Diario del Coronavirus. Primera parte. Mis primeros cinco días.

Todo esto empezó por unas toses en China, y sigue tosiendo el resto del mundo. Europa y más concretamente Italia se está llevando la peor parte, bueno, nosotros no nos quedamos atrás, últimamente somos casi los mejores en todo y en esto también, los españoles somos así, no tenemos remedio, lo que me gusta de nuestro carácter, es lo bien que nos lo estamos tomando, mandando Whatsapp en plan graciosos, con unas ocurrencias e imaginación que te hace pasar el rato con humor.

Cuando esto empezó en China, nos lo tomamos un poco a broma, nos pensábamos que no nos iba a llegar, lo veíamos lejos, con esas medidas tan extremas, esos monos plastificados, con gafas, parecían extraterrestres, que había llegado el cólera, pensábamos que era un asunto suyo, estábamos muy lejos, pero con la globalización, todos los problemas son de todos. Los bichitos circulan en barcos, en aviones y nos lo llevamos con nosotros a donde vayamos, eso es lo que hay nos guste más o menos.

Cuando en la tele veíamos a los chinos y coreanos con esas medidas tan extremas nosotros nos mirábamos asustados, pues ya nos ha llegado y ahora qué, a portarnos bien y a hacer lo que nos mandan, tenemos que ser consecuentes con las medidas y evitar en la medida de lo posible salir de casa, para nada, he dicho para nada, solamente y lo repito solamente, cuando no nos quede más remedio. Se puede ir a comprar, pero cuando nos haga falta, no a comprar todo lo que necesitemos, sino lo necesario. Se puede sacar al perro para que haga sus necesidades, pero no es un paseo del amo. En fin que se trata de un comportamiento cívico y de un deber como ciudadano, ser solidario con el resto de las personas que lo están pasando mal, no contraer la enfermedad, por nosotros y por los demás y sobre todo por las personas más vulnerables a las que podemos contagiar.

El tema es fácil, no salir de casa, solo cuando es imprescindible, pues nada, la gente, se busca excusa para salir del encierro, por favor, que no se puede, que nos tenemos que quedar en casa, que ya tendremos tiempo de pasear, de montar en bici y de hacer lo que nos dé la gana, que ahora solo nos han pedido que nos quedemos en casa tranquilos. Tan difícil es de entender, parece que sí. Quiero decir, que la gran mayoría están cumpliendo con las indicaciones y lo están haciendo bien. Pero como siempre unos pocos, con la pillería o sin ella están demostrando lo poco que le importamos los demás. Me estoy pasando, que la gente es buena y se está portando bien. No quiero hablar más de los incívicos. Pero lo tenía ahí y lo tenía que decir.

Cambiando de tema, os voy a contar un poco de la gripe española o asiática del 1918, unos días antes que decretaran el estado de alarma, la cosa ya se estaba poniendo fea y mi amigo Antonio, me estuvo contado, os resumo:

La gripe española o asiática del 1918, caso similar a lo que está ocurriendo ahora mismo con el coronavirus. Esta gripe que fue malísima por la cantidad de contagios y muertes que hubo, quiero recordar que en España hubo más de 300.000 muertes y 8 millones de contagiados, muertos a nivel mundial más de 60 millones y el contagio de más de un tercio de toda la población mundial.

Esta gripe, se propagó en la Primera Guerra Mundial, la guerra por aquel entonces era una guerra de trincheras en las fronteras entre Francia y Alemania, se luchaba hombro a hombro por sobrevivir, en un lado estaban los ingleses y franceses y en otro los alemanes, cuando entró en la contienda Estados Unidos, tenía que cavar sus propias trincheras, ni cortos ni perezosos contrataron miles de chinos para que se las cavaran y ese esfuerzo, fuera asumidos por estos chinos, pero estos guardaban una sorpresa, se trajeron consigo una gripe desconocida, ellos estaban medio inmunizados y les afectaba de forma más leve.

En aquel escenario, la gripe empezó a contagiar a todos los soldados que se encontraban en las trincheras y debido a las malas condiciones higiénicas, empezaron a morir como chinches.

Los temporeros españoles se trasladaron a Francia para realizar sus trabajos y allí fueron contagiados, trayendo consigo el bicho para España y nosotros que somos tan de estar en la calle se extendió como la pólvora por todo el territorio.

La gente no se lo tomó en serio, más bien al revés, era como una gripe normal y salimos a las verbenas a divertimos, que es lo que nos gusta.

Esta empezó a contagiarse y se convirtió en la peor epidemia de que ha tenido la humanidad, hubo más muertos que en la segunda guerra mundial.

¿Por qué se llamo la gripe española? Los temporeros españoles, cuando regresaron de Francia, ya habíamos comentado que se la trajeron, empezaron los contagios. La guerra mientras tanto continuaba y España como sabemos no entró en la contienda. Había una censura en la zona de guerra para no minar más los ánimos de los soldados y en España, como no había censura se empezó a publicar lo que estaba sucediendo con la gripe, por eso otros países creyeron que esa epidemia era de origen español y que la culpa de este mal provenía de nosotros, encima que no habíamos contribuido a la guerra, estábamos matando a sus soldados.

En fin, no fuimos nosotros los culpables de esa epidemia, fuimos uno más de los que la sufrimos. Las enfermedades y más concretamente los virus y bacterias son consecuencia de lo que somos, humanos que vivimos en este mundo y las cuales conviven con nosotros y son como son en parte por nuestra forma de vida y de cómo nos comportamos, produciéndoles ese cambio constante en su naturaleza, con la cantidad de productos químicos y como alteramos estructuras moleculares en las distintas investigaciones y como esas bacterias mutan y se hacer resistentes a nuestros antibióticos y van cambiando y adaptándose para sobrevivir, ellas también quieren sobrevivir. En fin, que es ley de vida.

El coronavirus, tiene tela, como ha cambiado la forma de vivir de todo el mundo, un bichito que no es muy letal, pero que si tiene una capacidad de contagio muy grande, que ha puesto a todo el mundo de acuerdo, que ya es difícil, que nos ha metido en un confinamiento en casa, que está minando nuestra paciencia, por favor, si solo llevamos un día y ya estamos cansados, que solo nos han pedido que no salgamos de casa, que no debemos de salir, que no nos pasa nada, que el fin del mundo llegará en otro momento, que esto solo es una epidemia que vamos a ganar.

Hoy es ya tercer día de confinamiento y bien, quizás, lo que más me hace pensar, es que esto va para largo, me da que por lo menos un mes sin salir de casa, y eso pensando egoístamente, que estoy sano y no me pasa nada, que tengo que dar gracias y ejemplo, pero ya sabemos que la cabeza no para y siempre estamos dándole vuelta a las cosas.

Está mañana me he pesado, para saber cómo voy a terminar cuando esto acabe, no me voy a obsesionar, por saber, me pesaré de semana en semana, así puedo ir haciendo un seguimiento de como me está afectando. En los tres días, he comido prácticamente lo de siempre y llevo una semana prácticamente sin hacer deporte físico fuerte, solamente yoga, que está bien y de momento me sobra.

Cuarto día de confinamiento, bien lo llevamos bien, cuando sabes que no puedes salir ni siquiera te planteas otra posibilidad, la resignación te ha ganado, no puedes salir con la bici o a dar un paseo, por lo tanto, asumido, me he levantado temprano, como casi siempre, yoga, colchoneta, meditación y relajado de mas. Hoy no he salido para nada, mejor, no hay nada urgente, en casa se está mejor, la calle es terreno hostil, miramos a la gente como un posible ser que nos puede contagiar, eso que no tenemos y que serán los demás lo que nos contagien, vemos a la gente como un posible enemigo. Qué razón tenía cuando en la tele hablaban de economía de guerra, piensas que el enemigo está en todo los sitios y no es verdad, con el que te cruzas es un pobre desgraciado como tú, que va corriendo a comprar eso indispensable y regresa asustado como el que vuelve de una misión imposible y sale victorioso, eso sí, lo primero lavarse las manos y tocar lo menos posible.

He salido estos días lo necesario, y siempre a velocidad de vértigo, tirar la basura, comprar el pan y otro día a la farmacia y ya en la calle, iba como asustado, como temeroso y deseando volver a casa, a mi casa, a ese sitio que te sientes protegido y donde están los tuyos, a tu fuerte, que cosas.

Día quinto de encierro, el tema sigue igual, todos en casita, rutina de deporte, comida, lectura y vídeos de youtube, qué mas podemos pedir, ya como que no me apetece salir de casa, son las 20,00 y acabo de asomarme al balcón a hacer palmas por los sanitarios que están al pie de cañón y por todos lo que están trabajando por nosotros estos días. Unos niños en el balcón del edificio de al lado han sacado un altavoz y después de las palmas han puesto la canción de Manolo Escobar, que viva España, hacen un karaoke y la cantan, sacan globos por la ventana. Muy graciosos y actos como este suben la moral y trasmiten buen rollito, la verdad que si a nosotros nos cuesta entenderlo que decirte de los niños, que solo quieren jugar, saltar, correr y estar con otros niños. Las play y las vídeo consolas, los móviles, tablet, ordenadores, teles y radios y todos los artilugios nos hacen la vida más fácil, estamos súper conectados con todos y en todo momento. Por ese lado, tampoco podemos decir que estamos aislados del mundo, creo que nunca hemos estado tan enterados y conectados de todo lo que pasa.

Cuando esto termine, ya no seremos los mismos, creo que afrontaremos la vida de otra forma, que seremos más sensatos, que tendremos más paciencia y nos daremos cuenta que el enemigo está más cerca de lo que parece, que somos muy vulnerables, que estamos de paso, que esto es una película de la que somos nuestros propios protagonistas, ya verás que pronto se nos olvidan la medidas higiénicas básicas. Seguro que despertaremos pronto del sueño.

Ya voy a por el sexto día de confinamiento y esto se va a alargar más de lo que pensábamos, voy a publicar este diario por partes. Mi reflexión del sexto día lo dejo para la siguiente entrega. Mucha fuerza y ánimos para todos, de esto saldremos, más fortalecidos y con más ganas de vivir, de ser felices de compartir y de abrazarnos.

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

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