¿Cómo pasa la vida?

Cómo pasa la vida. Con qué rapidez, el tiempo se esconde, no se deja ver, se oculta en el lado oscuro de la vida. No nos paran de decir que vivamos el presente, que es lo único que tenemos que lo demás, es aire, que solo podemos vivir el hoy, que el mañana no existe, y el pasado, pasado está, que solo tenemos ese momento, ese instante de vida, lo demás es jugar con nuestra imaginación y, entonces que hacemos, haciendo planes mentales toda nuestra vida, nuestra mente está muy preocupada por nuestra supervivencia en un mundo irreal, de fantasmas y animales mitológicos, que existieron pero que hemos olvidado, los hemos dejado solo para nuestra imaginación, porque haberlos haylos, los veamos o no, es otra cuestión, intentamos irremediablemente saciar nuestras ansias de aventuras, de hacer viajes mitológicos como los de Ulises, de cruzas océanos y desiertos, de estar preparado para cuando llegue ese gran momento de la aventura y ese viaje no llega, lo esperas sabiendo que ya queda menos  cada día,  está más cerca de llegar, es un viaje irreal, al centro de la imaginación, de iniciación, es el viaje de la vida, que nunca estás preparado y que ya llego hace tiempo, y no lo sabes o por lo menos, quieres no saberlo, no estás preparado, lo que tanto esperabas lo tenías y no lo sabías.

Hubo un tiempo que creías que estabas en el camino, que había que recorrerlo, que lo hacías con entusiasmo, pero las ganas las vas perdiendo y seguías andando  por los caminos de la vida ibas comprendiendo algo, pero de pronto se apagaron las luces y llegaron las  tinieblas, la vida se volvió oscura, la espera era larga y el camino  igual, no lo distinguía, todo era lo mismo,  en las rectas y las curvas no había nada, era el vacío, un vacío existencial, un vacio de vivir, de saberse vivo, de abandonar la paz.  Volver a retornar el camino. La imaginación se me ha agotado, un futuro para qué, a veces no lo entiendo, es como que no existiera o como que yo no tuviera nada que ver con él, él dictará sentencia y yo simplemente le obedeciera, porque no sabría como cambiarlo, me dejaría llevar por esa incertidumbre que ya ha elegido por mí.

Esa mente que no para de hacer planes es una buena mente quiere que estemos preparados para lo que nos pueda pasar, se adelanta a los acontecimientos, quiere que cuando llegue ese acontecimiento esperado no nos pille por sorpresa y sepamos cómo actuar, nos pone a cavilar, nos pone en situación ante lo inesperado. Eso nos ha hecho ser mejores como especie, nos adelantábamos a los problemas reales, sin embargo, cuando esos problemas son irreales, y es nuestra propia imaginación lo que se los imagina, y se pone a hacer planes de cómo afrontar un problema irreal y no lo creemos o por lo menos en algún momento de la reflexión, y cuando conecto me digo, despierta, jajaja, que nos pasa  a los humanos que para sobrevivir, la evolución no ha mandado una mente caprichosa que piensa por nosotros y más de lo que quisiéramos. Comprender y dejarla es nuestro trabajo, discernir cuando y cuando no le tenemos que hacer caso y  ser nosotros, porque nosotros no somos la mente neurótica, nosotros somos más y mejores que ella.  

Sigo dándole vueltas a los planes, hacer planes, para qué, si no sirven o por lo menos a mi no me sirven, solo me valen para eso para hacer planes y para no cumplirlos, por eso vivir el presente, el hoy, todavía no sé cómo se hace eso, de vivir el hoy, eso es lo que hacemos todos los días de nuestra vida, o eso creía, se trata de  vivir cada día, respiramos, sufrimos, trabajamos, y muchos más verbos terminados en “mos”. Quizás se refiera a hacer cosas, esas que dejamos para mañana,  son las que tenemos que hacer hoy y mañana qué. Complicado saber que debemos de hacer para vivir en el hoy, en nuestro presente. Simplemente vive y deja vivir, vive como sepas, puedas y te dejen…