Escribir

Hay días y días,  algunos no tienes ganas de escribir y no escribes, y hay días que tienes ganas de escribir y no escribes, por pereza de poner el ordenador, de escribir por escribir, ganas de no pensar, de no escribir. Escribir siempre libera, siempre reconforta, alegra, y produce una sensación de bienestar. Pero cuesta, cuesta pensar, ponerse a escribir, todo en la vida requiere un esfuerzo. Menos ver la televisión, que cuesta poco, o nada, solo darle a un botón, es un acompañante que te absorbe, que te dice lo que tienes que hacer, que no te abandona en los malos momentos, que siempre está ahí, que buen amigo es, como te quiere y como nos dejamos convencer de sus bondades. No tienes que pensar, ya piensa por ti, es un aliado, que no te pregunta, solo te habla y tú te dejas llevar…

Un día, en otro mundo, no tenía ordenador, ni tablet ni nada para escribir, y necesitaba escribir, era un sentimiento, de esos que tienes que hacer, y escribí en la primera hoja que vi, fueron tonterías, pero debía, no porque lo que fuera a poner tuviera importancia o decisivo en el devenir de mi vida, sino por esa necesidad de escribir. Antes escribíamos a mano, y nos equivocábamos y tachábamos y escribíamos con mala letra, a veces ni la entendíamos, eran otros tiempos, siempre tenemos que estar con los tiempos, intentar no quedarnos atrás, difícil, esto va a una velocidad de vértigo. Cuando te quieres poner al día de algún adelanto tecnológico y ya hay otro que va pasando.

Otras veces, si se me ocurren ideas bonitas o que yo creo que son importantes y no las escribo porque en ese momento no puedo, esa gran idea se me evapora por arte de magia. La verdaderas ideas no se te van de la cabeza, se te quedan revoloteando, dando vueltas y de vez en cuando la vuelves a cazar, son muy persistentes son de las que quieren salir, ver la luz, que se vean escritas y yo solo soy un mediador.

Escribir te despierta la cabeza, te hace pensar, ordenar ideas, es una forma de que tu mente este alerta de las cosas que te van sucediendo y si tienen alguna relevancia en tu vida, mejor. Ese diario, que no es un diario, es un diario con truco, todo pasa por tu cabeza y lo analiza, lo interiorizas y pones lo que crees que ha pasado o lo que quieres escribir. Los diarios son buenos, son una liberación, escribir las cosas que  nos pasan, es más que contárselo a alguien, es contártelo a ti mismo, y cuando luego lo lees te quedas sorprendido de lo escrito. Y la gran capacidad de sanación mental que lleva este hecho, tan insignificante en un principio, tan grande se hace, que lo de menos es lo que quieras transmitir, son los sentimientos que has expresado de una forma ordenada o atropellada, eso depende, da lo mismo, son sentimientos amontonados y destinados a parlotear en tu mente.

Desde pequeño he tenido una pulsión a escribir a expresarme con palabras, esas que rondan por la cabeza, que quieres ponerlas en una hoja en blanco, para que digan algo, digan cosas que pasan. No he sido buen escritor, no he sabido escribir, no he sido constante, me he aburrido. He empezado varios relatos y novelas y nunca las he terminado. No he tenido nada importante que contar o esa idea novedosa que hay que decir, solo observo la vida, esa es mi fuente de inspiración, los sucesos o acontecimientos que van pasando y la extrañeza que me producen. No me gusta hablar de nadie que no sea yo, no me gusta que se me mal interprete. Todo lo que escribo pasa por mi filtro o eso creo.

Me gusta contar sentimientos, creo que es lo más difícil, intentar captar un momento de felicidad o de amargura, sentirte vivo y expresarlo. También digo que todo o casi todo ya está escrito, y está escrito muy bien, superar eso no es posible, por eso creo que no tengo nada que contar que no se  haya dicho ya. Quizás por eso me desanimo y no encuentro la fuerza necesaria para escribir algo. Está escrito mejor que lo escribiría yo. Por eso, siempre he pensado que cuando tenga algo relevante que contar, lo sabré y ese será el momento de ponerme a escribir en serio, o por lo menos escribir algo que sienta que tengo que escribir.

Esta reflexión me viene a la cabeza, por el tiempo que llevo sin escribir nada, antes tenía mis diarios y escribía casi todo los días, era parte de mis obligaciones, contarme un poco lo sucedido, lo bueno y lo malo, todo aquello que no entendía o que por algún motivo me llamara la atención, ahora, se ve que ya no me extraña nada, que todo está en orden, o que me da igual. De alguna forma, estamos muy saturados de noticas y tenemos toda la información a la mano de un botón. Estamos sobre informados, nos aburrimos de tantas noticias y de tantos acontecimientos, debemos de ponernos limites a la información de las redes sociales.

Volver al origen, volver a lo simple, a lo sencillo y a lo fácil. Lo digo por lo que nos complicamos la vida. Se nos va liando sin darnos cuentas y cuando abres los ojos, no te conoces, te miras en el espejo, y dices: quién es eso tío que me está suplantando. Alguien que te ha ido robando la identidad, tan despacio, que no te has enterado. Recuperarla ya será  otra cosa…

Vive y sé feliz…