Un secuestro 3ª Parte

Lo que estoy relatando son mis propias vivencias, mis experiencias no quiero mencionar a nadie ni por sus nombres, ni apodos o alguna forma de relacionarlos.

En estos hechos  intervienen muchos Funcionarios y Presos, (Internos en mi argot), solo voy  a contar mi historia y lo que se va cruzando por mi camino en esta película.

Cada persona interiorizamos, sentimos y vivimos estos momentos de una forma distinta. Sé que hubo compañeros que lo pasaron mal, y aunque en ocasiones lo cuento en tono irónico, de broma no tenia nada, era serio muy serio.

En otros secuestros similares dónde habían intervenido estos mismos internos, había habido muertos y eran gente que no estaban de broma, se estaban jugando su vida y nosotros éramos su moneda de cambio, su salvavidas.

Como ya dije, este secuestro sucede en dos departamentos a la vez. Yo me encontraba en el Módulo, vamos a llamarle “X” y otro en la otra punta del Talego, Régimen Especial y estas dos historias en un momento se unen hasta el final, para que lo  tengáis presente y os situéis en la historia.

 

Sigo con lo mío, me encontraba en la celda con mi Vigilante y me dice: “Venga conmigo que su compañero se esta poniendo muy nervioso” ¡Como estamos con lo nervios¡ En ese momento conecto con la realidad y mi mente empieza a funcionar, pero no me sitúo, no pienso, solo actúo me voy con ese sujeto y con él otro que yo tenía una cierta ascendencia, empiezo a bajar por escalera para ir a la planta baja, no siendo consciente de nada solo me dejo llevar por las circunstancias y por lo que me dicen.

Voy a relatar como me gane la confianza de ese interno y de  los otros tres elementos, a estos los trasladan a nuestra queridísima prisión y los meten en un modulo nuevo de cincuenta celdas, a cuatro internos  que venían de protagonizar otros secuestros y fugas y ahí me tienes a mi como responsable y la mayoría del tiempo solo con ellos. Lo que pasa que el roce hace el cariño, ellos presos bragados con un historial penitenciario y penal de película, secuestros, motines, fugas, muertes… y yo un pipiolo en estos menesteres, y de hablar y de hablar, pero eso si, siempre guardando las distancias porque  he sido muy riguroso y cada uno en su sitio, yo Funcionario y ellos Internos.

Me llevaba muy bien con dos de ellos, con otro nada y con el cuarto fatal, un chulo. Con los dos que me llevaba bien, uno era uno de los protagonista de la historia, bueno todos intervinieron, pero algunos tuvieron un papel mas relevante, con ese en cuestión era el coco, el cerebro de la operación, la mente pensante en la sombra, el qué llevaba todo el peso y los demás era sus ejecutores. Personalmente  creo y sin equivocarme que es el preso mas inteligente, calculador y con sangre fría que he conocido, y he conocido muchos, muchos primeros grados y muchas historias. Echamos muchas charlas y ratos, con él y con el otro también que era más joven y más como yo, de vivir la vida, de sus fiestas locas y lo que pasa es lo que tiene que pasar, que se fue liando y liando la cosa y allí termino.

Con el primero tuve la suerte de tenerlo siempre a mi lado en el secuestro, de conversar mucho con él. Voy a confesar algo que me dijo, el muchacho ya está muerto, murió por sobredosis, no soy yo de contar confidencias si no sirven para algo, pero ya se puede decir: “Yo dispare a un Policía Nacional en la Prisión de… y lo mate” me confeso amargamente que era su vida o la suya que le dijo que tirara el arma y no le hizo caso, se hizo el valiente y no tuvo opción. No voy a valorar a un asesino y a un pobre Policía que encima estaba haciendo su trabajo, el tema esta claro. Lo que si es cierto que tanto en el secuestro como el tiempo que compartí con él me contó un montón de cosas  de su vida y a veces la vida es complicada, yo en muchas ocasiones les digo: “yo podía estar ahí dónde tu estás y tu dónde yo”; por eso siempre  he tratado  a todos como si fuera yo, él que estuviera preso y como me gustarían que me tratasen. Que realidad más grande, en que posiciones nos coloca la vida a veces, que sin razón, como digo muchas veces; “La realidad supera la ficción”.

Voy a continuar, cuando me dirigía a la planta baja escoltado por dos internos a ver que le estaba pasando a mi compañero, era la inercia la que me llevaba, era una marioneta del destino o bueno mejor a meced de mis captores. De pronto ya en la planta baja, en la oficina de Funcionarios, veo  a mi compañero ofuscado en una pelea desigual con dos internos, me abalanzo sobre él, le cojo por la espalda y me lo llevo al lado, le intento explicar que es un secuestro, que de momento lo que quieren es fugarse y que  con nosotros no va la historia, que tenemos que hacer lo que nos digan por la cuenta que nos tiene, está muy agitado, lo cojo fuerte y le vuelvo a decir que se tranquilice, que a mi me ha pasado lo mismo pero que tenemos que ser fuertes y aguantar el tirón, estas no son palabras textuales, no me acuerdo exactamente pero si recuerdo su estado alterado y no entraba en razón, al poco ya se le va pasando y empieza a comprender lo complicado de la situación.

Lo que le paso a él, es lo mismo que me paso a mi, una situación que no comprendes, que la hablas y comentas, pero es como todo al revés, nosotros somos los que mandamos y decimos lo que tienen que hacer  y ahora cambia la situación eran ellos los que tenían el control y los que nos mandaban a nosotros, desde fuera quizás se vea de otra forma, pero en mi curro, es complicado de asimilar y así de golpe menos todavía.

A mi compañero de fatigas, quiero dedicarle unas palabras de agradecimiento por los sucesos posteriores, era y me imagino que es, si ya no está jubilado o poco le queda uno de los mejores profesionales que he tenido el gusto de trabajar, por su profesionalidad, por su saber estar en las condiciones mas duras que me he enfrentado en mi trabajo, por su dominio de la situación, por su ascendencia a algunos internos y sobre todo con un cafre, que no tiene nombre, un autentico psicópata, malo, malo como los hermanos mala sombra, pero encima sin gracia.

 

Esta parte está tocando a su fin, ya seguiré narrado el porqué digo estas cosas de mi compañero, que para mi tiene  gran parte de la culpa, que esta historia terminará bien, dentro de lo que se puede llamar bien.

 

 

 

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.

6 comentarios en “Un secuestro 3ª Parte”

  1. Me encanta esa parte humana en medio del caos. Ponerte en el lugar del otro. Lo que le dices al preso hace reflexionar. Creo que todos somos capaces de cualquier cosa. Leí hace poco algo relacionado con esto, hablaba sobre las infancias de asesinos o dictadores crueles, decía que ningún ser humano es capaz de generar horror si antes no se lo han enseñado. Hay vidas muy duras. Aunque los juicios salen automáticamente está bien pensar dónde estaríamos si nuestra vida hubiera sido diferente.

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