Diario del coronavirus. Cuarta parte. Del día 15 al 19.

Día 15: Mi primer día de trabajo, desde que empezó la crisis del coronavirus, ¿vamos a ver lo que me encuentro?, por las carreteras, me imagino que nadie y en el trabajo, temerosos y guardando las distancias, un síntoma de recelo.

 En la carretera cuando bajo me cruzo con un coche en la puerta de mi casa,  saco  el coche de la cochera y todo está en silencio, un silencio que hasta molesta, me dirijo a mi trabajo que está  a unos quince kilómetros de la capital, al salir me cruzo con un autobús de línea que va vacío y en el trayecto con cuatro coches, intento llevar la cuenta. Teniendo en cuenta que es domingo, las siete de la mañana y encima ha cambiado la hora que serían las seis de ayer.

En mi trabajo, la gente muy concienciada y siguiendo todas las recomendaciones que nos ha dado al cien por cien. En general no observo psicosis o miedo más bien todo lo contrario, precaución y cuidado en el trato, distancias, guantes, mascarilla y lavado de manos. El día trascurre con mucha tranquilidad.

Día 16: Termino un día de trabajo, veinticuatro horas y comienzo uno nuevo en casa, seguimos con las rutinas.

Esta mañana cuando volvía del trabajo, primer día de medidas más restrictivas del estado de alarma y en la carretera me he cruzado con más coches de los debidos. Creo que no se ha sabido explicar, cuales son los trabajos esenciales, hay un poco de confusión, y mucha gente no saben si tienen que ir o no a trabajar. Posteriormente me entero, que ante el desconcierto hay una moratoria de un día, para que le dé tiempo a las empresas a cerrar sus negocios, apagar maquinas y dejarlo todo listo para cuando haya que volver de nuevo a producir.

Día 17: A las cinco de la mañana me despierta la lluvia, está lloviendo  con ganas, cierro una ventana de la terraza y a dormir. Cuando me levanto ha dejado de llover, el día está gris, pero me trasmite mucha tranquilidad, no hace nada de viento, no pasan coches por la carretera, el cielo está parado, todo lo que me rodea está quieto, parece que el equilibrio se ha adueñado de la situación, se respira paz. Durante la mañana, llueve, deja de llover y hasta sale el sol cuando le dejan las nubes. Pero poco…

Empezamos de nuevo con las rutinas mañaneras, comienzo con ganas y la limpieza se ha convertido en mi primer objetivo, me sienta bien, esa obligación, es una responsabilidad y es necesaria.

 Realizo gimnasia por la mañana, para hacerla más amena me pongo música,  y me lo paso bien. El poder transformativo de la música, su capacidad para realizar viajes en el tiempo, nos teletransporta a otra época, con una presencia que se siente y hasta se respira. Ya hablé en otra entrada del poder evocativo del olfato, los olores, tienen esa fuerza de transportarnos a un pasado, con una fuerza real, de vivir ese tiempo otra vez, como si hubiera trascurrido hace unos segundos. Os comente, el olor de  la loción de after shave de Varón Dandi, como me encontraba en los servicios del cuartel de Salamanca afeitándome y como se me visualizaba toda la estampa como si estuviera allí presente ahora mismo. Esta mañana con la música me ha pasado algo parecido, con canciones de U2, de Hombres G, El Ultimo de la Fila…El tiempo se había detenido y había vuelto hacia atrás, recordaba hechos anteriores con una intensidad mayor que los vividos ayer.

Hay día y días y hoy estaba conectado con todo, la vida era real, mi cabeza evocaba fotos de mi pasado y todos mis recuerdos estaban muy cerca, como si quisiera olvidar este presente e intentara borrar lo que está pasando.

Día 18: Miércoles, el tiempo va pasando, despacio, hoy es 1 de abril, primavera, un día mas y un día menos de encierro, vamos andando el camino.

Me he levantado temprano y oigo pasar los coches, de uno de uno. Con el cambio de hora amanece más tarde, en el horizonte se otea el resplandor del sol, hay nubes, pero se nota su fuerza.

Mi mente está vacía, me pongo a practicar yoga. Terminó, estoy un poco desganado, en fin, día a día, me preparo el desayuno, voy a empezar con mis tareas domesticas, hoy con menos ganas, pero es lo de menos, hay que hacerlo.

Está saliendo el sol, la temperatura es baja. Hoy puede ser un gran día. Perdón, difícil ¿No?…

He empezado con mi rutina de gimnasia, hoy toca recital de Joaquín Sabina, hacía tiempo que no lo escuchaba, tiene un montón de frases celebres o por lo menos que a mí se me han quedado grabadas en mi inconsciente.

– “Macarra de estrello pantalón”

– “Desde que te pintas los labios en vez de Don Juan te llamaban Juana la Loca”

– “La transformación del ibérico Don Juan en Juana la Loca”

– “Hombre blanco hablar con lengua de serpiente…”

– “Cuando eras la Princesa de la boca de fresa, ahora es demasiado tarde Princesa…”

Los que tenemos una edad, sabemos a qué canciones me refiero, hay muchas, estas son las que se me han quedado y la he escrito cuando he terminado, y eso que  últimamente tengo memoria de pez.

Sigo sin saber casi nada, de cómo va la enfermedad, prefiero no saber, prefiero aislarme un poco, con  tanta sobre-información nos ponemos más nerviosos, lo que si me he enterado, ha sido que Fernando Simón el portavoz que nos cuenta los datos y cómo va la enfermedad en las ruedas de presa, se ha contagiado. A la vez que los Jefes de la Policía y Guardia Civil ¡Pobres¡ ¿Me da la sensación que algunos la cuarentena la han hecho fatal? También ha salido otra portavoz nueva diciendo que las medidas de distanciamiento social están dando sus primeros resultados, me imagino que no hay que ser muy lince para saber qué si no salimos tenemos  menos posibilidades de contagiarnos y de contagiar q otros. Son datos para la esperanza.

Día 19: Esta mañana tocaba ir de compras, una aventura, tenía claro que quería salir temprano, para encontrarme con el número menor de gente y así  lo he hecho a las nueve en la calle, había gente, mi gozo en un pozo, se ve que hemos pensado todos de la misma manera y  al final, todos a la misma hora. De todas formas, no he tenido que hacer cola, que nos ponemos nerviosos. Había prácticamente de todo, alguna marca concreta de leche estaba agotada, había huevos que la primera vez que fui, no quedaba ni uno. Por lo demás sin ninguna incidencia digna de contar, la gente en general con guantes y la mitad más o menos con mascarilla, hasta una de colorines, que rompe un poco la monotonía, porque mira que son feas esas de quirófano, y las  verdes, y  para que decirte esas que llevan como un filtro, parece una guerra biológica, que es, pero sin darnos cuenta.

Lo que he tenido, ha sido un pequeño contratiempo con el carro de comprar, me he cruzado con un individuo, me ha dejado pasar, el miedo y esas cosas,  por bajar rápido un escalón que había y dado que llevaba una bolsa encima del carro, ésta se me ha caído para un lado y por mantenerla, me ha dado un tirón en el codo por la parte de encima. El carro asesino, si no me pasa, no me lo creo, un dolor intenso que me impedía estirar el brazo, me rio por no llorar, en fin, con la que está cayendo, es una simple anécdota y no tiene ninguna importancia.

Otro tema, es el tiempo en Almería, todas los días lloviendo, ¿qué está pasando? Mi hijo me comenta, que son las avionetas que no pueden salir, medio en serio, medio en broma. En Almería se lleva tiempo hablando de unas avionetas anti-lluvias,  que  fumigan unos productos para que no llueva, en verdad, no hay base científica. Yo no me lo quería creer, va en contra de mis principios, veremos a ver si no llevan razón.

Mañana mas y mejor…

 

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.