Un Secuestro 6ª parte

Ya todos juntitos, Funcionarios e Internos secuestradores, ahora tocaba limar asperezas y enfrentamientos que habíamos tenido anteriormente  con ellos. La cosa no pintaba bien, al principio todo eso había pasado a un segundo plano porque su objetivo era fugarse a través de un secuestro, cuando esto fracasa nos vemos envueltos en un secuestro con trece horas por delante que da tiempo para muchas cosas.

Cuando estamos  los Funcionarios sin internos nos damos cuenta que tenemos llaves de otros departamentos e intentamos deshacernos de ellas, pensamos que  si tenían más llaves podían entrar en otros  módulos e intentar amotinarlos o eso creíamos, creo que no era real por lo complicado que suponía. La prisión ya estaba totalmente alertada y todos los módulos bajo control, la única forma que se nos ocurre en ese momento y no muy lucida es tirarlas por el water,  pensábamos,  y si no se cuelan y luego salen a la superficie del agua y si  se enteran, no teníamos muy claro nuestros pensamientos, razonábamos muy condicionados por el miedo, bueno al final este tema se salda bien, tirándolas,  efectivamente si se colaron y no paso nada porque nadie se entero. Pero para nosotros se nos hacia un todo, no queríamos hacer nada que pusiera en peligro la integridad de ninguno de los Funcionarios, ni enfadarlos lo mas mínimo.

Durante el tiempo de secuestro hay muchos momentos tensos, solo voy a narrar alguno significativo que se me han quedado grabado como el fuego en la piel. Uno de los muy tensos, el Gran Malo-Psicópata llama a parte a un Funcionario con el que había tenido algún problemilla, lo pongo así por no  poner problemon, y allí delante de todos nos dice: “ El poder puede cambiar rápido de manos y cuando se tiene hay que saber como utilizarlo” o algo parecido o venia a decir algo así, nos deja a todos helados y con la boca abierta, que un Psicopatón, nos quiera dar clases de filosofía, como qué no, su pequeña reflexión nos deja a cuadros y todos tememos por nuestro compañero.

Solo puedo decir que el tiempo que tarde es poco y no parece que venga muy mal, este tema lo dejo así…

Como ya comente en el capitulo anterior, ellos querían negociar su entrega y nuestra liberación y entre medio salir lo mejor posible de esa gran locura que habían creado; de esa manera empiezan a elaborar una serie de puntos, que creo que  los tenían medio listos con anterioridad,  como son: Primero: Efectuar un comunicado en medios de comunicación y a ser posible en RNE y en directo, para que todo el mundo supiera lo que pasaba en las  Prisiones de España. Segundo: Que ese mismo día o como mucho al día siguiente se fueran de conducción para otra prisión, no querían quedarse aquí por nada del mundo. Ya tenían la experiencia de otros motines, lo que suele pasar y parece que eso no les hacia mucha gracia. Tercero: Que por estos hechos no se les iniciara una causa penal, no una si no una por cada uno de los Funcionarios secuestrados. Cuarto: Que fuéramos nosotros mismos lo que les chapáramos, encerrarlos en aislamiento, que no intervinieran ni otros Funcionarios, ni Guardias Civiles, ni nadie que no fuéramos los Funcionarios secuestrados. El tema estaba claro, nosotros ya teníamos un poco del síndrome de Estocolmo y habíamos empatizado con ellos, a pesar de todo, de pasarlo mal, las cosas siempre pueden ir a peor. Quinto y último que me acuerde, querían algún tipo garantía que no se les iba a someter a ningún maltrato físico. Se les tenía muchas ganas…

Ahora toca, como se llevaron las negociaciones y con quién, en primer lugar salir a negociar no era tarea fácil, tenían que ir por un pasillo de unos cincuenta metros y había que hacer dos quiebros, donde se perdía la visión y ellos lo que no querían es verse sorprendidos y que no se enteraran si apresaban a alguno de ellos, esto  es para mis compañeros para que se  enteren, nosotros estábamos en el Modulo 9 y las negociaciones se realizaron en la reja del cuadrilátero de la zona de Tratamiento.

Salimos un Interno con un Funcionario con su respectivo pincho al cuello y se iban colocando estratégicamente para que siempre se pudieran ver y así tener constancia que todo salía como ellos habían planeado, teníamos que salir como cuatro o cinco grupos, más los negociadores.

En mi caso iba con el Interno-Listo de grupo o por lo menos él que tenia claro todo desde el principio, nos quedamos en medio, no fuimos directamente a negociar, pero las condiciones las había impuesto él, había sido el artífice de todo y así me lo fue narrado y explicando. El resto de Funcionarios e internos que salieron a negociar siempre iban con pinchos en el cuello, en  mi caso este interno me dijo: “Don Fulanito, yo no llevo ningún pincho, si quieres salir corriendo puede hacerlo, no le voy a detener, pero que sepa que el resto de los Funcionarios están el  modulo, depende de ti” por supuesto ni me plantee en ningún momento salir corriendo y dejar al resto de mis compañeros a su suerte.

Otro detalle son los espejos que llevaban, espejos pequeños, que de hecho están prohibidos, mejor dicho trozos de espejos pequeños, lo sacaban para mirar no se fiaban que si se asomaban les pudieran estar esperando y capturarlos, su miedo era siempre que intervinieran los grupos especiales de la Guardia Civil, tenían pánico a que el secuestro se resolviera con una intervención policial.

Los negociadores por parte de la Administración, estaban que recuerde: el Gobernador Civil, el Director, el Juez de Vigilancia Penitenciaria de Málaga, el Juez de Guardia y alguna alto cargo de la Dirección General nuestra que no recuerdo quién era, si era el Director General o algo parecido.

Las negociaciones duraron mucho tiempo, se daba un paso adelante y dos para atrás, los presos tenían claro que querrían jugar su partida y querían ganarla, habían perdido la primera mano que era la más importante y ahora tocaba la segunda solo para salvar el tipo, que no era poco.

Para los que estamos dentro, como se desenvolviesen las negociaciones  nos daba absolutamente igual, lo único que queríamos era que no se eternizara más y salir de una vez, pero como ya contaré en el capitulo siguiente, no fue nada fácil y hubo sus tiras y afloja. Nadie quería  dar su brazo a torcer, lo presos nos tenían a nosotros y la administración no se podía  dejar avasallar por unos desalmados y unos por otros la casa sin barrer y así se va alargando y alargando sin llegar  a ningún puerto.

Y con esto lo dejo y el siguiente más y mejor.

 

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.