Diario del coronavirus XXII

Pandemia, pandemia y pandemia, y qué más puedo decir, coronavirus, ufff, por favor, qué hartura. Empezar un nuevo año, un año de esperanza, de vacunas, de remedios, de espera, de ilusión… Mejor que  éste, seguro ¿Por qué quién nos iba a decir lo que se nos venía encima? Ni en el peor de los escenarios, no nos lo podíamos ni imaginar, esas series distópicas, irreales, con epidemias y situaciones aterradoras, dónde un grupo de protagonistas tiene que salvar al mundo, en nuestro caso, los sanitarios y los investigadores, son nuestros héroes, nuestros salvadores.

Un año complicado y difícil para todos y malísimo para muchos, no quiero entrar en detalles, pero todo es raro, normalizar, ya difícil, vivir, interiorizar datos y más datos, que aburrimiento, con todo lo que llevan de carga emocional, de sentimientos encontrados, de situaciones raras, de no saber, de desconocer que habrá más allá de la realidad que estamos viviendo.

Probablemente sea mi última entrada del diario del coronavirus de este año, lo que comenzó, cómo ese diario que exponía día a día lo que iba sucediendo, contando una historia que no iba con nosotros, lo estaba viviendo, pero no me enteraba, se ha convertido en un forma de expresar mis sentimiento hacía la pandemia, de qué forma nos está afectado y en definitiva  unos meses extraños para todos.

Ya va quedando menos para terminar este año, y la cosa se está poniendo seria otra vez, en  España ha habido un pequeño rebrote como consecuencia del puente de la Constitución, pero parece que la cosa esta mas o menos controlada, en cambio, en el  resto de Europa la cosa tiene mala pinta, están volviendo a confinar a la gente, cerrado todo lo no esencial y teletrabajando en casa.

Nos cuentan desde el Reino Unido, que el coronavirus ha mutado y se ha vuelto más contagioso, un 70 por ciento, las cifras asustan, no quiere decir que sea más mortal o agresivo, no lo parece de momento, pero el hecho de ser mas contagioso, da miedo por sus consecuencias a nivel hospitalario, la gente está  huyendo de las zonas afectadas, un éxodo y posiblemente llevándose con ellos el virus, un desastre.

 Dicen los entendidos, que el coronavirus  está mutando desde el principio, que lleva miles de mutaciones, y lo hace muy lentamente, no se sabe, si la cepa de Inglaterra, es diferente, y mi pregunta, ¿la vacunas valen para esa mutación?, todavía no lo he podido saber, me imagino que sí, que es un cambio muy pequeño, en fin, qué no nos quiere dejar en paz, ni para Navidad, el dichoso coronavirus.  

Volviendo a nuestro país, cada Comunidad está tomando sus propias decisiones a la hora de afrontar las Navidades, en Andalucía teníamos una desescalada en dos fases y seguimos igual, no las han cambiado, eso no quiere decir que si las cifras varían y aumentan los contagios, tendrán que tomar medidas más restrictivas. Otras Comunidades si han cerrado su perímetro y han tomado medidas más severas, estos son los pequeños reinos de Taifas, en  el caso que nos ocupa lo entiendo, creo que es mejor, esa toma de decisiones a nivel local, más cerca del ciudadano y con unas cifras más reales de  lo que está sucediendo.

Ayer fue el día la lotería, un día de alegría, de olvidarnos, de todo lo que está pasando, de contagiarnos por esa euforia de los demás, por mal que lo estén pasando, de olvidarnos de los malos momentos, solo queremos disfrutar ese tiempo, vivir ese día  como si no hubiera un mañana, como si fuéremos los más ricos del mundo, como si pudiéramos gastar lo que no tenemos, nos imaginamos que nos toca el gordo, la alegría y la excitación se contagia y el jubilo se instala en nosotros, saltos y bailes.

La lotería de estar bien y de poder disfrutar de los pequeños momentos, de vivir y sentir, de levantarme todas las mañanas, de ver amanecer, del sol en mi piel, del aire en la cara, de sentirme vivo un día mas, ese milagro llamado vida.

La conciencia

Tener conciencia de nuestra realidad, saber que estamos vivos, sentir, sufrir… es un milagro…

Esto que nos pasa no tiene nombre, ni explicación, el hecho de tener certeza de nuestra existencia, al margen de nadie más, es complicado de entender ¿Qué quiere esto decir? Qué si yo no estoy vivo, el mundo y todo lo que existe deja de existir, para este observador que soy yo.

Entonces, que explicación tiene la muerte y la vida. Todas las personas que han vivido y muerto, que han pasado por este mundo y en general a todos los seres vivos, esa conciencia cuando morimos, esa vida, esa fuerza divina que nos alimenta, ¿A dónde va? ¿Vuelve al principio a la energía primordial que lo alimenta todo?

Todo surgió de esa energía condensada en esa punta de alfiler que produjo el Big Bang, y la gran explosión del Universo.

Un Universo infinito a nuestros ojos y finito a los de Dios.

¿Universo, Dios, Energía primordial, es lo mismo? Sí, lo podemos llamar como queramos. En definitiva es vida, una vida con un propósito de vivir, de experimentar nuestra propia existencia.

Somos un poco de ese Dios, o energía del Universo, y cuando nuestro ciclo termine, volveremos a la energía primogénita, para después volver a manifestarnos en esa fuerza que anima al mundo, a sentir y tener otra vez consciencia y dar a esto algo de sentido.

Somos, el hombre en busca de sentido. En esta vida o en las muchas que nos quedan, ya, entrar en el tema de la reencarnación o renacimientos, complicado, cada cual que crea lo que quiera. La religión también prefiero dejarla al margen, creo en todas las religiones, todas nos aportan, nos dicen cosas necesarias para vivir o comprender. Respeto a todas las formas de pensar y sentir.

Por eso, nos pasamos media vida y algunos toda, buscando “ese sentido de la vida”, ese que no da un significado a lo que hacemos. Hay gente que tiene una vocación, o un saber lo que quiere, desde su niñez o adolescencia viven bajo ese influjo, otros entre los que me incluyo, lo hemos ido sintiendo conforme hemos ido viviendo, y sí, cada uno encuentra su sentido en este valle de lágrimas.

Y él que crea que hemos venido a sufrir, está muy equivocado, venimos a ser felices, el sufrimiento es la antesala de la felicidad, es la cara de la misma moneda. Entenderlo o comprenderlo, difícilmente…

“Antidisturbios” y “Patria”

He visto dos series, lo mejor en mucho tiempo, y encima son españolas, os hablo de “Antidisturbios” y de “Patria”, no sabría decir cual me ha gustado más, los dos son muy buenas, cada una en su estilo, están muy bien realizadas, los personajes están vivos, y sufren su vida con una intensidad, que te contagia la emoción y los sentimientos de las historias.

“Antidisturbios”, seis policías antidisturbios protagonizan un desahucio y  en el desalojo sucede un final trágico, esto mezclado con una investigación de asuntos internos, con la vida  privada y laboral de los policías, con sus alegrías y miserias, hace de la serie una apasiónate  y vertiginosa secuencias  de hechos que no te deja ni pestañear, es rápida, y muy trepidante. Estilo thriller policiaco a la española.

Los seis policías, para mí lo mejor, están vivos, sufren y lo pasan mal, son  personas normales con un trabajo difícil y la escena de la cena, memorial, que más puedo decir: que la veáis.

“Patria”, basada en la novela de Fernando Aramburu, reconozco que la novela no la pude terminar de leer, se me atragantaba, iba para adelante y para atrás en el tiempo y me despistaba, que no, que no le cogí el aire, en cambio, la serie, me ha encantado, pone de manifiesto, el terrorismo vasco, de una sociedad dividida, donde el miedo estaba presente, estás conmigo o contra mí, o eres de los míos, odio al enemigo, al diferente. Teniendo en cuenta que es ficción, creo que está un poco exagerada, pero también pienso que esa fue una  dura realidad, muy dura de vivir. Las víctimas del terrorismo y la no victimas lo pasaron muy mal, no, lo siguiente, eso no era vida, estaban señalados, no podían hacer nada, siempre con el miedo metido en el cuerpo, por si… en fin, no quiero alargarme solo quiero que veáis la serie, a mi me ha emocionado.

Diario del coronavirus XXI

Llevamos ya once meses de este año y vamos a por el último mes, una locura, este año se me está haciendo largo, a mí y a todos; queremos que pase lo más rápido posible, marcado por la pandemia, por el estado de alarma y por esta enfermedad que nos ha hecho darnos cuenta lo frágiles que somos, por el dolor y el sufrimiento de mucha gente, por el uso de la mascarilla, de hidrogel alcohólico, por la limpieza con lejía de todos los productos que compramos, el uso de desinfectantes para todo, en fin, ya nada volverá a ser lo mismo.

Las vacunas entraran en juego, en el primer semestre del próximo año, según nos cuentan, en ese tiempo se vacunaran una gran cantidad de ciudadanos, empezando por los mayores y los que tengan patologías, será el primer paso para intentar normalizar un poco nuestra vida, eso no quiere decir que el virus desaparezca por arte de magia, me imagino que todavía estará un tiempo más con nosotros y nos seguirá amargando la vida por lo menos un año más.

Me pregunto, si el virus tiene eso que llamamos conciencia, si es consciente del daño que nos está haciendo, a tener miedo al desconocido, a cruzarnos de acera cuando se aproxima alguien, a no estar cómodos en la calle, a no ser los mismos de antes, a ser diferentes con la gente que no conocemos, a ser un poco antipáticos, a ver la vida de otra forma…

Las vacunas, ya han empezado a ponerse en Reino Unido y Rusia, a nosotros todavía nos queda un poco, me imagino que si han dicho para enero, será para febrero, todo se retrasa. Cuantas más vacunas se pongan, mas nos inmunizamos y menos posibilidades hay de contagio. La inmunidad de rebaño entra en juego, si tú no puedes contagiar, es tan importante para ti como para mí, por eso, es necesario vacunar a un número mayor de personas para no contagiar. A veces, no entiendo, creamos o no creamos en las vacunas, es necesario vacunarnos por lo demás.

 ¿Cuál serán las consecuencias o los efectos secundarios de las vacunas? ¿Quién lo sabe? El primero efecto será no contagiarnos o por lo menos, que las consecuencias del Covid-19, si lo pillamos sean menores, o eso creo, los que vengan a continuación serán una incógnita, porque no lo sabemos, el tiempo se encargará de decirnos  algo, de  esos posibles efectos secundarios.

En general las vacunas son muy seguras y tienen pocas secuelas, claro, eso no quita que puedan tener, ya lo veremos y lo sabremos con el paso del tiempo. Si con ellas acabamos con esta locura, que nos ha convertido en otras personas, bien venidas sean.

La Navidad y el 2021, están a la vuelta de la esquina, y decir que ha pasado rápido, es mentir, ¡qué año¡ Lo recordaremos, espero con perspectiva de pasado y de haber superado una pandemia, que, cuando miras para atrás piensas: ¡Esto tenía que pasar¡ Y por qué digo esto, por olvidarnos un poco de todo, por nuestro egoísmo, en fin, que el año que viene sea un año de esperanza y de lucha unida contra la pandemia,  las desigualdades, por hacer un mundo mejor para todos.

Paz y amor.

Una Navidad diferente

Mi compañero Antonio me pidió una pequeña editorial para la revista de la UTE, todavía no la hemos publicado y aquí os la presento:

Se van acercado estas fechas señaladas, la Navidad, fechas raras para los que las viven en prisión, los internos. En la mayoría de las veces son días tristes, de recuerdos, de echar de menos a las personas que queremos, a las cuales no pueden ver, con la que, quizás no nos hayamos portado lo bien que queríamos o que podíamos.

El mundo de la droga y la cárcel es un mundo complicado, mucho más de lo que nos podemos imaginar, desde mi experiencia en la UTE, he podido experimentar el sufrimiento de los internos, su mal hacer llevados por ese veneno de la droga, que te hace ser lo que no eres, mala persona, que te envenena y no te deja, que te domina, y te hace sacar el lado oscuro de la persona. Y cuando estas sobrio, viene esa conciencia que nos machaca y nos hace ver lo mala persona que somos. Esa lucha constante entre el ser y el no ser, que nos puede y termina por derrotarnos.

En la UTE, esa guerra la vamos a ganar, sí, la vamos a ganar, mejor, la estamos ganando, los internos, los funcionario y todos los profesionales que formamos esta familia, porque para mí, la UTE, es mi familia, es y será la familia de los internos que allí viven.

En la Navidad, todo se vive más intensamente, los sentimientos se desbordan y están más a flor de piel. Este año, encima tenemos el añadido de la pandemia, del dichoso coronavirus, que ha venido a complicar más las cosas, permisos y vis a vis suspendidos, y situaciones más difíciles, pero como dice el refrán, a mal tiempo buena cara, es importante saber afrontar los problemas, es lo primero que enseñamos en la UTE. En la vida, todo lo que nos pasa, no tiene una solución mágica e inmediata, las cosas llevan su tiempo y todas no se solucionan, y la inmediatez ha dejado paso a la paciencia. 

La Navidad tenemos que afrontarla como un momento de cambio, mirarnos por dentro y sacar la mejor versión de nosotros mismos, de dejarnos de tonterías y empezar a hacer las cosas bien, de tener esperanza, de mejorar como personas, de saber que nunca es tarde si la dicha es buena, vaya me ha dado por lo refranes.

Me quería despedir, con una felicitación para todos los internos, funcionarios, familiares, voluntarios, en fin, para todos, que el año que viene, seguro que será mejor que este, que la esperanza esté presente en nuestra vida, que intentemos disfrutar en la medida que podamos o nos dejen y que siempre se pueden poner peor los cosas. Por eso, afrontar la vida con buena cara, con optimismo y seguro que mejor nos va.

FELIZ NAVIDAD Y  AÑO 2021