La muerte nos pilla de sorpresa no la esperamos, se presenta sin llamar, sin anunciarse. Es mejor susto…Vivimos de espaladas a la muerte. La vida y la muerte forman parte de la misma moneda, pero no queremos mirar a la parte de la muerte, nos da miedo, es algo superior a lo humano, es terminar una existencia que nos resistimos a abandonar. La vida nos tiene atado a este mundo terrenal y cuando llega de golpe a alguien que está lleno de vida, que no está enfermo, que es deportista y lleva una buena vida , nos sorprende, no lo asimilamos, eso ha pasado con un compañero y amigo llamado Ginés, que la muerte le ha sorprendido. Le ha dado un susto de muerte, ha sido un golpe muy duro para todos y especial para su familia, yo como amigo, me ha impresionado, he estado pensado mucho en este hecho tan luctuoso, pasas de estar vivo a estar muerto y se acabo, así sin más, me imagino que al que le pasa no se entera y si se entera es como un sueño, no sabes si estás vivo, muerto o soñando.
Algunas personas que han tenido una experiencia de vivir después de estar clínicamente muerto, han observado su entorno y a ellos mismo desde arriba, como si el tema no fuera con ellos, no sabían lo que pasaba y, han podido contar las conversaciones de los médicos, cuando ellos se encontraban muertos. Cuando han vuelto a la vida otros han contado, el túnel oscuro y la luz al final, encontrarse con seres queridos fallecidos, todos muy contentos, estos seres o alguien divino les ha dicho que tienen que volver que su vida en la tierra no había terminado, a su pesar, pues allí se está en la gloria, han tenido que volver al sufrimiento de la tierra.
La muerte es el misterio más grande que existe en nuestra existencia, nadie ha vuelto para contarlo, ahí reside su misterio, que lo que nos cuentas son conjeturas, que nos imaginamos los que pasa, que todo se acaba y ya está a empezar en otro sitio, con otro careto. Las religiones han intentado explicar la muerte como un hecho liberador, como subir al cielo y cesar del sufrimiento, mirado así, tiene buena pinta por lo menos dejamos de preocuparnos por algo que ya no tiene sentido, quizás por eso tiene algo de esperanzador y de aterrador a la vez, por si hay un mundo mejor, por lo menos será diferente a este y si no hay nada se acabo y ya está, para que preocuparnos.
Cuando pasaba por la Enfermería y estaba Ginés siempre me acercaba a saludarlo y echábamos algunas parrafadas, sobre todo de deporte y siempre con su buen talante, una vez que iba con prisas, no le dije nada y me lo recrimino, y ya siempre con prisas o sin ellas me paraba a decirle algo. Te echaré de menos.

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