Seguimos pensando, sin dejar de pensar, sin dejar de poder dejar de pensar, esa es la cruz que nos aflige a los humanos por hacernos humanos, por tener consciencia de nuestra propia existencia, por tener una mente que nos quiere hacer sobrevivir a costa de nuestra propia salud. Nos encuentra problemas que no existen, que se los imagina y que nos convence que tenemos que superar, nos ponemos en guardia, como si nos fuera la vida en ello, como si nos hubiera un mañana, si después la realidad es diferente, la realidad no tiene nada que ver con lo que realmente pasa. Nosotros o cada persona se inventa su propia realidad, es querer que las cosas ocurran de una determinada forma, o no querer, entonces por qué nos ponemos en el peor de las situaciones, nos preparamos para lo peor, el peor de los escenarios, si no queremos que eso ocurra, por qué nuestra mente quiere prepararnos como si realmente pasara.
Quién lo entiende, yo desde luego no, no tiene explicación, quizás tuvo en otro momento de nuestra existencia, dónde esa preparación servía para salvarnos la vida pero no hoy, o por lo menos, no en las sociedades modernas. De hecho ocurren desgracias y situaciones complicadas e incluso más complicadas que las que te puedes imaginar, de hecho, la realidad supera la ficción, pero en la mayoría de casos, no ocurre nada de las fatalidades que nuestra mente nos tiene preparado en su complicado mundo de las suposiciones.
Somos seres pensantes que no podemos parar de pensar, para lo bueno y para lo malo, esto nos ha convertido en personas reflexivas, que analizamos todas las posibilidades y en base a esa generalidad de opciones tomamos la más ventajosa o que creíamos mejor según la información y el saber que teníamos en ese momento dado.
Nuestra mente forma esa realidad, no siempre acertada, en ocasiones, se monta su propia película, y lo malo es que nosotros nos la creemos y entonces la hemos liado, nos creemos nuestra mentira y la traducimos en verdad, yo he observado a personas que viviendo conmigo una realidad, la ha contado de forma distinta a como yo la había vivido, no le he querido quitar su verdad, pero he dudado cual era la más real, para mí la mía, me asombro de cómo podemos ver más realidades, me lleva a entender que la verdad no existe, que existen verdades como realidades personales, que sí en el conjunto de verdades habrá una que predomine y esa será la más acertada.
Estamos muy condicionados por nuestro entorno, por nuestras creencias, por nuestro entender y por todo lo que nos rodea que nos hace personas moldeables y deterministas a la hora de tomar decisiones, a veces más o menos acertadas. Nos asombramos de decisiones pasadas vistas con los ojos de hoy en día, cómo estaba yo para pensar o hacer esto o lo otro. Esto, me lleva a decir que somos muchas personas diferentes, que el Goyo de hoy, no era el Goyo de ayer, ni será el Goyo de mañana.
No quiero ser esclavo de mis palabras…y por supuesto menos de mis pensamientos, puedo cambiar cuando quiera de ideas, y lo malo o bueno de ayer. Puede ser lo bueno o malo de mañana. Cada día soy una persona diferente al de ayer… Sorprenderse es bueno, saber que nada es eterno y menos nosotros, y menos nuestras acciones y pensamientos. Todo es cambio y movimiento…
Pensar y dejar de pensar es un atributo que hay que aprender, pensar ya lo llevamos incorporado en nuestras instrucciones, ahora hay que reinventarse y dejar de pensar, eso ya es más complicado, hay que entrenar a la mente con técnicas de meditación, dejar de pensar es pensar de otra forma, es pensar por nosotros mismos y no que nuestra mente piense por nosotros y entre en esos pensamiento repetitivos y aburridos que no nos aportan nada, si no ser nosotros con nuestra voluntad concentrarnos en algo que nos sirva de mantra de vida. Intentar ser más nosotros y menos nuestra mente pensante.
