Que daño tan grande nos está haciendo el tabaco, que manera de fumar que tiene la gente, o mejor que tenemos, yo también he sido fumador y en ocasiones soy fumador social, lo tenemos dentro de nuestro inconsciente y lo relacionamos con muchos actos de nuestra vida y siempre con momentos de alegría de fiesta o de relax, fumar es malo y pernicioso para nuestra salud. Y los sabemos y no podemos hacer nada, empezamos a fumar de jóvenes para ser mayores, por rebeldía, porque lo hacen los demás y no querer ser el bicho raro de la tribu, en ese momento ya nos hemos enganchado y la verdad que a esas edades gusta, te crees inmortal y que las enfermedades son una invención y de venir vendrán cuando seas mayor, pero tú nunca serás mayor serás siempre joven, no hay de qué preocuparse.
Cuando voy paseando por la calle y empiezo a ver a gente fumando, me llama la atención, lo llevo observando unos días, diría meses, veo fumar a gente de todas las edades, adolescentes, de mediana edad y hasta personas mayores, creo que según vamos cumpliendo años tenemos una responsabilidad con nosotros mismos, por intentar, vivir y hacer el menor daño posible a nuestro cuerpo, que es el que tenemos, con sus virtudes y males, y somos nosotros que lo vamos envenenado. ¿Qué yo no digo de vivir eternamente? Dios no lo quiera, sino cuidarte un poco para cuando llegue la senectud, llegar con un estado de salud que te permita vivir medio decente y no tener que convivir con maquinas y cuidados no propios de la vida.
En los bares, con los cafés, vino y cervezas, se fuma más, y sin control, en las tertulias animadas, cuando te pones nervioso, cuando intentas relajarte, es que lo tiene que sirve para todo, hasta para cuando no tienes nada que hacer, el aburrimiento hace, que vayamos a echar un cigarro, matar ese tiempo y esa salud. Quién diga que no es adictivo que me lo cuente, porque es muy adictivo, es una necesidad de fumar: digo para los fumadores o exfumadores. Porque un exfumador lo será para toda la vida, y el saber lo que se siente cuando se fuma y las sensaciones que te producen, las vas a tener siempre. Las olvidas y de vez en cuando te vuelven y sientes esa necesidad, sin saber a qué viene esa obligación por fumar.
Fumar, era algo mágico de de las tribus indígenas de América, en sus rituales de conexión con el mas allá, con lo sagrado y de aquellos polvos estos lodos, a una pandemia mundial de tabaquismo, de enganche, de enfermedad, de dolor. Que sean los mismos estados que se enriquecen con los impuestos y con esos impuestos tenemos que pagar la sanidad para cuidar a esos enfermos. ¡Estamos locos! Sinceramente se nos ha ido de las manos. Algunos países, tienen tratamientos para dejar de fumar y quien no quiera seguirlo, les cobran algo cuando son atendidos en la salud pública, si su enfermedad es ocasionada por el tabaco. Me parece injusto, pero puede ser una medida de presión para que la gente deje de fumar.
Si con esta pequeña reflexión, alguien se plantea dejar el tabaco y dejar de fumar, su cuerpo, su vida, familiares, amigos y gentes de buen ver, se lo agradecerán, y esa persona cada día se sentirá mejor, la comida sabrá mejor, tendrá mas ganas de vivir, será más fuerte mentalmente, la vida será más bonita, ganara en belleza interior y por ultimo él se querrá más.
