Los perros que salvan a los presos. Animales en Prisión. Primera parte.

En el Centro Penitenciario de Madrid VI de Aranjuez, realizan terapia con animales para presos con enfermedades mentales, con muy buenos resultados, el programa se llama, TACA, Programa de Terapia Asistida con animales, participan diez internos y dos perros  Sam y Noa, que viven en acogida, este programa no es nuevo ya está implantado en Valdemoro y en la Prisión de Ourense. La terapia con animales en las prisiones lleva funcionando años en centros penitenciarios de otros países con resultados siempre excelentes.

La Directora de la Prisión, Psicóloga, Guadalupe Rivera, cuando tomo posesión en Aranjuez, lo tenía claro, quería trabajar con animales, por lo que estos pueden aportar a los internos, numerosos estudios científicos demuestran el beneficio de estas terapias en personas con enfermedades mentales, y en prisión los tenemos.

Solo quedaba ponerlo en práctica y que alguien se hiciera cargo del programa,  a otra psicóloga del centro le  entusiasmo la idea y junto a dos funcionarias más,  Zoraida y Ruth se encargaron de llevarlo a buen término. Se implicaron desde el primer día y dedicaron parte de su tiempo libre como voluntaria en la protectora Más Vida, de Yuncler (Toledo), Sam y Noa han salido de esa protectora, que se hace cargo de su comida y sus gastos veterinarios.

En  la prisión de Aranjuez viven ahora 1.177 presos, entre los que hay 55 con enfermedades mentales como esquizofrenia, psicosis, paranoia, trastorno límite de la personalidad o trastorno de la personalidad con inteligencia límite. Para un númerode 10 de ellos está destinado este programa.

La Cárcel es fea, por dentro y por fuera, cuando nos vamos acercando lo primero que se ven son muros y concertinas, parece que entras en un submundo, en otro mundo, que tiene su vida propia y jugamos con otras reglas. La deshumanización de las personas que acceden a prisión es enorme, normalmente con problemas asociados al consumo de drogas, enfermedades mentales,  falta de autoestima y todo lo esto que supone.

La falta de afecto y empatía es grande y estos dos perros tienen muncho que aportar, cariño y amor, lo que les falta a unos lo ponen otros, a si se van contagiando con la magia de la compasión, convine en un espacio de unos 600 metros cuadrados donde viven Sam y Noa, dos perros elegidos para poner en marcha un proyecto con beneficios contrastados. “Les reduce muchísimo la ansiedad. Y cosas tan básicas como poder fijar la atención, poder pasear con el animal al lado, porque hay gente que no se quiere mover del sitio o de la silla en la que está todo el día, aprenden a interactuar, a acariciar, a tocar… porque tenemos gente muy mal”, profundiza la psicóloga.

Sam, era un cachorro cuando lo abandonaron, estaba famélico y con mucha ganas de cariño cuando llegóa la protectora y a Noa le abandono su familia, afortunadamente en prisión encontró otra. A este grupo de terapia tenemos que añadir cuatro cuidadores de los perros, internos que se presentaron voluntarios, uno de ellos es Fernando, tatuado, grande, con barba, que tiene una relación especial con Sam, solo con estar cerca de él se pone nervioso, como un niño pequeño, desde que se vieron se han hecho inseparables, estos se encargan de educar, adiestrar y que estén bien cuidados y alimentados.

Este vinculo que se crea entre los internos y los perros, es  una amistad que traspasa los muros, que se convierte en una necesidad de estar juntos, de hacerse caricias y lametones, es un sentimiento de unidad con el animal. Estos internos que están faltos de cariño y compresión, y estos perros con falta de cariño, es la ecuación perfecta para que se compenetren y el programa sea todo un éxito.

El contraste de los muros de hormigón, con dos perros que lo dan todo, que no quieren nada, bueno sí, que los quieran y cuiden de ellos. Los animales dan equilibrio, paz y armonía a las personas, sentido de la responsabilidad, somos nosotros los que debemos cuidar de ellos, que no les falte de nada. Solo cuando el perro te ve, con lo contento que se pone, que da saltos de alegría, que no sabe qué hacer, nos hace sentirnos mejor. Nos hace mejor personas, nos trasmite sus ganas de vivir.

El trato con los animales, nos hace más humildes, ellos no te piden, tú les das lo que puedas, en cada momento de tu vida, según te encuentres. Ellos lo saben y así se comportan. Un paso adelante en las terapias de internos con animales, entre las rejas de la prisión.  

Para estos interno que están en el programa  TACA, la vida no les ha sido fácil, drogas, cárcel, malas compañías, y el programa con animales les  ha hecho ver que hay vida en prisión, que se pueden hacer las cosas de otra forma, que este programa les ha dado paz, y cuentan que cuando se vayan en libertad que les dará mucha pena y dice Fernando: “Si Sam sigue aquí cuando yo salga, me lo llevo conmigo”.

El artículo,  me ha gustado y visto desde mi perspectiva como profesional del medio, considero que debía de implantarse en más centros penitenciarios, tanto  por los internos a los que les va a aportar mucho a nivel emocional y de sentimientos, como  por los animales en acogida, a los que se les encuentran un hogar, donde se les va a querer y dar cariño. A veces hacemos difícil lo fácil, intentaremos aportar nuestro granito de arena en este medio tan complicado.  

Esta entrada del blog está basada en este artículo del País digital: 

https://elpais.com/ccaa/2019/12/20/madrid/1576870886_856512.html

Autor: Goyo Galache

Un soñador, qué vive para ser feliz y ahora le ha dado por publicar sus cosas sobre la vida y pensamientos.