La conciencia

Tener conciencia de nuestra realidad, saber que estamos vivos, sentir, sufrir… es un milagro…

Esto que nos pasa no tiene nombre, ni explicación, el hecho de tener certeza de nuestra existencia, al margen de nadie más, es complicado de entender ¿Qué quiere esto decir? Qué si yo no estoy vivo, el mundo y todo lo que existe deja de existir, para este observador que soy yo.

Entonces, que explicación tiene la muerte y la vida. Todas las personas que han vivido y muerto, que han pasado por este mundo y en general a todos los seres vivos, esa conciencia cuando morimos, esa vida, esa fuerza divina que nos alimenta, ¿A dónde va? ¿Vuelve al principio a la energía primordial que lo alimenta todo?

Todo surgió de esa energía condensada en esa punta de alfiler que produjo el Big Bang, y la gran explosión del Universo.

Un Universo infinito a nuestros ojos y finito a los de Dios.

¿Universo, Dios, Energía primordial, es lo mismo? Sí, lo podemos llamar como queramos. En definitiva es vida, una vida con un propósito de vivir, de experimentar nuestra propia existencia.

Somos un poco de ese Dios, o energía del Universo, y cuando nuestro ciclo termine, volveremos a la energía primogénita, para después volver a manifestarnos en esa fuerza que anima al mundo, a sentir y tener otra vez consciencia y dar a esto algo de sentido.

Somos, el hombre en busca de sentido. En esta vida o en las muchas que nos quedan, ya, entrar en el tema de la reencarnación o renacimientos, complicado, cada cual que crea lo que quiera. La religión también prefiero dejarla al margen, creo en todas las religiones, todas nos aportan, nos dicen cosas necesarias para vivir o comprender. Respeto a todas las formas de pensar y sentir.

Por eso, nos pasamos media vida y algunos toda, buscando “ese sentido de la vida”, ese que no da un significado a lo que hacemos. Hay gente que tiene una vocación, o un saber lo que quiere, desde su niñez o adolescencia viven bajo ese influjo, otros entre los que me incluyo, lo hemos ido sintiendo conforme hemos ido viviendo, y sí, cada uno encuentra su sentido en este valle de lágrimas.

Y él que crea que hemos venido a sufrir, está muy equivocado, venimos a ser felices, el sufrimiento es la antesala de la felicidad, es la cara de la misma moneda. Entenderlo o comprenderlo, difícilmente…