Meditación #1

Cuando mencionamos la palabra meditación, la gente se echa a temblar, tienen un concepto erróneo, piensan que es dejar la mente en blanco y nada más equivocado, siempre te dicen:” yo no puedo”, ¿pero si no saben lo que es?, pero ya de antemano le tienen como un miedo atávico, no les gusta enfrentarse a estar con uno mismo, a eso de no hacer nada. Nuestra mente tiene que estar siempre ocupada y haciendo cosas, si no, no se siente a gusto, es una mente práctica y la pérdida de tiempo no la entiende, cuesta, pero con la perseverancia se va consiguiendo.

Os quiero contar un poco mi experiencia con la meditación, el otro día después de una reunión con mis compañeros, nos quedamos tres charlando un poco y contando nuestros chismes, conté un poco de como empecé a practicar yoga y como llegué a él a través de la meditación, que estaba meditando y no me estaba dando cuenta.

Sí, llegue a la meditación a través de la lectura, ¿curioso no? Soy un gran lector, más bien lo era, tenía que leer de todo, tenía una curiosidad sin límites, claro, estoy hablando antes de la era de internet, me encantaba leer y me daba igual el libro, lo que me gusta es como está escrito, como se combinan las palabras y su arte reside en las palabras y menos en la historia o en los contenidos, lo que me asombra y me enamora son las letras, tienen vida y me dicen cosas, me trasmiten los sentimientos y lo que siente el autor cuando las escribió y que nos quiso decir.

La forma de redactar, como encadenan los párrafos, las ideas o diálogos, como pone los puntos y las comas, como nos quedamos sin pensamientos con esos párrafos sin final, sí, puedo decir ahora, que leo poca o nada de novela, no me atraen las historias, no me dicen nada, todas las historias ya están escritas, si me atrae su forma de escribir, bueno, voy a cambiar de tema que os quería contar un poco mi experiencia con la meditación y al final os estoy contando mi relación con las palabras.

Aunque suene raro, tienen mucho que ver, cuando me ponía a leer, era y es un momento de paz, yo con el libro y ahora con e-book, mejor libro electrónico, para leer necesito soledad y cuanto menos ruidos externos mejor, para que la mente no se disperse y esté concentrada en lo que está, que es la lectura, las letras y palabras por eso, cuando me ponía a leer el tiempo se paraba y era un momento total de abstracción con la lectura, lo de menos era la historia o lo que me estuviera contando, eran esas letras encadenadas en un fondo blanco, como una armonía o equilibrio de significados, y de momento el libro desaparecía y aparecía un mundo de palabras y de imágenes que se relacionaban y combinaban para dar luz a la imaginación y a ese mundo fantástico que no lo creaba el autor sino lo creaba yo, había momentos de lucidez y de saber que esas letras me decían cosas y estaban ahí para que yo las sintiera como mías y pudiera decir, gracias por estar tan bien escritas.

Que bonitas son las palabras, que poder tan grande tienen y no le damos la importancia que se merecen, por eso debemos de hablar con más propiedad y no decir cosas que no queremos, pero si las podemos escribir en cuentos o en parábolas para decir lo mismo pero de otra forma y ya cada cual que entienda lo que quiera, cuando escribo algo de algún tema rara vez menciono el asunto y por supuesto menos a las personas, por favor, ¿quién soy yo para eso?, pero si intento plasmarlo de alguna forma, lo escribo de forma indirecta, escribiendo como me ha afectado y que relación tengo yo con esas palabras y ese asunto en cuestión pasa a ser entendido, las palabras se expresan y me dicen.

Volviendo a la meditación, cuando leo me encuentro en un momento tal de concentración o de abstracción, que medito sin saber que medito, ahora sí lo sé, pero en mis principios no era consciente, solo me encontraba bien conmigo mismo y era ese momento de paz. Profundizando un poco en el yoga, descubrí el radja yoga o yoga mental, que es la meditación y a su vez es la concentración en algo, en algún soporte, que nuestra mente esté concentrada en eso, lo más fácil es en la respiración, pienso en como inhalo o cojo el aire y como exhalo o lo suelto, así sucesivamente hasta el infinito y mas allá, cuando la mente se nos vaya a algún pensamiento, me doy cuenta y vuelvo a la respiración, así hasta el tiempo que nos hayamos marcado; se empieza por diez minutos y vamos subiendo el tiempo hasta que nos sintamos a gusto y lo que al principio era obligación se convierte en una devoción. La postura es interesante, nos sentamos en la esterilla, con la espalda recta, los hombros relajados, en mi caso me suelo apoyar en la pared y así estoy más cómodo, también se puede meditar en una silla y en dónde uno quiera, sinceramente lo de menos creo que es la postura, pero para empezar si lo considero necesario para coger el hábito, (a pesar que dicen que el hábito no hace al monje, creo que son hábitos diferentes), sentirte cómodo y saber o relacionar la postura con la meditación. Los brazos y las manos las dejamos relajadas en el regazo o con las manos juntas en forma de rezo o en la postura que nos sentimos cómodos, nos vamos moviendo hasta que encontremos nuestra mejor la postura.

Como comprobareis la meditación, es no hacer nada, pero no es, no pensar en nada, es que seamos nosotros los que pensamos, que no sea nuestra mente la que piense por nosotros, si yo estoy concentrado en la respiración, soy yo el que dirige a la mente y no es ella la que está pensando por mí, parece más complicado de lo que es, todo es practicar y poco a poco te vas dando cuenta de lo que te estoy contando.

Existen muchas clases de meditaciones, creo que tantas como personas que mediten, con el tiempo cada cual se quedará con la que mejor nos siente o con la que nos sintamos más cómodos a la hora de hacer la meditación, yo os voy a exponer las que a mí me van bien y las que practico.

Meditación en la respiración, es la que he indicado antes y es la más fácil o por la que solemos empezar, tenemos nuestra respiración que siempre la llevamos encima y solo tenemos que estar pendiente de ella, como inhalo y exhalo el aire, lo que parece tan sencillo, no lo es, enseguida la mente empieza a pensar sin que nos demos cuenta y tenemos que estar al quite para volver otra vez a la respiración, así una y otra vez.

Meditación en un mantra; un mantra es un fonema, una palabra, un grupo de palabras, una frase a gusto del consumidor, a mí personalmente me gusta más un fonema o como muncho una palabra, el fonema más repetido por los meditadores es el sonido “OM”, el sonido primordial, lo pronunciamos alargándolo tanto en la inhalación como en la exhalación, lo dejamos que se nos agote, que vibre y así es más fácil concentrarnos en ese sonido vibratorio que sentimos por todo el cuerpo.

Meditación en el silencio, a mí me encanta y es una de los que más práctico, es cuando la mente se concentra en el silencio, el silencio tiene ruido, un ruido atronador, un murmullo en una cueva, el ruido del mar, todo es una vibración y en esa vibración hay ruido.

Meditación en las sensaciones del cuerpo, me concentro en lo que me está pasando y en lo que experimento en la meditación, en el hormigueo de las manos, en el dolor de la postura, en la sensación de frio o calor, en cómo me siento…

Meditación en mis pensamientos, yo soy el observador de mis pensamientos van pasando por mi cabeza como una película y los veo, los observo, pero no siento nada, solo son pensamientos que no me dicen nada, es complicado porque te metes dentro de ellos y cuando más quieres dejarlos más te enrollas en ellos mismos.

Meditación andando, a mí también me gusta mucho, te concentras en cada pisada, en cada sensación de tu pie en el suelo, en cómo te mueves, siempre que lo practico anteriormente ya he meditado y tengo una disposición muy grande para seguir meditando de pie. Esto es que cuanto más practicas mejor meditas.

Y podemos hablar de muchas prácticas de meditación, todas son válidas, a cada persona según nuestra forma de ser nos irá bien una o varias o ninguna, a saber, debemos de ir probando para dar como la que nos sintamos más cómodos, yo he ido cambiando y depende también de mi estado de ánimo, o la disposición con la que me siente, hay días y días, días que la mente tiene una obsesión y es mejor meditar sobre eso, intentar que la mente piense sobre lo que quiera y tú eres el observador de los pensamientos, hasta que se van diluyendo, como por arte de magia.

Os quería comentar, el poder transformativo de la meditación, que lo he experimentado yo, que no es broma. Los que me conocéis sabéis que intento ser una persona equilibrada y hacer las cosas bien.

La meditación nos cambia nuestra forma de pensar, de ver la realidad y esto nos hace cambiar nuestra forma de ser, ¿me preguntaréis en qué?, en ser mejor persona, ¿fácil no? Con eso me conformo.

Está demostrado científicamente que la meditación cambia nuestras conexiones neuronales del cerebro. Con un mes meditando ya empieza a notarse los resultados, a los tres meses para que contarte y cuando llevas años parece que no avanzas o eso es lo que crees, que te has quedado en un escalón y no ves el siguiente, pero sí, el camino sigue y hay que seguir meditando.

Os animo a que practiquéis, os sentará bien, vuestro cuerpo os lo agradecerá, vuestra mente se alegrará, haremos un mundo mejor, seremos más conscientes, seremos mejores personas, nos enrollaremos menos en los pensamientos, tendremos menos obsesiones, seremos más respetuosos, más solidarios, en definitiva, seremos más felices y haremos más feliz al mundo.

La tiranía de la mente

Cuando te quedas vacío, la vida va por otro camino, las puertas se van cerrando y cuando las miras han desaparecido, en un momento el espejismo era real y estaba a mi alcance.

Lo bueno que todos los días sale el sol, amanece y un nuevo día se nos abre delante de nosotros y te cambia la vida, todo tiene más color, va a otro ritmo, la gente va más contenta, tu miras y sientes sus rayos como te calientan, te reconfortan, te da energía, y ganas de seguir.

Como influye el tiempo en nuestro estado de ánimo, funcionamos por biorritmos, el sol, la luna, el día, la noche… nuestro cuerpo esta adaptado.

Si la vida va a un ritmo y tu a otro, no hay coherencia, estas desequilibrado, tienes que sentir la vida en tu corazón para que te marque las horas, como  dice la canción.

Pequeña reflexión de una mañana nublada y húmeda, esperando que salga el sol y nos ilumine.

Esta mañana he practicado unas asanas de Yoga y un poquito de meditación, cuanto más meditas mejor meditas, como dejes unos días por el motivo que sea,  las prisas o el tiempo, malo. El cuerpo y la mente son muy listos y quieren empezar a hacer sus cosas, las que ella quiere, las que está programada y eso de sentarse a meditar le resulta una pérdida de tiempo. La tiranía de la mente.

Parar y respirar hay tiempo para todo.

Al levantarnos o en la misma cama nuestra mente ya empieza con sus elucubraciones y a complicarte la vida, a programarte, a organizar todo lo que debes de hacer en esa mañana para ser un ciudadano ejemplar, relájate y respira, mejor te ira.

Nos hace falta empezar de cero, resetearnos ya por la mañana y a veces antes de levantarnos, para empezar con buen pie, cuando podamos practicaremos un poco de Yoga. Eso ayuda pero enseguida empiezan de nuevo las prisas. Relaja y respira.

Tanto pensar y pensar, programar y programar… para qué, tenemos que aprender a dejar de pensar, palabra y más palabras se amontonan en mi cabeza, mente ajetreada.

Escribir palabras y más palabras relaja, te liberan un poco, solo por un espacio pequeño  de tiempo enseguida vuelven los pensamientos y las palabras a mi mente. ¡¡ Bailad maltitos¡¡