Diario del coronavirus. Parte XVII

Llevo tiempo sin escribir este diario, un poco cansado de malas noticias, como que no hay vida ni antes ni después de la pandemia, el noventa por ciento de las noticias están relacionadas con el dichoso virus, que no nos deja vivir, que nos acorrala, que está por todos sitios, que lo tenemos a la vuelta de la esquina acosándonos, él no descansa, nos busca la vueltas y cuando más relajados estamos, nos asusta.

Lo que viene a continuación, lo escribí hace una dos semanas y quizás por pereza, o lo que sea, no lo publiqué, hoy estaba pensando en el diario y, me he puesto a releer lo escrito, lo iba a borrar, para  qué. Mi estado de ánimo en ese momento era mejor que ahora, hoy estoy desilusionado con los acontecimiento, la evolución de la pandemia, de cómo  nos estamos comportando, y no lo entiendo, si estamos haciendo las cosas bien, como el virus nos esta ganado, en fin, dejo escrito lo que escribí, y luego comento un poco las cosas de ahora.

“Me encontraba un poco perdido, no seguía las noticias, lo que pillaba, era de refilón, lo que oía por ahí, sin prestar atención, parecía que ya estábamos en la normalidad,  esa cosa rara, no me preocupaba, esta mañana estaba desvelado y he puesto la radio en las noticias todo eran situaciones alarmantes de contagios y rebrotes de coronavirus, sabía que había rebrotes, y que la incidencia hospitalaria era baja, que son los centros de salud los que se encargan de hacer las pruebas a los contactos de los contagiados, y hasta aquí puedo leer…

El panorama me ha dejado desolado, en principio la mayoría de los rebrotes procedían del ocio nocturno, y la incidencia por grupo de edad era de 35 años, con un 60% de casos asintomáticos, en unos días, se ha pasado a 45 años y un 50% de  asintomáticos, con estos datos vemos que la epidemia va cambiando y que empieza a ser preocupante…

Me llegan informaciones variadas, de qué, la carga viral es menor, entiendo que si te contagias tienes menos posibilidades de ponerte muy malito, el virus es más flojo, ya no sé si es por el calor  o por la trayectoria propia del virus. Por otro lado, noticia negativa, los contagios diarios está sobrepasando  la cifra psicológica de los mil, que pena…

Lo científicos y entendidos están hablando de una segunda ola, que nos está ahogando sin darnos cuenta, es silenciosa y como no le pongamos remedio, se puede convertir en un tsunami, en fin, creo que ya estamos en ello, esto es más largo de lo nos creíamos y más,  que se nos va a hacer.

Me parece impropio, demonizar al ocio nocturno, hay muchas familias que viven de ello y que se están jugando su pan de cada día, lo que pasa, que su clientela es joven en su mayoría, y qué: Primero, tienen menos miedo a contraer la enfermedad, creo que ninguno, se piensan que esto no va con ellos, que son inmortales, lo sabemos, todos hemos sido jóvenes. Segundo, cuando se toman dos copas se olvidan de los vivos y empiezan a confraternizar.

El ocio nocturno, discotecas, pubs, salas de fiestas, bares… se han convertido en el enemigo público número uno, no tienen la culpa de todos los males, ahora, quieren poner un sistema de rastreo por código QR, todos los que accedan a las discotecas, tanto a la entrada como a la salida, si hay algún contagiado con esta medida se sabe la gente que se ha relacionado con el individuo cero, sí, eso  está muy bien, pero si los jóvenes no tomas las medidas higiénico sanitarias no hacemos nada.

Lo cierto, que estos jóvenes, viven por lo general con sus familias, padres y van a visitar a sus abuelos, total, que no viven en una burbuja aislados, que se relacionan, aunque no lo hagan por ellos, lo tienen que hacer por sus familiares, tenemos que ser sensatos.

En Bélgica, ha habido una conmoción ha muerto una niña de tres años, como consecuencia del coronavirus, con mayor o menor incidencia, esta enfermedad ataca a todos y no sabemos a quién  le va a caer el premio gordo de la lotería, por eso debemos de ser conscientes, de que podemos ya no contagiarnos, que sí, pero peor, ser nosotros lo que contagiemos a otros, en nuestra responsabilidad y que grande.

Con lo poco que he salido, algún día a la playa, que hay gente, pero debo de decir que todos muy concienciados, con su mascarilla y respetando las distancia, lo único, que cuando vemos aparecer a gente por el horizonte con sus sillas y sombrillas nos quedamos todos pendientes, observando, para ver donde se van a poner el huevo, para que se alejen lo suficiente y no te coman tu espacio. En cuanto, a bares puedo decir que solo he salido a terrazas, y bien, separadas, todo muy limpio y la verdad, que me he sentido seguro”.

Hasta aquí, lo que escribí, ahora están las cosas, mucho, mucho peor, no voy a entrar en cifras, ni en contar que nos estamos enfrentado a una enfermedad, que no se relaja y por tanto nosotros debemos, también  estar en continuo estado de alerta y no bajar la guardia.

Como pasa el tiempo, que carrera contra la locura que supone estar presente en la vida, queramos o no, estamos metidos en esta partida, que no hay ganadores, solo es una carrera de fondo, que a veces se nos olvida, que esto no es real, que solo es la vida, ese juego que nos envuelve y nos hace ver que los perdedores y ganadores somos los mismos, que es la vida, la que al final pone a cada uno en su sitio y nos va enseñando cual él es camino a seguir, nos marca la dirección. Nos creemos que somos nosotros los que la elegimos y nos hace ver que somos libres, pero la realidad es diferente, siempre nos está enseñando, y hasta en los peores momentos no quiere decir algo, y nosotros la ignoramos, no la hacemos caso.

En estos momentos complicados, debemos de actuar con sentido común y seguir los consejos que nos dicten las autoridades sanitarias, esto se está desmadrando y no somos conscientes, o mejor no queremos ver la situación real y, no queremos volver a estar confinados y queremos seguir viviendo.

Diario del coronavirus. Décima cuarta parte. Del día 83 al 92.

Día 83 y 84: Y van pasando los días… en ese correr del tiempo, que no cesa, que quiere pero no puede, que nos dice, que vivamos, que seamos felices, que  estos días ya no los volveremos a vivir, que han pasado, que nos dediquemos a ser felices,  o por lo menos a intentarlo, que no es poco, a hacer los que nos gusta, que disfrutemos de los pequeños placeres que nos da la vida, que la felicidad esta en eso, en querer y si poder, en saber que la felicidad esta en nosotros, que necesitamos poco a nada, por favor, vamos a intentarlo, vamos a dedicar esa sonrisa que tenemos guardada a cada persona que nos crucemos, vamos a intentarlo por lo menos durante un día, y luego otro día y otro más , hasta que ya sea nuestra, y se la regalemos a todos, que de eso se trata, de hacer feliz a los demás, a mostrar el lado más amable, tengamos o no ganas, que día malos los hay , y muchos, en fin, que la vida nos regale paz y amor, y el plus al salón.

En algún momento de mi vida, el refrán, la cara es el espejo del alma, se me manifestó como una iluminación, si te miras en el espejo, y aunque estés enfadado o de mal humor e intentas sonreír, ese enfado, se va, desaparece como por arte de magia, así que vamos a probar e intentar tener esa sonrisa hasta en los momento malos y dejar la cara arrugada para los que quieran tenerla, que la vida ya nos la arruga demasiado. De verdad, con todo el sufrimiento de la pandemia, la enfermedad, la perdida de trabajo, la falta de dinero  y más problemas, y ante todo eso buena cara, que aunque sea difícil, solo por tener la cara arrugada no se van a solucionar, sí, vamos a intentar arreglarlos, que son problemas y seguramente muy graves, pero nos vamos a plantar y decir que los vamos a solucionar y no sé, pero con una buena actitud conseguimos más, seguro que atraemos alguna solución, aunque sea posponerlo para mejor tiempo.

Día 85 y 86: Domingo, 7 de junio, otro más, y más cerca de la vida normal, entre comillas, que sí, que parece que esto va cediendo y dejando paso a una normalidad, de la que no quiero hablar, ya no habrá una normalidad, habrá otra cosa, vamos a llamarla como queramos. Mañana lunes entramos en la fase tres, y ya podemos movernos entre las distintas provincias de Andalucía, menos mal que tenemos una Comunidad Autónoma grande y podemos aburrirnos si nos dedicamos a ir de una punta a otra, en fin, era una broma.

 La sensación de poder circular o moverte libremente me da más libertad, seguramente o seguro que todavía no me voy a mover de mi casa, pero de alguna forma me da la impresión que vamos ganando la batalla, que vamos pasando de  fase y en la dirección correcta.

Para los críticos y  para los que ven la botella medio vacía, puedo deciros, que nos hemos portado bien y hemos parado la propagación con el confinamiento y que seguiremos haciendo las cosas bien, cumpliremos con las medidas y así seguiremos avanzando en la contención de la epidemia, que según los entendidos ha venido para quedarse, y a cambiar nuestro hábitos de vida, pero que también se puede vivir así, con precaución, pero en definitiva vivir.

Escuchando a un entendido, de los que saben o eso me pareció a mí, dice que, los sitios de mayor contagio del virus son los sitios cerrados, espacios no muy grandes, un número determinado de personas, y por un tiempo superior a una hora, eso es lo que debemos de  evitar, sitios cerrados y gente hablando y respirando sin parar, durante un tiempo prolongado, en plan discusión o conversación acalorada, en fin, a   y buen entendedor, pocas palabras, creo que ha quedado claro.

Día 87 y 88: El Ayuntamiento ha puesto por toda la ciudad una cartelería, que me gusta, con el lema: “Ante la duda, sentido común”. La verdad, que lleva por lo menos unas semanas, unos días antes yo, ya lo había puesto, en este mismo blog, una referencia al sentido común, que es el menos común de los sentidos, ante la duda o la incertidumbre de tocar o de realizar cualquier actividad contaminante referente al virus aplicar el sentido común.  Por ejemplo, si salgo a la calle y tengo que entrar en una tienda, si la puerta está cerrada y debo abrirla, abrirla con la mano izquierda y realizar todas las acciones con esa mano, deduzco que soy diestro y va a ser la mano que me puedo llevar a la cara y reservar la mano derecha para coger las llaves, la cartera o las gafas… Esta mañana paseando he vuelto  a ver los carteles, le he hecho una foto y por eso mi referencia, la pondré de portada de esta entrada.

Ante la gran cantidad de información y de precauciones que debemos de tomar para no contagiarnos, el sentido común, es el que debemos de aplicar en caso de duda, y si ya hemos hecho algo mal, lo seguimos aplicando, para intentar contrarrestar el desaguisado. Que sea como nuestro Ángel de la Guarda, que lo tengamos presente y que no se nos olvide aplicarlo en nuestro día a día, que él ya se encargara de cuidarnos.

Día 89 y 90: Me he propuesto escribir el diario cada dos días, ni os quiero cansar a vosotros, ni a mí, la verdad que no  lo había pensado, pero como lo estoy haciendo así, así seguiré.  La mejor noticia, es que no hay noticias relevantes, algún rebrote pero rápidamente se contiene, se aísla a los que se han relacionado con el posible contaminante y poco más, la vida sigue.

 Otra buena noticia, es que nos estamos acostumbrado a vivir así, y empezamos a hacer planes y vivir o intentar vivir como si no pasara nada, que ya está bien, el dichoso virus ocupaba gran parte de nuestra vida, de nuestro pensamiento,  y el hecho de dejarlo de lado y de vivir, es el primer paso para vencerlo, él se alimenta de nuestro miedo, de nuestro temores al contagio, miedo no, respeto y cuidado sí, saber que estamos haciendo las cosas bien, que ya estamos preparados y que tenemos las armas para derrotarlo, que nos has cambiado la forma de vivir, de relacionarnos, de ser ambles, de confiar en los demás.

Hoy ya por fin, he visto a la gente relajada en el súper, hablando y contando chismes, la gente con su mascarilla, pero bien, eso quiero decir cuando digo que le estamos ganando la batalla, que estamos empezando a ser los de antes, ya se ven personas mayores con sus carrillos en la compra diaria, en las terrazas desayunando, circulando por la calle, pero sin la presión del principio que si te cruzabas con alguien tenías que cambiarte de acera, ya  con la mascarilla te da más tranquilidad, nos sentimos protegidos.

Día 91 y 92: Domingo 14 de junio, seguimos, la vida pasa, al medio día, tomando un aperitivo, sin querer, enciendo al tele y aparece Pedro Sánchez, nuestro Presidente en rueda de prensa, que yo creía que ya se habían acabado y tiene toda la pinta de seguir, lo que le gusta a este hombre la tele, contra todos su detractores, yo me creo lo que dice, que le vamos a hacer, soy así. Pues nada, que esto no ha terminado, que el dichoso virus sigue y la pandemia esta en todo lo suyo, que en otros países el virus campa a sus anchas, en Sudamérica, en Brasil, en México…la pandemia se está cebando y creíamos que esto estaba superado, ni por asomo. Cuando las cosas malas, ocurren más lejos, como que parecen que no son, que eso no nos afecta, y ahora que, cuando nosotros estábamos contagiados y teníamos los hospitales a tope, era el fin del mundo y ahora solo pensamos en playa y chiringuitos, que  le vamos a hacer, nos han parido así, nos ponemos la careta, nunca mejor dicho y nos olvidamos de los que lo están pasando mal.

También nos alertan de un posible rebrote a partir de septiembre, al principio me sonaba un poco alarmista, pero ya lo están diciendo por todos los sitios, ojo al dato, que tenemos que estar preparados, que no podemos bajar la guardia, que sí, que podemos hacer vida prácticamente normal, pero con las precauciones debidas, que ya lo hemos pasados mal, que no se nos tiene que olvidar, que no quiero ser pájaro de mal agüero, que tenemos que seguir viviendo, pero por favor, que no se nos olvide lo pasado…

 

 

Diario del coronavirus. Décima tercera parte. Del día 74 al 82.

Día 74: Miércoles, 27 de mayo, y van pasando los días… y vamos viviendo nuevas normalidades, vamos pudiendo hacer cosas nuevas, que nos resultan raras o que nos cuesta entenderlas como normales, el hecho de ir a tomar un café o sentarnos en una terraza… Ahora es un mundo y, nos preguntamos: ¿Habrán limpiado la mesa? ¿El camarero se lavará bien las manos, antes de tocarla taza o el vaso?, un sin vivir de preguntas, sin respuestas, ¡qué nos rondara moreno ¡

No debemos de obsesionarnos, nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte, así como queremos creer que el camarero cumplirá con la suya, y hablo del camarero como del dependiente o el trabajador que deba de manipular o tocar cosas que nosotros también debemos de tocar, pero claro, cuando un vaso nos lo tenemos que llevar a la boca, como que da más cosa, malo.

Cada uno, que salga cuando tenga la seguridad o certeza que las cosas se están haciendo bien, para salir con el temor o la inseguridad, para eso, yo me quedo en casa, que ya habrá tiempo de salir, que si algo esta demostrando esta crisis, es que se puede vivir en casa y con poco, que somos capaces de eso y de mucho más.

Claro, y por otro lado, están los que viven de los clientes, de nosotros, que son los primeros en querer transmitir tranquilidad, en hacer las cosas bien, en definitiva, ¿debemos de ser valientes salir y consumir? Pues sí, tenemos que empezar a funcionar, ¿guardando todas las medidas higiénico sanitarias?, ¿y los que no se sientan seguros?, fácil, que se queden en su casa. Resumiendo. Qué cada cual que haga lo que quiera y así, todos felices…

Día 75: Sigo dándole vueltas, a la dichosa normalidad, ¿vamos a tener que estar todo el verano con la mascarilla?, está claro que sí, si queremos salir, debemos de llevarla puesta, con el calor, se empieza a sudar y es incómoda, pero, no podemos bajar la guardia y volver para atrás, que la cosa es seria y parece que se nos olvida, que somos de memoria frágil y nos gusta estar como si no pasara nada, en fin.

En Almería, desde que hemos pasado a la fase 2, y podemos ir a la playa, se ha desatado unos vientos huracanados que hace imposible ir a la playa a tomar el sol y bañarte, corres el riesgo de llegar a tu casa hecho una croqueta, rebozado de arena. Y también de ser golpeado por la arena como si fueran alfileres que se te clavan por doquier. Lo dejaremos para mejor tiempo. Ya que calor hace, y un rato…

Día 76: Otro más, y pasan los días, hoy, en la tele hablaban de rebrotes de la pandemia en países cercanos a nosotros de parecidas características, que no, que esto no ha terminado y en ocasiones actuamos como que sí, en fin, seguiremos guardando todas las medidas de protección, que no paran de decirnos y que al mínimo descuido, se nos olvidan y actuamos como que no pasa nada.

Asomado en el balcón tomando el fresco veo a dos personas varones de mediana edad que se saludan, cada uno se encontraban a ambos lado de la carretera, y lo que me temía, ocurrió, uno cruza y, se dan la mano y empiezan a hablar muy animadamente y terminan, hablando muy pegados, en la oreja como contándose secretitos. Uno llevaba puesta la mascarilla, el otro no, creo que la mascarilla era lo de menos, se hablaban tan cerca, que traspasaba la telilla y uno le enseñaba a otro un reloj, que llevaba en una caja, nada que no tenemos remedio, nos pasamos el día cumpliendo las normas y las medidas, y en un momento de euforia, de emoción con un amigo se nos olvida, lo echamos todo a perder, somos así, mucho cuidado, quiero contarlo como un toque de atención.

Día 77: Sábado, 30 de mayo, apunto el día por saber, estoy un poco perdido, cuando trabajo todavía anoto el día y me entero, pero qué más da, son días de vida y siguen pasando como si nada, como que no cuentan, como que solo quiero que pasen y no es cierto, necesito vivir y saber que me siento vivo.

“La nueva normalidad” o, ¿qué estamos normalizando la nueva realidad?, o ambas, pienso que, ¿queremos vivir como si no pasará nada, cómo que ya hemos despertado del sueño?, y no, la pandemia sigue. Ayer conocí a dos personas, con mascarilla y con gafas de sol, increíble, ¿sí las vuelvo a ver, no sé sí las reconoceré?, sinceramente creo que no, así de claro, está es la nueva realidad, de la que tanto hablamos. Estamos entrando, en un mundo más impersonal, más anónimo. Esto era impensable y lo vemos como algo normal, ¡cómo hemos cambiado¡ Y los cambios van sucediendo poco a poco, y no somos conscientes de ellos, van entrando en nuestra rutina y ya forman parte de nosotros.

Día 78 y 79: Un poco desvelado, en una entrevista en la radio, José Ramón de la Morena a Sandro Rosell, (fue Presidente del Barsa, persona reconocible y mediática), este estuvo preso dos años y le declararon inocente.

Yo, cuento lo que he oído en la radio, y claro lo cuenta Sandro, que según él, estuvo dos años preso injustamente, no voy a entrar en el fondo de la cuestión. Posteriormente una Sección de la Audiencia Nacional lo declara inocente.

Sandro cuenta como entra la Guardia Civil en su casa a detenerlo y como la registran, de ahí se lo llevan a Madrid en una furgona a los calabozos, cómo lo dejan en Zaragoza encerrado en el coche, mientras la Guardia Civil cena, a él y otros tres. Durante el registro de su casa le dicen, que está preso por el cobro de comisiones en Brasil y por blanqueo de capitales, hace once años. Pregunta si hay denuncia previa, le dicen que no, que la Fiscalía ha actuado de oficio, y que ante estos hechos la Juez lo manda a prisión.

A la mañana siguiente es puesto a disposición de la Juez Lamela en la Audiencia Nacional, él, le cuenta su historia y le manifiesta su extrañeza por unos hechos de hace once años, que no lo entiende, que nadie ha salido perjudicado, que sucedió en territorio brasileño, no nacional, sin denuncia previa y que puede demostrar que la operación ha sido declarada.

La Juez, ni lo mira, ni le hace caso, según cuenta, está jugueteando con el móvil, y el auto de prisión lo tenía ya redactado, que daba igual lo que le contara, la biblia en pasta, que iba al trullo de todas las maneras.

Después a Soto del Real, la Guardia Civil, bien en general, y en prisión conoce a muchos famosos, también presos, Rodrigo Rato, Bárcenas, Junqueras, Puyol hijo…

Se ve, que en algún momento desconecto y me duermo…

Ya, al final hace una disertación de lo sucedido: que no lo puede entender, si no hay una conspiración contra él, o algo peor.

Que no sabe, si la Juez Lamela tiene algo contra su persona, si de pequeño coincidieron en algún patio de colegio y le tiro de la coleta o algo parecido.

Que es un tema kafkiano, que no se lo puede ni imaginar, hay que vivirlo para saberlo.

Que todavía no sé lo cree…

Que se siente como el Conde de Montecristo, en la era de Internet.

Que ha interpuesto una querella por prevaricación contra la Juez Lamela.

Yo había escuchado algo, pero claro, sí un Juez lo mete en la cárcel, lo primero que me imagino, que habrá sido por un motivo justificado, que tendrán pruebas relevantes y suficientes, que nadie actúa arbitrariamente o eso queremos creer.

Yo, por eso, he escrito lo que él ha contado, y me he ceñido a lo dicho, expresado con mis palabras y poco más.

En estos días, y si tengo tiempo, intentaré ilustrarme, y si hay algo más que contar, lo iré poniendo en mi blog, de momento quería escribirlo para que no se me olvidará. Creo que la historia tiene migas, tiene ese algo que me intriga y todavía no sé lo que es, cuando lo averigüe lo contaré.

Día 80 81: Llevamos dos días sin ningún fallecimiento como consecuencia del coronavirus, esto son y serían unos datos muy buenos, pero ahora viene el lado oscuro de los números, que las Comunidades Autónomas, dicen que sí han comunicado fallecimientos y Sanidad, que es la que está coordinado todo, por el procedimiento que siguen o yo que sé, porque esto no lo entiende nadie, que no haya una forma más rápida de conexión, entre el Estado y las Comunidades Autónomas a estas alturas de las tecnologías y de Internet, me parece fuera de todo lugar, que lío de números, cada víctima es un mundo y un sufrimiento, y cuando entramos en la farragoso escenario de las estadísticas, que manía de querer darle la vuelta a todo para quedar bien, con lo sencillo que sería decir los números y los fallecidos reales y dejarse, que si te lo he dicho, que si es fin de semana, que si…

En fin, un lío, que no sé, si ellos mismos se aclaran, lo importante es que la pandemia va remitiendo, y lo que era un escenario incierto, se ha convertido en otro, más controlado y, ya sabemos a qué nos enfrentamos y cuáles son nuestras armas, distanciamiento social, mascarilla, guantes y lavado de manos. Estar atentos y no bajar la guardia, que nos relajamos mucho y de vez en cuando, tenemos que bajar a la tierra, para darnos cuenta que somos mortales, que solo hemos ganado una batalla y todavía seguimos librando una guerra.

Que el enemigo sea pequeño y no lo veamos tiene mal rollo, por lo que he dicho antes, que se nos olvida, seguiremos recordándolo día a día, que todavía nos queda carrera por recorrer, si es cierto que hemos pasado lo peor, pero hay que seguir en la pomada, ánimo a todos.

Día 82: Me estoy quedando sin fuerzas, hay días y días, que tengo o no ganas de escribir, como que la historia se repite y me voy quedando sin argumentos que contar, parece que ya son las mismas películas, normal, al principio era un incesante vuelco de noticias a cual peor y todos estamos muy asustados, ahora ya, como que ha pasado, como que vamos hacia la normalidad, entre comillas, (me he propuesto, ya, no hablar de la nueva normalidad, le he cogido manía, la palabreja se me ha atravesado, por favor, si hablo, me regañáis).

Volviendo al tema de hoy, la prórroga del estado de alarma, hasta el 21 de junio, y otra vez a la greña, en el Congreso de los Diputados, que políticos más malos tenemos, o no se enteran o no se quieren enterar, que hay un bien superior, que es el bienestar de los ciudadanos y que las rencillas políticas, nos importan un pepino, por intentar ser diplomático, que cara dura que tienen, tirándose los trastos, como niños de colegio, por favor, que queremos buenos políticos, que se preocupen de nosotros, que con la que tenemos, ya tenemos de sobra. De verdad, que son malos, quizás los peores, que hemos tenido desde la democracia, y encima en el peor de los momentos posibles, en fin, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo soporte. Pues eso, a espabilar y a remar todos en la misma dirección para llevar el barco a puerto y como dice Macaco, en la canción “Puerto Presente”: “ohh, ohhh nunca es demasiado tarde pa comerte la vida, de un solo bocao, el pasado ya se fue y el presente camina de tu lao…

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho…

Diario del coronavirus. Décima segunda parte. Del día 65 al 73.

Día 65: Lunes, 18 de mayo, por esas cosas de la vida, y muy a mi pesar, he tenido que visitar al dentista, os voy a explicar el protocolo que han seguido en la clínica: Al entrar, lo primero, me han tomado la temperatura, ha seguido con un cuestionario relacionado con el coronavirus, que si fiebre, que si mal estar, tos y esas cosas o síntomas. Luego me han dado unos guantes, calzas y un gorrito para la cabeza, por supuesto mascarilla, no, por no tener mucho sentido. El dentista, si iba equipado hasta las cejas, normal, el tema no es baladí, y todas las medidas de protección y sanitarias son pocas.

Día 66 y 67: La vida sigue, hay días negros, aciagos, de esos, que es mejor no levantarse, que todo te sale mal, que lo intentas, pero todo queda en eso, que no hay forma, que la vida te tiene reservado el mundo de las tinieblas, en fin, que lo mejor es que pase, pues pasó, y lo mejor es que pasó, sin comentarios…

Están estudiando un protocolo para cuando tengamos que ir a la playa, entre otras medidas, tener que ducharse en casa antes y después de ir, coger cita, entrada y salida distinta a la hora de los accesos, distancia entre toallas, que lo agradezco porque hay gente que eso del  espacio vital, lo llevan fatal, o lo desconocen, vamos, que no se enteran, que se  ponen encima, que tengo que escuchar por pantalones  todas sus conversaciones, que a mí no me interesan, y me hacen sumergirme en su mundo sin quererlo. Gracias Simón, sí ya decía yo, que este hombre me cae bien, tiene una forma de comunicar o de hablar que me seduce, que me convence, y no voy a entrar si lo que dice está más o menos acertado, eso lo dejo para los entendidos. Con su chaquetica y sus pelos, a otro tema…

En fin, un montón de medidas, que seguro que cuando vayamos, habrán cambiado y se nos olvidará alguna. Vamos a tener que ir con el manual de instrucciones para el baño matutino. A mí personalmente me encanta bañarme, el agua del mar me siente bien, me carga las pilas, ¿y si voy solo a  bañarme, sin ocupar espacio en la arena, también debo de pedir cita? Un montón de interrogantes, que se irán revelando según avancemos en el tiempo. Si algo nos ha enseñado esta crisis, es qué, lo que ayer era negro hoy es blanco, y encima están los tonos grises, así que, le daremos su tiempo a todo, que mejor no irá, menos preocupaciones  y calentamientos de cabeza. Normalizar la rutina, difícil, a mi de vez en cuanto se me olvida la mascarilla, y cuando salgo y veo a la gente, me pregunto, ¿me falta algo?, y no me entero, es como que el mundo va a otra velocidad, nos estamos introduciendo en otro tiempo.  Un tiempo, que hace poco nos parecía irreal y que ahora hemos interiorizado, y lo aceptamos, nos da la sensación que es pasajero, que pronto volveremos a la normalidad, o eso queremos creer.

Día 68: Jueves, otro día más o menos, según lo miremos; estaba tumbado en el sofá al medio día y sale un entendido,  de esos que abundan, parece ser que, dermatólogo y suelta que: los calvos tenemos más posibilidades de contraer una dolencia grave pulmonar como consecuencia del coronavirus, que se está observado en las UCIS que predominan los calvos, Jajaja, perdona que me ría, pero no lo puedo remediar. Sí, parece ser que un gen andrógeno, que es el culpable de la calvicie, y también está relacionado con una puerta de entrada del virus en las células pulmonares y causa neumonías graves, estamos bien, si ya de por sí, la calvicie es un problema de imagen y autoestima, ahora lo es también de salud.

Día 69: Ya, se ha generalizado y es obligatorio el uso de mascarillas, y es natural, tenemos que luchar contra el bicho de todas las formas posibles para que no pase de una persona a otra, para romper la cadena de contagio y está es la única forma.

Ayer, por la tarde en la hora de paseo, casi, por no decir todo el mundo llevaba puesta su mascarilla, bien es sabido, que son incomodas, te restan respiración, te cuesta más hablar y que se te entienda, pero es lo que hay, nos guste más o menos tenemos la obligación legal y moral de llevarla, es por los demás, por ser solidarios, y por nosotros mismos.

Ya, vislumbramos una nueva fase, con ilusión, con ganas de poder hacer más cosas, de olvidarnos un poco del virus, pero claro sin bajar la guardia, siempre atentos  y con las precauciones debidas.

A ratos, a veces grandes y otros pequeños, se me olvida la pandemia, la mente vuela, me pongo a hacer planes, y en un momento se me derrumban como un castillo de naipes, la imaginación no para, es una respuesta de liberación contra el Covid, a todas horas hablando, noticias, telediarios, periódicos… es un sin vivir, hasta sueño que cuando estoy soñando, si cumplo con las normas, en fin, pasará…

“La nueva normalidad”, es nueva y cambiante, como la vida misma, seguimos con la nueva normalidad, que cada momento es distinta y difícilmente entendible, cuando ya la hemos interiorizado y aprendido más o menos, viene otra nueva realidad, nos esperan muchas “nuevas realidades”.

Ir al Mercadora, me deprime, ponerme  los guantes y mascarilla, y enfrentarme al enemigo en la guerra de trincheras, me estresa, no me relajo, me predispone a estar en alerta. Hoy no había prácticamente nadie y estábamos a nuestras anchas. Al final, no era tanto como parecía, o me lo había imaginado, entrando con el cuchillo entre los dientes de la boca en plan Rambo.

Día 70 y 71: Seguimos con la polémica del cambio de fase, el porqué unas Comunidades pasan o provincias y otras no, en fin, me imagino que serán por motivos sanitarios, lo que pasa, que la política tiene malos amigos de cama, y ya están las polémicas servidas y los malos rollos entre los dirigentes de unas Comunidades con el Gobierno central, al ser de diferente tendencias políticas y no ser capaces de ponerse de acuerdo para casi nada.

En Andalucía, hemos pasado todas, menos dos provincias y sinceramente, no me he enterado, el porqué, estas no han pasado, en principio cumplían los requisitos, me imagino que habría más cosas que cumplir que se me escapan. ¿Complicado? Sí, da la sensación que nadie está conforme, que todas las provincias quieren pasar de fase y volver a la normalidad, y lo entiendo por los negocios, que viven muchas familias y se están jugando mucho, que llevan meses sin ingresos y con gastos. La cifras están bien para los entendidos, pero, detrás están las personas con sus familias, el pago de la luz, el agua, el alquiler y muchos gastos que se van a cumulando mes a mes.

Día 72 y 73: Ya podemos ir a la playa a bañarnos, qué alegría más grande, lo digo, porque se ha metido un calor de aúpa y eso de darte un remojón sienta bien, te baja el calor corporal, te hace volver un poco a la realidad de los días de verano y cómo que la vida sigue, después de haber estado parada como consecuencia del coronavirus,  íbamos posponiendo y dejábamos  los temas aparcados, las cosas por hacer  para mejor tiempo, ahora ya es el momento de empezar a hacer cosas, de ponernos las pilas, de organizar y  que la vida sigue…

Esta mañana he salido con la bici, era, cómo que las fuerzas me habían abandonado, no tenía energía, mi cabeza enviaba señal de fuerza a las piernas y estas no respondían, no formaban parte de mí, era, un ser diferente, no hacía caso a mis instrucciones, he intentado seguir el ritmo, y nada, que no podía, que me  iba quedando rezagado, me daba por vencido, antes de empezar, en fin, la vida. Hay días y días, y éste era de esos que ya de antemano estaba destinado al sufrimiento, bueno, entre comillas, ¿sufrimiento en bici?, y yo no soy muy de sufrir, para mí la bici es un placer, de sentirme vivo, y formar parte de un ente andante, de respirar y sentir el aire en mi cuerpo, ¿sufrimiento gratuito?, para nada. Tiempos mejores vendrán…

 

Diario del coronavirus. Décima primera parte. Del día 58 al 64.

Día 58: Primer día de la fase 1, en Almería y como es normal, se empiezan a ver clientes en las terrazas de los bares, pocos todavía, pero normal, y también escenas feas de personas amontonadas en las terrazas, sin ningún escrúpulo, que no saben el sufrimiento que está causando la pandemia, y que si lo saben lo ignoran, de  irresponsabilidad, de incívicos y de no estar a la altura de la circunstancias, que llevamos mucho pasado, pero esto no es el final, solo es un paso más en normalizar  nuestra vida, y por ellos, es posible que esto se alargue más de lo debido, no piensan en el sufrimiento de esas víctimas y de sus familiares, ni en esos sanitarios trabajando hasta la extenuación, ni en nosotros, solo en ellos, es esa clase de egoísmo que no te deja ver la realidad, que solo quieres ver tu realidad, volver a ser los de antes, y ya no somos los mismos, no podemos hacer las mismas cosas, que  esto ha cambiado, y no se quieren enterar.

Escuchando a un virólogo, decía que, el Sars-CoV1, el virus anterior a éste que también es coronavirus, su fase de  mayor contagio entre personas, por tener una gran carga viral, es de dos o tres días después de desarrollar la enfermedad. En cambio el Sars-CoV2, el virus del Covid-19, su mayor potencial de contagio es, dos o tres días antes de desarrollar la enfermedad, antes de tener síntomas, qué quiere esto decir, que no sabemos que estamos contagiado, enfermo, y estamos infectando a todo el mundo, qué mal bicho es, por favor, seamos consecuentes, distanciamiento social, lavarnos mucho las manos y mascarilla cuando acudamos a sitios cerrados con gente, es la única medida para ir cortando está pandemia, es lo que debemos de hacer por los demás y por nosotros mismos.

Día 59: ¿Quién son los rastreadores de coronavirus? Son los detectives de la pandemia, se encargan de saber dónde un paciente se pudo contagiar. Investigan todo el entorno del enfermo. Son los rastreadores del contagio, como he mencionado, primero, ¿dónde y de qué forma pudo contagiarse? y segundo, ¿a quién pudo contagiar?, investigando a todo el entorno del contagiado, familiares, amigos, centros de trabajo y todo lo que pueda contribuir a seguir el rastro del virus. Analizan cada paciente positivo y toda la evolución posterior, monitorizan cifras, hacen estadísticas, seguimientos de los contagiados y de los asintomáticos positivos para ver el mapa posterior del desarrollo de la pandemia, de forma pro-activa, para poder anticiparse a la evolución y poner los medios necesarios.

Los reencuentros en la primera fase, las visitas de familiares y amigos, una alegría, a mí personalmente me ha afectado poco, al respecto, la familia fuera y me paso tiempo sin verlos, que  los echo de menos, sí, pero ya está… y a los amigos, a algunos los tengo en el trabajo y he seguido trabajando y viéndolos, así que, nada los reencuentros en la primera fase se han quedado en eso,  en reencuentros de felicidad, sin besos y abrazos, que los dejaremos para  una segunda, tercera o cuarta fase…

Día 60: Miércoles, 13 de mayo, de vez en cuando pongo la fecha para saber por qué día me muevo,  pierdo la noción del tiempo; el coronavirus, nos ha hecho perder la perspectivas de las cosas ordinarias que nos pasaban en el día a día, lo ha superado todo. Las cosas que antes nos ocurrían, han pasado a un segundo lugar o han perdido esa importancia que le dábamos. ¿Bueno o malo?, parece que bueno, las cosas poco importantes, intrascendentes, que antes era montañas inalcanzables por escalar, ahora ni siquiera nos planteamos su importancia y eso es bueno. Relativizar y vivir más en el presente, en lo importante, en definitiva, en la vida y no en las tonterías.

La vida es felicidad y sufrimiento, ambas forman parte de la misma moneda, la felicidad es eso que buscamos y que rara vez encontramos, y el sufrimiento es lo que no buscamos y encontramos, por eso, dedícate a ser feliz, que el sufrimiento y los malos ratos vienen solos. Al final, la vida nos enseña a valorar esos pequeños momentos de felicidad a saborearlos y a disfrutarlos, porque puede que no haya un mañana, solo se nos muestra éste presente y, a veces, no nos gusta y pensamos en el mañana, sin saber que el mañana está por escribir.

La esperanza es lo que nos mueve, a querer ver un mañana mejor, que sí, tenemos que tener  esperanza, que yo no quiero ser fatalista, pero nos queda mucho por mejorar como personas y camino por recorrer en la búsqueda de una identidad como humanidad.

Día 61: Primera ronda del estudio nacional de seroprevalencia del coronavirus en España, se realizan pruebas a 60.000 personas, sobre 30.000 familias,  que suponen  un muestreo por todo el territorio, imitando a una España en pequeñito, para hacernos una idea de la incidencia de la pandemia, dando un resultado del 5 por ciento de personas que han desarrollado anticuerpos, y por lo tanto que  están inmunizados; pocos, o muy pocos, para lo que se pensaba, estas son las cifras, y mejor así, porque si no, la incidencia hubiera sido peor.

Las consecuencias, que solo han estado infectados 2,3 millones de personas y esto, descarta la inmunidad de grupo o rebaño, que se necesitaría cifras superiores al 60 por ciento de la población, que quiere decir, que debemos de seguir tomando todas las medidas higiénico sanitarias necesarias y cumplirlas a raja tabla, que el bicho está al acecho.

¡Qué peligro tiene¡ Todavía nos queda mucho por pasar, nos creíamos que ya habíamos pasado lo peor, y ahora nos queda mucho camino que recorrer en el tiempo, con mascarillas, distanciamiento social, lavados de manos, evitar aglomeraciones y lugares concurridos y aplicar el sentido común siempre es la mejor receta.

¡No podemos bajar la guardia ¡ ¡Qué Dios nos pille confesados¡ La gente se piensa, perdón, algunos pocos piensan, que ya podemos hacer lo que nos dé la gana, que equivocados están, la realidad y las cifras nos demuestran lo contrario.

Por favor, vamos a seguir como hasta ahora, y a tomarnos esto en serio, y a seguir las recomendaciones, que nos jugamos mucho y en la vida  no hay segundas oportunidades. 

Día 62 y 63: Dos días de trabajo y pierdo un poco la perspectiva de la pandemia, no veo la tele, ni escucho la radio, leo un poco el periódico a medio día, titulares y algún artículo de opinión, pero no quiero hacer leña del árbol caído y procuro no leer cosas relacionado con cifras y noticias negativas, solo cosas que me suba un poco la moral y me hagan el rato mas pasajero, que de las malas me entero sin querer,  que vienen solas.

Día 64: Domingo, 17 de mayo, escribiendo la fecha me doy cuenta como han pasado todos estos días; al principio muy despacio, mejor, no pasaban, eran eternos, ahora, se puede decir que pasan como siempre, volando, sin enterarme, como que  nos acostumbramos a todo, a lo bueno y lo malo, que capacidad tenemos de adaptarnos a las circunstancias. De alguna forma, no me quiero adaptar a lo malo, quiero, como todos que esto pase de una vez y empezar a hacer vida normal. Pero sé, también qué, esto va para largo, la  fecha es incierta y tenemos que acostumbrarnos a vivir así y, seguir viviendo, volver a ilusionarnos y saber que, no hay mal que cien años dure. Que todo pasa y volveremos a ser los de antes, que quiero ser optimista y ver el futuro con los ojos de color azul, el color del cielo y tener ganas de bañarme en ese mar azul y andar por la playa y que las olas me rompan en los pies y el sol me abrase.

Mañana más y mejor…eso esperamos y deseamos…

 

 

 

Diario del coronavirus. Décima parte. Del día 51 al 57.

Día 51: Hoy, he salido con la bici, después de la cuarentena, mejor dicho, cincuentena, me he despertado a las seis y diez, y me he levantado a  la y media, era de noche, pero ya se vislumbraba el sol, estaba nervioso. A las siete ya en la calle, amaneciendo, con ganas de darle a los pedales. Calles desiertas y una temperatura más que agradable, sobre ventidos grados, se notaba un poco el frescor de la mañana.

Cuando empiezo a darle a los pedales, e intentaba guardar el equilibrio, se me movía la bici, era una sensación rara de inestabilidad, al poco, ya era como siempre, tenía tantas ganas que al principio se me ha disparado las pulsaciones. Sabía que tenía que controlar la frecuencia cardíaca, que no subieran. Cuando iba andando, me iban llorando los ojos, y no era de la emoción, era de madrugada, y no llevaba las gafas, se veía a lo lejos un resplandor rojizo del amanecer, precioso, y ya cuando el sol se empezó a poner amarillo, me puse las gafas, al principio, veía regular por el contraste de la claridad, a los segundos se me acostumbró la vista y deje de llorar. Cualquiera que me viera diría: ¿De qué llora éste? Jajaja… de emoción.

Mi propósito, era dar un paseo, y llegar  hasta donde las fuerzas me acompañaran, al principio, no había ni ciclistas, ni coches, poco a poco, he empezado a  ver algún que otro ciclistas y al final, ya sí había alguno más, pero bien, muy controlado todo, en solitario, y como  la carretera es larga cabemos todos sin molestarnos y respetando las medidas de distanciamiento social.

Como he visto, que me encontraba bien y con fuerzas, y podíamos salir dentro del municipio, que mejor, que ir a Cabo de Gata, uno, o mi sitio preferido, que alegría que me ha dado, una sensación de bienestar se iba apoderando de mi según iba avanzando por la carretera, era yo con la bici, el sol, el aire, mis sensaciones, un aroma a campo, a romero, a lavanda, a hierbas silvestres, que me contagiaban el espíritu de la primavera. Era, que en vez de ir agotándose las fuerzas, las iba cargando cada vez más, creo que en alguna reencarnación tuve que ser un árbol, porque me alimenta más el sol que la comida y lo considero muy importante en mi vida.

Cuando he llegado a Cabo Gata, me he parado en la fuente para recargar agua y comerme una pera que me había llevado, según las normas, no se puede uno parar, si no es por un motivo justificado, yo allí tranquilamente mirando al mar, y un coche de la Guardia Civil que asoma justo donde yo estoy, ni corto ni perezoso me subo a la bici y empiezo a comerme la pera andando despacio y dando una vuelta por el paseo marítimo. La Guardia Civil, no me hace ni caso, ni me mira, sigue su ruta y sus quehaceres, se mete por los caminos de la playa. Cuando veo que se van me vuelvo a parar a tomarme mi pera, que me va a sentar mal. Que habré tardado cinco minutos como mucho, pero me apetecía, disfrutar de su sabor, parado. He dicho.

Vuelvo tranquilo y disfrutando del recorrido, ahora si me voy cruzando con más ciclistas, de uno a uno y bien. Que puedo decir, que ha sido una salida que me apetecía mucho y las cosas tan simples, las disfrutamos más cuando las echamos en falta y más cuando es por obligación o impuestas por la cuarentena.

Día 52: Segundo día de la fase 0, que lío, ayer, ya pudieron abrir negocios minoristas a demanda de clientes, con cita previa. ¿Complicado? Han triunfado las peluquerías y los centros de estética, pero con unas medidas higiénico-sanitarias acordes a los tiempos del coronavirus, batas, guantes, mascarillas  y más y más. Esta demanda tan grande es normal, la gente está un poco abandonada y necesita por lo menos verse guapa.

Los negocios de restauración que podían abrir para preparar comida para llevar o ser recogida en el mismo local solo han abierto, un tres por ciento, y lo entiendo, es difícil abrir en esas condiciones, los gastos son muchos y no compensa.

En el pequeño negocio minorista, han abierto uno de cada cinco, ¿cómo llamo a la ferretería para quedar para comprar una bombilla? Vente dentro de un rato, o a las 12, o pásate ahora…

Más que por otra cosa, por poner el negocio a funcionar, a calentar, sentirse útil, empezar a trabajar, estar preparado para cuando haya que ponerse en serio.

Al medio día me encanta ver en la tele al Arguiñano, ya no tanto por el programa de cocina, que sí, pero sobre todo por verlo a él, no para de hablar, de contar chismes, y chistes malos, que a pesar de todo, hacen reír por eso, por lo malos que son. Es como los cuenta y como se parte de risa cuando termina .También me encanta su cocina, sencilla, de ingredientes corrientes, de los que podemos encontrar en cualquier supermercado. Sus recetas son fáciles de preparar, sube la moral y te hace olvidarte un poco el tema, es una bocanada de oxigeno en tiempos de coronavirus.

Día 53: Miércoles, 6 de mayo, he vuelto a salir con la bici, y no quería hablar hoy de esto por no ponerme muy pesado, pero al final, vuelve el burro al trigo, y lo digo, porque al salir y cuando llevaba un kilómetro o así, notaba muy fresquita la cabeza, como muy ventilada, y he pensado que frescor más agradable, con el frío dan más ganas de darle a los pedales, me notaba raro, pero no sabía lo que era, cuando me doy cuenta no llevaba el casco.  Vuelta a empezar. No recuerdo la última vez que lo deje olvidado, es como un ritual que, aunque parezca mentira tenemos que llevar muchas cosas en la bici, por si pinchamos, por si se nos rompe algo; un día repasaré todo lo que llevamos, hoy no, que si no me alargo mucho y, hoy hemos venido a hablar de mi libro.

Hoy, se prorroga otros 15 días el estado de alarma, con la desescalada correspondiente según nos vaya tocando, iremos día a día, aquí no hay quien viva, ni quien se aclare, en fin, ya veremos el lunes 11, que nos toca y hasta donde podemos salir o seguiremos como hasta ahora. Secuestrados y con nuestra libertad de movimientos coartada por un virus y un gobierno que no encuentra otra manera mejor de cortar los contagios. Que sí, que lo entiendo, que es necesario, que es la única forma para que seamos buenos, y si no tenemos la espada de Damocles encima de nuestra cabezas, malo. Pero ya toca, empezar a salir y a comportarnos como ciudadanos responsables, que cumplimos lo que tenemos que hacer. ¡Por favor¡ ¡Quiero mi libertad¡

Día 54 y 55: Por fin, parece que pasamos a la fase 1, que no es poco, podemos salir y juntarnos en grupo de hasta diez personas y abren los bares, las terrazas al 50 por ciento de su capacidad, que alegría, que ganas tengo ya de sentarme al solecito en una terraza con mi cervecita bien fresca, como me gusta, y  que hacemos si me han hecho así.

 Se mantiene las franjas horarias para la práctica de deporte, ¿qué no lo entiendo?, ¿no es mejor una salida escalonada y no encasillarnos en grupos? Bueno, todo que sea por un bien mayor, y son ellos quien toman las decisiones y disponen de más información, lo digo como persona corriente y mortal, es una opinión.

 Ya ha llegado el momento de empezar a salir y no depender de cuando ellos te lo digan que somos mayorcitos y hemos demostrado que lo hemos hecho bien, sé que ahora quieren pecar de prudentes y de no desandar el camino andado. ¿Cansado? Sí, ya tocaba por lo menos que nos dejaran salir  a practicar nuestro deporte, con el tiempo necesario y no tener que ir pendiente de llegar tarde, que yo soy muy obediente y no puedo llegar ni un minuto tarde. Que me pongo nervioso, me salen arrugas y se me va a caer el poco pelo que me queda.

Día 56: Hoy, sábado 9 de mayo, he salido, yo solo a hacer las palmas, la gente se ha cansado, ya de salir y han dejado de poner la música. De alguna forma me da tristeza, la verdad que no se por qué, pero así es, me había acostumbrado a esa rutina, a ir saludando a los vecinos, algunos llevaran ahí muchos años y habían pasado totalmente desapercibido en mi día a día. Ha tenido que pasar esta crisis para darme cuenta que vivían allí, ahora cuando los vea los saludaré y les preguntaré cosas, ¿de cómo le va la vida  y cosas de vecinos?

  Nuevos tiempos, tiempos modernos. Es el título de una canción de Ilegales, del año 1983, como se nos queda grabado a fuego, algunas canciones y momentos de nuestra vida, que los revivimos con una intensidad, ese viaje en el tiempo del recuerdo, del ayer, de un pasado lejano y presente a la vez, que se nos muestra con una lucidez, que hasta nosotros mismos no somos conscientes de ese paso del tiempo. En algún momento creo, en los pasillos del tiempo que nos comunican con otra realidad, cómo el tiempo se comprime y se alarga en función de los sentimientos. Cuando ponemos el alma en algo, las letras se escriben con la  tinta  imborrable de los recuerdos.

Día 57: La verdad que no se si quiero terminar de escribir el diario, es un dialogo conmigo mismo y parece que lo necesito, yo más que él a mí. ¿Me han preguntado alguna vez, qué cuando voy a terminar de escribirlo? Sinceramente, no lo sé, el diario se escribe solo, ya tiene vida propia, es autónomo, y no seré yo el que decida. Cuando no tenga nada que contar con respecto al coronavirus, seguro que me lo dice…

Esta noche oía los golpes del viento contra la persiana de mi  dormitorio y me decía, qué mal rollo…

Me he levantado, sin ganas de salir en  el tiempo de deporte que me correspondía, el viento, me ha quitado las ganas. Que pueda salir, no quiere decir que tenga que salir, que no es una obligación, es como que pierdo un poco más de mi libertad, ya hasta la tarde noche no puedo volver a salir a que me acaricie un poco el aire y estirar las piernas, de todas formas no sé si saldré. El solecito dependiendo de cómo este el viento lo tomaré en mi terraza, que se ha convertido en la terraza bar de mi casa. Cada día me gusta más mi casa. Miraremos el lado positivo…

 

 

 

Diario del coronavirus. Novena parte. Del día 44 al 50.

Día 44: Lunes 27, ayer por fin, pudieron salir los niños a la calle a jugar, entre comillas, se vieron calles con gente, padres, niños, bicicletas, patinetes y hasta partidos de fútbol. El día según en qué ciudades, caótico, sobre todo en las grandes, dónde el espacio es menor, lo entiendo.

En Almería, también se vieron algunas aglomeraciones en el Paseo Marítimo, mandaron fotos, que corrieron  por las redes a todo velocidad, solo se ven los irresponsables, pero la gran mayoría lo hicieron bien, llevaban a sus hijos controlados o de la mano, guardando las distancias. En fin ¿Complicado?

El hashtag, #, o etiqueta en español de mayor tendencia en twitter ayer fue: #irresponsables y, entiendo que la gente este indignada, por esos malos padres, son pocos o muy pocos. La mayoría de padres son responsables de sus hijos y lo están haciendo bien, ¡por favor¡

Ayer fue un día difícil, los niños estaban deseando salir a jugar a la calle y los padres al cruzarse con los padres de otros niños, se pondrían a hablar y lo que pasa, se despistarían, lo niños jugarían con sus amigos, como es normal, el bicho se había olvidado, es la realidad, somos seres sociables. Me imagino que  a lo largo de la semana el tema se vaya relajando y se empiece a cumplir el distanciamiento social y los niños jueguen en su espacio.

Día 45: Voy perdiendo la noción de los días de encierro, no sé en qué día vivo, lo único qué se, es el día de la semana, martes, ni el número, ni el día de encierro. Cuando lo mire lo pondré en el diario.

Tengo un calendario en la pared de mi pequeño despacho o lugar de entretenimiento o asueto, últimamente paso mucho tiempo ahí. Puse una línea roja durante los primeros días de confinamiento y el número anotado debajo en rotulador negro y así he seguido, para no olvidarme de esta situación extraordinaria, anómala o más bien rara, la verdad, que me cuesta definirla, cuando pase le pondré nombre.

Y así, me voy entreteniendo, al principio iba haciendo listas de todo, de comidas, de peso, de salidas, de lo que iba haciendo el día a día,  cómo todo era raro, confinado sin salir de casa, algo extraño, ahora voy abandonando algunas, por no decir la mayoría, se me ha ido pasando la fiebre, entiendo que al principio era natural, día tal y cual de encierro, ahora ha empezado la cuenta atrás del desconfinamiento o desescalada, que vaya paliza que nos están dando con la palabrita, a mi me sigue sonando rara, será posiblemente la palabra del año, perdón, por no decir, coronavirus o pandemia, que estás seguro que sí ganan y por mayoría, la palabra del año lo va a tener complicado.

Cada Comunidad Autónoma ha propuesta su forma de ir saliendo del encierro, adaptada a su idiosincrasia como región, país, nación, provincia o lo que cada una quiera ser, que a mí, ya ves. Dependiendo de muchos factores, primero y más importante por la afectación de la epidemia y segundo por todas las particularidades y especialidades que ellas quieran tener o que tienen por esa particularidad especial que dicen tener. Las islas lo entiendo, otras por querer ser diferentes, que  también lo entiendo, aunque no lo comporto, libre, libre, quiero ser…

Ayer, comentaba y me salió del alma, que la rutina de todos los días, de hacer lo mismo me producía hastío o cansancio mental, fue una frase no premeditada, que quería salir y la expulse directamente desde mi subconsciente, el no tener perspectivas de hacer cosas diferentes, el levantarme todos los días sabiendo que voy a hacer lo mismo que ayer y que mañana, me presupone un esfuerzo añadido. La vida es, ese algo de misterio, de aventura, de cambio, de no saber lo que me va a pasar, de intriga, de….eso quisiera saber yo. Por las mañana si tengo fuerzas, energía y ganas de hacer cosas y ya, por la tarde, soy como el conejo de duracell que se me agotan y entro en  reserva y voy teniendo ganas de acostarme para recargarme. No es un cansancio físico, más bien mental.

Día 46: En la forma de ir saliendo del desconfinamiento, en la última fase, utilizan, la frase: “la nueva realidad”. Cuando quieren decir volver a la realidad, pero no a la de antes, sino a la de ahora, la realidad post coronavirus.

¿Qué es la nueva realidad? Será nueva al ser diferente, que no se parecerá a la de antes. Pero que será lo más parecido a lo que podremos disfrutar en un tiempo.

Nos hace ilusión, salir a dar un paseo, será como una pequeña excursión a ese mundo desconocido, a explorar tierras ignotas. ¿Nos dará miedo salir? Seguro que sí, o por lo menos un poco, estamos acostumbrados a estar en casa, que es donde nos sentimos seguros, es nuestro territorio.

Nuevos tiempos, tiempos modernos, una nueva realidad adaptada. Los que somos ciudadanos de a pie, que no tenemos negocios relacionados con la hostelería, ni dependemos del trato con clientes, que aparte de vivir el confinamiento, la enfermedad y esta situación rara, su medio de vida de estos negocios está sufriendo una crisis existencial, de no saber, si van a poder abrir, si cuando abran, la gente llenará sus negocios en un treinta por ciento, si eso le dará para comer, si mi contrato seguirá en las mismas condiciones o me echaran a la calle, en fin, un montón de dudas, que determinaran, si van a poder seguir viviendo. Ya sé, que no como hasta ahora, pero por lo menos, para ir tirando y comiendo que no es poco.

Día 47: En mi trabajo, la mayoría de compañeros llevan las mascarillas, por no decir todos, bueno siempre hay excepciones como en botica, por lo menos en los espacios que podemos coincidir con gente.

En un momento, me quedé  mirando un pasillo largo que tenía enfrente y me puse a observar, sin querer, no era yo, era mi pensamiento, a los compañeros que pasaban con mascarilla, empecé a contarlos y a ver los que reconocía, de los tres primeros, conocí a dos, uno era un extraño para mí.

Conocemos a la gente, por su forma de andar, por como mueve los brazos, por su silueta, por su cuerpo en comparación con el todo, y  por muchos más aspectos que la propia cara, incluso por la forma de la cabeza. Nos creemos que la cara es importante para reconocer a las personas, sí, seguro que es la parte más importante, pero cuando está falla, nuestra mente se busca otra forma de reconocer. También nos fijamos más en los ojos, los miramos más fijamente, parece que nos queremos comer a la otra persona para que nos entienda mejor. Quizás al que no conocí, es que verdaderamente no lo conozco, llevará o no mascarilla. O porque lo he tratado poco y no sé cómo se mueve, puede ser. Seguiré investigando, el tema del reconocimiento con mascarillas, me llama la atención. Con lo importante que es la cara en la relaciones sociales y como dice, el dicho, “la cara es el espejo del alma”, ahora los desalmado los van a tener más fácil para pasar desapercibidos. “No habrá paz para los desalmados” o como la peli: “No habrá paz para los malvados”.

Día 48: Ya estoy empezando a ver mascarillas de diseño, con logos y marcas, colores, estampados y de todas las forma habida  y por haber. Durante un tiempo y espero que sea corto, nos tendremos que acostumbrar a ir y reconocer a los amigos y a la gente con mascarilla, es lo que hay, perderemos un poco nuestra personalidad, parecemos malos, como los hermanos Malasombra, que malos eran de verdad.

Empezaremos a ver modas y tendencias de mascarillas. No sé si de broma o en serio, se verán triquinis, que son bikinis con mascarilla haciendo juego. Lo que hoy, nos resulta extraño, dentro de unos meses, será algo de lo más normal y todos querremos llevar mascarilla a juego con nuestra camiseta, con eslogan de protesta o emulando a nuestros héroes y deportistas. En fin, la moda se tendrá que reinventar e intentar sacar tajado del melón, que bastante fastidiado lo tienen.

Me estoy acordando ahora, hace unos días en un supermercado reconocí a un amigo por la voz, por supuesto los dos llevábamos mascarillas, él estaba en tres cajas por lo menos de distancia, fue él quien sí me reconoció a mí.  Yo si no hubiera sido por la voz, no lo hubiera reconocido. ¡Qué cosas¡ La voz es importante, en el reconocimiento de personas, la voz dice mucho y ahora donde se nos ve menos la cara, tiene su aquel.

Día 49: Sábado y primer día que podemos salir a  pasear o hacer algo de deporte. Me he levantado a las 7,00 y lo primero que he hecho, ha sido asomarme a la terraza para mirar, si venía algún ciclista, negativo, la calle desierta, nadie, por no decir, ni coches, que ya es raro. Al rato me he vuelto a asomar, y he visto algún corredor, pero sigo sin ver ciclistas, ya a  la tercera y después de pasarme un rato en la terraza, he empezado a ver ciclistas, menos mal, pensaba que me había equivocado de día.

Yo, he salido a dar un paseo tranquilamente, a respirar, a que me diera un poco el sol de primavera, a relajarme, lo necesitaba, me ha sentado genial; he salido por mi barrio y había gente, pero poca, nada de agobio, bien. Cuando me cruzaba con alguien, me cambiaba de acera o me alejaba lo suficiente para guardar la distancia social, incluso iba andando por la carretera. Ha sido un día distinto.

 El lunes y dependiendo de las ganas que tenga, tengo idea de salir con la bici, ganas sí, pero me lo quiero tomar con tranquilidad, un paseo de una hora, algo para disfrutar, sentir el aire, la sensación de  libertad y de andar, de hacer kilómetros.

Día 50: Domingo, 3 de mayo, y van pasando los días, es increíble  lo que nos está ocurriendo, si alguien nos lo hubiera dicho, no, nos lo creeríamos, pero sí, es real, estamos confinados y terminando de pasar un periodo de incertidumbre, ahora ya podemos salir a dar un paseo, en unas horas determinadas, van cerrando calles y nos dicen cuando podemos salir, la hora y de qué forma, increíble, pero cierto.

Pienso, que nos creemos que ya hemos pasado lo peor y que ahora viene, un tiempo mejor, depende de los ojos con que miremos esa realidad. Económicamente, va a ser un palo y de los gordos, en todos los niveles.

 Vamos a vivir ese tiempo de cambio, de no saber cómo comportarnos, de ser diferentes, de adaptarnos a estos tiempos raros, de tener un futuro incierto, de querer vivir, o simplemente de expresar esta realidad, de ser nosotros, de no escondernos, de reconocer a los demás con son, solo ver a otro ser humano, de vernos a nosotros mismos reflejados en el otro, ese que pasea enfrente nuestra, que puede ser vuestro vecino, nuestro camarero, nuestro amigo, un ser humano con todos sus atributos, que  lo tenemos cerca, que vive, que siente, que sufre, que es feliz, que también es vulnerable, todos nos hemos enfrentado a este virus con las mismas armas y lo vamos a derrotar. La batalla, ya la estamos ganando, se nos nota en la cara, en nuestra forma de hablar, de comportarnos, en definitiva, ya somos personas diferentes, con ganas de vivir y de disfrutar de nuestra nueva vida, de hablar, de pasear, de salir …

 

 

 

 

Diario del coronavirus. Octava parte. Del día 37 al 43.

Día 37: Hoy es lunes, pero no un lunes cualquiera, de  esos que empiezan la semana a tope, sino uno raro, sin perspectivas, un día como ayer, como mañana, no es verdad, siempre tenemos que tener perspectivas y deseos de hacer cosas, de crecer, de ilusionarnos…

Esta mañana estaba escuchando la radio, decían: que  en Almería y Málaga íbamos a  estar en alerta naranja por vientos y que por la tarde se acercaba una borrasca, falso. Cuando me he levantado hace un sol de justicia, nada de viento, sobre veinte grados y un día de primavera espectacular o así lo veo yo. Conforme vaya el día abriéndose y el sol subiendo en el horizonte me imagino que empezará el viento.

Mirar por las ventanas y balcones se ha convertido en nuestro entretenimiento, es nuestra puerta al exterior, son nuestros ojos a la calle, miramos y tomamos el pulso de lo que está pasando a nuestro alrededor más cercano. A ratos me quedo observando la calle, con la mirada perdida, intentando averiguar que hace la gente encerrada en sus casa, viendo al que sale a comprar, a pasear al perro, a tirar la basura … En general la gente se comporta bien,   lo estamos haciendo bien.

Día 38 y 39: Anoche, me desvele. Escuchando la radio, José Ramón de la Morena entrevisto a Dani Martín, él que era el cantante del Canto del Loco, siempre me ha caído bien, cosas del querer, como que no sabes porque, pero así es, ahora canta por separado y tiene ese algo que comunica, que sus canciones dicen cosas, que  las sentimos. En su álbum “Zapatillas”, sus canciones para adolescentes nos hacían pasar buenos ratos. Canciones alegres y reflejo de lo que pasaba por el mundo a esas edades. Era o es un cantante urbano y se ha convertido en todo un trovador de palabras. En la canción, “Que bonita la vida”, preciosa, un alegato a lo bonita que es la vida y como se puede torcer, para volverla a enderezar.

En otro momento, también entrevista a Valdano, argentino por los cuatro costados, no ha perdido ni un poco de su deje, su palabrería, su gracia, su retorica, embaucador de serpientes, embriagador, en definitiva, un mago de la palabra, lo que dice, lo dice con el convencimiento del saber, sus comentario incisivos, reflexivos y muy acertados, me encanta oírlo. Habla de tener asumido el encierro, que lleva un mes sin salir de su casa para nada, que no le está suponiendo un estrés añadido, que está muy a gusto en su casa,  que de momento no necesita nada mas, que se ha adaptado perfectamente a la situación, que la entiende.

Valdano tuvo un accidente grave de helicóptero y estuvo a punto de morir o por lo menos miro a la muerte a los ojos, eso te da un plus para afrontar las crisis y para darte cuenta que cuando te llega tu hora no te libras ni con toda la suerte del mundo. Como que llevamos escrito ese día en nuestro ADN, la hora de partir nos llegará a todos, en ese renacer aprecias los pequeños detalles, parecido a lo que nos está pasando ahora, después de esta pandemia, será la hora de reflexionar un poco y de ver que no estábamos haciendo bien, de transformación interior, vamos a afrontarlo como una oportunidad para ser mejores personas.

Día 40 y 41: Ya hemos podido ver por la tele los primeros bares coronavirus, con mamparas de separación entre las mesas y en la barra unas separaciones entre clientes, esto no va a ser lo mismo, pero es lo que hay, eso  o nada, esta claro que va ser distinto, que durante una temporada nos va a costar adaptarnos, que seremos incluso reacios a salir, que buscaremos bares con poco gente, cuando antes queríamos un poco de ambiente para sentirnos integrados en la tribu, necesitábamos calor humano, queríamos pertenecer, ser gente, e ir a los bares de moda, eso ya pertenece al pasado, es harina de otro costal.

Otra polémica o tema recurrente en las radios, es el aforo de las playas, ¿podremos ir a bañarnos y tomar el sol a las playas? En principio, sí, guardando la distancia social necesaria  para cuando estornudemos no le echemos los virus al de al lado, no echarle el aliento, ni se pueda sentir molesto por nuestra presencia. En Almería me imagino que no habrá problema, en otros lugares seguramente sí, aquí desde luego, algún domingo o fiesta muy señalada, pero en general  habrá como mucho dos filas de gente en las orillas de las  playas, ese problema no será nuestro. Ya lo iremos viendo.

Las mascarillas en las bicis… me llegan enlaces de todo tipo, y este claro para los amantes de las dos ruedas sin motor, curioso, ¿no? La verdad que no creo que se pueda montar en bici, ni hacer ningún tipo de deporte aeróbico al aire libre con mascarilla. En mi trabajo la llevo puesta cuando estoy con gente y estoy deseando quitármela, no me siento a gusto, se me empañan las gafas, me huelo mi aliento, noto que no se me entiende al hablar, a la mayoría de la gente la conozco, a pesar que cuesta un poco más, también se pierde la cercanía, es como que ponemos una barrera con el interlocutor, tenemos que acostumbrarnos, es lo que hay.

Sigo con la bici, no creo que sea posible montar en bici con mascarilla, me imagino que con la distancia, será suficiente y para correr será lo mismo, en fin, lo iremos viendo.

Día 42: Sábado 25 de abril, si no voy poniendo el número y el día de la semana, ni se en que día vivo, mañana, por fin van a salir los niños a la calle a fogar un poco, que tienen que estar subiéndose por las paredes y a los padres darles un respiro. Por su salud física y mental, que ya está bien que se está haciendo muy largo, lo es para nosotros no me quiero imaginar para un niño que no sabe el alcance real de la medida. Otro tema delicado, los niños lo tocan todo, quieren jugar con todo, los padres tienen que tener mil ojos y tener el cuidado del mundo. ¿Difícil? Así es, pero debemos de acostumbrarnos.

Los científicos nos dicen, ahora, que el virus estaba en España en febrero, que ya lo teníamos encima y no nos habíamos enterado, que esos resfriados raros, con toses que no se curaban bien, era coronavirus, quizás hay más gente inmunizados y mucha asintomática más de lo que parece, cuando nos hagan los test nos iremos enterando. También nos decían que una persona contagia de dos a tres personas, ya no, nuevos estudios demuestra que uno puede contagiar a cinco o seis personas, ya le vale, vaya morro que tiene el virus.

Día 43. Domingo. Se ha anunciado por parte del Gobierno que si las cosas siguen como están y los contagios descienden, que a partir del 2 de mayo, sábado, vamos a empezar a salir a correr o pasear durante una o dos horas, un respiro. Vemos, la luz al final del túnel, la luz estaba ahí, era tenue, se nos escapaba, no la podíamos ver, no sé. Tenemos la certeza que esto no va a ser tan fácil, que el antes y el después, van a ser muy distintos de cómo nos lo imaginamos, que esto va  a una velocidad de vértigo, que no somos conscientes de lo que nos viene encima en el post coronavirus. Que esto pasará y ya no será lo mismo.

Esta llamada de atención no la podemos ignorar. Somos de mente frágil, nos olvidamos pronto, debemos de estar preparados, esto solo ha sido el principio, tenemos que aprender la lección y no dejarnos llevar por los acontecimientos, tenemos que ser nosotros quién tomemos la iniciativa.

La globalización, de alguna forma, ya no será igual, la circulación de personas  y vivir en un solo mundo dejará de ser. Nuestra tierra será más pequeña, nuestro lugar de vida cambiará.

Miraremos con otros ojos a todo, seremos más vitales y naturales, empezaremos a disfrutar de nuevo, la catarsis, tiene su razón de ser. Resurgiremos como el ave fénix de nuestras propias cenizas.

 

Diario del coronavirus. Séptima parte. Del día 30 al 36.

Día 30 y 31: Dos días de trabajo y casi normal en cuanto a las rutinas, en el sentido que ya hemos empezado a hablar de las cosas normales, de los problemas del día a día, el coronavirus ha pasado a un segundo plano, siempre presente y tema recurrente, pero da la sensación que la vida pasa y que esto también pasará. Hablamos de lo que hacemos, lo que hemos dejado de hacer y de lo que vamos a hacer cuando esto pase y de cómo hemos aceptado la situación, que no es resignación, sino una readaptación a las circunstancias. Los humanos somos muy camaleónicos nos adaptamos a todo, a lo bueno y lo malo, y en lo malo sabemos sacar lo mejor que tenemos para contribuir a que esto funcione, sinceramente creo que así lo estamos haciendo.

Los políticos en general no se enteran o no se quieren enterar, estamos toda la sociedad volcados contra el coronavirus, cada uno aportando lo que puede desde su pequeña atalaya, y ellos no son capaces de ponerse de acuerdo para nada, ni siquiera en esta situación extraordinaria, siguen tirándose los trastos a la cabeza y echándose en cara lo que hacen mal, y hasta lo que hacen bien, por favor, yo no lo entiendo, es el momento de remar todos en la misma dirección, de sacar esta barco a flote, ¿es que no tienen los pies en el suelo o viven en otro planeta?. Debemos estar todos lo más unidos que podamos, ayudarnos y apoyarnos en todo y los políticos de una u otra ideología al igual que toda la sociedad. Ahora no hay ni derechas, ni izquierdas solo un objetivo común la batalla global contra el virus.

Día 32: ¡Que montón de días llevamos ya¡ Si me lo hubieran dicho al principio no me lo hubiera creído, pero como hemos ido de quince en quince días, parece que la cosa tiene otro color. No paran de hablar de “desescalada”, de cómo vamos a ir saliendo paulatinamente del confinamiento. De esta palabra, desconocía el significado que le han dado. Cuando escalamos una montaña, en teoría, debemos desescalarla para descender lo escalado. Su significado es, simplemente como vamos a ir saliendo poco a poco, en un determinado tiempo, por colectivos, por edad, por lo que ellos quieran. En un principio, están diciendo de dejar salir a los niños con sus padres, una hora al día, un padre y un niño. He entendido darle una vuelta cerca de su casa y tenerlo controlado en todo momento, nada de parques, ni zonas comunes. En esta primera fase también podríamos salir los adultos, una hora, alrededor de tu casa para correr o andar, de forma solitaria. ¿Y cuándo pasaría esto? Cuando los contagios descendieran de forma continuada en el tiempo, hubiera suficientes plazas hospitalarias en urgencias y UCI para posibles brotes y cuando se realicen test masivos a la población para saber cómo va el tema. ¿En un mes? Vamos a verlo. Lo dudo…

Día 33: Esta mañana he ido a comprar, a primera hora y para mi sorpresa, no había colas, ni en la entrada, ni a la hora de pagar, ni en las cajas, ni dentro. Es la primera vez de las que he salido en la crisis que la gente estaba relajada, servicial, educada y comportándose de forma más o menos normal, esperan que cojas tus productos y cuando terminas se acercan y cogen el suyo, sin prisas y educadamente.

Los primeros días era una operación militar de alto riesgo, tenías que cruzar las líneas enemigas y estar alerta continuamente. Parece que estamos empezando a asumir y a estar concienciados de la situación, que esto va para largo y tenemos que relajarnos e intentar llevarlo lo mejor que podamos, que tenemos que coexistir con todas las medidas higiénico-sanitarias que nos digan, pero por eso no vamos a dejar de convivir y de hacer nuestra vida lo más normal que podamos dentro de la anormalidad de la situación.

Día 34: He dejado de mirar la aplicación del tiempo, no es que no me interese, qué sí, pero, ha perdido un poco su interés, el tiempo me está sorprendiendo, muchos días nublados, lluvia por la noche y cosas del tiempo. Antes de la crisis, estaba muy pendiente, por el tema de salir con la bici, que si viento, que si lluvia, que si buen tiempo y hoy toca una salida larga, esas cosas de los ciclistas y ahora lo que me gusta es que haga un poquito de sol al medio día para tomarlo, que sienta bien y nos sube el ánimo que falta nos hace.

Día 35: La actitud ante los problemas, es lo que nos diferencia a la hora de resolverlos, dejarlos pasar o incluso agobiarnos y nos hace enfrentarnos a ellos de una a otra forma según en la situaciones que se nos presentan a lo largo de nuestra vida. Estar enfadado con el gobierno o con lo que está pasando, de poco nos sirve, al revés, solo para estar de mal humor, que nos suba el cortisol, y se nos arrugue la cara. Yo no digo de hacerle la ola a todo lo que nos pase, pero intentar en la medida de lo posible, poner buena cara y ver el lado positivo. Que al igual que al negativo, enseguida se lo buscamos, vamos a ver el lado bueno.

Vamos a ver el lado bueno de estar en casa, organizar armarios, tirar cosas que no sirven para nada, mejor dar lo que se pueda, no tirar, perdón; limpiar más en profundidad o simplemente estar tumbado a la bartola en el sofá viendo un maratón de series. Cuando esto pase, nos acordaremos de eso llamado tiempo para pensar en lo que queremos hacer durante el día, esa organización, programación, que nos servirá para hacer tantas cosas que nos faltará ese tiempo que tenemos ahora, que es tiempo de vida, de superación, de paciencia, de ayudad, de solidaridad.

Debemos de creer, que esto pasará, que saldremos más fuertes y reforzados. Debemos de: ¿Asumir qué esto que está pasando como algo normal? No. No lo es, es una situación extraordinaria, como nunca la hemos vivido y nos está afectando pero no debemos de sentirnos, ni enfadados, ni frustrados, ni indignados. Debemos de seguir en esa lucha constante contra la enfermedad, ayudar y colaborar en lo que podamos. Quizás me repita, pero así lo siento, así sale de mi cabeza y así lo expreso.

Día 36: Nuestro Presidente del Gobierno, anunció ayer en rueda de prensa, un respiro para los peques, menores de 12 años, para que puedan dar un paseo con sus padres durante una hora. Esto será dentro de ocho días. Bueno, parece que esto empieza a remitir un poco, solo un poco. Los números todavía son altos y cuesta que la dichosa curva empiece a descender más deprisa, se está manteniendo.

¿Nos estamos quedando sin fuerzas? Hay días y días. Días con más ganas de hacer cosas y días que la apatía se apodera de nosotros. Tener esa perspectiva de salir y de hacer vida casi normal. Saber, que esto terminará pronto, que volveremos a ser los mismos, que haremos las cosas que hacíamos antes. Pensarlo me sirve de consuelo, me hace abrir los ojos a esa realidad anterior al coronavirus y que posteriormente será más difícil.

Empezamos a oír noticias de cómo será nuestro futuro, cuando volvamos a poder salir, que si será por territorios, que si lo transportes públicos irán a un treinta por ciento, por lo tanto serán más caros, que si tendrán que aumentar el espacio de las terrazas de los bares, separarlas, el aforo de los espectáculos se reducirá en un tercio, bla, bla, bla…

En fin, un autentico lio, yo de momento me conformo, con que me dejen salir a dar un paseo, andando o corriendo, que el aire y el sol me roce la cara, tener esa sensación de libertad, sí, tener libertad para salir a la calle y para hacer lo que queramos, dejando por supuesto el espacio suficiente entre personas, que corra el aire, nunca mejor dicho…

Las personas cariñosas de besos y abrazos lo van a pasar mal, les va a faltar el contacto humano; la frialdad, se instalaran. Cuando alguien se nos acerque, le miraremos con malos ojos, y le diremos: “por favor mi espacio”. Al principio será por el Covid, luego nos acostumbraremos y ya no dejaremos que nadie se nos acerque a nosotros, nos pondremos la coraza y llevaremos una lanza de metro y medio que nos sirva de protección y empujaremos a quien se acerque, ¡eh tú aléjate de mi espacio¡ Viviremos en nuestro espacio y seremos consciente que nos pertenece y nos sentiremos seguros.

¿Vivimos en la irrealidad? O simplemente esa irrealidad se ha convertido en realidad, esa que las películas y las series contaban, ha pasado a nuestras vidas, ha habido una transferencia de lo irreal a lo real, de tanto contarlo, de tanto ir el cántaro a la fuente. Lo que está en nuestra imaginación, es el reflejo de la realidad y eso, que dice, el dicho, “que la realidad supera la ficción”.

¡Por favor, no quiero ver ninguna película, ni serie de epidemias¡

Diario del coronavirus. Sexta parte. Del día 26 al 29.

Día 26: Ayer mi hermana me mandaba un vídeo de la M-30 de Madrid, como los madrileños emprendían la huida, caravanas de coches parados kilómetros y kilómetros, en teoría se iban a sus segundas viviendas aprovechado la Semana Santa, por favor, que está pasando, hemos perdido el juicio. El mismo que gravaba el vídeo, que por cierto iba en dirección contraria, mencionaba que no se dieran tanta prisa que había dos controles de la policía y que los iban a mandar a su casa, con la correspondiente receta.

Escuchando críticas hacia el gobierno y como ha tratado la crisis del coronavirus, difícil. Los gobiernos no son dados a tomar medidas impopulares, en el caso que nos ocupa, se venía avisando por las autoridades sanitarias y por los organismos internacionales, pero a pesar de tener encima la pandemia, no nos enterábamos y el gobierno que es el que mayor información posee tampoco, no quería oír todos los informes y recomendaciones que le hacían, pensaba que era una simple gripe y que la tormenta pasaría. Este gobierno debía de haberse anticipado en la toma de decisiones, pero ni los propios científicos eran consciente de lo que se avecinaba, siempre hemos ido un poco a remolque, las previsiones eran malas, estamos viendo lo que pasaba en Italia y no nos estábamos enterando.

A pesar de todo, el gobierno tomó esas medidas drásticas que eran necesarias, cuando no le quedó más remedio, cuando la pandemia ya la sentíamos en nuestras carnes y desde ese momento si tomo el control de la situación, con mejor o peor acierto. Estas medidas excepcionales han sido entendidas por una gran mayoría de la población, pero así, ha sido cuando la enfermedad ya había avanzado y empezábamos a ser consientes de lo que se nos venía encima. En general, nos ha sobrepasado a todos, ya parece que se va calmado un poco los contagios, también el cuerpo se nos está haciendo a tanta tragedia. Nos estamos empezando a inmunizar a tanta información.

Día 27: Esta epidemia nos ha pillado en el mejor de los momentos posibles, científico, tecnológico, sanitario, económico, político… somos una sociedad moderna, social, con fuentes de información fiables y nos estamos enterando de todo lo que está pasando al segundo, encima tenemos toda la comida y bebida necesaria para sobrevivir en casa, y podemos ir a comparar lo que deseamos. Estoy hablando en el mejor de los casos que tengamos el dinero para comprar, que una mayoría lo tiene, por tanto, tenemos que luchar contra la pandemia con uñas y dientes, nos estamos enfrentando a ella en condiciones óptimas. Los recursos que disponemos están orientados en encontrar los medicamentos adecuados para su curación y sobre todo la vacuna que no salvará y nos inmunizará. También se está fabricando material sanitario necesario para luchar contra la enfermedad. Todo el mundo aportando su granito de arena para ganar al ese enemigo común, que no es otro que un bicho muy pequeño, qué paradoja.

El dichoso coronavirus y la enfermedad que produce es diez veces más mortal que la gripe, esa es la conclusión que han llegado con los resultados observados y como está evolucionando la epidemia. Al principio nos decían que era menos letal que la gripe común, esto va cambiando. También han comentado que la distancia social recomendable para evitar el contacto era de metro y medio, pero esto se refiere a cuando estamos parados y hablando, bueno quizás dos metros mejor y así nos curamos en salud. Ahora nos dicen que cuando nos crucemos con alguien en movimiento esa distancia social tiene que pasar a cuatro metros, me imagino que será porque el virus sale volando cuando hablamos, o sea, mejor no saludar a nadie, nos vamos a volver unos antipáticos, cuánto daño va a hacer el virus en la relaciones con la demás.

Día 28: Nos vuelven a decir, de nuevo que la distancia necesaria para cuando corremos o montamos en bici es de 10 metros para no contagiarnos del coronavirus. Han hecho experimentos, en simuladores de cómo se distribuye un estornudo y es curioso, es una nube que se desplaza empujada por el viento. Y lo asombroso también es la fuerza con la que salen, esas micropartículas, por lo tanto, parece que no estamos a salvo, que nos quiere amargar la vida.

Leyendo, me he tropezado con la palabra serendipia, cuando estas investigando algo y de forma accidental llegas a un descubrimiento inesperado. Cuando tienes un objetivo y por aza-error llegas a otro, pero este no lo abandonas sigues en ese error, se convierte en el cisne negro, continuar con el error, no creo que sea suerte, desde el momento que sabes que ese error es más valioso que lo que intentabas descubrir. Mucho de los avances científicos se han producido por ese azar-error, y saber que ese descubrimiento era algo importante, lo normal, hubiera sido descartarlo y seguir intentando el objetivo marcado, pero desde el momento que le das la importancia que se debe a ese nuevo descubrimiento has entrado en la palabra serendipia.

Día 29: Llevamos cuatro semanas, estamos en la mitad, en el ecuador de lo que parece que va a durar el confinamiento, por lo menos con lo que sabemos hasta ahora, aunque difícil, creo que no lo sabe nadie, pero de momento tener esa meta o ese día en nuestra mente nos consuela un poco.

No paran de hablar de guerra contra la pandemia, a mí personalmente no me gusta la palabra guerra. Las guerras me resuena más de humano contra humano, persona contra persona, por interés espurios, por odios, por ambiciones, por nacionalismos, racismos y todas las sin razones habidas y por haber.

Me gusta más la palabra batalla por ser esta una batalla global de todos contra el virus y todos contribuimos para intentar derrotar al enemigo común, pero no con bombas si no con jabón y desinfectante.

Miramos por la ventana, tenemos esperanza, vemos amanecer, la ciudad está quieta, ésta primavera será diferente, florecerá más fuerte, esto no es el final, será el principio de algo, algo que nos hará vivir, desear estar vivos para continuar, la felicidad nos espera, cuando muere lo viejo nace lo nuevo.

El sufrimiento es vida, nos hemos olvidado de la muerte, la muerte es vida, nos da miedo, miramos a otra parte, apagamos la tele, mejor no saber.

Esperanza, esperanza, esperanza… un grito de libertad, un sonido de vida, unos aplausos que rompen el silencio y nos abren el corazón para seguir viviendo, y saber que resistiremos, mas y mas , no nos hundiremos, seguiremos nadando y llegaremos a esa isla que nos espera . Resistiré.