Diario del coronavirus. Décima tercera parte. Del día 74 al 82.

Día 74: Miércoles, 27 de mayo, y van pasando los días… y vamos viviendo nuevas normalidades, vamos pudiendo hacer cosas nuevas, que nos resultan raras o que nos cuesta entenderlas como normales, el hecho de ir a tomar un café o sentarnos en una terraza… Ahora es un mundo y, nos preguntamos: ¿Habrán limpiado la mesa? ¿El camarero se lavará bien las manos, antes de tocarla taza o el vaso?, un sin vivir de preguntas, sin respuestas, ¡qué nos rondara moreno ¡

No debemos de obsesionarnos, nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte, así como queremos creer que el camarero cumplirá con la suya, y hablo del camarero como del dependiente o el trabajador que deba de manipular o tocar cosas que nosotros también debemos de tocar, pero claro, cuando un vaso nos lo tenemos que llevar a la boca, como que da más cosa, malo.

Cada uno, que salga cuando tenga la seguridad o certeza que las cosas se están haciendo bien, para salir con el temor o la inseguridad, para eso, yo me quedo en casa, que ya habrá tiempo de salir, que si algo esta demostrando esta crisis, es que se puede vivir en casa y con poco, que somos capaces de eso y de mucho más.

Claro, y por otro lado, están los que viven de los clientes, de nosotros, que son los primeros en querer transmitir tranquilidad, en hacer las cosas bien, en definitiva, ¿debemos de ser valientes salir y consumir? Pues sí, tenemos que empezar a funcionar, ¿guardando todas las medidas higiénico sanitarias?, ¿y los que no se sientan seguros?, fácil, que se queden en su casa. Resumiendo. Qué cada cual que haga lo que quiera y así, todos felices…

Día 75: Sigo dándole vueltas, a la dichosa normalidad, ¿vamos a tener que estar todo el verano con la mascarilla?, está claro que sí, si queremos salir, debemos de llevarla puesta, con el calor, se empieza a sudar y es incómoda, pero, no podemos bajar la guardia y volver para atrás, que la cosa es seria y parece que se nos olvida, que somos de memoria frágil y nos gusta estar como si no pasara nada, en fin.

En Almería, desde que hemos pasado a la fase 2, y podemos ir a la playa, se ha desatado unos vientos huracanados que hace imposible ir a la playa a tomar el sol y bañarte, corres el riesgo de llegar a tu casa hecho una croqueta, rebozado de arena. Y también de ser golpeado por la arena como si fueran alfileres que se te clavan por doquier. Lo dejaremos para mejor tiempo. Ya que calor hace, y un rato…

Día 76: Otro más, y pasan los días, hoy, en la tele hablaban de rebrotes de la pandemia en países cercanos a nosotros de parecidas características, que no, que esto no ha terminado y en ocasiones actuamos como que sí, en fin, seguiremos guardando todas las medidas de protección, que no paran de decirnos y que al mínimo descuido, se nos olvidan y actuamos como que no pasa nada.

Asomado en el balcón tomando el fresco veo a dos personas varones de mediana edad que se saludan, cada uno se encontraban a ambos lado de la carretera, y lo que me temía, ocurrió, uno cruza y, se dan la mano y empiezan a hablar muy animadamente y terminan, hablando muy pegados, en la oreja como contándose secretitos. Uno llevaba puesta la mascarilla, el otro no, creo que la mascarilla era lo de menos, se hablaban tan cerca, que traspasaba la telilla y uno le enseñaba a otro un reloj, que llevaba en una caja, nada que no tenemos remedio, nos pasamos el día cumpliendo las normas y las medidas, y en un momento de euforia, de emoción con un amigo se nos olvida, lo echamos todo a perder, somos así, mucho cuidado, quiero contarlo como un toque de atención.

Día 77: Sábado, 30 de mayo, apunto el día por saber, estoy un poco perdido, cuando trabajo todavía anoto el día y me entero, pero qué más da, son días de vida y siguen pasando como si nada, como que no cuentan, como que solo quiero que pasen y no es cierto, necesito vivir y saber que me siento vivo.

“La nueva normalidad” o, ¿qué estamos normalizando la nueva realidad?, o ambas, pienso que, ¿queremos vivir como si no pasará nada, cómo que ya hemos despertado del sueño?, y no, la pandemia sigue. Ayer conocí a dos personas, con mascarilla y con gafas de sol, increíble, ¿sí las vuelvo a ver, no sé sí las reconoceré?, sinceramente creo que no, así de claro, está es la nueva realidad, de la que tanto hablamos. Estamos entrando, en un mundo más impersonal, más anónimo. Esto era impensable y lo vemos como algo normal, ¡cómo hemos cambiado¡ Y los cambios van sucediendo poco a poco, y no somos conscientes de ellos, van entrando en nuestra rutina y ya forman parte de nosotros.

Día 78 y 79: Un poco desvelado, en una entrevista en la radio, José Ramón de la Morena a Sandro Rosell, (fue Presidente del Barsa, persona reconocible y mediática), este estuvo preso dos años y le declararon inocente.

Yo, cuento lo que he oído en la radio, y claro lo cuenta Sandro, que según él, estuvo dos años preso injustamente, no voy a entrar en el fondo de la cuestión. Posteriormente una Sección de la Audiencia Nacional lo declara inocente.

Sandro cuenta como entra la Guardia Civil en su casa a detenerlo y como la registran, de ahí se lo llevan a Madrid en una furgona a los calabozos, cómo lo dejan en Zaragoza encerrado en el coche, mientras la Guardia Civil cena, a él y otros tres. Durante el registro de su casa le dicen, que está preso por el cobro de comisiones en Brasil y por blanqueo de capitales, hace once años. Pregunta si hay denuncia previa, le dicen que no, que la Fiscalía ha actuado de oficio, y que ante estos hechos la Juez lo manda a prisión.

A la mañana siguiente es puesto a disposición de la Juez Lamela en la Audiencia Nacional, él, le cuenta su historia y le manifiesta su extrañeza por unos hechos de hace once años, que no lo entiende, que nadie ha salido perjudicado, que sucedió en territorio brasileño, no nacional, sin denuncia previa y que puede demostrar que la operación ha sido declarada.

La Juez, ni lo mira, ni le hace caso, según cuenta, está jugueteando con el móvil, y el auto de prisión lo tenía ya redactado, que daba igual lo que le contara, la biblia en pasta, que iba al trullo de todas las maneras.

Después a Soto del Real, la Guardia Civil, bien en general, y en prisión conoce a muchos famosos, también presos, Rodrigo Rato, Bárcenas, Junqueras, Puyol hijo…

Se ve, que en algún momento desconecto y me duermo…

Ya, al final hace una disertación de lo sucedido: que no lo puede entender, si no hay una conspiración contra él, o algo peor.

Que no sabe, si la Juez Lamela tiene algo contra su persona, si de pequeño coincidieron en algún patio de colegio y le tiro de la coleta o algo parecido.

Que es un tema kafkiano, que no se lo puede ni imaginar, hay que vivirlo para saberlo.

Que todavía no sé lo cree…

Que se siente como el Conde de Montecristo, en la era de Internet.

Que ha interpuesto una querella por prevaricación contra la Juez Lamela.

Yo había escuchado algo, pero claro, sí un Juez lo mete en la cárcel, lo primero que me imagino, que habrá sido por un motivo justificado, que tendrán pruebas relevantes y suficientes, que nadie actúa arbitrariamente o eso queremos creer.

Yo, por eso, he escrito lo que él ha contado, y me he ceñido a lo dicho, expresado con mis palabras y poco más.

En estos días, y si tengo tiempo, intentaré ilustrarme, y si hay algo más que contar, lo iré poniendo en mi blog, de momento quería escribirlo para que no se me olvidará. Creo que la historia tiene migas, tiene ese algo que me intriga y todavía no sé lo que es, cuando lo averigüe lo contaré.

Día 80 81: Llevamos dos días sin ningún fallecimiento como consecuencia del coronavirus, esto son y serían unos datos muy buenos, pero ahora viene el lado oscuro de los números, que las Comunidades Autónomas, dicen que sí han comunicado fallecimientos y Sanidad, que es la que está coordinado todo, por el procedimiento que siguen o yo que sé, porque esto no lo entiende nadie, que no haya una forma más rápida de conexión, entre el Estado y las Comunidades Autónomas a estas alturas de las tecnologías y de Internet, me parece fuera de todo lugar, que lío de números, cada víctima es un mundo y un sufrimiento, y cuando entramos en la farragoso escenario de las estadísticas, que manía de querer darle la vuelta a todo para quedar bien, con lo sencillo que sería decir los números y los fallecidos reales y dejarse, que si te lo he dicho, que si es fin de semana, que si…

En fin, un lío, que no sé, si ellos mismos se aclaran, lo importante es que la pandemia va remitiendo, y lo que era un escenario incierto, se ha convertido en otro, más controlado y, ya sabemos a qué nos enfrentamos y cuáles son nuestras armas, distanciamiento social, mascarilla, guantes y lavado de manos. Estar atentos y no bajar la guardia, que nos relajamos mucho y de vez en cuando, tenemos que bajar a la tierra, para darnos cuenta que somos mortales, que solo hemos ganado una batalla y todavía seguimos librando una guerra.

Que el enemigo sea pequeño y no lo veamos tiene mal rollo, por lo que he dicho antes, que se nos olvida, seguiremos recordándolo día a día, que todavía nos queda carrera por recorrer, si es cierto que hemos pasado lo peor, pero hay que seguir en la pomada, ánimo a todos.

Día 82: Me estoy quedando sin fuerzas, hay días y días, que tengo o no ganas de escribir, como que la historia se repite y me voy quedando sin argumentos que contar, parece que ya son las mismas películas, normal, al principio era un incesante vuelco de noticias a cual peor y todos estamos muy asustados, ahora ya, como que ha pasado, como que vamos hacia la normalidad, entre comillas, (me he propuesto, ya, no hablar de la nueva normalidad, le he cogido manía, la palabreja se me ha atravesado, por favor, si hablo, me regañáis).

Volviendo al tema de hoy, la prórroga del estado de alarma, hasta el 21 de junio, y otra vez a la greña, en el Congreso de los Diputados, que políticos más malos tenemos, o no se enteran o no se quieren enterar, que hay un bien superior, que es el bienestar de los ciudadanos y que las rencillas políticas, nos importan un pepino, por intentar ser diplomático, que cara dura que tienen, tirándose los trastos, como niños de colegio, por favor, que queremos buenos políticos, que se preocupen de nosotros, que con la que tenemos, ya tenemos de sobra. De verdad, que son malos, quizás los peores, que hemos tenido desde la democracia, y encima en el peor de los momentos posibles, en fin, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo soporte. Pues eso, a espabilar y a remar todos en la misma dirección para llevar el barco a puerto y como dice Macaco, en la canción “Puerto Presente”: “ohh, ohhh nunca es demasiado tarde pa comerte la vida, de un solo bocao, el pasado ya se fue y el presente camina de tu lao…

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho…

Diario del coronavirus. Décima primera parte. Del día 58 al 64.

Día 58: Primer día de la fase 1, en Almería y como es normal, se empiezan a ver clientes en las terrazas de los bares, pocos todavía, pero normal, y también escenas feas de personas amontonadas en las terrazas, sin ningún escrúpulo, que no saben el sufrimiento que está causando la pandemia, y que si lo saben lo ignoran, de  irresponsabilidad, de incívicos y de no estar a la altura de la circunstancias, que llevamos mucho pasado, pero esto no es el final, solo es un paso más en normalizar  nuestra vida, y por ellos, es posible que esto se alargue más de lo debido, no piensan en el sufrimiento de esas víctimas y de sus familiares, ni en esos sanitarios trabajando hasta la extenuación, ni en nosotros, solo en ellos, es esa clase de egoísmo que no te deja ver la realidad, que solo quieres ver tu realidad, volver a ser los de antes, y ya no somos los mismos, no podemos hacer las mismas cosas, que  esto ha cambiado, y no se quieren enterar.

Escuchando a un virólogo, decía que, el Sars-CoV1, el virus anterior a éste que también es coronavirus, su fase de  mayor contagio entre personas, por tener una gran carga viral, es de dos o tres días después de desarrollar la enfermedad. En cambio el Sars-CoV2, el virus del Covid-19, su mayor potencial de contagio es, dos o tres días antes de desarrollar la enfermedad, antes de tener síntomas, qué quiere esto decir, que no sabemos que estamos contagiado, enfermo, y estamos infectando a todo el mundo, qué mal bicho es, por favor, seamos consecuentes, distanciamiento social, lavarnos mucho las manos y mascarilla cuando acudamos a sitios cerrados con gente, es la única medida para ir cortando está pandemia, es lo que debemos de hacer por los demás y por nosotros mismos.

Día 59: ¿Quién son los rastreadores de coronavirus? Son los detectives de la pandemia, se encargan de saber dónde un paciente se pudo contagiar. Investigan todo el entorno del enfermo. Son los rastreadores del contagio, como he mencionado, primero, ¿dónde y de qué forma pudo contagiarse? y segundo, ¿a quién pudo contagiar?, investigando a todo el entorno del contagiado, familiares, amigos, centros de trabajo y todo lo que pueda contribuir a seguir el rastro del virus. Analizan cada paciente positivo y toda la evolución posterior, monitorizan cifras, hacen estadísticas, seguimientos de los contagiados y de los asintomáticos positivos para ver el mapa posterior del desarrollo de la pandemia, de forma pro-activa, para poder anticiparse a la evolución y poner los medios necesarios.

Los reencuentros en la primera fase, las visitas de familiares y amigos, una alegría, a mí personalmente me ha afectado poco, al respecto, la familia fuera y me paso tiempo sin verlos, que  los echo de menos, sí, pero ya está… y a los amigos, a algunos los tengo en el trabajo y he seguido trabajando y viéndolos, así que, nada los reencuentros en la primera fase se han quedado en eso,  en reencuentros de felicidad, sin besos y abrazos, que los dejaremos para  una segunda, tercera o cuarta fase…

Día 60: Miércoles, 13 de mayo, de vez en cuando pongo la fecha para saber por qué día me muevo,  pierdo la noción del tiempo; el coronavirus, nos ha hecho perder la perspectivas de las cosas ordinarias que nos pasaban en el día a día, lo ha superado todo. Las cosas que antes nos ocurrían, han pasado a un segundo lugar o han perdido esa importancia que le dábamos. ¿Bueno o malo?, parece que bueno, las cosas poco importantes, intrascendentes, que antes era montañas inalcanzables por escalar, ahora ni siquiera nos planteamos su importancia y eso es bueno. Relativizar y vivir más en el presente, en lo importante, en definitiva, en la vida y no en las tonterías.

La vida es felicidad y sufrimiento, ambas forman parte de la misma moneda, la felicidad es eso que buscamos y que rara vez encontramos, y el sufrimiento es lo que no buscamos y encontramos, por eso, dedícate a ser feliz, que el sufrimiento y los malos ratos vienen solos. Al final, la vida nos enseña a valorar esos pequeños momentos de felicidad a saborearlos y a disfrutarlos, porque puede que no haya un mañana, solo se nos muestra éste presente y, a veces, no nos gusta y pensamos en el mañana, sin saber que el mañana está por escribir.

La esperanza es lo que nos mueve, a querer ver un mañana mejor, que sí, tenemos que tener  esperanza, que yo no quiero ser fatalista, pero nos queda mucho por mejorar como personas y camino por recorrer en la búsqueda de una identidad como humanidad.

Día 61: Primera ronda del estudio nacional de seroprevalencia del coronavirus en España, se realizan pruebas a 60.000 personas, sobre 30.000 familias,  que suponen  un muestreo por todo el territorio, imitando a una España en pequeñito, para hacernos una idea de la incidencia de la pandemia, dando un resultado del 5 por ciento de personas que han desarrollado anticuerpos, y por lo tanto que  están inmunizados; pocos, o muy pocos, para lo que se pensaba, estas son las cifras, y mejor así, porque si no, la incidencia hubiera sido peor.

Las consecuencias, que solo han estado infectados 2,3 millones de personas y esto, descarta la inmunidad de grupo o rebaño, que se necesitaría cifras superiores al 60 por ciento de la población, que quiere decir, que debemos de seguir tomando todas las medidas higiénico sanitarias necesarias y cumplirlas a raja tabla, que el bicho está al acecho.

¡Qué peligro tiene¡ Todavía nos queda mucho por pasar, nos creíamos que ya habíamos pasado lo peor, y ahora nos queda mucho camino que recorrer en el tiempo, con mascarillas, distanciamiento social, lavados de manos, evitar aglomeraciones y lugares concurridos y aplicar el sentido común siempre es la mejor receta.

¡No podemos bajar la guardia ¡ ¡Qué Dios nos pille confesados¡ La gente se piensa, perdón, algunos pocos piensan, que ya podemos hacer lo que nos dé la gana, que equivocados están, la realidad y las cifras nos demuestran lo contrario.

Por favor, vamos a seguir como hasta ahora, y a tomarnos esto en serio, y a seguir las recomendaciones, que nos jugamos mucho y en la vida  no hay segundas oportunidades. 

Día 62 y 63: Dos días de trabajo y pierdo un poco la perspectiva de la pandemia, no veo la tele, ni escucho la radio, leo un poco el periódico a medio día, titulares y algún artículo de opinión, pero no quiero hacer leña del árbol caído y procuro no leer cosas relacionado con cifras y noticias negativas, solo cosas que me suba un poco la moral y me hagan el rato mas pasajero, que de las malas me entero sin querer,  que vienen solas.

Día 64: Domingo, 17 de mayo, escribiendo la fecha me doy cuenta como han pasado todos estos días; al principio muy despacio, mejor, no pasaban, eran eternos, ahora, se puede decir que pasan como siempre, volando, sin enterarme, como que  nos acostumbramos a todo, a lo bueno y lo malo, que capacidad tenemos de adaptarnos a las circunstancias. De alguna forma, no me quiero adaptar a lo malo, quiero, como todos que esto pase de una vez y empezar a hacer vida normal. Pero sé, también qué, esto va para largo, la  fecha es incierta y tenemos que acostumbrarnos a vivir así y, seguir viviendo, volver a ilusionarnos y saber que, no hay mal que cien años dure. Que todo pasa y volveremos a ser los de antes, que quiero ser optimista y ver el futuro con los ojos de color azul, el color del cielo y tener ganas de bañarme en ese mar azul y andar por la playa y que las olas me rompan en los pies y el sol me abrase.

Mañana más y mejor…eso esperamos y deseamos…

 

 

 

Diario del coronavirus. Décima parte. Del día 51 al 57.

Día 51: Hoy, he salido con la bici, después de la cuarentena, mejor dicho, cincuentena, me he despertado a las seis y diez, y me he levantado a  la y media, era de noche, pero ya se vislumbraba el sol, estaba nervioso. A las siete ya en la calle, amaneciendo, con ganas de darle a los pedales. Calles desiertas y una temperatura más que agradable, sobre ventidos grados, se notaba un poco el frescor de la mañana.

Cuando empiezo a darle a los pedales, e intentaba guardar el equilibrio, se me movía la bici, era una sensación rara de inestabilidad, al poco, ya era como siempre, tenía tantas ganas que al principio se me ha disparado las pulsaciones. Sabía que tenía que controlar la frecuencia cardíaca, que no subieran. Cuando iba andando, me iban llorando los ojos, y no era de la emoción, era de madrugada, y no llevaba las gafas, se veía a lo lejos un resplandor rojizo del amanecer, precioso, y ya cuando el sol se empezó a poner amarillo, me puse las gafas, al principio, veía regular por el contraste de la claridad, a los segundos se me acostumbró la vista y deje de llorar. Cualquiera que me viera diría: ¿De qué llora éste? Jajaja… de emoción.

Mi propósito, era dar un paseo, y llegar  hasta donde las fuerzas me acompañaran, al principio, no había ni ciclistas, ni coches, poco a poco, he empezado a  ver algún que otro ciclistas y al final, ya sí había alguno más, pero bien, muy controlado todo, en solitario, y como  la carretera es larga cabemos todos sin molestarnos y respetando las medidas de distanciamiento social.

Como he visto, que me encontraba bien y con fuerzas, y podíamos salir dentro del municipio, que mejor, que ir a Cabo de Gata, uno, o mi sitio preferido, que alegría que me ha dado, una sensación de bienestar se iba apoderando de mi según iba avanzando por la carretera, era yo con la bici, el sol, el aire, mis sensaciones, un aroma a campo, a romero, a lavanda, a hierbas silvestres, que me contagiaban el espíritu de la primavera. Era, que en vez de ir agotándose las fuerzas, las iba cargando cada vez más, creo que en alguna reencarnación tuve que ser un árbol, porque me alimenta más el sol que la comida y lo considero muy importante en mi vida.

Cuando he llegado a Cabo Gata, me he parado en la fuente para recargar agua y comerme una pera que me había llevado, según las normas, no se puede uno parar, si no es por un motivo justificado, yo allí tranquilamente mirando al mar, y un coche de la Guardia Civil que asoma justo donde yo estoy, ni corto ni perezoso me subo a la bici y empiezo a comerme la pera andando despacio y dando una vuelta por el paseo marítimo. La Guardia Civil, no me hace ni caso, ni me mira, sigue su ruta y sus quehaceres, se mete por los caminos de la playa. Cuando veo que se van me vuelvo a parar a tomarme mi pera, que me va a sentar mal. Que habré tardado cinco minutos como mucho, pero me apetecía, disfrutar de su sabor, parado. He dicho.

Vuelvo tranquilo y disfrutando del recorrido, ahora si me voy cruzando con más ciclistas, de uno a uno y bien. Que puedo decir, que ha sido una salida que me apetecía mucho y las cosas tan simples, las disfrutamos más cuando las echamos en falta y más cuando es por obligación o impuestas por la cuarentena.

Día 52: Segundo día de la fase 0, que lío, ayer, ya pudieron abrir negocios minoristas a demanda de clientes, con cita previa. ¿Complicado? Han triunfado las peluquerías y los centros de estética, pero con unas medidas higiénico-sanitarias acordes a los tiempos del coronavirus, batas, guantes, mascarillas  y más y más. Esta demanda tan grande es normal, la gente está un poco abandonada y necesita por lo menos verse guapa.

Los negocios de restauración que podían abrir para preparar comida para llevar o ser recogida en el mismo local solo han abierto, un tres por ciento, y lo entiendo, es difícil abrir en esas condiciones, los gastos son muchos y no compensa.

En el pequeño negocio minorista, han abierto uno de cada cinco, ¿cómo llamo a la ferretería para quedar para comprar una bombilla? Vente dentro de un rato, o a las 12, o pásate ahora…

Más que por otra cosa, por poner el negocio a funcionar, a calentar, sentirse útil, empezar a trabajar, estar preparado para cuando haya que ponerse en serio.

Al medio día me encanta ver en la tele al Arguiñano, ya no tanto por el programa de cocina, que sí, pero sobre todo por verlo a él, no para de hablar, de contar chismes, y chistes malos, que a pesar de todo, hacen reír por eso, por lo malos que son. Es como los cuenta y como se parte de risa cuando termina .También me encanta su cocina, sencilla, de ingredientes corrientes, de los que podemos encontrar en cualquier supermercado. Sus recetas son fáciles de preparar, sube la moral y te hace olvidarte un poco el tema, es una bocanada de oxigeno en tiempos de coronavirus.

Día 53: Miércoles, 6 de mayo, he vuelto a salir con la bici, y no quería hablar hoy de esto por no ponerme muy pesado, pero al final, vuelve el burro al trigo, y lo digo, porque al salir y cuando llevaba un kilómetro o así, notaba muy fresquita la cabeza, como muy ventilada, y he pensado que frescor más agradable, con el frío dan más ganas de darle a los pedales, me notaba raro, pero no sabía lo que era, cuando me doy cuenta no llevaba el casco.  Vuelta a empezar. No recuerdo la última vez que lo deje olvidado, es como un ritual que, aunque parezca mentira tenemos que llevar muchas cosas en la bici, por si pinchamos, por si se nos rompe algo; un día repasaré todo lo que llevamos, hoy no, que si no me alargo mucho y, hoy hemos venido a hablar de mi libro.

Hoy, se prorroga otros 15 días el estado de alarma, con la desescalada correspondiente según nos vaya tocando, iremos día a día, aquí no hay quien viva, ni quien se aclare, en fin, ya veremos el lunes 11, que nos toca y hasta donde podemos salir o seguiremos como hasta ahora. Secuestrados y con nuestra libertad de movimientos coartada por un virus y un gobierno que no encuentra otra manera mejor de cortar los contagios. Que sí, que lo entiendo, que es necesario, que es la única forma para que seamos buenos, y si no tenemos la espada de Damocles encima de nuestra cabezas, malo. Pero ya toca, empezar a salir y a comportarnos como ciudadanos responsables, que cumplimos lo que tenemos que hacer. ¡Por favor¡ ¡Quiero mi libertad¡

Día 54 y 55: Por fin, parece que pasamos a la fase 1, que no es poco, podemos salir y juntarnos en grupo de hasta diez personas y abren los bares, las terrazas al 50 por ciento de su capacidad, que alegría, que ganas tengo ya de sentarme al solecito en una terraza con mi cervecita bien fresca, como me gusta, y  que hacemos si me han hecho así.

 Se mantiene las franjas horarias para la práctica de deporte, ¿qué no lo entiendo?, ¿no es mejor una salida escalonada y no encasillarnos en grupos? Bueno, todo que sea por un bien mayor, y son ellos quien toman las decisiones y disponen de más información, lo digo como persona corriente y mortal, es una opinión.

 Ya ha llegado el momento de empezar a salir y no depender de cuando ellos te lo digan que somos mayorcitos y hemos demostrado que lo hemos hecho bien, sé que ahora quieren pecar de prudentes y de no desandar el camino andado. ¿Cansado? Sí, ya tocaba por lo menos que nos dejaran salir  a practicar nuestro deporte, con el tiempo necesario y no tener que ir pendiente de llegar tarde, que yo soy muy obediente y no puedo llegar ni un minuto tarde. Que me pongo nervioso, me salen arrugas y se me va a caer el poco pelo que me queda.

Día 56: Hoy, sábado 9 de mayo, he salido, yo solo a hacer las palmas, la gente se ha cansado, ya de salir y han dejado de poner la música. De alguna forma me da tristeza, la verdad que no se por qué, pero así es, me había acostumbrado a esa rutina, a ir saludando a los vecinos, algunos llevaran ahí muchos años y habían pasado totalmente desapercibido en mi día a día. Ha tenido que pasar esta crisis para darme cuenta que vivían allí, ahora cuando los vea los saludaré y les preguntaré cosas, ¿de cómo le va la vida  y cosas de vecinos?

  Nuevos tiempos, tiempos modernos. Es el título de una canción de Ilegales, del año 1983, como se nos queda grabado a fuego, algunas canciones y momentos de nuestra vida, que los revivimos con una intensidad, ese viaje en el tiempo del recuerdo, del ayer, de un pasado lejano y presente a la vez, que se nos muestra con una lucidez, que hasta nosotros mismos no somos conscientes de ese paso del tiempo. En algún momento creo, en los pasillos del tiempo que nos comunican con otra realidad, cómo el tiempo se comprime y se alarga en función de los sentimientos. Cuando ponemos el alma en algo, las letras se escriben con la  tinta  imborrable de los recuerdos.

Día 57: La verdad que no se si quiero terminar de escribir el diario, es un dialogo conmigo mismo y parece que lo necesito, yo más que él a mí. ¿Me han preguntado alguna vez, qué cuando voy a terminar de escribirlo? Sinceramente, no lo sé, el diario se escribe solo, ya tiene vida propia, es autónomo, y no seré yo el que decida. Cuando no tenga nada que contar con respecto al coronavirus, seguro que me lo dice…

Esta noche oía los golpes del viento contra la persiana de mi  dormitorio y me decía, qué mal rollo…

Me he levantado, sin ganas de salir en  el tiempo de deporte que me correspondía, el viento, me ha quitado las ganas. Que pueda salir, no quiere decir que tenga que salir, que no es una obligación, es como que pierdo un poco más de mi libertad, ya hasta la tarde noche no puedo volver a salir a que me acaricie un poco el aire y estirar las piernas, de todas formas no sé si saldré. El solecito dependiendo de cómo este el viento lo tomaré en mi terraza, que se ha convertido en la terraza bar de mi casa. Cada día me gusta más mi casa. Miraremos el lado positivo…

 

 

 

Diario del coronavirus. Novena parte. Del día 44 al 50.

Día 44: Lunes 27, ayer por fin, pudieron salir los niños a la calle a jugar, entre comillas, se vieron calles con gente, padres, niños, bicicletas, patinetes y hasta partidos de fútbol. El día según en qué ciudades, caótico, sobre todo en las grandes, dónde el espacio es menor, lo entiendo.

En Almería, también se vieron algunas aglomeraciones en el Paseo Marítimo, mandaron fotos, que corrieron  por las redes a todo velocidad, solo se ven los irresponsables, pero la gran mayoría lo hicieron bien, llevaban a sus hijos controlados o de la mano, guardando las distancias. En fin ¿Complicado?

El hashtag, #, o etiqueta en español de mayor tendencia en twitter ayer fue: #irresponsables y, entiendo que la gente este indignada, por esos malos padres, son pocos o muy pocos. La mayoría de padres son responsables de sus hijos y lo están haciendo bien, ¡por favor¡

Ayer fue un día difícil, los niños estaban deseando salir a jugar a la calle y los padres al cruzarse con los padres de otros niños, se pondrían a hablar y lo que pasa, se despistarían, lo niños jugarían con sus amigos, como es normal, el bicho se había olvidado, es la realidad, somos seres sociables. Me imagino que  a lo largo de la semana el tema se vaya relajando y se empiece a cumplir el distanciamiento social y los niños jueguen en su espacio.

Día 45: Voy perdiendo la noción de los días de encierro, no sé en qué día vivo, lo único qué se, es el día de la semana, martes, ni el número, ni el día de encierro. Cuando lo mire lo pondré en el diario.

Tengo un calendario en la pared de mi pequeño despacho o lugar de entretenimiento o asueto, últimamente paso mucho tiempo ahí. Puse una línea roja durante los primeros días de confinamiento y el número anotado debajo en rotulador negro y así he seguido, para no olvidarme de esta situación extraordinaria, anómala o más bien rara, la verdad, que me cuesta definirla, cuando pase le pondré nombre.

Y así, me voy entreteniendo, al principio iba haciendo listas de todo, de comidas, de peso, de salidas, de lo que iba haciendo el día a día,  cómo todo era raro, confinado sin salir de casa, algo extraño, ahora voy abandonando algunas, por no decir la mayoría, se me ha ido pasando la fiebre, entiendo que al principio era natural, día tal y cual de encierro, ahora ha empezado la cuenta atrás del desconfinamiento o desescalada, que vaya paliza que nos están dando con la palabrita, a mi me sigue sonando rara, será posiblemente la palabra del año, perdón, por no decir, coronavirus o pandemia, que estás seguro que sí ganan y por mayoría, la palabra del año lo va a tener complicado.

Cada Comunidad Autónoma ha propuesta su forma de ir saliendo del encierro, adaptada a su idiosincrasia como región, país, nación, provincia o lo que cada una quiera ser, que a mí, ya ves. Dependiendo de muchos factores, primero y más importante por la afectación de la epidemia y segundo por todas las particularidades y especialidades que ellas quieran tener o que tienen por esa particularidad especial que dicen tener. Las islas lo entiendo, otras por querer ser diferentes, que  también lo entiendo, aunque no lo comporto, libre, libre, quiero ser…

Ayer, comentaba y me salió del alma, que la rutina de todos los días, de hacer lo mismo me producía hastío o cansancio mental, fue una frase no premeditada, que quería salir y la expulse directamente desde mi subconsciente, el no tener perspectivas de hacer cosas diferentes, el levantarme todos los días sabiendo que voy a hacer lo mismo que ayer y que mañana, me presupone un esfuerzo añadido. La vida es, ese algo de misterio, de aventura, de cambio, de no saber lo que me va a pasar, de intriga, de….eso quisiera saber yo. Por las mañana si tengo fuerzas, energía y ganas de hacer cosas y ya, por la tarde, soy como el conejo de duracell que se me agotan y entro en  reserva y voy teniendo ganas de acostarme para recargarme. No es un cansancio físico, más bien mental.

Día 46: En la forma de ir saliendo del desconfinamiento, en la última fase, utilizan, la frase: “la nueva realidad”. Cuando quieren decir volver a la realidad, pero no a la de antes, sino a la de ahora, la realidad post coronavirus.

¿Qué es la nueva realidad? Será nueva al ser diferente, que no se parecerá a la de antes. Pero que será lo más parecido a lo que podremos disfrutar en un tiempo.

Nos hace ilusión, salir a dar un paseo, será como una pequeña excursión a ese mundo desconocido, a explorar tierras ignotas. ¿Nos dará miedo salir? Seguro que sí, o por lo menos un poco, estamos acostumbrados a estar en casa, que es donde nos sentimos seguros, es nuestro territorio.

Nuevos tiempos, tiempos modernos, una nueva realidad adaptada. Los que somos ciudadanos de a pie, que no tenemos negocios relacionados con la hostelería, ni dependemos del trato con clientes, que aparte de vivir el confinamiento, la enfermedad y esta situación rara, su medio de vida de estos negocios está sufriendo una crisis existencial, de no saber, si van a poder abrir, si cuando abran, la gente llenará sus negocios en un treinta por ciento, si eso le dará para comer, si mi contrato seguirá en las mismas condiciones o me echaran a la calle, en fin, un montón de dudas, que determinaran, si van a poder seguir viviendo. Ya sé, que no como hasta ahora, pero por lo menos, para ir tirando y comiendo que no es poco.

Día 47: En mi trabajo, la mayoría de compañeros llevan las mascarillas, por no decir todos, bueno siempre hay excepciones como en botica, por lo menos en los espacios que podemos coincidir con gente.

En un momento, me quedé  mirando un pasillo largo que tenía enfrente y me puse a observar, sin querer, no era yo, era mi pensamiento, a los compañeros que pasaban con mascarilla, empecé a contarlos y a ver los que reconocía, de los tres primeros, conocí a dos, uno era un extraño para mí.

Conocemos a la gente, por su forma de andar, por como mueve los brazos, por su silueta, por su cuerpo en comparación con el todo, y  por muchos más aspectos que la propia cara, incluso por la forma de la cabeza. Nos creemos que la cara es importante para reconocer a las personas, sí, seguro que es la parte más importante, pero cuando está falla, nuestra mente se busca otra forma de reconocer. También nos fijamos más en los ojos, los miramos más fijamente, parece que nos queremos comer a la otra persona para que nos entienda mejor. Quizás al que no conocí, es que verdaderamente no lo conozco, llevará o no mascarilla. O porque lo he tratado poco y no sé cómo se mueve, puede ser. Seguiré investigando, el tema del reconocimiento con mascarillas, me llama la atención. Con lo importante que es la cara en la relaciones sociales y como dice, el dicho, “la cara es el espejo del alma”, ahora los desalmado los van a tener más fácil para pasar desapercibidos. “No habrá paz para los desalmados” o como la peli: “No habrá paz para los malvados”.

Día 48: Ya estoy empezando a ver mascarillas de diseño, con logos y marcas, colores, estampados y de todas las forma habida  y por haber. Durante un tiempo y espero que sea corto, nos tendremos que acostumbrar a ir y reconocer a los amigos y a la gente con mascarilla, es lo que hay, perderemos un poco nuestra personalidad, parecemos malos, como los hermanos Malasombra, que malos eran de verdad.

Empezaremos a ver modas y tendencias de mascarillas. No sé si de broma o en serio, se verán triquinis, que son bikinis con mascarilla haciendo juego. Lo que hoy, nos resulta extraño, dentro de unos meses, será algo de lo más normal y todos querremos llevar mascarilla a juego con nuestra camiseta, con eslogan de protesta o emulando a nuestros héroes y deportistas. En fin, la moda se tendrá que reinventar e intentar sacar tajado del melón, que bastante fastidiado lo tienen.

Me estoy acordando ahora, hace unos días en un supermercado reconocí a un amigo por la voz, por supuesto los dos llevábamos mascarillas, él estaba en tres cajas por lo menos de distancia, fue él quien sí me reconoció a mí.  Yo si no hubiera sido por la voz, no lo hubiera reconocido. ¡Qué cosas¡ La voz es importante, en el reconocimiento de personas, la voz dice mucho y ahora donde se nos ve menos la cara, tiene su aquel.

Día 49: Sábado y primer día que podemos salir a  pasear o hacer algo de deporte. Me he levantado a las 7,00 y lo primero que he hecho, ha sido asomarme a la terraza para mirar, si venía algún ciclista, negativo, la calle desierta, nadie, por no decir, ni coches, que ya es raro. Al rato me he vuelto a asomar, y he visto algún corredor, pero sigo sin ver ciclistas, ya a  la tercera y después de pasarme un rato en la terraza, he empezado a ver ciclistas, menos mal, pensaba que me había equivocado de día.

Yo, he salido a dar un paseo tranquilamente, a respirar, a que me diera un poco el sol de primavera, a relajarme, lo necesitaba, me ha sentado genial; he salido por mi barrio y había gente, pero poca, nada de agobio, bien. Cuando me cruzaba con alguien, me cambiaba de acera o me alejaba lo suficiente para guardar la distancia social, incluso iba andando por la carretera. Ha sido un día distinto.

 El lunes y dependiendo de las ganas que tenga, tengo idea de salir con la bici, ganas sí, pero me lo quiero tomar con tranquilidad, un paseo de una hora, algo para disfrutar, sentir el aire, la sensación de  libertad y de andar, de hacer kilómetros.

Día 50: Domingo, 3 de mayo, y van pasando los días, es increíble  lo que nos está ocurriendo, si alguien nos lo hubiera dicho, no, nos lo creeríamos, pero sí, es real, estamos confinados y terminando de pasar un periodo de incertidumbre, ahora ya podemos salir a dar un paseo, en unas horas determinadas, van cerrando calles y nos dicen cuando podemos salir, la hora y de qué forma, increíble, pero cierto.

Pienso, que nos creemos que ya hemos pasado lo peor y que ahora viene, un tiempo mejor, depende de los ojos con que miremos esa realidad. Económicamente, va a ser un palo y de los gordos, en todos los niveles.

 Vamos a vivir ese tiempo de cambio, de no saber cómo comportarnos, de ser diferentes, de adaptarnos a estos tiempos raros, de tener un futuro incierto, de querer vivir, o simplemente de expresar esta realidad, de ser nosotros, de no escondernos, de reconocer a los demás con son, solo ver a otro ser humano, de vernos a nosotros mismos reflejados en el otro, ese que pasea enfrente nuestra, que puede ser vuestro vecino, nuestro camarero, nuestro amigo, un ser humano con todos sus atributos, que  lo tenemos cerca, que vive, que siente, que sufre, que es feliz, que también es vulnerable, todos nos hemos enfrentado a este virus con las mismas armas y lo vamos a derrotar. La batalla, ya la estamos ganando, se nos nota en la cara, en nuestra forma de hablar, de comportarnos, en definitiva, ya somos personas diferentes, con ganas de vivir y de disfrutar de nuestra nueva vida, de hablar, de pasear, de salir …

 

 

 

 

Diario del coronavirus. Octava parte. Del día 37 al 43.

Día 37: Hoy es lunes, pero no un lunes cualquiera, de  esos que empiezan la semana a tope, sino uno raro, sin perspectivas, un día como ayer, como mañana, no es verdad, siempre tenemos que tener perspectivas y deseos de hacer cosas, de crecer, de ilusionarnos…

Esta mañana estaba escuchando la radio, decían: que  en Almería y Málaga íbamos a  estar en alerta naranja por vientos y que por la tarde se acercaba una borrasca, falso. Cuando me he levantado hace un sol de justicia, nada de viento, sobre veinte grados y un día de primavera espectacular o así lo veo yo. Conforme vaya el día abriéndose y el sol subiendo en el horizonte me imagino que empezará el viento.

Mirar por las ventanas y balcones se ha convertido en nuestro entretenimiento, es nuestra puerta al exterior, son nuestros ojos a la calle, miramos y tomamos el pulso de lo que está pasando a nuestro alrededor más cercano. A ratos me quedo observando la calle, con la mirada perdida, intentando averiguar que hace la gente encerrada en sus casa, viendo al que sale a comprar, a pasear al perro, a tirar la basura … En general la gente se comporta bien,   lo estamos haciendo bien.

Día 38 y 39: Anoche, me desvele. Escuchando la radio, José Ramón de la Morena entrevisto a Dani Martín, él que era el cantante del Canto del Loco, siempre me ha caído bien, cosas del querer, como que no sabes porque, pero así es, ahora canta por separado y tiene ese algo que comunica, que sus canciones dicen cosas, que  las sentimos. En su álbum “Zapatillas”, sus canciones para adolescentes nos hacían pasar buenos ratos. Canciones alegres y reflejo de lo que pasaba por el mundo a esas edades. Era o es un cantante urbano y se ha convertido en todo un trovador de palabras. En la canción, “Que bonita la vida”, preciosa, un alegato a lo bonita que es la vida y como se puede torcer, para volverla a enderezar.

En otro momento, también entrevista a Valdano, argentino por los cuatro costados, no ha perdido ni un poco de su deje, su palabrería, su gracia, su retorica, embaucador de serpientes, embriagador, en definitiva, un mago de la palabra, lo que dice, lo dice con el convencimiento del saber, sus comentario incisivos, reflexivos y muy acertados, me encanta oírlo. Habla de tener asumido el encierro, que lleva un mes sin salir de su casa para nada, que no le está suponiendo un estrés añadido, que está muy a gusto en su casa,  que de momento no necesita nada mas, que se ha adaptado perfectamente a la situación, que la entiende.

Valdano tuvo un accidente grave de helicóptero y estuvo a punto de morir o por lo menos miro a la muerte a los ojos, eso te da un plus para afrontar las crisis y para darte cuenta que cuando te llega tu hora no te libras ni con toda la suerte del mundo. Como que llevamos escrito ese día en nuestro ADN, la hora de partir nos llegará a todos, en ese renacer aprecias los pequeños detalles, parecido a lo que nos está pasando ahora, después de esta pandemia, será la hora de reflexionar un poco y de ver que no estábamos haciendo bien, de transformación interior, vamos a afrontarlo como una oportunidad para ser mejores personas.

Día 40 y 41: Ya hemos podido ver por la tele los primeros bares coronavirus, con mamparas de separación entre las mesas y en la barra unas separaciones entre clientes, esto no va a ser lo mismo, pero es lo que hay, eso  o nada, esta claro que va ser distinto, que durante una temporada nos va a costar adaptarnos, que seremos incluso reacios a salir, que buscaremos bares con poco gente, cuando antes queríamos un poco de ambiente para sentirnos integrados en la tribu, necesitábamos calor humano, queríamos pertenecer, ser gente, e ir a los bares de moda, eso ya pertenece al pasado, es harina de otro costal.

Otra polémica o tema recurrente en las radios, es el aforo de las playas, ¿podremos ir a bañarnos y tomar el sol a las playas? En principio, sí, guardando la distancia social necesaria  para cuando estornudemos no le echemos los virus al de al lado, no echarle el aliento, ni se pueda sentir molesto por nuestra presencia. En Almería me imagino que no habrá problema, en otros lugares seguramente sí, aquí desde luego, algún domingo o fiesta muy señalada, pero en general  habrá como mucho dos filas de gente en las orillas de las  playas, ese problema no será nuestro. Ya lo iremos viendo.

Las mascarillas en las bicis… me llegan enlaces de todo tipo, y este claro para los amantes de las dos ruedas sin motor, curioso, ¿no? La verdad que no creo que se pueda montar en bici, ni hacer ningún tipo de deporte aeróbico al aire libre con mascarilla. En mi trabajo la llevo puesta cuando estoy con gente y estoy deseando quitármela, no me siento a gusto, se me empañan las gafas, me huelo mi aliento, noto que no se me entiende al hablar, a la mayoría de la gente la conozco, a pesar que cuesta un poco más, también se pierde la cercanía, es como que ponemos una barrera con el interlocutor, tenemos que acostumbrarnos, es lo que hay.

Sigo con la bici, no creo que sea posible montar en bici con mascarilla, me imagino que con la distancia, será suficiente y para correr será lo mismo, en fin, lo iremos viendo.

Día 42: Sábado 25 de abril, si no voy poniendo el número y el día de la semana, ni se en que día vivo, mañana, por fin van a salir los niños a la calle a fogar un poco, que tienen que estar subiéndose por las paredes y a los padres darles un respiro. Por su salud física y mental, que ya está bien que se está haciendo muy largo, lo es para nosotros no me quiero imaginar para un niño que no sabe el alcance real de la medida. Otro tema delicado, los niños lo tocan todo, quieren jugar con todo, los padres tienen que tener mil ojos y tener el cuidado del mundo. ¿Difícil? Así es, pero debemos de acostumbrarnos.

Los científicos nos dicen, ahora, que el virus estaba en España en febrero, que ya lo teníamos encima y no nos habíamos enterado, que esos resfriados raros, con toses que no se curaban bien, era coronavirus, quizás hay más gente inmunizados y mucha asintomática más de lo que parece, cuando nos hagan los test nos iremos enterando. También nos decían que una persona contagia de dos a tres personas, ya no, nuevos estudios demuestra que uno puede contagiar a cinco o seis personas, ya le vale, vaya morro que tiene el virus.

Día 43. Domingo. Se ha anunciado por parte del Gobierno que si las cosas siguen como están y los contagios descienden, que a partir del 2 de mayo, sábado, vamos a empezar a salir a correr o pasear durante una o dos horas, un respiro. Vemos, la luz al final del túnel, la luz estaba ahí, era tenue, se nos escapaba, no la podíamos ver, no sé. Tenemos la certeza que esto no va a ser tan fácil, que el antes y el después, van a ser muy distintos de cómo nos lo imaginamos, que esto va  a una velocidad de vértigo, que no somos conscientes de lo que nos viene encima en el post coronavirus. Que esto pasará y ya no será lo mismo.

Esta llamada de atención no la podemos ignorar. Somos de mente frágil, nos olvidamos pronto, debemos de estar preparados, esto solo ha sido el principio, tenemos que aprender la lección y no dejarnos llevar por los acontecimientos, tenemos que ser nosotros quién tomemos la iniciativa.

La globalización, de alguna forma, ya no será igual, la circulación de personas  y vivir en un solo mundo dejará de ser. Nuestra tierra será más pequeña, nuestro lugar de vida cambiará.

Miraremos con otros ojos a todo, seremos más vitales y naturales, empezaremos a disfrutar de nuevo, la catarsis, tiene su razón de ser. Resurgiremos como el ave fénix de nuestras propias cenizas.

 

Diario del coronavirus. Séptima parte. Del día 30 al 36.

Día 30 y 31: Dos días de trabajo y casi normal en cuanto a las rutinas, en el sentido que ya hemos empezado a hablar de las cosas normales, de los problemas del día a día, el coronavirus ha pasado a un segundo plano, siempre presente y tema recurrente, pero da la sensación que la vida pasa y que esto también pasará. Hablamos de lo que hacemos, lo que hemos dejado de hacer y de lo que vamos a hacer cuando esto pase y de cómo hemos aceptado la situación, que no es resignación, sino una readaptación a las circunstancias. Los humanos somos muy camaleónicos nos adaptamos a todo, a lo bueno y lo malo, y en lo malo sabemos sacar lo mejor que tenemos para contribuir a que esto funcione, sinceramente creo que así lo estamos haciendo.

Los políticos en general no se enteran o no se quieren enterar, estamos toda la sociedad volcados contra el coronavirus, cada uno aportando lo que puede desde su pequeña atalaya, y ellos no son capaces de ponerse de acuerdo para nada, ni siquiera en esta situación extraordinaria, siguen tirándose los trastos a la cabeza y echándose en cara lo que hacen mal, y hasta lo que hacen bien, por favor, yo no lo entiendo, es el momento de remar todos en la misma dirección, de sacar esta barco a flote, ¿es que no tienen los pies en el suelo o viven en otro planeta?. Debemos estar todos lo más unidos que podamos, ayudarnos y apoyarnos en todo y los políticos de una u otra ideología al igual que toda la sociedad. Ahora no hay ni derechas, ni izquierdas solo un objetivo común la batalla global contra el virus.

Día 32: ¡Que montón de días llevamos ya¡ Si me lo hubieran dicho al principio no me lo hubiera creído, pero como hemos ido de quince en quince días, parece que la cosa tiene otro color. No paran de hablar de “desescalada”, de cómo vamos a ir saliendo paulatinamente del confinamiento. De esta palabra, desconocía el significado que le han dado. Cuando escalamos una montaña, en teoría, debemos desescalarla para descender lo escalado. Su significado es, simplemente como vamos a ir saliendo poco a poco, en un determinado tiempo, por colectivos, por edad, por lo que ellos quieran. En un principio, están diciendo de dejar salir a los niños con sus padres, una hora al día, un padre y un niño. He entendido darle una vuelta cerca de su casa y tenerlo controlado en todo momento, nada de parques, ni zonas comunes. En esta primera fase también podríamos salir los adultos, una hora, alrededor de tu casa para correr o andar, de forma solitaria. ¿Y cuándo pasaría esto? Cuando los contagios descendieran de forma continuada en el tiempo, hubiera suficientes plazas hospitalarias en urgencias y UCI para posibles brotes y cuando se realicen test masivos a la población para saber cómo va el tema. ¿En un mes? Vamos a verlo. Lo dudo…

Día 33: Esta mañana he ido a comprar, a primera hora y para mi sorpresa, no había colas, ni en la entrada, ni a la hora de pagar, ni en las cajas, ni dentro. Es la primera vez de las que he salido en la crisis que la gente estaba relajada, servicial, educada y comportándose de forma más o menos normal, esperan que cojas tus productos y cuando terminas se acercan y cogen el suyo, sin prisas y educadamente.

Los primeros días era una operación militar de alto riesgo, tenías que cruzar las líneas enemigas y estar alerta continuamente. Parece que estamos empezando a asumir y a estar concienciados de la situación, que esto va para largo y tenemos que relajarnos e intentar llevarlo lo mejor que podamos, que tenemos que coexistir con todas las medidas higiénico-sanitarias que nos digan, pero por eso no vamos a dejar de convivir y de hacer nuestra vida lo más normal que podamos dentro de la anormalidad de la situación.

Día 34: He dejado de mirar la aplicación del tiempo, no es que no me interese, qué sí, pero, ha perdido un poco su interés, el tiempo me está sorprendiendo, muchos días nublados, lluvia por la noche y cosas del tiempo. Antes de la crisis, estaba muy pendiente, por el tema de salir con la bici, que si viento, que si lluvia, que si buen tiempo y hoy toca una salida larga, esas cosas de los ciclistas y ahora lo que me gusta es que haga un poquito de sol al medio día para tomarlo, que sienta bien y nos sube el ánimo que falta nos hace.

Día 35: La actitud ante los problemas, es lo que nos diferencia a la hora de resolverlos, dejarlos pasar o incluso agobiarnos y nos hace enfrentarnos a ellos de una a otra forma según en la situaciones que se nos presentan a lo largo de nuestra vida. Estar enfadado con el gobierno o con lo que está pasando, de poco nos sirve, al revés, solo para estar de mal humor, que nos suba el cortisol, y se nos arrugue la cara. Yo no digo de hacerle la ola a todo lo que nos pase, pero intentar en la medida de lo posible, poner buena cara y ver el lado positivo. Que al igual que al negativo, enseguida se lo buscamos, vamos a ver el lado bueno.

Vamos a ver el lado bueno de estar en casa, organizar armarios, tirar cosas que no sirven para nada, mejor dar lo que se pueda, no tirar, perdón; limpiar más en profundidad o simplemente estar tumbado a la bartola en el sofá viendo un maratón de series. Cuando esto pase, nos acordaremos de eso llamado tiempo para pensar en lo que queremos hacer durante el día, esa organización, programación, que nos servirá para hacer tantas cosas que nos faltará ese tiempo que tenemos ahora, que es tiempo de vida, de superación, de paciencia, de ayudad, de solidaridad.

Debemos de creer, que esto pasará, que saldremos más fuertes y reforzados. Debemos de: ¿Asumir qué esto que está pasando como algo normal? No. No lo es, es una situación extraordinaria, como nunca la hemos vivido y nos está afectando pero no debemos de sentirnos, ni enfadados, ni frustrados, ni indignados. Debemos de seguir en esa lucha constante contra la enfermedad, ayudar y colaborar en lo que podamos. Quizás me repita, pero así lo siento, así sale de mi cabeza y así lo expreso.

Día 36: Nuestro Presidente del Gobierno, anunció ayer en rueda de prensa, un respiro para los peques, menores de 12 años, para que puedan dar un paseo con sus padres durante una hora. Esto será dentro de ocho días. Bueno, parece que esto empieza a remitir un poco, solo un poco. Los números todavía son altos y cuesta que la dichosa curva empiece a descender más deprisa, se está manteniendo.

¿Nos estamos quedando sin fuerzas? Hay días y días. Días con más ganas de hacer cosas y días que la apatía se apodera de nosotros. Tener esa perspectiva de salir y de hacer vida casi normal. Saber, que esto terminará pronto, que volveremos a ser los mismos, que haremos las cosas que hacíamos antes. Pensarlo me sirve de consuelo, me hace abrir los ojos a esa realidad anterior al coronavirus y que posteriormente será más difícil.

Empezamos a oír noticias de cómo será nuestro futuro, cuando volvamos a poder salir, que si será por territorios, que si lo transportes públicos irán a un treinta por ciento, por lo tanto serán más caros, que si tendrán que aumentar el espacio de las terrazas de los bares, separarlas, el aforo de los espectáculos se reducirá en un tercio, bla, bla, bla…

En fin, un autentico lio, yo de momento me conformo, con que me dejen salir a dar un paseo, andando o corriendo, que el aire y el sol me roce la cara, tener esa sensación de libertad, sí, tener libertad para salir a la calle y para hacer lo que queramos, dejando por supuesto el espacio suficiente entre personas, que corra el aire, nunca mejor dicho…

Las personas cariñosas de besos y abrazos lo van a pasar mal, les va a faltar el contacto humano; la frialdad, se instalaran. Cuando alguien se nos acerque, le miraremos con malos ojos, y le diremos: “por favor mi espacio”. Al principio será por el Covid, luego nos acostumbraremos y ya no dejaremos que nadie se nos acerque a nosotros, nos pondremos la coraza y llevaremos una lanza de metro y medio que nos sirva de protección y empujaremos a quien se acerque, ¡eh tú aléjate de mi espacio¡ Viviremos en nuestro espacio y seremos consciente que nos pertenece y nos sentiremos seguros.

¿Vivimos en la irrealidad? O simplemente esa irrealidad se ha convertido en realidad, esa que las películas y las series contaban, ha pasado a nuestras vidas, ha habido una transferencia de lo irreal a lo real, de tanto contarlo, de tanto ir el cántaro a la fuente. Lo que está en nuestra imaginación, es el reflejo de la realidad y eso, que dice, el dicho, “que la realidad supera la ficción”.

¡Por favor, no quiero ver ninguna película, ni serie de epidemias¡

Diario del coronavirus. Sexta parte. Del día 26 al 29.

Día 26: Ayer mi hermana me mandaba un vídeo de la M-30 de Madrid, como los madrileños emprendían la huida, caravanas de coches parados kilómetros y kilómetros, en teoría se iban a sus segundas viviendas aprovechado la Semana Santa, por favor, que está pasando, hemos perdido el juicio. El mismo que gravaba el vídeo, que por cierto iba en dirección contraria, mencionaba que no se dieran tanta prisa que había dos controles de la policía y que los iban a mandar a su casa, con la correspondiente receta.

Escuchando críticas hacia el gobierno y como ha tratado la crisis del coronavirus, difícil. Los gobiernos no son dados a tomar medidas impopulares, en el caso que nos ocupa, se venía avisando por las autoridades sanitarias y por los organismos internacionales, pero a pesar de tener encima la pandemia, no nos enterábamos y el gobierno que es el que mayor información posee tampoco, no quería oír todos los informes y recomendaciones que le hacían, pensaba que era una simple gripe y que la tormenta pasaría. Este gobierno debía de haberse anticipado en la toma de decisiones, pero ni los propios científicos eran consciente de lo que se avecinaba, siempre hemos ido un poco a remolque, las previsiones eran malas, estamos viendo lo que pasaba en Italia y no nos estábamos enterando.

A pesar de todo, el gobierno tomó esas medidas drásticas que eran necesarias, cuando no le quedó más remedio, cuando la pandemia ya la sentíamos en nuestras carnes y desde ese momento si tomo el control de la situación, con mejor o peor acierto. Estas medidas excepcionales han sido entendidas por una gran mayoría de la población, pero así, ha sido cuando la enfermedad ya había avanzado y empezábamos a ser consientes de lo que se nos venía encima. En general, nos ha sobrepasado a todos, ya parece que se va calmado un poco los contagios, también el cuerpo se nos está haciendo a tanta tragedia. Nos estamos empezando a inmunizar a tanta información.

Día 27: Esta epidemia nos ha pillado en el mejor de los momentos posibles, científico, tecnológico, sanitario, económico, político… somos una sociedad moderna, social, con fuentes de información fiables y nos estamos enterando de todo lo que está pasando al segundo, encima tenemos toda la comida y bebida necesaria para sobrevivir en casa, y podemos ir a comparar lo que deseamos. Estoy hablando en el mejor de los casos que tengamos el dinero para comprar, que una mayoría lo tiene, por tanto, tenemos que luchar contra la pandemia con uñas y dientes, nos estamos enfrentando a ella en condiciones óptimas. Los recursos que disponemos están orientados en encontrar los medicamentos adecuados para su curación y sobre todo la vacuna que no salvará y nos inmunizará. También se está fabricando material sanitario necesario para luchar contra la enfermedad. Todo el mundo aportando su granito de arena para ganar al ese enemigo común, que no es otro que un bicho muy pequeño, qué paradoja.

El dichoso coronavirus y la enfermedad que produce es diez veces más mortal que la gripe, esa es la conclusión que han llegado con los resultados observados y como está evolucionando la epidemia. Al principio nos decían que era menos letal que la gripe común, esto va cambiando. También han comentado que la distancia social recomendable para evitar el contacto era de metro y medio, pero esto se refiere a cuando estamos parados y hablando, bueno quizás dos metros mejor y así nos curamos en salud. Ahora nos dicen que cuando nos crucemos con alguien en movimiento esa distancia social tiene que pasar a cuatro metros, me imagino que será porque el virus sale volando cuando hablamos, o sea, mejor no saludar a nadie, nos vamos a volver unos antipáticos, cuánto daño va a hacer el virus en la relaciones con la demás.

Día 28: Nos vuelven a decir, de nuevo que la distancia necesaria para cuando corremos o montamos en bici es de 10 metros para no contagiarnos del coronavirus. Han hecho experimentos, en simuladores de cómo se distribuye un estornudo y es curioso, es una nube que se desplaza empujada por el viento. Y lo asombroso también es la fuerza con la que salen, esas micropartículas, por lo tanto, parece que no estamos a salvo, que nos quiere amargar la vida.

Leyendo, me he tropezado con la palabra serendipia, cuando estas investigando algo y de forma accidental llegas a un descubrimiento inesperado. Cuando tienes un objetivo y por aza-error llegas a otro, pero este no lo abandonas sigues en ese error, se convierte en el cisne negro, continuar con el error, no creo que sea suerte, desde el momento que sabes que ese error es más valioso que lo que intentabas descubrir. Mucho de los avances científicos se han producido por ese azar-error, y saber que ese descubrimiento era algo importante, lo normal, hubiera sido descartarlo y seguir intentando el objetivo marcado, pero desde el momento que le das la importancia que se debe a ese nuevo descubrimiento has entrado en la palabra serendipia.

Día 29: Llevamos cuatro semanas, estamos en la mitad, en el ecuador de lo que parece que va a durar el confinamiento, por lo menos con lo que sabemos hasta ahora, aunque difícil, creo que no lo sabe nadie, pero de momento tener esa meta o ese día en nuestra mente nos consuela un poco.

No paran de hablar de guerra contra la pandemia, a mí personalmente no me gusta la palabra guerra. Las guerras me resuena más de humano contra humano, persona contra persona, por interés espurios, por odios, por ambiciones, por nacionalismos, racismos y todas las sin razones habidas y por haber.

Me gusta más la palabra batalla por ser esta una batalla global de todos contra el virus y todos contribuimos para intentar derrotar al enemigo común, pero no con bombas si no con jabón y desinfectante.

Miramos por la ventana, tenemos esperanza, vemos amanecer, la ciudad está quieta, ésta primavera será diferente, florecerá más fuerte, esto no es el final, será el principio de algo, algo que nos hará vivir, desear estar vivos para continuar, la felicidad nos espera, cuando muere lo viejo nace lo nuevo.

El sufrimiento es vida, nos hemos olvidado de la muerte, la muerte es vida, nos da miedo, miramos a otra parte, apagamos la tele, mejor no saber.

Esperanza, esperanza, esperanza… un grito de libertad, un sonido de vida, unos aplausos que rompen el silencio y nos abren el corazón para seguir viviendo, y saber que resistiremos, mas y mas , no nos hundiremos, seguiremos nadando y llegaremos a esa isla que nos espera . Resistiré.

Diario del coronavirus. Quinta parte. Del día 20 al 25.

Día 20: Seguimos como al principio, decir mejor es faltar a la realidad, mejor porque queda menos tiempo, no por lo sucedido en estos días, peor, nunca nos podíamos imaginar lo que iba a ocurrir, por todos los que se han quedado en el camino, los números son engañosos, son terribles, son tragedias personales, no nos dicen nada, en fin, esto pasará y lo recordaremos como una película de miedo, nos hará mas fuertes para afrontar nuevas crisis que se nos puedan presentar y situaciones difíciles que nos ocurran, el antes y el después, ya lo veremos, será mejor mirar el lado positivo, he intentaremos ver el vaso medio lleno, difícil ahora, pero lo intentaremos.

Ahora parece que dicen los entendidos que el uso de mascarillas por la calle es conveniente para todos. Nos has estado diciendo estos días que no era necesario, que solo para los que estuvieran contagiados para no contagiar a los demás. Y ahora dicen que sí. Cuando en todos los países veíamos a sus habitantes en las calles con mascarilla y era hasta obligatorio, y sin ella no se podía salir, aquí nos decían por activo y por pasivo, que no. También podía ser un problema de alarma social, no todos teníamos mascarillas, el tema tendría una razón de ser, para dejar  éstas a los sanitarios y a los colectivos que las necesiten.  Puede ser que las investigaciones se van sucediendo a una velocidad de vértigo y lo que hoy es blanco mañana es negro, no creo en la mala intención, ni en el mal hacer, bueno, me podré mascarilla cuando salga a comprar y ya está, como si mañana me dicen que tengo que salir haciendo el pino, que no sé si podre, pero lo intentaré.

Día 21: El comité científico o de sabios que asesora al gobierno ha recomendado, que no sea obligatorio el uso de mascarillas en general a las personas que tengan que salir a la calle. La verdad, que no me he enterado bien, he seguido un poco la rueda de prensa de nuestro Presidente, pero como es tan larga, he desconectado a ratos. Ayer se vio a Pedro Sánchez con mascarilla en una empresa que se dedica a la fabricación de respiradores. Las mascarillas como no se pueden comprar, las tendremos que hacer de forma artesanal.

Dos días seguidos de sol, ya es primavera en el Almería, que alegría, que subidon entre tanta desgracia, el sol nos está mandando señales para que intentemos olvidar este drama, miramos desde las ventanas y no somos conscientes de todo el sufrimiento que hay en los hospitales y en sitios donde la desgracia ha entrado disfrazada de enfermedad. Cambio de tema, pronto pasará o eso es lo que deseamos y debemos de quererlo con mucha fuerza para que se nos escuche, quien nos tiene que escuchar y nuestras suplicas sean escuchadas. He dicho. Amén. 

Día 22: No sé, si volveremos a ser los mismos, si el miedo ya formará parte de nosotros durante un tiempo, si seremos capaces de volver a los bares, si nos dará miedo la gente, relacionarnos y conocer, si saldremos con mascarillas. Nos hacemos muchas preguntas y la mayoría no tienen una respuesta, el tiempo nos dirá si habrá un antes y un después en las relaciones con los demás.

Otro de los problemas que se ha visto con esta crisis, la economía de subsistencia, de ser autosuficientes, de poder producir lo que necesitemos, sin tener que estar pidiendo o suplicando material sanitario y determinados productos de primera necesidad. La liberalizan de los mercados y la globalización ha hecho posible que cualquier producto pueda estar al alcance de cualquier ciudadano en cualquier parte del mundo, se fabrica allí donde sus costes son más baratos y a gran escala. Pero cuando la economía se cierra y se produce desabastecimiento de determinados productos estos se encarecen y no hay para todos. ¿Qué lección debemos de sacar…?

¿Quién va a ir este verano a la playa? ¿Nos podremos bañar? Me asaltan dudas, ¿el virus se muere en el agua o va navegando por el mar?, ¿iremos con mascarilla para tomar el sol? ¿Nos echaremos hidroalcohol por todo el cuerpo? Ni idea…iremos poco a poco…Este verano, ya no será un verano más, será el verano de la pandemia.

Estaremos divididos en dos grupos, lo que ya han pasado la enfermedad, que  estarán inmunizados y el resto con el miedo de contagiarnos. Los primeros podrán salir a los bares y a hacer prácticamente su vida normal y el resto que no tendremos el salvoconducto de la libertad y tendremos vetado algunas actividades y no nos podremos relacionar, seguiremos de alguna forma otra cuarentena.

Día 23: Una dura realidad, la mayoría tendremos que pasar la enfermedad para estar inmunizados y los grupos de riesgo deberán seguir guardando la precaución debida para no contagiarse hasta que puedan vacunarse. Escuchando a un experto virolo, parece ser que el virus es de cadena larga de ADN o ARN, lo  mezclo varias veces y no me quedó claro, y aunque mute en alguno de sus tramos no afectaría tanto a su capacidad de convertirse en otro virus. Los que hubieran creado anticuerpos estarían protegidos en gran medida contra posibles brotes. Además los que este inmunizados de alguna  forma nos protegen a los demás, no siendo portadores de contagio y cortando la cadena. 

En algunos países, están empezando a tomar las medidas para ir saliendo del aislamiento, a nosotros todavía no queda algo de tiempo para llegar a esa situación, pero todo se andará.

Día 24: Después de dos días de trabajo vuelvo a la realidad de las personas confinadas, la verdad, que tenemos una gran capacidad de adaptación y cuando sabes que tienes que estar encerrado, ni siquiera te planteas otra posibilidad, simplemente la aceptas e intentas hacer y deshacer, ocupar y desocupar el tiempo. Al principio, si me daba la sensación de tenía que organizarme para ocupar el tiempo y ahora el tiempo se me va  y no me doy  ni cuenta.

Día 25: España es el segundo país del mundo en turismo, somos una potencia, y una gran parte de la población vive de él. ¿Ahora qué? Cuando volvamos poco a poco a hacer vida normal, nos costará viajar, ¿Y los vuelos internacionales? Nadie querrá venir a España, estamos siendo uno de los países mas castigados por la pandemia y esto va a tardar en recuperarse y tener confianza.  

Y todos esos hoteles, agencias de viajes, bares restaurantes… que viven del turismo, del verano, del sol y playa y todas las personas que viven de eso, ¿de qué van a comer?

El turismo extranjero tardará en recuperarse, pero pasará, habrá vacuna y la gente perderá el miedo a salir, los bares se llenarán y pasearemos por los paseos marítimos, nos bañaremos  y la gente volverá a ser feliz.

 

 

Diario del coronavirus. Cuarta parte. Del día 15 al 19.

Día 15: Mi primer día de trabajo, desde que empezó la crisis del coronavirus, ¿vamos a ver lo que me encuentro?, por las carreteras, me imagino que nadie y en el trabajo, temerosos y guardando las distancias, un síntoma de recelo.

 En la carretera cuando bajo me cruzo con un coche en la puerta de mi casa,  saco  el coche de la cochera y todo está en silencio, un silencio que hasta molesta, me dirijo a mi trabajo que está  a unos quince kilómetros de la capital, al salir me cruzo con un autobús de línea que va vacío y en el trayecto con cuatro coches, intento llevar la cuenta. Teniendo en cuenta que es domingo, las siete de la mañana y encima ha cambiado la hora que serían las seis de ayer.

En mi trabajo, la gente muy concienciada y siguiendo todas las recomendaciones que nos ha dado al cien por cien. En general no observo psicosis o miedo más bien todo lo contrario, precaución y cuidado en el trato, distancias, guantes, mascarilla y lavado de manos. El día trascurre con mucha tranquilidad.

Día 16: Termino un día de trabajo, veinticuatro horas y comienzo uno nuevo en casa, seguimos con las rutinas.

Esta mañana cuando volvía del trabajo, primer día de medidas más restrictivas del estado de alarma y en la carretera me he cruzado con más coches de los debidos. Creo que no se ha sabido explicar, cuales son los trabajos esenciales, hay un poco de confusión, y mucha gente no saben si tienen que ir o no a trabajar. Posteriormente me entero, que ante el desconcierto hay una moratoria de un día, para que le dé tiempo a las empresas a cerrar sus negocios, apagar maquinas y dejarlo todo listo para cuando haya que volver de nuevo a producir.

Día 17: A las cinco de la mañana me despierta la lluvia, está lloviendo  con ganas, cierro una ventana de la terraza y a dormir. Cuando me levanto ha dejado de llover, el día está gris, pero me trasmite mucha tranquilidad, no hace nada de viento, no pasan coches por la carretera, el cielo está parado, todo lo que me rodea está quieto, parece que el equilibrio se ha adueñado de la situación, se respira paz. Durante la mañana, llueve, deja de llover y hasta sale el sol cuando le dejan las nubes. Pero poco…

Empezamos de nuevo con las rutinas mañaneras, comienzo con ganas y la limpieza se ha convertido en mi primer objetivo, me sienta bien, esa obligación, es una responsabilidad y es necesaria.

 Realizo gimnasia por la mañana, para hacerla más amena me pongo música,  y me lo paso bien. El poder transformativo de la música, su capacidad para realizar viajes en el tiempo, nos teletransporta a otra época, con una presencia que se siente y hasta se respira. Ya hablé en otra entrada del poder evocativo del olfato, los olores, tienen esa fuerza de transportarnos a un pasado, con una fuerza real, de vivir ese tiempo otra vez, como si hubiera trascurrido hace unos segundos. Os comente, el olor de  la loción de after shave de Varón Dandi, como me encontraba en los servicios del cuartel de Salamanca afeitándome y como se me visualizaba toda la estampa como si estuviera allí presente ahora mismo. Esta mañana con la música me ha pasado algo parecido, con canciones de U2, de Hombres G, El Ultimo de la Fila…El tiempo se había detenido y había vuelto hacia atrás, recordaba hechos anteriores con una intensidad mayor que los vividos ayer.

Hay día y días y hoy estaba conectado con todo, la vida era real, mi cabeza evocaba fotos de mi pasado y todos mis recuerdos estaban muy cerca, como si quisiera olvidar este presente e intentara borrar lo que está pasando.

Día 18: Miércoles, el tiempo va pasando, despacio, hoy es 1 de abril, primavera, un día mas y un día menos de encierro, vamos andando el camino.

Me he levantado temprano y oigo pasar los coches, de uno de uno. Con el cambio de hora amanece más tarde, en el horizonte se otea el resplandor del sol, hay nubes, pero se nota su fuerza.

Mi mente está vacía, me pongo a practicar yoga. Terminó, estoy un poco desganado, en fin, día a día, me preparo el desayuno, voy a empezar con mis tareas domesticas, hoy con menos ganas, pero es lo de menos, hay que hacerlo.

Está saliendo el sol, la temperatura es baja. Hoy puede ser un gran día. Perdón, difícil ¿No?…

He empezado con mi rutina de gimnasia, hoy toca recital de Joaquín Sabina, hacía tiempo que no lo escuchaba, tiene un montón de frases celebres o por lo menos que a mí se me han quedado grabadas en mi inconsciente.

– “Macarra de estrello pantalón”

– “Desde que te pintas los labios en vez de Don Juan te llamaban Juana la Loca”

– “La transformación del ibérico Don Juan en Juana la Loca”

– “Hombre blanco hablar con lengua de serpiente…”

– “Cuando eras la Princesa de la boca de fresa, ahora es demasiado tarde Princesa…”

Los que tenemos una edad, sabemos a qué canciones me refiero, hay muchas, estas son las que se me han quedado y la he escrito cuando he terminado, y eso que  últimamente tengo memoria de pez.

Sigo sin saber casi nada, de cómo va la enfermedad, prefiero no saber, prefiero aislarme un poco, con  tanta sobre-información nos ponemos más nerviosos, lo que si me he enterado, ha sido que Fernando Simón el portavoz que nos cuenta los datos y cómo va la enfermedad en las ruedas de presa, se ha contagiado. A la vez que los Jefes de la Policía y Guardia Civil ¡Pobres¡ ¿Me da la sensación que algunos la cuarentena la han hecho fatal? También ha salido otra portavoz nueva diciendo que las medidas de distanciamiento social están dando sus primeros resultados, me imagino que no hay que ser muy lince para saber qué si no salimos tenemos  menos posibilidades de contagiarnos y de contagiar q otros. Son datos para la esperanza.

Día 19: Esta mañana tocaba ir de compras, una aventura, tenía claro que quería salir temprano, para encontrarme con el número menor de gente y así  lo he hecho a las nueve en la calle, había gente, mi gozo en un pozo, se ve que hemos pensado todos de la misma manera y  al final, todos a la misma hora. De todas formas, no he tenido que hacer cola, que nos ponemos nerviosos. Había prácticamente de todo, alguna marca concreta de leche estaba agotada, había huevos que la primera vez que fui, no quedaba ni uno. Por lo demás sin ninguna incidencia digna de contar, la gente en general con guantes y la mitad más o menos con mascarilla, hasta una de colorines, que rompe un poco la monotonía, porque mira que son feas esas de quirófano, y las  verdes, y  para que decirte esas que llevan como un filtro, parece una guerra biológica, que es, pero sin darnos cuenta.

Lo que he tenido, ha sido un pequeño contratiempo con el carro de comprar, me he cruzado con un individuo, me ha dejado pasar, el miedo y esas cosas,  por bajar rápido un escalón que había y dado que llevaba una bolsa encima del carro, ésta se me ha caído para un lado y por mantenerla, me ha dado un tirón en el codo por la parte de encima. El carro asesino, si no me pasa, no me lo creo, un dolor intenso que me impedía estirar el brazo, me rio por no llorar, en fin, con la que está cayendo, es una simple anécdota y no tiene ninguna importancia.

Otro tema, es el tiempo en Almería, todas los días lloviendo, ¿qué está pasando? Mi hijo me comenta, que son las avionetas que no pueden salir, medio en serio, medio en broma. En Almería se lleva tiempo hablando de unas avionetas anti-lluvias,  que  fumigan unos productos para que no llueva, en verdad, no hay base científica. Yo no me lo quería creer, va en contra de mis principios, veremos a ver si no llevan razón.

Mañana mas y mejor…

 

Diario del coronavirus. Tercera parte. Del día 11 al 14.

Día 11: Continúan las muestras de solidaridad por toda España, hosteleros que reparten comida gratis a camioneros, a residencias y gente sin hogar. Ingenieros que realizan viseras protectoras de mascarillas con fotocopiadoras en tres dimensiones y se ponen de acuerdo con otros para fabricar en diferentes partes para luego unirlas. Empresarios fabricando mascarillas y trayéndolas desde donde no las hay. Particulares haciendo y cosiendo a mano y a máquina mascarillas. Voluntarios llevando comidas y medicinas a ancianos que no pueden salir de sus casas.

Creo que en solidaridad no nos gana nadie, somos un gran país, y cuando tenemos que arrimar el hombro somos los primeros.

Las noticias siguen siendo muy malas, esto todavía no tiene pinta de cambiar, la dichosa curva sigue subiendo y comentan que estos días van a ser muy malos, que todavía tiene que subir más, que hasta que no pasen los quince días del estado de alarma, donde nos estuvimos moviéndonos por todos los sitios los contagios seguirán, porque, el que se contagia ha seguido contagiando por lo menos en su círculo cercano. Pero, por lo menos ya llevamos recorrido un camino y parece que nos estamos acostumbrando a este horror, duro decirlo pero desde casa se ve el mundo de otra forma y parece que las balas no nos llegan, que nos pasan cerca, que solo oímos los silbidos y que todavía no llevan nuestro nombre.

Me estoy acordando del poema, ese, que decía: Primero vinieron a por los judíos y yo no dije nada, porque yo no era judío, luego fueron a por los gitanos, como yo no era, tampoco dije nada, luego fueron a por los homosexuales, como yo no era… y al final vinieron a por mí, y ya no quedó nadie para hablar por mi; por favor que alguien me ayude. Tenemos que ser solidarios y ayudar todo lo que podamos, lo que hacemos por los demás, lo hacemos por nosotros mismos. Nosotros también necesitaremos esa ayuda.

Día 12: Las noticias se van sucediendo muy deprisa y el panorama va cambiando a una velocidad de vértigo, lo que ayer era esperanza hoy se convierte en desilusión.

Han retrasada la selectividad, ahora con otro nombre, pero en definitiva la misma, le han puesto fecha para finales de junio a principios de julio, pero no han dicho nada de quitarles temario, que era precisamente lo que querían los alumnos. Los profes han dicho que será adecuada a las circunstancias que estamos viviendo. La incertidumbre se cierne sobre estos chavales que se están jugando su futuro, con la que está cayendo.

Las olimpiadas también se suspenden, todo indican que se celebraran en el 2021, pero con el mismo nombre que tenían, Tokio 2020, cosa curiosa, no entiendo eso de mantener el año, si se van a celebrar en el 2021, cosas sin importancia, como si quisiéramos recordar el 2020.

Ayer me comentaban que no teníamos ningún derecho a quejarnos, si nos comparamos con las personas que están en los campos de refugiados. Que nos tenemos que sentir unos privilegiados, me refiero entre comillas a los que estamos bien y en casa. Tenemos de todo lo que necesitamos, comidas, ducha, libros, tele, Internet… entonces de que nos quejamos.

También tenemos la esperanza que esto termine y retomemos nuestra vida donde la dejamos aparcada, con todo un futuro por delante. Las personas que están en los campos de refugiados tienen lo mínimo para sobrevivir, si es que lo tienen, han dejado todo en sus países de origen, las guerras y la hambruna, intentado encontrar una oportunidad de mejorar su vida. Y nosotros los recibimos cerrando nuestras fronteras, ahora los apestados somos nosotros, que estamos contagiados y nos miran mal en otros países. O simplemente quieren vivir en paz, tener una esperanza de futuro, de poder alimentar y educar a sus hijos. Y vuelvo a hacer la pregunta: ¿Tenemos derecho a quejarnos? Sinceramente no…

Esta mañana, he tenido que ir a comprar, el supermercado era un escenario de guerra, mascarillas, guantes, desinfectantes, parecía que la peste había llegado, todos muy serios y con cara de pocos amigos, respetando las distancias, esto nos está afectando y cuanto más tiempo pase peor, lo repito que la persona que va a comprar no es tu enemigo, que no te va a contagiar, ya lo mencioné anteriormente, pero ha pasado una semana y tengo la misma sensación de vacío, de desconfianza, de sentirme mal, de no entender lo que está pasando.

Día 13: Ayer estuve viendo un vídeo de youtube de Ibon Zugasti que realiza una vídeo llamada con un psicólogo del recreativo de Huelva, Ibon es un ciclista semi profesional y youtuber, lleva unos días mal y lo llama para hablar un poco, comenta que es la primera vez que se entrevista o que visita a un psicólogo, pero que esto que está ocurriendo le está sobrepasando y es una pesadilla, que estamos muy jodidos; el psicólogo le interpela, que el miedo es normal y que debemos aceptarlo. Que se nos abre un tiempo de incertidumbre, y que esa sensación de no controlar el tiempo nos crea ansiedad.

El psicólogo le pregunta: ¿Va a costar que olvidemos? Si… pero lo superaremos y nos hará más fuertes; el problema radica en que empatizamos con el sufrimiento de los demás, esta adversidad saca lo mejor de cada persona y quedándonos en casa colaboramos en no contagiar a nadie más, es nuestra responsabilidad.

El psicólogo le da una serie de recomendaciones a seguir, las escribo.

  1. Evitar la sobre-información. No podemos estar en todo momento con noticias desagradables, debemos de desconectar e intentar estar en otras cosas.
  2. Conectar con los amigos. Llamarlos por teléfono, por whatsapp, por vídeo-llamadas, hablar de otros temas.
  3. Establecer rutinas. Organizarse durante el día y saber más o menos lo que vamos a hacer. Limpieza, deporte, preparar comida, leer…
  4. Huir de las redes sociales. Nos sobrecargan con mucha información critica, un poco está bien, pero sin pasarse. Yo soy el primero que ha tenido que bajar un poco el pistón.
  5. Regular las emociones. Esto no sé cómo se hace, me imagino que será intentarlo.
  6. Ser positivos. Optimistas y pensar que esto pasará y que mejor tiempos vendrán.
  7. Realizar actividades domésticas. Al principio las veía como una obligación, y ahora nos organizamos y todos los días limpiamos algo a fondo y lo considero importante y la verdad que me está viniendo bien.

Las he enumerado por si a alguien le pueden ir bien, yo prácticamente las sigo todas y me funcionan.

También nos dice tres consejos a seguir, primero cuando nos encontremos desganados o perezosos para hacer algo, nos sentamos enfrente de una silla vacía y le contamos como nos encontramos y porque, así nosotros mismos nos daremos cuenta que es lo que nos pasa. Segundo, planifica el día, muy interesante para tener el día ocupado, así tenemos menos tiempo para pensar. Y tercero escribir lo positivo y lo negativo del día. Lo positivo nos dará fuerza y lo negativo, nos enseñará a saber qué es lo que nos sienta mal, e intentar evitarlo.

Y por ultimo pensar en un sueño para cuando termine está pesadilla, en mi caso correr la desértica, que será por octubre. Una persona entusiasmada, es la mejor vacuna para superar esta situación.

Me ha llamado la atención, escuchando la radio que hay personas que increpan a otros desde los balcones, balconi, que les gritan que se queden en sus casas, a lo mejor es gente que tiene que ir a trabajar o van a comprar o cualquier de las otras salidas autorizadas, lo que hace el aburrimiento, vamos a mirarnos nosotros nuestro ombligo y luego criticaremos a los demás. Esto ya se está pareciendo a “la ventana indiscreta” de Hitchoock, mirar a través de las ventanas.

Nos quedan dos semanas malas, hemos pasado ya dos desde que se decretó el estado de alarma, encerrados y en teoría sin contagios por eso las dos semanas que vienen serán las peores, ya que todos los contagiados, sus enfermedades habrán dado la cara. Y a partir de ahí, empezará a bajar la curva de contagios, en Almería hay un sitio que se llama la Curva de Adra. ¡Vaya con la curva¡

Estados Unidos se ha convertido en el primer país del mundo en contagios. Trump que esto va en serio, tú que no querías escuchar y les decías a tus ciudadanos que esta guerra la ibais a ganar trabajando. Y a pesar de cómo están las cosas quiere relajar el confinamiento y reducirlo a los sitios afectados.

Seguimos sin darnos cuenta de la gravedad, sin levantar la vista y mirar de frente a los problemas, mejor meter la cabeza debajo de tierra y esperar que se solucionen solos. Que la economía es el motor del mundo, pero sin personas esto no funciona, pues si, si ahora debe de ir a relenting, no pasa nada, el mundo sigue…

Hay países que sus dirigentes que animan a la gente a salir a sus calles, sin comentarios. Un ejemplo el Presidente de México. Creo que lo hacen por ignorancia, hay que ser patético, pero si todo el mundo le dice que no lo haga, están viendo como se está propagando por otros países, por favor, hay que estar ciegos.

Esta mañana, mirando por la ventana, la nueva distracción, en una terraza de enfrente he visto a un joven tender, no me lo podía creer, estaba tendiendo dejando la ropa caer en la cuerda, así como caía así la dejaba, arrugada, torcidas, sin pinzas, me estaban dado ganas de gritarle y decirle: “¡Pero, quieres tender bien¡”.

Día 14: Dos semanas y estamos donde empezamos, sentado y escribiendo, claro está, no lo digo por la situación que ha empeorado y mucho, sin embargo, según los que saben, esto era un camino que teníamos que recorrer, la dichosa curva, que ganas tengo que empiece a bajar y siguen diciendo que esto se va a poner peor.

Que ganas tengo de escribir cosas buenas, una, Ifema, el hospital de campaña de Madrid, hecho en tiempo récord, con bomberos, UME y voluntarios, muchos voluntarios, muchas gracias por vuestro esfuerzo.

Un vaso en la cocina, se ha movido solo, estaba en la encimera, que es de granito negro y ha empezado a resbalar, se ha movido muy lentamente, casi ni se ha apreciado, unos centímetros, pero me ha dado una sensación muy extraña, cuando me quedaba mirándolo se paraba, ha sido como en la física cuántica pero al revés, la realidad no la modificaba el observador, sino cuando dejaba de mirar era cuando se movía. El encierro me está afectando.

Y con esto termino, mucha fuerza a todos, mañana más…