¿Tenemos un destino? ¿Está escrito? ¿Tenemos un algo que nos dice lo que tenemos que hacer y por dónde ir? Complicado, quién lo sabe. Cuando echamos la mirada hacia atrás en los años, sí podemos decir que lo que ha pasado era nuestro destino y no antes, pero, ¿eso qué ha pasado era lo que tenía que suceder o nosotros hemos influido en ese destino? No sabría que decir si se trata de un destino determinado por nuestro actuar, me da la sensación que nosotros también tenemos algo que decir en ese futuro.
En nuestro devenir de la vida, en ese ir y venir nos van pasando cosas, que las vemos normales que no le damos importancia, tomamos decisiones que nos afectan a nosotros y a los que nos rodean, de alguna manera estamos relacionados, formamos parte de un todo. Dicen que cuando se cierra una puerta se abre otra y eso pasa con el destino, que nos pensamos, que la puerta cerrada estaba cerrada por el infortunio o la suerte de ese momento, sin saber cuál de las dos alternativas, o de las posibles era la más acertada, o si la que hemos tomada era la mejor o había otras.
La causalidad, la ley de causa efecto, los actos que cometemos tienen sus consecuencias o la casualidad, el dichoso azar que juega con nosotros sin darnos cuenta y esto tiene algo que ver con nuestro destino, nos marcan nuestro futuro, entender esos dos términos es la diferencia entre saber o permanecer ignorantes.
El karma, nuestros hechos y acciones condicionan nuestro futuro, sí, esa es la ley, a quien hierro mata a hierro muere, eso dice la sabiduría de los refranes, sí eso ya se pensaba desde los tiempos de Maricastaña, que nuestro actos sí tienen consecuencias, ¿y qué pinta aquí el destino? Juega con nosotros nos hace creer que lo que hacemos, lo hacemos porque queremos y eso es mentira esa decisión ya estaba tomada de antemano por una mente superior que nos gobierna y juega con nosotros, que ya se preocupo de escribir nuestro destino.
Por otro lado está el libre albedrío, tenemos esa libertad para hacer o no hacer lo que queramos, tenemos realmente esa libertad, en nuestro actos siempre estamos condicionados por otras personas, por nuestras creencias, por lo que dirán, por la idea del bien y el mal y por tantas y tantas cosas que nos influyen, y entre todas estas, se nos presenta el libre albedrio, el creernos o pensar que podemos hacer y deshacer lo que queramos es ya un logro, creerlo es el primer paso para ser libre en la toma de decisiones.
Concluyo diciendo que el destino es la suma de todo lo que nos pasa, que el destino está escrito una vez que ha pasado y que somos muy influenciables por todo lo que nos rodea, y que el destino no nos puede servir de excusa para nuestra mala suerte, ni es la justificación de lo que no hemos sido capaces de realizar en nuestra corta vida, sí, necesitamos varias vidas para ir aprendiendo por eso los orientales, hindúes, budistas … creen en la reencarnación, y nos les falta razón, necesitamos más tiempo para cumplir la misión que nos ha encargado esa mente que nos gobierna y que nos envía la muerte para decirnos que ya hemos cumplido con la parte que nos había encomendado. Nos morimos y se acabo lo que se daba a descansar en sueño de los justos.
