Diario del coronavirus. Parte XX

Volvemos a la carga, seguimos sufriendo el coronavirus, la pandemia continua, esto se está convirtiendo en una pesadilla. Cuando pensábamos que ya lo habíamos superado, o por lo menos lo momentos más críticos; otra vez estamos como al principio, entonces, ¿qué hemos aprendido?, no lo sé, encima ya sabemos lo que nos espera, estar encerrados en casa, ¿lo soportaremos?

Se dice: Que los humanos somos los únicos animales que tropezamos dos veces en la misma piedra. Yo diría que algunos más, entre los que me incluyo, nos gusta olvidarnos pronto de lo malo, en seguida pasamos página, que eso no es malo, lo que sí es malo, que olvidamos y estamos destinados a repetirlo, que tanto va el cántaro a la fuente que se rompe.

Sinceramente, creo que hemos aprendido poco del primer confinamiento y querernos volver al segundo, o qué sentido tiene lo que está pasando, ¿cumplimos o no, lo que nos dicen, de medidas higiénico sanitarias? En general, sí, entonces que está pasando, ahora no nos pueden criminalizar a los españoles,  que si nos gusta mucho salir y relacionarnos, bla, bla, bla… Europa está igual que nosotros. El único remedio para frenar los contagios, es quedarse en casita sin ver a nadie, ¡Dios mío, que he hecho yo para merecer esto¡ Algo habremos hecho… Cuando lo descubra, os lo cuento.

¡Qué sensación mas mala, de pena¡ ¿La pandemia es un castigo divino?, por nuestro despropósitos, por creernos superiores a todo, por no respetar a la madre tierra, a la naturaleza, a nosotros mismos, por nuestro egoísmo, por ser una plaga y exterminar con todo lo que nos pilla de camino, en fin, me entristece. Todo lo que pasa, pasa por algo y preguntarnos, ¿por qué?, tiene un significado, preguntas, sin respuestas. ¿Tiene sentido la vida? A veces me lo cuestiono, y no sé, sí es real o simplemente es  un sueño de los Dioses, que quieren jugar con nosotros y ponernos a prueba de alguna forma.

Curiosa la vida y sus circunstancias, esas que desconocemos, que nos llevan por caminos inciertos, que no nos se deja, que nos sorprende, que siempre lleva las de ganar, que nos desconcierta, que nos persigue y que ahora nos esta atormentado.

Esto de escribir va por momentos, sigo sin saber, que me obliga a escribir y a dejar de escribir, igual tengo unas ganas terribles, que me va la vida en ello, que me puedo pasar semanas que ni me acuerdo. A veces escribo por decir, que se me olvida, que cuando me ponga delante del ordenador no voy a ser capaz ni de escribir una línea. Y eso es precisamente lo que estoy haciendo, una pequeña reflexión  de que me obliga a escribir, normalmente son cosas que quiero sacar de mi mente, que me están rondado morena, empiezan a formarse sin que me dé cuenta, ellas solas se van colocando, en reglones torcidos de Dios, y luego solo falta ponerse a ello. No siempre cuando tienes algo que contar o quieres escribirlo, lo haces, te pilla por la calle o en ese instante no tienes ganas de ponerte al ordenador y te dices: “por la tarde”. Que por cierto que es mi momento de escribir, de leer, de pensar y de dejar de pensar… Desconozco porque no me gusta coger el ordenador por la mañana, supongo que será por ese sol tan maravilloso que tenemos en Almería y que por las mañanas hay más cosas que hacer. Y me siento incapaz de sentarme; por la tarde, la cosa cambia, es otro tiempo, es tiempo de reflexión, de pensamientos, ah¡¡ y de siesta, que gran invento, tenía que ser español, y luego dicen que no somos ingeniosos.

Volvemos a la pandemia, que me voy de un tema a otro, la mente va vagando y enseguida encuentra temas que escribir, si escribiéramos todo lo que nos pasa por la cabeza, sería un escrito abstracto y  sin sentido. Los pensamientos se van encadenando, a veces con sentido y otras sin él, que sería de nosotros, si dijéramos todo lo que pensamos, sería terrible, nos hemos acostumbrado a ser correctos, cambio de tema.

Qué nos quieren volver a confinar, ¿será verdad? No me lo quiero ni imaginar, la mayoría creemos que no va a ser posible, que ni la economía, ni nuestras cabezas lo soportaran, pero están todas las teles a todo meter, metiéndonos el miedo en el cuerpo, y cuando el rio suena, agua lleva. Empiezan con la cantinela mediática para que nos acostumbremos y no nos pille por sorpresa, que el cuerpo se vaya haciendo y cuando, sea verdad, tenerlo asumido, anda que no saben.

Estamos en un momento crítico de nuestra especie, el homo sapiens sapiens, la verdad que no sé porque repetimos lo de sapiens sapiens, dos veces sabio, con una nos sobraría y creo que sabio, lo podremos entre comillas, que nos hemos creído demasiado listos  y así nos va. En un mundo donde tiene que haber pobres para que los ricos vivan bien, no lo entiendo, que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para nada, que sí, que no somos tan listos ¿Nos vamos a extinguir como especie? Cada año se extinguen miles de especies que han estado millones de años en la tierra y no pasa nada y, nosotros tenemos mucha culpa, no creo que sería el final, surgiría otra especie que reinaría y tendría su inteligencia, seguramente diferente a la nuestra, por qué nos creemos nosotros mejores que otra, solo porque pensamos en cosas malas y tenemos una conciencia y quién dice que los otros animales no la tienen, quizás más que nosotros.

La semana pasada, la Junta de Andalucía, hacía pública la obligatoriedad de llevar mascarilla para correr en los espacios que por gente no se pudiera respetar esa distancia de seguridad  del metro  y medio. Entiendo por ejemplo, el Paseo Marítimo de Almería, que te pasa la gente corriendo echándote el aliento, aunque sea por respeto. Tienen que llevarla puesta, por favor…

Me puse a buscar, el caso de las bicicletas, que aunque no pone nada al respecto, me imagino que se aplicaran las mismas normas, debemos de ser consecuentes y llevar mascarilla por la ciudad y cuando salgamos a la carretera o a los caminos perdidos de Dios, nos las quitamos.

Otro tema que me llama la atención, son los grupos de ciclistas que van en pelotón y salen en grupo, sin mascarilla, si no pertenecen al grupo familiar,  tendrían que ir en solitario, en teoría no podrían salir más de seis, porque en un pelotón se va hablando y efectúan esfuerzos, en fin, ahí lo dejo, que soy ciclista y no lo entiendo. Si alguien me lo puede explicar…

Titan desert Almería

El riesgo de contagio al aire libre es menor, las partículas que expulsamos en la respiración se diluyen y el sol también ayuda, la radiación ultravioleta mata al virus, y lo que también dicen los expertos que necesitamos por lo menos un tiempo superior a diez minutos aspirando las partículas del coronavirus, esto ocurre en sitios cerrados, al aire libre es más complicado, que no quita que pueda pasar, por eso cuando pasa por nuestro lado un corredor o ciclista exhalando como un condenado, nos llevamos las manos a la cabeza y lo criticamos por su poca consideración hacia los demás.

Los corredores y ciclistas deben de ir por la ciudad con mascarilla y cuando salgan a sitios poco habitados y sin gente, que se la quiten. Lo interesante es salir a correr por lugares sin gente y así evitamos, que  los paseantes se pudieran sentir mal. Además de por respeto, por obligación civil. Por nosotros y por todos.

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.