Diario del coronavirus. Séptima parte. Del día 30 al 36.

Día 30 y 31: Dos días de trabajo y casi normal en cuanto a las rutinas, en el sentido que ya hemos empezado a hablar de las cosas normales, de los problemas del día a día, el coronavirus ha pasado a un segundo plano, siempre presente y tema recurrente, pero da la sensación que la vida pasa y que esto también pasará. Hablamos de lo que hacemos, lo que hemos dejado de hacer y de lo que vamos a hacer cuando esto pase y de cómo hemos aceptado la situación, que no es resignación, sino una readaptación a las circunstancias. Los humanos somos muy camaleónicos nos adaptamos a todo, a lo bueno y lo malo, y en lo malo sabemos sacar lo mejor que tenemos para contribuir a que esto funcione, sinceramente creo que así lo estamos haciendo.

Los políticos en general no se enteran o no se quieren enterar, estamos toda la sociedad volcados contra el coronavirus, cada uno aportando lo que puede desde su pequeña atalaya, y ellos no son capaces de ponerse de acuerdo para nada, ni siquiera en esta situación extraordinaria, siguen tirándose los trastos a la cabeza y echándose en cara lo que hacen mal, y hasta lo que hacen bien, por favor, yo no lo entiendo, es el momento de remar todos en la misma dirección, de sacar esta barco a flote, ¿es que no tienen los pies en el suelo o viven en otro planeta?. Debemos estar todos lo más unidos que podamos, ayudarnos y apoyarnos en todo y los políticos de una u otra ideología al igual que toda la sociedad. Ahora no hay ni derechas, ni izquierdas solo un objetivo común la batalla global contra el virus.

Día 32: ¡Que montón de días llevamos ya¡ Si me lo hubieran dicho al principio no me lo hubiera creído, pero como hemos ido de quince en quince días, parece que la cosa tiene otro color. No paran de hablar de “desescalada”, de cómo vamos a ir saliendo paulatinamente del confinamiento. De esta palabra, desconocía el significado que le han dado. Cuando escalamos una montaña, en teoría, debemos desescalarla para descender lo escalado. Su significado es, simplemente como vamos a ir saliendo poco a poco, en un determinado tiempo, por colectivos, por edad, por lo que ellos quieran. En un principio, están diciendo de dejar salir a los niños con sus padres, una hora al día, un padre y un niño. He entendido darle una vuelta cerca de su casa y tenerlo controlado en todo momento, nada de parques, ni zonas comunes. En esta primera fase también podríamos salir los adultos, una hora, alrededor de tu casa para correr o andar, de forma solitaria. ¿Y cuándo pasaría esto? Cuando los contagios descendieran de forma continuada en el tiempo, hubiera suficientes plazas hospitalarias en urgencias y UCI para posibles brotes y cuando se realicen test masivos a la población para saber cómo va el tema. ¿En un mes? Vamos a verlo. Lo dudo…

Día 33: Esta mañana he ido a comprar, a primera hora y para mi sorpresa, no había colas, ni en la entrada, ni a la hora de pagar, ni en las cajas, ni dentro. Es la primera vez de las que he salido en la crisis que la gente estaba relajada, servicial, educada y comportándose de forma más o menos normal, esperan que cojas tus productos y cuando terminas se acercan y cogen el suyo, sin prisas y educadamente.

Los primeros días era una operación militar de alto riesgo, tenías que cruzar las líneas enemigas y estar alerta continuamente. Parece que estamos empezando a asumir y a estar concienciados de la situación, que esto va para largo y tenemos que relajarnos e intentar llevarlo lo mejor que podamos, que tenemos que coexistir con todas las medidas higiénico-sanitarias que nos digan, pero por eso no vamos a dejar de convivir y de hacer nuestra vida lo más normal que podamos dentro de la anormalidad de la situación.

Día 34: He dejado de mirar la aplicación del tiempo, no es que no me interese, qué sí, pero, ha perdido un poco su interés, el tiempo me está sorprendiendo, muchos días nublados, lluvia por la noche y cosas del tiempo. Antes de la crisis, estaba muy pendiente, por el tema de salir con la bici, que si viento, que si lluvia, que si buen tiempo y hoy toca una salida larga, esas cosas de los ciclistas y ahora lo que me gusta es que haga un poquito de sol al medio día para tomarlo, que sienta bien y nos sube el ánimo que falta nos hace.

Día 35: La actitud ante los problemas, es lo que nos diferencia a la hora de resolverlos, dejarlos pasar o incluso agobiarnos y nos hace enfrentarnos a ellos de una a otra forma según en la situaciones que se nos presentan a lo largo de nuestra vida. Estar enfadado con el gobierno o con lo que está pasando, de poco nos sirve, al revés, solo para estar de mal humor, que nos suba el cortisol, y se nos arrugue la cara. Yo no digo de hacerle la ola a todo lo que nos pase, pero intentar en la medida de lo posible, poner buena cara y ver el lado positivo. Que al igual que al negativo, enseguida se lo buscamos, vamos a ver el lado bueno.

Vamos a ver el lado bueno de estar en casa, organizar armarios, tirar cosas que no sirven para nada, mejor dar lo que se pueda, no tirar, perdón; limpiar más en profundidad o simplemente estar tumbado a la bartola en el sofá viendo un maratón de series. Cuando esto pase, nos acordaremos de eso llamado tiempo para pensar en lo que queremos hacer durante el día, esa organización, programación, que nos servirá para hacer tantas cosas que nos faltará ese tiempo que tenemos ahora, que es tiempo de vida, de superación, de paciencia, de ayudad, de solidaridad.

Debemos de creer, que esto pasará, que saldremos más fuertes y reforzados. Debemos de: ¿Asumir qué esto que está pasando como algo normal? No. No lo es, es una situación extraordinaria, como nunca la hemos vivido y nos está afectando pero no debemos de sentirnos, ni enfadados, ni frustrados, ni indignados. Debemos de seguir en esa lucha constante contra la enfermedad, ayudar y colaborar en lo que podamos. Quizás me repita, pero así lo siento, así sale de mi cabeza y así lo expreso.

Día 36: Nuestro Presidente del Gobierno, anunció ayer en rueda de prensa, un respiro para los peques, menores de 12 años, para que puedan dar un paseo con sus padres durante una hora. Esto será dentro de ocho días. Bueno, parece que esto empieza a remitir un poco, solo un poco. Los números todavía son altos y cuesta que la dichosa curva empiece a descender más deprisa, se está manteniendo.

¿Nos estamos quedando sin fuerzas? Hay días y días. Días con más ganas de hacer cosas y días que la apatía se apodera de nosotros. Tener esa perspectiva de salir y de hacer vida casi normal. Saber, que esto terminará pronto, que volveremos a ser los mismos, que haremos las cosas que hacíamos antes. Pensarlo me sirve de consuelo, me hace abrir los ojos a esa realidad anterior al coronavirus y que posteriormente será más difícil.

Empezamos a oír noticias de cómo será nuestro futuro, cuando volvamos a poder salir, que si será por territorios, que si lo transportes públicos irán a un treinta por ciento, por lo tanto serán más caros, que si tendrán que aumentar el espacio de las terrazas de los bares, separarlas, el aforo de los espectáculos se reducirá en un tercio, bla, bla, bla…

En fin, un autentico lio, yo de momento me conformo, con que me dejen salir a dar un paseo, andando o corriendo, que el aire y el sol me roce la cara, tener esa sensación de libertad, sí, tener libertad para salir a la calle y para hacer lo que queramos, dejando por supuesto el espacio suficiente entre personas, que corra el aire, nunca mejor dicho…

Las personas cariñosas de besos y abrazos lo van a pasar mal, les va a faltar el contacto humano; la frialdad, se instalaran. Cuando alguien se nos acerque, le miraremos con malos ojos, y le diremos: “por favor mi espacio”. Al principio será por el Covid, luego nos acostumbraremos y ya no dejaremos que nadie se nos acerque a nosotros, nos pondremos la coraza y llevaremos una lanza de metro y medio que nos sirva de protección y empujaremos a quien se acerque, ¡eh tú aléjate de mi espacio¡ Viviremos en nuestro espacio y seremos consciente que nos pertenece y nos sentiremos seguros.

¿Vivimos en la irrealidad? O simplemente esa irrealidad se ha convertido en realidad, esa que las películas y las series contaban, ha pasado a nuestras vidas, ha habido una transferencia de lo irreal a lo real, de tanto contarlo, de tanto ir el cántaro a la fuente. Lo que está en nuestra imaginación, es el reflejo de la realidad y eso, que dice, el dicho, “que la realidad supera la ficción”.

¡Por favor, no quiero ver ninguna película, ni serie de epidemias¡

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.