Supermercado

Mi Madre me dice: “No piensan en las personas mayores, la vida está hecha para los jóvenes”. Esta pequeña reflexión, me hizo que pensar en esa otra realidad de las personas con discapacidad y más concretamente de movilidad, aunque sé que hay muchos tipos de discapacidades, más de las que pensamos, todo los obstáculos que le hacen que no puedan vivir como personas normales y hacer todo lo que hacen las personas normales, vivimos en  nuestro mundo egoísta, solo pensamos en nosotros mismos, todo está construido y enfocado para ser normal.

Esto está cambiando y la realidad es la que es, cada vez vivimos más y llegamos a esa avanzada edad con disfunciones físicas, al principio no nos damos cuenta, hablo en plural por entender, que en algún momento de nuestra existencia entraremos a formar parte de ese club, de ancianos, o de personas que hayan sufrido algún accidente o enfermedad,  que haya limitado nuestra vida. ¿Y entonces qué? Nos daremos cuenta que no hay obstáculos hay montañas que nos impide hacer las cosas que con normalidad hacíamos antes.

La realidad es que hay una preocupación y un interés por parte de los políticos por ir cambiando el urbanismo, las barreras arquitectónicas, las calles, aceras, autobuses, trenes y todo lo relacionado con la movilidad de las personas con esos problemas. Entender que todos somos iguales y que tenemos el mismo derecho a circular y movernos por las ciudades y pueblos, tiene que ser un fin es si mismo.

Para la movilidad por las aceras, hay un problema añadido a los escalones, desniveles, zonas estrechas y aparcamientos mal distribuidos, son las bicicletas y patines eléctricos que han invadido todas nuestras aceras, circulando a gran velocidad y provocando incidentes lamentables con los peatones y no te quiero contar con las  personas que van en silla de ruedas. Coinciden con ellos en las rampas para evitar esos grandes  escalones, no quería entrar en esa problemática, pienso que primero debíamos pensar en esas personas que le cuesta más realizar su vida día a día. Ser más solidarios y preocuparnos más en ellos. Dejarnos de prisas.

A mi Madre le han quietado un Mercadona que tenía cerca de su casa, ella iba con su carro despacio y como podía y hacía su pequeña compra, a mi madre le cuesta andar, pero nada la detiene, los pequeños recorridos son maratones,  las escaleras, montañas. Cerca de su vivienda no hay supermercados los han ido cerrando, los grandes se comen a los pequeños, y ese que han cerrado ha pagado dos años de alquiler, para que no se establezca ninguno, y se ha ido a un Centro Comercial, que hay que ir en coche y cargarlo que eso es lo que le importa que compren mucho y se gasten mucho dinero, eso me dice mi Madre, que los viejos gastamos menos, y eso no interesa. El beneficio es lo primero, las empresas no entienden de personas mayores, solo quieren ganar dinero. Ellos también serán mayores y se sentirán abandonados.



2 respuestas a “Supermercado”

  1. Tu madre tiene razón, y tú también. La verdad es que nos cuesta empatizar con las personas, y mucho más con nuestros mayores, aún sabiendo que tarde o temprano tenemos que alcanzar esa meta (pobre del que no la alcance). Intentaremos poner algún grano de arena 👌🤗

    1. Aunque sea un grito al Universo. Gracias Manolo 😊