Leyendo un libro de Antonio Muñoz Molina: “Tus pasos en la escalera”, lo recomiendo, te pasas todo el libro imaginándote un final que no va a pasar, todo son recuerdos, querer convertir una vida en otra y hacerlo de la misma forma, llevándose los muebles y demás cosas y los recuerdos en un contenedor de Nueva York a Lisboa para empezar una vida distinta con la misma cosas que tenían, cambiar la vida. Pero manteniendo cosas, que no quieren que cambie.
Bruno va amueblando el piso con la ayuda de un persona que le sirve para todo lo que él no es capaz de hacer, que no sabe, el manitas lo hace casi todo y pone y quita para que la casa quede igual para cuando venga su esposa Cecilia y no, note la diferencia entre lo de allí y lo de aquí, cuando este en la casa, no sepan distinguir donde se encuentran.
En esa espera Bruno se trae su perrito que le hace compañía y lo saca a pasear con el que conversa sobre sus cosas en común y de lo bien que se encuentran en Lisboa.
Durante ese ir y venir, en sus ratos libres Bruno lee un libro: “Solo” de Richard Byrd, escrito en 1934 por el propio explorador, este experimenta la soledad en medio del continente helado, la Antártida en un cabaña a más de 50 grados bajo cero, en una soledad extrema, envenenado por los humos de su propia estufa, sabiendo lo que le estaba ocurriendo y no pudiendo remediarlo por el estado de debilidad que se encontraba. Esta soledad es buscada y querida para tener tiempo para experimentar su propia ser, lo que en un principio parecía que iba ser un tiempo de supervivencia en la naturaleza, luchar contra el frio y el hielo se transforma en una lucha por vivir, con una debilidad extrema se enfrenta a sus propios fantasmas y de alguna forma a la muerte, a pesar de la incertidumbre, su parte humana y animal se agarra a ese pequeño halito de vida para seguir, se le abre una ventana a la esperanzas cuando sus compañeros de estación Little American, lo quieren rescatar con la escusa de realizar unas observaciones de uno meteoritos.
Richard intento ocultar la situación crítica en la que se encontraba, pero sus compañeros de la estación base se dieron cuenta. Al final después de varias intentonas lograron rescatarlo, y se vio la luz y la esperanza. Es un libro de supervivencia de una lucha interna por vivir, cuando nuestro protagonista Bruno iba contando los suplicios de Richard me entraron ganas de leerlo y cuando termine el primero leí el segundo y por eso hago una pequeña reseña de los dos.
Son libros distintos y se pueden leer, se leen rápido y te mantiene con el interrogante del final.
Al final del camino, está la luz. Lo que pasa que no sabemos cual largo es el camino, por eso, el camino también forma parte de la meta y debemos ver ese camino como nuestro propio aprendizaje y afrontar los retos grandes o pequeños como parte de esa meta que está por llegar.
