50 Palos…y sigo soñando

Como lo prometido es deuda, y como en Juegos de Tronos, los Lannister siempre pagan sus deudas, el libro de Pau Donés, “50 Palos…y sigo soñando”, en  la primera cita del libro: “A la vida no hay ponerle huevos, hay que ponerlo ganas…” con esto, nos podemos imaginar un poco de que va el libro. Es autobiográfico, cuenta su vida a golpe de capítulos, 50, ¿casualidad? Empieza por el principio, como no podía ser de otra forma, “fui un niño travieso, disléxico e hiperactivo, se puede pedir más, si ahora es difícil, imagínate hace cuarenta años, no fui mal estudiante y a pesar de todo no tengo mal recuerdo de mi niñez”.

La adolescencia me dura poco, la muerte de mi madre a los 16 años, me hace tener que madurar. Me licencio en Ciencias Económicas y Empresariales  por la Universidad de Barcelona, anécdotas a parte, tiene que presentar un certificado por las faltas ortográficas. La pregunta: ¿Qué hace un músico estudiando empresariales? Hacer feliz a mi Padre, cuando terminé, quemé todos los libros y me hice feliz a mí.

“El presente, es tiempo que perdemos pensando en el futuro”. Pues así era yo, un cohete a reacción al que nunca se le acaba el combustible.

“Soy de los que besan. Fuerte, sonoro. Y así me gusta  que me besen a mí. Nada de poner el moflete y ya está. Y si no, no beso. ¡Cuán importante son los besos en mi vida¡ ¡Cuán importante es besarse¡”

En alguna ocasión algún amigo me ha dicho:

-¿Pero qué haces mariquita?

“El mundo iría mejor si nos besáramos más”. Ahora estas citas… con la que está cayendo, no veas, abrazos y besos, los dejaremos para mejor tiempo.

Tristeza, divino tesoro.

“Es tremendo. Resulta que vivimos en un mundo tan feliz que no se puede estar triste, hay que estar siempre contento…Que chorada.” Coincido totalmente, que la vida tiene momentos felices y tristes, y mirar al cielo y ver borreguitos blancos está bien, pero también hay  nubes negras, y el cielo de vez en cuando se pone gris y hasta muy negro. Y al día siguiente sale el sol.

“¡Qué brasa el precio de la fama¡ ¡Menudo coñazo¡” Ser un día el novio en tu boda está bien, todo son atenciones y quieren hablar contigo y decirte lo bueno que eres, sin embargo, ser  todo los días…

Los 20 mandamientos de Pau:

  1. Que sepamos vivir el presente.
  2. Que no perdamos el tiempo pensando en el futuro.
  3. Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos.
  4. Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena.
  5. Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho.
  6. Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.
  7. Que aprendamos a decir te quiero, sin que nos de vergüenza.
  8. Que nos besemos, nos toquemos y nos achuchemos mucho.
  9. Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio.
  10. Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos.
  11. Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡A la mierda el ego y el orgullo¡
  12. Que nos dejemos de rollos, de choradas, de hacer ver lo  que no somos, que eso no sirve pa´na´.
  13. Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.
  14. Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.
  15. Que cuando la vida nos cierra una ventana, sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.
  16. Que las cosas nos lleven a donde sea, pero que nos lleven bien.
  17. Que los cerebros de zafios, hipócritas, memos, mamelucos, corruptos, pesaos, estúpidos, tocapelotas, mentirosos, gilipollas… se reprogramen y entienda que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.
  18. Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.
  19. Que la vida sea siempre un sueño.
  20. Y, que a la vida le demos calidad, porque belleza le sobra.

Tiempo

Tiempo es una palabra

Que empieza y que se acaba

Que se bebe y se termina

Que corre despacio y que pasa deprisa.

Tiempo es una palabra

Que se enciende y que se apaga

Ni se tiene ni se atrapa

No se gira ni se para.

El tiempo no se detiene

Ni se compra ni se vende

No se coge ni se agarra

Se le odia o se le quiere.

Al tiempo no se le habla

Ni se escucha ni se calla

Pasa y nunca se repite

Ni se duerme y nunca engaña.

Tiempo para entender, para jugar, para querer

Tiempo para aprender, para pensar, para saber.

Tiempo para entender, para jugar, para querer

Tiempo para aprender, para pensar, para saber.

Un beso dura lo que dura un beso

Un sueño dura lo que dura un sueño

El tiempo dura lo que dura el tiempo

Curioso elemento el tiempo.

El tiempo sopla cuando sopla el viento…

Qué podemos decir de esta canción, poco, la canción lo dice todo, el tiempo dura lo que dura el tiempo…

“Me causa sorpresa cuando alguien me dice que los artistas tenemos un don especial”. Le preguntaron a Picasso (de nombre Pablo, por cierto) cuándo le venía la inspiración y contesto: “La inspiración no sé muy bien cuando viene, pero cuando me llegue que me pille en el estudio pintando”. El mensaje está clarísimo. La inspiración surge en el trabajo, de las horas que pasas en el estudio dándole vueltas.

¿Vosotros creéis en la pareja? Porque yo no. La pareja es el cementerio del amor.

“La soledades un paso firme que nunca he podido obligarme a dar”. Más vale solo que mal acompañado.

La soledad. Esa sensación maravillosa. Siempre me ha gustado estar solo, conmigo mismo, suelo estar muy a gusto porque este tipo, el Pau Donés, me cae en general, bastante bien, y siempre está maquinando alguna cosa para entretenerme.

De ilusión también se vive. ¿Cómo que de ilusión también se vive? Al revés. ¿Qué sería la vida sin ilusión? Es más, yo vivo solo por ilusión.

Perdonar, pongo y quito comillas cuando habla nuestro Pau, a veces, solo a veces, habla en primera persona, él, otras hablo yo, en tercera, en fin, esas son las grandezas de las letras que según las utilices así parece, lo dejo a gusto del lector, cada cual que interprete. Al principio me ceñía un poco a lo establecido, pero me he dado cuenta que da igual, que cada uno escribe como siente, al que le guste, perfecto y al que no, lo siento…

La Flaca, en la Habana, en la Tasca tomando unos mojitos, entró en el local una mujer de belleza impresionante, con un vestido de gasa roja semitransparente, y en la cara dos soles que sin palabras hablan.

“Que cada uno crea en lo que quiera, porque está claro que hay que creer en algo. Yo creo en las personas, en la naturaleza y en mi mismo, y con eso me apaño. Y respeto cualquier otra creencia, siempre y cuando también me respeten a mí”.

“Al igual que la suerte, el futuro no existe, como tampoco existe San Valentín o el monstruo del lago Ness. Para mí lo que cuenta es el presente, porque me he pasado demasiados años de mi vida haciendo planes de futuro en vez de disfrutar del presente”.

“El día que deje de soñar ya me puedo morir. Los sueños son una parte muy importante de mi vida, y no me refiero a los sueños que tienes mientras duermes, sino a los que te vienen mientras estas despierto”.

“La vida es un regalo, y cuando más paso en este mundo más consciente soy de que las pequeñas cosas, las que por un instante te hacen feliz, pero que sumadas hacen que  vivir sea una experiencia única, irrepetible y fascinante. Uno recibe la muerte en función de cómo ha vivido”.

La teoría de la relatividad: Nada es importante. De verdad que no, o por lo menos no lo suficiente como para jodernos la vida.

Las prisas matan. Deja para mañana lo que puedas hacer hoy.

He relatado y copiado fragmentos de su libro, creo que es mi reconocimiento, mi tributo, me sale así, ya le escribí una entrada en mi blog y esto es una especie de buenos  momentos, que de alguna forma me ha llegado a mi corazón, el libro merece la pena, está lleno de él y, da muchas ganas de vivir, y hasta el último aliento de su vida, así ha sido, ¿qué más puedo decir? Gracias Pau por este libro y por tus maravillosas canciones. Y que lo leáis.

Humo

Ahora, que empiezo de cero

Que el tiempo es humo

Que el tiempo es incierto

Ahora que ya no me creo

Que la vida será un sueño

Ahora que solo el ahora

Es lo único que tengo

Ahora que solo me queda esperar

A que llegue la hora

Ahora que cada suspiro

Es un soplo de vida robada a la muerte

Ahora que solo respiro

Porque solo así podre volver a verte

Ahora, que ya no me importa

Que la vida se vista de negro

Porque a nada le tengo miedo

Porque a nada le tengo fe

A nada le tengo fe

Ni miedo, ni fe

A nada le tengo fe

Ahora que ya no me quiero

Que no me conozco que no me abandona

Abrázame, mi amor te lo ruego

Abrázame fuerte por última vez

Ahora que ya nada espero

Ni siento, ni anhelo, ni nada

Abrázame, fuerte amor te lo ruego

Por si esta fuera la…

La paciencia

Esta mañana leyendo, me ha venido a la cabeza la paciencia, es una palabra, concepto que me encanta y que tiene un poder mágico, tener paciencia, que virtud, vivimos en una sociedad, donde predominan las prisas, todo lo tenemos que hacer deprisa, si tenemos algo que hacer, lo tenemos que hacer ya, las cosas no pueden esperar, para mí, cada cosa, actividad, o lo que tenga que hacer, tiene su tiempo, no es lo mismo hacer algo con ganas, que por obligación y hacerlo regular o mal, prefiero dejar las cosas pasar y cuando sea el momento hacerlas.

Esto me ha ocasionado algún que otro problema, de posponer cosas, por no sentirme con fuerzas o simplemente dejarlo pasar, por… ¿Quién lo sabe? Soy de lo que piensan y así lo siento, que tengo que hacer las cosas cuando creo que las tengo que hacer, a veces prefiero estar tumbado sin hacer nada, aun sabiendo que tengo cosas pendientes, y otro días ando sin parar solucionando cosas, no todos los días son propicios para hacer cosas,(los idus, romanos), tenemos que tener la paciencia suficiente para saber que todas las cosas no tienen solución instantánea, que hay muchas que no dependen de nosotros y que el tiempo es un factor a tener en cuenta en la resolución de los problemas  y sin embargo, lo olvidamos.

Eso no quita, que en ocasiones tenemos que hacer las cosas por obligación, las hacemos y punto, porque vivimos en un mundo que así nos lo impone. Pero creo que esto no es un tema de paciencia sino de sentido común.

En alguna entrada de mi blog, ya he reflexionado acerca  del tiempo, el motor de nuestra vida, lo que le da valor, nos movemos dentro de él, si no fuera a través del tiempo no entenderíamos nuestra vida. Sin el tiempo, todo ocurriría a la vez, la paciencia determina un poco la duración de nuestro tiempo, saber esperar a que llegue el momento de actuar o de hacer o de no hacer, que virtud.

Está mañana desayunando me ha salido esta pequeña reflexión de la paciencia: “La paciencia no solo es esperar, que lo es, también es esperar con ánimo de saber, que las cosas y los procesos tienen su tiempo y ese querer, es la esperanza, de saber…”

Cuando lo escribí, leí, el principio en otra cita, la paciencia no solo es esperar, claro, es más, eso me ha hecho que pensar, el que espera se desespera, esperar tiene la incertidumbre de no saber, cuál será el resultado o si lo que estamos esperando va a cubrir nuestras expectativas, esa cosa incierta que no nos deja vivir, que no nos deja pensar, que se convierte en un problema imaginario y que seguramente en breves momentos tendremos la certeza de lo que va a ocurrir.

Lo que me sorprende es la capacidad que tiene el tiempo de transformarse ante nuestra paciencia, no es lo mismo estar en casa tumbado a la bartola, sin nada que hacer, en donde el tiempo no importa, porque lo tienes, que cuando estás en la consulta del médico, esperando a que te toque, que te desespera.  Cuando uno está en un coche esperando en un semáforo, o en una caravana, tenemos poco aguante o nada, enseguida nos ponemos nerviosos, a pesar de no tener una prisa excesiva, parece que la vida no se nos va en un momento, en esa espera, de desesperanza, cuan complicado somos con el tiempo, como le gusta a nuestra mente jugar con la vida.

Mi padre me decía: “La paciencia es la madre de la ciencia”. Las cosas no suceden por arte de magia, necesitan unos procesos para que pasen, no podemos imaginar plantar una semilla, y que en ese mismo día germine y así todo en la vida, saber que tenemos que esperar y no desesperar en el intento. El que tiene paciencia conseguirá muchos de sus propósitos, el que persiste ante la adversidad, el que no se detiene ante los problemas, busca soluciones  y continua, sigue su meta.

Por el hecho de esperar, estamos en alerta, preparados para lo que pueda suceder, por eso nos agobia tanto, podemos estar un rato, pero mucho se convierte en una pesadilla.

Ser impaciente puede ser una forma de ser, de comportarse, que  debemos de intentar cambiar, de trabajarnos para ser mejor persona y no morir en el intento.

A veces, las menos, somos demasiados pacientes y hay que saber donde está nuestro límite, sin embargo, por lo general ocurre al revés, el vaso se llena demasiado rápido y esa gota desborda nuestra paciencia.

Desde antigüedad la paciencia es un arte, meditar es tener paciencia, para que tu cuerpo se relaje y no impacientarse con todo lo que nos pasa a nuestro alrededor, disfrutar de nuestra presencia, de nosotros, encontrarnos, saber lo que siento en ese momento, perder la sensación del tiempo, que no sea lineal, que las cosas pasen, solo por su propio sentido, sin importar el porqué, que maravilla, el tiempo cuando deja de ser tiempo.

Una pequeña historia que me ha venido a la cabeza, que no sé, si  tiene que ver o no con la paciencia, aunque creo que todo en la vida tiene algo que ver con la paciencia, esa forma de afrontar la vida que nos determina en nuestro comportamiento. Os cuento, a un sabio Yogui, en los últimos momentos de su existencia, le preguntan, nos puede resumir su vida y contesta: “Error, tras error”. Cuanta sabiduría en tres palabras. Creo que sobran las explicaciones, yo me lo repito muchas veces, así es la vida, darte cuenta de que no somos perfectos, que nos equivocamos, una y muchas veces, rectificamos y seguimos, de eso se trata. Cuantas veces he vuelto a empezar, creyendo que esta sería la última…

Diario del coronavirus. Parte XVII

Llevo tiempo sin escribir este diario, un poco cansado de malas noticias, como que no hay vida ni antes ni después de la pandemia, el noventa por ciento de las noticias están relacionadas con el dichoso virus, que no nos deja vivir, que nos acorrala, que está por todos sitios, que lo tenemos a la vuelta de la esquina acosándonos, él no descansa, nos busca la vueltas y cuando más relajados estamos, nos asusta.

Lo que viene a continuación, lo escribí hace una dos semanas y quizás por pereza, o lo que sea, no lo publiqué, hoy estaba pensando en el diario y, me he puesto a releer lo escrito, lo iba a borrar, para  qué. Mi estado de ánimo en ese momento era mejor que ahora, hoy estoy desilusionado con los acontecimiento, la evolución de la pandemia, de cómo  nos estamos comportando, y no lo entiendo, si estamos haciendo las cosas bien, como el virus nos esta ganado, en fin, dejo escrito lo que escribí, y luego comento un poco las cosas de ahora.

“Me encontraba un poco perdido, no seguía las noticias, lo que pillaba, era de refilón, lo que oía por ahí, sin prestar atención, parecía que ya estábamos en la normalidad,  esa cosa rara, no me preocupaba, esta mañana estaba desvelado y he puesto la radio en las noticias todo eran situaciones alarmantes de contagios y rebrotes de coronavirus, sabía que había rebrotes, y que la incidencia hospitalaria era baja, que son los centros de salud los que se encargan de hacer las pruebas a los contactos de los contagiados, y hasta aquí puedo leer…

El panorama me ha dejado desolado, en principio la mayoría de los rebrotes procedían del ocio nocturno, y la incidencia por grupo de edad era de 35 años, con un 60% de casos asintomáticos, en unos días, se ha pasado a 45 años y un 50% de  asintomáticos, con estos datos vemos que la epidemia va cambiando y que empieza a ser preocupante…

Me llegan informaciones variadas, de qué, la carga viral es menor, entiendo que si te contagias tienes menos posibilidades de ponerte muy malito, el virus es más flojo, ya no sé si es por el calor  o por la trayectoria propia del virus. Por otro lado, noticia negativa, los contagios diarios está sobrepasando  la cifra psicológica de los mil, que pena…

Lo científicos y entendidos están hablando de una segunda ola, que nos está ahogando sin darnos cuenta, es silenciosa y como no le pongamos remedio, se puede convertir en un tsunami, en fin, creo que ya estamos en ello, esto es más largo de lo nos creíamos y más,  que se nos va a hacer.

Me parece impropio, demonizar al ocio nocturno, hay muchas familias que viven de ello y que se están jugando su pan de cada día, lo que pasa, que su clientela es joven en su mayoría, y qué: Primero, tienen menos miedo a contraer la enfermedad, creo que ninguno, se piensan que esto no va con ellos, que son inmortales, lo sabemos, todos hemos sido jóvenes. Segundo, cuando se toman dos copas se olvidan de los vivos y empiezan a confraternizar.

El ocio nocturno, discotecas, pubs, salas de fiestas, bares… se han convertido en el enemigo público número uno, no tienen la culpa de todos los males, ahora, quieren poner un sistema de rastreo por código QR, todos los que accedan a las discotecas, tanto a la entrada como a la salida, si hay algún contagiado con esta medida se sabe la gente que se ha relacionado con el individuo cero, sí, eso  está muy bien, pero si los jóvenes no tomas las medidas higiénico sanitarias no hacemos nada.

Lo cierto, que estos jóvenes, viven por lo general con sus familias, padres y van a visitar a sus abuelos, total, que no viven en una burbuja aislados, que se relacionan, aunque no lo hagan por ellos, lo tienen que hacer por sus familiares, tenemos que ser sensatos.

En Bélgica, ha habido una conmoción ha muerto una niña de tres años, como consecuencia del coronavirus, con mayor o menor incidencia, esta enfermedad ataca a todos y no sabemos a quién  le va a caer el premio gordo de la lotería, por eso debemos de ser conscientes, de que podemos ya no contagiarnos, que sí, pero peor, ser nosotros lo que contagiemos a otros, en nuestra responsabilidad y que grande.

Con lo poco que he salido, algún día a la playa, que hay gente, pero debo de decir que todos muy concienciados, con su mascarilla y respetando las distancia, lo único, que cuando vemos aparecer a gente por el horizonte con sus sillas y sombrillas nos quedamos todos pendientes, observando, para ver donde se van a poner el huevo, para que se alejen lo suficiente y no te coman tu espacio. En cuanto, a bares puedo decir que solo he salido a terrazas, y bien, separadas, todo muy limpio y la verdad, que me he sentido seguro”.

Hasta aquí, lo que escribí, ahora están las cosas, mucho, mucho peor, no voy a entrar en cifras, ni en contar que nos estamos enfrentado a una enfermedad, que no se relaja y por tanto nosotros debemos, también  estar en continuo estado de alerta y no bajar la guardia.

Como pasa el tiempo, que carrera contra la locura que supone estar presente en la vida, queramos o no, estamos metidos en esta partida, que no hay ganadores, solo es una carrera de fondo, que a veces se nos olvida, que esto no es real, que solo es la vida, ese juego que nos envuelve y nos hace ver que los perdedores y ganadores somos los mismos, que es la vida, la que al final pone a cada uno en su sitio y nos va enseñando cual él es camino a seguir, nos marca la dirección. Nos creemos que somos nosotros los que la elegimos y nos hace ver que somos libres, pero la realidad es diferente, siempre nos está enseñando, y hasta en los peores momentos no quiere decir algo, y nosotros la ignoramos, no la hacemos caso.

En estos momentos complicados, debemos de actuar con sentido común y seguir los consejos que nos dicten las autoridades sanitarias, esto se está desmadrando y no somos conscientes, o mejor no queremos ver la situación real y, no queremos volver a estar confinados y queremos seguir viviendo.

La felicidad

Esta mañana me he levantado dándole vuelta a la frase “la felicidad está sobrevalorada”, ya lo había escuchado, esto viene de otra conversación que tuve, de qué, la felicidad es más bien un concepto abstracto, nos empeñamos en intentar alcanzarla y claro está, no lo conseguimos o solo conseguimos pequeños momentos.

Pero, ¿qué es la felicidad?, ¿un estado continuo de alegría?, ¿un estar contento que se prolonga en el tiempo? Todos de alguna forma anhelamos o queremos ser felices y quién diga lo contrario miente como un bellaco. Creo que hay momentos felices e infelices y que ambos forman parte de la felicidad, que sería la felicidad sin su parte contraria, no existiría.

Ya he mencionado en alguna ocasión, la novela, “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, donde todos eran felices, se les daba su ración de “soma”, la droga de la felicidad, el mana de la vida, pero claro, había un problema, algunas personas se preguntaban por el sentido de la vida, tiene que haber algo más.

Qué pregunta, ¿el sentido de la vida es ser feliz?, o mejor, ¿hacer que otros sean felices?, ¿qué produce más felicidad, mi propia felicidad o la de los demás?, sigo en esa búsqueda, otros buscan el arca perdido, o la sangre de Cristo y yo la felicidad…

Hay otra palabra o concepto que me gusta y que mueve el mundo, la ilusión, cuando hacemos las cosas con ilusión, el mundo se para, el reloj del tiempo se detiene y solo estamos nosotros, ilusionarse, qué bonito.

Las ilusiones y los sueños, son la cuerda que tira del  mundo, que hace que esto funcione, sin embargo, tiene un pero, ¿querer ser feliz en un futuro?, solo puedo ser feliz en este momento presente, ahora mismo, en lo que estoy escribiendo, en la libertad de escribir, de expresarme, de decir, de hablaros letras pensadas, que se traducen en las palabras escritas.

Tener un propósito de vida, viviendo el presente, como si no hubiera un mañana y menos un futuro. A veces, mi felicidad no depende de mí, depende de la felicidad de los demás. Conclusión: Vive y deja vivir, y que tú vivir sea vida para los demás.

Nuestro egoísmo, es nuestro gran problema, hace que no podamos ser felices, queremos más de lo que tenemos, no estamos conformes con nada, anhelamos otras cosas, ese saco que  no tiene fondo, que se ha roto, el ego nos hace inconformista, que de alguna forma nos da vida, pero nos hace infelices.

“No es más feliz, él que más tiene, sino el que menos necesita” Ese querer sin límites, siempre quieres eso que no tienes, quiere lo que tienes y sé feliz.

Hay una canción de Sabina que me lleva tiempo resonando en la cabeza, que no me la puedo quitar, “Oiga Doctor”

Oiga, doctor

Devuélvame mi depresión

¿No ve que los amigos se apartan de mí?

Dicen que no se puede consentir

Esa sonrisa idiota…

La melancolía, estados tristes a veces sin motivos, sin  embargo tienen un motivo, hacernos preguntas y plantearnos cosas, reflexionar, saber que la vida no es un estado continuo de felicidad, que la amargura también es vida, es estar vivo, tener sentimientos, preocuparnos… Si tenemos esa sonrisa idiota, vivimos alejados del ruido de la vida, no comprendemos el sufrimiento, no sabemos lo que es la pena, uffff… territorio prohibido, ya tenemos las cosas mal, con el dichoso coronavirus y lo rebrotes, para que me ponga tristón.

Dejo el enlace de la canción, merece  la pena escucharla y prestarle atención  a la letra, tiene su punto, espero que os guste…

Diario del coronavirus. Parte XVI.

Miércoles, 1 de julio, en principio se abren las fronteras para los visitantes y los turistas, a los 15 países que la Unión Europea ha dado permiso, aquellos en donde el coronavirus está más o menos controlado. Un pequeño respiro para el sector turístico, bares, hoteles, restaurantes, tiendas… y todos los negocios relacionados, no será igual que el año pasado o que los anteriores, pero algo es algo, por lo menos se empezará a ver algo de movimiento, que falta nos hace.

Los rebotes están al orden del día, se van localizando por zonas, son pocos las provincias de España que se libran, ahora se llama confinamiento quirúrgico,  aíslan el edificio, el lugar de trabajo o la zona, donde se ha detectado algún caso y todos los posibles relacionados, la potestades han pasado a las Comunidades Autónomas, estos nuevos casos, son normales, hay movimiento de personas, se reúnen y salimos más, es lo que hay. Complicado, la vida sigue, y tenemos que acostúmbranos a vivir con el dichoso virus, seguimos con las medidas higiénicas sanitarias, distanciamiento social, uso de mascarilla… y ese, es el verano que nos queda, que no es poco, que podemos salir, que nos dé el aire, pasear y disfrutar del solecito.

Tenía el diario abandonado, hoy es 15 de julio, han pasado quince días, como he mencionado en alguna parte de mi diario, no quiero terminarlo todavía, de hecho, no quiero, hasta que le ganemos la batalla al dichoso coronavirus. He escrito alguna cosa pero poco, me ha dado por leer y leer, durante la pandemia como que tenía una obligación moral de escribir el diario, autoimpuesto pero así era, cuando me levantaba de la sienta, un poco de yoga y a continuación, escribir más o menos lo que había oído o leído del coronavirus, y la verdad, que somos animales de costumbre, era necesario para mí, como si tuviera que dar un parte de lo sucedido durante el día.

Nos daba la sensación que lo malo ya había pasado, que esta carrera empezaba una parte cuesta abajo y que esto lo teníamos, ya “chupao”, pues no, nada más lejos de la realidad, hemos empezado otro periodo problemático, al salir y relacionarnos, el virus que está al acecho y que con el calor no se esconde, nos espera a la vuelta de la esquina, los contagios se están multiplicando y como parece que no estamos haciendo las cosas bien, los gobiernos regionales han impuesto la mascarilla obligatoria, en todas nuestras salidas, eso es lo que hay, nos guste más o menos, es por nuestro bien, quizás no estábamos haciendo las cosas como nos creíamos, nos habíamos relajado más de la cuenta y esto no había terminado, solo habíamos ganado el primer asalto y el segundo lo estábamos perdiendo.

En Andalucía es obligatoria la mascarilla desde hoy, esta mañana he salido con la bici a darme mi paseo de rigor, en los deportes al aire libre, de momento no es obligatoria, y yo por supuesto no la llevaba, cuesta más respirar y sí, de por sí ,ya sudamos, no te quiero ni contar con la mascarilla,  Goyo que te vas del tema, pues nada, voy con mi bici  a mi rollo, en mis pensamientos, pasando por la parte del Toyo, donde hay un carril bici, y un hombre de unos setenta años, con una bici de paseo, me hace señales para que me pare, interpreto que le pasa algo o quiere preguntarme, en un principio me extraño, y empieza a gritarme: “¿Si lo ciclistas debemos de llevar mascarilla?, precisamente el día de antes había leído la nueva normativa y, en los deportes al aire libre y en solitario no hace falta, se lo comento al hombre y muy alterado me dice: “Pues dígaselo a ese que va paseando  por ahí, que no veas cómo se ha puesto conmigo”.

 Le vuelvo decir, que no se preocupe, que no es obligatorio, que la puede llevar, pero que no hace falta, y de nuevo me dice que se lo diga a ese hombre que vienen detrás de él, le contesto, que no, que deje a ese hombre, que yo no le tengo que decir nada y que se tranquilice, y sigue hablando e increpando al otro hombre, me quedo un poco, no vaya ser que se líe, y al final, el ciclista sigue su camino, aquí paz y después gloria.

Hay gente, irresponsable e irrespetuosa, pero este no era el caso, por favor sentido común, el ciclista se veía, una persona educada, mayor, no sé en qué momento perdemos esa educación, el otro hombre, le diría cualquier cosa  y éste al creerse que llevaba razón se cabrearía. En fin, esto es el principio de muchos casos que va a haber con el uso de las mascarillas.  

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El Madrid ha ganado la liga, una liga deseada y la más extraña que he conocido, en los últimos diez partidos han jugado sin público, que sí, que es raro, y hasta cuesta entenderlo.

Durante el confinamiento, los deportistas tampoco podían salir a entrenar, hacían lo que podían en sus casas. Posteriormente, cuando se relajo un poco, pudieron entrenar en grupo, ¿no sé con qué motivación?, bueno sí, que les pagan por ello y por cierto muy bien. Yo también quiero…

Jugar al fútbol sin público, es como un huevo sin sal, lo que parecía o podía parecer anodino y sin gracia, se ha convertido en algo normal. Podíamos pensar que los futbolistas estarían desmotivados y desanimados, pues no, la cosa no ha ido por ahí. Los futbolistas se dejaban la piel en el campo y en este último partido que ha dado la liga al Madrid. En la celebración al final del partido, solo los jugadores, parecía que habían ganado un mundial, se notaba la euforia y la alegría.

Su entrenador, Zidane estaba muy contento, como nunca lo había visto, en una entrevista posterior, decía que este título ha sido uno de los que más alegría le había dado, que la liga española es muy difícil de ganar, que son muchos partidos y que  él  que gana , ha sido porque es el mejor. Se le notaba muy entusiasmado y relajado a la vez, como el que se ha quitado un peso de encima, y gordo.

La verdad, que con todo lo que estaba pasando, el fútbol era volver un poco a la dichosa normalidad, a decir que esto se está arreglando, aunque sea mentira.

Todavía no me lo puedo creer, pero han jugado al fútbol a todo meter para poder terminar la liga, ha sido una carrera contra el tiempo y la pandemia, siempre con la incertidumbre, con la espada de Damocles en la cabeza, por si hubiera algún contagio entre los jugadores.

El fútbol ha servido para despejar un poco el panorama  de las noticias negativas y malos rollos o por lo menos para pensar menos o llevar la mente a otro sitio, dicen que es el opio del pueblo, que así nos tienen ocupados y no pensamos en lo importante, en este caso, acierto. Sin embargo, hay mucha gente que no les gusta y lo consideran una perdida de tiempo, pero, a otros les distrae y entretiene, que no es poco. A mí personalmente no me quita el sueño, reconozco que tiene ese atractivo que te contagia y te hace seguirlo, aunque solo sea por la quiniela, que tenemos una peña y toca poco.

La pandemia sigue, y siguen brotes por toda España, ahora sí se están haciendo test a todos los contactos de los contagiados y sí se están controlando todos los brotes, a pesar que hay dos que han pasado a ser comunitarios, y quiere decir, que se contagian y no saben ni dónde ni de quién, que se ha perdido el punto de contagio, ¡peligro¡ Hasta hace poco eran contagios familiares, dentro del grupo de familia, amigos o trabajo y ya estamos sobrepasando estos límite, malo…

Cuando estoy escribiendo esto aparece mi Suegra y le digo si quiere pasar a su habitación, tengo un ventilador de pie  en la mitad del pasillo y me dice: “A mí el molino este no me molesta”, qué razón. Otro día habrá que escribir sobre los molinos de viento, que ahora son ventiladores gigantes, con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

Pau Donés

Mi hijo, me manda un whatsapp, Pau Donés ha muerto, estaba yo trabajando, me quedo helado, un escalofrío me recorre el cuerpo, y me dice: “Puedes escribir sobre él”  Cuando leo la noticia mi corazón empieza a latir con fuerza, era 9 de junio, una sensación de vacío me invade, lo efímero de la vida, yo sabía que estaba enfermo, pero no tanto, la enfermedad siempre nos sorprende, se disfraza. Tenía 53 años y acababa de terminar un disco.

“Todo lo que tú me das” Empecé a ver su último vídeo en youtube y no podía parar de escucharlo, era una necesidad de oírlo una y otra vez, de sentirme vivo, creo que desde su muerte esta canción la he escuchado al menos una vez al día, yo diría que más.

Su madre se suicido, cuando él tenía 16 años, y pasa de ser hijo a padre de sus hermanos menores, toda una transformación, que de alguna forma le marca. Su hija tiene 16 años cuando él muere, la vida se repite en un incesante paso del tiempo.

En los últimos años se traslada a vivir a Estados Unidos con su hija, le quería dar todo el tiempo que no pudo dedicarla cuando era pequeña, ¿qué propósito?, recuperar el tiempo perdido. Saber, que nunca es tarde si la dicha es buena, si nos hemos equivocado, quizás no era el momento, no estaba preparado, y ahora sentimos, lo tenemos claro, queremos darle ese amor y dedicarle el tiempo que era suyo, que lo tenía guardado solo para ella.   

En el video de youtube, quería haber bailado con su hija, que es la que aparece con un antifaz, pero ya las fuerzas le habían abandonado. A pesar de todo, el video tiene una fuerza irracional para mí, es él más descargado en spoty  y de lo más visto en youtube.

 No dejo de escucharla, es una necesidad, de comunicar que estoy vivo y su fuerza de decirnos, sus ganas de vivir, de no querer morir, que la vida es así, nos da esa claridad de ver con el corazón, cuando nuestros ojos dejaran de mirar, cuando se apagan.

Con cincuenta años, escribió: “Cincuenta palos…y sigo soñando”, que no tiene nada que ver con las de Grey, tengo ganas de leerlo, ahora estoy en otras cosas, pero cuando me espabile un poco a por él, tengo un impulso, por entender. Con los libros, me pasa como con las personas, que por su forma de escribir, se puede conocer más de lo que imaginamos, entender algo de cómo piensa o sienten sus autores, con este más, es autobiográfico, ya os cuento cuando lo lea. Pero lo digo también por otros, aunque su género sea novela o ensayo.

 La lectura me apasiona, como me gusta leer, y los libros. Escuchando a un escritor, decía que hay dos clases de personas:”Los que le gusta ver la tele, observar a los personajes, como nos cuentan las historias y a los que nos gusta leer”, que somos nosotros los que nos imaginamos las historias, sus vidas, y la sentimos con todos los detalles. Recreamos eso que el autor nos quiso contar, nos metemos en su mundo y en su mente, que ya pasa a ser el nuestro.

La necesidad de escribir sobre Pau Donés y decirte que sigues vivo con tus canciones y que no estás en el lado oscuro de la vida, si no en el lado de la luz, que tu música nos acompañará y tus letras resonaran en nuestras cabezas, bailar, bailar y bailar…iba a poner malditos, pero no…

Jarabe de palo, era lo que mi padre y los padres de una época nos recetaban cuando éramos malos y nos decían: “lo que necesita este niño es jarabe de palo”, que tiempos… o como el programa de María Teresa Campos, que tiempo tan feliz…

Sus canciones siguen sonando en mi cabeza, el lado oscuro, humo, grita, agua, dos días en la vida, bonito, la flaca, depende, vuelta y vuelta…

Os deja la letra, de: “Eso que tú me das”, ¡Por favor… que canción¡

Leerla, solo con eso tenéis un trozo de cielo ganado.

Eso que tú me das

Es mucho más de lo que pido

Todo lo que me das

Es lo que ahora necesito

Eso que tú me das

No creo lo tenga merecido

Todo lo que me das

Te estaré siempre agradecido

Así que gracias por estar

Por tu amistad y tu compañía

Eres lo, lo mejor que me ha dado la vida

Por todo lo que recibí

Estar aquí vale la pena

Gracias a ti seguí

Remando contra la marea

Con todo lo que recibí

Ahora sé que no estoy solo

Ahora te tengo a ti

Amigo mío, mi tesoro

Así que gracias por estar

Por tu amistad y tu compañía

Eres lo, lo mejor que me ha dado la vida

Todo te lo voy a dar

Tu calidad, por tu alegría

Me ayudaste a remontar

A superarme día a…

Diario del coronavirus. Décima quinta parte. Del día 93 al 107.

Quedan, ya escasos cinco días para salir del estado de alarma, algunas Comunidades Autónomas estamos en fase 3 y otras en 2, y en principio cuando termine el estado de alerta, nos podremos mover libremente por España, independientemente de la fase que estemos, ¿o no?. Seguramente el lunes que viene, que será día 22 de junio, nosotros Andalucía pasaremos a la fase 4,  y podremos viajar por aquellas Comunidades que también este en fase 4. En fin, que no hay quién se aclare, nos iremos enterando conforme vayan pasando los días. Esto lo escribo con posterioridad, y efectivamente, a partir del domingo, 21 de junio se ha terminado el estado de alarma y nos podemos desplazar por España, entiendo que las fases han desaparecido.

Escuchando a virólogos expertos, de esos que saben y que según cuenta, su sapiencia solo es empírica y con datos contrastados, que no son opiniones, el Covid-19 es un coronavirus natural, que no ha sido creado en laboratorio, que su fin, no ha sido el propósito de alguien para amargarnos la vida, pero que lo ha conseguido, que ha surgido espontáneamente, en mercados húmedos del China. También cuentan, que  el virus, va mutando y a mejor para nosotros, se vuelve menos agresivo y virulento en cuanto a sus manifestaciones como enfermedad humana, esto es, lo que ha ocurrido con otros coronavirus, es lógico pensar que si fuera más letal y nos fuéramos muriendo, el virus se moriría también; y que  este virus en tres o cuatro años de convertirá en un resfriado común, así no muere y sigue dando el follón, es cuestión de supervivencia.  ¡Qué listos que son los coronavirus¡

Hoy, viernes 19 de junio, han actualizado las cifras y siguen sin gustar a nadie, y no hay quién se aclare, que si los pobres muertos, solo son muertos por el coronavirus si se le ha hechos la prueba correspondiente, y más cosas, en fin, creo que eso no es lo importante, lo importante es dar las cifras claritas y que las entendamos, para que queremos unas cifras que no endentemos, por favor, que complicado lo hacen.

Ahora estamos con los rebrotes, y comprobamos la gran capacidad de contagio que tiene el virus, donde hay un contagiado, que no lo sabe, se va produciendo una cadena de contagiados con todos los que se va cruzando o ha tenido una relación de proximidad, increíble, pero cierto, tenemos que seguir con las medidas de distanciamiento social y la utilización de mascarillas, que un rebrote descontrolado se convierte un contagio masivo. Y después de todo lo que llevamos, debemos de aprender y actuar con conciencia social, por nosotros y por todos.

Día 23 de junio, noche de San Juan, en Almería es una noche de fiesta, de barbacoas y hogueras  en la playa, pero, como no podía ser de otra forma, no las habrá, están prohibidas. Me imagino, que quién tenga posibilidad, la hará en su casa, en su terraza o el más afortunado y tenga patio, hará su barbacoa,  y así se nota menos, que seguimos con el coronavirus rondando, para que ese dichoso virus no nos amargue la vida. La verdad, que yo hasta hace un rato ni me había enterado que era la noche de San Juan, mientras otros años, dos o tres días antes empezamos con los preparativos. El año que viene, seguro que lo celebro, porque ahora sí que me apetece, es ese querer y no poder, lo  que hace que nos entre más ganas, bueno, espero que la gente sea comedida y no se vean escenas de aglomeraciones, que luego salimos en la tele y nos pregonan.

Es cierto, cuando sale Almería por la tele, suelen ser por motivos malos, que buenos también los hay, pero parece que los malos hacen más ruido y gustan más. El ultimo hace un par de días, un incendio en Sierra Cabrera, es la Sierra de Turre, situada entre Turre y Mojacar. Esa misma Sierra, ya se quemó hace unos años, la visité a los poco días y era desolador, un paisaje negro y un olor ha quemado que se te mete dentro de tu ser y que no te abandona en días,  cuando van pasando los meses, la naturaleza  hace de las suyas y vuelve a brotar la vida en forma de plantas, árboles y arbustos, y ahora el ciclo vuelve otra vez, de lo que me he ido enterando, se desconocen las causas. El calor, alguna quema descontrolada, rayos no ha habido, no se me ocurren más cosas, no soy ningún entendido. El fuego nos ha acompañado desde los inicios del planeta, gracias a él, nos civilizamos y empezamos a comer alimentos cocinados, nos protegía de los animales salvajes. Y lo fuimos utilizando en todas las actividades de la era prehistórica, incluso con sus cenizas, pintábamos y más y más, hay mucho que hablar del fuego, pero este no es el lugar, ni el momento.

Viernes, 26 de junio, ya ha llegado el verano, con todo su calor y sus vientos de levante, abrasando y secando todo lo que pillan a su paso,  la vida sigue con el Covid-19 presente en nuestras vidas, intentaremos normalizar los pasos que vamos  dando y pasar el verano, lo mejor que podamos. Las vacaciones serán raras, diferentes, pero debemos de salir y enfrentarnos a esa realidad post estado de alarma, que poco ha cambiado, que sí nos ha enseñado a valorar más las cosas cotidianas de la vida, esas que pasaban desapercibidas y ahora sí le damos la importancia que tenían. Nos tienen que pasar esto para darnos cuenta, estábamos con una venda en los ojos, no queríamos ver, intentaremos sacar algo bueno de esta pandemia, son toques de atención.

La solidaridad, la empatía con la gente que ha sufrido, la mano tendida, gracias. Gracias a todos los que han estado ahí, el espíritu de la ayuda permanecerá en nuestras vidas y esto será algo que perdurara en nuestras mentes por un tiempo. Creo que nos ha hecho mejores personas, que de todo se aprende, esto ha sido duro y a la vez nos hemos vuelto más sensibles hacia el dolor de los demás.

Lo que nos ha hecho grandes, ha sido vivir en comunidad, socializarnos, compartir las tareas y dificultades. Estábamos acostumbrados a vivir bien, los problemas, la hambruna, los refugiados… eran cosas de otros, ahora han venido a por nosotros, hemos sentido el aliento en nuestras nucas y nos hemos dado cuenta lo vulnerables que somos. La vida es un suspiro y cuando te quieres dar cuenta, ha pasado, valorar el tiempo, e intentar disfrutar de lo cotidiano, y no dejar las cosas para mañana, que se convierten en un mañana indefinido.   Vamos a dejar de retrasar todo y nos vamos a poner manos a la obra, por un mañana incierto y un presente de vida.  

He visto la peli, “La buena mentira”, yo soy más de series, me la recomendaron  y me ha encantado, os paso un enlace, https://www.youtube.com/watch?v=XicJ9x9IlcQ, la verdad que hacía tiempo que no veía una peli que me emocionara tanto, son de las que  te remueven el corazón, que te hace sentir que estamos vivos y que debemos de apreciar lo que tenemos, que otros con poco son felices. La peli trata de un grupo de niños que tiene que  huir de Sudan después de la guerra civil en los años noventa, los niños perdidos de Sudan, que ven como masacran a sus padres y a su poblado, tienen que hacer cientos de kilómetros para huir de la guerra, se dirigen andando a la frontera de Kenia, a un campo de refugiados, y un grupo de ellos son trasladados a Estados Unidos, esta es la historia de cuatro de ellos.  Cuatro niños que se hacen adultos en un Campo de refugiados, su periplo en Estados Unidos buscando trabajo y como encajar en un mundo que no era el suyo.

La película, a parte del drama emocional, tiene momentos de comedia, y hasta se te escapa alguna sonrisa.  La integración de los niños con la naturaleza, como apartan con arena un escorpión para no matarlo. Cuando llegan por primera vez al campo de refugiados y ven a hombres blancos, y se dicen: muchos de esas personas no tienen color y le contesta otro, nacieron sin piel. Es natural la primera vez que ven a hombres blancos, para ellos todo era nuevo, no habían salido de su aldea. Me maravilla, con la tranquilidad y  lentitud que lo hacen todo, el tiempo tiene otra medida. La buena mentira, tiene su sentido, no sabían lo que era mentir, y le tienen que explicar que se puede mentir, si es por necesidad,  mentiras piadosas, esta expresión está relacionado con el final, que por supuesto no lo voy a revelar. Hay otra frase del final que me gusto: “No somos los niños perdidos de Sudan, somos los niños encontrados”.

El  28 de junio se celebra el día del ORGULLO, LGTBI, creo que es un día importante para toda la sociedad por todo lo que significa, por ser un paso más en las libertades de las personas, por ser lo que son, por no esconderse, ni tener que pedir permiso por vivir, es necesario celebrarlo para recordar lo que ha costado llegar hasta aquí, y para seguir en la lucha, que queda mucho por conseguir.

Voy a relatar un pequeño caso, pero muy significativo: un niño que desde pequeño jugaba con muñecas, y sus padres pensaban, ya se le pasará, es cosas de niños y se fue haciendo mayor, y le  seguían gustando  las cosas de niñas. A los nueve años, hace el transito social y se convierte en niña,  después del verano se presenta en el colegio, ya vestida de niña y es aceptada por todos sus compañeros, lo contó con una naturalidad y con un agrado, que me emociono, que no se sintió rechazada en ningún momento y que sus padres le apoyaron en todo. Me ha parecido una historia bonita, es real, la niña tiene ahora 13 años y se ha cambiado el nombre en el registro civil, ya es mujer.  Mi pequeña aportación al día del Orgullo.

Los perros que salvan a los presos. Animales en Prisión. Primera parte.

En el Centro Penitenciario de Madrid VI de Aranjuez, realizan terapia con animales para presos con enfermedades mentales, con muy buenos resultados, el programa se llama, TACA, Programa de Terapia Asistida con animales, participan diez internos y dos perros  Sam y Noa, que viven en acogida, este programa no es nuevo ya está implantado en Valdemoro y en la Prisión de Ourense. La terapia con animales en las prisiones lleva funcionando años en centros penitenciarios de otros países con resultados siempre excelentes.

La Directora de la Prisión, Psicóloga, Guadalupe Rivera, cuando tomo posesión en Aranjuez, lo tenía claro, quería trabajar con animales, por lo que estos pueden aportar a los internos, numerosos estudios científicos demuestran el beneficio de estas terapias en personas con enfermedades mentales, y en prisión los tenemos.

Solo quedaba ponerlo en práctica y que alguien se hiciera cargo del programa,  a otra psicóloga del centro le  entusiasmo la idea y junto a dos funcionarias más,  Zoraida y Ruth se encargaron de llevarlo a buen término. Se implicaron desde el primer día y dedicaron parte de su tiempo libre como voluntaria en la protectora Más Vida, de Yuncler (Toledo), Sam y Noa han salido de esa protectora, que se hace cargo de su comida y sus gastos veterinarios.

En  la prisión de Aranjuez viven ahora 1.177 presos, entre los que hay 55 con enfermedades mentales como esquizofrenia, psicosis, paranoia, trastorno límite de la personalidad o trastorno de la personalidad con inteligencia límite. Para un númerode 10 de ellos está destinado este programa.

La Cárcel es fea, por dentro y por fuera, cuando nos vamos acercando lo primero que se ven son muros y concertinas, parece que entras en un submundo, en otro mundo, que tiene su vida propia y jugamos con otras reglas. La deshumanización de las personas que acceden a prisión es enorme, normalmente con problemas asociados al consumo de drogas, enfermedades mentales,  falta de autoestima y todo lo esto que supone.

La falta de afecto y empatía es grande y estos dos perros tienen muncho que aportar, cariño y amor, lo que les falta a unos lo ponen otros, a si se van contagiando con la magia de la compasión, convine en un espacio de unos 600 metros cuadrados donde viven Sam y Noa, dos perros elegidos para poner en marcha un proyecto con beneficios contrastados. “Les reduce muchísimo la ansiedad. Y cosas tan básicas como poder fijar la atención, poder pasear con el animal al lado, porque hay gente que no se quiere mover del sitio o de la silla en la que está todo el día, aprenden a interactuar, a acariciar, a tocar… porque tenemos gente muy mal”, profundiza la psicóloga.

Sam, era un cachorro cuando lo abandonaron, estaba famélico y con mucha ganas de cariño cuando llegóa la protectora y a Noa le abandono su familia, afortunadamente en prisión encontró otra. A este grupo de terapia tenemos que añadir cuatro cuidadores de los perros, internos que se presentaron voluntarios, uno de ellos es Fernando, tatuado, grande, con barba, que tiene una relación especial con Sam, solo con estar cerca de él se pone nervioso, como un niño pequeño, desde que se vieron se han hecho inseparables, estos se encargan de educar, adiestrar y que estén bien cuidados y alimentados.

Este vinculo que se crea entre los internos y los perros, es  una amistad que traspasa los muros, que se convierte en una necesidad de estar juntos, de hacerse caricias y lametones, es un sentimiento de unidad con el animal. Estos internos que están faltos de cariño y compresión, y estos perros con falta de cariño, es la ecuación perfecta para que se compenetren y el programa sea todo un éxito.

El contraste de los muros de hormigón, con dos perros que lo dan todo, que no quieren nada, bueno sí, que los quieran y cuiden de ellos. Los animales dan equilibrio, paz y armonía a las personas, sentido de la responsabilidad, somos nosotros los que debemos cuidar de ellos, que no les falte de nada. Solo cuando el perro te ve, con lo contento que se pone, que da saltos de alegría, que no sabe qué hacer, nos hace sentirnos mejor. Nos hace mejor personas, nos trasmite sus ganas de vivir.

El trato con los animales, nos hace más humildes, ellos no te piden, tú les das lo que puedas, en cada momento de tu vida, según te encuentres. Ellos lo saben y así se comportan. Un paso adelante en las terapias de internos con animales, entre las rejas de la prisión.  

Para estos interno que están en el programa  TACA, la vida no les ha sido fácil, drogas, cárcel, malas compañías, y el programa con animales les  ha hecho ver que hay vida en prisión, que se pueden hacer las cosas de otra forma, que este programa les ha dado paz, y cuentan que cuando se vayan en libertad que les dará mucha pena y dice Fernando: “Si Sam sigue aquí cuando yo salga, me lo llevo conmigo”.

El artículo,  me ha gustado y visto desde mi perspectiva como profesional del medio, considero que debía de implantarse en más centros penitenciarios, tanto  por los internos a los que les va a aportar mucho a nivel emocional y de sentimientos, como  por los animales en acogida, a los que se les encuentran un hogar, donde se les va a querer y dar cariño. A veces hacemos difícil lo fácil, intentaremos aportar nuestro granito de arena en este medio tan complicado.  

Esta entrada del blog está basada en este artículo del País digital: 

https://elpais.com/ccaa/2019/12/20/madrid/1576870886_856512.html

Diario del coronavirus. Décima cuarta parte. Del día 83 al 92.

Día 83 y 84: Y van pasando los días… en ese correr del tiempo, que no cesa, que quiere pero no puede, que nos dice, que vivamos, que seamos felices, que  estos días ya no los volveremos a vivir, que han pasado, que nos dediquemos a ser felices,  o por lo menos a intentarlo, que no es poco, a hacer los que nos gusta, que disfrutemos de los pequeños placeres que nos da la vida, que la felicidad esta en eso, en querer y si poder, en saber que la felicidad esta en nosotros, que necesitamos poco a nada, por favor, vamos a intentarlo, vamos a dedicar esa sonrisa que tenemos guardada a cada persona que nos crucemos, vamos a intentarlo por lo menos durante un día, y luego otro día y otro más , hasta que ya sea nuestra, y se la regalemos a todos, que de eso se trata, de hacer feliz a los demás, a mostrar el lado más amable, tengamos o no ganas, que día malos los hay , y muchos, en fin, que la vida nos regale paz y amor, y el plus al salón.

En algún momento de mi vida, el refrán, la cara es el espejo del alma, se me manifestó como una iluminación, si te miras en el espejo, y aunque estés enfadado o de mal humor e intentas sonreír, ese enfado, se va, desaparece como por arte de magia, así que vamos a probar e intentar tener esa sonrisa hasta en los momento malos y dejar la cara arrugada para los que quieran tenerla, que la vida ya nos la arruga demasiado. De verdad, con todo el sufrimiento de la pandemia, la enfermedad, la perdida de trabajo, la falta de dinero  y más problemas, y ante todo eso buena cara, que aunque sea difícil, solo por tener la cara arrugada no se van a solucionar, sí, vamos a intentar arreglarlos, que son problemas y seguramente muy graves, pero nos vamos a plantar y decir que los vamos a solucionar y no sé, pero con una buena actitud conseguimos más, seguro que atraemos alguna solución, aunque sea posponerlo para mejor tiempo.

Día 85 y 86: Domingo, 7 de junio, otro más, y más cerca de la vida normal, entre comillas, que sí, que parece que esto va cediendo y dejando paso a una normalidad, de la que no quiero hablar, ya no habrá una normalidad, habrá otra cosa, vamos a llamarla como queramos. Mañana lunes entramos en la fase tres, y ya podemos movernos entre las distintas provincias de Andalucía, menos mal que tenemos una Comunidad Autónoma grande y podemos aburrirnos si nos dedicamos a ir de una punta a otra, en fin, era una broma.

 La sensación de poder circular o moverte libremente me da más libertad, seguramente o seguro que todavía no me voy a mover de mi casa, pero de alguna forma me da la impresión que vamos ganando la batalla, que vamos pasando de  fase y en la dirección correcta.

Para los críticos y  para los que ven la botella medio vacía, puedo deciros, que nos hemos portado bien y hemos parado la propagación con el confinamiento y que seguiremos haciendo las cosas bien, cumpliremos con las medidas y así seguiremos avanzando en la contención de la epidemia, que según los entendidos ha venido para quedarse, y a cambiar nuestro hábitos de vida, pero que también se puede vivir así, con precaución, pero en definitiva vivir.

Escuchando a un entendido, de los que saben o eso me pareció a mí, dice que, los sitios de mayor contagio del virus son los sitios cerrados, espacios no muy grandes, un número determinado de personas, y por un tiempo superior a una hora, eso es lo que debemos de  evitar, sitios cerrados y gente hablando y respirando sin parar, durante un tiempo prolongado, en plan discusión o conversación acalorada, en fin, a   y buen entendedor, pocas palabras, creo que ha quedado claro.

Día 87 y 88: El Ayuntamiento ha puesto por toda la ciudad una cartelería, que me gusta, con el lema: “Ante la duda, sentido común”. La verdad, que lleva por lo menos unas semanas, unos días antes yo, ya lo había puesto, en este mismo blog, una referencia al sentido común, que es el menos común de los sentidos, ante la duda o la incertidumbre de tocar o de realizar cualquier actividad contaminante referente al virus aplicar el sentido común.  Por ejemplo, si salgo a la calle y tengo que entrar en una tienda, si la puerta está cerrada y debo abrirla, abrirla con la mano izquierda y realizar todas las acciones con esa mano, deduzco que soy diestro y va a ser la mano que me puedo llevar a la cara y reservar la mano derecha para coger las llaves, la cartera o las gafas… Esta mañana paseando he vuelto  a ver los carteles, le he hecho una foto y por eso mi referencia, la pondré de portada de esta entrada.

Ante la gran cantidad de información y de precauciones que debemos de tomar para no contagiarnos, el sentido común, es el que debemos de aplicar en caso de duda, y si ya hemos hecho algo mal, lo seguimos aplicando, para intentar contrarrestar el desaguisado. Que sea como nuestro Ángel de la Guarda, que lo tengamos presente y que no se nos olvide aplicarlo en nuestro día a día, que él ya se encargara de cuidarnos.

Día 89 y 90: Me he propuesto escribir el diario cada dos días, ni os quiero cansar a vosotros, ni a mí, la verdad que no  lo había pensado, pero como lo estoy haciendo así, así seguiré.  La mejor noticia, es que no hay noticias relevantes, algún rebrote pero rápidamente se contiene, se aísla a los que se han relacionado con el posible contaminante y poco más, la vida sigue.

 Otra buena noticia, es que nos estamos acostumbrado a vivir así, y empezamos a hacer planes y vivir o intentar vivir como si no pasara nada, que ya está bien, el dichoso virus ocupaba gran parte de nuestra vida, de nuestro pensamiento,  y el hecho de dejarlo de lado y de vivir, es el primer paso para vencerlo, él se alimenta de nuestro miedo, de nuestro temores al contagio, miedo no, respeto y cuidado sí, saber que estamos haciendo las cosas bien, que ya estamos preparados y que tenemos las armas para derrotarlo, que nos has cambiado la forma de vivir, de relacionarnos, de ser ambles, de confiar en los demás.

Hoy ya por fin, he visto a la gente relajada en el súper, hablando y contando chismes, la gente con su mascarilla, pero bien, eso quiero decir cuando digo que le estamos ganando la batalla, que estamos empezando a ser los de antes, ya se ven personas mayores con sus carrillos en la compra diaria, en las terrazas desayunando, circulando por la calle, pero sin la presión del principio que si te cruzabas con alguien tenías que cambiarte de acera, ya  con la mascarilla te da más tranquilidad, nos sentimos protegidos.

Día 91 y 92: Domingo 14 de junio, seguimos, la vida pasa, al medio día, tomando un aperitivo, sin querer, enciendo al tele y aparece Pedro Sánchez, nuestro Presidente en rueda de prensa, que yo creía que ya se habían acabado y tiene toda la pinta de seguir, lo que le gusta a este hombre la tele, contra todos su detractores, yo me creo lo que dice, que le vamos a hacer, soy así. Pues nada, que esto no ha terminado, que el dichoso virus sigue y la pandemia esta en todo lo suyo, que en otros países el virus campa a sus anchas, en Sudamérica, en Brasil, en México…la pandemia se está cebando y creíamos que esto estaba superado, ni por asomo. Cuando las cosas malas, ocurren más lejos, como que parecen que no son, que eso no nos afecta, y ahora que, cuando nosotros estábamos contagiados y teníamos los hospitales a tope, era el fin del mundo y ahora solo pensamos en playa y chiringuitos, que  le vamos a hacer, nos han parido así, nos ponemos la careta, nunca mejor dicho y nos olvidamos de los que lo están pasando mal.

También nos alertan de un posible rebrote a partir de septiembre, al principio me sonaba un poco alarmista, pero ya lo están diciendo por todos los sitios, ojo al dato, que tenemos que estar preparados, que no podemos bajar la guardia, que sí, que podemos hacer vida prácticamente normal, pero con las precauciones debidas, que ya lo hemos pasados mal, que no se nos tiene que olvidar, que no quiero ser pájaro de mal agüero, que tenemos que seguir viviendo, pero por favor, que no se nos olvide lo pasado…

 

 

Diario del coronavirus. Décima tercera parte. Del día 74 al 82.

Día 74: Miércoles, 27 de mayo, y van pasando los días… y vamos viviendo nuevas normalidades, vamos pudiendo hacer cosas nuevas, que nos resultan raras o que nos cuesta entenderlas como normales, el hecho de ir a tomar un café o sentarnos en una terraza… Ahora es un mundo y, nos preguntamos: ¿Habrán limpiado la mesa? ¿El camarero se lavará bien las manos, antes de tocarla taza o el vaso?, un sin vivir de preguntas, sin respuestas, ¡qué nos rondara moreno ¡

No debemos de obsesionarnos, nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte, así como queremos creer que el camarero cumplirá con la suya, y hablo del camarero como del dependiente o el trabajador que deba de manipular o tocar cosas que nosotros también debemos de tocar, pero claro, cuando un vaso nos lo tenemos que llevar a la boca, como que da más cosa, malo.

Cada uno, que salga cuando tenga la seguridad o certeza que las cosas se están haciendo bien, para salir con el temor o la inseguridad, para eso, yo me quedo en casa, que ya habrá tiempo de salir, que si algo esta demostrando esta crisis, es que se puede vivir en casa y con poco, que somos capaces de eso y de mucho más.

Claro, y por otro lado, están los que viven de los clientes, de nosotros, que son los primeros en querer transmitir tranquilidad, en hacer las cosas bien, en definitiva, ¿debemos de ser valientes salir y consumir? Pues sí, tenemos que empezar a funcionar, ¿guardando todas las medidas higiénico sanitarias?, ¿y los que no se sientan seguros?, fácil, que se queden en su casa. Resumiendo. Qué cada cual que haga lo que quiera y así, todos felices…

Día 75: Sigo dándole vueltas, a la dichosa normalidad, ¿vamos a tener que estar todo el verano con la mascarilla?, está claro que sí, si queremos salir, debemos de llevarla puesta, con el calor, se empieza a sudar y es incómoda, pero, no podemos bajar la guardia y volver para atrás, que la cosa es seria y parece que se nos olvida, que somos de memoria frágil y nos gusta estar como si no pasara nada, en fin.

En Almería, desde que hemos pasado a la fase 2, y podemos ir a la playa, se ha desatado unos vientos huracanados que hace imposible ir a la playa a tomar el sol y bañarte, corres el riesgo de llegar a tu casa hecho una croqueta, rebozado de arena. Y también de ser golpeado por la arena como si fueran alfileres que se te clavan por doquier. Lo dejaremos para mejor tiempo. Ya que calor hace, y un rato…

Día 76: Otro más, y pasan los días, hoy, en la tele hablaban de rebrotes de la pandemia en países cercanos a nosotros de parecidas características, que no, que esto no ha terminado y en ocasiones actuamos como que sí, en fin, seguiremos guardando todas las medidas de protección, que no paran de decirnos y que al mínimo descuido, se nos olvidan y actuamos como que no pasa nada.

Asomado en el balcón tomando el fresco veo a dos personas varones de mediana edad que se saludan, cada uno se encontraban a ambos lado de la carretera, y lo que me temía, ocurrió, uno cruza y, se dan la mano y empiezan a hablar muy animadamente y terminan, hablando muy pegados, en la oreja como contándose secretitos. Uno llevaba puesta la mascarilla, el otro no, creo que la mascarilla era lo de menos, se hablaban tan cerca, que traspasaba la telilla y uno le enseñaba a otro un reloj, que llevaba en una caja, nada que no tenemos remedio, nos pasamos el día cumpliendo las normas y las medidas, y en un momento de euforia, de emoción con un amigo se nos olvida, lo echamos todo a perder, somos así, mucho cuidado, quiero contarlo como un toque de atención.

Día 77: Sábado, 30 de mayo, apunto el día por saber, estoy un poco perdido, cuando trabajo todavía anoto el día y me entero, pero qué más da, son días de vida y siguen pasando como si nada, como que no cuentan, como que solo quiero que pasen y no es cierto, necesito vivir y saber que me siento vivo.

“La nueva normalidad” o, ¿qué estamos normalizando la nueva realidad?, o ambas, pienso que, ¿queremos vivir como si no pasará nada, cómo que ya hemos despertado del sueño?, y no, la pandemia sigue. Ayer conocí a dos personas, con mascarilla y con gafas de sol, increíble, ¿sí las vuelvo a ver, no sé sí las reconoceré?, sinceramente creo que no, así de claro, está es la nueva realidad, de la que tanto hablamos. Estamos entrando, en un mundo más impersonal, más anónimo. Esto era impensable y lo vemos como algo normal, ¡cómo hemos cambiado¡ Y los cambios van sucediendo poco a poco, y no somos conscientes de ellos, van entrando en nuestra rutina y ya forman parte de nosotros.

Día 78 y 79: Un poco desvelado, en una entrevista en la radio, José Ramón de la Morena a Sandro Rosell, (fue Presidente del Barsa, persona reconocible y mediática), este estuvo preso dos años y le declararon inocente.

Yo, cuento lo que he oído en la radio, y claro lo cuenta Sandro, que según él, estuvo dos años preso injustamente, no voy a entrar en el fondo de la cuestión. Posteriormente una Sección de la Audiencia Nacional lo declara inocente.

Sandro cuenta como entra la Guardia Civil en su casa a detenerlo y como la registran, de ahí se lo llevan a Madrid en una furgona a los calabozos, cómo lo dejan en Zaragoza encerrado en el coche, mientras la Guardia Civil cena, a él y otros tres. Durante el registro de su casa le dicen, que está preso por el cobro de comisiones en Brasil y por blanqueo de capitales, hace once años. Pregunta si hay denuncia previa, le dicen que no, que la Fiscalía ha actuado de oficio, y que ante estos hechos la Juez lo manda a prisión.

A la mañana siguiente es puesto a disposición de la Juez Lamela en la Audiencia Nacional, él, le cuenta su historia y le manifiesta su extrañeza por unos hechos de hace once años, que no lo entiende, que nadie ha salido perjudicado, que sucedió en territorio brasileño, no nacional, sin denuncia previa y que puede demostrar que la operación ha sido declarada.

La Juez, ni lo mira, ni le hace caso, según cuenta, está jugueteando con el móvil, y el auto de prisión lo tenía ya redactado, que daba igual lo que le contara, la biblia en pasta, que iba al trullo de todas las maneras.

Después a Soto del Real, la Guardia Civil, bien en general, y en prisión conoce a muchos famosos, también presos, Rodrigo Rato, Bárcenas, Junqueras, Puyol hijo…

Se ve, que en algún momento desconecto y me duermo…

Ya, al final hace una disertación de lo sucedido: que no lo puede entender, si no hay una conspiración contra él, o algo peor.

Que no sabe, si la Juez Lamela tiene algo contra su persona, si de pequeño coincidieron en algún patio de colegio y le tiro de la coleta o algo parecido.

Que es un tema kafkiano, que no se lo puede ni imaginar, hay que vivirlo para saberlo.

Que todavía no sé lo cree…

Que se siente como el Conde de Montecristo, en la era de Internet.

Que ha interpuesto una querella por prevaricación contra la Juez Lamela.

Yo había escuchado algo, pero claro, sí un Juez lo mete en la cárcel, lo primero que me imagino, que habrá sido por un motivo justificado, que tendrán pruebas relevantes y suficientes, que nadie actúa arbitrariamente o eso queremos creer.

Yo, por eso, he escrito lo que él ha contado, y me he ceñido a lo dicho, expresado con mis palabras y poco más.

En estos días, y si tengo tiempo, intentaré ilustrarme, y si hay algo más que contar, lo iré poniendo en mi blog, de momento quería escribirlo para que no se me olvidará. Creo que la historia tiene migas, tiene ese algo que me intriga y todavía no sé lo que es, cuando lo averigüe lo contaré.

Día 80 81: Llevamos dos días sin ningún fallecimiento como consecuencia del coronavirus, esto son y serían unos datos muy buenos, pero ahora viene el lado oscuro de los números, que las Comunidades Autónomas, dicen que sí han comunicado fallecimientos y Sanidad, que es la que está coordinado todo, por el procedimiento que siguen o yo que sé, porque esto no lo entiende nadie, que no haya una forma más rápida de conexión, entre el Estado y las Comunidades Autónomas a estas alturas de las tecnologías y de Internet, me parece fuera de todo lugar, que lío de números, cada víctima es un mundo y un sufrimiento, y cuando entramos en la farragoso escenario de las estadísticas, que manía de querer darle la vuelta a todo para quedar bien, con lo sencillo que sería decir los números y los fallecidos reales y dejarse, que si te lo he dicho, que si es fin de semana, que si…

En fin, un lío, que no sé, si ellos mismos se aclaran, lo importante es que la pandemia va remitiendo, y lo que era un escenario incierto, se ha convertido en otro, más controlado y, ya sabemos a qué nos enfrentamos y cuáles son nuestras armas, distanciamiento social, mascarilla, guantes y lavado de manos. Estar atentos y no bajar la guardia, que nos relajamos mucho y de vez en cuando, tenemos que bajar a la tierra, para darnos cuenta que somos mortales, que solo hemos ganado una batalla y todavía seguimos librando una guerra.

Que el enemigo sea pequeño y no lo veamos tiene mal rollo, por lo que he dicho antes, que se nos olvida, seguiremos recordándolo día a día, que todavía nos queda carrera por recorrer, si es cierto que hemos pasado lo peor, pero hay que seguir en la pomada, ánimo a todos.

Día 82: Me estoy quedando sin fuerzas, hay días y días, que tengo o no ganas de escribir, como que la historia se repite y me voy quedando sin argumentos que contar, parece que ya son las mismas películas, normal, al principio era un incesante vuelco de noticias a cual peor y todos estamos muy asustados, ahora ya, como que ha pasado, como que vamos hacia la normalidad, entre comillas, (me he propuesto, ya, no hablar de la nueva normalidad, le he cogido manía, la palabreja se me ha atravesado, por favor, si hablo, me regañáis).

Volviendo al tema de hoy, la prórroga del estado de alarma, hasta el 21 de junio, y otra vez a la greña, en el Congreso de los Diputados, que políticos más malos tenemos, o no se enteran o no se quieren enterar, que hay un bien superior, que es el bienestar de los ciudadanos y que las rencillas políticas, nos importan un pepino, por intentar ser diplomático, que cara dura que tienen, tirándose los trastos, como niños de colegio, por favor, que queremos buenos políticos, que se preocupen de nosotros, que con la que tenemos, ya tenemos de sobra. De verdad, que son malos, quizás los peores, que hemos tenido desde la democracia, y encima en el peor de los momentos posibles, en fin, no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo soporte. Pues eso, a espabilar y a remar todos en la misma dirección para llevar el barco a puerto y como dice Macaco, en la canción “Puerto Presente”: “ohh, ohhh nunca es demasiado tarde pa comerte la vida, de un solo bocao, el pasado ya se fue y el presente camina de tu lao…

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho…