El libro me ha gustado, lo he leído rápido, en seguida te metes en el espíritu del libro, es una mezcla entre autobiográfico en lo referente al suceso luctuoso y novela. Empieza contando que le motivo a escribir este libro y contar un hecho tan dramático, según lo va recordando, atando cabos, documentándose, hablando con unos y con otros, va creciendo en el autor la necesidad de contar una historia que sucedió hace veinte años, en la cual él no era el protagonista pero si era un actor secundario, lo vivió en primera persona, dada la cercanía con el asesino y la víctima, eran vecinos y su mejor amigo.
Y por otro lado la idea de dejarlo estar, dejar las cosas como están, no remover el dolor, ni los fantasmas, durante la novela tiene momentos de todo, de seguir escribiendo, de atasque mental, de faltarle datos, de no poder acceder a las diligencias judiciales, de no saber qué hacer. Al final la novela se escribe sola, contado los vericuetos que le llevan a escribir el libro, como empieza a pensar en escribir este libro, cuando otro escritor le chafa el argumento del libro que pensaba escribir, hablando con éste le anima a que escriba esta historia, en la huerta murciana, lugar donde ocurrieron los hechos, le van quitando las ganas a la vez que le animaban, como van surgiendo viajes y otros trabajos y como va volviendo a por la novela.
Al final decide escribirla, inacabada, le faltaban algunos datos a los que no ha podido acceder, pero la historia ya estaba contada, se había escrito sola, era esa la novela, no era la que él pensaba que debía escribir.
A mí me gusta este tipo de novelas, donde el autor cuenta su propia vida y nos va narrando los pasos que va dando hasta llegar al final.


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