Un caradura

Desayunando, todo me pasa desayunando, es cuando más cerca estoy de la gente, de la gente que no conozco, que nos une algo, el estar en mesas cercanas y puedo escuchar las conversaciones, sin querer queriendo.

 Estaba en todo lo mío, comiendo mi tostada una especial, de esas con muchas cosas y viene un individuo en apariencia normal, vestido normal, de estatura normal, con media barba normal, nada que me llamara la atención, y me dice: que ellos hacen una revista en contra de la inflación que es el impuesto de los pobres, y en contra de los bancos y las eléctricas que son los que nos han llevado a esta escalada de precios, como me imaginaba un poco de que iba, le he dicho que estoy desayunando, que no me interesa.

Entonces se ha pasado a la mesa de al lado, un matrimonio mayor, y  ha empezado con la misma canción, de la inflación, de los bancos y de todos los malos malísimos del mundo, ni corto ni perezoso  le ha dicho que se queden con la revista, y que le den la voluntad, que son 4€, que es lo que cuesta hacerla, toma ya, pero que morro, como se puede tener tanta cara. Mis vecinos, se han librado bien, el hombre le ha dicho que ya no ve, y que para que la quiere. La mujer le ha contestado que ella trae el dinero justo para desayunar, el hombre impostado ha seguido un poco con su retahíla de salvador del mundo y luego se ha despedido muy cordialmente.

Por favor, como se puede tener la cara tan dura, querer engañar así a la gente, con la revista, aprovechándose del cabreo que tiene la peña  por esa subida de precios, está todo por las nubes, y a quién le van a echar la culpa, a los bancos y a las eléctricas.

Para ser una persona así hay valer, no tienes que tener vergüenza, mejor tienes que ser un sinvergüenza, ni escrúpulos, me he quedado de piedra, hay gente para todo. En la televisión han empezado a decir que están incrementando las estafas, otra vez en las casas haciéndose pasar por toda clase de tipos que hacen revisiones, o te venden seguros, enciclopedias, colchones y todo lo que se puede vender o engañar, y claro todo es un chollo, y hay que aprovechar esa oportunidad, por que cuando luego lo quieras comprar valdrá más. Nos lo creemos todo, como está rebajado y es una oportunidad de oro, que nos haga o no falta es lo de menos, lo importante es esa súper rebaja.

También, este tipo de fraudes va dirigido en gran medida a las personas mayores, que por la edad tienen menos recursos para entender, y por cortesía les escuchan y el engaño empieza a fraguarse, y así termina la historia, que te venden una enciclopedia y re regalan una televisión. Claro, que la enciclopedia, no la voy a leer, no me hace falta, ya sé todo lo que pone, me la llevo estudiando desde que era pequeño y ahora de mayor no voy a perder el tiempo con esa cosas, que si hay alguna palabra o algo que no entienda, lo miro en el móvil, que es un buen invento, así practico, para que no se me olvide lo poco que he aprendido de las nuevas tecnologías.

Cuando ya tenía la entrada lista y programada para publicarla, un buen amigo Paco G. me manda una foto por whatsapp, la pongo a continuación:

Alguien deja una silla de ruedas semi nueva tirada en una carretera poco transitada, algo insólito, parece de esas que deja la seguridad social a las personas que las necesitan, es un despropósito, quién la deja así, será porque no la necesita. En ese caso por qué las piden, que egoísmo, que sinvergüenzas. Mi amigo me dijo: «Seguro que son los que ponen pengas a la asistencia sanitaria» y también que: «son nada empáticos». Tenerla tú y no necesitarla es no tenerla quien la necesita. Estos son también unos caraduras. Querer aprovecharse de un sistema que no tiene los recursos ilimitados. Por favor, si no la necesitas la devuelves, vamos a poner todos un poco de nuestra parte para que esto funcione mejor, cuesta poco y nos hace sentirnos bien, hoy por ti y mañana por mí.

Un poquito de por favor…