Un secuestro. 2ª Parte

Por todas vuestras opiniones, comentarios, por vuestras ganas de saber como continua y  a  mi pesar, como ya comente en el otro post, creía que  no era el momento de seguir, mis dos intentonas, mis olvidos sin saber ese porqué y ahora en cambio de nuevo me he sentido con fuerzas de continuar contando, desconozco hasta donde me llevarán mis recuerdos e imaginación, creo que habéis sido vosotros lo que habéis obrado la resurrección de lo que estaba en mi mente, gracias. Lo que narré fue el primer minuto de trece horras de secuestro y en todo  ese tiempo da para mucho, voy a continuar. De todas las maneras para no hacerme muy pesado, lo iré relatando por partes:

 

Primero, voy a situar un poco mejor los acontecimientos, como sabéis la mayoría esto ocurre en una Prisión del Sur, llevaba abierta sobre dos años, era una olla express a toda presión, el caldo de cultivo con todos sus ingredientes, internos con  un perfil muy conflictivo, Funcionarios sin mucha experiencia. En esa Prisión había como quince departamento y teníamos varios  de primer grado en diferentes fases, en concreto tres quien no lo sepa es lo mejor de lo mejor en niños  malos y cuanto menor es la fase un mayor grado de aislamiento y mediadas de seguridad.

 En el momento de los hechos, me encontraba solo con otro compañero, normalmente estábamos tres pero ese día en concreto fue raro, en el exterior había una concentración de Funcionarios reclamando mejoras laborales y pasta, qué es la madre de todos los problemas, o quiero recordar mejor que era  un encierro en el despacho del Director. Una cosa u otra, parecidas y aunque el hecho en principio no tiene importancia, si la tuvo.

En estos Departamentos, normalmente hay siempre una zona de seguridad, donde los internos no pueden acceder, se considera solo zona exclusiva de Funcionarios, cuando pasó esto en mi Módulo no la había, posteriormente ya siempre la hubo.

 Los hechos sucedieron sobre las 12,30 horas en el reparto posterior a la comida, estos internos al ser primeros grados comían en sus celdas y por aquel entonces el agua de esa ciudad no se podía beber bajo pena de lavativa o purga intestinal, nos mandaban unas garrafas quiero recordar de veinticinco litros, las cuales nos las rellenaban por las mañanas y cuando subían a sus celdas llenaban sus botellas. Mi compañero en la planta de abajo, terminado el reparto de comida y yo en la primera planta, que es planta de celdas, para encerrar a los malos.

Quiero puntualizar que en el Departamento que me encontraban el régimen de vida de los internos  era intermedio, dentro de la Prisión había otro departamento de Régimen Especial con unas medidas de seguridad mayores, cuando toque hablar de ese ya os contaré, porque en un momento se unen nuestras historias, pero lo dejare para más adelante según continué con esto.

Cuando me encontraba en la primera planta, yo solito con esos cafres, me dice uno que como ya mencione me llevaba bien con él, esto pasa hasta en la mejores familias y la cárcel es un entorno más de la vida, con la singularidad que allí todos o casi todos han hecho algo malo y están allí para redimir sus penas y pagarle a la sociedad sus culpas. Este interno me llama como aparte,  y me dice como al oído, en secreto: “Don Fulanito, por favor me da las llaves que esto es un secuestro y con Usted no va nada”. Joder me lo dice así de golpe, no me enseña ningún pincho (Objeto punzante afilado que hace mucho daño) y me quedo pensando a este se le ha ido la olla, ¿Qué me querrá decir?, lo digo y lo repetiré, habíamos estado hablando de secuestros hasta la saciedad, y me estaba pasando y no me lo podía ni imaginar. Realmente cuando me miraron a la cara o vieron mi reacción de no hacer nada, pensarían: “A este que le pasa que ni se mueve”. No estoy seguro al cien por cien, pero quiero recordar que le dije: “Qué tonterías dices” y le deje con la palabra en la boca, pero mi valentía no era real, era involuntaria y en el momento que me iba a girar, fue cuando otro interno me agarro del cuello y me tiro al suelo.

Si recuerdo perfectamente como en el suelo me intentaba zafar de encima al  animal que me había tirado, me di cuenta que de un tirón me arrebataban las llaves y yo seguía peleando o empujando a ese elemento, cuando otro interno me coge por las espaldas y yo pataleando y pegando aspavientos con las manos, me lleva como aparte y me dice:”Tranquilícese que no tienen nadie huevos a ponerle una mano en cima” Este interno en cuestión era un tipo de casi dos metros, obeso, con barba, asmático, le costaba respirar y daba como miedo y era autentico psicópata de libro, para rematar la jugada diré que mato a la hija de un amigo suyo de fechorías por un ajustes de cuentas, eso para que os hagáis una idea de su catadura moral. Pues nada, yo con él, nunca había hablado, los comentarios normales del curro y siempre con respeto y punto. Pero por mi forma de comportarme o vete a saber me tenía por un buen tío, o por lo que él entendiera. Como yo soy, siempre procuro ser lo más justo posible, con los malos, con los buenos y con los regulares, mantener las distancias y ser según se comporten.

Me echa el brazo por encima y me dice: “Vengase conmigo que está Usted muy nervioso” Joder, como quiere que esté, haciendo palmas, que me han secuestrado unos psicópatas, claro para él, la cosa era normal, pero para mi,  había perdido todo el control de la situación, me había desbordado por todos los sitios.

Me llevan a una celda y se mete conmigo el Gigantón-Psicópata y me dice: “No vaya a gritar, ni a hacer nada y no le pasara nada, todo depende de Usted” Hasta ahí, a pesar de todo lo que estaba pasando siempre me seguían tratando de Usted y con bastante respeto. En ese momento y lugar, se ve que desconecto mentalmente y no puedo decir cuanto tiempo estuve en la celda, tampoco recuerdo si hable o no más con mi guardián, lo que recuerdo es que me quede en blanco, no se si como una respuesta de huida o de querer convencerme que esto no me esta pasando o no sé realmente, pero os puedo asegurar que miedo lo que es miedo, no recuerdo haber sentido, solo una especie de incertidumbre o  sensación de vivir la vida de otro. De estar en un sitio que no me correspondía, que esa historia no iba conmigo, que a mi no me podía estar pasando, la verdad que no se en que momento la realidad me aplasto, solo sé que mi Gigante me dice:”Venga conmigo que su compañero se esta poniendo nervioso” y hasta aquí puedo leer.

 

Por hoy lo dejare así, en estos días iré refrescando mi mente y recuerdos, he intentare reflejar mis sensaciones y estado de animo de esos hechos que creía olvidados y resultan que están muy frescos y grabados muy profundo en mi inconsciente y que cuanto más me acerco ellos más los veo como una película y voy recordando pequeños detalles con una intensidad tal que parecen que fueron ayer que pensaban que no estaban y si están, qué complicada es la memoria y que selectiva es a la vez. Algunos de vosotros me habéis recordado cosas de ese día, anteriores  y posteriores y eso también me sirve para afianzar un poco esos recuerdos.

 

 

 

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

2 comentarios en “Un secuestro. 2ª Parte”

  1. Que fuerte… Y nos lo vuelves a dejar en lo más interesante!!… Te voy a decir una cosa muy curiosa… Yo tuve una experiencia parecida en el sentido de que se supone que debe sentir el máximo terror… Y siempre digo que la viví “desde fuera”, me oía a mí misma y me veía a mí misma desde fuera, pero no tenía miedo incomprensiblemente….. Así que leyendo tu post se me ocurre que puede ser una reacción ” típica de situaciones extremas”…, no había conocido hasta ahora a nadie que hubiera sentido lo mismo, lo achaqué a que no estoy muy bien de la olla… Qué interesante.. Estoy deseando leer la próxima entrega.. Abrazo..

Los comentarios están cerrados.