Diario del coronavirus XXIII

Esto lo escribo, el último día del año pasado, sin saber…

Otro año, otra vida, otros sueños o más de lo mismo, eso no lo sabremos hasta que este año se nos desnude y nos enseñe lo que lleva dentro, difícilmente. El 2020 sonaba bien, era un número con música, visual, y  llevaba sorpresa escondida, qué cosas, quién no lo iba a decir, y sí, un año para olvidar, para pasar página, para vivir, para soñar…

Son números de un calendario, o tiene ese otro significado, solo son números, tienen ese valor que le damos, somos nosotros lo que le damos la importancia que no tienen. Los números nos dicen cosas y los interpretamos, ellos no  nos amargan  la vida, serán nuestros ojos los que miran,  y no sabemos si nos dicen la verdad, o es esa realidad que queremos ver.

Hoy, terminamos el 2020, un año malo, donde los haya, y dejar paso al 2021, lo tiene fácil, hoy estoy contento este termina, solo son el paso de segundos, minutos y horas, con la cosa, que, aunque simbólico, me da buena espina, esa sensación de bueno, es como decir, mejor que el pasado seguro…

Ya estoy en un nuevo año, y todo sigue igual, la pandemia sigue y la crisis socio-económica continúa, a lo largo del año las cosas irán mejorando con las vacunas, nos sentiremos más seguros y tendremos más ganas de hacer cosas. Le daremos su tiempo al año, que acaba de empezar, no nos impacientaremos, que nos va a dar igual.

Vaya mal año¡¡¡ O que mal lo he empezado, como dice el refrán, las cosas no son como empiezan sino como acaban, y eso solo, es lo que me consuela.

Quería contaros y hablaros sobre los mitos y las tradiciones antiguas, esas que desdeñamos por arcaicas, nos creemos que lo antiguo, esta pasado de moda o que ya no tiene valor, que lo moderno es mejor y tiene más enjundia, esto no quiere decir que tengamos que vivir en la prehistoria, pero que debemos saber conjugar, la tradición con la modernidad y que en el equilibrio esta la virtud, el camino del medio como decía Buda, saber mantenerte en medio de dos aguas.

Actualmente vivimos en una sociedad muy informatizada, digitalizada, donde las redes sociales tiene un papel destacado en la relaciones de las personas, claro, si las podemos llamar relaciones, hemos dado paso a comunidades de amigos virtuales.

No un tiempo pasado tiene que ser mejor, ni peor, es diferente, la vida es diferente, ya no somos los mismos de antes, ni esos chicos, son los queremos nosotros, ni ellos se divertirían con nuestros juegos. Pero, a la velocidad de  vértigo que va la sociedad y la evolución de este tiempo, me tiene loco, ¿hasta dónde vamos a llegar?, ¿esto tiene fin?

A lo que le estoy dando vueltas últimamente, es a coexistir lo antiguo y lo moderno, intentar recuperar algo las tradiciones, lo que éramos, la vida sencilla, olvidarnos de los móviles, dejarlos en casa, salir a la calle y dejar todo eso tan importantísimo aparcado, eso que tenemos que estar hiperconectados, que nos va la vida en ello.

Ejemplo, mi móvil de las 22,00 a las 8,00 horas está en silencio, intento desconectar, es mi momento de relax, de series, pues nada, que lo tengo en la mesa y de vez en cuando lo muevo para ver si tengo algún mensaje, que no lo hago consciente, es ya un movimiento inconsciente. Y si lo pongo fuera de mi alcance, y me dé por pensar…me tengo que levantar a ver, de verdad, se ha convertido en una obsesión. ¿Pero qué hay tan importante que no pueda esperar? Si yo tampoco lo entiendo, se ha convertido en algo adictivo.

Las redes sociales son adictivas, pero tener un móvil en la mano, tener todo la realidad virtual a tu alcance lo hace más peligroso. Deberíamos levantarnos por la mañana y tirar el móvil por la ventana, ¡no¡ perdón, mejor apagarlo y guárdalo en un cajón durante una semana, y seguramente nos daríamos cuenta, que no pasa nada que el mundo sigue, a pesar  que tu no estés conectado.

Me he ido un poco del tema, con las redes sociales, volver a lo sencillo, ese va a ser mi objetivo durante este año, volverme un chico sencillo, pero si ya lo soy¡¡¡, eso digo yo.

Diario del coronavirus XXII

Pandemia, pandemia y pandemia, y qué más puedo decir, coronavirus, ufff, por favor, qué hartura. Empezar un nuevo año, un año de esperanza, de vacunas, de remedios, de espera, de ilusión… Mejor que  éste, seguro ¿Por qué quién nos iba a decir lo que se nos venía encima? Ni en el peor de los escenarios, no nos lo podíamos ni imaginar, esas series distópicas, irreales, con epidemias y situaciones aterradoras, dónde un grupo de protagonistas tiene que salvar al mundo, en nuestro caso, los sanitarios y los investigadores, son nuestros héroes, nuestros salvadores.

Un año complicado y difícil para todos y malísimo para muchos, no quiero entrar en detalles, pero todo es raro, normalizar, ya difícil, vivir, interiorizar datos y más datos, que aburrimiento, con todo lo que llevan de carga emocional, de sentimientos encontrados, de situaciones raras, de no saber, de desconocer que habrá más allá de la realidad que estamos viviendo.

Probablemente sea mi última entrada del diario del coronavirus de este año, lo que comenzó, cómo ese diario que exponía día a día lo que iba sucediendo, contando una historia que no iba con nosotros, lo estaba viviendo, pero no me enteraba, se ha convertido en un forma de expresar mis sentimiento hacía la pandemia, de qué forma nos está afectado y en definitiva  unos meses extraños para todos.

Ya va quedando menos para terminar este año, y la cosa se está poniendo seria otra vez, en  España ha habido un pequeño rebrote como consecuencia del puente de la Constitución, pero parece que la cosa esta mas o menos controlada, en cambio, en el  resto de Europa la cosa tiene mala pinta, están volviendo a confinar a la gente, cerrado todo lo no esencial y teletrabajando en casa.

Nos cuentan desde el Reino Unido, que el coronavirus ha mutado y se ha vuelto más contagioso, un 70 por ciento, las cifras asustan, no quiere decir que sea más mortal o agresivo, no lo parece de momento, pero el hecho de ser mas contagioso, da miedo por sus consecuencias a nivel hospitalario, la gente está  huyendo de las zonas afectadas, un éxodo y posiblemente llevándose con ellos el virus, un desastre.

 Dicen los entendidos, que el coronavirus  está mutando desde el principio, que lleva miles de mutaciones, y lo hace muy lentamente, no se sabe, si la cepa de Inglaterra, es diferente, y mi pregunta, ¿la vacunas valen para esa mutación?, todavía no lo he podido saber, me imagino que sí, que es un cambio muy pequeño, en fin, qué no nos quiere dejar en paz, ni para Navidad, el dichoso coronavirus.  

Volviendo a nuestro país, cada Comunidad está tomando sus propias decisiones a la hora de afrontar las Navidades, en Andalucía teníamos una desescalada en dos fases y seguimos igual, no las han cambiado, eso no quiere decir que si las cifras varían y aumentan los contagios, tendrán que tomar medidas más restrictivas. Otras Comunidades si han cerrado su perímetro y han tomado medidas más severas, estos son los pequeños reinos de Taifas, en  el caso que nos ocupa lo entiendo, creo que es mejor, esa toma de decisiones a nivel local, más cerca del ciudadano y con unas cifras más reales de  lo que está sucediendo.

Ayer fue el día la lotería, un día de alegría, de olvidarnos, de todo lo que está pasando, de contagiarnos por esa euforia de los demás, por mal que lo estén pasando, de olvidarnos de los malos momentos, solo queremos disfrutar ese tiempo, vivir ese día  como si no hubiera un mañana, como si fuéremos los más ricos del mundo, como si pudiéramos gastar lo que no tenemos, nos imaginamos que nos toca el gordo, la alegría y la excitación se contagia y el jubilo se instala en nosotros, saltos y bailes.

La lotería de estar bien y de poder disfrutar de los pequeños momentos, de vivir y sentir, de levantarme todas las mañanas, de ver amanecer, del sol en mi piel, del aire en la cara, de sentirme vivo un día mas, ese milagro llamado vida.

Diario del coronavirus XXI

Llevamos ya once meses de este año y vamos a por el último mes, una locura, este año se me está haciendo largo, a mí y a todos; queremos que pase lo más rápido posible, marcado por la pandemia, por el estado de alarma y por esta enfermedad que nos ha hecho darnos cuenta lo frágiles que somos, por el dolor y el sufrimiento de mucha gente, por el uso de la mascarilla, de hidrogel alcohólico, por la limpieza con lejía de todos los productos que compramos, el uso de desinfectantes para todo, en fin, ya nada volverá a ser lo mismo.

Las vacunas entraran en juego, en el primer semestre del próximo año, según nos cuentan, en ese tiempo se vacunaran una gran cantidad de ciudadanos, empezando por los mayores y los que tengan patologías, será el primer paso para intentar normalizar un poco nuestra vida, eso no quiere decir que el virus desaparezca por arte de magia, me imagino que todavía estará un tiempo más con nosotros y nos seguirá amargando la vida por lo menos un año más.

Me pregunto, si el virus tiene eso que llamamos conciencia, si es consciente del daño que nos está haciendo, a tener miedo al desconocido, a cruzarnos de acera cuando se aproxima alguien, a no estar cómodos en la calle, a no ser los mismos de antes, a ser diferentes con la gente que no conocemos, a ser un poco antipáticos, a ver la vida de otra forma…

Las vacunas, ya han empezado a ponerse en Reino Unido y Rusia, a nosotros todavía nos queda un poco, me imagino que si han dicho para enero, será para febrero, todo se retrasa. Cuantas más vacunas se pongan, mas nos inmunizamos y menos posibilidades hay de contagio. La inmunidad de rebaño entra en juego, si tú no puedes contagiar, es tan importante para ti como para mí, por eso, es necesario vacunar a un número mayor de personas para no contagiar. A veces, no entiendo, creamos o no creamos en las vacunas, es necesario vacunarnos por lo demás.

 ¿Cuál serán las consecuencias o los efectos secundarios de las vacunas? ¿Quién lo sabe? El primero efecto será no contagiarnos o por lo menos, que las consecuencias del Covid-19, si lo pillamos sean menores, o eso creo, los que vengan a continuación serán una incógnita, porque no lo sabemos, el tiempo se encargará de decirnos  algo, de  esos posibles efectos secundarios.

En general las vacunas son muy seguras y tienen pocas secuelas, claro, eso no quita que puedan tener, ya lo veremos y lo sabremos con el paso del tiempo. Si con ellas acabamos con esta locura, que nos ha convertido en otras personas, bien venidas sean.

La Navidad y el 2021, están a la vuelta de la esquina, y decir que ha pasado rápido, es mentir, ¡qué año¡ Lo recordaremos, espero con perspectiva de pasado y de haber superado una pandemia, que, cuando miras para atrás piensas: ¡Esto tenía que pasar¡ Y por qué digo esto, por olvidarnos un poco de todo, por nuestro egoísmo, en fin, que el año que viene sea un año de esperanza y de lucha unida contra la pandemia,  las desigualdades, por hacer un mundo mejor para todos.

Paz y amor.

Diario del coronavirus. Parte XX

Volvemos a la carga, seguimos sufriendo el coronavirus, la pandemia continua, esto se está convirtiendo en una pesadilla. Cuando pensábamos que ya lo habíamos superado, o por lo menos lo momentos más críticos; otra vez estamos como al principio, entonces, ¿qué hemos aprendido?, no lo sé, encima ya sabemos lo que nos espera, estar encerrados en casa, ¿lo soportaremos?

Se dice: Que los humanos somos los únicos animales que tropezamos dos veces en la misma piedra. Yo diría que algunos más, entre los que me incluyo, nos gusta olvidarnos pronto de lo malo, en seguida pasamos página, que eso no es malo, lo que sí es malo, que olvidamos y estamos destinados a repetirlo, que tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.

Sinceramente, creo que hemos aprendido poco del primer confinamiento y querernos volver al segundo, o qué sentido tiene lo que está pasando, ¿cumplimos o no, lo que nos dicen, de medidas higiénico sanitarias? En general, sí, entonces que está pasando, ahora no nos pueden criminalizar a los españoles,  que si nos gusta mucho salir y relacionarnos, bla, bla, bla… Europa está igual que nosotros. El único remedio para frenar los contagios, es quedarse en casita sin ver a nadie, ¡Dios mío, que he hecho yo para merecer esto¡ Algo habremos hecho… Cuando lo descubra, os lo cuento.

¡Qué sensación mas mala, de pena¡ ¿La pandemia es un castigo divino?, por nuestro despropósitos, por creernos superiores a todo, por no respetar a la madre tierra, a la naturaleza, a nosotros mismos, por nuestro egoísmo, por ser una plaga y exterminar con todo lo que nos pilla de camino, en fin, me entristece. Todo lo que pasa, pasa por algo y preguntarnos, ¿por qué?, tiene un significado, preguntas, sin respuestas. ¿Tiene sentido la vida? A veces me lo cuestiono, y no sé, sí es real o simplemente es  un sueño de los Dioses, que quieren jugar con nosotros y ponernos a prueba de alguna forma.

Curiosa la vida y sus circunstancias, esas que desconocemos, que nos llevan por caminos inciertos, que no nos se deja, que nos sorprende, que siempre lleva las de ganar, que nos desconcierta, que nos persigue y que ahora nos esta atormentado.

Esto de escribir va por momentos, sigo sin saber, que me obliga a escribir y a dejar de escribir, igual tengo unas ganas terribles, que me va la vida en ello, que me puedo pasar semanas que ni me acuerdo. A veces escribo por decir, que se me olvida, que cuando me ponga delante del ordenador no voy a ser capaz ni de escribir una línea. Y eso es precisamente lo que estoy haciendo, una pequeña reflexión  de que me obliga a escribir, normalmente son cosas que quiero sacar de mi mente, que me están rondado morena, empiezan a formarse sin que me dé cuenta, ellas solas se van colocando, en reglones torcidos de Dios, y luego solo falta ponerse a ello. No siempre cuando tienes algo que contar o quieres escribirlo, lo haces, te pilla por la calle o en ese instante no tienes ganas de ponerte al ordenador y te dices: “por la tarde”. Que por cierto que es mi momento de escribir, de leer, de pensar y de dejar de pensar… Desconozco porque no me gusta coger el ordenador por la mañana, supongo que será por ese sol tan maravilloso que tenemos en Almería y que por las mañanas hay más cosas que hacer. Y me siento incapaz de sentarme; por la tarde, la cosa cambia, es otro tiempo, es tiempo de reflexión, de pensamientos, ah¡¡ y de siesta, que gran invento, tenía que ser español, y luego dicen que no somos ingeniosos.

Volvemos a la pandemia, que me voy de un tema a otro, la mente va vagando y enseguida encuentra temas que escribir, si escribiéramos todo lo que nos pasa por la cabeza, sería un escrito abstracto y  sin sentido. Los pensamientos se van encadenando, a veces con sentido y otras sin él, que sería de nosotros, si dijéramos todo lo que pensamos, sería terrible, nos hemos acostumbrado a ser correctos, cambio de tema.

Qué nos quieren volver a confinar, ¿será verdad? No me lo quiero ni imaginar, la mayoría creemos que no va a ser posible, que ni la economía, ni nuestras cabezas lo soportaran, pero están todas las teles a todo meter, metiéndonos el miedo en el cuerpo, y cuando el rio suena, agua lleva. Empiezan con la cantinela mediática para que nos acostumbremos y no nos pille por sorpresa, que el cuerpo se vaya haciendo y cuando, sea verdad, tenerlo asumido, anda que no saben.

Estamos en un momento crítico de nuestra especie, el homo sapiens sapiens, la verdad que no sé porque repetimos lo de sapiens sapiens, dos veces sabio, con una nos sobraría y creo que sabio, lo podremos entre comillas, que nos hemos creído demasiado listos  y así nos va. En un mundo donde tiene que haber pobres para que los ricos vivan bien, no lo entiendo, que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para nada, que sí, que no somos tan listos ¿Nos vamos a extinguir como especie? Cada año se extinguen miles de especies que han estado millones de años en la tierra y no pasa nada y, nosotros tenemos mucha culpa, no creo que sería el final, surgiría otra especie que reinaría y tendría su inteligencia, seguramente diferente a la nuestra, por qué nos creemos nosotros mejores que otra, solo porque pensamos en cosas malas y tenemos una conciencia y quién dice que los otros animales no la tienen, quizás más que nosotros.

La semana pasada, la Junta de Andalucía, hacía pública la obligatoriedad de llevar mascarilla para correr en los espacios que por gente no se pudiera respetar esa distancia de seguridad  del metro  y medio. Entiendo por ejemplo, el Paseo Marítimo de Almería, que te pasa la gente corriendo echándote el aliento, aunque sea por respeto. Tienen que llevarla puesta, por favor…

Me puse a buscar, el caso de las bicicletas, que aunque no pone nada al respecto, me imagino que se aplicaran las mismas normas, debemos de ser consecuentes y llevar mascarilla por la ciudad y cuando salgamos a la carretera o a los caminos perdidos de Dios, nos las quitamos.

Otro tema que me llama la atención, son los grupos de ciclistas que van en pelotón y salen en grupo, sin mascarilla, si no pertenecen al grupo familiar,  tendrían que ir en solitario, en teoría no podrían salir más de seis, porque en un pelotón se va hablando y efectúan esfuerzos, en fin, ahí lo dejo, que soy ciclista y no lo entiendo. Si alguien me lo puede explicar…

Titan desert Almería

El riesgo de contagio al aire libre es menor, las partículas que expulsamos en la respiración se diluyen y el sol también ayuda, la radiación ultravioleta mata al virus, y lo que también dicen los expertos que necesitamos por lo menos un tiempo superior a diez minutos aspirando las partículas del coronavirus, esto ocurre en sitios cerrados, al aire libre es más complicado, que no quita que pueda pasar, por eso cuando pasa por nuestro lado un corredor o ciclista exhalando como un condenado, nos llevamos las manos a la cabeza y lo criticamos por su poca consideración hacia los demás.

Los corredores y ciclistas deben de ir por la ciudad con mascarilla y cuando salgan a sitios poco habitados y sin gente, que se la quiten. Lo interesante es salir a correr por lugares sin gente y así evitamos, que  los paseantes se pudieran sentir mal. Además de por respeto, por obligación civil. Por nosotros y por todos.

Diario del coronavirus. Parte XIX

Hoy es mi cumple, lo estoy soñando, estoy despierto, a veces mezclo la realidad y la ficción, no sé, si los sueños son más reales que lo que se llama realidad, me estoy quedando sin palabras, el alma se me ha secado, mi corazón roto, de mí no salen palabras, ni letras, la pandemia está otra vez dando guerra, nos está acosando, cuando parecía derrotada, solo lo parecía, un espejismo. De la vacuna se escucha poco o nada, más de los rebrotes y confinamiento de poblaciones y ciudades.

Esto es desolador, la esperanza se vuelve desesperanza, con la amenaza de volver a pasar por esos momentos difíciles, de confinamiento. De que, lo sucedido, esos recuerdos vividos, extraños y confusos, nos lleven otra vez al pasado, la pesadilla se repite, en fin, en algunas ciudades, es una realidad.

Para que llegue esa normalidad deseada, tiene que pasar un tiempo, unos años en el mejor de los casos, siempre y cuando, no venga otro virus y nos vuelva a mojar la oreja. Aunque lo parezca, no estoy desilusionado, ni enfadado, ni nada de nada, solo sin ganas de hablar del dichoso virus. Entonces, la pregunta, ¿qué haces escribiendo sobre la pandemia? Son de las cosas que no me explico, es una necesidad de contar lo que pasa, o mejor lo que está pasando, ser testigo y vivir esta situación, que no sé, si es real o irreal, me cuesta creerlo, ver a la gente por la calle con la mascarilla, me sigue sorprendiendo.

Convivir, es necesario, tenemos que vivir con el coronavirus, acostúmbranos a saber que está con nosotros, que ya es nuestro, que lo hemos creado nosotros, que las cosas no pasan por casualidad, que viene para tiempo, que vaya locura…

Pues sí, esto es real y está ocurriendo, a veces se nos olvida, es normal, aceptarlo, tenemos que seguir viviendo, es tiempo de vida, que no se repetirá, y me pregunto, ¿qué he hecho yo para merecer esto? La pregunta del millón, quién lo sabe, quién tiene las respuestas, algo habremos hecho, algo estamos haciendo mal, este no es el momento de las quejas y reproches, sino de construir o de reconstruir un mundo mejor para todos, todos somos importantes, que no se nos olvide.

Se me ha venido a la cabeza y no quiero: Los políticos, que malos, que vergüenza, como se tiran los trastos a la cabeza, que poco les importamos, en esta entrada no quería profundizar, ni hablar de  nadie en concreto, iba  a ser una reflexión en voz alta y al final, caigo en su propia trampa. Os quería contar lo que siento esta mañana de 13 y martes. Cuando me he levantado, he mirado al cielo, he visto las estrellas en un cielo azul oscuro, todavía de noche, y tenían vida, brillaban y vibraban, y me hablaban, ser pacientes, esto pasará, tenéis que aprender a valorar lo que tenéis, ser solidarios, y mejores personas con los demás, mirar más por la tierra…

La vida es más que esta vida material, abrir el corazón y ganaréis el cielo en la tierra, ¿que nos impide ser felices a pesar de la pandemia?, vaya pregunta tonta, que se lo digan a los que se han quedado sin trabajo, que se lo digan a los que están enfermos o han perdido a seres queridos. Y eso, no ocurre en la vida sin necesidad de pandemia, o en los países de África que huyen de la guerra y lo han perdido todo, una situación difícil, muy difícil, tendremos que seguir viviendo, e intentar que nos afecte lo menos posible.

En la vida, las cosas suceden, no se fuerzan, pasan solas, van ocurriendo, aceptarlas es una opción, resistirse  otra. Aceptarlas no es resignación, mas bien, es vivir y dejar paso para renacer más fuerte y salir de la cenizas como el Ave Fénix. Esto nos hará más fuertes y nos hará entender lo vulnerables que somos, que estamos de paso y todos los finales son los mismos con diferentes historias.

Cuando mi Hijo, me pregunta algo trascendente o difícil de responder, le contesto, la vida…sí, la vida… Esa que tiene todas las soluciones, otra cosa es que no la compartamos o entendamos, en fin, ahí lo dejo.

Hace un mes, más o menos, cambie el titulo de mi blog, era, “el camino” por el viaje del héroe de Joseph Campbell, por ese camino que tenemos que recorrer en la vida, la niñez, adolescencia, madurez… y por supuesto el regreso o retorno. Etapas que debemos de andar, en este caso, ese aprendizaje, la lucha de nuestros demonios interiores, pues nada, ya lo he cambiado por “la vida”, se ve que ya he recorrido parte del camino, son las cosas del querer.

Por ser mi cumple, quiero celebrarlo, que mejor, que dándome una vuelta con la bici, que el aire me dé en la cara, que el sol me dé en la cara, que las sensaciones me llenen y me lleguen, que la fuerza me acompañe y os acompañe a todos…

Esto lo escribí ayer y por hoy quiero publicarlo. Paz y amor…

Diario del coronavirus. Parte XVIII

Haces cinco días una noticia, nos impacto, nos desanimó, nos hundía en la desesperanza, la Universidad de Oxford, paraba la fase tres del proyecto de la vacuna contra La Covid-19, una de las personas que se habían sometido al experimento, había tenido una reacción adversa, era una posibilidad que podían pasar, entre un muestreo tan grande de gente, es normal que alguno tenga alguna reacción, entraba dentro de las posibilidades, pero claro, esto suponía, un parón, en el caso que nos ocupa, tener la vacuna es una guerra contra el tiempo y es de suma importancia, que este lista lo antes posible.

A pesar de todo, si algo nos demuestra esto, es que los investigadores y la industria farmacéutica, están poniendo todas las medidas de controles necesarios para que llegue a buen puerto, sí, con prisas y en tiempo récord, pero haciéndolo bien, yo  por lo menos así lo siento y lo creo.

Bueno, pues, me he puesto escribir después de leer que continúan con los ensayos, que ha sido una reacción adversa qué, en principio, no tiene que ver nada con la vacuna, o sí, tampoco   sé exactamente lo que ha pasado, pero que continúan y de momento con eso me conformo. No soy un entendido, pero todos los medicamentos que conozco tienen unos prospectos de reacciones adversas y por esos no dejamos de tomárnoslo, en general nos va a venir mejor, en fin, el tiempo lo dirá y, un poco de esperanza no nos viene mal, que ya estamos cansados de tanta mala noticia de propagación por todos los sitios.

La verdad, que no tenía ganas de escribir en el diario del coronavirus, me apetecía más contaros otras cosas, pero tumbado en la colchoneta con la mente perdida, y después de leer la noticia de la continuación de los ensayos, me  han entrado ganas,  de trasmitir buenas noticias, me he dicho a mí mismo, voy a leer primero todo lo que llevo escrito sobre el diario y así me hago una idea del estado del diario; que no me acordaba por dónde iban los tiros. He empezado por la parte uno y he llegado solo hasta el cuatro. Mañana sigo, es más largo de lo que me creía, sí que escribí, me voy a poner a escribir las cuatro letras que tenía en mente, que si no se me olvida y leeré un poco cada día, para ir cogiéndole al aire.

Hay una pregunta que me desconcierta y que a todos nos lleva de cabeza, si en teoría estamos haciendo las cosas medio bien en general, ¿por qué somos el país con más casos de coronavirus en Europa? Según el Financial Times: “España está experimentando un aumento de casos impulsados ​​por factores sociales y problemas de gobernanza”, qué quiere esto decir, en este articulo desgrana los factores por los cuales somos el peor país en contagios.

¿La gran pregunta es: por qué las cosas han ido tan mal? Nos ofrecen tres razones de este comportamiento, la primera: “Fiesta como si no hubiera mañana”. “Los políticos españoles han intensificado las críticas a los jóvenes por propagar el virus a través de la fiesta y la socialización”. Nos guste más o menos, los españoles somos así, somos sociables, nos gusta la gente y estar con la gente. Y entiendo perfectamente a los jóvenes, pero deben de tomar todas las medidas higiénicas sanitarias, que también conviven con nosotros.

“Una práctica que está causando preocupación es el botellón: grandes grupos bebiendo en lugares públicos como una alternativa barata a los bares”. Esta situación,  se está intentando controlar y están implicando a las policías locales. También a través de las redes sociales. “Esto no es un juego “. “Nos jugamos mucho: la vida”.

Sin embargo, con mucho, el lugar de infección más frecuente son los hogares, que representan la mitad de todos los casos en los que se conoce la causa. Si bien el uso de mascarillas en la calle se ha vuelto obligatorio, no está claro que hayamos entendido completamente el riesgo de infección en el hogar, ni en las reuniones de amigos.

La segunda causa que enumera el periódico inglés es: “El problema de la descoordinación por la polarización política de España y su modelo descentralizado de la sanidad pública. Pedro Sánchez, primer ministro, insiste en que el manejo de la pandemia es ahora principalmente responsabilidad de las comunidades del país. Las comunidades responden que el gobierno central debe brindar más liderazgo”. No sabemos lo que queremos, cuando el gobierno central asumió todo el control de la pandemia durante el estado de alarma, todo eran críticas por asumir competencias que no eran suyas y que ellos iban a saber mejor gestionar la crisis, y ahora falta de liderazgo, quizás sea un mezcal de ambas. Lo que está claro que esta fragmentación en la toma de decisiones, parece ser un factor a tener en cuenta.

Y por último, el tercer factor, la demografía del país, su aglomeración en grandes urbes y su forma de vida, en pequeños apartamentos: “No solo las personas más desfavorecidas de España a menudo se apiñan en pequeños apartamentos, el país en su conjunto está más densamente poblado de lo que a menudo se imagina, con casi toda su población concentrada en aproximadamente el 13 por ciento de su masa terrestre”. Que nos quiere decir, que vivimos muy apretados, muy juntitos, es lo que hay, que hacemos si somos un país pobre y no tenemos para vivir en chalets, en fin.

He querido, exponer las razones del súper-contagio que se está produciendo en España, visto desde fuera, que parece que se ve con más imparcialidad, me imagino que serán estas tres y muchas más que se nos escapan, y que no tienen una explicación real o racional, que somos un país diferente, no hace falta que vengan los ingleses a decírnoslo, porque ya lo sabemos, Spain is differrent. 

Ah, también os quería decir que no he tenido ganas de seguir leyendo mi diario del coronavirus, cuando termine esta pesadilla, lo leeré tranquilamente, e intentaré hacer algo con él, alguna recopilación.

El día 14 de septiembre, se cumplió seis meses del estado de alarma, parece mentira que ya hayan pasado y, yo diría que muy lentos, lentísimos por favor, me da la sensación que llevamos media vida, cómo nos hemos acostumbrado a las mascarilla y ha esta vida de miedo. Nos han pasado muchas cosas, hemos estado confinados o confitados en nuestras casas, algo impensable, hemos asistido y seguimos en la mayor crisis sanitaria  a nivel mundial que se recuerda en los últimos tiempos, somos testigos de la crisis económica más grande desde la gran depresión del 29.

Y eso no es lo peor, lo peor es, que esto no ha terminado, que todavía no sabemos hasta donde va a llegar, que nos queda un camino por recorrer, que estamos asistiendo a un resurgimiento  de la pandemia.

He expuesto anteriormente las razones objetivas de este renacer del bicho en España. Sinceramente, creo, que nadie  sabe lo que está pasando en este País. Lo que sí está claro, que el virus empieza a campar  a sus anchas, por la ancha  Castilla, descontrolado, principalmente por Madrid y se está extendiendo de nuevo por las comunidades limítrofes y más…se está estudiando la posibilidad de empezar a abrir hospitales de campaña, Ifema…

Seguimos un poco mejor que al principio, sabemos más del coronavirus, sabemos más como combatirlo, pero nuestro grado de resistencia  hacia las consecuencias de la pandemia, y en general los sanitarios, es de cansancio, de hastió, están quemados. Ya sabemos que está era un carrera de fondo y no debemos de desmotivarnos, hemos pasado por bajones y creo que estamos en uno de ellos, el panorama no da para mucha esperanza. Esto pasará, tomaremos las medidas adecuadas, confinamientos parciales de zonas afectadas, con limitación de movimiento para no extender la pandemia, tiraremos hacia adelante.

Un confinamiento general, lo veo imposible, inadmisible por la economía del país y la particular de cada casa. La gente lo está pasando mal, se han perdido muchos trabajos y muchas tragedias familiares se siguen viviendo, tenemos que trabajar, los que podamos, olvidarnos un poco de la epidemia, sin bajar la guardia, pero mirando hacia delante, vivir, simplemente vivir y trabajar. Sentirnos útiles y por supuesto llevar dinero a la economía familiar y entre todos terminaremos ganando esta maldita guerra.

Diario del coronavirus. Parte XVII

Llevo tiempo sin escribir este diario, un poco cansado de malas noticias, como que no hay vida ni antes ni después de la pandemia, el noventa por ciento de las noticias están relacionadas con el dichoso virus, que no nos deja vivir, que nos acorrala, que está por todos sitios, que lo tenemos a la vuelta de la esquina acosándonos, él no descansa, nos busca la vueltas y cuando más relajados estamos, nos asusta.

Lo que viene a continuación, lo escribí hace una dos semanas y quizás por pereza, o lo que sea, no lo publiqué, hoy estaba pensando en el diario y, me he puesto a releer lo escrito, lo iba a borrar, para  qué. Mi estado de ánimo en ese momento era mejor que ahora, hoy estoy desilusionado con los acontecimiento, la evolución de la pandemia, de cómo  nos estamos comportando, y no lo entiendo, si estamos haciendo las cosas bien, como el virus nos esta ganado, en fin, dejo escrito lo que escribí, y luego comento un poco las cosas de ahora.

“Me encontraba un poco perdido, no seguía las noticias, lo que pillaba, era de refilón, lo que oía por ahí, sin prestar atención, parecía que ya estábamos en la normalidad,  esa cosa rara, no me preocupaba, esta mañana estaba desvelado y he puesto la radio en las noticias todo eran situaciones alarmantes de contagios y rebrotes de coronavirus, sabía que había rebrotes, y que la incidencia hospitalaria era baja, que son los centros de salud los que se encargan de hacer las pruebas a los contactos de los contagiados, y hasta aquí puedo leer…

El panorama me ha dejado desolado, en principio la mayoría de los rebrotes procedían del ocio nocturno, y la incidencia por grupo de edad era de 35 años, con un 60% de casos asintomáticos, en unos días, se ha pasado a 45 años y un 50% de  asintomáticos, con estos datos vemos que la epidemia va cambiando y que empieza a ser preocupante…

Me llegan informaciones variadas, de qué, la carga viral es menor, entiendo que si te contagias tienes menos posibilidades de ponerte muy malito, el virus es más flojo, ya no sé si es por el calor  o por la trayectoria propia del virus. Por otro lado, noticia negativa, los contagios diarios está sobrepasando  la cifra psicológica de los mil, que pena…

Lo científicos y entendidos están hablando de una segunda ola, que nos está ahogando sin darnos cuenta, es silenciosa y como no le pongamos remedio, se puede convertir en un tsunami, en fin, creo que ya estamos en ello, esto es más largo de lo nos creíamos y más,  que se nos va a hacer.

Me parece impropio, demonizar al ocio nocturno, hay muchas familias que viven de ello y que se están jugando su pan de cada día, lo que pasa, que su clientela es joven en su mayoría, y qué: Primero, tienen menos miedo a contraer la enfermedad, creo que ninguno, se piensan que esto no va con ellos, que son inmortales, lo sabemos, todos hemos sido jóvenes. Segundo, cuando se toman dos copas se olvidan de los vivos y empiezan a confraternizar.

El ocio nocturno, discotecas, pubs, salas de fiestas, bares… se han convertido en el enemigo público número uno, no tienen la culpa de todos los males, ahora, quieren poner un sistema de rastreo por código QR, todos los que accedan a las discotecas, tanto a la entrada como a la salida, si hay algún contagiado con esta medida se sabe la gente que se ha relacionado con el individuo cero, sí, eso  está muy bien, pero si los jóvenes no tomas las medidas higiénico sanitarias no hacemos nada.

Lo cierto, que estos jóvenes, viven por lo general con sus familias, padres y van a visitar a sus abuelos, total, que no viven en una burbuja aislados, que se relacionan, aunque no lo hagan por ellos, lo tienen que hacer por sus familiares, tenemos que ser sensatos.

En Bélgica, ha habido una conmoción ha muerto una niña de tres años, como consecuencia del coronavirus, con mayor o menor incidencia, esta enfermedad ataca a todos y no sabemos a quién  le va a caer el premio gordo de la lotería, por eso debemos de ser conscientes, de que podemos ya no contagiarnos, que sí, pero peor, ser nosotros lo que contagiemos a otros, en nuestra responsabilidad y que grande.

Con lo poco que he salido, algún día a la playa, que hay gente, pero debo de decir que todos muy concienciados, con su mascarilla y respetando las distancia, lo único, que cuando vemos aparecer a gente por el horizonte con sus sillas y sombrillas nos quedamos todos pendientes, observando, para ver donde se van a poner el huevo, para que se alejen lo suficiente y no te coman tu espacio. En cuanto, a bares puedo decir que solo he salido a terrazas, y bien, separadas, todo muy limpio y la verdad, que me he sentido seguro”.

Hasta aquí, lo que escribí, ahora están las cosas, mucho, mucho peor, no voy a entrar en cifras, ni en contar que nos estamos enfrentado a una enfermedad, que no se relaja y por tanto nosotros debemos, también  estar en continuo estado de alerta y no bajar la guardia.

Como pasa el tiempo, que carrera contra la locura que supone estar presente en la vida, queramos o no, estamos metidos en esta partida, que no hay ganadores, solo es una carrera de fondo, que a veces se nos olvida, que esto no es real, que solo es la vida, ese juego que nos envuelve y nos hace ver que los perdedores y ganadores somos los mismos, que es la vida, la que al final pone a cada uno en su sitio y nos va enseñando cual él es camino a seguir, nos marca la dirección. Nos creemos que somos nosotros los que la elegimos y nos hace ver que somos libres, pero la realidad es diferente, siempre nos está enseñando, y hasta en los peores momentos no quiere decir algo, y nosotros la ignoramos, no la hacemos caso.

En estos momentos complicados, debemos de actuar con sentido común y seguir los consejos que nos dicten las autoridades sanitarias, esto se está desmadrando y no somos conscientes, o mejor no queremos ver la situación real y, no queremos volver a estar confinados y queremos seguir viviendo.

Diario del coronavirus. Parte XVI.

Miércoles, 1 de julio, en principio se abren las fronteras para los visitantes y los turistas, a los 15 países que la Unión Europea ha dado permiso, aquellos en donde el coronavirus está más o menos controlado. Un pequeño respiro para el sector turístico, bares, hoteles, restaurantes, tiendas… y todos los negocios relacionados, no será igual que el año pasado o que los anteriores, pero algo es algo, por lo menos se empezará a ver algo de movimiento, que falta nos hace.

Los rebotes están al orden del día, se van localizando por zonas, son pocos las provincias de España que se libran, ahora se llama confinamiento quirúrgico,  aíslan el edificio, el lugar de trabajo o la zona, donde se ha detectado algún caso y todos los posibles relacionados, la potestades han pasado a las Comunidades Autónomas, estos nuevos casos, son normales, hay movimiento de personas, se reúnen y salimos más, es lo que hay. Complicado, la vida sigue, y tenemos que acostúmbranos a vivir con el dichoso virus, seguimos con las medidas higiénicas sanitarias, distanciamiento social, uso de mascarilla… y ese, es el verano que nos queda, que no es poco, que podemos salir, que nos dé el aire, pasear y disfrutar del solecito.

Tenía el diario abandonado, hoy es 15 de julio, han pasado quince días, como he mencionado en alguna parte de mi diario, no quiero terminarlo todavía, de hecho, no quiero, hasta que le ganemos la batalla al dichoso coronavirus. He escrito alguna cosa pero poco, me ha dado por leer y leer, durante la pandemia como que tenía una obligación moral de escribir el diario, autoimpuesto pero así era, cuando me levantaba de la sienta, un poco de yoga y a continuación, escribir más o menos lo que había oído o leído del coronavirus, y la verdad, que somos animales de costumbre, era necesario para mí, como si tuviera que dar un parte de lo sucedido durante el día.

Nos daba la sensación que lo malo ya había pasado, que esta carrera empezaba una parte cuesta abajo y que esto lo teníamos, ya “chupao”, pues no, nada más lejos de la realidad, hemos empezado otro periodo problemático, al salir y relacionarnos, el virus que está al acecho y que con el calor no se esconde, nos espera a la vuelta de la esquina, los contagios se están multiplicando y como parece que no estamos haciendo las cosas bien, los gobiernos regionales han impuesto la mascarilla obligatoria, en todas nuestras salidas, eso es lo que hay, nos guste más o menos, es por nuestro bien, quizás no estábamos haciendo las cosas como nos creíamos, nos habíamos relajado más de la cuenta y esto no había terminado, solo habíamos ganado el primer asalto y el segundo lo estábamos perdiendo.

En Andalucía es obligatoria la mascarilla desde hoy, esta mañana he salido con la bici a darme mi paseo de rigor, en los deportes al aire libre, de momento no es obligatoria, y yo por supuesto no la llevaba, cuesta más respirar y sí, de por sí ,ya sudamos, no te quiero ni contar con la mascarilla,  Goyo que te vas del tema, pues nada, voy con mi bici  a mi rollo, en mis pensamientos, pasando por la parte del Toyo, donde hay un carril bici, y un hombre de unos setenta años, con una bici de paseo, me hace señales para que me pare, interpreto que le pasa algo o quiere preguntarme, en un principio me extraño, y empieza a gritarme: “¿Si lo ciclistas debemos de llevar mascarilla?, precisamente el día de antes había leído la nueva normativa y, en los deportes al aire libre y en solitario no hace falta, se lo comento al hombre y muy alterado me dice: “Pues dígaselo a ese que va paseando  por ahí, que no veas cómo se ha puesto conmigo”.

 Le vuelvo decir, que no se preocupe, que no es obligatorio, que la puede llevar, pero que no hace falta, y de nuevo me dice que se lo diga a ese hombre que vienen detrás de él, le contesto, que no, que deje a ese hombre, que yo no le tengo que decir nada y que se tranquilice, y sigue hablando e increpando al otro hombre, me quedo un poco, no vaya ser que se líe, y al final, el ciclista sigue su camino, aquí paz y después gloria.

Hay gente, irresponsable e irrespetuosa, pero este no era el caso, por favor sentido común, el ciclista se veía, una persona educada, mayor, no sé en qué momento perdemos esa educación, el otro hombre, le diría cualquier cosa  y éste al creerse que llevaba razón se cabrearía. En fin, esto es el principio de muchos casos que va a haber con el uso de las mascarillas.  

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El Madrid ha ganado la liga, una liga deseada y la más extraña que he conocido, en los últimos diez partidos han jugado sin público, que sí, que es raro, y hasta cuesta entenderlo.

Durante el confinamiento, los deportistas tampoco podían salir a entrenar, hacían lo que podían en sus casas. Posteriormente, cuando se relajo un poco, pudieron entrenar en grupo, ¿no sé con qué motivación?, bueno sí, que les pagan por ello y por cierto muy bien. Yo también quiero…

Jugar al fútbol sin público, es como un huevo sin sal, lo que parecía o podía parecer anodino y sin gracia, se ha convertido en algo normal. Podíamos pensar que los futbolistas estarían desmotivados y desanimados, pues no, la cosa no ha ido por ahí. Los futbolistas se dejaban la piel en el campo y en este último partido que ha dado la liga al Madrid. En la celebración al final del partido, solo los jugadores, parecía que habían ganado un mundial, se notaba la euforia y la alegría.

Su entrenador, Zidane estaba muy contento, como nunca lo había visto, en una entrevista posterior, decía que este título ha sido uno de los que más alegría le había dado, que la liga española es muy difícil de ganar, que son muchos partidos y que  él  que gana , ha sido porque es el mejor. Se le notaba muy entusiasmado y relajado a la vez, como el que se ha quitado un peso de encima, y gordo.

La verdad, que con todo lo que estaba pasando, el fútbol era volver un poco a la dichosa normalidad, a decir que esto se está arreglando, aunque sea mentira.

Todavía no me lo puedo creer, pero han jugado al fútbol a todo meter para poder terminar la liga, ha sido una carrera contra el tiempo y la pandemia, siempre con la incertidumbre, con la espada de Damocles en la cabeza, por si hubiera algún contagio entre los jugadores.

El fútbol ha servido para despejar un poco el panorama  de las noticias negativas y malos rollos o por lo menos para pensar menos o llevar la mente a otro sitio, dicen que es el opio del pueblo, que así nos tienen ocupados y no pensamos en lo importante, en este caso, acierto. Sin embargo, hay mucha gente que no les gusta y lo consideran una perdida de tiempo, pero, a otros les distrae y entretiene, que no es poco. A mí personalmente no me quita el sueño, reconozco que tiene ese atractivo que te contagia y te hace seguirlo, aunque solo sea por la quiniela, que tenemos una peña y toca poco.

La pandemia sigue, y siguen brotes por toda España, ahora sí se están haciendo test a todos los contactos de los contagiados y sí se están controlando todos los brotes, a pesar que hay dos que han pasado a ser comunitarios, y quiere decir, que se contagian y no saben ni dónde ni de quién, que se ha perdido el punto de contagio, ¡peligro¡ Hasta hace poco eran contagios familiares, dentro del grupo de familia, amigos o trabajo y ya estamos sobrepasando estos límite, malo…

Cuando estoy escribiendo esto aparece mi Suegra y le digo si quiere pasar a su habitación, tengo un ventilador de pie  en la mitad del pasillo y me dice: “A mí el molino este no me molesta”, qué razón. Otro día habrá que escribir sobre los molinos de viento, que ahora son ventiladores gigantes, con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

Diario del coronavirus. Décima quinta parte. Del día 93 al 107.

Quedan, ya escasos cinco días para salir del estado de alarma, algunas Comunidades Autónomas estamos en fase 3 y otras en 2, y en principio cuando termine el estado de alerta, nos podremos mover libremente por España, independientemente de la fase que estemos, ¿o no?. Seguramente el lunes que viene, que será día 22 de junio, nosotros Andalucía pasaremos a la fase 4,  y podremos viajar por aquellas Comunidades que también este en fase 4. En fin, que no hay quién se aclare, nos iremos enterando conforme vayan pasando los días. Esto lo escribo con posterioridad, y efectivamente, a partir del domingo, 21 de junio se ha terminado el estado de alarma y nos podemos desplazar por España, entiendo que las fases han desaparecido.

Escuchando a virólogos expertos, de esos que saben y que según cuenta, su sapiencia solo es empírica y con datos contrastados, que no son opiniones, el Covid-19 es un coronavirus natural, que no ha sido creado en laboratorio, que su fin, no ha sido el propósito de alguien para amargarnos la vida, pero que lo ha conseguido, que ha surgido espontáneamente, en mercados húmedos del China. También cuentan, que  el virus, va mutando y a mejor para nosotros, se vuelve menos agresivo y virulento en cuanto a sus manifestaciones como enfermedad humana, esto es, lo que ha ocurrido con otros coronavirus, es lógico pensar que si fuera más letal y nos fuéramos muriendo, el virus se moriría también; y que  este virus en tres o cuatro años de convertirá en un resfriado común, así no muere y sigue dando el follón, es cuestión de supervivencia.  ¡Qué listos que son los coronavirus¡

Hoy, viernes 19 de junio, han actualizado las cifras y siguen sin gustar a nadie, y no hay quién se aclare, que si los pobres muertos, solo son muertos por el coronavirus si se le ha hechos la prueba correspondiente, y más cosas, en fin, creo que eso no es lo importante, lo importante es dar las cifras claritas y que las entendamos, para que queremos unas cifras que no endentemos, por favor, que complicado lo hacen.

Ahora estamos con los rebrotes, y comprobamos la gran capacidad de contagio que tiene el virus, donde hay un contagiado, que no lo sabe, se va produciendo una cadena de contagiados con todos los que se va cruzando o ha tenido una relación de proximidad, increíble, pero cierto, tenemos que seguir con las medidas de distanciamiento social y la utilización de mascarillas, que un rebrote descontrolado se convierte un contagio masivo. Y después de todo lo que llevamos, debemos de aprender y actuar con conciencia social, por nosotros y por todos.

Día 23 de junio, noche de San Juan, en Almería es una noche de fiesta, de barbacoas y hogueras  en la playa, pero, como no podía ser de otra forma, no las habrá, están prohibidas. Me imagino, que quién tenga posibilidad, la hará en su casa, en su terraza o el más afortunado y tenga patio, hará su barbacoa,  y así se nota menos, que seguimos con el coronavirus rondando, para que ese dichoso virus no nos amargue la vida. La verdad, que yo hasta hace un rato ni me había enterado que era la noche de San Juan, mientras otros años, dos o tres días antes empezamos con los preparativos. El año que viene, seguro que lo celebro, porque ahora sí que me apetece, es ese querer y no poder, lo  que hace que nos entre más ganas, bueno, espero que la gente sea comedida y no se vean escenas de aglomeraciones, que luego salimos en la tele y nos pregonan.

Es cierto, cuando sale Almería por la tele, suelen ser por motivos malos, que buenos también los hay, pero parece que los malos hacen más ruido y gustan más. El ultimo hace un par de días, un incendio en Sierra Cabrera, es la Sierra de Turre, situada entre Turre y Mojacar. Esa misma Sierra, ya se quemó hace unos años, la visité a los poco días y era desolador, un paisaje negro y un olor ha quemado que se te mete dentro de tu ser y que no te abandona en días,  cuando van pasando los meses, la naturaleza  hace de las suyas y vuelve a brotar la vida en forma de plantas, árboles y arbustos, y ahora el ciclo vuelve otra vez, de lo que me he ido enterando, se desconocen las causas. El calor, alguna quema descontrolada, rayos no ha habido, no se me ocurren más cosas, no soy ningún entendido. El fuego nos ha acompañado desde los inicios del planeta, gracias a él, nos civilizamos y empezamos a comer alimentos cocinados, nos protegía de los animales salvajes. Y lo fuimos utilizando en todas las actividades de la era prehistórica, incluso con sus cenizas, pintábamos y más y más, hay mucho que hablar del fuego, pero este no es el lugar, ni el momento.

Viernes, 26 de junio, ya ha llegado el verano, con todo su calor y sus vientos de levante, abrasando y secando todo lo que pillan a su paso,  la vida sigue con el Covid-19 presente en nuestras vidas, intentaremos normalizar los pasos que vamos  dando y pasar el verano, lo mejor que podamos. Las vacaciones serán raras, diferentes, pero debemos de salir y enfrentarnos a esa realidad post estado de alarma, que poco ha cambiado, que sí nos ha enseñado a valorar más las cosas cotidianas de la vida, esas que pasaban desapercibidas y ahora sí le damos la importancia que tenían. Nos tienen que pasar esto para darnos cuenta, estábamos con una venda en los ojos, no queríamos ver, intentaremos sacar algo bueno de esta pandemia, son toques de atención.

La solidaridad, la empatía con la gente que ha sufrido, la mano tendida, gracias. Gracias a todos los que han estado ahí, el espíritu de la ayuda permanecerá en nuestras vidas y esto será algo que perdurara en nuestras mentes por un tiempo. Creo que nos ha hecho mejores personas, que de todo se aprende, esto ha sido duro y a la vez nos hemos vuelto más sensibles hacia el dolor de los demás.

Lo que nos ha hecho grandes, ha sido vivir en comunidad, socializarnos, compartir las tareas y dificultades. Estábamos acostumbrados a vivir bien, los problemas, la hambruna, los refugiados… eran cosas de otros, ahora han venido a por nosotros, hemos sentido el aliento en nuestras nucas y nos hemos dado cuenta lo vulnerables que somos. La vida es un suspiro y cuando te quieres dar cuenta, ha pasado, valorar el tiempo, e intentar disfrutar de lo cotidiano, y no dejar las cosas para mañana, que se convierten en un mañana indefinido.   Vamos a dejar de retrasar todo y nos vamos a poner manos a la obra, por un mañana incierto y un presente de vida.  

He visto la peli, “La buena mentira”, yo soy más de series, me la recomendaron  y me ha encantado, os paso un enlace, https://www.youtube.com/watch?v=XicJ9x9IlcQ, la verdad que hacía tiempo que no veía una peli que me emocionara tanto, son de las que  te remueven el corazón, que te hace sentir que estamos vivos y que debemos de apreciar lo que tenemos, que otros con poco son felices. La peli trata de un grupo de niños que tiene que  huir de Sudan después de la guerra civil en los años noventa, los niños perdidos de Sudan, que ven como masacran a sus padres y a su poblado, tienen que hacer cientos de kilómetros para huir de la guerra, se dirigen andando a la frontera de Kenia, a un campo de refugiados, y un grupo de ellos son trasladados a Estados Unidos, esta es la historia de cuatro de ellos.  Cuatro niños que se hacen adultos en un Campo de refugiados, su periplo en Estados Unidos buscando trabajo y como encajar en un mundo que no era el suyo.

La película, a parte del drama emocional, tiene momentos de comedia, y hasta se te escapa alguna sonrisa.  La integración de los niños con la naturaleza, como apartan con arena un escorpión para no matarlo. Cuando llegan por primera vez al campo de refugiados y ven a hombres blancos, y se dicen: muchos de esas personas no tienen color y le contesta otro, nacieron sin piel. Es natural la primera vez que ven a hombres blancos, para ellos todo era nuevo, no habían salido de su aldea. Me maravilla, con la tranquilidad y  lentitud que lo hacen todo, el tiempo tiene otra medida. La buena mentira, tiene su sentido, no sabían lo que era mentir, y le tienen que explicar que se puede mentir, si es por necesidad,  mentiras piadosas, esta expresión está relacionado con el final, que por supuesto no lo voy a revelar. Hay otra frase del final que me gusto: “No somos los niños perdidos de Sudan, somos los niños encontrados”.

El  28 de junio se celebra el día del ORGULLO, LGTBI, creo que es un día importante para toda la sociedad por todo lo que significa, por ser un paso más en las libertades de las personas, por ser lo que son, por no esconderse, ni tener que pedir permiso por vivir, es necesario celebrarlo para recordar lo que ha costado llegar hasta aquí, y para seguir en la lucha, que queda mucho por conseguir.

Voy a relatar un pequeño caso, pero muy significativo: un niño que desde pequeño jugaba con muñecas, y sus padres pensaban, ya se le pasará, es cosas de niños y se fue haciendo mayor, y le  seguían gustando  las cosas de niñas. A los nueve años, hace el transito social y se convierte en niña,  después del verano se presenta en el colegio, ya vestida de niña y es aceptada por todos sus compañeros, lo contó con una naturalidad y con un agrado, que me emociono, que no se sintió rechazada en ningún momento y que sus padres le apoyaron en todo. Me ha parecido una historia bonita, es real, la niña tiene ahora 13 años y se ha cambiado el nombre en el registro civil, ya es mujer.  Mi pequeña aportación al día del Orgullo.