabra me gusta más todavía, le damos vida a determinadas materias primas, pero debemos de hacer más “por la Madre Tierra que nos vio nacer”, letra de Macaco, tenemos que ayudarla, somos sus herederos. En esta entrevista se comenta que reciclar: por ejemplo el vidrio y en concreto las botellas, cuando las tiramos al contenedor y caen se rompen,  necesitamos energía para volver a crear otra botella, vale, tenemos la materia prima, pero seguimos gastando energía, debemos de hacer más. En Alemania esa botella se reutiliza y está en el sistema durante diez vueltas, lo que hacíamos antiguamente, con los cascos de las Caseras, cuando íbamos a comprarlas nos cobraban el envase y posteriormente nos lo devolvían, parece una forma útil de reciclar, debemos de ser racionales y reutilizar las cosas. 

Las bolsas de plástico es otro desacierto y solo nos acordamos de ellas cuando vemos las islas de plásticos en los mares, nos creemos que por cobrar cinco céntimos solucionamos el problema, que va, sirve de poco, lo correcto sería prohibirlas y prohibir todo los embalajes de plásticos, hay bolsas de papel o idear otro sistema de envasado mas ecológico, he leído algo de bolsas hechas con patatas. En esto hay que ser valientes y tomar decisiones, ya está bien.

Hay un movimiento, ¿Qué no sé si lo conocéis? “Zero Waste” o “residuo cero” que consiste en intentar crear lo menos residuos posibles, en hacer cero basura.  El problema está en la cantidad de basura que generamos y creamos esos grandes basureros, que no podemos reutilizar que los vemos en las teles kilómetros y kilómetros de basuras. Las creadoras de este movimiento nos proponen las siguientes reglas:

  1. Rechaza: Dí no, a lo que no necesitas. Si no compramos, no entran en nuestra vida, no nos harán falta los pasos siguientes.
  2. Reduce: Compramos muchas cosas que ya tenemos, piensa cuando compres algo. ¿De verdad te hace falta?
  3. Reutiliza: Vivimos en el mundo de usar y tirar. Búscale otra utilidad a las cosas y sobre todo arreglarlas. Dales vida.
  4. Recicla: Si ya no lo le puedes dar más vida a un objeto, recíclalo de la mejor forma posible.
  5. Haz compost: Sí puedes dale más vida a la materia orgánica, desvuélvele a la madre tierra lo que nos ha dado.

 

Es importante seguir estas reglas básicas en este orden, ya que si cumplimos una ya no necesitamos las demás. Sencillo y mágico.

Tenemos que tomar conciencia que nuestro mundo es finito y tenemos que cuidarlo y no ya por nosotros, que sí,  también por lo que vienen detrás esas generaciones que no se merecen encontrar a la Madre  Tierra desierta de vegetación, y esos animales, insectos y aves, que les estamos destrozando su hábitat a base de nuestra expansión, somos como una plaga. Todavía estamos a tiempo de ser solidarios y afrontar nuestra realidad siendo generosos y aportando nuestro pequeño grano de arena a crear un mundo más  sostenible y natural.

 

 

 

#Pensamientos

Son las primeras letras de este año, serán sin ganas, por no tener nada que contar, por aburrimiento, por intentar escribir algo y por tantas y tantas cosas o tantas desganas. A veces la mente funciona a una velocidad de vértigo, todo fluye y  otras nada de nada, va muy despacio.

 Cuando tengo una idea, me digo, voy a escribirla y se me olvida, las cosas no son así de fáciles,  la inspiración llega cuando uno menos lo espera, sí tengo una idea que creo que debo escribir intento memorizarla, para acordarme más tarde, e incluso a veces, ni si quiera  me acuerdo. Y me repito, pues no sería importante.

 La mente no para de pensar y pensar lo que ella quiere y no para de mandarme mensajes y de agobiarme. Por eso cuando escribimos pensamos nosotros, somos nosotros los que mandamos, por eso escribir me relaja, por lo menos a mí, me introduce en el mundo de los pensamientos pensados por mí.

 Escribo lo que quiero o eso pienso a veces también creo que piensan por mí, que esa mente perversa piensa por mí, que no soy dueño de mis actos, que mis pensamientos tampoco son míos sino de mi mente que quiere que piense eso y así me hace creer que yo soy el que pienso, en fin, complicado, soy complicado, somos complicados. Y los que tenemos ese defecto de preguntarnos por todo lo que nos pasa y ¿Por qué nos pasa? Peor…

Mis primeros pensamientos delante del ordenador  de este año, son los mismos de todos los años, preguntas y preguntas y casi siempre sin respuestas, esos pensamientos recurrentes que llegan, pasan y vuelven y así hasta el aburrimiento… ¿Cuánto gasto de energía nos ahorraríamos si pensáramos menos? Podría hasta correr más con la bici, por eso cuando voy en la bici aprovecho para intentar no pensar, procuro concentrar en las sensaciones, en el esfuerzo, en el aire, en el sol, el frío… A veces se me olvida y mi mente empieza de nuevo a darle vueltas a un tema tonto así como sin querer, bueno, y eso, sí no tengo algo pendiente y empezamos a buscarle explicaciones absurdas, y en un momento tengo que pararla y decirle: “por favor, para ya”.

   Pues sí, he vuelto con los mismos pensamientos, cuando he empezado a escribir, no sabía sobre qué, lo que sí sabia era lo que no iba a escribir, actualidad política y penas, que el mundo esta lleno y como yo elijo, pues nada, qué no, no sé sí lo publicaré, hoy lo dejare aquí, mañana Dios dirá…

 

 

 

Los albañiles

Esperando a los albañiles, no podía ser de otra forma, como era de esperar no me llaman cuando me tenían que haber llamado y no vienen cuando tenían que haber llegado, eso que llevan esos trabajos que lo llevan en su condición, son trabajos que siempre se complican y siempre se retrasan y pocas veces por no decir ninguna cumple con lo pactado, no hay que entenderlos son así y ya está, no intentes ponerte en su lugar, no puedes, es imposible con otra mentalidad meterte en esos complicados trabajos de arena, cemento y ladrillos.

Llamo a un teléfono que tengo y me dice un contestador muy simpático que hasta las nueve nada, que me espere que el horario de oficina empieza a esa hora y cuando logro ponerme en comunicación con ellos, me dice una chica por cierto muy agradable, que si, que tenían mi trabajo a primera hora, pero que le habrá surgido una urgencia y que no me preocupe que ellos me llamaran, vaya una urgencia, y la mía qué, cosas que tiene la vida. Si efectivamente me llaman como otra hora después y me dicen que tardaran sobre otra hora más. Pues nada a esperar que es lo que toca.

En esa espera, que desespera me digo: voy mientras a desayunar y así gano tiempo, con le estomago lleno se ve la vida de otra forma, me meto en una cafetería pequeña y familiar que hay cerca de mi casa y cuando entro empiezo a oír un ruido infernal, gritos, ruidos de vasos y tazas chocando algo horroroso, era increíble no me lo podía creer, era como que me ha había vuelto sensible al ruido, todo el ruido del mundo se concentraba en esa cafetería.

Estuve a punto de salirme, pero era el bar mas cercano y estaba esperando que llegaran los albañiles o me llamaran o yo que sé, tocaba esperar, tenia que hacer tiempo, ese que a veces te sobra y a veces lo echamos de menos, en esos momentos lo tenia de más.

Era como un infierno todos los vasos y tazas chocaban a la vez, las voces se iban superponiendo unas y otras y los gritos iban en aumento, todo el mundo intentaba hablar más fuerte que su interlocutor y querían imponer su criterio, el camarero le gritaba a muchos clientes para todos tenia algo, alguna palabra ocurrente, en ese momento me di cuenta que yo no pertenecía a ese lugar era un impostor que estaba allí solo para darme cuenta de esa realidad, una que no era la mía, había traspasado ese momento tiempo que no me correspondía, ahora estaba allí como observador de fenómenos absurdos, de verdad que si, estaba y era sensible de esa realidad.

Me imagino que para los que estaban allí no eran conscientes de esa situación estresante, que lo era, para él que venia de fuera era aterrador, lo decibelios subían y subían, parecía que cada vez gritaban más, no lo parecía, era real, el submundo del ruido trasladado al bar al lado de mi casa, de verdad que no ha sido una percepción, era en el mundo de los sentidos, era un despropósito, era una orquesta desafinada donde cada instrumento tocaba en el momento que no tenia que tocar y si desafinaba mejor esa era su función, y a la vez tenia que sonar más fuerte para que fuera menos armonioso y su ruido fuera irritante.

En un instante el ruido alcanzo su clímax y se estabilizo, ya no se podía gritar más y yo como por arte de magia me acostumbre al súper-ruido y me di cuenta que había venido a desayunar, la experiencia fue extraña mi cuerpo estaba en el bar pero mi mente pertenecía al ruido, mi atención estaba concentrada y mi interés residía en las diferentes clases de ruidos habidos y por haber, la maquina de hacer café, era como una silbido estridente, el molinillo una taladradora, las tazas y los platillos chocaban incesantemente, todo sonaba sin armonía, con acordes desacompasados.

Creo que ese gran ruido se debe a la mala insonorarización del bar, no me creo que los habitantes de mi barrio sean en concretos más chichones que otros, simplemente es un bar pequeño con mucha gente y en ese día por motivos que desconozco mi oído estaba muy sensibilizado, así lo viví y así lo cuento. Por cierto desayune y me fui fijando un poco en la gente, estaban muy animados contando sus batallitas, temas futboleros y otros a mi lado hablando de su nieto que si tiene los ojos azules como su madre y si su otro… en fin conversación triviales que sirven para seguir viviendo en este mundo intrascendente que a veces se vuelve un poco exigente y en otro nos hace ser distintos y vivir situaciones distintas.

Por cierto vinieron los albañiles, muy currantes y profesionales lo dejaron todo arreglado y en su orden. Esto lo escribí mientras estaba esperando a que terminaran, primero me puse un poco a ver lo que hacían pero me di cuenta que era un poco molesto para ellos y me puse a leer un poco y luego tenia que escribir sobre el ruido, lo tenia grabado en mi cabeza.

Mis listas

Releyendo escritos antiguos me encuentro por casualidad con uno que escribí el 1 de marzo del 2015, no tiene titulo porque lo entendía como con un diario con fecha, dónde cuento un poco mis pensamientos , pero esta redactado en una hoja reciclada del trabajo, son impulsos de expresar lo que siento en ese momento concreto, lo que realmente me llama la atención son los tópicos sobre los que vuelvo, siempre quiero comprender lo mismo y sigo y sigo dándole vueltas y se ve que cada vez entiendo menos. Hoy por hoy cuando más cerca me he creído de comprender las cosas la vida, a la vez más alejado me encuentro. Por aquel marzo del año 15, hace más de tres años pienso:

“¿Por qué pasan las cosas? ¿Qué sentido tiene cuando no entendemos lo sucedido? Y yo mismo me respondo: Será el tiempo él que dicte sentencia y en la distancia volveremos al pasado para comprender realmente lo sucedido. Pero lo sucedido para qué, sólo por experimentar, recordar lo poco importantes que son las cosas. Un círculo que vuelve al principio, al origen a cuando no éramos nada, dejar pasar y no interferir en lo ocurrido. Nos aferramos a una realidad, nos hemos vuelto miedosos, nos da miedo vivir. Queremos vivir una larga vida, pero como, cada vida tiene su propósito, la tenemos que vivir de su manera y no vivirla. Cuando entendemos que la maldad no existe, solo la ignorancia (concepto budista), la gente actúa de una determinada manera por que no saben hacerlo de otra forma. En ese momento lo entendí así y a fecha de hoy creo que también, dejo ese algo que no llego a comprenderlo del todo. Actuamos por intereses equivocados y dirigidos por el miedo, miedo a perder lo que hemos conseguido tanto lo material como lo personal. Queremos que nos necesiten, ser importantes, que nos admiren y por otro lado queremos no ser nadie, que te ignoren, que te dejen. Y sigo y sigo con el discurso que se alarga y se alarga sobre los mismos temas, lo tengo grabado en mi mente a fuego…lo sencillo, lo simple es lo importante, tener buenos sentimientos, sentir y sentirte vivo”.

Es un pensamiento recurrente que me vuelve y me vuelve y han pasado tres años y sigo pensando lo mismo y creo que es todavía peor en ese tiempo me creía que comprendía algo y seguro que así era y ahora me doy cuenta lo ignorante o lo listo que me creía, hoy por hoy tengo más dudas y solo tengo claro que la esencia de la vida es vivir lo mejor que podamos e intentemos ser lo más felices y más nosotros, más íntegros y ahora viene la pregunta del millón, ¿Y cómo conseguimos este objetivo?

Al final del escrito aparecen siete pequeñas recomendaciones que he tenido muy presente a lo largo de estos años, algunas son como talismanes y otras las recuerdo y me las digo cuando estoy pasando una mala racha o acontecimientos que me desequilibran. Voy a pasar a enumerarlas:

1.- Todo lo que pasa es para mejor, es una frase de Alejandro Jodoroski que me la repito mucho, en un momento dado cuando uno esta fastidiado o el hecho que ha sucedido es penoso se entiende mal, pero el tiempo le da la razón. A Jodoroski se le murió un hijo y fue un hecho tan traumático que se encerró en si mismo, quizás lo peor que le puede pasar a un Padre, y no veía luz al final del túnel. Cuando por fin lo supero entendió su proceso.

2.- Lo que haces a los demás te lo haces a ti mismo. Es un poco la ley del Karma y de acción-reacción o causa y efecto. Si das amor recibirás amor, si das odio recibirás odio. Está en relación a muchos refranes como por ejemplo:”Quien a hierro mata a hierro muere”.

3.-Somos lo que pensamos. Por favor pensamientos positos, a pesar de encontrarnos mal y una bonita sonrisa, la vida te lo agradecerá.

4.-Lo que sucede tenia que suceder así. La vida siempre elige la mejor solución.

5.-Somos una Unidad. Todos somos uno. Entender el Universo como uno, donde cada uno tenemos un papel y representamos nuestra pequeña historia, dentro de esa gran historia.

6.-Nada es importante, ni siquiera la muerte. Le damos importancia a todo y comparado con la muerte todo pierde su valor.

7.- La vida es movimiento, todo cambia nada es para siempre. Nosotros no somos los mismos de ayer.

Sigo pensando igual que hace tres años, pero como he dicho al principio, sinceramente, ahora entiendo menos que antes. No sé, si a alguien le valen alguno de estos pequeños mantras, a mí me han servido en ocasiones, también es cierto que hay que comprenderlos, sino, no despliegan su poder, que lo tienen, ya lo creo.

Tengo listas de estas por todos los sitios, me imagino que tienen que tener un significado, sino para que sirve tanto y tanto darle vueltas a esas listas que a veces sirven y a veces no…

Ahora creo menos en las listas y mas en nosotros en hacer y decir lo quiero ser, más yo, más natural dejarte llevar y preocuparme menos de comprender, solo comprender la vida por vivir y sobre todo y por todas las cosas ser feliz.

Amen… he dicho.

La parte de adelante

Cuando decidimos ser nosotros, realmente lo hacemos sin pensar o hay una parte nuestra que nos condiciona y lo hace sin saber lo que estamos haciendo.

Cada día estoy más convencido que nuestros actos y comportamiento están muy determinados por nuestro inconsciente. No somos libres a la hora de la toma de decisiones, nos creemos que si, pero la decisión en la mayoría de los casos ya esta tomada de antemano. Nuestro inconsciente toma todas las variables que tiene almacenado en su memoria de sentimientos y actúa en consideración.

Por qué en un determinado momento hacemos cosas que no queremos o que no éramos capaces y sin embargo las hacemos, que fuerza interior nos obliga a actuar así.

Creo que nuestra parte inconsciente esa que esta ahí desde el principio del principio, que es más nuestra que nosotros y hace y actúa según su buen entender. Somos más nosotros, más íntegros, más…

Tendemos al equilibrio a intentar equilibrar esas fuerzas, la racional y la sentimental, casi siempre gana la sentimental, es la que esta grabada con más fuerza.

En ocasiones, alguna me ha pasado estaba en una reunión de amigos pensando en decir algo y lo tienes en reserva para cuando te toque o creas que debes de intervenir y cuando hablas al fin dices otra cosa diferente ¿A qué se debe eso? ¿Qué mecanismo tan extraño tiene la mente? Si yo no quería decir eso a que viene. No os dais cuenta que a veces hacemos cosas raras, sin sentido y hasta nosotros mismos nos extrañamos. Estamos gobernados por un ser que nos manda, nos ordena y no nos damos cuenta, que verdad tan grande.

Leí hace tiempo, y al principio no lo entendí bien y creo que ya lo voy solo entendiendo un poco, qué el ochenta por ciento de nuestras decisiones las toma nuestra parte inconsciente. Tanto, tanto pensar para qué, si luego hacemos lo que nos da la gana.

La intuición también juega un papel muy importante, como mecanismo de respuesta de la parte inconsciente que actúa y toma decisiones basándose en la parte emotiva, no cerebral, que funciona por sensaciones, emociones y sentimientos.

Cuando analizamos un problema, lo razonamos y le buscamos las posibles soluciones, realmente le estamos dando vueltas a la cabeza y gastando energía, la decisión ya está tomada.

Tenemos libertad y libre albedrío en la toma de decisiones, sinceramente en mi opinión, no estamos más condicionados de lo que pensamos, pero lo bueno es que no lo sabemos, nuestra mente se va formando la idea y cuando creemos que se ha encendido la bombilla mágica de la idea perfecta, nos da alegría, ya hemos encontrado la solución al problema que habíamos creado. ¡¡Que equivocados estamos¡¡

El titulo me viene al a la cabeza por la canción de Andrés Calamaro “La parte de adelante” perteneciente al doble CD “Honestidad brutal” que recuerdo como si fuera ayer, fui a comprarlo al Prica por allá 1999, en otro siglo, que mayor, con mucha ilusión me dirigía y me faltaba tiempo para escucharlo y hoy al leer la parte consciente la comparo con la parte de adelante, nuestra fachado lo que somos o lo que queremos ser, normalmente damos una imagen de lo que nos gustaría que vieran en nosotros. La ultima canción del segundo CD “La parte de atrás” es la misma canción que la parte de adelante pero más lenta, saboreando la música, me encanta, que acierto. Andrés Calamaro eres un genio. Volviendo a “la aparte de atrás” esa es la parte inconsciente, nuestro yo, nuestro ser, la que nos gobierna a la que no podemos engañar. En fin…opiniones.

Este pequeño post es una reflexión personal, en la cual me planteo si somos realmente conscientes en la toma de decisiones, me imagino que habrá gente que piense totalmente diferente a lo expresado, o lo comparta solo en parte o entero o nada, así es la vida que le vamos a hacer.

La realidad

Cuando quieres escribir y la mente está en otra parte sin saber el porqué de las cosas, te planteas realmente si eso es lo que querías o solo querías escapar de ese presente que en algunas ocasiones te golpea y no te deja respirar, es la realidad en estado puro, esa realidad tan real, del día  a día, del vivir,  del dormir, del  comer,  del sufrir y por supuesto del querer.

 La realidad es así de compleja y a veces caprichosa, nos pilla de sorpresa, nos asusta y nos convence de su propia realidad, pero tu la quieres de otra forma, de tu manera y no te deja se resiste a  que seas tu él que la manejes y la lleves de la mano, ella te agarra por el brazo y te sujeta, te lleva sin remedio, ya te ha ganado por su fuerza y tu ya no tienes esa ganas de luchar, solo te dejas llevar y aunque te resistes un poco, solo un poco, al final te arrastra, te deja sin espíritu, ese que antes siempre tenías y que ya se te está gastando, estás entrando en la reserva de tus fuerzas de luchar.

La realidad siempre se sale con la suya, juega con cartas ganadoras sabedora de su gran poder y de ir siempre un paso por delante, por eso no se le puede ganar, creemos que la podemos engañar pero ella juega con nosotros nos enseña algunas cartas para que nos confiemos, pero ese es nuestro gran error creernos que la podemos derrotar, al final nos enseña sus cartas y ya es demasiado tarde, la partida ha terminado y ya la hemos perdido y todavía no lo sabemos.

 Lo interesante del juego de la vida es imponerse a la realidad, dejarla que sea ella la que nos lleve, decirle: que ella  lo sabe todo, que puede jugar con nosotros, sabedora de su fuerza se confía, nos dejamos llevar, nos arrastra, nos coge en sus brazos, nos abraza, nos mece y cuando se cree que ya nos tiene, la engañamos y jugamos con sus mismas cartas, esas tan caprichosas, nos dejamos ganar, sabedores de su fuerza, pero ya la conocemos y no nos resistimos, nos vamos con ella, nos conduce a su morada y la vemos cara a cara con esa dureza de realidad, que no comprendemos, que nos intimida, que nos avergüenza, que nos aboca a saber…y cuando ya estamos allí, empezamos a odiarla, a conocerla, a amarla, a desearla y en ese momento, esa realidad la hacemos nuestra, es nuestra realidad, ya no impuesta por ella, si no por nosotros, de alguna forma la hemos derrotado, la hemos vencido en su propio terreno, hemos sabido llegar a ella y verle la cara más amarga, esa que no nos enseña, que la tiene reservada para el final de la realidad.

Había un momento que me creía que realidad y mi forma de interpretarla eran lo mismo, con el tiempo he visto que la realidad va por un camino y nuestra forma de entenderla  por otro, cuando ambos se juntan, es cuando puedes decir que la has derrotado o que estas más cerca de la verdad. La realidad no tiene color, es insípida, incolora, sin sabor y todos los apelativos “in” o “sin” que queramos ponerle, somos nosotros con nuestros complejos, ataduras, apegos, egoísmos y demás atributos del hombre moderno lo que la configuramos y la hacemos fácil o complicada o mezcla de las dos y más cosas, no podemos ver la realidad con los ojos mimetizados por todo lo que somos, debemos desprendernos de todas las capas que nos han conformados para quedarnos desnudos y mirar con los ojos limpios del corazón.

 

 

La vida

No saber lo qué está pasando, no saber qué camino seguir, tú que te creías saberlo todo o por lo menos tu seguridad, lo parecía. Cuantas cosas han cambiado y todavía no lo sabes, ya no somos los que éramos, cuanto hemos cambiado y a veces ni nos reconocemos, se tarda en acostumbrarse, esto va de prisa.

Hay dos canciones que me han venido cuando he escrito “cuanto hemos cambiado” la primera de Celtas Cortos “Veinte de abril” Una carta que le escribe a su amiga o a algo más que fue, me ha entrado la melancolía y he empezado ha recordar y te tenía que hablar… hoy no queda casi nadie de los de antes, han cambiado, han cambiado…le pregunta por su vida…yo la verdad como siempre, sigo trabajando en lo mismo, pero me siento vacío…y le dice: si te mola me contestas, espero que mis palabras resuenen en tu conciencia…yo sigo con mis canciones.

Es un alegato de nostalgia, un impulso de recuerdo, ya no somos los de antes, han cambiado pero él se mantiene en su centro, no ha cambiado o por lo menos ha cambiado menos.

La otra canción, “Como hemos cambiado” de Presuntos Implicados y dice: Como hemos cambiado, qué lejos ha quedado aquella amistad… lo mejor que conocimos separo nuestros destinos y hoy los vuelve a reunir… ¡qué nos ha pasado¡ Como hemos olvidado…tantos sueños por cumplir.

Otra de nostalgia de un pasado, que creemos que es mejor, porque ya no está, qué no lo es, son otros tiempos, otros recuerdos, otras vidas, vividas en esta, pero volviendo, como hemos cambiado, la vida es cambio, ya no somos los que éramos.

Una amiga me dijo: una de esas frases que dejan huella, seguramente no estará bien escrita o por lo menos así la recuerdo, al principio no llegue a entenderla bien “Sí que hemos cambiado que no te reconozco” Se refiere a que los dos hemos cambiado, que ha cambiado ella o que sólo he cambiado yo; el cambio es interno y propio, no te reconozco por tus palabras por tus acciones. Qué despropósito, qué acierto de dicho.

Comentando con mi hijo un tema informático, unas fotos que se ven y no se ven en el Blog, sin saber el motivo, haciendo siempre lo mismo, me dice: “Papa, la vida” Esa es la respuesta que siempre le doy, me ha ganado la partida por la vida. Son las respuestas que no tienen preguntas.

No sé si acertado o no, la vida no se resuelve como tu quieres. Ella sigue su camino, ese que ya te tiene trazado, que te espera y contra él que luchamos constantemente, sin saber que poco podemos hacer, pero seguimos en ese empeño.

Los registros Akásicos son una especie de memoria universal de todo lo vivido por todos los seres vivos, lo que estamos viviendo ahora y el futuro de toda la existencia; es la mente cuántica que lo tiene todo almacenado en todas las posibilidades habidas y por haber, todos nuestros conocimientos, experiencias, sueños, sufrimientos, alegrías… nuestras vidas pasadas, presentes y futuras. ¿Queremos realmente acceder a ella y saber ese futuro? Creo que no, qué gracia tiene entones la vida, qué aburrimiento, qué desatino. Vivir la experiencia de la vida es la verdadera experiencia de la vida.

La vida es como una madeja de hilos que se va tejiendo, te enseña pequeños retales para que vayas construyendo tu traje a medida, pero pocas veces te da un trozo grande, esos se los reserva para cuando el traje este casi hecho, ¿Qué sentido tendría que te enseñara su obra, si todavía no esta terminada? ¿Sé puede ver un cuadro sin acabar? ¿Una partitura de un músico sin sus últimos acordes?

Sigo liado con el destino, sigo intentando ver un poco más, sigo en la necesidad de saber, de buscar…sigo y sigo…

Esto me parece que no tiene fin, bueno, sí lo sé…

Las plantas

Las plantas están ahí y no las vemos, forman parte de nuestro entorno, hacen que nuestra vida y nuestra vista sean más agradables, las tenemos tan dentro de nosotros que no las sentimos. Solo las echamos de menos cuando las necesitamos o cuando ocurren catástrofes naturales. Cuando observamos nuestro medio, ese color verde nos hace sentirnos bien, somos verdes nos han dado su vida. Somos como ellas, estamos hechos de la misma materia, de los mismos componentes químicos, estamos en la misma cadena, hemos evolucionado a partir de ellas. El oxigeno que respiramos se lo debemos a ellas, la mayoría de los alimentos que comemos se lo debemos a ellas, muchos de los ropajes que nos ponemos se lo debemos a ellas… somos plantas y no las sentimos.

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El biólogo Stefano Mancuso nos introduce en la inteligencia de las plantas, así a voz de pronto nos resulta extraño- ¿Sí las plantas no tienen cerebro como van a ser inteligentes? ¿Qué entendemos por inteligencia vegetal? La respuesta es sencilla: la capacidad para resolver los problemas. Las plantas tienen una gran necesidad de adaptarse a su entorno, se juegan su existencia, están ancladas a la tierra y no tienen posibilidad de huir, eso de salir corriendo lo tienen complicado, si viene un animal a comérselas se tienen que hacer las locas, a ver si le toca a otra. En las platas la selección natural y su propia evolución ha sido una necesidad para sobrevivir.

Su adaptación ha sido espectacular, la prueba la tenemos que hay plantas en todos los lugares del mundo, hasta en los lugares mas inhóspitos, tanto por sus temperaturas extremas, como por escasez de agua o abundancia. A mi el desierto y su vegetación me fascinan, como economizan un agua que no hay y como surge la vida. Otro milagro, las plantas nacen entre las grietas de hormigón, en las esquinas de las aceras y en sitios sin tierra, donde las raíces tienen que recorrer un largo camino para encontrar sus nutrientes. Un dato curioso, el 99,7 por ciento de toda la biomasa es vegetal, el reino animal solo suponemos el O,3 por ciento.¿Quienes son los reyes de la creación? La vida es un milagro y la tenemos por todos los sitios en este lugar llamado Tierra y luego invertimos un montón de pasta en buscar vida en otros planetas ¡Abrir los ojos¡ Tenemos vida aquí y no la vemos, no la miramos. ¡Cuidémoslas¡

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Vamos a la memoria y el aprendizaje de las plantas ¡Vaya si estoy hablando de las plantas¡ ¡Cómo se me ocurre decir estas cosas¡ En un experimento muy sencillo, la mimosa pudica, también llamada sensitiva o vergonzosa porque si la tocas su flor se cierra, se recoge, le da vergüenza, que también existe en el reino vegetal. A esta planta se la dejaba caer diez centímetros y cada vez que esto ocurría, su flor se cerraba, al cabo de unas cuantas repeticiones, la planta sabia que no le pasaba nada y ya no se cerraba; había aprendido (aprendizaje), que ese humano no le quería hacer daño, solo estaba jugando con ella, muy lista la planta. No, nos conformamos con esto, más difícil todavía, cuarenta días después se repite el experimento se la vuelve a dejar caer y para nuestra sorpresa no cierra sus hojas, maravillas del mundo vegetal, ¡las plantas tienen memoria¡ y yo diría qué más que muchos humanos, entre lo que me incluyo. Cuarenta días después…no me acuerdo ni lo que hice ayer.

Vamos a ver como se comunican estos seres maravillosos, cuando son atacadas de alguna forma; liberan unas sustancias químicas volátiles para alertar a sus semejantes, como por ejemplo peligro de insectos. Han desarrollado una percepción más fina para su supervivencia y se comunican por unas señalizaciones que pueden ser: eléctricas, hidráulicas, químicas y vibracionales. La mayoría de estas son defensivas a través de mensajeros químicos, recibidos por receptores celulares de otras generalmente de la misma especie. La cooperación entre especies es muy interesante, en otro experimento, se plantan varias semillas de la misma especie y estas desarrollan pocas raíces y esto ¿Por qué? Porque su fin es la perpetuación de la especie y así dejan espacio para las raíces hermanas. En cambio cuando plantamos especies diferentes, echan raíces mas profundas. Cada cual que saque sus propias conclusiones.

Cuando hablamos de inteligencia siempre lo relacionamos con el cerebro, esto ocurre en el reino animal ¿Y con las plantas? ¿Dónde esta su cerebro? Parece ser que no tienen, ¡vaya sorpresa¡ Pues si, las plantas no tienen órganos, no tienen pulmones, ni corazón, ni na de na… y esto tiene una explicación, sí viniera un animal con mala leche y se comiera un trozo de la planta y diera la casualidad que fuera el corazón, ahí se le terminaría su vida, pues no. Las plantas son más listas y están constantemente rehaciéndose, reconstruyéndose; con un diez por ciento pueden sobrevivir y su inteligencia está repartida por todo su ser. No sé, si en un futuro se determinara, que su inteligencia reside en las raíces, de momento no sé puede asegurar.

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Otro experimento, a las plantas no les gusta que las toquen ¿Cómo sabemos esto? Plantamos dos habas y durante su crecimiento, a una de ellas la tocamos durante un minuto cada día, al cabo de treinta días, la sobada había crecido mucho menos que la libre de tocamientos. Esto puede ser por el tipo de planta, a lo mejor a otra le gusta y a esa no, quién sabe; bueno el experimento era así, a mi sí me gusta tocar a las plantas. A este respecto creo que a los árboles si les gusta que les toquen su tronco, creo que es una forma de comunicación.

¿Sufren las plantas? Hasta lo que he leído parece ser que no, su fin en muchos casos es alimentar a los animales y la naturaleza las ha dotado de mecanismos para este fin. El termino estrés metabólico será mas apropiado por el cual reparan el daño causado, se regeneran. También digo que dentro de la diversidad de plantas habrá algunas que si sufran, o por lo menos a su manera, por ejemplo las decorativas su fin no es alimentarnos, bueno, un tema complicado.

Qué las plantas sean inteligentes, no ha caído muy bien entre la comunidad científica, la doctrina no es pacifica, me imagino que necesitaran su tiempo para comprender semejante insulto, tendrán que realizar una infinidad de experimentos y no sé, sí así, se lo creerán, es más fácil anclarnos en nuestro creer que los humanos somos la cúspide de la cadena y que estamos por encima del bien y del mal.

La manipulación genética en el reino vegetal para hacer plantas resistentes a las plagas, tema controvertido. Si las plantas son más resistentes, las cosechas son mayores y el producto llega a más gente y sí con esto aplacamos un poco la hambruna. Qué le vamos a hacer. Partiendo de la base que estoy totalmente en contra de alimentos transgénicos, pero en el caso que he expuesto, creo que es de fuerza mayor. La consecuencia de esos alimentos todavía no la sabemos, no tenemos cifras a largo plazo para colaborarlo. Esos plantas transgénicas entran en nuestra cadena alimenticia, no las comemos y realmente no sabemos como nos van afectar, si van altearnos nuestros genes, en fin, el hambre es peor. Debemos de comer vegetales lo mas naturales posibles y de nuestro entorno más cercano, todo lo ecológico es caro, no nos tenemos que obsesionar, los mercadillos y las plazas de abastos son buenos lugares para comprar. Cada uno que coma lo que le apetezca. Fin.