Viaje a Ocaña con mi madre, conociéndola, va a querer hacer de todo, y con eso me refiero a todo lo que vaya surgiendo en un pueblo en fiestas, a mi madre nada se le oscurece, es capaz de andar, bailar y no recogerse hasta el final. En principio es un viaje para que vea a su hermana, la única que le queda viva. La hermana es la menor de cuatro, después viene mi madre, pero su hermana está malita. Me acuerdo cuando nosotros íbamos de pequeños, que nos teníamos que sentar en el sofá y no nos podíamos mover, por si manchábamos o tirábamos algo, su casa era como un museo, en la plaza mayor del pueblo.
Mi Tía, es la persona que se acuerda y me llama por teléfono todos mis cumpleaños, es muy buena, tiene una forma de ser diferente, hay personas que no son como el resto, que se comportan de otra forma, esa es mi Tía, un ser singular. Pues, esta malita, y vamos a verla, a ver cómo está, a verla con nuestros ojos, para preguntarle, que como se encuentra, para hacerle una vistita.
Hoy estamos con los preparativos, unos preparativos mentales, pensado lo que me tengo que llevar de ropa, según mi madre me ha dicho que me lleve alguna chaqueta que va a hacer frio, me ha advertido que ya nos hizo frio, cuando fuimos hace tres años, y yo sin chaqueta, había pensado llevarme una cazadora vaquera y un jersey tipo sudadera azul marino, no sé si iré muy propio, una cosa, en los pueblos de Castilla se arreglan mucho, y yo ya he dejado de preocuparme de eso.
Regreso a Ítaca, a Ocaña, una vuelta al origen, donde nací, con la persona que me alumbró, que me vio nacer, donde di mis primeros pasos, dije mis primeras palabras. Tengo pocos recuerdos, mezclados, fotografías difuminadas por el paso del tiempo, que dudo las que son verdad y las creadas por mi imaginación. En una casa con jardín, un pájaro muerto en una jaula. Un coche que me quiere atropellar en un día de lluvia. Un columpio de los que daban vueltas, en un colegio de monjas.
Son recuerdos que se repiten, que mi mente los repite, y que ya no sabe donde los tiene, solo se representan como imágenes, que me quiere hacer creer la realidad de un tiempo pasado, sin conciencia, solo son recuerdos, solo viví desde mi nacimiento hasta los cinco años. Solo guardo un pocos recuerdos, también tengo recuerdos de otros tiempo, de cuando íbamos en fiestas, en algunos setiembres, la feria en la plaza, cacharritos y puestos y mucho ruido canciones mezcladas, coches de choques, cantado Miguel Bose la canción de Linda, la ola sonado, Eva María se fue con su biquini de rayas… el tren de la bruja, que me daba miedo cuando se metía en el lado oscuro del trayecto, ese medio circulo que era el túnel, misterioso, donde te asustaban y te daban con la escoba. Recuerdos, recuerdos, la Plaza Mayor era más grande, el Paseo y la calle Mayor, todo era más grande, ahora es más pequeño, lo miro con otros ojos ya de adulto, podríamos decir mayor, intento recordar, buscar bares, esquinas y retazos de otros tiempos.
En este viaje, visitamos a la hermana de mi madre, primos y demás familia, ese era el motivo, se portan muy bien con nosotros, es agradable el reencuentro, el pueblo esta cambiado, hace tres años desde la última vez que lo visite, y lo he visto raro. Ha crecido mucho, se ha hecho grande. Desprende un aroma de pueblo, por lo menos a mi me lo ha parecido, la gente se conocen, hablan entre ellos, se ríen y ya no se canta. Sí cantan las charangas que animan la fiesta.
Hay un día importante en el pueblo que es el día 8 de septiembre, la patrona, Nuestra Señora de los Remedios, mi madre por vivir cerca de la Iglesia de San Juan, es muy devota y también le hacía mucha ilusión verla. La Virgen es morenita y el niño Jesús también, me ha llamado la atención que los dos llevan pelo natural, en Almería, eso no es normal, me parece algo impuesto, en fin, son la tradiciones. Ese día hubo una misa muy solemne con varios curas y un coro y tocaron el himno de España. Fue una misa cantada y me gusto, de alguna parte no me enteraba, que se le va a hacer, pero estuvo muy bien. Por la tarde hubo una procesión con la Virgen y autoridades, Damas y la Reina, el cortejo llevaba música pero en la Plaza Mayor que era donde nos encontrábamos, no toco, por un problema con el ruido, han prohibido actuaciones y ruido en la Plaza, para que no se deteriore, una banda de música acompañando a la virgen es poco ruido, pero, o nos pasamos o no llegamos.

Otro día hubo uno desfile de comparsas, con más chicas que chicos bailando, se lo han currado mucho en sus vestidos y corografía, da gusto, había mucha gente y lo pasamos muy bien viéndolo.
Ver las prisión de Ocaña I, me trae recuerdos lejanos…
A los de Ocaña, nos llaman botijeros, por ser tierra de botijos, y ahí yo, con un botijo gigante en homenaje a esta tierra.

Qué más, comida y bebida como celebración, unos días de asueto y relax…hasta pronto Ocaña.

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