La mente consciente es la que utilizamos en los quehaceres de nuestras cosas diarias, que queremos, que hacemos nosotros bajo nuestra percepción y consciencia, o nosotros pensamos que las hacemos conscientemente y en ocasiones desconectamos, y entramos en modo desconexión, por ejemplo cuando conducimos, a veces vamos con el piloto automático y cuando nos queremos dar cuenta hemos ido en modo inconsciente, nos hemos puesto a pensar en otra cosa distinta, a la propia de la conducción y no nos hemos dado ni cuenta, cuando hemos llegado y nos preguntamos: ¿Si yo no he conducido, quién lo ha hecho por nosotros? Y quién ha sido…
El yo, es ese conjunto de sensaciones que nos hacen creer o pensar, en que somos algo distinto a los demás, en una unidad individual, única y diferente, esa que formamos que tiene identidad propia, ese soy yo, lo identificamos con nosotros, nosotros somos el yo, lo que nos pasa, las cosas las sufrimos o las pensamos o las realizamos nosotros, nuestro yo. Ese conjunto de sentimientos, pensamientos que conforman una unidad que siente, un ser sintiente, distinto a todo, que es el ego, el yo.
Por otro lado esa parte consciente de nuestro yo, que nos ayuda en la realización de nuestras tareas diarios, está determinada en algo por nuestra parte inconsciente, esto quiere decir que realizamos actividades y acciones sin ser plenamente conscientes, las hacemos, y cuando vemos su resultado, pensamos, si yo no quería hacer eso y ya está hecho, a mi por lo menos me ha pasado muchas veces, pienso, no voy a decir tal palabra o frase, que creo que es la que tengo que decir, pero por no molestar prefiero callarme, y al final la suelto sin pensar, si no la iba a decir y ha salido por mis labios.
Nosotros nos creemos que somos conscientes en los actos que realizamos en nuestra vida diaria pero no es así, ya estaba determinada la acción, ya estaba valorada, determinada y ejecutada en nuestra mente inconsciente, que ha ordenado a la consciente el modo de actuar.
Nuestra parte inconsciente es continua, qué quiere esto decir, que es un no parar, siempre esta rumiando, es un ir y venir de pensamientos, está siempre pensando y cavilando mientras que nuestra parte consciente es intermitente se desconecta y entramos en un modo latente y gracias. No sé cuál de las dos es más obsesiva, dándole una importancia desmesurada a simples problemas. Me hizo gracia cuando leí, y se me quedo grabado, cuando empezamos a utilizar más la parte consciente, fue cuando aprendimos a usar la voluntad, tener voluntad. La voluntad es un invento de la parte consciente, anteriormente el hombre primitivo funcionaba a base de instinto, más como un animal racional, pero animal, que no hemos dejado de serlo, la voluntad doblega al instinto y a la parte inconsciente.
El inconsciente es irracional, no obedece, lo podemos reconducir a través del consciente, de nuestra voluntad, por eso a veces no entendemos nuestra parte inconsciente, nos decimos como puedo pensar yo esas cosas, no debo de estar bien, me estoy volviendo loco. A veces no entendemos a nuestra parte inconsciente.
El inconsciente lo impregna todo, es como un sustrato donde está depositada la parte consciente y donde el consciente absorbe sus ideas, hay un flujo continuo de información, lo que no puedo determinar es cuál de las dos ordena, cuál de las dos se impone, en mi percepción creo que la mayoría de veces se impone la parte inconsciente, solo es un suponer. Hablo de mi propia experiencia, de lo que observo en mi mente, en mi cabeza, sin poder saber…
Hay una simbiosis entre la parte consciente e inconsciente pero opino que la parte inconsciente determinan mucho más los actos y cosas que realizamos en nuestro quehacer diario, es la parte inconsciente las que nos manda realizar cosas a la parte consciente sin darnos cuenta.
El ego, el yo, lo que representamos nosotros como entidad, como sujetos se entiende como un algo individual a otras partes del conjunto de personas, del todo, tenemos identidad propia, nosotros tomamos conciencia de nuestro de ser, de un individuo propio y diferenciado de los demás, cuando hablo, hablo yo, cuando sufro, sufro yo, y cuando soy feliz, soy feliz yo, y los demás cada individuo forma su propio yo, con su propia personalidad diferenciada. Lo repito y me sigo asombrando, como podemos tener una consciencia de lo que pasa, a nuestro alrededor, pero siempre bajo nuestro ser, tener empatía o ponernos en lugar de otros nos hacer sentir por otros, sufrir por otros, ser felices por otros, que en definitiva son percepciones, de asumir otros yos. Somos muchos yos, aunque nos esforzarnos por ser uno, y cuantos más seamos más vidas tendremos, preocuparnos por los demás es vivir por otros.
