La vida

No saber lo qué está pasando, no saber qué camino seguir, tú que te creías saberlo todo o por lo menos tu seguridad, lo parecía. Cuantas cosas han cambiado y todavía no lo sabes, ya no somos los que éramos, cuanto hemos cambiado y a veces ni nos reconocemos, se tarda en acostumbrarse, esto va de prisa.

Hay dos canciones que me han venido cuando he escrito “cuanto hemos cambiado” la primera de Celtas Cortos “Veinte de abril” Una carta que le escribe a su amiga o a algo más que fue, me ha entrado la melancolía y he empezado ha recordar y te tenía que hablar… hoy no queda casi nadie de los de antes, han cambiado, han cambiado…le pregunta por su vida…yo la verdad como siempre, sigo trabajando en lo mismo, pero me siento vacío…y le dice: si te mola me contestas, espero que mis palabras resuenen en tu conciencia…yo sigo con mis canciones.

Es un alegato de nostalgia, un impulso de recuerdo, ya no somos los de antes, han cambiado pero él se mantiene en su centro, no ha cambiado o por lo menos ha cambiado menos.

La otra canción, “Como hemos cambiado” de Presuntos Implicados y dice: Como hemos cambiado, qué lejos ha quedado aquella amistad… lo mejor que conocimos separo nuestros destinos y hoy los vuelve a reunir… ¡qué nos ha pasado¡ Como hemos olvidado…tantos sueños por cumplir.

Otra de nostalgia de un pasado, que creemos que es mejor, porque ya no está, qué no lo es, son otros tiempos, otros recuerdos, otras vidas, vividas en esta, pero volviendo, como hemos cambiado, la vida es cambio, ya no somos los que éramos.

Una amiga me dijo: una de esas frases que dejan huella, seguramente no estará bien escrita o por lo menos así la recuerdo, al principio no llegue a entenderla bien “Sí que hemos cambiado que no te reconozco” Se refiere a que los dos hemos cambiado, que ha cambiado ella o que sólo he cambiado yo; el cambio es interno y propio, no te reconozco por tus palabras por tus acciones. Qué despropósito, qué acierto de dicho.

Comentando con mi hijo un tema informático, unas fotos que se ven y no se ven en el Blog, sin saber el motivo, haciendo siempre lo mismo, me dice: “Papa, la vida” Esa es la respuesta que siempre le doy, me ha ganado la partida por la vida. Son las respuestas que no tienen preguntas.

No sé si acertado o no, la vida no se resuelve como tu quieres. Ella sigue su camino, ese que ya te tiene trazado, que te espera y contra él que luchamos constantemente, sin saber que poco podemos hacer, pero seguimos en ese empeño.

Los registros Akásicos son una especie de memoria universal de todo lo vivido por todos los seres vivos, lo que estamos viviendo ahora y el futuro de toda la existencia; es la mente cuántica que lo tiene todo almacenado en todas las posibilidades habidas y por haber, todos nuestros conocimientos, experiencias, sueños, sufrimientos, alegrías… nuestras vidas pasadas, presentes y futuras. ¿Queremos realmente acceder a ella y saber ese futuro? Creo que no, qué gracia tiene entones la vida, qué aburrimiento, qué desatino. Vivir la experiencia de la vida es la verdadera experiencia de la vida.

La vida es como una madeja de hilos que se va tejiendo, te enseña pequeños retales para que vayas construyendo tu traje a medida, pero pocas veces te da un trozo grande, esos se los reserva para cuando el traje este casi hecho, ¿Qué sentido tendría que te enseñara su obra, si todavía no esta terminada? ¿Sé puede ver un cuadro sin acabar? ¿Una partitura de un músico sin sus últimos acordes?

Sigo liado con el destino, sigo intentando ver un poco más, sigo en la necesidad de saber, de buscar…sigo y sigo…

Esto me parece que no tiene fin, bueno, sí lo sé…

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

3 comentarios en “La vida”

  1. Estaba hablando con mi madre hace un momento…y le estaba explicando lo que son los registros akásicos… También hablábamos de la memoria colectiva, de la energía, de la perspectiva y de los cambios… Acto seguido leo tu post… Sincronicidad total.. Más magia.. 🙏

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