Dios      

Qué palabra más grande, lo  ocupa todo, no la puedo pensar. Cuando nos hicimos conscientes de nuestra propia existencia, empezaron las preguntas, ¿Qué hacemos aquí? ¿Tiene alguna finalidad nuestra vida? En fin, y todas esas que nos llevamos haciendo desde que el tiempo es tiempo y que por supuesto siguen sin respuesta. Ante los diferentes acontecimientos de la naturaleza que nos iban ocurriendo y que no podíamos entender; empezamos a inventarnos Dioses, primero de la naturaleza, era lo que teníamos más cerca, el Dios de la lluvia, del viento, de la montaña y muchos veíamos un Dios en todas partes, nuestros actos estaban condicionados por ellos, nuestras vidas eran sus caprichos, formábamos uno con la naturaleza, éramos naturaleza.

              Había un Dios que sobresalía sobre todo, era “el sol” nos daba fuerza, nos calentaba, era luz…lo teníamos presente en todos nuestros actos y nuestra vida se regía por sus designios, le rezábamos, le hacíamos sacrificios, nos hablaba sin decirnos nada, para mi sigue siendo un misterio, entender a un Dios que no nos habla, que  tenemos que interpretar lo que nos quiere decir, y siempre hay alguien que lo entiende mejor y es el que nos dice lo que Dios quiere decir, ya sea un Chaman, un sacerdote o un iluminado… y nos tenemos que fiar de su entendimiento, o lo que nos dice que le ha dicho Dios, nos dice lo que debemos y no hacer ,lo bueno y lo malo. Es él, el que sabe interpretarlo y también sabe cuál es el castigo cuando no hacemos lo que debemos, quién quiera entender…

              El cielo y el infierno siempre han estado presentes, una amenaza, la espada de Damocles encima de nuestras cabezas, ante cualquier mal comportamiento se nos habría el infierno y perdíamos un poco de cielo, entonces había que compensar con buenos actos, un poco de karma, no viene mal de vez en cuando.

              El Dios de los persas es Ahura Mazda (el Sabio Señor). Era uno de los muchos Dioses, el que dominaba a los demás, de ahí surge el profeta Zoroastro, y el Zoroastrismo que sí se convierte en único creador de todo lo conocido.

              Los egipcios tenían muchos dioses Isis, Osiris, Horus, Amón, Ra… y otros muchos, pero tenían un dios central, Ra. Los Faraones eran hijos de Ra, había una identificación entre Ra y el Faraón.

              Y llegaron los griegos, y el dios era el logos, el pensamiento, las ideas, la razón…

              Los griegos tenían muchos dioses eran politeístas  y el primero era Zeus. El rey de los dioses y padre de todas las deidades y los mortales. Algunos de ellos eran, Hermes, Afrodita, Atenea, Apolo, Artemisa…

              Y los romanos copiaron a los griegos y les cambiaron los nombres.

              Y llego el cristianismo y cambiamos, el logos por el amor, dios era amor, y perdón, y ellos  cambiaron la idea de Dios, lo convirtieron en un ser maligno, vengativo, o estabas conmigo o contra mí, la inquisición, la hogueras, las brujas…

              Cuanto daño ha hecho la idea de Dios en la concepción de nuestra propia existencia y del mundo como lo entendemos, hoy en día se mata por un Dios que no vemos, que no se nos materializa, que huye de nosotros, que nos dice que  lo tenemos que obedecer por encima de todo y que solo hay un Dios verdadero, los otros son falsas copias…

              Con el cristianismo nace la idea del pecado, la maniquea idea del bien y del mal, de la culpa, de la redención y de  tantas cosas que nos han torturados y que nos han convertido en seres neuróticos, amargados por la idea del mal.

              En otras matan por su Dios y se inmolan por alcázar el paraíso. Estamos locos, se nos ha ido la olla, por favor, vivamos en paz dejemos que cada uno tenga y rece por el Dios que más le guste, respeto, al diferente, al que piensa diferente, al que es diferente a todos los Dioses.

              Quiero un Dios bueno, que nos quiera como somos, no como nos dicen que tenemos que ser, que perdone, que sea bondadoso, que haga lo posible para que no haya guerras, hambre, pobreza, sufrimiento y tantas calamidades que nos asolan.

              En fin, Dios escúchame haz algún milagro de los tuyos. La duda y el desconcierto también habitan. Esperanza en un mundo mejor. Gracias.