Diario del coronavirus. Parte XVIII

Haces cinco días una noticia, nos impacto, nos desanimó, nos hundía en la desesperanza, la Universidad de Oxford, paraba la fase tres del proyecto de la vacuna contra La Covid-19, una de las personas que se habían sometido al experimento, había tenido una reacción adversa, era una posibilidad que podían pasar, entre un muestreo tan grande de gente, es normal que alguno tenga alguna reacción, entraba dentro de las posibilidades, pero claro, esto suponía, un parón, en el caso que nos ocupa, tener la vacuna es una guerra contra el tiempo y es de suma importancia, que este lista lo antes posible.

A pesar de todo, si algo nos demuestra esto, es que los investigadores y la industria farmacéutica, están poniendo todas las medidas de controles necesarios para que llegue a buen puerto, sí, con prisas y en tiempo récord, pero haciéndolo bien, yo  por lo menos así lo siento y lo creo.

Bueno, pues, me he puesto escribir después de leer que continúan con los ensayos, que ha sido una reacción adversa qué, en principio, no tiene que ver nada con la vacuna, o sí, tampoco   sé exactamente lo que ha pasado, pero que continúan y de momento con eso me conformo. No soy un entendido, pero todos los medicamentos que conozco tienen unos prospectos de reacciones adversas y por esos no dejamos de tomárnoslo, en general nos va a venir mejor, en fin, el tiempo lo dirá y, un poco de esperanza no nos viene mal, que ya estamos cansados de tanta mala noticia de propagación por todos los sitios.

La verdad, que no tenía ganas de escribir en el diario del coronavirus, me apetecía más contaros otras cosas, pero tumbado en la colchoneta con la mente perdida, y después de leer la noticia de la continuación de los ensayos, me  han entrado ganas,  de trasmitir buenas noticias, me he dicho a mí mismo, voy a leer primero todo lo que llevo escrito sobre el diario y así me hago una idea del estado del diario; que no me acordaba por dónde iban los tiros. He empezado por la parte uno y he llegado solo hasta el cuatro. Mañana sigo, es más largo de lo que me creía, sí que escribí, me voy a poner a escribir las cuatro letras que tenía en mente, que si no se me olvida y leeré un poco cada día, para ir cogiéndole al aire.

Hay una pregunta que me desconcierta y que a todos nos lleva de cabeza, si en teoría estamos haciendo las cosas medio bien en general, ¿por qué somos el país con más casos de coronavirus en Europa? Según el Financial Times: “España está experimentando un aumento de casos impulsados ​​por factores sociales y problemas de gobernanza”, qué quiere esto decir, en este articulo desgrana los factores por los cuales somos el peor país en contagios.

¿La gran pregunta es: por qué las cosas han ido tan mal? Nos ofrecen tres razones de este comportamiento, la primera: “Fiesta como si no hubiera mañana”. “Los políticos españoles han intensificado las críticas a los jóvenes por propagar el virus a través de la fiesta y la socialización”. Nos guste más o menos, los españoles somos así, somos sociables, nos gusta la gente y estar con la gente. Y entiendo perfectamente a los jóvenes, pero deben de tomar todas las medidas higiénicas sanitarias, que también conviven con nosotros.

“Una práctica que está causando preocupación es el botellón: grandes grupos bebiendo en lugares públicos como una alternativa barata a los bares”. Esta situación,  se está intentando controlar y están implicando a las policías locales. También a través de las redes sociales. “Esto no es un juego “. “Nos jugamos mucho: la vida”.

Sin embargo, con mucho, el lugar de infección más frecuente son los hogares, que representan la mitad de todos los casos en los que se conoce la causa. Si bien el uso de mascarillas en la calle se ha vuelto obligatorio, no está claro que hayamos entendido completamente el riesgo de infección en el hogar, ni en las reuniones de amigos.

La segunda causa que enumera el periódico inglés es: “El problema de la descoordinación por la polarización política de España y su modelo descentralizado de la sanidad pública. Pedro Sánchez, primer ministro, insiste en que el manejo de la pandemia es ahora principalmente responsabilidad de las comunidades del país. Las comunidades responden que el gobierno central debe brindar más liderazgo”. No sabemos lo que queremos, cuando el gobierno central asumió todo el control de la pandemia durante el estado de alarma, todo eran críticas por asumir competencias que no eran suyas y que ellos iban a saber mejor gestionar la crisis, y ahora falta de liderazgo, quizás sea un mezcal de ambas. Lo que está claro que esta fragmentación en la toma de decisiones, parece ser un factor a tener en cuenta.

Y por último, el tercer factor, la demografía del país, su aglomeración en grandes urbes y su forma de vida, en pequeños apartamentos: “No solo las personas más desfavorecidas de España a menudo se apiñan en pequeños apartamentos, el país en su conjunto está más densamente poblado de lo que a menudo se imagina, con casi toda su población concentrada en aproximadamente el 13 por ciento de su masa terrestre”. Que nos quiere decir, que vivimos muy apretados, muy juntitos, es lo que hay, que hacemos si somos un país pobre y no tenemos para vivir en chalets, en fin.

He querido, exponer las razones del súper-contagio que se está produciendo en España, visto desde fuera, que parece que se ve con más imparcialidad, me imagino que serán estas tres y muchas más que se nos escapan, y que no tienen una explicación real o racional, que somos un país diferente, no hace falta que vengan los ingleses a decírnoslo, porque ya lo sabemos, Spain is differrent. 

Ah, también os quería decir que no he tenido ganas de seguir leyendo mi diario del coronavirus, cuando termine esta pesadilla, lo leeré tranquilamente, e intentaré hacer algo con él, alguna recopilación.

El día 14 de septiembre, se cumplió seis meses del estado de alarma, parece mentira que ya hayan pasado y, yo diría que muy lentos, lentísimos por favor, me da la sensación que llevamos media vida, cómo nos hemos acostumbrado a las mascarilla y ha esta vida de miedo. Nos han pasado muchas cosas, hemos estado confinados o confitados en nuestras casas, algo impensable, hemos asistido y seguimos en la mayor crisis sanitaria  a nivel mundial que se recuerda en los últimos tiempos, somos testigos de la crisis económica más grande desde la gran depresión del 29.

Y eso no es lo peor, lo peor es, que esto no ha terminado, que todavía no sabemos hasta donde va a llegar, que nos queda un camino por recorrer, que estamos asistiendo a un resurgimiento  de la pandemia.

He expuesto anteriormente las razones objetivas de este renacer del bicho en España. Sinceramente, creo, que nadie  sabe lo que está pasando en este País. Lo que sí está claro, que el virus empieza a campar  a sus anchas, por la ancha  Castilla, descontrolado, principalmente por Madrid y se está extendiendo de nuevo por las comunidades limítrofes y más…se está estudiando la posibilidad de empezar a abrir hospitales de campaña, Ifema…

Seguimos un poco mejor que al principio, sabemos más del coronavirus, sabemos más como combatirlo, pero nuestro grado de resistencia  hacia las consecuencias de la pandemia, y en general los sanitarios, es de cansancio, de hastió, están quemados. Ya sabemos que está era un carrera de fondo y no debemos de desmotivarnos, hemos pasado por bajones y creo que estamos en uno de ellos, el panorama no da para mucha esperanza. Esto pasará, tomaremos las medidas adecuadas, confinamientos parciales de zonas afectadas, con limitación de movimiento para no extender la pandemia, tiraremos hacia adelante.

Un confinamiento general, lo veo imposible, inadmisible por la economía del país y la particular de cada casa. La gente lo está pasando mal, se han perdido muchos trabajos y muchas tragedias familiares se siguen viviendo, tenemos que trabajar, los que podamos, olvidarnos un poco de la epidemia, sin bajar la guardia, pero mirando hacia delante, vivir, simplemente vivir y trabajar. Sentirnos útiles y por supuesto llevar dinero a la economía familiar y entre todos terminaremos ganando esta maldita guerra.

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

2 comentarios en “Diario del coronavirus. Parte XVIII”

  1. A veces todo esto parece una mala película que no logra tener fin. Lo único que me ha resultado a mi para no caer en la tristeza día con día, es dejar de pensar en eso, he dejado de leer noticias, he intentado hacer planes que no contravengan las medidas sanitarias, y he intentado ocupar la mente en otras cosas, pero todo lo que hay es publicidad sobre el Coronavirus, publicada en todas partes, la gente con los cubrebocas, las mascarillas… Es inevitable pensar en lo rápido y fácil que pudo ese bicho venir a descontrolarlo todo. Nos toca aprender a vivir con eso… Cuidandonos y a los demás, pero sin olvidar que la vida sigue…

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