Diario del coronavirus. Tercera parte. Del día 11 al 14.

Día 11: Continúan las muestras de solidaridad por toda España, hosteleros que reparten comida gratis a camioneros, a residencias y gente sin hogar. Ingenieros que realizan viseras protectoras de mascarillas con fotocopiadoras en tres dimensiones y se ponen de acuerdo con otros para fabricar en diferentes partes para luego unirlas. Empresarios fabricando mascarillas y trayéndolas desde donde no las hay. Particulares haciendo y cosiendo a mano y a máquina mascarillas. Voluntarios llevando comidas y medicinas a ancianos que no pueden salir de sus casas.

Creo que en solidaridad no nos gana nadie, somos un gran país, y cuando tenemos que arrimar el hombro somos los primeros.

Las noticias siguen siendo muy malas, esto todavía no tiene pinta de cambiar, la dichosa curva sigue subiendo y comentan que estos días van a ser muy malos, que todavía tiene que subir más, que hasta que no pasen los quince días del estado de alarma, donde nos estuvimos moviéndonos por todos los sitios los contagios seguirán, porque, el que se contagia ha seguido contagiando por lo menos en su círculo cercano. Pero, por lo menos ya llevamos recorrido un camino y parece que nos estamos acostumbrando a este horror, duro decirlo pero desde casa se ve el mundo de otra forma y parece que las balas no nos llegan, que nos pasan cerca, que solo oímos los silbidos y que todavía no llevan nuestro nombre.

Me estoy acordando del poema, ese, que decía: Primero vinieron a por los judíos y yo no dije nada, porque yo no era judío, luego fueron a por los gitanos, como yo no era, tampoco dije nada, luego fueron a por los homosexuales, como yo no era… y al final vinieron a por mí, y ya no quedó nadie para hablar por mi; por favor que alguien me ayude. Tenemos que ser solidarios y ayudar todo lo que podamos, lo que hacemos por los demás, lo hacemos por nosotros mismos. Nosotros también necesitaremos esa ayuda.

Día 12: Las noticias se van sucediendo muy deprisa y el panorama va cambiando a una velocidad de vértigo, lo que ayer era esperanza hoy se convierte en desilusión.

Han retrasada la selectividad, ahora con otro nombre, pero en definitiva la misma, le han puesto fecha para finales de junio a principios de julio, pero no han dicho nada de quitarles temario, que era precisamente lo que querían los alumnos. Los profes han dicho que será adecuada a las circunstancias que estamos viviendo. La incertidumbre se cierne sobre estos chavales que se están jugando su futuro, con la que está cayendo.

Las olimpiadas también se suspenden, todo indican que se celebraran en el 2021, pero con el mismo nombre que tenían, Tokio 2020, cosa curiosa, no entiendo eso de mantener el año, si se van a celebrar en el 2021, cosas sin importancia, como si quisiéramos recordar el 2020.

Ayer me comentaban que no teníamos ningún derecho a quejarnos, si nos comparamos con las personas que están en los campos de refugiados. Que nos tenemos que sentir unos privilegiados, me refiero entre comillas a los que estamos bien y en casa. Tenemos de todo lo que necesitamos, comidas, ducha, libros, tele, Internet… entonces de que nos quejamos.

También tenemos la esperanza que esto termine y retomemos nuestra vida donde la dejamos aparcada, con todo un futuro por delante. Las personas que están en los campos de refugiados tienen lo mínimo para sobrevivir, si es que lo tienen, han dejado todo en sus países de origen, las guerras y la hambruna, intentado encontrar una oportunidad de mejorar su vida. Y nosotros los recibimos cerrando nuestras fronteras, ahora los apestados somos nosotros, que estamos contagiados y nos miran mal en otros países. O simplemente quieren vivir en paz, tener una esperanza de futuro, de poder alimentar y educar a sus hijos. Y vuelvo a hacer la pregunta: ¿Tenemos derecho a quejarnos? Sinceramente no…

Esta mañana, he tenido que ir a comprar, el supermercado era un escenario de guerra, mascarillas, guantes, desinfectantes, parecía que la peste había llegado, todos muy serios y con cara de pocos amigos, respetando las distancias, esto nos está afectando y cuanto más tiempo pase peor, lo repito que la persona que va a comprar no es tu enemigo, que no te va a contagiar, ya lo mencioné anteriormente, pero ha pasado una semana y tengo la misma sensación de vacío, de desconfianza, de sentirme mal, de no entender lo que está pasando.

Día 13: Ayer estuve viendo un vídeo de youtube de Ibon Zugasti que realiza una vídeo llamada con un psicólogo del recreativo de Huelva, Ibon es un ciclista semi profesional y youtuber, lleva unos días mal y lo llama para hablar un poco, comenta que es la primera vez que se entrevista o que visita a un psicólogo, pero que esto que está ocurriendo le está sobrepasando y es una pesadilla, que estamos muy jodidos; el psicólogo le interpela, que el miedo es normal y que debemos aceptarlo. Que se nos abre un tiempo de incertidumbre, y que esa sensación de no controlar el tiempo nos crea ansiedad.

El psicólogo le pregunta: ¿Va a costar que olvidemos? Si… pero lo superaremos y nos hará más fuertes; el problema radica en que empatizamos con el sufrimiento de los demás, esta adversidad saca lo mejor de cada persona y quedándonos en casa colaboramos en no contagiar a nadie más, es nuestra responsabilidad.

El psicólogo le da una serie de recomendaciones a seguir, las escribo.

  1. Evitar la sobre-información. No podemos estar en todo momento con noticias desagradables, debemos de desconectar e intentar estar en otras cosas.
  2. Conectar con los amigos. Llamarlos por teléfono, por whatsapp, por vídeo-llamadas, hablar de otros temas.
  3. Establecer rutinas. Organizarse durante el día y saber más o menos lo que vamos a hacer. Limpieza, deporte, preparar comida, leer…
  4. Huir de las redes sociales. Nos sobrecargan con mucha información critica, un poco está bien, pero sin pasarse. Yo soy el primero que ha tenido que bajar un poco el pistón.
  5. Regular las emociones. Esto no sé cómo se hace, me imagino que será intentarlo.
  6. Ser positivos. Optimistas y pensar que esto pasará y que mejor tiempos vendrán.
  7. Realizar actividades domésticas. Al principio las veía como una obligación, y ahora nos organizamos y todos los días limpiamos algo a fondo y lo considero importante y la verdad que me está viniendo bien.

Las he enumerado por si a alguien le pueden ir bien, yo prácticamente las sigo todas y me funcionan.

También nos dice tres consejos a seguir, primero cuando nos encontremos desganados o perezosos para hacer algo, nos sentamos enfrente de una silla vacía y le contamos como nos encontramos y porque, así nosotros mismos nos daremos cuenta que es lo que nos pasa. Segundo, planifica el día, muy interesante para tener el día ocupado, así tenemos menos tiempo para pensar. Y tercero escribir lo positivo y lo negativo del día. Lo positivo nos dará fuerza y lo negativo, nos enseñará a saber qué es lo que nos sienta mal, e intentar evitarlo.

Y por ultimo pensar en un sueño para cuando termine está pesadilla, en mi caso correr la desértica, que será por octubre. Una persona entusiasmada, es la mejor vacuna para superar esta situación.

Me ha llamado la atención, escuchando la radio que hay personas que increpan a otros desde los balcones, balconi, que les gritan que se queden en sus casas, a lo mejor es gente que tiene que ir a trabajar o van a comprar o cualquier de las otras salidas autorizadas, lo que hace el aburrimiento, vamos a mirarnos nosotros nuestro ombligo y luego criticaremos a los demás. Esto ya se está pareciendo a “la ventana indiscreta” de Hitchoock, mirar a través de las ventanas.

Nos quedan dos semanas malas, hemos pasado ya dos desde que se decretó el estado de alarma, encerrados y en teoría sin contagios por eso las dos semanas que vienen serán las peores, ya que todos los contagiados, sus enfermedades habrán dado la cara. Y a partir de ahí, empezará a bajar la curva de contagios, en Almería hay un sitio que se llama la Curva de Adra. ¡Vaya con la curva¡

Estados Unidos se ha convertido en el primer país del mundo en contagios. Trump que esto va en serio, tú que no querías escuchar y les decías a tus ciudadanos que esta guerra la ibais a ganar trabajando. Y a pesar de cómo están las cosas quiere relajar el confinamiento y reducirlo a los sitios afectados.

Seguimos sin darnos cuenta de la gravedad, sin levantar la vista y mirar de frente a los problemas, mejor meter la cabeza debajo de tierra y esperar que se solucionen solos. Que la economía es el motor del mundo, pero sin personas esto no funciona, pues si, si ahora debe de ir a relenting, no pasa nada, el mundo sigue…

Hay países que sus dirigentes que animan a la gente a salir a sus calles, sin comentarios. Un ejemplo el Presidente de México. Creo que lo hacen por ignorancia, hay que ser patético, pero si todo el mundo le dice que no lo haga, están viendo como se está propagando por otros países, por favor, hay que estar ciegos.

Esta mañana, mirando por la ventana, la nueva distracción, en una terraza de enfrente he visto a un joven tender, no me lo podía creer, estaba tendiendo dejando la ropa caer en la cuerda, así como caía así la dejaba, arrugada, torcidas, sin pinzas, me estaban dado ganas de gritarle y decirle: “¡Pero, quieres tender bien¡”.

Día 14: Dos semanas y estamos donde empezamos, sentado y escribiendo, claro está, no lo digo por la situación que ha empeorado y mucho, sin embargo, según los que saben, esto era un camino que teníamos que recorrer, la dichosa curva, que ganas tengo que empiece a bajar y siguen diciendo que esto se va a poner peor.

Que ganas tengo de escribir cosas buenas, una, Ifema, el hospital de campaña de Madrid, hecho en tiempo récord, con bomberos, UME y voluntarios, muchos voluntarios, muchas gracias por vuestro esfuerzo.

Un vaso en la cocina, se ha movido solo, estaba en la encimera, que es de granito negro y ha empezado a resbalar, se ha movido muy lentamente, casi ni se ha apreciado, unos centímetros, pero me ha dado una sensación muy extraña, cuando me quedaba mirándolo se paraba, ha sido como en la física cuántica pero al revés, la realidad no la modificaba el observador, sino cuando dejaba de mirar era cuando se movía. El encierro me está afectando.

Y con esto termino, mucha fuerza a todos, mañana más…

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

3 comentarios en “Diario del coronavirus. Tercera parte. Del día 11 al 14.”

  1. ya cumpli dos semanas también, hoy. el trabajo no me permitió sentir que es cuarentena 🙂 pero leyendo los consejos, me apunto a cada uno de ellos. muy importante es liberarse de las redes y noticias ( aunque, pasando dos diàs sin saber como avanzó la estadistica relacionada en mi país, sí impresiona ver el crecimiento. sin embargo, es algo ya considerado, así es el desarollo de la virus pandemica :() en fin, creo que hay que asumir que esto esta pasando y va a ser bastante duro todavia por un buen tiempo. pero evitar el estres es la tarea de supervivencia, porque los efectos de estres son a largo plazo. por ejemplo, podemos perder el pelo, pero no el día cuando nos alteramos por algo, sino, un par de semanas despuès, mientras que el cancer puede venir silenciosamente en un par de años. no es nada gracioso., gracias por compartir!! a cuidarnos.

    1. Gracias..Alona …si estoy de acuerdo contigo en todo..esto va para largo y debemos de ser consciente de nuestra propia vida día a día y no dejarnos arrastrar por el derrotismo…mucha fuerza y ánimo …😘

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