El poder del mito. Joseph Campbell. 3ª Parte.

Seguimos:

“En cuanto hay tiempo hay sufrimiento, no puedes tener un futuro si no tienes un pasado. La vida es dolor, es sufrimiento, la vida es horror, pero por Dios, estás vivo.”

Entender la vida en toda su extensión, es toda su grandiosidad, entender que el sufrimiento y el dolor es vida, todas esas desgracias que pasan y no entendemos o no podemos comprender, pero mientras haya vida estás vivo. La vida es tiempo sin tiempo no hay nada, las cosas pasan por el tiempo.

“¿Alguna vez, cuando sigues el camino de tu corazón, tienes la sensación, como la tengo yo por momentos, de que te ayudan  unas manos invisibles?

-Siempre y es milagroso. Yo tengo una superstición que ha crecido en mí como resultado  de la acción constante de los mansos invisibles: que si sigues el camino de tu corazón te colocas en una especie  de sendero que ha estado allí todo el tiempo esperándote, y que la vida que estás viviendo es la que quieres vivir.

Cuando puedes ver eso, empiezas a  encontrar gente que está en el camino de tu corazón, y que te abre las puertas. Yo digo: Persigue tu felicidad y no tengas miedo, y las puertas se abrirán donde menos lo sospeches”.

Voy a hablaros de: La Guerra de las Galaxias, una peli que me encanta que tiene eso que nos comunica, que nos dice cosas. Campbell nos comenta algunos diálogos entre los protagonistas: “Que la Fuerza de acompañe”. Está hablando de la fuerza de la energía de la vida. La Fuerza es un campo de energía creado por todas las cosas vivas. Nos rodea, nos penetra, mantiene unida la Galaxia. La fuerza se mueve desde dentro. “La Guerra de la Galaxias, no es una simple historia moralizante, sino que se trata de las fuerzas de la vida en tanto, el hombre en su devenir las va agotando o reponiendo según sus actos”.

“Seguid el camino de vuestro corazón, encontrar dónde está,  y no temáis internaros allí”. Darle vida al mundo, un mundo sin espíritu es un terrero baldío.

“Como todo los héroes, Buda no te muestra la verdad misma, te enseña el camino de la verdad”. Pero, debe de ser nuestro propio camino, cada uno el suyo, no hay un camino directo hacía la verdad.

El enigma de la Esfinge, no tienen nada que ver Egipto. Edipo debe responder a un enigma que la Esfinge le plantea: “¿Qué es lo que  camina a cuatro patas, después a dos, y termina a tres?”. La respuesta es: “El hombre”. El niño gatea a cuatro patas, el adulto camina a dos, y el anciano se ayuda con un bastón.

“El enigma de la Esfinge es la imagen de la vida misma a través del tiempo: Infancia, madurez, vejez y muerte. Cuando has mirado de frente y aceptado sin  miedos  el enigma de la esfinge, la muerte ya no tiene poder sobre ti y la maldición de la Esfinge se  desvanece. Dominar el miedo a la muerte equivale a recuperar el goce de la vida. Solo se experimenta una afirmación incondicional de la vida cuando ha aceptado la muerte, no como algo contrario a la vida sino como un aspecto más de la vida. La vida en su devenir siempre está produciendo muerte. Dominar el miedo es adquirir el valor de la vida. Es la iniciación suprema de toda aventura heroica: la superación del miedo”.

Hay un tema recurrente que aparece en muchos relatos de vida de héroes, en el que el niño, dice: “Madre”, ¿Quién es mi Padre?” Jajaja, ¿Me entendéis? Perdón. Ella le contesta que su Padre está en tal lugar y entonces el pequeño sale en  su búsqueda.

En la Odisea, Telémaco, el hijo de Ulises, está recién nacido cuando su padre parte a la guerra de Troya. La guerra dura diez años y de vuelta  se pierde otros diez años, en el mundo mitológico y misterioso del Mediterráneo. Su madre Atenea, le dice a Telémaco, que ya tiene veinte años, ¿Ve a buscar a tu Padre? Saber nuestras propias raíces, saber el porqué hemos nacido en esa familia y cual será nuestro destino. Esa búsqueda no cesará en toda nuestra la vida.

¿Entonces, cuando encuentras a tu padre, te encuentras a ti mismo? En la historia de Jesús perdido en Jerusalén cuando era un niño de doce años. Sus padres lo buscan, y cuando lo encuentran está conversando con los doctores de la ley. Le preguntan: “¿Por qué nos has abandonado de este modo?” Y él contesta: ¿Acaso no sabías que debía ocuparme de las cosas de mi Padre?”.

Seguimos…

2 comentarios sobre “El poder del mito. Joseph Campbell. 3ª Parte.

  1. Me ha gustado mucho. Y hablando de mitos siempre me encantó el simbolismo del soneto de Percy Bysshe Shelley: “Ozymandias”. El mito del poderoso que acaba consumido por las arenas del tiempo. Ozymandias era un apodo de Ramsés II. Enterrado en el desierto una cabeza colosal y un enorme pedestal que así decía: “Rey de reyes soy yo, Ozymandias. Si alguien quiere saber cuán grande soy y dónde yazgo, que supere alguna de mis obras”.
    El poema termina así: “A su lado, infinita y legendaria
    Sólo queda la arena solitaria”.

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