Somos lo que vemos, somos seres de luz, somos como nos ven, somos lo que nos gustaría ver, todo en la vida es lo que vemos, nuestra vida es imagen, como nos ven, lo que vemos, lo que nos gustaría ver.
La vista es el sentido que más partido le sacamos, no digo que sea el más importante, pero sí el que nos determina más a la hora de vivir. La vida está organizado parar ver, si no ves, malo, el que nos relaciona, por el que nos relacionamos, todo es ver, sin vista no hay luz, todo es oscuridad, un pozo.
Perder la vista, cuando has visto tiene que ser un paso a la oscuridad, a lo negro a perder los colores, es un mundo distinto a lo que sabemos y hemos experimentado, un inframundo, por eso es tan importante la ver, y ver visto, si no te ven no eres nadie, eres transparente, invisible, una sombra sin figura, un algo que está, sin ser.
Con los ojos vemos, vemos la belleza de las cosas bonitas, sentimos emoción y alegría al ver. La belleza está dentro de nosotros y la vemos y nos hace sentirnos bien, es experimentar placer; ver un paisaje, una montaña, el mar azul, las nubes flotando en el cielo azul, el verde de los arboles, los colores del otoño y tantas y tantas cosas que no puedes explicar si no la has visto antes, no tienen nombre, no las puedes nombrar, son innombrables.
Las personas ciegas viven en su mundo, en otro mundo distinto a los que vemos, ni mejor ni peor solo diferente, me gustaría que todo el mundo pudiera ver, pero esta historia de la vida no la he inventado yo, y esas personas que no ven desarrollan otros sentidos para compensar que les hace ser muy felices y en ocasiones mejor no ver la maldad de las personas.
Nuestro celebro dedica mucho, espacio y energía a la información que viene de la vista en detrimento de otros sentidos. Nos hace saber donde nos encontramos, nos sitúa en el mundo, lo observamos y actuamos por la vista, al faltarnos ese sentido, tenemos más espacio y neuronas para que otros sentidos se encarguen de darnos esa información y así desarrollamos más otros. Los pequeños ruidos, olores, sensaciones de presión y corrientes de aire, estamos más predispuestos a ver por el resto del cuerpo, por la piel, que es un órgano muy sensible, podemos sentir la humedad, el sol, el frio, calor, el roce de dos manos, aprender a sentir con las manos y con el resto del cuerpo.
Nuestro mundo es visual, todo está organizado para ver, si no ves te pierdes, te atropellan, no llegas a tu destino, acabarías solo, perdido y sin saber dónde estás. Hoy en día, las ciudades se están construyendo, para poder romper las barreras arquitectónicas que les separa del mundo real, para que las personas con algún tipo de discapacidad puedes andar y moverse por las ciudades, los semáforos tienen música o cantos de pájaros para que las personas invidentes puedan saber cuándo cruzar, en las confluencias de calles, las baldosas son de otro tipo, con otra rugosidad, para que los ciegos con sus bastones sepan que hay una intersección de calles y tiene que pasar con precaución, en los cruces de calles la disminución de los bordillos para personas que van en silla de ruedas, aceras más anchas y una mejor señalización de los peligros de la jungla urbana, que es peor que la de verdad.
Mucho del ocio, lo realizamos con la vista, el cine, el teatro, la televisión y todo lo que sea ver. Y leer, para mí media vida, me resulta muy interesante el sistema de lenguaje Brailli, se basa en formar letras o números, con seis puntos, que son de relieve en una superficie lisa, se leen de izquierda a derecha normalmente con los dedos índices, se considera un sistema binario, no se trata de un idioma, sino de un alfabeto. También podemos escribir en Brailli, y lo hacemos al revés de la lectura de derecha a izquierda.
Siempre he pensado que de las peores cosas que le puede pasar a una persona es quedarse ciega cuando antes has visto, me da la sensación que es ver el mundo de color negro, sin colores, sin poder moverte, necesitar mucha ayuda para todo, ser una persona muy dependiente. Por otro lado, un invidente me llamaría la atención y me diría:” ¡pero tú de qué vas! Nos ves lo feliz que soy y puedo hacer todo lo que tú haces y puedo disfrutar y sentir la vida en toda su belleza, porque hay otra belleza interior, que no se ve con los ojos, que se ve con el corazón, “lo esencial es invisible a los ojos”, como le dice el zorro, en “el Principito”, lo importante no siempre es lo que vemos con los ojos, ver con el corazón es otra forma de mirar, ver con gratitud, con amor, con tranquilidad, con armonía. A veces solo vemos lo estético, la belleza a primera vista, esa que te llena solo en un instante y luego queda vacía.
Vamos a ver más con el corazón y menos con los ojos…
