Entendemos por procrastinar, aplazar una obligación o trabajo, es retrasar algo que tenemos o debemos de hacer, que por el motivo que sea no la hacemos, no nos sentimos con fuerza de realizar dicho trabajo, también puede ser por pereza, desgana, motivación o vete tú a saber, complicado el porqué vamos aplazando algo que debemos de hacer, entran en juego muchos factores que nos influyen en la decisión de no hacer, sabiendo que lo tendremos que hacer nos guste más o menos, por inspiración del Espíritu Santo no se va a solucionar solo. Quizás, albergamos la idea que la inacción cumpla su misión y se convierta por arte de magia en hacer, lo que no hemos hecho, dejar pasar el tiempo para ver si se soluciona solo, también mala opción. Normalmente no es que no se solucione, es que empeora.
Los refranes que son sabios nos dice, “coger al toro por los cuernos”, afrontar el problema y no dejarlo pasar que algo pequeño se puede convertir en algo grande, eso es lo que nos pasa en ocasiones que por no darle la importancia que tienen algunas pequeñas tareas las dejamos pasar y se convierten en la bola de nieve que nos arrastra y nos lleva con ella al desastre.
Esta palabreja, está de moda, llevo tiempo escuchándola, y para mi es de nuevo cuño, nunca la he utilizado, si la he visto impresa y se refiere al conjunto de acciones para postergar o postponer, que también se puede decir, etimológicamente viene del verbo en latín “procastinare”, pro, adelante, y crastinus, mañana, postergar hasta mañana, pero también proviene del griego “akrasia” hacer algo en contra de nuestro mejor juicio, se juntan ambas definiciones en la palabra, postergamos porque hacerlo va en nuestra contra.
Ser una persona floja, de poco ánimo, también tiene un componente psicológico, hay gente que procrastina mucho, que sabe conjugar bien el verbo que le saca el partido necesario para poder comprender todo su significado. Vamos, que lo utiliza en su sentido, aunque no sepa su significado, que eso da igual.
El tiempo marca la frontera de la procrastinación, y cuál es el tiempo que determina que es o no procrastinación, abandonar en el empeño o posponer sin fecha sabiendo que lo tenemos que realizar, solo aplazarlo, será eso postergarlo, alargarlo en el tiempo, si lo abandonamos no estamos procrastinado, estamos pasando de lo que teníamos que hacer, a pesar que hemos tenido la oportunidad de hacerlo, esa frontera es interesante, también la fruta madura cae por su propio peso, y estamos valorando como hacerlo mejor sin prisas, solo esperando que llegue el momento de hacer, que las cosas tienen su momento y a veces nos apresuramos y corremos el riego de equivocarnos y queremos hacerlo bien y por eso valoramos las posibilidades e intentamos elegir la mejor opción.
Creo que poner una fecha para hacer algo no es procrastinar, es retrasar con la idea de hacerlo, no entraría dentro de su propio significado. Una filosofía de vida, una forma de vivir, nos acostumbramos a ir posponiendo las cosas y ya cuando no nos queda mas remedia es cuando realizamos lo inevitable. En el punto intermedio esta la virtud, no ser un esclavo de las obligaciones, ni tampoco un pasota que no hace nada de nada. Habrá actividades que podemos retrasar sin que influya mucho su resultado y habrá otras que hay que hacerlas si o si, por la cuenta que nos tiene.
A partir de ahora, voy a poner atención cuando procrastine, para ver si lo hago mucho o poco, creo que si soy procrastinador, uf, me cuesta escribir la palabra, la tengo que pensar no me sale automática, que difícil me resulta, diremos postergar, que creo que es mas castellana o por lo menos me suena más y la entiendo mejor.
