YOGA. Primera parte

Yoga significa unión del cuerpo y la mente, del consciente e inconsciente, es una técnica milenaria con una antigüedad de 6.000 años que nace en  la India para el perfeccionamiento de la persona, podemos hablar de la primera técnica psicológica y de autoconocimiento de la antigüedad.

En mis primeros contactos con el yoga, lo entendía como una especie de gimnasia, estiramientos del cuerpo para mantenerlo más flexible y  con el paso del tiempo me he dado cuenta que es algo más. Realmente yo accedí al yoga a través de la meditación y me dí cuenta que la mayoría de  los estiramientos  provienen del yoga o se basan en los asanas o posturas de yoga, pero el yoga tiene el misterio del mantenimiento de la postura, ruptura de los esquemas mentales, eso sí lo diferencia  y lo hace distinto.

En el yoga, el cuerpo, la mente y la energía que lo anima, es nuestro soporte y tenemos que trabajar sobre ellos. A esa energía, el prana, que nos da vida y nos sirve para moldear nuestro cuerpo y mente. Ambas herramientas las utilizamos para entrenar físicamente y mentalmente nuestro cuerpo.

El yoga como sistema liberatorio, nos libera, nos hace más libre, nos da una claridad mental diferente sin ataduras, vemos la realidad más allá de cualquier creencia, shamadi o iluminación. También nos da un conocimiento de uno mismo, autoconocimiento y con esto podemos trabajar para una transformación interior. Nos ayuda a estar más consciente en todos los actos de nuestra vida y debemos trabajar en nuestras tareas diarias en ser consciente de lo que estamos haciendo par tomar contacto con la realidad.

Debemos cultivar el despego tanto material como espiritual. No somos más felices teniendo más cosas, más bien es al revés debemos preocuparnos por no perderlas y ahí empiezan nuestras preocupaciones,” no es más feliz él que más tiene, si no él que menos necesita”. La necesidad hacia otras personas nos acostumbramos a vivir con otros y para otros, nos crea una dependencia, debemos romper cadenas  y saber que el despego nos hace mas libres.

Vivimos en la maya o ilusión, vivimos por inercia, no somos conscientes de nuestra vida, creemos que vivimos pero en realidad somos marionetas de nuestro propio destino, nos identificamos con esa ilusión, cuando empezamos a tomar consciencia nos  damos cuenta de  lo equivocados que estábamos, lo ignorantes que somos, el yoga nos ayuda a través de la meditación a tener contacto con nuestro ser mas profundo y tomarnos la vida con mas tranquilidad y sosiego.

El sufrimiento esta relacionado con el miedo a la vida, con la muerte, tenemos miedo a perderla y eso mismo nos hace morir en vida. Cuando empezamos a comprender que la vida es muerte y que son la misma cara de una moneda es cuando empezamos a vivir. El yoga nos ayuda a perder el miedo a la vida a sufrir menos, a aceptar la realidad que no es resignación es afrontarla desde otra perspectiva, sufriendo menos e intentado ser mas libres. Por eso hemos dicho que es un sistema liberatorio que nos libera del sufrimiento, nos enseña a vivir siendo conscientes, observando, estando presentes.  

El yoga nos da equilibrio entre mente y cuerpo. Como decían los sabios griegos “mente sana en cuerpo sano” debemos cultivar el cuerpo, tratándolo bien dándole alimentos saludables y ejercitándolo físicamente, al igual que la mente también debemos de ejercitarla con lecturas y pensamientos positivos y como dice un gran Yogui “Por la mente la conquista del cuerpo y por el cuerpo la conquista de la mente” Debemos de ser conscientes que somos uno, mente y cuerpo, que  ambos somos nosotros y debemos de tratarlos  por igual de bien.

La quietud y el silencio como forma de vida, de hacer yoga, siempre tenemos que estar haciendo algo, si no parece que estamos perdiendo el tiempo, las prisas y el querer hacer mucho nos hace esclavos de nuestras propias miserias. Vivimos en el mundo del hacer y tenemos que pasar al mundo del no hacer, es un paso complicado y eso nos lo enseña el yoga.

 

Un viaje

Un viaje es salir de tu rutina, ir hacía lo desconocido, salir de tu zona conocida y adentrarte en lo ignoto. Un viaje siempre es agradable, te envuelve en ese halo misterioso y mágico de la huida hacia la aventura, da igual que sea aquí al lado o en la China Mandarina, lo interesante es salir, afrontar nuevos retos, pequeños o grandes pero ese espíritu aventurero te hace sentirte bien.

Cuando paseas por zonas desconocidas y miras las caras de la gente, las ves raras no te suenen y hasta feas, en cambio los sitios  te gustan más, te fijas en los pequeños detalles y te llaman la atención, las tostadas son enteras, no son medias, hay distintos tamaños de panes y con eso corrigen ese desatino.

Lo interesante no son los lugares eres tu, la ganas que tienes de salir de la monotonía del día a día, buscamos sitios lejanos para encontrarnos con nosotros mismo, para vislumbrar ese camino de libertad interior que nos de paz y equilibrio, sin saber que lo tenemos más cerca de lo que creemos, hay un cuento que dice… Erase una vez un pececillo pequeño y joven que le pregunta al pez mayor y viejo ¿Dónde esta el Océano?- Le contesta- esto es el Mar y desemboca en el Océano –yo quiero conocer el Océano- le replica el pececillo, ¿Me han dicho  que  allí el agua es diferente?; el pececillo se va en busca del océano y cuando vuelve le pregunta el pez viejo ¿Cómo era el agua del Océano? Y el pececillo le contesta, era el mismo agua y encima los peces más grades me querían comer. Moraleja cuanto mas lejos te vayas, vas a seguir encontrando lo mismo.

En ocasiones la huida es necesaria, tienes que cambiar, moverte te lo exige la vida, sino es como una muerte lenta, pero tienes que saber que al final vuelves al origen, vuelves al punto de partida.

En la mitología el héroe sale en busca de su propia identidad, es un viaje iniciático, recorre grandes territorios en busca de aventuras, se enfrenta a dragones que significan sus grandes luchas internas  y externas y regresa glorioso después de haber salvado al mundo, mundial, es el héroe pero a pesar de todo, las envidias lo convierten en un renegado de su propia patria.