Un secuestro 5ª parte

Habrá muchos detalles y hechos de lo contado que no se ajusten realmente a lo sucedido, la imaginación y el tiempo trascurrido también hacen de lo suyo, lo que si intento narrar es como me sentí o como eran mis sentimientos en esos momento. Creo que el paso del tiempo los ha condicionado, anteriormente a esta entrada pare un poco, estaba cansado de cárcel y decidí escribir un poco sobre la realidad, esa que a veces es esquiva y otras nos persigue y me di cuenta que la realidad la hacemos nosotros, de contar y contar cosas, hasta nos las llegamos a creer e incluso la podemos cambiar y hacerla nuestra, por eso no estoy totalmente seguro de lo que paso.

A veces veo lo sucedido en el pasado, muy pasado con una claridad tremenda, mas real que la vida, como si las estuviera viviendo ahora mismo y otras veces esa verdad, de esa misma verdad no estoy tan seguro, lo que si puedo decir que intento ceñirme lo posible a esa realidad de mi mismo, a mi realidad, esa de hace treinta años, mezclada con mi realidad de ahora, como lo interpretaría ahora, puedo decir casi seguro que es una mezcla de ambas y que ni la de antes, ni la de ahora son reales.

Si treinta años no es nada, casi nada, y de momento estoy contando de memoria, cuando termine, si es que termino, quería deciros que tengo escrito todo el secuestro en una noche de trabajo contada a los tres o cuatro meses posteriores, también tengo los partes de hechos y encima a los dos días en la sede del CSIF nos entrevistaron y creo que tengo los periódicos, en fin que tengo para comparar. Cuando termine de mis recuerdos, lo contrastare con lo de ese momento que creo que será más fiable, sinceramente no lo sé y veremos, espero no haberme salido mucho del guión.

Seguimos, lo que era un plan de fuga se transforma en un secuestro de Funcionarios, ahora ya sabemos que la fuga ha fracasado, han sido descubiertos y todo su gozo en un pozo. Como explico en el capitulo anterior, cuando regresan del Modulo de Ingresos, por esas cosas del azar se cruzan con el Director e intentan secuestrarlo, este logra escapar y se refugian de nuevo en Régimen Especial. De esos momentos exactamente no me acuerdo, no logro recordar como me entero que la fuga ha fracasado. Lo que si recuerdo y ya lo dije, que el interno cabecilla-listo al principio de la fuga me dice: “Don Fulanito, con Ustedes no va nada solo nos queremos fugarnos, si hacen lo que les decimos no les pasara nada” Esa premisa ya se había cumplido, se había agotado, ya no se podían fugar, ahora pasa a ser un verdadero secuestro y nosotros sus rehenes, su moneda de cambio para salir airosos de la situación.

¿Cómo se ponen en contacto con mi Modulo por teléfono para comunicar que ya no se pueden fugar? Lo hacían a través de nuestros teléfonos pero no recuerdo ese momento en concreto, solo puedo decir que se pasa de una situación a otra sin un hecho relevante que lo condicione, mientras tanto estamos esperando que tengan intervenido o retenido o no sé qué, que se hayan hecho fuertes en Ingresos, que se hayan apoderado de él, porque los Internos de mi Módulo se tenían que ir para allá para fugarse, complicado. Pero así lo tenían planeado.

Un paso mas, ya saben los internos de mi modulo que no hay fuga y ahora, los internos y Funcionarios secuestrados de Régimen Especial, piensan que lo mejor es hacerse fuertes en el Modulo donde estamos nosotros, se vienen hacia mi Módulo por un pasillo de doscientos metros o algo más, lleno de departamentos y Funcionarios, traen a los Funcionarios secuestrados agarrados del cuello con los pillos, (objeto punzante afilado), en el cuello y se trasladan. Cuando llegan, nos juntamos todos, nos meten en el despacho médico y en la sala de espera. Allí todos juntitos contando nuestras avatares y narrando nuestros miedos.

En ese trayecto pasan cosas que no las voy a contar por intervenir otras personas, paso página, me vuelvo a centrar en el Modulo donde yo estoy, ahora ya todos los Funcionarios y presos juntos. Los primeros momentos fueron de incertidumbre, de no saber como se iban a desenvolver los acontecimientos siguientes.

En dónde nos encontrábamos había dos Módulos contiguos y pegados, nosotros estábamos en uno, controlado por los Presos secuestradores y el resto de los presos sobre treinta estaban sueltos, a su bola por allí deambulando por el patio y la cosa se podía salir de madre, siempre hay rencillas entre ellos y ajustes de cuentas que en la prisión casi siempre terminan mal.

Ante esta situación en conversaciones con los cabecillas de la insurrección y a propuesta de mi compañero se les comenta que para que la cosa no vaya a mayores seria conveniente “chapar” encerrar al resto de los internos en sus celdas y así evitamos que pueda haber problemas entre ellos más graves, que compliquen más la situación, a parte por supuesto de lo ya existentes, que no eran pocos, al no estar los Funcionarios se podía convertir en una selva.

Ellos lo entienden perfectamente y son ellos mismos lo que los chapan, encierran en sus celdas, esto sucede sin rechistar, era pánico lo que les tenían a estos presos, mucho más que a nosotros, eso no cabe duda.

Lo que pretendían ahora era una salida airosa de una situación complicada, empezaron a redactar una serie de condiciones para nuestra liberación y su entrega.

Querían reclamar una serie de puntos revindicando las malas condiciones en la que los teníamos sometidos en la prisión y así como la forma que se les trataría en los momentos posteriores al secuestro.

Esto lo dejaré ya para el capitulo siguiente para no alargarme y si decir que tengo idea de terminar esto en dos capítulos más uno de las negociaciones y otro del desenlace. A pesar que como escribo sobre la marcha, es una verdad que ahora no sé, pero si es mi idea de este momento.

Como he comentado al principio cuando termine si quiero comparar y contrastar lo escrito de ahora con lo escrito de hace treinta años, pero quiero dejar el tiempo necesario para que mis ideas se asienten y tenga otra perspectiva. Bueno conforme lo vaya pensando, lo iré haciendo.

Con esto os dejo… hasta el capitulo siguiente.

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

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