El laberinto

Estaba soñando con una tiza que dibujaba mi vida en un laberinto de calles y estas no se podían juntar, no podían, otras trazadas si se unían pero eran las otras vidas de otras personas que se cruzaban con la mía, en ese momento todo estaba claro y la luz iluminaba las carreteras de las líneas de las vidas.

Observando me di cuenta que en ese cruce con otras personas esas líneas se difuminaban o bien las marcas de las tizas quedaban marcadas con fuerza. Cuando me desperté analice un poco el sueño y reordene mis pensamientos. Era el laberinto de mi vida, la mayoría de las calles eran cuadradas y ordenadas y otras, las menos, caóticas y desordenadas, pretendía recordar, algunas calles eran altas y otras bajas, era una muestra de mi vida en ese laberinto.

Algunos trazos de la tiza eran profundos, las marcas que me habían dejado huella, otras en cambio eran muy superficiales, habían pasado de puntillas o ese camino lo había recorrido sin enterarme. Los laberintos con sus calles son nuestras opciones de vida y pocas veces son rectos y claros, siempre se nos muestran con curvas y no somos capaces de vislumbrar más allá de los primeros pasos, por eso es necesario dejarnos llevar por nuestra sensaciones, por si nos equivocamos por lo menos hemos sido sinceros con nosotros mismos y no nos podemos echar la culpa de nuestros despropósito.

A veces los caminos se vuelven oscuros, la luz no penetra entre sus calles e intentemos ver pero ellos no quiere que les veamos se esconden en sus sombras para que seamos nosotros los que descubramos nuestro verdadero sentido y una vez en él sepamos que era lo que la vida quería de nosotros.

No siempre acertamos con el camino elegido y entonces tenemos que avanzar para salirnos en una de las siguientes calles, porque en este laberinto no hay marcha atrás, las rectificaciones son desde donde nos encontramos, solo podemos avanzar y seguir…

Cuando la tiza se nos va terminando empezamos a escribir con un trazo mas suave para que nos dure más y poder alargar la vida en el laberinto, incluso escribimos o marcamos de un lado y es cuando empezamos a dibujar las líneas torcidas y ya empezamos a terminar nuestra vida en el laberinto y con el tiempo nuestro trazos de la tiza se difuminaran y termina nuestro periplo por ese laberinto, nuestros caminos desaparecerán y otros trazos reemplazaran a los nuestros y cuando llueva todos serán borrados.

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

7 comentarios en “El laberinto”

  1. Muy gráfico…. Me quedo lo importante es ser nosotros mismos, creo que lo importante es ser honestos con nosotros aunque nos equivoquemos. Dignidad, conciencia tranquila…. y a seguir por el laberinto, que haciendo las cosas bien llegaremos a donde nos merecemos…🙏

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